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Index de Enfermería

versión On-line ISSN 1699-5988versión impresa ISSN 1132-1296

Index Enferm vol.22 no.1-2 Granada ene./jun. 2013

http://dx.doi.org/10.4321/S1132-12962013000100006 

ARTÍCULOS ESPECIALES

ORIGINALES

 

Vivencia de las enfermeras ante los cuidados en el proceso de muerte

Experience of the care of nurses to the person in the process of death

 

 

Elaine Guedes Fontoura1, Darci De Oliveira Santa Rosa2

1Universidade Estadual de Feira de Santana, Departamento de Saúde, Feira de Santana, Bahia, Brasil.
2Escola de Enfermagem da Universidade Federal da Bahia, Salvador, Bahia, Brasil

Dirección para correspondencia

 

 


RESUMEN

El objetivo de este estudio es comprender como las enfermeras vivencian el cuidado a la persona en el proceso de morir.
Método: estudio fenomenológico con catorce enfermeras de la unidad de pacientes de larga duración y de la clínica médica de un hospital general, a través de entrevista fenomenológica, posterior aprobación por el Comité de Ética en Investigación. El análisis fenomenológico pasó por las etapas de descripción, reducción y comprensión.
Resultados: fueron desvelados el sufrimiento ante de la muerte en el cotidiano laboral, la muerte como una experiencia inolvidable, y el vacío existencial ante de la muerte.
Conclusión: Las enfermeras mostraron ansiedad, miedo y la muerte como una experiencia inolvidable, revelando la difícil aceptación y el vacío existencial.

Palabras clave: Cuidado de enfermería, Muerte, Investigación cualitativa, Enfermería.


ABSTRACT

The objective of this study is to understand how nurses experience the care of the person in the process of death and dying.
Method: Phenomenological study with fourteen nurses of the unit of long-stay patients and of the medical clinic of a general hospital, through phenomenological interview, after approval by the Ethics in Research Committee, Protocol No. 031/2010. The phenomenological analysis went through the steps of description, reduction and understanding.
Results: It was unveiled the suffering in face of death in the daily work, death as a remarkable experience and the existential void in face of death.
Conclusion: The nurses unveiled in their testimonies anxiety, fear and death as a remarkable experience that makes nurses reveal the difficult acceptance and existential vacuum.

Key words: Nursing care, Death, Qualitative research, Nursing.


 

Introducción

El estudio trata sobre la vivencia de las enfermeras en los cuidados a la persona en el proceso de muerte. En el hospital, la muerte es una constante y las enfermeras vivencian la experiencia de la muerte y del sufrimiento de las personas bajo sus cuidados, de los familiares que acompañan el proceso de muerte y de los profesionales de la salud que cuidan a los pacientes al final de sus vidas. El abordaje del tema de la muerte, en cuanto fenómeno asustador, es relevante, temido e incómodo, pudiendo provocar en los profesionales de la salud sufrimientos intensos como el miedo, la angustia y la ansiedad.

El sufrimiento del final de la vida no es curable, ni se puede medicalizar. No sufren los cuerpos, sufren las personas, cada cual con una esfera moral que debe ser atendida de igual manera que la física, pero con herramientas más sutiles.1 En la unidad de pacientes de larga permanencia y en la clínica médica, el contacto con la muerte y el morir constituyen una rutina, experimentando una sensación de vacío, fracaso y angustia. Esas unidades reproducen tanto la realidad común de las organizaciones hospitalarias, como los cuidados y tratamientos que en determinadas ocasiones suelen ser invasivos, dolorosos y provocan efectos indeseables, pudiendo ocurrir recidivas en el cuadro clínico, con complicaciones que exigen hospitalizaciones prolongadas, con intenso sufrimiento para el paciente, la familia y los profesionales que lo cuidan.

La muerte se considera en nuestra sociedad un tabú, como también lo es para las instituciones y profesionales sanitarios. La muerte debe estar inserta en un proceso de morir; la inclusión de una persona en este proceso está condicionada por factores sociales y culturales.2 Este estudio buscó comprender cómo las enfermeras vivencian el cuidado a la persona en el proceso de muerte, así como, desvelar las experiencias de estas profesionales.

