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Gerokomos

Print version ISSN 1134-928X

Gerokomos vol.23 no.3 Madrid Sept. 2012

http://dx.doi.org/10.4321/S1134-928X2012000300001 

EDITORIAL

 

"El día de los abuelos"

Grandparents´ day

 

 

J. Javier Soldevilla Agreda

Director de Gerokomos

 

 

Desde hace unos años, el día del calendario religioso de San Joaquín y Santa Ana se dedica en nuestro país también a la memoria y al reconocimiento de todos los abuelos.

Resortes a buen seguro especialmente sensibles en este tiempo han hecho que me haya fijado de una manera especial en la proyección mediática y el mensaje de este festejo. De forma mayoritaria he captado documentos positivos apoyados en felices parejas de adorables ancianos rodeados de los suyos, luciendo porte de independencia y sabiduría, a la que apelan como valor insustituible y contribuyente para el resto de la sociedad pero, sinceramente, se me ha quedado corto.

Entiendo que una exaltación en un día especial debiera proyectar de la manera más eficaz el merecido homenaje al grupo de personas que hoy, a pesar de las vicisitudes, esperemos pasajeras, nos permiten disfrutar de un escenario mejorado de bienestar. Será un didáctico recordatorio para aquellos que a menudo ponen en tela de juicio la inversión que la sociedad hace sobre un grupo de improductivos seres.

Sin duda, sería un gran día para llamar la atención también sobre una abultada población de mayores que, lamentablemente, no disfrutan de las destacadas mieles de las personas enteramente independientes, subyugadas por enfermedades crónicas y procesos discapacitantes que, al tiempo, provocan una reclusión menor en sus domicilios, o global como cadena perpetua en centros asistenciales. Esa cara menos conocida es numerosa y creciente, y a veces se edulcora con imágenes sensibles, establecimientos extraordinarios o casas llenas de luz y de gente. No toca este año tampoco resaltar esa cara menos amable de la vejez. Promocionar la vejez saludable, aplaudir los programas encaminados a mantener las condiciones de salud con todos sus matices, debe convivir con una reflexión seria sobre este grupo también de personas mayores, que han ganado años a la vida, pero con una hipoteca que no deja de crecer en pérdida de salud, tan opresiva como las que muchos conciudadanos de otras edades sufren en estos momentos.

No quisiera romper ni tan siquiera ensombrecer un poco esa imagen y llamamiento que invita a rendir pleitesía y agradecimiento a una vejez rosa y verde, a un envejecimiento cabal y libre, a un declinar digno y sosegado, a la figura del papel de abuelo que tanto afecto da como el que recibe, al papel básico que ocupa, cada día más, en el mantenimiento de sus familias en el más amplio sentido de la palabra, al mutuo enriquecimiento vivencial de nietos y abuelos cuando se da en un escenario limpio, sin presiones, sin sobrecarga, sin obligaciones insalvables. No quisiera ser yo el responsable. No.

No me gustaría que en esta fiesta de los abuelos se dejara de rendir, al tiempo, un reconocimiento especial a las familias y a los profesionales del cuidado que dan soporte para lograr esa ansiada meta de envejecer en casa o al esfuerzo de unos y a la profesionalidad de los otros, cuando el devenir de esas vidas, menos retratadas, menos sonoras, institucionalizadas y dependientes, queda en manos de profesionales que han de resistirse, con formación y vocación, a tentativas de cuidados diarios de escasa calidad. Total, son personas sin capacidad de demandarlo y con un futuro a todas luces limitado.

Durante el próximo otoño se convocarán las pruebas para la obtención por la vía extraordinaria del título de especialista en Enfermería Geriátrica. Más de nueve mil solicitudes, que descansan ahora en el Ministerio de Educación, darán luz a millares de especialistas que serán milicia del conocimiento enfermero en la atención a los mayores y adalides de un ejercicio profesional exquisito con este grupo, en cualquiera de sus circunstancias y condiciones, al que cada final de julio se le seguirán dedicando titulares afables y, muchos menos, el resto de los días de cada año.