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Revista Española de Salud Pública

versión impresa ISSN 1135-5727

Rev. Esp. Salud Publica v.82 n.4 Madrid jul.-ago. 2008

 

ORIGINAL

 

La tirotropinemia (TSH) neonatal como indicador del estado nutricional de yodo en Castellón y Valencia (2004-2006)

Neonatal thyrotropinemia (TSH) as an indicator of iodine nutritional level in Castellon and Valencia, Spain (2004-2006)

 

 

Carmen Barona-Vilar, Rosa Mas-Pons y Ana Fullana-Montoro

Servici de Salut Infantil i de la Dona. Direcció General de Salut Pública. Conselleria de Sanitat-Generalitat Valenciana.

Dirección para correspondencia

 

 


RESUMEN

Fundamentos. En el cribado de hipotiroidismo congénito en poblaciones con ingesta suficiente de yodo la proporción de neonatos con valores de TSH >5 mU/l debe ser inferior al 3%. El objetivo de este trabajo es conocer la prevalencia de déficit de yodo entre las madres y recién nacidos de Castellón y Valencia y, de manera secundaria, evaluar la influencia del día de obtención de la muestra y la utilización de antisépticos yodados.
Métodos. Se estudió el valor de TSH en 91.853 recién nacidos entre 2004 y 2006 en Castellón y Valencia. Se compararon las medianas de los valores de TSH considerando las condiciones que define la OMS para analizar el indicador: toma de muestra tras 2 días de vida, y no utilización de antisépticos yodados. Se calcularon y compararon las proporciones de muestras con TSH > 5mU/l.
Resultados. Entre las muestras que cumplieron las condiciones para el análisis del indicador, la prevalencia de neonatos con TSH >5 mlU/ fue decreciente entre 2004 (2,2% IC95%:1,8%-2,6%), 2005 (2%; IC95%:1,6%-2,3%) y 2006 (1,7%; IC95%: 1,4%-2%). La mediana de TSH en muestras de menos de 2 días fue significativamente superior (2,19 mlU/L; Q1-Q3: 1,35-3,40 frente a 1,36 mlU/L; Q1-Q3: 0,78-2,21) (p< 0,001). Considerando las muestras obtenidas tras 2 días de vida, el uso de antisépticos yodados determinó una mediana de TSH significativamente superior (1,54 miU/L; Q1-Q3: 0,88-2,50 frente a 1,23 mlU/L; Q1-Q3: 0,72-1,97) (p< 0,001).
Conclusiones. El valor del indicador de tirotropinemia neonatal en Castellón y Valencia es compatible con la definición de la OMS para poblaciones con una ingesta adecuada de yodo. El cribado neonatal de TSH es una buena herramienta para monitorizar la prevalencia de déficit de yodo, pero debe adecuarse el momento de la extracción y eliminarse la utilización perinatal de antisépticos yodados.

Palabras clave: Hormonas tiroideas. Yodo. Hipotiroidismo congénito. Embarazo. Cribado neonatal.


ABSTRACT

Background: In the congenital hypothyroidism screening in populations with sufficient iodine intake, in the percentage of newborns with TSH values 5 mU/l must be less than 3%. This study is aimed at ascertaining the prevalence of iodine deficiency among the mothers and newborns in Castellon and Valencia and, secondly, to evaluate the bearing which the day on which the sample is taken and the use of iodized antiseptics may have.
Methods: The TSH value was studied in 91,853 newborns within the 2004-2006 period in Castellon and Valencia. The mean TSH values were compared considering the conditions defined by the WHO for analyzing the indicator: sampling at two days following birth and no use of antiseptics. The percentages of samples having TSH>5mU/l.were calculated and compared.
Results: Among the samples having fulfilled the requirements for the analysis of the indicator, the prevalence of newborns having TSH>5 mlU/ showed a decrease from 2004 (2.2% CI95%:1.8%-2.6%), 2005 (2%; CI95%:1.6%-2.3%) and 2006 (1.7%; CI95%: 1.4%-2%). The mean TSH in samples of under 2 days was significantly higher (2.19 mlU/L; Q1-Q3: 1.35-3.40 as compared to 1.36 mlU/L; Q1-Q3: 0.78-2.21) (p< 0,001). Considering the samples taken 2 days after birth, the use of antiseptics determined a significantly higher mean TSH (1.54 mlU/L; Q1-Q3: 0.88-2.50 as compared to 1.23 mlU/L; Q1-Q3: 0.72-1.97) (p< 0,001).
Conclusions: The value of the newborn thyrotropinemia indicator in Castellon and Valencia is compatible with the WHO definition for populations having a proper iodine intake. Neonatal TSH screening is a good tool for monitoring the prevalence of iodine deficiency, but the point in time of the extraction must be suitable and the use of iodized perinatal antiseptics eliminated.