 

Metodología

Este estudio es una investigación fenomenológica. Esa opción se dio por la mayor proximidad con la realidad vivenciada por las enfermeras al cuidar a personas en el final de la vida, así como por la posibilidad de comprender su mundo-vida. La fenomenología, en cuanto método de aprehensión de la realidad, emergió a partir del movimiento filosófico3 y busca desvelar el fenómeno, o sea, aquello que se muestra a sí mismo, no explicándolo a partir de conceptos, de creencias o de un referencial preestablecido. La fenomenología es una forma de pensar, interrogando al fenómeno, intentando describirlo y captar su esencia.4

Después de su aprobación por el Comité de Ética en Investigación de la Escuela de Enfermería de la Universidad Federal de la Bahía (protocolo no 031/2010) fue iniciada la investigación en un hospital público general de enseñanza, del municipio de Feira de Santana, Bahía, Brasil. Esa institución posee dos unidades con cien camas para pacientes de larga permanencia, en estado avanzado, y condiciones crónicas progresivas de salud.

Los colaboradores que aceptaron participar de esta investigación fueron catorce enfermeras con experiencia en cuidados a personas en el final de su vida, todos firmaron el Término de Consentimiento Libre y Esclarecido. La recolecta de datos fue realizada en los meses de diciembre de 2010 a marzo de 2011, a través de la entrevista fenomenológica, previamente acordada, con duración media de treinta minutos, en sala reservada en el local de trabajo de las enfermeras. Las entrevistas fueron grabadas en un equipo digital y transcritas integralmente por las investigadoras.

La entrevista fenomenológica partió de la siguiente cuestión: ¿usted vivenció alguna situación de muerte durante la prestación de cuidados? Y dos cuestiones norteadoras: Hable sobre esa experiencia. ¿Cómo se aprende el sentido de la vida en esa vivencia de cuidados a una persona en el proceso de muerte? En la entrevista se buscó captar el lenguaje de los colaboradores, sus ideas y pensamientos propios.5 Se mantuvo el anonimato, utilizando de forma aleatoria nombres ficticios de flores y plantas.

Los datos fueron analizados a través del método fenomenológico y del referencial del existencialismo. El método usado se denomina análisis ideográfico y nomotético.6 El ideográfico se refiere a la representación de las ideas contenidas en los testimonios de cada colaborador. Al leer el contenido de los testimonios el investigador busca analizar y agrupar las unidades de significados aisladas y en grupos. Inicialmente, se realizó la lectura de cada testimonio para obtener el sentido global de las entrevistas, señalando las unidades significativas. A continuación fueron realizadas varias relecturas en la construcción de las subcategorías empíricas, y de vuelta a los agrupamientos por semejanza, se efectuó una nueva lectura buscando ideas relacionadas con los contenidos de significado, con vistas a redactar una frase que sintetizase la esencia en aquel agrupamiento. Seguidamente se realizó la reducción de los agrupamientos para una nueva lectura, buscando en el referencial del Análisis Existencial el fundamento para la aprehensión del sentido.6

En la síntesis de las unidades de significado, surgidas a partir de los testimonios ingenuos de los colaboradores ante la vivencia con las personas en final de vida, se destacaron los temas: sufrimiento, muerte y vacío existencial. El análisis nomotético hizo emerger, a partir de las diversas ideas de los colaboradores, la construcción de subcategorías y categorías empíricas, en un movimiento de pasaje que va de lo individual a lo general, involucrando paralelamente la comprensión y la articulación de esas categorías.6 Para el desarrollo del análisis nomotético se utilizó como base, el Análisis Existencial, que propone el sentido de la vida y contiene, en sus fundamentos, el sufrimiento, la culpa y la muerte como parte integrante de la existencia.7

 

Resultados y discusión

La edad de los participantes varió entre 28 a 55 años, siendo trece del sexo femenino y uno del sexo masculino, con 2 a 30 años de ejercicio profesional.

El sufrimiento ante la muerte en el cotidiano del trabajo. La vida y el sufrimiento tienen un sentido, pues el sufrimiento integra la vida, así como el destino, la aflicción y la muerte.7 En sus testimonios, las enfermeras revelan el sufrimiento vivenciado ante la muerte, en el cotidiano de cuidados ofrecido a los familiares y pacientes: "no sé si estoy cierta o errada, pero, no me gusta ver a nadie sufrir cuando no hay más solución o cuando está con aquellas heridas, con muchas escaras. Yo le pido a Dios que muera luego" (Lótus). "Uno ve el sufrimiento de la familia y muchas veces el paciente está allí desfallecido y uno no consigue sentir su presencia, él está más ausente que presente" (Rosa). "Para mí, es muy sufrido ofrecer cuidados cuando uno ve que no hay más solución, uno ve el sufrimiento del paciente y de la familia" (Lirio).

