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Index de Enfermería

versión On-line ISSN 1699-5988versión impresa ISSN 1132-1296

Index Enferm vol.22 no.4 Granada oct./dic. 2013

http://dx.doi.org/10.4321/S1132-12962013000300014 

MISCELÁNEA

ACADEMIA

 

La figura del tutor en el proceso de prácticas en el Grado de Enfermería

The tutor in the process practices in nursing degree

 

 

Ma Carmen Solano Ruiz1, José Siles González1

1Departamento Enfermería. Universidad de Alicante. Alicante, España

Dirección para correspondencia

 

 


RESUMEN

La formación de enfermeras se caracteriza por ser una práctica compleja y multifuncional vinculada al contexto social y sanitario donde se desarrolla. Dada la complejidad de este proceso, las enfermeras asistenciales deben asumir un rol preponderante en la formación de alumnos, siendo imprescindible dotarles de voz en todo el proceso. El objetivo de este trabajo se centra en clarificar la etimología empleada para denominar a las enfermeras asistenciales responsables del proceso formación y delimitar las funciones que deben de realizar durante el proceso de prácticas de alumnos del grado de enfermería. La nomenclatura más utilizada para las tareas de asesoramiento y evaluación del alumnado, son: mentor, counselling, coaching y tutor, siendo esta última la más utilizada en nuestro entorno. La principal función del tutor se centra en la necesidad de potenciar la capacidad crítica del alumno, así como el desarrollo de la reflexión ante un determinado fenómeno de salud-enfermedad.

Palabras clave: Espacio Europeo Educación Superior, Tutor, Docencia clínica, Prácticas clínicas.


ABSTRACT

The training of nurses is characterized by a complex and multifunctional practice linked to health and social context in which it develops. Given the complexity of this process, practicing nurses must take a leading role in the training of students and it is essential to provide them with a voice in the process. The aim of this work focuses on clarifying the etymology used to refer to practicing nurses responsible for training process and define the functions that must be performed during the process graders practice nursing. The nomenclature used for most tasks the students support and advice are: mentoring, counseling, coaching and tutor latter being the most used in our environment. The main function of the coach focuses on the need to enhance the student's critical thinking and reflection development to a phenomenon of health and disease.

Key words: European Higher Education, Tutor, Clinical teaching, Clinical practice.


 

Introducción

En la actualidad, nos encontramos sin duda alguna, en un momento de gran fervor en lo concerniente a la universidad europea, ocasionado principalmente por la confluencia simultánea de dos cambios sociales de gran calado; por un lado, la participación en el Espacio Europeo de Educación Superior (más conocido como tratado de Bolonia) y por otro por la creciente presión ejercida por la sociedad y sus instituciones sociales y políticas para que la universidad se convierta en el organismo impulsor de los distintos tipos de cambios a los que la sociedad actual debe hacer frente.

Con el establecimiento de la Declaración de Bolonia (1999) se sentaron las bases para la construcción de un "Espacio Europeo en Educación Superior"; un espacio compartido y organizado de acuerdo a unos principios basados en la calidad de la enseñanza, la movilidad tanto del profesorado como del alumnado, el respeto a la diversidad cultural en las aulas y la competitividad de mercados (Sin autor, 2009).

Los principales cambios propuestos se centran en tres pilares básicos: modificación de las metodologías docentes, revisión y adaptación de los contenidos de las titulaciones y definir claramente el perfil u orientación de los nuevos titulados (Maciá et al., 2006). En definitiva, se trata de un cambio de paradigma educativo, una nueva reconceptualización que debe realizar un giro en el enfoque educativo tradicionalmente orientado a los docentes hacia un enfoque más participativo y responsable de los estudiantes universitarios. Esta forma de entender la enseñanza condiciona de una manera directa tanto la formación teórica como la formación práctica impartida en las distintas titulaciones, sobre todo y de manera muy especial en aquellas titulaciones vinculadas al área de ciencias experimentales donde las instituciones sanitarias juegan un papel primordial.