Key words: Thyroid hormones. Iodine. Congenital hypothyroidism. Pregnancy. Neonatal screening.


 

Introducción

La deficiencia de yodo se considera un importante problema de salud pública, especialmente en el grupo de población de mujeres embarazadas y en los niños. Un aporte adecuado de yodo durante la gestación e incluso en la época previa a la concepción es fundamental para el desarrollo cerebral e intelectual del niño1-4. Por ello, la monitorización del estado nutricional de yodo en una determinada comunidad resulta esencial para poder llevar a cabo medidas colectivas de carácter preventivo5.

Para conocer la situación epidemiológica del estado nutricional de yodo en una determinada comunidad, la OMS y el ICCIDD5 han propuesto como indicadores la prevalencia de bocio y la yoduria en la población escolar, la tiroglobulina y la prevalencia de hipertirotropinemia neonatal (TSH>5 mU/l) en las pruebas de cribado del hipotiroidismo congénito. La prevalencia de bocio es un buen indicador para analizar la situación de partida, pero presenta limitaciones para medir el impacto de las intervenciones, ya que es probable que el tamaño del tiroides no vuelva a la normalidad hasta pasados meses e incluso años de la corrección del déficit. Por ello, en estos momentos se recomienda realizar estudios poblacionales de yodurias cada 3-5 años, en los que se incluyan diferentes grupos de población, pues los niveles de yodo en la orina permiten evaluar la ingesta reciente de yodo6.

España ha sido considerada tradicionalmente como una zona con deficiencia leve o moderada de yodo7,8, apoyándose esta consideración mayoritariamente en el análisis de la prevalencia de bocio y la yoduria en escolares. También se han llevado a cabo estudios en algunos lugares de España basados en la yoduria materna, que parecen indicar una ingesta insuficiente de yodo durante la gestación9-12. Sin embargo, el último informe de la OMS, a partir de la revisión sistemática de las publicaciones llevadas a cabo durante el periodo 1993-2003, considera que España está entre los países que presentan un estado nutricional adecuado de yodo13. Este cambio significativo en el grado de yodación de la población, medido a través del indicador de yodurias en escolares, también lo corroboran algunos trabajos recientes llevados a cabo en Asturias14, Cataluña15,16, Andalucía17,18 y Comunitat Valenciana19,20.

El valor de la TSH neonatal es un indicador particularmente sensible del estado nutricional de yodo durante el embarazo y en los recién nacidos, y se considera una herramienta muy útil para monitorizar la evolución de la situación en los países con deficiencia leve o moderada de yodo21,22. Sin embargo, en España son escasos los estudios centrados en analizar el valor de la TSH neonatal para valorar el estado nutricional de yodo en el embarazo y recién nacidos. Para poder utilizar este indicador es necesario tener implantado un sistema de cribado neonatal de hipotiroidismo congénito, con garantías de que la muestra se haya tomado pasadas 48 horas de vida para evitar el incremento de TSH fisiológico que se produce en las primeras horas de vida22,23. Para que el indicador sea válido también debe de tenerse en cuenta que no se hayan utilizado antisépticos yodados en el período perinatal5,22,24. En poblaciones con una ingesta de yodo suficiente la proporción de neonatos con valores de TSH>5 mU/l debe ser inferior al 3%. Una frecuencia del 3%-19% indica deficiencia leve, entre el 20%-39,9% moderada, y por encima del 40% severa5.

El objetivo de este estudio es conocer la prevalencia de déficit de yodo entre las mujeres y sus hijos recién nacidos de Castellón y Valencia, a partir del programa de cribado neonatal de hipotiroidismo congénito y valorar cuáles son las condiciones adecuadas para su utilización como sistema de monitorización en nuestro entorno.