Algunas veces las enfermeras, por estar involucradas con el paciente, revelan que la muerte puede ser vista como un alivio para el sufrimiento, una vez que, por más que la enfermera sufra con la muerte de la persona que cuida, ella también percibe el sufrimiento del paciente y de la familia. Se aprehende que el involucramiento de las enfermeras en el proceso de muerte está asociado al tiempo de internación, a la intensidad del sufrimiento vivido ante la muerte de los pacientes que permanecen por más tiempo hospitalizados, con los cuales se establece un vínculo: "Con esos pacientes terminales, uno se acaba apegando e intenta darles medidas de confort en este momento de separación" (Violeta). "Uno se acaba apegando, por el tiempo de permanencia de los pacientes, se genera un vínculo con el paciente y la familia" (Margarita). "Cuando uno se depara con la cuestión de la muerte, yo, particularmente, hasta hoy me coloco en el lugar de la familia, es inevitable ese vínculo con los pacientes y familiares y, cuando muere, uno se queda bastante afectado" (Jazmín).

En sus testimonios, las enfermeras mostraron la vivencia del sufrimiento en la práctica profesional al prestar cuidados a las personas al final de la vida, y el involucramiento con los pacientes y familiares que se quedan internados por un período prolongado generando vínculo afectivo. El sufrimiento es una condición humana y afecta a la persona en diversas dimensiones: social, emocional, física, familiar y espiritual.8-10 En la óptica de la enfermería11 ese vínculo es referido en estudios sobre la muerte. La enfermera, por estar presente en los momentos difíciles, establece un vínculo con los pacientes y con sus respectivas familias, trata con el sufrimiento de los parientes, esclarece dudas, ampara en la angustia, y es la persona que buscan para conversar sobre sus temores, cuando está muriendo.11 Podemos percibir que el involucramiento en el proceso de muerte y morir, está íntimamente relacionado con el tiempo de internación del paciente, lo que contribuye a que el sufrimiento de la enfermera se intensifique con la muerte de los pacientes, con los cuales, por el tiempo de hospitalización, establecen un vínculo.

Los informantes conciben la muerte como un proceso de despedida que se debería desarrollar de forma íntima, acompañado de familiares y seres queridos, y a ser posible que concluyera en el hogar del moribundo.12 El Análisis Existencial busca un sentido en la vida y en el sufrimiento. Ese sentido no puede ser asumido por otra persona ni de la manera como ella lo soporta, en cuanto posibilidad de una realización única y singular. Cuando la persona percibe que está involucrada por un sufrimiento, ella puede sentir en ese dolor un sentimiento particular, original y único. De este modo, "necesita conquistar la consciencia de que es única y exclusiva en todo el cosmos dentro de ese destino sufrido".13 Las enfermeras, por estar involucradas con los pacientes a quienes ofrecen sus cuidados, revelan que la muerte, algunas veces, puede ser vista como un alivio para el sufrimiento, una vez que, por más que la enfermera sufra con la muerte de la persona que cuida, ésta no se siente cómoda para visualizar el sufrimiento del paciente.

La muerte como una experiencia inolvidable. La muerte forma parte del cotidiano de los profesionales de la salud, tanto directa, como indirectamente.14 En su tesis de doctorado, Carvalho enfatiza la relación entre el profesional de salud y la persona en el proceso de morir.4 Las enfermeras consideran que presenciar el dolor durante el periodo de cuidados es una experiencia inolvidable, así como el sufrimiento vivido por los pacientes bajo sus cuidados, ante situaciones que involucran enfermedades y muerte: "Cuando aquella persona que está pasando por un proceso de muerte, que está pasando por una enfermedad grave y crónica, y es joven, uno siente más, sufre más, las personas se sensibilizan más de que cuando es un mayor" (Hortensia). "Aquellos jóvenes, con enfermedades crónicas como el cáncer, en mi vida fueron más inolvidables, porque el involucramiento emocional es muy grande" (Lirio). "Él conscientemente no quería morir, porque aún estaba joven y tenía mucho para vivir, entonces eso me impresionó mucho, me impresionó el paciente joven con leucemia, aparentemente saludable, el profesional sufre más" (Gardenia). "Algunos pacientes impresionan más, un paciente que me impresionó bastante, con cáncer, sufría mucho, tenía cáncer, uno veía su dolor, también, de la misma forma, él no incomodaba al equipo ni a la familia" (Acacia). "Algunos pacientes que impresionan más, como un paciente con cáncer, que sufría mucho, uno veía el dolor de él y de la familia hasta el momento de morir" (Acacia). "Lo que más impresiona es el dolor, el sufrimiento del paciente" (Azalea). "Un paciente oncológico llega para mí y me dice: "cuide de mí, no me deje morir", eso impresiona al profesional" (Azalea). "Lo que más me impresiona es eso mismo, ver el dolor, tanto el sufrimiento como el dolor del paciente y los casos se repiten" (Loto).

