SciELO - Scientific Electronic Library Online

 
vol.25 número3Niveles y motivos de satisfacción o insatisfacción en los familiares de los fallecidos en una unidad de cuidados paliativosFiabilidad de las escalas de Braden y EMINA en pacientes de atención domiciliaria incluidos en programa de inmovilizados índice de autoresíndice de materiabúsqueda de artículos
Home Pagelista alfabética de revistas  

Servicios Personalizados

Revista

Articulo

Indicadores

Links relacionados

  • En proceso de indezaciónCitado por Google
  • No hay articulos similaresSimilares en SciELO
  • En proceso de indezaciónSimilares en Google

Compartir


Gerokomos

versión impresa ISSN 1134-928X

Gerokomos vol.25 no.3 Barcelona sep. 2014

http://dx.doi.org/10.4321/S1134-928X2014000300007 

La creación de un grupo de expertos en el cuidado y cura de heridas crónicas, como asesores técnicos en un concurso centralizado de APCAH, ha supuesto un valor añadido a dicho concurso, dado que ha aportado conocimientos sobre el mundo de las heridas crónicas a los gestores económicos, y esto les ha permitido tener una visión más amplia del concurso, evitando ceñirse exclusivamente al ámbito económico, así como tener presentes las necesidades del personal de enfermería en su práctica asistencial diaria.

De esta manera se ha dado solución a dos necesidades reales de las organizaciones de servicios de Osakidetza: por un lado la económica, con la contención del gasto en APCAH, y por otra la técnica, manteniendo y en algunos casos aumentando la calidad de los productos y el tamaño del petitorio de estos en todos los centros.

En este momento, todas las organizaciones de servicios de Osakidetza disponen de un petitorio propio, con posibilidad de incluir en él todas las familias y grupos de APCAH que existen en el mercado, con la posibilidad de adecuar su petitorio a su realidad asistencial, aumentando de esta forma la calidad de la atención que se presta y la satisfacción de enfermería, manteniendo a su vez una contención del gasto.

La reducción del porcentaje del gasto a través de receta en las comarcas de AP ha sido espectacular, y la comarca que ha reducido en menor medida este porcentaje ya partía de unas cifras mínimas (2,91% en 2009) y aun así lo ha reducido (1,89% en 2011).

En los centros sociosanitarios el descenso ha sido menor (del 5,75%), ya que en cada comarca de AP dichos centros se abastecen de diferente forma, bien desde los propios centros de salud, o a través de receta. En cualquier caso, esta es un área en la que seguimos trabajando para ir disminuyendo el gasto y mejorando el abastecimiento de los centros sociosanitarios.

En cuanto a la difusión del conocimiento como herramienta de contención del gasto, el esfuerzo realizado en este sentido ha permitido implicar a gran cantidad de enfermeras de Osakidetza en la gestión económica y de la calidad asistencial al lograr poner a su disposición un petitorio de APCAH adecuado a sus necesidades asistenciales, lo que favorece de esta forma el uso racional de dichos productos, sin que ello suponga un merma en la calidad asistencial.

Como áreas de mejora, y para seguir avanzando, la Comisión Técnica pretende continuar prestando soporte técnico a Osakidetza en todo lo relacionado con este tipo de productos y ofrece a las organizaciones de servicios los siguientes servicios:

• Asesoramiento a las distintas organizaciones de servicios respecto a la creación de una Comisión de Úlceras, a la confección del petitorio o a la adquisición de productos fuera de petitorio.

• Asesoramiento a la Subdirección de Compras de la Organización Central sobre la clasificación-codificación de nuevos productos de este grupo.

• Formación del personal de enfermería de Osakidetza en uso racional de los APCAH, financiado por el propio concurso centralizado (sin coste extra).

• Creación de distintos materiales gráficos que sirvan de ayuda a los profesionales: póster-petitorio para cada organización de servicios y catálogo de productos de CAH de Osakidetza.

 

Conclusiones

La metodología utilizada en este expediente pone de manifiesto que la creación de una comisión técnica de expertos y el trabajo interdepartamental es útil para lograr la mejora de la calidad de los APCAH de que disponen los profesionales y la reducción del gasto en las compras centralizadas.

La adquisición de APCAH a través de compra directa es la fórmula más barata y más controlada, y los esfuerzos deben centrarse en reducir el gasto en receta de estos productos.

Si bien la compra centralizada permite adquirir estos productos a un precio más ventajoso que a través de receta, el reto está ahora en el uso racional de estos que hagan los profesionales sanitarios, por eso las estrategias futuras en este campo van orientadas a potenciar la formación del personal de enfermería de Osakidetza y de los centros sociosanitarios.

 

Agradecimientos

Queremos dar las gracias a todas aquellas personas que han hecho posible este concurso centralizado de APCAH:

Comisión técnica: Paz Beaskoetxea (enfermera Comarca Interior), Juan José Berenguer (enfermero Hospital de Cruces), Juan José Cuesta (enfermero Hospital Galdakao), Rosi García (enfermera Hospital de Basurto), Susana Díaz de Durana (enfermera Hospital Universitario Araba - sede Txagorritxu), Alexander Zubiaur (enfermero Comarca Uribe-Kosta), Ismael Córdoba (enfermero Comarca Interior), José Ángel Fernández (enfermero Comarca Bilbao), Rafael Muñoz (enfermero Comarca Bilbao), Rosa Aguirre (enfermera Hospital Donostia), Teresa Beares (enfermera Hospital Donostia), Txus Ruiz de Ocenda (asesora en Enfermería de la Organización Central).

Departamento Suministros Comarca Ezkerraldea-Enkarterri: José Ángel Martínez, José Antonio González, M.a Carmen Ramos, Olvido Orcajo, M.a Teresa Peñalva.

También un agradecimiento especial merecen Ramón Delgado y Luis Arantón, compañeros del SERGAS-Servicio Gallego de Salud, que compartieron generosamente su experiencia previa con nosotr@s y cuyos consejos fueron tan útiles.

 

Bibliografía

1. Soldevilla J, Torra JE, Posnett J, Verdu J, San Miguel L, Mayan JM. Una aproximación al impacto del coste económico del tratamiento de las úlceras por presión en España. Gerokomos 2007; 18: 201-10.         [ Links ]

2. Drew P, Posnett J, Rusling L, on behalf of the Wound Care Audit Team. The cost of wound care for a local population in England. Int Wound J 2007; 4: 149-55.         [ Links ]

3. Vowden K, Vowden P, Posnett J. The resource costs of wound care in Bradford and Airedale primary care trust in the UK. J Wound Care 2009: 18:93-4, 96-8.         [ Links ]

 

 

Dirección para correspondencia:
Centro de Salud Buenavista-Portugalete
Avda. Kanpazar s/n
48920 Portugalete (Bizkaia)
E-mail: CRISTINA.QUESADARAMOS@osakidetza.net

^rND^sSoldevilla^nJ^rND^sTorra^nJE^rND^sPosnett^nJ^rND^sVerdu^nJ^rND^sSan Miguel^nL^rND^sMayan^nJM^rND^sDrew^nP^rND^sPosnett^nJ^rND^sRusling^nL^rND^sVowden^nK^rND^sVowden^nP^rND^sPosnett^nJ^rND^1A01^nF. Javier^sGarcía-Díaz^rND^1A02^nRafael^sCabello-Jaime^rND^1A03^nMercedes^sMuñoz-Conde^rND^1A04^nInmaculada^sBergera-Lezaun^rND^1A05^nFrancisco^sBlanca-Barba^rND^1A06^nJosé M.ª^sCarrasco-Herrero^rND^1A07^nJosé Del^sCubo-Arroyo^rND^1A06^nElodia^sDumont-Lupiañez^rND^1A08^nAna Belén^sFernández-Sevilla-Leyva^rND^1A09^nJavier^sGálvez-Esquinas^rND^1A09^nJorge A.^sGarcía-Rubio^rND^1A10^nMaría^sGutiérrez-García^rND^1A02^nBeatriz^sMarín-Vallejo^rND^1A01^nF. Javier^sMesa-Santamaría^rND^1A11^nJulia M.ª^sMolina-Alonso^rND^1A12^nJavier^sRecio-López^rND^1A13^nFrancisco^sSánchez-Navas^rND^1A14^nM.ª Dolores^sValle-García^rND^1A01^nF. Javier^sGarcía-Díaz^rND^1A02^nRafael^sCabello-Jaime^rND^1A03^nMercedes^sMuñoz-Conde^rND^1A04^nInmaculada^sBergera-Lezaun^rND^1A05^nFrancisco^sBlanca-Barba^rND^1A06^nJosé M.ª^sCarrasco-Herrero^rND^1A07^nJosé Del^sCubo-Arroyo^rND^1A06^nElodia^sDumont-Lupiañez^rND^1A08^nAna Belén^sFernández-Sevilla-Leyva^rND^1A09^nJavier^sGálvez-Esquinas^rND^1A09^nJorge A.^sGarcía-Rubio^rND^1A10^nMaría^sGutiérrez-García^rND^1A02^nBeatriz^sMarín-Vallejo^rND^1A01^nF. Javier^sMesa-Santamaría^rND^1A11^nJulia M.ª^sMolina-Alonso^rND^1A12^nJavier^sRecio-López^rND^1A13^nFrancisco^sSánchez-Navas^rND^1A14^nM.ª Dolores^sValle-García^rND^1A01^nF. Javier^sGarcía-Díaz^rND^1A02^nRafael^sCabello-Jaime^rND^1A03^nMercedes^sMuñoz-Conde^rND^1A04^nInmaculada^sBergera-Lezaun^rND^1A05^nFrancisco^sBlanca-Barba^rND^1A06^nJosé M. ª^sCarrasco-Herrero^rND^1A07^nJosé Del^sCubo-Arroyo^rND^1A06^nElodia^sDumont-Lupiañez^rND^1A08^nAna Belén^sFernández-Sevilla-Leyva^rND^1A09^nJavier^sGálvez-Esquinas^rND^1A09^nJorge A^sGarcía-Rubio^rND^1A10^nMaría^sGutiérrez-García^rND^1A02^nBeatriz^sMarín-Vallejo^rND^1A01^nF. Javier^sMesa-Santamaría^rND^1A11^nJulia M. ª^sMolina-Alonso^rND^1A12^nJavier^sRecio-López^rND^1A13^nFrancisco^sSánchez-Navas^rND^1A14^nM. ª Dolores^sValle-García

