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Index de Enfermería

On-line version ISSN 1699-5988Print version ISSN 1132-1296

Index Enferm vol.24 n.4 Granada Oct./Dec. 2015

http://dx.doi.org/10.4321/S1132-12962015000300009 

ARTÍCULOS ESPECIALES

TEORIZACIONES

 

Resiliencia en Enfermería: definición, evidencia empírica e intervenciones

Resilience in nursing: definition, empirical evidence and interventions

 

 

Óscar Arrogante

Unidad de Cuidados Intensivos. Hospital Universitario de Fuenlabrada, Madrid, España

Dirección para correspondencia

 

 


RESUMEN

La resiliencia (adaptación positiva a la adversidad) se encuentra dentro de las competencias enfermeras al relacionarse con tres diagnósticos de la taxonomía NANDA y, además, la investigación enfermera señala que es una característica propia de la Enfermería. Sin embargo, la resiliencia es un concepto novedoso para la mayoría de las enfermeras. El artículo tiene como objetivos definir el concepto de resiliencia, exponer la evidencia empírica encontrada en la investigación enfermera y describir los principales programas e intervenciones para su desarrollo. La resiliencia tiene importantes implicaciones clínicas tanto para el cuidado de pacientes, como para el propio autocuidado de la Enfermería. La resiliencia se puede considerar como una característica esencial e inherente a la Enfermería debido a la exposición continua al sufrimiento humano y a unas condiciones laborales estresantes. Por lo tanto, su entrenamiento debería promoverse desde las universidades hasta los centros sanitarios para mejorar la práctica clínica enfermera.

Palabras clave: Resiliencia psicológica, Estrés psicológico, Enfermería.


ABSTRACT

Resilience (positive adjustment to adversity) is included in nursing competences owing to its relationship with three diagnoses of NANDA taxonomy and, furthermore, nursing research points out it is a typical feature of Nursing. Nevertheless, most of nurses consider resilience as a novel concept. The aims of this paper are to define resilience concept, to explain found empirical evidence in nursing research, and to describe main resilience development programmes and interventions. Resilience has important clinical implications for patient care as well as for own nursing self-care. Resilience can be consider as an essential and inherent feature of Nursing owing to a continuous exposure to human suffer and stressful working conditions. Therefore, resilience training should be promoted from universities to health centres for improving nursing clinical practice.

Key words: Psychological resilience, Psychological stress, Nursing.


 

Introducción

Se entiende por resiliencia la capacidad de adaptarse positivamente a la adversidad al enfrentarse al estrés o a sucesos traumáticos. El interés por la misma es especialmente relevante en los últimos años y actualmente su uso en la psicología científica y divulgativa está muy extendido. La constante naturaleza estresante de los sucesos y eventos a los que se ven expuestas las personas y sus efectos en la salud puede, probablemente, continuar avivando este creciente interés en la resiliencia. Aunque este concepto puede resultar novedoso para la Enfermería de nuestro país, no debería serlo ya que la taxonomía NANDA internacional en la edición de 2009-2011 incluyó tres diagnósticos enfermeros relacionados con la resiliencia: deterioro de la resiliencia personal (00210), disposición para mejorar la resiliencia (00212) y riesgo de compromiso de la resiliencia (00211).1 De esta forma, la resiliencia se incorporó dentro del campo de las competencias de la Enfermería, concretamente en el dominio de afrontamiento al estrés de la taxonomía, permitiendo su diagnóstico y tratamiento fundamentalmente en el área de salud mental. Sin embargo, las enfermeras deben de comprender qué implica el concepto de resiliencia antes de poder establecer los anteriores diagnósticos.

Por otro lado, aunque una de las principales funciones de la Enfermería es la promoción del autocuidado del paciente y, en consecuencia, dedique la mayor parte del tiempo cuidando de otros, existen escasas investigaciones que demuestren que las enfermeras se cuiden a sí mismas.2 Las condiciones laborales estresantes que debe afrontar el personal de Enfermería en su trabajo diario3 (siendo una de las investigadas los turnos nocturnos),4 unidas a las situaciones conflictivas que se dan en el mismo,5 hacen aún más acuciante la necesidad de fomentar el autocuidado de la propia Enfermería. Una de las maneras de promover dicho autocuidado lo constituiría el desarrollo de la resiliencia con el propósito de mejorar la práctica clínica enfermera. De hecho, la investigación enfermera ha revelado que la resiliencia es una característica propia de la Enfermería,6 como se comprobará más adelante.