 

Sujetos y métodos

Estudio transversal realizado a partir de los datos obtenidos en el Programa de Cribado de Enfermedades Metabólicas Congénitas, en el que se recoge el valor de la TSH determinada en una muestra de sangre extraída del talón de los recién nacidos. Este registro también incluye variables de carácter sociodemográfico (edad y país de origen de la madre, sexo del bebé y fecha de nacimiento), obstétricas (semanas de gestación, tipo de parto, peso del recién nacido, gemelaridad y tipo de lactancia), así como datos de identificación del hospital donde se extrae la muestra y momento de su realización (días transcurridos entre el nacimiento y la extracción).

La población de estudio la integraron 91.853 recién nacidos en las maternidades públicas y privadas de Castellón y Valencia, de los cuales 25.078 nacieron en 2004, 32.607 en 2005 y 34.168 en 2006. La estrategia de cribado en la Comunitat Valenciana desde el año 2000 consiste en la extracción de una doble muestra. La primera, para la detección de TSH, se toma antes del alta de la maternidad, preferentemente pasadas 48 horas de vida, con la finalidad de conseguir una cobertura óptima. La segunda, para la detección de fenilalanina, se realiza en los centros de salud, preferentemente al 5º-7º día de vida. Las muestras se envían siempre a través de mensajería al laboratorio de referencia25.

La determinación de TSH en sangre entera seca en papel de filtro se realizó en el Laboratorio de Metabolopatías del Hospital Universitario La Fe de Valencia por el método de inmunofluorescencia a tiempo retardado (AutoDELFIA, Perkin Elmer/Wallac, Turku, Finlandia). Los límites de detección de la técnica se sitúan entre 0,2 y 250 mU/mL, en los estándares usados el coeficiente de variación intraensayo fue 6.1, 4.2, 5.2 e interensayo 9, 9.5, 6.7, la sensibilidad del 100% y la especificidad del 99%. No se utilizaron muestras extraídas de sangre de cordón. En 2001 la Dirección General de Salud Pública puso en marcha una aplicación informática que transcribe los valores de TSH automáticamente desde la máquina analizadora (Mult Calc) a la base de datos informatizada, en la que se suman al resto de variables de identificación del recién nacido.

Se identificaron los casos en los que la muestra se tomó antes y después de transcurridos dos días desde el nacimiento, para determinar el efecto del momento de la toma de muestra sobre los valores de TSH. Del mismo modo se realizó una encuesta telefónica a todas las maternidades públicas y privadas para identificar aquéllas en las que en el período de estudio se hubiera aplicado algún tipo de antiséptico yodado, en la madre o en el recién nacido, con la finalidad de determinar el efecto de esta práctica sobre los valores de la TSH neonatal. Se excluyeron del análisis 14 casos de hipotiroidismo congénito diagnosticados a partir del cribado en 2004, 18 en 2005 y 21 en 2006. Tal como recomienda la OMS, se consideró una prevalencia superior al 3% del valor de TSH>5 mU/l para definir la situación de deficiencia leve-moderada de yodo5.

Para el análisis estadístico se obtuvieron las medianas de los valores de TSH con sus rangos intercuartiles. El análisis de las diferencias entre medianas se llevó a cabo utilizando los tests no paramétricos de U Mann_Whitney y Kruskal-Wallis y se recurrió al test de chi2 para estudiar las diferencias entre proporciones. El análisis estadístico se llevó a cabo utilizando los programas SPSS/PC+ (versión 14.0) y EPIINFO (versión 3).

 

Resultados

La cobertura del programa de cribado fue superior al 98% en cada uno de los años del estudio. De los 91.853 neonatos a los que se realizó el cribado de hipotiroidismo congénito entre 2004 y 2006 el 51% eran niños y el 49% niñas. El 90,7% había nacido a término, frente a un 9,3% con menos de 37 semanas de gestación en el momento del parto. Contaban con pesos de 2.500 grs. o superiores el 91% y un 3,8% eran gemelos. Las madres tenían una edad media de 31 años (DE 5), el 75% dieron a luz mediante un parto vaginal y el 80,5% optó por la lactancia materna.