HELCOS

COMUNICACIONES

 

Fiabilidad de las escalas de Braden y EMINA en pacientes de atención domiciliaria incluidos en programa de inmovilizados

Reliability in Braden and EMINA's scales for patients in domiciliary, included in the immobilized patients' programme

 

 

F. Javier García-Díaz1, Rafael Cabello-Jaime2, Mercedes Muñoz-Conde3, Inmaculada Bergera-Lezaun4, Francisco Blanca-Barba5, José M.a Carrasco-Herrero6, José Del Cubo-Arroyo7, Elodia Dumont-Lupiañez6, Ana Belén Fernández-Sevilla-Leyva8, Javier Gálvez-Esquinas9, Jorge A. García-Rubio9, María Gutiérrez-García10, Beatriz Marín-Vallejo11, F. Javier Mesa-Santamaría12, Julia M.a Molina-Alonso13, Javier Recio-López14, Francisco Sánchez-Navas15 y M.a Dolores Valle-García16

1Enfermero en Atención Primaria. UGC. Algarrobo. AGS Este de Málaga-Axarquía.
2Enfermero Coordinador de Cuidados en Atención Primaria. UGC. Vélez-Norte. AGS Este de Málaga-Axarquía
3Enfermera Coordinadora de Cuidados en Atención Hospitalaria. UGC. Medicina Interna. AGS Este de Málaga-Axarquía.
4Enfermera en Atención Primaria. UGC. Colmenar. AGS Este de Málaga-Axarquía.
5Enfermero Coordinador de Cuidados en Atención Primaria. UGC. Colmenar. AGS Este de Málaga-Axarquía.
6Enfermera en Atención Primaria. UGC. Ronda Sur. AGS Serranía de Málaga.
7Enfermero en Atención Primaria. UGC. Benamargosa. AGS Este de Málaga-Axarquía.
8Enfermera en Atención Primaria. UGC. Torrox. AGS Este de Málaga-Axarquía.
9Enfermero en Atención Primaria. UGC. Torre del Mar. AGS Este de Málaga-Axarquía
10Enfermera Gestora de Casos en Atención Primaria. UGC. Algatocín. AGS Serranía de Málaga.
11Enfermera en Atención Primaria. UGC. Vélez-Norte. AGS Este de Málaga-Axarquía.
12Enfermero Coordinador de Cuidados en Atención Primaria. UGC. Algarrobo. AGS Este de Málaga-Axarquía.
13Enfermera en Atención Primaria. UGC. Viñuela. AGS Este de Málaga-Axarquía.
14Enfermero en Atención Primaria. UGC. Vélez-Sur. AGS Este de Málaga-Axarquía.
15Enfermero Coordinador de Cuidados en Atención Primaria. UGC. Nerja. AGS Este de Málaga-Axarquía.
16Enfermera en Atención Primaria. UGC. Benaojan. AGS Serranía de Málaga.

Dirección para correspondencia

 

 


RESUMEN

Objetivo: comprobar la fiabilidad de las escalas de Braden y EMINA (escalas de valoración del riesgo de úlceras por presión) en atención domiciliaria.
Método: estudio observacional de tipo transversal. Ámbito de estudio: Área de Gestión Sanitaria Este de Málaga-Axarquía y Área de Gestión Sanitaria Serranía, ambas de Málaga. Sujetos de estudio: pacientes incluidos dentro del Programa de Inmovilizados sin úlceras por presión. Instrumentos: escalas de Braden y EMINA. Muestra: 30 pacientes, usando una técnica de muestreo aleatorio simple.
Resultados: Escala de Braden: Alfa de Cronbach de 0,78 para ambos observadores. Coeficiente de correlación intraclase (CCI) para la puntuación total de la escala, 0,968. El índice kappa ponderado para cada uno de los 6 ítems de la escala oscila entre 0,685 que es el más bajo y corresponde a fricción y deslizamiento y 1,00 para el más alto, que corresponde a percepción sensorial.
Escala EMINA: el Alfa de Cronbach oscila entre 0,69 y 0,73 entre observadores. Coeficiente de correlación intraclase para la puntuación total de la escala, 0,974. El índice kappa ponderado para cada uno de los 5 ítems de la escala oscila entre 0,750, el más bajo que corresponde a la actividad, y 1,00 para el más alto, que corresponde a nutrición.
Conclusiones: la escala de Braden tiene mayor consistencia interna, aunque el grado de acuerdo cuando se utilizan las escalas de manera categórica es superior en la EMINA. Ambas escalas son instrumentos fiables para el uso en atención domiciliaria, aunque sería conveniente establecer nuevos puntos de corte, para definir o categorizar el riesgo en esta población.

Palabras clave: úlceras por presión, escalas de valoración, fiabilidad, escala EMINA, escala de Braden, atención domiciliaria.


ABSTRACT

Objective: Assessing reliability of the Braden and EMINA scales (Rating Scales for the Risk of pressure sores) in-home care.
Method: Cross-sectional study. Population of study from Málaga: area of Heath Management East Málaga-Axarquia and mountainous region. Subjects of study: Patients entered in the programme of immobilize persons without pressure sore. Questionnaires: Braden and EMINA. Sample: 30 patients selected by simple randomisation.
Results: Braden Scale: Cronbach's coefficient alpha 0.78 for both ratters. The Intraclass correlation coefficient (ICC) is 0.968. Kappa values for each of the 6 items vary from 0.685 for the friction and slipping item and 1 for the sensorial perception item.
EMINA Scale: Cronbach's coefficent alpha 0.69 and 0.73 for each of the two raters, respectively. The Intraclass correlation coefficient (ICC) is 0.974. Kappa values for each of the 6 items vary from 0.750 for the activity item and 1 for the nutrition item
Conclusions: The internal consistency of Braden scales is higher than the consistency of the EMINA scale. However, when the individual item agreement between raters was higher for the EMINA than for the Braden. Both scales, as continuous, are reliable instruments to be used for in-home care, although it would be convenient to establish new cut-off points for the scales in order to categorise the risk of pressure sores for this type of population.

Key words: Pressure ulcers, risk assessment scales, reliability, EMINA scale, Braden scale, primary care.


 

Introducción

Las úlceras por presión (UPP) constituyen un gran problema, dimensionado en España gracias a los estudios nacionales de prevalencia1-3 realizados desde el seno del GNEAUPP. En el tercer estudio publicado en 20093 se estima la prevalencia en 7,21% para hospitales y 5,89% para atención primaria. Estas lesiones tienen repercusiones en el sistema de salud, en los propios pacientes y sus cuidadores, y representa un importante problema de salud pública por el elevado número de casos. Afectan mayoritariamente a personas mayores de 65 años, tildado hasta ahora como un hecho inevitable, inherente a la edad, situaciones de terminalidad o inmovilidad del paciente, siendo hasta el 95% de ellas evitables4.

Se estima que el 18% de las personas mayores de 65 años presentan problemas para movilizarse sin ayuda y que a partir de los 75 años esta cifra aumenta al 50%; de ellos, el 20% ya está confinado en domicilio5,6. El problema tiende a adquirir una mayor importancia en los países desarrollados, debido al progresivo aumento de la edad de la población y a la cronificación de numerosas enfermedades, antes mortales7.

Para el sistema de salud supone un impacto económico importante (5,2% del gasto sanitario total de nuestro país)8, consumo derivado de recursos materiales y humanos, así como el ocasionado por las estancias hospitalarias o residencias sociosanitarias como consecuencia de las complicaciones de estas lesiones.

Asimismo, no podemos olvidar las posibles repercusiones legales cuando se determine que la aparición de una UPP deriva de una mala praxis profesional4.

Diversas publicaciones han puesto de manifiesto que estas lesiones presentan una morbimortalidad asociada importante (más de 600 pacientes anuales por muerte asociada únicamente en España)9 y una disminución en la calidad de vida tanto para las personas que las padecen, con merma en su imagen corporal y sufrimiento, como para sus cuidadores.

En la actualidad, se acepta definir la calidad asistencial como el grado en que la atención prestada se ajusta a los criterios y estándares basados en la evidencia científica10,11. Uno de los indicadores establecidos como evaluador de la calidad de los cuidados de enfermería es el de las UPP, como queda referenciado en el 8.o plan de calidad para el Sistema Nacional de Salud (2006-2010), en el que se propone: "Mejorar la seguridad de los pacientes atendidos en los Centros Sanitarios del SNS", y dentro del objetivo 8.3 se plantea "implantar a través de convenios con las Comunidades Autónomas proyectos que impulsen y evalúen prácticas seguras en 8 áreas específicas". Una de ellas es la de "prevenir las UPP en pacientes en riesgo"12.

Por todo lo anterior, se hace necesario utilizar herramientas validadas y fiables como las EVRUPP (escalas de valoración del riesgo de úlcera por presión)13-14. Solo de esta forma podremos distribuir los recursos preventivos según criterios de coste-efectividad, equidad y optimización. Realizar una prevención a pacientes que no tienen riesgo de desarrollar UPP supone la utilización de unos recursos humanos y materiales de forma innecesaria15.

En estudios llevados a cabo sobre esta materia se afirma que la utilización de una EVRUPP validada constituye una buena herramienta para predecir más eficazmente el riesgo de desarrollar este tipo de lesiones que el juicio cínico de las enfermeras, lo que deriva en mayor eficiencia en la asignación de recursos preventivos, siendo este el método más efectivo para el abordaje de las UPP16.

Las guías de práctica clínica recomiendan realizar una valoración del riesgo en todas las personas en su primer contacto con el sistema sanitario, en cualquier contexto asistencial, incluidos los pacientes atendidos en su domicilio10,11.