Los objetivos principales del presente artículo son: 1) Definir el concepto de resiliencia; 2) Exponer la evidencia empírica existente sobre el estudio de la resiliencia en pacientes y en la propia Enfermería; y 3) Describir los principales programas e intervenciones para el desarrollo y la mejora de la resiliencia tanto en pacientes, como en el personal de Enfermería.

 

Definición de resiliencia

La palabra Resiliencia procede del vocablo anglosajón resilience que significa recuperarse o saltar hacia atrás. Sin embargo, la raíz de la palabra resiliencia es la palabra latina resilio que combinada con el significado de cia y de salire significa saltar o brincar. Paradójicamente, la traducción al castellano de la palabra resiliencia se ha tomado del vocablo anglosajón, en lugar de su raíz latina directamente. Las primeras definiciones de la resiliencia en el diccionario incluyen aquellas relacionadas con la física. Así, los físicos y los ingenieros aplican este concepto a todo aquello que tiene la habilidad de recuperar o recobrar la forma o posición. Después este significado se extendió a las ciencias sociales.7

La Real Academia Española (RAE) en su página web (www.rae.es) muestra en su reciente avance de la vigésima tercera edición del Diccionario de la Lengua Española la inclusión de la palabra resiliencia. Se ofrecen dos significados: uno ligado a la psicología, definiéndola como la "capacidad humana de asumir con flexibilidad situaciones límite y sobreponerse a ellas"; y otro referente a la mecánica, definiéndola como la "capacidad de un material elástico para absorber y almacenar energía de deformación". El significado psicológico ofrecido por la RAE no solo es importante por el hecho de que la palabra resiliencia esté ya incluida dentro de nuestro léxico, sino porque dicho significado se desliga de las primeras conceptualizaciones de la resiliencia con situaciones traumáticas.8

Por lo que respecta al significado psicológico de la palabra resiliencia, diferentes autores han tratado de definirlo, por lo que existe una miríada de definiciones de la misma (ver revisión de Polk).7 Fletcher y Sarkar señalan que, a pesar de que la resiliencia ha sido conceptualizada de muy diversas maneras, la mayoría de las definiciones están basadas alrededor de dos aspectos centrales: la adversidad y la adaptación positiva.9 De esta forma, para que la resiliencia sea demostrada, tanto la adversidad como la adaptación positiva deben ser evidentes. Por un lado, la adversidad habitualmente incluye a las circunstancias vitales negativas que se conoce que están estadísticamente asociadas con dificultades de adaptación. Teniendo en cuenta la severidad contextual, se puede distinguir desde una resiliencia contra las dificultades cotidianas habituales, como el estrés laboral (es decir, adversidad media) hasta una resiliencia contra el estrés severo ocasional, tal como lo es la pérdida de un ser querido (es decir, adversidad elevada). Por otro lado, la adaptación positiva ha sido definida como la competencia social conductualmente manifestada o el éxito en las tareas del desarrollo. A su vez, la adaptación positiva debe ser conceptualmente apropiada a la adversidad examinada en términos del dominio evaluado específicamente.9 Por lo tanto, los anteriores autores definen globalmente a la resiliencia como la "adaptación positiva a la adversidad" y que implica la capacidad para resistir el estrés, tolerar la presión ante situaciones adversas y reaccionar desplegando estrategias para superar las experiencias negativas o traumáticas.

 

Evidencia empírica en la investigación enfermera

Las numerosas investigaciones llevadas a cabo en el mundo sanitario, hacen que el concepto de resiliencia esté cada vez más documentado en la literatura sanitaria, siendo investigada por la mayor parte de los profesionales de la salud, sobre todo en la referente a la Enfermería.6 Sin embargo, una reciente revisión bibliográfica ha revelado que son las investigaciones enfermeras las que predominan en la literatura sanitaria.10 Específicamente, la resiliencia ha sido estudiada ampliamente en la práctica clínica enfermera en una gran variedad de poblaciones de pacientes, desde niños a personas mayores, en incluso en inmigrantes.11 Asimismo, en Enfermería se ha examinado el concepto de resiliencia como algo aplicable a poblaciones especialmente vulnerables, tales como mujeres maltratadas y personas con trastornos psiquiátricos y discapacidades mentales (ver revisión de Arrogante y Pérez-García).8 Estas investigaciones han demostrado que los pacientes resilientes son aquellos que obtienen mejores resultados positivos al hacer frente a su enfermedad, evidenciado la enorme utilidad del desarrollo de la resiliencia. Por lo tanto, un conocimiento de las características resilientes y de los procesos que mejoran la resiliencia en los pacientes puede permitir a la Enfermería promocionar tales comportamientos durante sus experiencias vitales y períodos de adversidad, tal y como es caso de su proceso de enfermedad.

