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Gerokomos

versão impressa ISSN 1134-928X

Gerokomos vol.30 no.4 Barcelona Dez. 2019  Epub 03-Fev-2020

 

EDITORIAL

Investigación en Enfermería, sociedades científicas, comunicación científica, evidencia, impacto, cuartiles, acreditación, sexenios, bemoles, sentido común, cuidado de los pacientes, y un agradable motivo de celebración

Nursing research, scientific societies, scientific communication, evidence, impact, quartiles, accreditation, sexennia..., common sense, patient care, and a pleasant reason to celebrate...

Joan-Enric Torra-Bou1 

1Comité Director GNEAUPP

La investigación en enfermería y su traducción en producción científica es, sin lugar a dudas, un claro exponente de la evolución y desarrollo de nuestra disciplina, en España, propiciado, sin duda, por el acceso a la universidad (desde la diplomatura y el grado), la consolidación de la formación de posgrado, la definición de programas de especialización y el acceso a programas de doctorado.

En paralelo a este desarrollo académico e institucional, las sociedades científicas enfermeras también han tenido un papel crucial en la consolidación de importantes marcos de referencia, como las actividades y publicaciones científicas y las acciones de formación a nivel de posgrado y máster, que indiscutiblemente han contribuido a propiciar la génesis, discusión, consolidación y utilización de conocimiento científico generado bajo, o en relación con, la óptica enfermera en las ciencias de la salud.

Invertir en actividades y publicaciones científicas y en formación es sin lugar a dudas una apuesta costosa en dinero, y sobre todo en esfuerzo personal, pero sin duda es una inversión con un gran retorno, ya que en relación con la investigación, como en muchas otras dimensiones de la vida, nadie nace enseñado, uno aprende, a veces equivocándose, viendo que lo que hace puede siempre mejorarse, aprende de las contribuciones y críticas constructivas, y sobre todo empezando a saltar al ruedo en actividades a nivel local o regional; haciendo un símil con el deporte o la cultura, vendría a ser lo que es el deporte de base o el teatro de aficionados, es decir, un eslabón básico y crucial para crear cantera, captar adeptos a la causa de la investigación y la especialización y propiciar que algunos puedan acceder a niveles superiores.

Un atributo esencial a la investigación, aparte de la rigurosidad de su método, es la difusión del conocimiento generado a la comunidad científica de referencia y a otras comunidades relacionadas, para de esta manera proceder a su validación e incorporación al acervo de conocimiento científico y a la práctica profesional; en el caso de la enfermería, los cuidados a las personas sanas y enfermas, siendo los principales beneficiados los pacientes y la población que es objeto de su atención. Este proceso recibe el nombre de comunicación científica.

A pesar de lo expresado en el párrafo anterior, no todo lo que se presenta en los foros científicos ni lo que se publica en revistas científicas, en España y allende los mares, puede considerarse como evidencia científica de calidad; aquí el que esté libre de pecado que tire la primera piedra... Existen mecanismos como la revisión por pares y la revisión por parte de los comités científicos para poder validar los manuscritos originales, pero la experiencia nos demuestra que hasta a la más prestigiosa actividad o revista científica le pueden colar, intencionada o no, gato por liebre, y al final quien juzga y tiene la última palabra es el conjunto de la comunidad científica de referencia del ámbito temático de la publicación.