Aunque existen estudios de validación de escalas de riesgo, son muy pocos los que están referidos al ámbito domiciliario. En un metaanálisis sobre la efectividad de las EVRUPP se apunta, en la conclusión final, que las escalas de Braden17 y EMINA18 son escalas válidas y efectivas para valorar el riesgo de desarrollar UPP; además, estas escalas son superiores al juicio clínico en la predicción de dicho riesgo, por lo que recomienda a las instituciones que incluyan una de estas escalas en sus protocolos. En relación con la capacidad predictiva y los datos referentes a la validación, es la escala EMINA, seguida de la de Braden, la que presenta mejor resultado, por lo que la escala EMINA puede considerarse tan válida como la escala de Braden. Los datos indican que puede ser una escala útil, con la ventaja de que ha sido desarrollada en España y con validez clínica dentro de nuestro contexto sanitario. Actualmente, disponemos de escalas validadas en el contexto hospitalario y sociosanitario, como la escala de Braden; la EMINA solo ha sido validada en el ámbito hospitalario19. No obstante, según concluye dicho metaanálisis, se precisará de más estudios de validación, especialmente en el entorno de la atención domiciliaria donde aún no ha sido validada14,16.

En este estudio se aplican las escalas de Braden y EMINA a pacientes de atención domiciliaria incluidos en el Programa de Inmovilizados, con el objetivo de comprobar su fiabilidad y comparar la aplicabilidad de ambas escalas en dicho ámbito, con lo que conseguiríamos tener un instrumento válido para la medición del riesgo de padecer UPP en todos los ámbitos asistenciales.

 

Metodología

Se diseñó un estudio observacional en el cual dos enfermeros realizaron la valoración a un mismo paciente en un plazo entre 24 y 48 h para reducir en lo posible variaciones en el estado del paciente 20. El estudio se desarrolló durante el mes de noviembre de 2011. Se optó por un diseño de estudio exploratorio inicial, con el propósito de determinar la fiabilidad y consistencia de las escalas que posteriormente se procedería a utilizar en estudios posteriores con diseño longitudinal. Se determinó que para una estimación del Alfa de Cronbach en dichas escalas y correlaciones del orden de 0,7 con un nivel de significación del 5%, el tamaño necesario era de 30 sujetos para una potencia de 0,98 y 0,8 en contrastes con hipótesis nula 0 y 0,6. Con valores inferiores a 0,6 se considera que la escala no es fiable21,22.

Criterios de inclusión:

• Sujetos incluidos en el Programa de Inmovilizados de Atención Domiciliaria, obtenidos de la aplicación de historias clínicas del Servicio Andaluz de Salud, de la Junta de Andalucía (DIRAYA) a fecha de 1 de julio de 2011.

• Sujetos pertenecientes a las áreas de gestión sanitaria (AGS) Este de Málaga-Axarquía y Serranía de la provincia de Málaga.

• Sujetos que no presentaban UPP al inicio del estudio.

Se establecieron como criterios de exclusión:

• Sujetos que presentaban una UPP al inicio del estudio.

• Sujetos que a priori se supiese que no permanecerían en el área de estudio, en el tiempo estimado para su realización.

La elección de los 30 sujetos para la determinación de la concordancia interobservadores se determinó mediante una muestra aleatoria simple del total de la población elegible; para asegurar la representatividad, los sujetos se distribuyeron un 60% en las zonas semiurbanas y un 40% en la rural.

La participación de los observadores en este estudio fue voluntaria, con el objeto de facilitar la accesibilidad a los sujetos del estudio; los profesionales se eligieron por cercanía a la zona de recogida de datos o por trabajar en la misma zona.

Los datos fueron recogidos por profesionales enfermeros con una media de experiencia en atención domiciliaria de 20 años. Dichos datos se recogieron a través de observación directa en lo relacionado con el estado de la piel, y el resto a través de la entrevista a los pacientes/cuidadores. Debido a la distancia entre las dos AGS, se realizaron diferentes sesiones de formación con los observadores pertenecientes a las mismas. Se realizó en ellas un adiestramiento sobre el uso de las escalas y la clasificación de las UPP según su estadio, siguiendo la clasificación propuesta por el GNEAUPP (Grupo Nacional para el Estudio y Asesoramiento en Úlceras por Presión y Heridas Crónicas)23, la valoración del estado de la piel y la correcta información a pacientes y cuidadores sobre el estudio a realizar, así como la adecuada cumplimentación del consentimiento informado.

Una vez evaluado el paciente por un observador del equipo, otro de los observadores, en un plazo entre 24 y 48 h, volvió a evaluar al paciente para medir la variabilidad interobservadores20.

Se contempló que en caso de sesgo de contaminación o variación del riesgo del paciente, este sería excluido del estudio, incorporando un nuevo paciente a la muestra. Hecho que no ocurrió en el estudio.

Recogida y tratamiento de la información

El equipo investigador elaboró un formulario, como instrumento para la recogida de datos, que incluía la escala EMINA y la versión en castellano de la escala de Braden.

Para asegurar la confidencialidad de los datos recogidos, cada observador, tras cumplimentar el cuestionario, lo remitió al investigador principal en sobre cerrado de tal modo que ningún otro investigador tenía acceso a la información de los cuestionarios. Este, tras comprobar la correcta cumplimentación tanto del cuestionario como del consentimiento informado del paciente/cuidador, volcó los datos en una hoja de cálculo. Posteriormente se exportó al paquete estadístico SPSS para su explotación.

Instrumentos o cuestionarios

Las escalas seleccionadas para determinar el grado de riesgo de UPP en los pacientes fueron la escala de Braden y la EMINA.

Escala de Braden17: escala validada por estudios previos en atención hospitalaria y sociosanitaria, y su puntuación oscila entre 6 y 23; es una escala inversa (a mayor puntuación, menor riesgo), y con definición operativa clara, es decir que los ítems están perfectamente especificados, lo que evita la variabilidad interobservadores. Esta escala se divide en varias subescalas, cuyas puntuaciones son: para la subescala "Percepción sensorial", de 1 a 4; para la subescala "Exposición a la humedad", de 1 a 4; para la subescala "Actividad", de 1 a 4; para la subescala "Movilidad", de 1 a 4; para la subescala "Nutrición", de 1 a 4, y para la subescala "Fricción y deslizamiento", de 1 a 3.

Escala EMINA18: escala validada por estudios previos en atención hospitalaria y su puntuación oscila entre 0 y 15; se trata de una escala operativa directa, es decir, a mayor puntuación, mayor riesgo, y con definición operativa clara, es decir que los ítems están perfectamente especificados, lo que evita la variabilidad interobservadores. Esta escala también se divide en varias subescalas, siendo las puntuaciones de las mismas las siguientes: para la subescala "Estado mental", de 0 a 3; para la subescala "Movilidad", de 0 a 3; para la subescala "Humedad r/c incontinencia", de 0 a 3; para la subescala "Nutrición", de 0 a 3, y para la subescala "Actividad", de 0 a 3.

En función de las respuestas obtenidas para cada uno de los ítems que forman las escalas, se puede realizar una clasificación posterior de los pacientes en cuatro posibles subgrupos de riesgo: sin riesgo, riesgo bajo, riesgo medio y riesgo alto, según las puntuaciones de las escalas EMINA y de Braden, siguiendo como puntos de corte (tabla 1) los definidos por sus autores17,18.

 

Análisis de los datos

Con el objetivo de comprobar la fiabilidad de los ítems que conforman las escalas de Braden y EMINA, estudiamos la consistencia interna de dichas escalas. Para ello, se calculó el coeficiente Alfa de Cronbach24,25 para cada una de las escalas y para cada observador. El coeficiente Alfa de Cronbach sirvió para cuantificar qué grado de correlación parcial de los ítems incluidos existe, es decir, el grado en el que los ítems del constructo están relacionados. Así pues, si el valor de alfa es próximo a 1, indica que los ítems están interrelacionados y por tanto proporcionan una medida fiable de lo que se quiere estudiar. A modo global, consideramos que los valores inferiores a 0,4 indican poca interrelación entre los ítems y poco acuerdo entre ellas (la fiabilidad no sería adecuada). Cuando los valores se encuentran entre 0,41 y 0,6 indican relación entre los ítems moderada (fiabilidad moderada); cuando están entre 0,6 y 0,8 indican relación sustancial o fuerte (fiabilidad aceptable a buena), y cuando es mayor que 0,8 se consideran casi perfecto en cuanto a su relación (fiabilidad muy buena)26,27. Puesto que el coeficiente alfa se ve influido por el número de ítems de la escala y el tamaño muestral, Ponterotto y Ruckdeschel (2007)28 sugirieron el siguiente criterio: para escalas con menos de 7 ítems y tamaño muestral inferior a 100 sujetos (caso que nos ocupa), un coeficiente de 0,7 es considerado como fiable, mientras que si la escala tiene más de 11 ítems y la muestra más de 300 sujetos, el valor del alfa tendría que alcanzar 0,9 para considerarse como fiable. Independientemente de estos valores es aconsejable que alfa no supere el valor de 0,9 para no incurrir en el problema de redundancia entre los ítems que forman la escala26.

Para determinar el grado de relación entre las medidas de la escala global entre observadores se utilizó el coeficiente de correlación intraclase (CCI). El CCI estudia la relación entre observaciones múltiples de una misma variable o escala, es decir el grado de acuerdo o consistencia entre observadores24,26. El CCI se obtuvo utilizando un modelo de dos vías con efecto aleatorio, en ambas vías, para así poder generalizar el efecto de correlación a más observadores con similares características a los utilizados para el estudio piloto. Se obtuvo la estimación de acuerdo absoluto y medidas individuales para así poder estudiar la fiabilidad de un observador a modo individual (ya que en posteriores estudios se utilizarán o analizarán los resultados o medias obtenidos por observadores a modo individual)27.

La prueba de Shapiro-Wilk se utilizó para comprobar la normalidad de las escalas de Braden y EMINA, y fue elegida por ser más potente que la ya conocida prueba de Kolmogorov-Smirnov. También se utilizaron los gráficos Q_Q para tal fin27. Posteriormente se realizó la prueba estadística de la t de Student para medidas pareadas, para contrastar la hipótesis de igualdad de resultados entre los observadores para cada una de las escalas.

Con el fin de determinar si existía acuerdo entre los observadores para los distintos ítems que conforman la escala, se calculó el valor del coeficiente kappa que mide el acuerdo entre observadores cuando las respuestas son categóricas. Valores de kappa superiores a 0,6 indican un buen grado de acuerdo24. Por otro lado, para comprobar la similitud de la distribución de respuestas por categorías entre observadores se realizó el test de Mc Nemar-Browker, cuya hipótesis de contraste es la igualdad en la distribución de respuestas27.