Sin embargo, la resiliencia no solo ha sido investigada en pacientes, sino también en el propio personal de Enfermería. Estas investigaciones se han visto apoyadas por el hecho de que las enfermeras son testigos directos del sufrimiento humano y hacen frente, por lo tanto, a un entorno laboral adverso y estresante.12 Los factores que fomentan este entorno laboral adverso, además del hecho de tratar con personas enfermas que están sufriendo, incluyen la escasez de personal sanitario con experiencia, una plantilla envejecida, la contratación habitual de personal eventual, el acoso y la violencia, la falta de autonomía profesional, cambios organizativos impuestos, cuestiones relacionadas con la salud y seguridad laborales y la reestructuración constante.12-14 Todos estos factores contribuyen a la formación de un ambiente laboral que puede ser considerado como hostil, abusivo y poco gratificante.13 Así, algunos profesionales abandonan el sistema sanitario a causa de estos factores asociados con la adversidad en el trabajo. Por el contrario, a pesar de estas dificultades muchas enfermeras eligen permanecer en su puesto de trabajo prestando asistencia sanitaria, se sienten satisfechos con su trabajo, y sobreviven e incluso se desarrollan a pesar de un clima adverso en el entorno laboral.14 Sin embargo, de aquellos que permanecen, muchos manifiestan consecuencias aún más graves relacionadas con el estrés tales como el síndrome de Burnout.13,14

Afortunadamente son la mayoría de los profesionales de la Enfermería los que no abandonan la profesión. Teniendo en cuenta la constante exposición al sufrimiento humano y a un continuo entorno laboral adverso, la resiliencia se puede considerar como una característica esencial e inherente a la Enfermería para el desarrollo de la asistencia sanitaria diaria.6 Concretamente, Hodges et al. consideran que las enfermeras resilientes son un elemento crucial en un siempre cambiante sistema sanitario.15 McGee va más allá y sugiere que son las habilidades de las enfermeras resilientes las que hacen que se mantengan en su trabajo y en un clima laboral difícil y adverso.16 Además, la resiliencia ha demostrado ser relevante a la hora de amortiguar y minimizar las consecuencias negativas del estrés laboral al que está expuesto el personal de Enfermería en su trabajo, cuyo resultado más adverso es el desarrollo del síndrome de burnout.17 En resumen, los principales estudios en este campo coinciden en señalar que la resiliencia es una característica que posee el personal de Enfermería y que es inherente al mismo, para que las enfermeras puedan afrontar y adaptarse a un entorno laboral de por sí estresante, caracterizado por situaciones difíciles y poco gratificantes ante el continuo contacto con personas enfermas y por condiciones laborales adversas.8

 

Desarrollo de la resiliencia en Enfermería

Respecto a los programas para el desarrollo de la resiliencia en pacientes, uno de los más empleados es el Módulo de enseñanza de resiliencia en Enfermería18 elaborado por Munist et al. Dicho módulo consta de 10 horas de trabajo y está dividido en 3 sesiones: 1) Introducción al concepto de resiliencia (3 horas); 2) Promoción de la resiliencia en el niño y el adolescente (3 horas); y 3) Construcción de la resiliencia en personas enfermas (4 horas). Además, dicho módulo consta de un anexo donde se describe cómo fortalecer la resiliencia en un paciente crítico (el cual está viviendo una de las experiencias más estresantes que se pueden vivir, como lo es estar ingresado en intensivos). Los autores del módulo recomiendan la inclusión del mismo en la carrera de Enfermería como parte de la formación universitaria de las enfermeras.18