La formación de enfermeras no supone una práctica sencilla, debido principalmente a las peculiaridades del contexto social y sanitario donde se desarrolla. Dada la complejidad del proceso, las enfermeras asistenciales deben asumir un rol preponderante en la formación de alumnos, siendo imprescindible dotarles de voz y autoridad durante todo el proceso de formación llevado a cabo, estableciendo de esta manera la visibilidad de las mismas que hasta estos momentos ha sido escasamente reconocida (Pérez et al., 2002).

Son muchas las denominaciones que se le atribuyen a esta labor en función de su cometido, es por tanto un objetivo de este trabajo clarificar la etimología empleada para denominar a las enfermeras asistenciales responsables del proceso de formación práctica del alumno. Como objetivo secundario se plantea la necesidad de delimitar las funciones que se le atribuyen durante el proceso de formación de alumnos del grado de enfermería.

 

Los términos y sus definiciones

La dificultad en identificar y definir esta figura ha quedado reflejada en algunos trabajos (Siles y Solano, 2009). Autores como Dabate et al. (2003) han optado por emplear un término genérico: "developments interactions", que engloba las diferentes acciones llevadas a cabo por los profesionales responsables de la formación de enfermeros en el proceso del aprendizaje práctico y que incluye los vocablos: "coaching, mentoring, apprenticeship and action learning". Haidar (2007) afirma que tanto el coaching como el mentoring son procesos que ayudan al desarrollo y la mejora de la representación de los cuidados del staff.

El carácter clásico del término, mentor fue elegido por Odiseo para que se hiciera cargo de la educación y apoyo de su hijo Telémaco durante su ausencia. La figura del mentor implica una relación de ayuda de alguien de mayor experiencia, formación y al que, por lo general, se le considera sabio. Su labor es más la de potenciar -desde una relación de afecto- el crecimiento personal que la de potenciar las habilidades técnicas características del experto (Siles et al., 2008), englobando tanto el asesoramiento laboral y personal como la función docente (Santuchi et al., 2004). En el campo de la Enfermería el mentor ha sido considerado como una herramienta fundamental en el desarrollo profesional de los estudiantes de Enfermería durante sus prácticas clínicas (Saarikoski, 2003). En el Sistema de Salud Público Británico o NHS (National Health System) tienen puesto en marcha un programa de mentoría basado en un sistema de formación inicial integrada para profesionales de Enfermería de nueva incorporación, se caracteriza porque ofrecen la oportunidad a los enfermeros noveles para que tengan un período de adaptación a su nuevo rol profesional teniendo como referencia a una enfermera experta, encargada de orientar, formar y evaluar a estos nuevos profesionales potenciando la motivación profesional y garantizando una prestación de cuidados basados en la evidencia y encaminados a alcanzar la excelencia y la seguridad del usuario (Camacho et al., 2011). En este sentido Carr realiza una reflexión sobre qué es la mentoría: "Toma un minuto para remontarte al pasado y recuerda a quienes te ayudaron a aprender algo. ¿Qué características tenían en común? Si tú dices que te guiaron, te aconsejaron sabiamente, te instruyeron, te apoyaron, te escucharon, te aceptaron y comprendieron, te confirmaron o enseñaron algo esencial para tu vida o progreso profesional, entonces estás describiendo las cualidades asociadas con un mentor. Un mentor es simplemente alguien que te ayudó a aprender algo que no hubieras aprendido, o que hubieras aprendido más lentamente o con mayor dificultad, de haber tenido que hacerlo enteramente por tu cuenta" (Carr, 1999).

El término "counselling" se deriva del latín "counsulere", consultar; se emplea para designar aquellas personas que ejercen como consultores; es decir, aquellos que ofrecen sus consejos para el desarrollo profesional a los que necesitan sus orientaciones para mejorar su práctica profesional. Es difícil encontrar en castellano una palabra que pueda traducir el significado de counselling y que englobe todos aquellos elementos y matices que le son propios; las traducciones más frecuentemente utilizadas son: "consejo asistido", "relación de ayuda" y/o asesoramiento. Esta palabra no solo tiene influencias dentro del ámbito educativo (Laffi et al., 2007), sino que además se ha empleado en el ámbito asistencial (Bimbela, 2001).