Las escalas de Braden y EMINA son escalas continuas que indican el nivel de riesgo de UPP según los valores obtenidos, y una es inversa de la otra, es decir, que a mayor valor observado de la escala EMINA mayor riesgo de UPP, mientras que a mayor valor observado de la escala de Braden menor riesgo de UPP. Para comprobar dicha relación invertida entre ambas escalas, para cada uno de los observadores, se calculó el coeficiente de correlación de Pearson para las variables de Braden y EMINA con el objetivo de determinar si existe esa correlación lineal entre las escalas. Finalmente, puesto que dichas escalas, según las referencias científicas revisadas, pueden categorizarse en cuatro grupos (sin riesgo, riesgo bajo, riesgo moderado y riesgo alto), se procedió a categorizar los resultados continuos y posteriormente se estudió el grado de acuerdo entre los dos métodos de diagnóstico utilizando de nuevo los valores de kappa para medir de manera independiente para cada observador el grado de acuerdo entre la escala de Braden y la escala EMINA categorizada. Con esto se pretende comprobar si los puntos de corte ya definido por los autores citados anteriormente (v. tabla 1) son consistentes para evaluar la población de estudio.

Aspectos éticos

Se ha contemplado la Ley Orgánica 15/1999 sobre Protección de datos (LOPD) y los derechos ARCO recogidos en su título III (acceso, rectificación, cancelación y oposición), garantizando a los participantes el poder de control sobre sus datos personales.

El estudio contó con la aprobación de los responsables de ambas áreas sanitarias, así como del Comité Provincial de Ética.

Este estudio fue realizado de forma independiente: los autores no recibieron ayuda económica de ninguna institución pública o privada.

 

Resultados

Un total de 30 pacientes fueron incluidos en el estudio; el 62% eran mujeres y el 38% hombres, con una media de edad de 81 años.

La consistencia interna, Alfa de Cronbach, para las escalas de Braden y EMINA por observador (tabla 2), supera en ambos casos el umbral de fiabilidad de la medida establecida en la metodología. También se observa que la consistencia interna de los ítems fue mayor en la escala de Braden que en la EMINA, lo que indica un mayor grado de interrelación entre los ítems de la escala de Braden que ente los de la EMINA. Ambos resultados fueron similares en los dos observadores.

Con respecto al grado de acuerdo existente entre los dos observadores a la hora de completar los cuestionarios con los datos de los pacientes, se calculó el CCI para las escalas de Braden y EMINA, que en ambos casos fue similar y superior a 0,9, lo que indica un acuerdo excelente (v. tabla 2). La tabla 2 muestra un resumen de las medidas descriptivas de cada una de las escalas según el observador y la prueba estadística de la t de Student para medidas pareadas que contrasta la hipótesis de igualdad de resultados entre los observadores. La prueba no resultó ser significativa para ninguna de las dos escalas, lo que indica que los resultados obtenidos por los observadores no fueron significativamente diferentes y por tanto no se rechaza la hipótesis de que ambos resultados fueron iguales (antes de aplicar la prueba de la t de Student de medidas pareadas se comprobó el supuesto de normalidad de las escalas mediante la prueba Shapiro-Wilk, el valor de p asociado a dicha prueba se muestra en la tabla 2).

Las correlaciones de Pearson entre las dos escalas originales, la de Braden y la EMINA, para cada uno de los observadores nos indica una alta correlación entre ambas: -0,939 y -0,942 para el observador 1 y observador 2, respectivamente. Dichas correlaciones son casi perfectas, y el signo negativo es el indicador de que la escala de Braden esta invertida (es decir, a mayor puntuación menor riesgo).

La tabla 3 muestra el grado de acuerdo entre observadores en función de las categorías de respuesta de los ítems. Se observa que todos los valores superan el 0,6, lo que indica un buen grado de acuerdo, por lo que existe concordancia entre las respuestas de ambos observadores. Por su parte, el estadístico de McNemar-Bowker, que estudia la simetría en la distribución de respuestas por categorías entre los observadores, muestra que no son significativas dichas diferencias entre observadores para ninguna de las subescalas, aunque para el ítem "Fricción" de la escala de Braden la diferencia entre los observadores varió más de lo esperado, con el resultado de encontrarse en el límite de la significación para dicho ítem.

 

Según la categorización de las escalas, se procedió a comprobar la concordancia entre las respuestas de los observadores una vez categorizadas las escalas de Braden y EMINA (véase la definición de los puntos de corte para la categorización en la metodología). La tabla 3 muestra un índice kappa para la definición de riesgo según la escala de Braden de 0,685 (buen acuerdo entre observadores), y para la definición de riesgo según la escala EMINA el kappa es 0,849 (muy buen acuerdo entre observadores). Se observa cómo la definición de los puntos de corte según la escala de Braden producen un mayor desacuerdo entre observadores que los definidos para la escala EMINA.

Retomando el análisis y los resultados de la tabla 2, cuando las pruebas estadísticas entre observadores se realizaban sobre la escala original (escala continua sin categorizar) ambas eran válidas y el grado de acuerdo entre observadores era muy similar; sin embargo, cuando la escala se utiliza de manera categórica según los puntos de corte ya definidos en otros estudios, el grado de acuerdo de la escala EMINA es superior al de la escala de Braden (tabla 3).

Por otro lado, si utilizamos las categorías para definir el riesgo según los puntos de corte de la escala continua ya determinados, observamos que no existe acuerdo entre ambas escalas (tabla 4). El grado de acuerdo entre dichas escalas parece mejorar cuando se reagrupan las categorías de sin riesgo y riesgo bajo; sin embargo, dicha mejora en el acuerdo no llega a alcanzar el valor de 0,6, que indica el límite inferior para considerar que existe un buen acuerdo entre los métodos (tabla 4).

 

Discusión

Para la evaluación de la fiabilidad de las escalas de Braden y EMINA, se han tenido presentes en este estudio estadísticos que cuantifican la consistencia interna y el grado de acuerdo interobservadores, tanto para ambas escalas en su resultado global como para cada uno de los ítems que conforman cada una de las escalas. Se ha determinado la correlación lineal de ambas escalas a través del coeficiente de Pearson y se ha estudiado el grado de acuerdo entre los dos métodos diagnósticos intraobservador. El grado de acuerdo se estudio utilizando las categorías de las escalas, definidas según los puntos de cortes establecidos por su autores17,18: sin riesgo, riesgo bajo, riesgo moderado y riesgo alto.

La comparación de este estudio con los que aparecen publicados se hace difícil. El ámbito donde se desarrolla este estudio es distinto: en la mayoría de los estudios publicados su población se refería a la atención hospitalaria y sociosanitaria, mientras que en este trabajo su población es la de atención domiciliaria.

Los artículos sobre fiabilidad de la escala EMINA son escasos y ninguno referente al ámbito domiciliario. Esto podría ser debido a que es una escala española y de diseño reciente. Los estudios publicados son sobre pacientes hospitalizados y concluyen que es una escala fiable para ser utilizada por enfermeras en centros hospitalarios18,19.

Según los resultados del presente estudio, podemos afirmar que ambas escalas, definidas a partir de sus respectivas subescalas, son instrumentos fiables para la medición del riesgo de desarrollo de UPP en atención domiciliaria, aunque la consistencia interna de los ítems fue mayor en la escala de Braden que en la escala EMINA.

Se ha obtenido un excelente grado de acuerdo interobservadores, ligeramente superior en la escala EMINA que en la de Braden, para la puntuación global de las escalas.

Comparando la cifra del estudio original8 de fiabilidad en pacientes hospitalizados, respecto a la escala EMINA, se aporta un resultado de 0,93 según el CCI, mientras que en el presente trabajo obtenemos una cifra de 0,97 para atención domiciliaria.

Según el estudio de Bermejo Caja y cols.29 sobre fiabilidad de la escala de Braden, encontramos que para el CCI en hospital se obtiene la cifra de 0,91 y para domicilio de 0,8, siendo en el trabajo que presentamos de 0,96 en atención domiciliaria.

Con el fin de determinar la correlación lineal para la escala de Braden, encontramos diversos estudios que aplican el coeficiente de correlación de Pearson17,20,29,30 que oscilan entre 0,70 y 0,99.

En el presente estudio hemos evaluado la correlación entre las escalas de Braden y EMINA, y han resultado ser unas correlaciones casi perfectas (-0,939 y -0,942) para los observadores 1 y 2, respectivamente; el signo negativo es el indicador de que la escala de Braden esta invertida. Observando estos valores de correlación, su proximidad a 1 y su similitud entre observadores podemos concluir que ambas escalas originales (es decir continua) evalúan el riesgo en la misma medida y con una fiabilidad similar.

Cuando los ítems que conforman cada una de las escala son evaluados según categorías, mediante el coeficiente de kappa y el estadístico McNemar-Bowker, el grado de acuerdo entre observadores nos indica concordancia entre las respuestas de ambos para cada una de las escalas, aunque se observa una mejor concordancia en los ítems de la escala EMINA (escala diseñada por autores españoles y posiblemente más compresible en la definición de las subescalas). Mejores resultados que en el estudio de Fuentelsaz Gallego18, donde el índice kappa ponderado para cada uno de los cinco ítems de la escala EMINA oscila entre 0,72 para la nutrición y 0,92 para estado mental y actividad. En el presente estudio oscila entre 0,75 para la actividad y 1 para la nutrición.

La concordancia del ítem de fricción en la escala de Braden resultó encontrarse en el límite de la significación, ya que la diferencia entre los observadores varió más de lo esperado. Esto puede ser debido a que la información fue recogida mediante entrevista con el paciente/cuidador y no por observación directa, y con la diferencia de 48 h la información dada por estos a cada uno de los observadores puede haber variado. En otros estudios se encuentran, asimismo, diferencias en observaciones de algunos de los ítems de la escala de Braden29,31,32. Se observa, por tanto, que la definición de los puntos de corte según la escala de Braden produce un mayor desacuerdo entre observadores que los definidos para la escala EMINA.

