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Index de Enfermería

On-line version ISSN 1699-5988Print version ISSN 1132-1296

Index Enferm vol.22 n.3 Granada Jul./Sep. 2013

http://dx.doi.org/10.4321/S1132-12962013000200002 

ARTÍCULOS ESPECIALES

EDITORIAL

 

Visibilizando los Cuidados enfermeros a través de la Relación de Cuidado

Making nursing care visible through the Care Relationship

 

 

Aintzane Orkaizagirre Gómara

Comarca Gipuzkoa de Atención Primaria (Osakidetza), Grupo A.MAS de Investigación de Enfermería, Universidad de Zaragoza, España
aintzaneorkaizagirre@hotmail.es

 

 

Hemos asistido en los últimos años al auge de la temática de los Cuidados Invisibles en el entorno científico enfermero, siendo cada vez más habitual encontrar artículos, libros y congresos centrados en los mismos.1 Esto probablemente es debido al creciente interés por visibilizar y dar valor a las acciones éticas y humanas de la Enfermería que requieren tiempo y competencias específicas de la práctica profesional. En estos discursos percibimos la intención de elevar los cuidados enfermeros al más alto nivel de calidad, transcendiendo los cuidados más físicos y las aplicaciones biotecnológicas tan prestigiadas de manera que resulten visibles y obtengan una mayor valoración y reconocimiento. Sin ir más lejos, es una de las líneas de investigación marcadas por el Grupo A.MAS, que así mismo fue tratada en los VII Encuentros Internacionales de la Casa de Mágina Invescom 13 - III Reunión Internacional de Investigación en Salud Comunitaria dentro de los Seminarios en las Orillas del Conocimiento, celebradas el pasado mes de Julio.

En la mencionada reunión, tratamos de destacar los Cuidados Invisibles considerando que son determinantes en la profesionalidad de la enfermera y que éstos transcurren dentro de una atención de calidad. Partimos de la definición de Isabel Huércanos Esparza, quien considera que los Cuidados Invisibles son "un conjunto de intervenciones fruto de la observación atenta, la empatía, el conocimiento y la experiencia, que llevan a las enfermeras a la elaboración de juicios profesionales y éticos deliberados, altamente centrados en las necesidades de cada paciente".2 En este sentido, la Dra. Concha Germán Bes recalcó que lo importante de nuestra práctica y que además va a marcar la profesionalidad viene del desarrollo de tres dimensiones: destacar los cuidados del bienestar de las personas, desarrollar la confianza, el confort, la seguridad clínica y que las personas aprendan y gestionen su propio cuidado.3 Desarrollando estas dimensiones además de visibilizar a la enfermera,3 se obtiene un impacto positivo en el bienestar, autonomía y seguridad de las personas.4

Comprendiendo la magnitud del fenómeno del Cuidado Invisible y lo que supone para las enfermeras y las personas que reciben sus cuidados, además de para sus familias, creemos oportuno enmarcarlos dentro de una relación enfermera-paciente donde dichos cuidados fluyan de manera espontánea. Teniendo en cuenta que cuidar es un proceso interpersonal que sucede dentro de la relación establecida entre la enfermera y el paciente, la percepción que tenga la enfermera de dicha relación y las competencias que posea para manejarla adecuadamente van a influir en su establecimiento, desarrollo y obtención de resultados.

Nuestra propuesta al respecto es la Relación de Cuidado, considerándola como aquella relación que procura los cuidados personalizados y de mayor calidad a la persona y su familia, orientados hacia la mejoría del bienestar, autonomía y calidad de vida, alcanzando así una atención integral que incluye los aspectos emocionales y físicos (Grupo de Investigación A.MAS. Cuidados Invisibles. En: Seminario en Zaragoza; 10 de Junio de 2013). Esta relación se sustenta en el desarrollo del confort, confianza, seguridad y serenidad por parte de las personas y éstas se logran mediante la comunicación terapéutica, la escucha activa, la relación de ayuda, la afectividad, el pensamiento crítico, la intuición, entre otras habilidades. De esta forma se favorece el empoderamiento de las personas para enfrentarse a los retos que se les plantean en relación a la salud, la dolencia o la enfermedad, así como la responsabilidad y la participación activa en su propio proceso de salud. Se trata de la relación idónea entre la enfermera y el paciente para desarrollar unos cuidados integrales, entre los cuales se incluyen los Cuidados Invisibles y que conviene diferenciar de otras relaciones terapéuticas que no tienen este enfoque propiamente enfermero. En el caso de la relación de ayuda se produce una interacción donde el profesional ayuda al cliente a descubrir recursos personales para aceptar y afrontar su situación,5 por lo que puede resultar una herramienta facilitadora dentro de la interacción enfermera-paciente pero no una relación proveedora de cuidados enfermeros integrales.