Las enfermeras expresan que el hecho de ser joven, con enfermedades crónicas, dolor y sufrimiento, es lo que más impresiona en el cuidado a la persona en el final de la vida. Enfatizan la precocidad en el proceso de muerte, expresan los sentimientos vividos y la reelaboración de la existencia ante la muerte y el final de la vida, refiriendo, inclusive, que cuando el paciente es joven el sufrimiento es mayor. Cuidar de personas con cáncer impresiona más, porque se vivencia el sufrimiento y el dolor del paciente.

En nuestra sociedad abordar el tema de la muerte es complicado y dificultoso. A diferencia de otras experiencias de la vida, la muerte pone en escena la indefensión qué sentimos frente a la naturaleza.15 Con el desarrollo de recursos destinados a la mantención y al prolongamiento de la vida, la medicina produjo, en el hospital, una muerte monitorizada y controlada, inconsciente, silenciosa y escondida, como la que se detecta en la UCI, modelo de una muerte moderna en un ambiente frio, en el que la persona permanece sin sus familiares, sola, con su cuerpo cubierto por tubos, ventiladores artificiales y aislada del mundo exterior.11 La persona que está muriendo es silenciada, no participa de las decisiones referentes a su vida, a su enfermedad ni a su muerte.

Saber que la muerte es inevitable no quita de nosotros el dolor de ese momento. Los profesionales de la salud necesitan aprender a cuidar, además de los cuidados físicos, también de los aspectos emocionales. La enfermedad es una experiencia de fragilidad que provoca, en la situación de finitud, la consciencia aguda de la mortalidad. Es una situación compleja porque traspasa el límite simplemente biológico de la intervención médica y enfermera, configurándose, en la relación de los profesionales de la salud con el paciente, en una dimensión más profunda y delicada, o sea, más allá de una relación meramente terapéutica.5

Pionera en el abordaje con pacientes en el proceso de morir, Kubler-ross defiende la idea de que todo el mundo debería tener, indirectamente, una buena muerte,16 lo que significa no sufrir, poder escoger el lugar en el que va a morir, optando por morir en casa, tener a alguien que lo escuche y que no lo coloque en la última enfermería del hospital, lejos de todos y solo. Morir con dignidad significa un permiso para morir con su carácter, con su personalidad, con su estilo.

Defendiendo la importancia de la calidad de vida, y de una calidad del proceso de morir con dignidad, los informantes expresan que la vida y la muerte ganan un delineamiento especial cuando son analizadas desde el punto de vista de la persona, que presiente la pérdida gradual de la vida y la proximidad inevitable de la finitud. La impotencia de las personas enfermas, la sensación de insuficiencia, la constante expectativa de muerte, la descreencia en relación a las medidas terapéuticas disponibles constituyen, a veces, una especie de parálisis ante la realidad de los límites de los tratamientos, de la cura y de las demandas de la preservación de la calidad de sus vidas.17 La enfermera siente más cuando el paciente es joven, tal vez por la propia singularidad de la vida, o por considerar esta pérdida como algo precoz. Este hecho fue comprobado en los testimonios, donde se confirmó que el profesional enfrenta un sufrimiento mayor cuando el paciente es joven.

El vacío existencial ante la muerte. El profesional destinado a cuidar de pacientes en el final de la vida debe estar preparado para enfrentar situaciones de extremo sufrimiento, pues la muerte refleja un límite respecto a la capacidad del profesional.4 La muerte, en el existencialismo, asume el rol de obligar al hombre a resignificar cada detalle de su existencia, haciendo del mismo, un proceso vital. En este sentido, Gálvez González explica que en nuestra sociedad hay una inversión en lo que respecta a las características de la muerte, pasando ésta, exactamente por representar un fracaso, a no ser más considerada como un fenómeno natural de la vida.12

La muerte forma parte del decurso normal de la vida, pero las enfermeras generalmente no están preparadas emocionalmente para enfrentar la muerte ni lidiar con sus propios sentimientos, además, sienten dificultades para asistir a los pacientes que irrevocablemente, de forma lenta o brusca, evolucionaron hacia la muerte.18,19 El vacío existencial ante la muerte puede ser claramente evidenciado en los siguientes testimonios: "La sensación que tuve muchas veces fue de frustración por no poder hacer alguna cosa, me sentí impotente delante de esas situaciones" (Jazmín). "¡Oh Dios! ¿Por qué sucede eso?, ¿por qué fue a óbito? ¿Por qué no conseguí salvarlo? Y, ahí, uno es invadido por un vacío" (Camelia).