Para concluir, destacamos que las pruebas estadísticas entre observadores se han realizado sobre la escala original diseñada para contexto hospitalario (escala continua sin categorizar); ambas escalas, Braden y EMINA, eran válidas y el grado de acuerdo entre observadores era muy similar. Sin embargo, cuando las escalas se utilizan de manera categórica, según los puntos de corte definidos por sus autores, el grado de acuerdo de la escala EMINA es superior a la escala de Braden. El grado de acuerdo entre dichas escalas parece mejorar cuando se reagrupan las categorías de sin riesgo y riesgo bajo; sin embargo, dicha mejora en el acuerdo no llega a alcanzar valores aceptables como para considerar que existe un buen acuerdo entre los métodos. Todo esto nos lleva a concluir que sería conveniente establecer nuevos puntos de corte para definir o categorizar el riesgo en la población objeto de estudio. Por este motivo, aun siendo ambas escalas, la de Braden y EMINA, instrumentos fiables para su aplicación en atención domiciliaria, sería conveniente continuar con nuevas investigaciones sobre validación de dichas escalas, con el fin de conocer datos referentes a su sensibilidad, especificidad y valores predictivos positivo y negativo, y al igual que se refleja en otros estudios20,33, poder establecer los mejores puntos de corte para esta población (atención domiciliaria).

 

Conclusiones

La escala de Braden tiene mayor consistencia interna, aunque el grado de acuerdo cuando se utilizan las escalas de manera categórica es superior en la EMINA.

Ambas escalas son instrumentos fiables para el uso en atención domiciliaria, aunque sería conveniente establecer nuevos puntos de corte, para definir o categorizar el riesgo en esta población.

Sería conveniente continuar con nuevas investigaciones sobre la validación de dichas escalas, con el fin de conocer datos referentes a su sensibilidad, especificidad y valores predictivos positivo y negativo para su uso en atención domiciliaria

 

Bibliografía

1. Torra JE, Rueda J, Soldevilla JJ, Martínez F, Verdú J. Primer Estudio Nacional de Prevalencia de Úlceras por Presión en España. Epidemiología y variable definitorias de las lesiones y pacientes. Gerokomos 2003; 14 (1): 37-47.         [ Links ]

2. Soldevilla JJ, Torra JE, Martínez F, Verdú J, López P, Rueda J, et al. Segundo Estudio Nacional de Prevalencia de Úlceras por Presión en España, 2005. Epidemiología y variable definitorias de las lesiones y pacientes. Gerokomos 2006; 17 (3): 154-72.         [ Links ]

3. Soldevilla Agreda JJ, Torra i Bou JE, Verdú Soriano J, López Casanova P. 3.er Estudio Nacional de Prevalencia de Úlceras por Presión en España, 2009: Epidemiología y variables definitorias de las lesiones y pacientes. Gerokomos (revista en Internet). 2011 Jun (citado 2011 Oct. 06) 22(2): 77-90. Disponible en: http://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1134-928X2011000200005&lng=es. http://dx.doi.org/10.4321/S1134-928X2011000200005        [ Links ]

4. Soldevilla JJ, Navarro S. Aspectos legales relacionados con las Úlceras por presión. Gerokomos 2006; 17 (4): 203-24.         [ Links ]

5. Lama J. Síndrome geriátrico-característica de presentación de las enfermedades en el adulto mayor. Revista Diagnostico 2003; 42(2):26. Disponible en: http://www.fihu.diagnostico.org.pe/revista/numeros/2003/marabr03/47-48.htm/        [ Links ]

6. Baena JM, De Alba C, Luque S, Molero M. Prevención de la incapacidad en el anciano. DLXIX. El Médico 2004. Disponible en: http://www.elmedicointeractivo.com        [ Links ]

7. García FP, Pancorbo PL, Laguna JM. Guía para el cuidado del paciente con úlceras por presión o con riesgo de desarrollarla. Jaén: H.U. Princesa de España, Consejería de Salud, Junta de Andalucía, 2001.         [ Links ]

8. Soldevilla JJ, Torra JE, Postt J, Verdú J, San Miguel L, Mayán JM. The burden of pressure ulcers in Spain. Wounds 2007; 19 (7): 201-6.         [ Links ]

9. Verdú Soriano J, Nolasco A, García C. Análisis de la mortalidad por úlceras por presión en España. Periodo 1987-1999. Gerokomos 2003; 14 (4): 212-26.         [ Links ]

10. European Pressure Ulcer Advisory Panel and National Pressure Ulcer Advisory Panel. Prevention and treatment of pressure ulcers; quick reference guide. Washington DC: National Pressure Ulcer Advisory Panel; 2009.         [ Links ]

11. García F, Montalbo M, García A, et al. Guía de Práctica Clínica para la Prevención y el Tratamiento de la Úlceras por Presión. Sevilla: Servicio Andaluz de Salud, 2007.         [ Links ]

12. Ministerio de Sanidad y Consumo. Plan de Calidad para SNS. Agencia de Calidad del SNS. 2006. Disponible en: http://www.msc.es/organizacion/sns/plancalidadsns/pdf/pncalidad/notaprensa20060323textointegro.pdf        [ Links ]

13. Barbero FJ, Villar R. Mejora continua de la calidad en las lesiones por presión mediante la valoración del riesgo de aparición. Enfermería Clínica 1998; 8 (4): 141-50.         [ Links ]

14. Pancorbo PL, García FP, Soldevilla JJ, Martínez F. Valoración del riesgo de desarrollar UPP: uso clínico en España y metaanálisis de la efectividad de las escalas. Gerokomos 2008; 19 (2): 84-98.         [ Links ]

15. Martínez F, Soldevilla JJ, Verdú J, Segovia T, García FP, Pancorbo PL. Cuidados de la piel y prevención de UPP en el paciente encamado. Rev. ROL Enf 2007; 30 (12): 801-8.         [ Links ]

16. Pancorbo-Hidalgo PL, García-Fernandez FP, López-Medina IM, Álvarez-Nieto C. Risk assessment scales for pressure ulcer prevention: a systematic review J Adv Nurs 2006; 54 (1): 94-110.         [ Links ]

17. Bergstrom N, Braden B, Laguzza A, Holman V. The Braden scale for predicting pressure sore risk. Nursing Research 1987; 36: 205-10.         [ Links ]

18. Fuentelsaz C, et al. Validación de la escala EMINA©: un instrumento de valoración del riesgo de desarrollar úlceras por presión en pacientes hospitalizados Enferme Clin 2001; 11 (3): 97-103.         [ Links ]

19. Rodríguez MC, García FP, Plaza F, De La Casa F, Martínez C, Noguera A, et al. Validación de la escala EMINA. Gerokomos 2005; 16 (3): 174-82.         [ Links ]

20. Ramundo JM. Reliability and validity of de Braden scale in the home care setting. JWOCN 1995; 22 (3): 128-34.         [ Links ]

21. Bonett DG. Sample Size Requirements for Testing and Estimating Coefficient Alpha. Journal of Educational and Behavioral Statistics (2002) 27: 335-340.         [ Links ]

22. Johanson GA, Brooks GP. Initial Scale Development: Sample Size for Pilot Studies. Educational and Psychological Measurement 2010; 70 (3): 394-400.         [ Links ]

23. GNEAUPP. Documento Técnico II. Estadiaje de las Úlceras por Presión. Logroño, 2003. Disponible en: http://www.gneaupp.es/app/documentos-guias/        [ Links ]

24. Mc. Dowell I. Measuring health. A guide to rating scales and questionnaires. 3.a ed. Oxford: Oxford University Press; 2006.         [ Links ]

25. Bland MJ, Altman DG. Statistics Notes. Cronbach's alpha. BMJ 1997; 22: 314.         [ Links ]

26. Streiner DL, Norman GR. Health Measurement scales: a practical guide to their development and use. 4.a ed. Oxford: Oxford University Press; 2008.         [ Links ]

27. Field A. Discovering Statistics, Using SPSS. 3.a ed. London: Sage; 2009.         [ Links ]

28. Ponterotto JG, Charter RA. Statistical extensions of Ponterotto and Ruckdeschel's (2007) reliability matrix for estimating the adequacy of internal consistency coefficients. Percept Mot Skills 2009;108 (3): 878-86.         [ Links ]

29. Bermejo Caja CJ, Beamud Lagos M, de la Puerta Calatayud M, Ayuso Gil ME, Martín Iglesias S, Martín-Cocinas Fernández MC. Fiabilidad interobservadores de dos escalas de detección del riesgo de formación de úlceras por presión en enfermos de 65 o más años. Enferm Clin 1998; 8 (6): 242.         [ Links ]

30. Bernal MC, Curcio CL, Chacón JA, Gómez JF, Botero AM. Validez y fiabilidad de la escala de BRADEN para prevenir riesgo de UPP en ancianos. Rev. Esp de Geriatría y Gerontología 2001; 36 (5): 281-86.         [ Links ]

31. Kottner J, Halfens R, Dassen T. An interrater reliability study of the assessment of pressure ulcer risk using the Braden scale and the classification of pressure ulcers in a home care setting. Int J Nurs Stud 2009. doi:10.1016/j.ijnurstu.2009.03.014        [ Links ]

32. Kottner J, Dassen T. An interrater reliability study of the Braden scale in two nursing homes. Int J Nurs Studies 2008; 45 (10): 1501-11. Doi: 10.1016/j.ijnurstu. 2008.02.007.         [ Links ]

33. Bergquist S, Frantz R. Braden Scale: Validity in community-based older adults receiving home health care. Applied Nursing Research 2001; 14 1: 36-43.         [ Links ]

 

 

Dirección para correspondencia:
F. Javier García Díaz
Urb. El Capitán, 59
29749 Almayate (Málaga)
E-mail: javierirma@hotmail.com