El desarrollo adecuado y la fluidez en el manejo de la Relación de Cuidado implica la adquisición de unos conocimientos sobre los cuidados físicos y emocionales y la integración de unos valores y actitudes que guíen la práctica, que resulta fruto del estudio y de la reflexión continua sobre su aplicación en la actividad diaria. Vera Regina Waldow indica que el cuidado enfermero para ser verdadero requiere que a las competencias relacionadas con las técnicas físicas y de comunicación se les añada un componente de afectividad que va a suponer la diferencia en la relación e interacción que se mantenga con la persona cuidada.6 En cuanto a las actitudes y valores que deben estar presentes a lo largo de la Relación de Cuidado destacamos el respeto incondicional, el no enjuiciamiento, la privacidad, la gentileza, la amabilidad, la responsabilidad, la disponibilidad, la intimidad, el ofrecimiento de apoyo y confort, entre otros.7

En los contactos que mantiene la enfermera con el paciente, mediando siempre la salud y la enfermedad, la persona cuidada se encuentra en un proceso de cambio continuo donde se enfrenta a diferentes retos que interaccionan e influyen en ella. "El ser humano se enfrenta a la evolución de sus pensamientos y significados, al impacto que la enfermedad tiene sobre él y su familia, a la toma de decisiones y a verse de diferentes maneras...".8 Trascender los cuidados físicos y cuidar a la persona en su globalidad, personalizando los cuidados, requiere que la enfermera se acerque a ésta y su familia con actitud abierta, dispuesta a conocer sus creencias, preocupaciones, experiencias de vida y hábitos de salud. Durante este proceso de cuidados, la enfermera acompaña en "los ritmos" naturales de las personas (Rosemarie Rizzo Parse. Valorar las vivencias: La realización personal como guía de la práctica de Enfermería. En: Conferencia en Madrid, 1999), recordando que cada uno desea actuar y participar en un grado determinado en cada momento dentro de su propio proceso. Esta actitud respetuosa y comprensiva favorece el clima de confianza y seguridad en el que las personas reconocen a la enfermera como una profesional de la salud referente que promueve el bienestar y la calidad de vida.

Las personas cuidadas valoran los cuidados integrales y aprecian las mejoras en su salud, comprenden en qué momentos pueden dirigirse a la enfermera y requerir su atención. La enfermera que ofrece esta atención no pasa desapercibida para las personas que atiende y sus familias, es visible para ellos al igual que lo son sus cuidados. En este caso, los pacientes y sus familias mantienen una relación de confianza donde se sienten seguros y saben que tienen objetivos de promoción de la salud y del bienestar.

Del mismo modo, la Relación de Cuidado y los resultados obtenidos a través de la misma son percibidos también por los profesionales con los que se relaciona la enfermera. Por ello conviene que la enfermera reconozca la manera en que su percepción de la Enfermería y su práctica pueden encontrarse con el resto de profesionales y la Institución de la que forma parte, y así poder manejar las distintas relaciones interprofesionales y hacer frente a las posibles dificultades, dando valor a los cuidados realizados y sin tener que renunciar a ellos.

Por un lado, teniendo en cuenta que los pacientes son atendidos por distintos profesionales sanitarios y que la relación y comunicación que éstos mantengan entre ellos va a influenciar en el proceso de curación, resulta conveniente que dentro de los grupos interdisciplinares se construyan equipos de trabajo efectivos donde se establezca la atención integral y de calidad al paciente como meta común.9 Por otro lado, la Relación de Cuidado requiere que la enfermera desarrolle su labor dentro de un marco teórico enfermero bien definido e integrado, ya que nos encontramos inmersos en un Sistema de Salud basado en el modelo biomédico, que ignora e infravalora la mencionada relación, por ejemplo, dotando deficientemente las plantillas, lo que influye en que las enfermeras que no tengan suficiente tiempo para el cuidado y tiendan a seguir la rutina de la institución y el pensamiento médico dominante. La integración de los valores filosóficos enfermeros es imprescindible para realizar una práctica coherente con los mismos y desarrollar un cuidado enfermero completo, considerando a la persona en su globalidad y como agente activo en su propio proceso; más allá de la visión que el modelo biomédico tiene del paciente y de los cuidados enfermeros.