En una sociedad altamente competitiva, la ciencia y la producción científica no se escapan a índices, ránquines, factores de impacto y otros instrumentos con la pretendida finalidad de evaluar de manera objetiva y aséptica el impacto de las investigaciones y de los investigadores, establecer clasificaciones y utilizar datos formales para valorar méritos, y sobre todo, para asignar recursos. Ahora bien, la ciencia hay que contextualizarla en sus comunidades científicas tanto conceptuales como geográficas o idiomáticas; la mera extrapolación de lo que se hace en otras disciplinas con largas trayectorias y experiencia investigadora para medir su incidencia a una disciplina como la enfermera, joven en cuanto a su impacto en la investigación, y con poco acceso a otras lenguas en el caso de la enfermería hispanohablante, nos pueden llevar a situaciones que probablemente no reflejen la realidad de la comunicación científica, desvirtúen la realidad y pongan en inferioridad de condiciones a aquellos muchos que o bien proceden de disciplinas recién incorporadas a la investigación, en contraste con otras más consolidadas, o que no tienen el inglés como lengua nativa, tanto para producir conocimiento científico y comunicarlo, como para consultarlo, desvirtuando de esta manera involuntariamente la esencia de la comunicación científica, que no es otra que la comunidad científica de referencia de una disciplina se nutra de la evidencia creada en contextos que le son similares, para configurar, en nuestro caso, una práctica de la enfermería basada en la mejor y más contextualizada evidencia de los cuidados.

Para algunos esta es en cierta manera la dictadura de sistemas de medida del impacto bibliográfica como el Journal Citation Reports (JCR) o el SCImago Journal Rank en manos de grandes grupos editoriales con intereses comerciales en el tema. No olvidemos que son los dueños, controlan y hacen negocio con muchas publicaciones y el acceso a los contenidos de las mismas, algo que no es ilícito, pero que debe saberse y tenerse en cuenta para evitar posibles sesgos, con metodologías que no son del todo transparentes y que tal como algunos autores afirman, benefician a la comunicación científica en el ámbito anglosajón1-6. En la era de Internet también se deberían tener en cuenta otros recursos para medir el impacto de las citaciones bibliográficas no controladas por empresas con intereses comerciales en la comunicación científica, como es el caso del Google Scholar.

En España, la adopción en el año 2005 del factor de impacto JCR como sistema de medida indirecta de la calidad de los artículos de investigación e investigadores para posicionarlos en ránquines y acreditaciones condicionó de una manera importante algunos aspectos relacionados con la comunicación científica, con situaciones cuanto menos sorprendentes, como las pugnas por los órdenes de autoría y los autores de correspondencia. Con toda seguridad, en más de una situación, la presión por los currículums personales habrá propiciado injustos derechos de origen medieval (derecho de pernada) entre los autores o supuestos autores de investigaciones, o situaciones que podríamos calificar de absurdas, como pagar con el escaso dinero público destinado a la investigación, traducciones y derechos de publicación para la inclusión en revistas de fácil acceso para los autores, previo pago de la correspondiente tarifa, y eso sí, en inglés, con un buen posicionamiento en cuanto a cuartiles y factores de impacto, con independencia de la temática de la revista o de la facilidad de acceso a sus contenidos por parte del resto de la comunidad científica, aparte de los beneficiarios de sexenios, ránquines y acreditaciones diversas. Sin lugar a dudas, una perversión del sistema “a priori” no deseada, de ahí los bemoles, ya que no deja de tener bemoles la cosa.

No es que nos carguemos el sistema actualmente vigente de determinación y fijación del factor de impacto de la comunicación científica, pero bajo la óptica de una publicación científica estrechamente relacionada con la enfermería, en la que muchos publicamos por la convicción de que se beneficie nuestra comunidad científica, y por ende, los pacientes que reciben nuestros cuidados y también, con un claro compromiso con el desarrollo de actividades científicas, y sobre todo, con las publicaciones científicas que son un recurso esencial e imprescindible para propiciar y facilitar una fase esencial en la génesis del conocimiento científico, su comunicación y su libre acceso a la comunidad científica de referencia en un contexto, en el que llamamos la atención sobre las muchas disfunciones del mismo y de sus posibilidades de mejora, racionalización y sobre todo para evitar involuntarios, y con frecuencia dolorosos e injustos sesgos.