^rND^sTorra^nJE^rND^sRueda^nJ^rND^sSoldevilla^nJJ^rND^sMartínez^nF^rND^sVerdú^nJ^rND^sSoldevilla^nJJ^rND^sTorra^nJE^rND^sMartínez^nF^rND^sVerdú^nJ^rND^sLópez^nP^rND^sRueda^nJ^rND^sSoldevilla Agreda^nJJ^rND^sTorra i Bou^nJE^rND^sVerdú Soriano^nJ^rND^sLópez Casanova^nP^rND^sSoldevilla^nJJ^rND^sNavarro^nS^rND^sLama^nJ^rND^sBaena^nJM^rND^sDe Alba^nC^rND^sLuque^nS^rND^sMolero^nM^rND^sSoldevilla^nJJ^rND^sTorra^nJE^rND^sPostt^nJ^rND^sVerdú^nJ^rND^sSan Miguel^nL^rND^sMayán^nJM^rND^sVerdú Soriano^nJ^rND^sNolasco^nA^rND^sGarcía^nC^rND^sBarbero^nFJ^rND^sVillar^nR^rND^sPancorbo^nPL^rND^sGarcía^nFP^rND^sSoldevilla^nJJ^rND^sMartínez^nF^rND^sMartínez^nF^rND^sSoldevilla^nJJ^rND^sVerdú^nJ^rND^sSegovia^nT^rND^sGarcía^nFP^rND^sPancorbo^nPL^rND^sPancorbo-Hidalgo^nPL^rND^sGarcía-Fernandez^nFP^rND^sLópez-Medina^nIM^rND^sÁlvarez-Nieto^nC^rND^sBergstrom^nN^rND^sBraden^nB^rND^sLaguzza^nA^rND^sHolman^nV^rND^sFuentelsaz^nC^rND^sRodríguez^nMC^rND^sGarcía^nFP^rND^sPlaza^nF^rND^sDe La Casa^nF^rND^sMartínez^nC^rND^sNoguera^nA^rND^sRamundo^nJM^rND^sBonett^nDG^rND^sJohanson^nGA^rND^sBrooks^nGP^rND^sBland^nMJ^rND^sAltman^nDG^rND^sPonterotto^nJG^rND^sCharter^nRA^rND^sBermejo Caja^nCJ^rND^sBeamud Lagos^nM^rND^sde la Puerta Calatayud^nM^rND^sAyuso Gil^nME^rND^sMartín Iglesias^nS^rND^sMartín-Cocinas Fernández^nMC^rND^sBernal^nMC^rND^sCurcio^nCL^rND^sChacón^nJA^rND^sGómez^nJF^rND^sBotero^nAM^rND^sKottner^nJ^rND^sHalfens^nR^rND^sDassen^nT.^rND^sKottner^nJ^rND^sDassen^nT^rND^sBergquist^nS^rND^sFrantz^nR^rND^1A01^nAntonio Erasto^sVillar Rojas^rND^1A02^nÁlvaro Rafael^sVillar Hernández^rND^1A01^nAntonio Erasto^sVillar Rojas^rND^1A02^nÁlvaro Rafael^sVillar Hernández^rND^1A01^nAntonio Erasto^sVillar Rojas^rND^1A02^nÁlvaro Rafael^sVillar Hernández

HELCOS

CASO CLÍNICO

 

"Unidad de Telecuidados": nuevas tecnologías al servicio de los cuidados enfermeros. Resolución de úlceras por presión de paciente con domicilio en otra provincia

"Telecare Unit": New technologies in nursing care. Resolution of a pressure ulcer of a patient who lives in another province

 

 

Antonio Erasto Villar Rojas1, Álvaro Rafael Villar Hernández2

1Enfermero jubilado. Unidad Integral de Heridas "Telecuidados". Hospital Virgen Macarena. Sevilla.
2Enfermero. Debra España. Marbella (Málaga).

Dirección para correspondencia

 

 


RESUMEN

Se expone el caso de un paciente de 18 años de edad, domiciliado en otra provincia, cuyos padres cuidadores, tras 2 años de búsqueda, consiguen contactar con la Unidad de Telecuidados del Hospital Virgen Macarena de Sevilla. El paciente presenta úlcera por presión (UPP) isquiática, tratada por el padre, quien claudica en la primera visita a la Unidad. Una necesidad básica, innegociable, del paciente son sus estudios universitarios, tanto la asistencia a clase como los exámenes. Se han realizado curas de la herida y educación sanitaria a madre cuidadora, a la que se instruye en el manejo del instrumental, los productos de curas, así como las medidas preventivas relacionadas con la sedestación, etc. Se ha abordado al mismo tiempo el problema postural origen de la UPP, resuelto con la adquisición por parte de los cuidadores de una superficie especial, un cojín terapéutico estabilizador. Con este caso demostramos que con las unidades de telecuidados se puede realizar un abordaje a distancia en la salud y necesidades de los pacientes, utilizando los medios de telecomunicación que tenemos a nuestro alcance para poder ofrecer una atención integral orientada a pacientes y cuidadores.

Palabras clave: telecuidados, úlcera por presión, espina bífida, educación sanitaria, cojín estabilizador.


ABSTRACT

The patient set out below is 18 years old, resident in a different province, and to whom caregiver parents, after two years searching, managed to contact the Hospital Virgen Macarena Telecare Unit in Seville. The patient shows ischial pressure ulcers treated by the dad, who gave up any hope in the first visit to the Unit.
A basic non-negotiable need for the patient was to attend to his college classes and exams. Wound cures have been performed and sanitary education has been given to the caregiver mom, as well as preventive measures related to the seating position, etc. Original pressure ulcer posture problems have been also dealt with the acquisition of a therapeutic stabilizing cushion by the caregiver parents. According to this case we prove that with the Telecare Units, we can remotely tackle patients' health and needs by using the telecommunication means within our reach in order to provide comprehensive patients and carers-oriented assistance.

Key words: Telecare, UPP, spina bifida, health education, stabilizer pillow.


 

Introducción

Paciente de 18 años, nacido con espina bífida dorsolumbar cerrada, hidrocefalia, intervenido de luxación de cadera derecha; importante hiperlordosis por rehabilitación con aparatos bitutores, extremidad derecha más corta que la izquierda. Progresivo deterioro de la movilización hasta que en el año 2000 solo es capaz de desplazarse en silla de ruedas. La escoliosis neuromuscular le obliga a mantenerse apoyado sobre la cadera izquierda todo el tiempo que permanece en sedestación. Padece de úlcera por presión (UPP) isquiática desde 2005 a 2009. En este año reaparece la lesión, por lo que es atendido en unidades de cirugía y cirugía plástica en distintos hospitales. En noviembre de 2011, por iniciativa de la madre, desde una dirección de enfermería de otra provincia, se contacta con la Unidad Integral de Heridas y Telecuidados del Hospital Universitario Virgen Macarena. Los padres envían fotos de la lesión a través del correo electrónico de la unidad el 23 de noviembre de 2011 (fig. 1), y mediante contacto telefónico con la madre se establece primera consulta con el paciente en la unidad el 1 de diciembre de 2011 para valoración integral del caso.

 

Valoración integral y de la lesión

El paciente presenta UPP de grado IV, en cara posterior del fémur, muy exudativa. Se trata de una lesión cavitada y tunelizada, tejido muy friable con signos clínicos de infección, borde perilesional muy engrosado, paciente con fiebre desde hace días y hueso expuesto (fig. 2). Además de hacer una valoración inicial del paciente y de la úlcera, se realiza una entrevista con los cuidadores principales (sus padres); se observa un alto grado de iniciativa y capacidad para el abordaje de los cuidados de su hijo. El 14 de diciembre de 2011 se realiza por parte de la unidad de cirugía limpieza quirúrgica de la úlcera eliminando parte de tejido friable (fig. 3).

 

Objetivos generales

• Mejorar la calidad de los cuidados que ya se realizaban con anterioridad a la consulta, dando un papel relevante a la educación para la salud de la familia en el ámbito del deterioro de la integridad cutánea.

• Identificar los problemas y las necesidades particulares del paciente y la familia y determinar el proceso de atención de enfermería que se pueda aplicar con las medidas oportunas que tengamos a nuestro alcance.

Objetivos específicos

Para fomentar la calidad de vida y de los cuidados del caso que nos ocupa, se detallan los siguientes objetivos específicos:

• Mejorar la calidad de vida del paciente y su familia.

• Potenciar el crecimiento y desarrollo personal del paciente.

• Mantener o aumentar la capacidad de participación en la toma de decisiones del paciente y la familia.

• Obtener el ambiente más adecuado que promueva la mayor independencia posible.

• Potenciar la regulación del contacto social, a través de la participación en sus actividades sociales habituales.

• Potenciación del control y la autonomía.

 

Evaluación

Se deben tener en cuenta las metas propuestas, para que se visualicen los logros alcanzados o se reconsideren las intervenciones de enfermería, ya que el proceso de enfermería es continuo, adaptándonos a las necesidades específicas del paciente y de la familia.

La evaluación constante del proceso permite establecer los cambios y ajustes que deben realizarse, para lograr un cuidado integral que intervenga en el bienestar del paciente y su familia.

El objetivo de todas nuestras intervenciones irá encaminado a la mejoría en la calidad de vida del paciente y su familia, resolviendo la úlcera y privilegiando los cuidados para una vez resuelto el problema principal proporcionar medios para prevenir posibles recidivas.

 

Intervenciones y actividades

El primer paso para lograr la optimización en la consecución de los cuidados y, por ende, en el tratamiento de la úlcera (motivo por el que el paciente acude a esta unidad) estará dirigido hacia la educación sanitaria al cuidador principal, la madre, -por claudicación del padre-, pretendiendo aportar capacidad para la autonomía en las curas. Para ello se contacta con el centro de salud de su provincia, donde le proporcionan los materiales necesarios para las curas; a destacar un instrumental: dos pinzas y tijeras que se esterilizan en dicho centro de salud. Las pautas de curas se instauran en la Unidad de Heridas, según las necesidades del paciente y en contacto periódico con la familia tanto de manera telefónica como por correo electrónico (imágenes de la úlcera) donde se va valorando su evolución y necesidades de tratamiento. Se consulta con la familia la posibilidad de realizar colgajo. Su neuróloga contacta con cirugía plástica para tratamiento quirúrgico. En marzo es citado para realizar el colgajo a primeros de julio. Desde entonces y hasta el momento de la intervención, el objetivo primordial que se persigue es evitar la infección o colonización crítica de la úlcera.

 

Evolución del caso

Para evitar el menor impacto posible en sus actividades de la vida diaria (el paciente estudia una licenciatura y los estudios y la asistencia a clase son una prioridad en su vida; está matriculado en dos cursos académicos simultáneamente y obtiene calificaciones muy destacables en todas sus asignaturas) se negocia con la familia varias visitas a la Unidad, en la que formamos a la madre para que realice las curas en domicilio; se ha abierto la Unidad en tardes y algunos sábados, domingos y festivos para un efectivo seguimiento de la lesión y de los cuidados aplicados. Se persigue no solo los propósitos de mejora en la úlcera por presión, sino que dicho seguimiento influya lo menos posible en sus actividades de la vida diaria y evite un posible abandono en el régimen terapéutico.