La enfermera que ofrece esta atención no es invisible para su entorno, pero sí para su institución, que ni valora, ni cuantifica, ni recompensa de ninguna manera esta excelencia y los beneficios que reportan a los pacientes.2 Por eso, registrar las intervenciones enfermeras en las que se desarrollan acciones de acompañamiento, ayuda y colaboración, demuestra "que el cuidado más humanizado es tanto o más importante que el manejo de técnicas para procurar el mayor bienestar posible para los pacientes"; de esta forma se visibilizan y se les da "reconocimiento y valor a estas acciones enfermeras realizadas a partir de un juicio profesional".10

A su vez, se oyen voces de pacientes y de profesionales que reclaman avanzar en la calidad de la atención.4,11-13 El propio Ministerio de Sanidad elabora planes que tienen como objetivo los estándares más altos de excelencia en los que sitúan al paciente en el centro de la atención sanitaria como eje fundamental.14,15 Si bien esta pretensión requiere un cambio que incluya a la sociedad y las instituciones, los profesionales en general sí que pueden plantearse una práctica más democrática y horizontal, donde las voces de las personas sean escuchadas y participen realmente de una manera activa y sean el centro de su propio proceso. En el caso particular de las enfermeras se requiere una apertura al cambio y poseer los conocimientos y actitudes necesarias para saber manejar el contexto en el que va a darse la participación activa, considerando en este sentido la Relación de Cuidado.

La visibilidad de los cuidados y de la Enfermería se va a producir de mano de las enfermeras que ponen de relieve estas competencias relacionales, dándoles valor en nuestra profesión. Enfermeras que hacen de lo excepcional lo natural y esperado, cuidando plenamente a las personas y sus familias, que va más allá de los cuidados físicos y de la buena educación esperada en cualquier profesión. Las enfermeras que desarrollan estos cuidados emergentes son quienes van a liderar la iniciativa del cambio, desafiando la realidad actual, comprendiendo los factores socioculturales que influyen en ellas, en los pacientes y sus familias, en el resto de profesionales y en el propio contexto sanitario.

En síntesis, tras sumergirnos en los Cuidados Invisibles, creemos necesario ir más allá y proseguir describiendo el medio y el contexto idóneo en el que desarrollarlos. Proponemos la Relación de Cuidado como la relación enfermera-paciente de mayor calidad donde se incluyen los mencionados Cuidados Invisibles como parte natural de la misma y que le dan sentido. Consideramos oportuno avanzar en el progreso y en la integración de la Relación de Cuidado debido a que lo fundamental y lo que la hace única es la promoción del bienestar, la seguridad, la autonomía y el autocuidado a través de los cuidados integrales y personalizados a las personas cuidadas. De esta forma, ofrecemos unos cuidados excelentes que benefician a las personas y que a su vez visibilizan la labor enfermera.

 

Bibliografía

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3. Germán Bes, Concha. El Cuidado Enfermero, un proceso cósmico. Razones de su invisibilidad. En: VII Encuentros Internacionales de la Casa de Mágina Invescom 13 - III Reunión Internacional de Investigación en Salud Comunitaria - Seminario en las Orillas del Conocimiento. Granada: Fundación Index; 2013. Pp. 1-10. Disponible en http://www.index-f.com/para/media/cgerman_ivescom13.zip (Acceso: 16/8/2013).         [ Links ]

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8. Valverde Gefael, Clara. Comunicación terapéutica en Enfermería (en línea) Madrid: Difusión Avances de Enfermería; 2007. Disponible en: http://es.scribd.com/doc/50712983/COMUNICACION-TERAPEUTICA-ENENFERMERIA (Acceso: 1/7/2013).         [ Links ]

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