El "coaching" se deriva del término "coach", entrenar. A partir de la mitad del siglo XIX se emplea este concepto para designar al tutor encargado de la orientación de un alumno en su proceso de aprendizaje. En el siglo XX se empleó para designar el entrenamiento competitivo de los deportistas que debían alcanzar su mejor estado de forma para lograr sus objetivos. Posteriormente aumentó su campo de acción y se introdujo en el mundo empresarial para designar el tipo de entrenamiento personal y profesional que debían recibir los futuros empresarios. Es un "un proceso dinámico e interactivo que consiste en asistir a otros en el logro de sus metas colaborando en el desarrollo de su propio potencial" (Enenton et al., 2008). Este proceso está directamente interesado en la mejora del desempeño con el fin de que el alumno ponga en juego todo su potencial en el proceso de optimizar su rendimiento. Para ello se establecen metas y se ponen plazos, dejando la puerta abierta a la superación de los logros previstos mediante la superación creativa de obstáculos emergentes para los que el alumno desarrolla sus propias estrategias de acuerdo con lo aprendido (Griffins, 2005).

El término de "Tutor" fue acuñado en el siglo XV en Inglaterra; el diccionario de uso español "María Moliner" entre sus diferentes acepciones define el término de tutor como el profesor encargado de orientar más de cerca a un determinado grupo de alumnos y hacer de coordinador entre ellos y los demás profesores o los padres. Zabalza y Cid lo definen como la persona experimentada que recibe la encomienda de participar en la formación e inserción laboral de un joven aprendiz, proporcionándole la guía y apoyo necesarios, animándole a realizar el trabajo de la forma que sea más positiva tanto para él como para quienes vayan a verse afectados (Zabalza y Cid, 1998). Ehrich, Tennent y Hansford (2002), después de revisar varios trabajos de investigación en el ámbito de la Enfermería, recoge como síntesis la definición de "una persona que establece una relación con el tutorando/protegido al objeto de ayudarlo en el desarrollo y promoción profesional". Además no solo se habla de tutor de prácticas, sino de tutor de la asignatura, tutor de carrera, tutor académico, tutor virtual, tutor de curso, etc. (Álvarez et al., 2008). En definitiva, podríamos definir al tutor de prácticas de Enfermería como el profesional de Enfermería que asume de forma voluntaria la responsabilidad del aprendizaje práctico clínico de los estudiantes, siendo su referente y soporte pedagógico de una manera planificada y coordinada. Se puede afirmar que este término es el más empleado en nuestro entorno.

 

Funciones del tutor de prácticas

Si la figura de tutor es diversa, mucho más difícil se hace la identificación de sus funciones y el rol a desempeñar, entiendo ésta como el conjunto de fases que debe de cumplir el profesional de Enfermería en relación al aprendizaje práctico del estudiante.

Tradicionalmente, el responsable del aprendizaje de prácticas clínicas se ha limitado exclusivamente al adiestramiento de técnicas o la evaluación de las mismas (Castillo et al, 2007). Según Paulo Freire "Enseñar no es transmitir conocimientos sino crear las posibilidades para su producción o construcción" (Freire, 2005), entendemos que la figura del tutor debe de ir más allá, su papel debe ser preponderante en el desarrollo del proceso, potenciando la capacidad crítica del alumno y el desarrollo de la reflexión ante un determinado fenómeno de salud-enfermedad en el contexto específico de la práctica. Su función consiste en una práctica de segundo orden donde más que controlar la aparición de errores en la aplicación que la alumna realiza del conocimiento aprendido en el aula, lleva a cabo una conversación reflexiva con aquélla acerca de las acciones de cuidado, los procedimientos de la asistencia y el sentido que la alumna les otorga (Medina, 2002).