Las curas se realizan introduciendo en la cavidad tiras de Hidrofibra de Hidrocoloide Ag., apósito secundario, gasas y compresas fijando con adhesivo, y cambio de apósitos según saturación. Se practican curas diarias en los inicios, que pasan a ser alternas en la última fase. La úlcera ha evolucionado favorablemente, ha aumentado el tejido de granulación, se ha reducido su tamaño y en el mes de julio no presenta signos de infección y está preparada para la realización del colgajo; este se llevó a cabo con éxito el 2 de julio de 2012 (fig. 4).

 

En los 7 meses de seguimiento en la Unidad, el número de curas realizadas han sido: diciembre, 19; enero, 12; febrero, 5; marzo, 3; abril, 3; mayo, 1; junio, 1. El resto de curas han sido asumidas por la madre, realizando consultas por contacto telefónico y correo electrónico a demanda. Es importante destacar que el número de curas en la Unidad disminuye con el transcurso del tiempo, lo cual demuestra la óptima preparación de la cuidadora principal.

El paciente utilizaba cojín antiescaras de silicona, insuficiente para la prevención y tratamiento de su lesión. Siguiendo nuestro consejo, han adquirido un cojín específico de celdas de aire. Se trata de un cojín terapéutico estabilizador que solventa los problemas de sedestación asimétrica (fig. 5). Permite aislar cada una de las celdas, creando zonas libres de contacto, lo que ayuda a disminuir la presión en la localización anatómica más comprometida, con lo que se obtiene una mejora en el control postural (fig. 6).

 

Conclusiones

La coordinación entre familia, paciente y enfermero ha derivado en la resolución de un caso muy complejo; dadas las necesidades del paciente y su familia, el hecho de vivir en provincias distintas así como los requerimientos de estudio del paciente, nos ha hecho potenciar la educación sanitaria, consiguiendo plena autonomía de los cuidadores y normalizando la vida del paciente. Se ha resuelto la UPP, y con el nuevo cojín para silla de ruedas, la causa de la misma (fig. 7).

 

Al estudiar este caso se demuestra la posibilidad de aplicación del proceso de enfermería en un contexto diferente, distinto al hospitalario o de atención primaria. Los telecuidados que resuelven complicaciones añadidas, como puede ser la distancia, mediante el empleo de los medios de comunicación que se tienen al alcance (correo electrónico, teléfono, whatsapp, etc.), y dando protagonismo a la actitud y el interés del cuidador principal y su entusiasmo en el aprendizaje y aplicación de las curas, se ha logrado la cicatrización de la UPP procurando el menor impacto posible en las actividades de la vida diaria del paciente y su familia (ahorro en tiempo y desplazamiento, evitando pérdida en la actividad laboral de la madre...). Dicho logro también se puede observar en el buen rendimiento de los resultados académicos, una de las principales preocupaciones del paciente: en junio del 2014, el paciente termina su licenciatura en derecho con el n.o 1 de su promoción, el 57% de las asignaturas de la carrera matrículas de honor y el resto sobresaliente

 

Bibliografía general

1. Aranda Álvarez de Lara MI, Pérez González J, Rosell Casarrubios MC. Plan de cuidados urológicos al paciente lesionado medular espinal con vejiga neurógena. Enfuro 2006; (98): 6-11.         [ Links ]

2. Camona Vera MA, Lozano Nogales I. Calidad de vida en pacientes con úlcera de extremidad inferior (UEI). Enfermería Médico-Quirúrgica Hygía. 2012; 79: 47-51.         [ Links ]

3. González Cancedo J, Fernández García D. Proceso de cuidados en un paciente con espina bífida. Caso clínico. Enfermería Clínica 2007; 17 (2): 90-5.         [ Links ]

4. Ramón Carvajal SME. El niño con espina bífida y su familia: el resto para el cuidado de enfermería. Universidad de Antioquia. Medellín, 2005. http://www.im-ortomobility.com/        [ Links ]

 

 

Dirección para correspondencia:
Antonio E. Villar
Unidad Integral de Heridas "Telecuidados"
Hospital Virgen Macarena
Avda. Dr. Fedriani, 3
41007 Sevilla
E-mail: antonioerasto@gmail.com

^rND^sAranda Álvarez de Lara^nMI^rND^sPérez González^nJ^rND^sRosell Casarrubios^nMC^rND^sCamona Vera^nMA^rND^sLozano Nogales^nI^rND^sGonzález Cancedo^nJ^rND^sFernández García^nD^rND^1A01^nCristina^sQuesada Ramos^rND^1A02^nIdoia^sBeistegui Alejandre^rND^1A01^nCristina^sQuesada Ramos^rND^1A02^nIdoia^sBeistegui Alejandre^rND^1A01^nCristina^sQuesada Ramos^rND^1A02^nIdoia^sBeistegui Alejandre

HELCOS

COMUNICACIONES

 

Evaluación económica de un nuevo modelo de compra centralizada de apósitos: el caso del País Vasco

Economic evaluation of a new model of dressings centralized purchase: the case of the Basque Country

 

 

Cristina Quesada Ramos1, Idoia Beistegui Alejandre2

1Responsable de Enfermería. Centro de Salud Buenavista-Portugalete. Comarca Ezkerraldea-Enkarterri. Osakidetza-Servicio Vasco de Salud. Máster Universitario en Gestión Integral e Investigación en los Cuidados de las Heridas Crónicas.
2Supervisora de Enfermería. Hospital Universitario de Araba-Sede Santiago. Osakidetza-Servicio Vasco de Salud.

Dirección para correspondencia

 

 


RESUMEN

Solamente en apósitos para prevención y tratamiento de las heridas crónicas en Osakidetza-Servicio Vasco de Salud y el Departamento de Salud del Gobierno Vasco se invirtieron 7 millones de euros en 2009.
Fue necesario el trabajo interdepartamental entre profesionales de enfermería expertos en este tipo de materiales y el Departamento de Suministros para llevar a cabo un concurso centralizado de apósitos y productos de cura en ambiente húmedo (APCAH).
El objetivo de este trabajo es describir la nueva metodología seguida en el último concurso centralizado de estos materiales en el País Vasco, así como analizar el impacto económico que esto ha tenido en el gasto.

Palabras clave: heridas crónicas, apósitos, concurso centralizado, evaluación económica.


ABSTRACT

Osakidetza-Basque Health Service and the Basque Health Department invested 7 million € in 2009 only in dressings for prevention and treatment of chronic wounds. Interdepartmental working among expert nurses at these products and the Supply Department to conduct a centralized purchase of dressing and products for moisture enviroment in wounds (DPMEW).
The aim is to describe the new methodology followed in the last centralized purchase of DPMEW in the Basque Country, and also analyze the economic impact that this has had on expense.

Key words: Chronic wounds, dressings, centralized pruchase, economic evaluation.


 

Introducción

Los principales determinantes de los costes de la atención de las heridas crónicas son los apósitos y productos de cura en ambiente húmedo (APCAH) utilizados en las curas, el tiempo de enfermería empleado y la estancia hospitalaria atribuible a la herida. Los porcentajes del coste total de la atención de heridas crónicas varían según los distintos estudios, pero coinciden en que el menor porcentaje corresponde al gasto en apósitos (15-22%), seguido del tiempo de enfermería (19-41%) y las estancias hospitalarias (37-52%)1-3.

Solamente en apósitos para prevención y tratamiento de estas lesiones en atención primaria (AP), especializada y sociosanitaria, Osakidetza-Servicio Vasco de Salud y el Departamento de Salud del Gobierno Vasco se invirtieron 7 millones de euros en 2009. Y esto no fue ni la cuarta parte del coste total de la atención de estas patologías.

Hasta 2009, la adquisición de este tipo de productos por parte de las organizaciones de servicios de Osakidetza fue muy heterogénea:

• En los hospitales, la compra directa a través de almacén o mediante concurso no centralizado ha sido la forma de abastecimiento predominante.

• En el ámbito de las comarcas de AP se desarrolló una dualidad en la distribución de estos productos: en unas predominaba una distribución directamente por Osakidetza y en otras el sistema dominante de distribución fue la prescripción farmacéutica o receta.

• En atención sociosanitaria era mayoritaria la distribución por receta.

Ambas formas de distribución (directa a través de Osakidetza y mediante receta) generaron precios de adquisición diferentes; la adquisición directa por Osakidetza resultó la más económica (hasta un 40% menos).

Por otro lado, la clasificación de este tipo de productos en Osakidetza era caótica, por tratarse de un mercado, este de los APCAH, muy amplio y en constante cambio. A esto hay que sumar que ni la codificación ni el precio de los productos eran únicos para toda la red de Osakidetza.

Así las cosas, se vio necesario el trabajo interdepartamental entre profesionales de enfermería expertos en este tipo de materiales y el Departamento de Suministros con el fin de llevar a cabo un concurso centralizado de APCAH que resolviera las cuestiones anteriormente comentadas.

Los objetivos del presente trabajo son:

• Describir la nueva metodología seguida en el último concurso centralizado de APCAH de Osakidetza.

• Analizar el impacto económico que esto ha tenido en el gasto en este tipo de productos en el País Vasco.

 

Metodología

En 2010 se convocó un concurso centralizado con una metodología distinta a la habitual para un período de hasta 3 años. Para encargarse de las tareas relacionadas con la calidad de los productos se creó una Comisión Técnica ad hoc, formada por profesionales de enfermería expertos en heridas crónicas, referentes en el País Vasco y algunos de ellos también a nivel nacional. De las tareas relacionadas con los aspectos económicos del concurso se ocupó el Departamento de Suministros de la Comarca Ezkerraldea-Enkarterri, una de las 7 comarcas de AP de Osakidetza.

Tras un análisis de los productos disponibles en el mercado y la creación de una propuesta de clasificación de los APCAH por parte de la Comisión Técnica en familias y grupos, que sirvieron para posteriormente constituir los lotes del concurso (tabla 1), el Departamento de Suministros, con el apoyo de la Subdirección de Compras de la Organización Central de Osakidetza, procedió a estimar el consumo y el gasto de cada una de los futuros lotes, para así poder calcular el número de unidades y el importe de cada uno de los lotes.