Y para muestra un botón. Estamos muy pero que muy orgullosos y a la vez agradecidos a los centenares de personas que han confiado y caminado con nosotros en este proceso de aprendizaje e introducción a la génesis del conocimiento y la comunicación científica, muchas de ellas ya superándonos en múltiples aspectos de índole científica y clínica, ¡¡señal de que las sociedades científicas dejan su huella!!, y de que nuestra querida publicación científica Gerokomos, la que hoy recoge estas líneas, no sea una publicación en inglés ni en el primer cuartil, nos encontremos con que de acuerdo con el brillante trabajo de Peña-Ibáñez et al.1, uno de nuestros trabajos7, en el que por cierto han colaborado una gran cantidad de profesionales, sea el primero en la lista de 50 artículos más citados en Scopus (1997-2016) en revistas españolas de enfermería, también el primero en la lista de 50 artículos más citados en SCI (Scielo Citation Index) (1997-2016) de revistas españolas de enfermería, y también el primero en la lista de 50 artículos más citados en SCI (1997-2016) de autores de instituciones españolas, amén de otros trabajos en los que hemos participado8,9, y otros también publicados en Gerokomos de compañeros nuestros que aparecen también en las primeros posiciones de los mencionados listados.

No hemos publicado exclusivamente en revistas del primer cuartil, pudiendo haberlo hecho en muchas ocasiones, y por tanto ello no nos cuenta para nuestras correspondientes acreditaciones, sexenios y ránquines, y alguno hasta nos lo echa en cara, pero estamos seguros de que estos artículos habrán servido para que mejoren los cuidados de muchos pacientes, y de que much@s de nuestr@s colegas se beneficien de ellos..., y ¡¡esto es lo que nos hace realmente felices y sentirnos orgullosos por ese pequeño granito de arena!!

¡¡Qué nos quiten lo bailado!! y qué mejor regalo para el XXV Aniversario de vuestro-nuestro querido GNEAUPP.

BIBLIOGRAFÍA

1. Peña-Ibáñez F, Ruiz-Iñiguez R. Los artículos más citados de la Enfermería española (1997-2016): un estudio bibliométrico. RqR Enfermería Comunitaria. 2019;7(1):5-25. [ Links ]

2. Lima-Serrano M, Lima-Rodríguez JS, Porcel-Gálvez AM, Gil-García E. ¿Cómo mejorar la visibilidad de la investigación enfermera española? Publicaciones de referencia e índices de calidad. Enferm Clin. 2015;25(1):2732. [ Links ]

3. Contreras-Moreira M. El factor de impacto: ¿un criterio justo de excelencia investigadora en enfermería? Enferm Clin. 2010;20(3):186-91. [ Links ]

4. Smith DR, Hazelton M. Bibliometrics, citation indexing, and the journals of nursing. Nurs Health Sci. 2008;10(4):260-5. [ Links ]

5. Orts Cortés I, Richart Martínez M, Cabrero García J. Factor de impacto en las revistas de enfermería. Enferm Clin. 2002;12(6):266-72. [ Links ]

6. Díaz-Membrives M, Farrero-Muñoz S, Lluch-Canut MT. Características de las publicaciones enfermeras en revistas con factor de impacto. Enferm Clin. 2012;22(5):247-54. [ Links ]

7. Soldevilla Agreda J, Torra i Bou JE, Verdú Soriano J, Martínez Cuervo F, López Casanova P, Rueda López J, et al. 2º Estudio Nacional de Prevalencia de Úlceras por Presión en España. Epidemiología y variables definitorias de las lesiones y pacientes. Gerokomos. 2006;17(3):145-72. [ Links ]

8. Soldevilla Agreda JJ, Torra i Bou JE, Posnett J, Verdú Soriano J, San Miguel L, Mayan Santos J. Una aproximación al impacto del coste económico del tratamiento de las úlceras por presión en España. Gerokomos. 2007;18(4):201-10. [ Links ]

9. Soldevilla Agreda JJ, Torra i Bou JE, Verdú Soriano J, López Casanova P. 3er Estudio Nacional de prevalencia de úlceras por presión en España, 2009. Gerokomos. 2011;22(2):77-90. [ Links ]

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