Martínez y Raposo ponen de manifiesto las funciones del tutor de carácter general centradas en dos grandes tipos de ayuda: pedagógica y psicológica, posteriormente se detallan otro tipo de acciones vinculadas más específicamente con las tecnologías de la información y la comunicación (Martínez y Raposo, 2011). Esta identificación permite revelar un perfil de la acción tutorial que se desarrolla en los centros de prácticas y que se integra en la formación inicial de los futuros titulados.

Para el desarrollo del aprendizaje en la práctica clínica, el objetivo principal es la integración de aspectos teóricos en la realidad asistencial, por tanto se trata de compaginar tiempos de permanencia en el servicio y tiempos de estudio, reflexión, búsqueda de información y consultas, quedando definidos previamente los porcentajes que se establecen para cada actividad. Una de las aportaciones claves es la propuesta de Schön, que considera que la observación debe ser el abono principal de la reflexión y la acción en cualquier colectivo que aspire a la profesionalización (Schön, 1998), en esta misma línea hay que interpretar la idea de acción reflexiva como motor de cambio en la acción educativa (Perrenoud, 2004). Autores como Habermas, han añadido el potencial de la actividad comunicadora en la dimensión práctica, confiriendo a la comunicación una función de cambio en la praxis que viene a incidir en la síntesis dialéctica entre la dimensión teórica y la práctica (Habermas, 1991, 2002). En definitiva, se trata de un aprendizaje dialógico que fluya en distintas direcciones (tutor-alumno-tutor) donde no existe una regla única que permita dar solución y solo la experiencia del tutor sirva de esquemas ante las situaciones complejas y cambiantes que se presentan.

A nivel internacional existen diversos estudios que abordan la temática de la observación y la actividad tutorial: Saarikoski (2003), por un lado, confirma la importancia de las tutorías como instrumento conjunto de desarrollo de profesionales y estudiantes de enfermería; mientras que, por otro lado, profundiza en las características de los escenarios clínicos de aprendizaje relacionándolos con los tutores de Enfermería (Saarikoski & Leino-kilpi, 2002). Se entiende por tutoría los espacios programados para el encuentro personalizado entre tutor y estudiante en los que se establecen contenidos dirigidos a estimular, potenciar el aprendizaje, resolver dudas, plantear dificultades y ofrecer estrategias. Las tutorías no solo ofrecen beneficios para los tutorandos, ya que se ha comprobado que los tutores obtienen beneficios personales y profesionales, mejoran la reflexión y aumentan la satisfacción en el trabajo (Cid et al., 2011). Es importante señalar las diferencias entre la tutoría de un sistema presencial y la tutoría en un entorno virtual de enseñanza-aprendizaje, la primera se centra en resolver dudas o problemas puntuales relacionados con la presencialidad, en la segunda el proceso es más complejo, tiene funciones de asesoramiento personal, apoyo técnico, representa el vínculo con la institución, puede ser síncrona o asíncrona, se puede realizar en cualquier lugar, pudiendo ser de carácter individual o grupal. Estos dos tipos de modalidades de tutoría no tienen por qué ser excluyentes, sino que además se complementan durante el proceso de las prácticas clínicas (Scott, 2005; Rísquez, 2006; Vizcaya et al., 2006, Ferré et al., 2010).

Para garantizar un aprendizaje con éxito, las competencias quedarán definidas y explicitadas desde el comienzo, siendo el tutor quien haga conocedor al estudiante con la finalidad de que se comprometa y asuma su responsabilidad en el logro de las mismas. Siles et al., (2007) en su estudio ponen de manifiesto la desmotivación por parte del alumnado en el conocimiento de sus objetivos de prácticas, lo que repercute de manera directa en la reflexión de los alumnos sobre sus propios tiempos y esfuerzos a la hora de alcanzar los objetivos. Se requiere por tanto un trabajo continuado de tutoría donde se evidencie el progreso del estudiante, no se trata de superar un examen o realizar una técnica correctamente de manera esporádica, ya que no debemos de olvidar que el conocimiento aprendido en el aula tiene un valor instrumental en la medida que sea integrado por el alumno como uno más, pero no, como el único de su saber práctico.