Respecto al momento de realización del cribado (tabla 1) en el 57,3% de los casos la muestra se obtuvo antes de los 2 primeros días de vida frente al 42,7% que fue tras este período. A través de la encuesta realizada a las 17 maternidades (13 públicas y 4 privadas) en las que se tomaron las muestras, se constató que 11 en 2004, 10 en 2005 y 8 en 2006 habían utilizado antisépticos yodados en algún momento sobre la piel o mucosas de la madre (anestesia epidural, episiotomía, herida de cesárea, lavados vaginales), siendo generalizada la utilización de alcohol sobre el cordón umbilical. Las condiciones óptimas (prueba tras dos días de vida y no uso de antisépticos yodados) para poder analizar el indicador de hipertirotropinemia neonatal se cumplieron en el 22,6% de la muestra (20.747 neonatos) tal como refleja la tabla 1.

En los neonatos a los que se les practicó la toma de muestra en los primeros 2 días de vida, los valores de la mediana de TSH fueron superiores respecto a aquéllos en los que la prueba de cribado se obtuvo pasados 2 días de vida. (2,19 mlU/L; Q1-Q3: 1,35-3,40 mlU/L frente a 1,36 mlU/L; Q1-Q3: 0,78-2,21 mlU/L). La prevalencia de neonatos con valores de TSH>5 mU/l en el primer grupo resultó significativamente superior al alcanzar al 9,3% (IC95%: 9,0-9,6%) frente al 2,9% ( IC95%: 2,7-3,1%) de los casos en que la muestra se obtuvo pasados dos días (tabla 2).

Tras controlar el efecto de la toma de muestra en los dos primeros días de vida, el uso de antisépticos yodados implicó valores de la mediana de TSH superiores (1,54 mU/L Q1-Q3:0,88-2,5 mlU/L frente a 1,23 mlU/L Q1-Q3:0,72-1,97 mlU/L; P<0,001). Así, en el grupo de nacidos en maternidades donde se usaron antisépticos yodados la prevalencia de neonatos con TSH>5 mU/l fue significativamente mayor (4% IC95%: 3,7-4,3% frente al 1,9% IC95%: 1,7-2,1%; P<0,001) (tabla 2).

En condiciones óptimas para analizar el indicador de hipertirotropinemia neonatal (maternidades que no utilizaron antisépticos yodados y que realizaron la prueba de cribado pasadas 48 horas de vida), la prevalencia global de neonatos con TSH>5 mlU/L fue del 1,9%, (IC95%:1,7%-2,1%), observando además una tendencia descendente, aunque no significativa entre 2004 (2,2% IC95%:1,8%-2,6%), 2005 (2%; IC95%:1,6%-2,3%) y 2006 (1,7%; IC95%: 1,4%-2%). Sin embargo la evolución decreciente de los valores de la mediana de TSH en los tres años, sí que presentó diferencias significativas (p<0,001) (figura 1).

Las maternidades que cumplieron los criterios para el análisis (figura 2) muestran una disminución de la prevalencia de neonatos con TSH>5 mlU/L entre 2004 y 2006 en todas las maternidades, salvo en la M3 y en la M6, aunque las diferencias interanuales no son estadísticamente significativas en ninguna maternidad. Sin embargo sí que resulta significativa la comparación de la mediana global de todo el período estudiado, entre las diferentes maternidades situadas en zonas geográficas diferentes de la comunidad (p< 0,001) (figura 3).

 

Discusión

Los resultados de este estudio, llevado a cabo a partir del programa de cribado de hipotiroidismo congénito en los neonatos de las provincias de Castellón y Valencia, muestra una prevalencia de hipertirotropinemia neonatal compatible con la definición de la OMS para poblaciones con una ingesta adecuada de yodo. Además es compatible con los resultados obtenidos a partir del indicador de yodurias en escolares de dos estudios recientes llevados a cabo en la Comunitat Valenciana. El primero, en un área sanitaria que abarca cuatro comarcas del interior de la provincia de Valencia, obtuvo yodurias indicativas de una adecuada nutrición de yodo (155 µg/l de mediana), aunque acompañada de una prevalencia de bocio del 33%19. El segundo estudio, en una muestra representativa de los escolares de 6-11 años de la provincia de Alicante, también halló niveles de yodurias (188 µg/l de mediana) que apuntan a una ingesta poblacional adecuada de yodo20.

La prevalencia de hipertirotropinemia neonatal obtenida en este estudio es inferior a la alcanzada en estudios similares llevados a cabo en Canarias26 (9%) y Málaga17 (6,6%-9,8%). Desconocemos si la selección de la muestra en ambos casos fue rigurosa en relación con el uso de antisépticos yodados y si la de Málaga además lo fue con los neonatos de más de 2 días de vida. El presente estudio corrobora que si no se cumplen ambas condiciones el indicador de TSH neonatal queda claramente distorsionado al alza5.