El cuidado ofrecido por las enfermeras a las personas que mueren aún es un fardo pesado, compuesto de escenarios de sufrimiento, miedo, quedando un sentimiento de angustia, pues la muerte del otro nos deja a merced de conflictos íntimos, situaciones que generan vacío existencial y culpa. La culpa de no cuidar adecuadamente para la cura, del fracaso en la realización del trabajo.20

El miedo ante la posibilidad de la muerte es desvelado por los siguientes relatos: "¡Inicialmente, cuando me deparé con esos pacientes terminales sentí miedo, sabe! Miedo de la muerte, me quedaba medio paralizada, quería cuidar del paciente y salir luego de allí, con miedo de que pudiese morir. Entonces, era el miedo de la muerte que me alejaba" (Girasol). "El vacío, cuando presenciamos la muerte de varias personas que cuidamos, nos sentimos impotentes ante la muerte" (Margarita).

Otro aspecto observado es que, mediante la inminencia de la muerte, las personas sienten reacciones diferentes, constituyéndose en un proceso complejo. Algunos se retraen y vivencian el miedo, otros, entretanto, comienzan a valorizar el tiempo que aún disponen y pasan a ver la vida de manera más plena, lo que favorece a una adaptación. En ese sentido, los profesionales de salud deben crear posibilidades para que la persona comprenda su enfermedad, pues ese conocimiento puede ayudarlo a enfrentar la enfermedad e, inclusive, facilitar la concienciación de la aproximación de su muerte. En cambio las actitudes negativas están ocasionadas por la asociación del dolor y el sufrimiento, bien porque la muerte suceda demasiado pronto, quedando cosas sin hacer o resolver, o bien por el dolor que pueda provocar en los demás.21

El hombre moderno exprime angustia y adopta una postura defensiva en todo lo que se relaciona con la muerte. Hace mucho tiempo atrás, la muerte era encarada como un evento natural que sucedía en casa, con la familia, incluyendo hijos y amigos. Hoy, la muerte parece algo que está escondido.22 Se percibe que las enfermeras, a pesar de convivir diariamente con situaciones de sufrimiento ante el proceso de muerte de sus pacientes, todavía reaccionan de formas diversas ante esa vivencia, pues durante el cuidado ofrecido por el profesional, el sufrimiento, el dolor y la fuga se muestran evidentes en este proceso como mecanismos de defensa, llevando así al vacío existencial.

 

Conclusiones

En este estudio se buscó una aproximación con relación a la temática abordada, intentando elucidar algunas de sus dimensiones, posibilitando momentos de reflexión sobre el cuidado de la enfermera en el proceso de muerte de los pacientes que cuida. En ese sentido, resaltamos como significativo el hecho de que la enfermera percibe el sufrimiento de la familia y las dificultades en lidiar con el final de la vida.

Esas dificultades relatadas por las enfermeras, emergen con fuerza, ya que en el contexto del trabajo durante un período prolongado de internamiento, se genera un vínculo entre la profesional enfermera, la familia y el paciente, el cual provoca sufrimiento cuando el paciente muere, considerado inherente a la existencia humana.

Estudiar la muerte, considerando su presencia constante en el hospital, es algo que puede ayudar a reducir la ansiedad, el miedo, la angustia, el sufrimiento y el vacío existencial de la enfermera, la cual convive diariamente con dicha realidad.

Esta reflexión, en el momento actual, hace emerger la necesidad cada vez más apremiante, de cualificar nuestro quehacer, observando a la persona en el contexto del trabajo, valorizando la humanización en el cuidado y que éste, extrapole la dimensión biológica, haciéndolo sensible, considerando el hecho de que el mismo es ofrecido a la persona desde el inicio hasta el final de su vida.

 

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Dirección para correspondencia:
Elaine Guedes Fontoura
Rua Mazagão no 400
Condomínio Maria Quitéria, casa 14,
Bairro Mangabeira
CEP 44056-380 Feira de Santana, Bahia, Brasil
elaineguedesfont@uol.com.br

Manuscrito recibido el 30.8.2012
Manuscrito aceptado el 1.10.2012

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