Será responsabilidad del tutor, la coordinación y la comunicación con el resto de profesionales con los que el estudiante se encontrará en el desarrollo de sus actividades, además de colaborar con el personal docente de la Universidad para la planificación del aprendizaje, favoreciendo de esta manera la necesidad de superar las diferencias entre la teoría y la práctica en el marco clínico (Siles et al., 1996, 1997), o también, resaltando la importancia de las dimensiones culturales que diferencia el aula del centro sanitario desde la perspectiva del pensamiento crítico (Siles et al., 2004).

La formación de tutores es una premisa fundamental si deseamos dotar de calidad docente al proceso práctico de los estudiantes de Enfermería. En distintas regiones de nuestro país (Madrid, Murcia, Andalucía, Cataluña, entre otras) ya se han puesto en marcha en anteriores cursos académicos un programa de formación para profesionales asistenciales, obteniendo una valoración muy positiva al respecto (García et al., 2008). Bien es cierto que corren "malos tiempos" para destinar presupuesto a formación, pero no debemos de descuidar esta parcela si pretendemos formar unos enfermeros que sean capaces de tomar decisiones pertinentes en la aplicación de los cuidados de enfermería. En este barco, tanto profesionales como docentes debemos de navegar hacia el mismo rumbo, ya que hasta la entrada en vigor del EEES el profesional de la salud ha tenido que acomodarse a dos modelos de entender la educación, según esté en periodo de formación académica o en el entorno del desempeño profesional, que si bien cuentan con afinidades, sobre todo dialécticas, responden a enfoques y desarrollos divergentes (Amezcua, 2008).

Una vez expuestas las funciones a desarrollar, la pregunta siguiente sería ¿qué requisitos deber reunir un profesional para poder ser tutor? Por supuesto el principal requisito será que sea Diplomado o Graduado en Enfermería y que tenga cierta estabilidad laboral. Navarro et al han enumerado una serie de características que debe cumplir el profesional entre los que se destacan ciertas habilidades docentes, comunicadoras, conocimientos sobre investigación y tener un carácter abierto y flexible (Navarro et al., 2002).

 

Conclusiones

A pesar de que en la literatura se reconocen diferentes denominaciones aplicadas a la figura del profesional asistencial dedicado al proceso de enseñanza aprendizaje de las prácticas clínicas, la palabra "tutor" es el término más empleado para definir las funciones que se le atribuyen a las personas implicadas en el acompañamiento, consejo, orientación y evaluación de los alumnos durante sus prácticas clínicas.

Dentro de las funciones que se le asignan, el tutor debe estar preparado para afrontar y reconducir todo tipo de situaciones que se les planteen a los alumnos, desde las más convencionales y rutinarias, hasta las emergentes más inadvertidas e imprevisibles, invitando a la reflexión del proceso.

El tutor no solo tiene funciones evaluadoras, también debe orientar la acción de los alumnos mediante el establecimiento del un clima educativo donde la comunicación fluya sin problemas. En este sentido, se hace necesario la creación de un compromiso firme por parte de las distintas instituciones que entran en escena, como son las sanitarias y académicas, potenciando sus fortalezas, la capacidad de las mismas, y profundizar en la relación de pertenencia e identificación entre docentes y profesionales asistenciales, con la finalidad de garantizar unas altas cotas de calidad en la enseñanza de los alumnos para la obtención del título de Grado en Enfermería.

 

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Dirección para correspondencia:
Ma Carmen Solano Ruiz.
Departamento Enfermería.
Universidad de Alicante.
Apdo. correos 99, 03080
Alicante, España.
carmen.solano@ua.es

Manuscrito recibido el 15.11.2012
Manuscrito aceptado el 9.1.2013

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