 

Una vez hecho esto, Suministros redactó el pliego de cláusulas administrativas, a la vez que la Comisión Técnica redactó el pliego de prescripciones técnicas.

Posteriormente se publicó el concurso centralizado para la adquisición de APCAH con 10 familias de productos y 98 lotes de productos por un valor de casi 5 millones de euros. Concursaron 16 empresas y en total se presentaron más de 370 productos.

Los criterios de valoración fueron de índole técnica (máximo 50 puntos), económica (máximo 45 puntos) y de disposición a financiar formación por un valor del 1% de la cuantía de los productos adjudicados (máximo 5 puntos), siendo posible adjudicar hasta 3 productos por lote.

Desde el punto de vista técnico, cada apósito fue valorado de forma independiente por los miembros de la Comisión Técnica atendiendo a las características propias del tipo de producto, y las puntuaciones se determinaron de forma consensuada.

Desde el punto de vista económico, la fórmula empleada (fig. 1) permitió que no hubiera grandes diferencias de puntuación en el criterio económico entre los distintos productos ofertados en un mismo lote.

 

Una vez resuelto el concurso, cada organización de servicios confeccionó su propio petitorio seleccionando aquellos productos que deseaba de entre todos los adjudicados, teniendo presente el reducir el gasto por receta de este tipo de productos.

Desde la Dirección Económica-Financiera de Osakidetza se instó a su vez a las comarcas de AP a abastecer de apósitos a las residencias sociosanitarias de su zona, que hasta ese momento lo hacían a través de receta, con el mismo objetivo.

Para dar a conocer en cada organización su petitorio y lograr un uso racional de estos productos, se impartieron sesiones formativas en los centros, en las que se difundió el póster-petitorio de la organización concreta, elaborado por la propia Comisión Técnica (fig. 2).

 

Resultados

Cabe destacar como principales novedades con respecto a otros concursos centralizados:

• La creación de una comisión técnica ad hoc, formada por profesionales asistenciales expertos de la propia red de Osakidetza.

• La valoración técnica de forma consensuada dentro de la comisión.

• La recaudación de un 1% de cuantía de cada lote destinado a sufragar los gastos de un programa formativo para el personal de enfermería de Osakidetza sobre el uso racional de estos productos, a impartir por los propios miembros de la comisión técnica.

• La creación de una nueva clasificación-codificación en SAP (Systems, Applications & Products in Data Processing) de estos productos, única para toda la red de Osakidetza.

• La unificación de precios dentro de la red.

• Tres productos adjudicatarios por lote, lo que permite a las distintas organizaciones cierta libertad a la hora de confeccionar sus petitorios en función de sus necesidades y sus objetivos.

De los 380 productos ofertados por 16 empresas, resultaron adjudicados un total de 193; el resto quedaron excluidos.

Teniendo en cuenta que en 2010 se desarrolló el concurso y se cambiaron todos los petitorios de las organizaciones de servicios, se han comparado los datos económicos de 2009 (preconcurso) con los de 2011 (posconcurso).

El gasto total de APCAH en el País Vasco ha pasado de 6 997 631,33 € en 2009 a 7 249 848,32 € en 2011, esto es, se ha incrementado un 3,6% (fig. 3).

 

Los centros de Osakidetza han pasado de gastar 4 997 631,33 € a 5 594 858,36 € (un 12% más), si bien se han adquirido el triple de apósitos (tabla 2).

 

El gasto en receta se ha visto reducido en un 15,29% en los centros de Osakidetza y un 5,75% en las residencias sociosanitarias, en favor de la adquisición a través de compra directa (tabla 3).

Todas las comarcas de AP han reducido el porcentaje de su gasto total en recetas, y 6 de las 7 comarcas lo han hecho en un porcentaje superior al 50% (fig. 4).

 

Todas las residencias sociosanitarias han disminuido su gasto a través de receta, siendo 345 010,04 € menor en 2011 en comparación con 2009 (tabla 4).

 

En cuanto al tema de la difusión del póster-petitorio, 10 de los 13 miembros de la Comisión Técnica impartieron 117 sesiones formativas sobre uso racional de APCAH en 3 meses a 2811 profesionales de enfermería (figs. 5 y 6), sufragando los gastos con el dinero recaudado a través del propio concurso.

 

Discusión

La creación de un grupo de expertos en el cuidado y cura de heridas crónicas, como asesores técnicos en un concurso centralizado de APCAH, ha supuesto un valor añadido a dicho concurso, dado que ha aportado conocimientos sobre el mundo de las heridas crónicas a los gestores económicos, y esto les ha permitido tener una visión más amplia del concurso, evitando ceñirse exclusivamente al ámbito económico, así como tener presentes las necesidades del personal de enfermería en su práctica asistencial diaria.

De esta manera se ha dado solución a dos necesidades reales de las organizaciones de servicios de Osakidetza: por un lado la económica, con la contención del gasto en APCAH, y por otra la técnica, manteniendo y en algunos casos aumentando la calidad de los productos y el tamaño del petitorio de estos en todos los centros.

En este momento, todas las organizaciones de servicios de Osakidetza disponen de un petitorio propio, con posibilidad de incluir en él todas las familias y grupos de APCAH que existen en el mercado, con la posibilidad de adecuar su petitorio a su realidad asistencial, aumentando de esta forma la calidad de la atención que se presta y la satisfacción de enfermería, manteniendo a su vez una contención del gasto.

La reducción del porcentaje del gasto a través de receta en las comarcas de AP ha sido espectacular, y la comarca que ha reducido en menor medida este porcentaje ya partía de unas cifras mínimas (2,91% en 2009) y aun así lo ha reducido (1,89% en 2011).

En los centros sociosanitarios el descenso ha sido menor (del 5,75%), ya que en cada comarca de AP dichos centros se abastecen de diferente forma, bien desde los propios centros de salud, o a través de receta. En cualquier caso, esta es un área en la que seguimos trabajando para ir disminuyendo el gasto y mejorando el abastecimiento de los centros sociosanitarios.

En cuanto a la difusión del conocimiento como herramienta de contención del gasto, el esfuerzo realizado en este sentido ha permitido implicar a gran cantidad de enfermeras de Osakidetza en la gestión económica y de la calidad asistencial al lograr poner a su disposición un petitorio de APCAH adecuado a sus necesidades asistenciales, lo que favorece de esta forma el uso racional de dichos productos, sin que ello suponga un merma en la calidad asistencial.

Como áreas de mejora, y para seguir avanzando, la Comisión Técnica pretende continuar prestando soporte técnico a Osakidetza en todo lo relacionado con este tipo de productos y ofrece a las organizaciones de servicios los siguientes servicios:

• Asesoramiento a las distintas organizaciones de servicios respecto a la creación de una Comisión de Úlceras, a la confección del petitorio o a la adquisición de productos fuera de petitorio.

• Asesoramiento a la Subdirección de Compras de la Organización Central sobre la clasificación-codificación de nuevos productos de este grupo.

• Formación del personal de enfermería de Osakidetza en uso racional de los APCAH, financiado por el propio concurso centralizado (sin coste extra).

• Creación de distintos materiales gráficos que sirvan de ayuda a los profesionales: póster-petitorio para cada organización de servicios y catálogo de productos de CAH de Osakidetza.

 

Conclusiones

La metodología utilizada en este expediente pone de manifiesto que la creación de una comisión técnica de expertos y el trabajo interdepartamental es útil para lograr la mejora de la calidad de los APCAH de que disponen los profesionales y la reducción del gasto en las compras centralizadas.

La adquisición de APCAH a través de compra directa es la fórmula más barata y más controlada, y los esfuerzos deben centrarse en reducir el gasto en receta de estos productos.

Si bien la compra centralizada permite adquirir estos productos a un precio más ventajoso que a través de receta, el reto está ahora en el uso racional de estos que hagan los profesionales sanitarios, por eso las estrategias futuras en este campo van orientadas a potenciar la formación del personal de enfermería de Osakidetza y de los centros sociosanitarios.

 

Agradecimientos

Queremos dar las gracias a todas aquellas personas que han hecho posible este concurso centralizado de APCAH:

Comisión técnica: Paz Beaskoetxea (enfermera Comarca Interior), Juan José Berenguer (enfermero Hospital de Cruces), Juan José Cuesta (enfermero Hospital Galdakao), Rosi García (enfermera Hospital de Basurto), Susana Díaz de Durana (enfermera Hospital Universitario Araba - sede Txagorritxu), Alexander Zubiaur (enfermero Comarca Uribe-Kosta), Ismael Córdoba (enfermero Comarca Interior), José Ángel Fernández (enfermero Comarca Bilbao), Rafael Muñoz (enfermero Comarca Bilbao), Rosa Aguirre (enfermera Hospital Donostia), Teresa Beares (enfermera Hospital Donostia), Txus Ruiz de Ocenda (asesora en Enfermería de la Organización Central).

Departamento Suministros Comarca Ezkerraldea-Enkarterri: José Ángel Martínez, José Antonio González, M.a Carmen Ramos, Olvido Orcajo, M.a Teresa Peñalva.

También un agradecimiento especial merecen Ramón Delgado y Luis Arantón, compañeros del SERGAS-Servicio Gallego de Salud, que compartieron generosamente su experiencia previa con nosotr@s y cuyos consejos fueron tan útiles.

 

Bibliografía

1. Soldevilla J, Torra JE, Posnett J, Verdu J, San Miguel L, Mayan JM. Una aproximación al impacto del coste económico del tratamiento de las úlceras por presión en España. Gerokomos 2007; 18: 201-10.         [ Links ]

2. Drew P, Posnett J, Rusling L, on behalf of the Wound Care Audit Team. The cost of wound care for a local population in England. Int Wound J 2007; 4: 149-55.         [ Links ]

3. Vowden K, Vowden P, Posnett J. The resource costs of wound care in Bradford and Airedale primary care trust in the UK. J Wound Care 2009: 18:93-4, 96-8.         [ Links ]

 

 

Dirección para correspondencia:
Centro de Salud Buenavista-Portugalete
Avda. Kanpazar s/n
48920 Portugalete (Bizkaia)
E-mail: CRISTINA.QUESADARAMOS@osakidetza.net

Creative Commons License Todo el contenido de esta revista, excepto dónde está identificado, está bajo una Licencia Creative Commons