Durante la gestación se produce un incremento de las necesidades de yodo27 que hace aconsejable dirigir la estrategia a conseguir una ingesta adecuada de yodo en toda la población en las regiones que presentan una deficiencia leve o moderada, para garantizar que las mujeres en edad fértil lleguen al embarazo en condiciones de nutrición adecuada de yodo28,29. Recomendaciones recientes de la OMS apuntan a que cuando el consumo de sal yodada se extiende a más del 90% de la población general durante al menos dos años, es razonable pensar que las necesidades de yodo de la población más vulnerable, como son las mujeres en edad fértil y las mujeres embarazadas y las lactantes, estarán cubiertas por la dieta30. Otras medidas como la suplementación farmacológica podrían beneficiar a algunas mujeres, pero sería innecesaria en las que lleguen al embarazo en condiciones de yodosuficiencia6,27.

Una limitación derivada de las características de la fuente utilizada en este estudio es que los valores de TSH neonatal hallados no se pueden contrastar con información sobre la ingesta materna de yodo en forma de alimentos o suplementos. La recomendación a todas las mujeres embarazadas de consumir sal yodada se recogió en el Programa de Control Básico del Embarazo en 200131 y los estudios previos en escolares de nuestra comunidad sitúan este consumo en torno al 70% de los hogares19,20. Respecto a la suplementación farmacológica, el único preparado del mercado utilizado como suplemento de yodo comenzó su venta en 2005, segundo año de nuestro estudio, con una baja dispensación (2.477 envases), si se tiene en cuenta que ese año hubo 50.954 nacimientos. La cifra de ventas en 2006 creció notablemente hasta 28.204, año en el que nacieron 52.803 niños/as, según datos de la Dirección General de Farmacia.

Las diferencias significativas en el indicador de hipertirotropinemia neonatal halladas entre maternidades que dan cobertura a poblaciones de diferentes ámbitos geográficos de la Comunitat Valenciana, podrían obedecer a diferentes patrones regionales de consumo de las distintas fuentes de yodo (agua, leche, pescado, sal, suplementos farmacológicos). En este sentido harían falta estudios complementarios para poder contrastar las cifras de TSH neonatal halladas, con los niveles de ingesta de yodo maternos medidos a través de las yodurias y hormonas tiroideas maternas (TSH y T4L).

Dado que hasta la fecha no existen estudios representativos de todo el Estado Español, la implantación del cribado neonatal de hipotiroidismo congénito consolidada en todas las Comunidades Autónomas puede convertirlo en una herramienta eficaz y complementaria de los estudios sobre yodurias en escolares y otros grupos sensibles de población para la vigilancia epidemiológica del estado nutricional de yodo, permitiendo identificar posibles diferencias a nivel territorial. Para ello es necesario cumplir de manera rigurosa las condiciones para que el análisis sea válido, y en este estudio se pone de manifiesto el hecho apuntado en otras ocasiones sobre la variación en las cifras de TSH neonatal en función del momento de extracción de la muestra21,23 y por la influencia del uso de antisépticos yodados en la etapa perinatal5,24. A pesar de las recomendaciones, en este estudio todavía hubo un considerable porcentaje de neonatos a los que no se les realizó el cribado en condiciones óptimas, generando una situación de hipertirotropinemia transitoria (falsos positivos en la prueba de cribado), repetición de pruebas y la imposibilidad de utilizar esas muestras para monitorizar el estado nutricional de yodo.

Como conclusión, los resultados de este estudio sugieren que la Comunidad Valenciana no presenta déficit de yodo a nivel poblacional, de acuerdo con los criterios de clasificación de los valores de tirotropinemia neonatal establecidos por la OMS. El cribado neonatal de TSH es una buena herramienta para monitorizar el estado nutricional de yodo a nivel poblacional, pero es necesario adecuar el momento de la extracción, transcurridos dos días de vida, y eliminar la utilización perinatal de antisépticos yodados.

 

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Dirección para correspondencia:
Carmen Barona-Vilar
Unitat de Salut Perinatal
Direcció General de Salut Pública
Conselleria de Sanitat
C/ Micer Mascó, 31
46010 València
Correo electrónico: barona_car@gva.es