Por lo que respecta a los programas elaborados para el desarrollo de la resiliencia en la propia Enfermería, a continuación se describe un programa dirigido a la población general y otro específico para la Enfermería. En cuanto al primero, los destacados psicólogos reconocidos internacionalmente Brooks y Goldstein proponen en su libro El poder de la resiliencia (que se ha constituido como un auténtico bestseller mundial y como una referencia en este campo) una guía en la que se incluyen 10 claves para llevar una vida resiliente:19 1) Cambiar los diálogos de la vida: reescribir tus guiones negativos; 2) Elegir el camino que te lleve a ser resiliente al estrés en vez de estar estresado; 3) Ver la vida a través de los ojos de los demás; 4) Saber comunicar; 5) Aceptarse a uno mismo y a los demás; 6) Establecer contactos y mostrar compasión; 7) Saber lidiar con los errores; 8) Saber manejar el éxito construyendo islas de competencia o puntos fuertes; 9) Desarrollar la autodisciplina y el autocontrol; y 10) Mantener un estilo de vida resiliente. Los autores analizan en cada clave los obstáculos que dificultan la puesta marcha de cada una de ellas y recomiendan, a su vez, una serie de guías o pasos para facilitarlas.19

Por último, las primeras investigaciones enfermeras sobre resiliencia2 ya abogaban por la promoción del autodesarrollo de la resiliencia personal del personal de Enfermería, recomendando asimismo su promoción por parte de los profesores de las escuelas de Enfermería. Jackson et al. en su revisión de la literatura enfermera, recomiendan que la resiliencia puede ser fortalecida en las enfermeras mediante estrategias y programas tutorizados.12 Estos autores proponen las siguientes Estrategias para el autodesarrollo de la resiliencia personal en Enfermería:12 1) Desarrollar relaciones profesionales positivas y enriquecedoras; 2) Fomentar la positividad viendo el lado positivo de las cosas; 3) Ser consciente de las necesidades y reacciones emocionales; 4) Alcanzar una vida equilibrada mediante el desarrollo de un sistema de creencias estable; y 5) Reflexión personal a través del análisis de las experiencias negativas pasadas.

 

Conclusiones

Los resultados obtenidos en la investigación enfermera sobre la resiliencia tienen una serie de implicaciones clínicas importantes. Por un lado, el dominio del concepto de resiliencia por parte de las enfermeras les facilitaría comprender mejor a los pacientes y ayudarles a superar una situación estresante, como lo es su propio proceso de enfermedad. De esta forma, la promoción de la resiliencia de los pacientes supondría el desarrollo de un afrontamiento más adaptativo y positivo ante la enfermedad, acelerando su proceso de recuperación.9 Por otro lado, las investigaciones llevadas a cabo en el propio personal de Enfermería señalan que la resiliencia se constituye como una característica fundamental del mismo.8,10,12-17 La implicación clínica de este resultado, y dado lo relevante que resulta ser resiliente para la Enfermería, viene dada por la conveniencia de entrenar y desarrollar la resiliencia en aquellos profesionales que muestren bajos niveles de la misma. Y no solo se podría promover y promocionar su desarrollo en las escuelas de Enfermería por los profesores, sino también en la práctica clínica enfermera habitual.17 Por lo tanto, el desarrollo y mejora de la resiliencia podría ayudar a la Enfermería a afrontar el estrés al que está expuesto continuamente en su trabajo. El entrenamiento de la misma facilitaría al personal de Enfermería amortiguar las consecuencias negativas del estrés laboral10,12-16 (como el síndrome de Burnout)17 y a desarrollar unas estrategias de afrontamiento más eficaces y adaptativas a la hora de hacer frente a esas situaciones estresantes.8 Como sugiere McGee, el desarrollo de estas estrategias por parte de las enfermeras resilientes podría ser la causante, en consecuencia, de que sigan trabajando en un clima laboral difícil y adverso.16

Finalmente, el hecho de que las enfermeras resilientes se constituyan en un elemento crucial en un sistema sanitario en continuo proceso de cambio,16 cobra especial relevancia en la actualidad. La situación de crisis económica actual (con menores recursos humanos y materiales y mayores cargas de trabajo) aumenta la adversidad de un clima laboral de por sí hostil y, a su vez, las posibilidades de la aparición del burnout. Por lo tanto, y siguiendo a Tusaie y Dier, la resiliencia se puede considerar como una característica esencial e inherente a la Enfermería para el desarrollo de la asistencia sanitaria diaria,6 haciendo aún más necesario su entrenamiento entre la Enfermería no resiliente. Dicho entrenamiento se debería promover desde las propias universidades hasta los centros sanitarios, para mejorar la práctica clínica enfermera.17

 

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Dirección para correspondencia:
Óscar Arrogante.
oscar.arrogante@salud.madrid.org

Manuscrito recibido el 24.7.2014
Manuscrito aceptado el 29.8.2014

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