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Revista Española de Salud Pública

versión impresa ISSN 1135-5727

Rev. Esp. Salud Publica v.84 n.1 Madrid ene.-feb. 2010

 

ORIGINAL

 

Desigualdades en el desarrollo geopolítico de género en España 1980-2005. Un determinante estructural de la salud

Geopolitical Development Inequalities in Gender in Spain 1980-2005. A Structural Determinant of Health

 

 

Mercedes Carrasco-Portiño (1,2), María Teresa Ruiz Cantero (1,2,3), José Fernández Sáez (1), Vicente Clemente Gómez (1) y Victoria Roca Pérez (4)

(1) Grupo de Investigación de Salud Pública. Universidad de Alicante.
(2) CIBER Epidemiología y Salud Pública (CIBERESP), España.
(3) Observatorio de Políticas Públicas y Salud. Universidad de Alicante.
(4) Dpto. Filosofía del Derecho y Derecho Internacional Privado. Universidad de Alicante.

Dirección para correspondencia

 

 


RESUMEN

Fundamento: El género es un determinante estructural de la salud. El objetivo del trabajo es analizar los cambios en las desigualdades del desarrollo de género en España y Comunidades Autónomas (1980-2005).
Métodos: Estudio ecológico sobre evolución del Índice de Desarrollo de Género y sus componentes (educación, ingresos y esperanza de vida al nacer) por sexo en España y CC.AA (1980 a 2005). Fuente de información: Índice Desarrollo de Género (1980 a 2000). Y cálculo del Índice de Desarrollo de Género 2005 según metodología del Informe de Capital Humano. Fuentes: Instituto Nacional Estadística, Encuesta Población Activa, Padrón municipal, Ministerio Educación, Consejo Universidades, EUROSTAT, y Encuesta Estructura Salarial.
Resultados: El Índice de Desarrollo de Género de España mejoró (valor2005:0,903-valor1980:0,810). La amplitud del rango entre Comunidades Autónomas bajo el Índice de Desarrollo de Géneroglobal de España era el triple en 1980 (DiferenciaC.Valenciana-Extremadura:0,068) que en 2005 (DiferenciaAsturias-Extrmadura:0,023). Las Comunidades Autónomas sobre el Índice de Desarrollo de Géneroglobal de España apenas variaron entre ellas. Los 3 componentes del Índice de Desarrollo de Género mejoraron. Destaca, Índice educación: los valores de los hombres superan a los de las mujeres en los primeros años, tornándose más altos para estas a partir de 1985, e Índice ingresos: el valorglobal de las mujeres en España en 2005 (0,814) es inferior al de los hombres 25 años antes (1980:0,867).
Conclusiones: Las diferencias entre hombres y mujeres en los valores de los componentes del Índice de Desarrollo de Género se redujeron entre 1980-2005. Pese a la mejoría del desarrollo de género en España persisten las desigualdades interregionales norte-sur.

Palabras clave: Género y salud. Desigualdades en salud. Desarrollo humano. Esperanza de vida. Educación. Renta.


ABSTRACT

Background: Gender is a structural health determinant. This study analyses the changes in gender development inequalities in Spain and its regions (1980-2005).
Methods: Ecological study of the evolution of Gender Development Index and its components (Education, Income, Life Expectancy at Birth) by sex in Spain and its regions (1980-2005). Information Source: Gender Development Index (1980-2005) from the Human Capital Report, plus construction ad hoc of the Gender Development Index 2005 following the same methodology of Human Capital Report. Information sources: National Statistics Institute, Active Population Survey, Municipal Register, Ministry of Education, Universities Council, EUROSTAT, and Wage Structure Survey.
Results: Spanish Gender Development Index 2005:0,903 and 1980:0,810. The range between regions under Spanish Gender Development Index was 3 times higher in 1980 (DifferenceC.Valenciana-Extremadura:0,068) than in 2005 (DifferenceAsturias-Extremadura:0,023). The regions above the Spanish Gender Development Index did not vary much. The three components (Education, Income, Life Expectancy at Birth) of the Gender Development Index improved from 1980 to 2005. The Spanish Education Index of men was higher than this value in women until 1985; later this index becomes higher in women than in men. The Spanish Income Index of women in 2005 (0,814) is inferior to that of men 25 years before (1980:0,867).
Conclusions: Despite the improvement of the gender development happened in Spain between 1980 and 2005, the inter-regional inequalities between north-south persist. In 2005, women have more education level than men. However, the Spanish income media in women in 2005 are inferior to the media of the men in 1980.

Key words: Gender and health. Inequalities. Human Development. Life expectancy. Education. Income.


 

Introducción

La falta de información sistemática sobre determinantes de contexto socioeconómico y político de la salud, y la dispersión de sus fuentes de información contribuyen a la descontextualización y despolitización de los estudios epidemiológicos sobre riesgos para la salud de hombres y mujeres1.

La evidencia existente muestra que la variación de la situación social de hombres y mujeres según unidades geopolíticas influye sobre la naturaleza y extensión de las desigualdades de género en salud2,3. Los indicadores de la situación social de las mujeres según áreas geográficas de un mismo país se vinculan a su mortalidad total y específica, incluyendo el suicidio, todas las neoplasias malignas excepto el cáncer de mama4, y por violencia de género5. Esta situación social de las mujeres también se asocia directamente a la mortalidad de los hombres4.

El 3er Objetivo de Desarrollo del Milenio (ODM) pretende eliminar las desigualdades de género e incrementar la autonomía de las mujeres en el año 20155. Este objetivo tiene importancia en sí mismo, pero también es un medio para alcanzar otros, como la promoción de la educación primaria universal (2o-ODM), reducción de la mortalidad de menores de cinco años (4o- ODM), mejora de la salud materna (5o-ODM) y disminución de la probabilidad de contraer VIH/SIDA (6o-ODM)6. Esta iniciativa de Naciones Unidas (ONU) refleja el reconocimiento internacional de la necesidad de intensificar las medidas para mejorar la situación mundial de las mujeres, puesto que siguen en clara desventaja respecto a los hombres en el acceso a sus derechos (igualdad ante la ley), recursos (igualdad de oportunidades) y representación (igualdad política)7.

Los valores de salud globales de los países no proporcionan información precisa sobre las diferencias o desigualdades en la distribución geográfica de la salud y enfermedad, y sus determinantes socioeconómicos, políticos y culturales; siendo menester considerar unidades geopolíticas más pequeñas2,4,8,9.

La actual Ley orgánica 3/2007 para la Igualdad efectiva de hombres y mujeres tiene como prioridad caracterizar las desigualdades de género en España. siendo un objetivo del Eje de salud, la promoción de la investigación, producción, publicación y difusión de información sobre la influencia del género en la salud, y la necesidad de crear nuevos indicadores sensibles desde la perspectiva de género10.

Diversos indicadores permiten evaluar la integración de las mujeres en el desarrollo, como los índices de Desarrollo de Género (IDG), Potenciación de Género (IPG), Brecha de Género (IBG), y Equidad de Género (IEG). Todos los índices incluyen los determinantes económicos. Los determinantes políticos están incorporados en el IPG, IBG e IEG. La educación es componente del IDG, IBG, e IEG, y la salud se considera en el IDG e IBG11-13.

El IDG, creado en 1995 por la ONU, es el Índice de Desarrollo Humano considerando el desarrollo de mujeres y hombres por separado respecto a su esperanza de vida al nacer, y de dos importantes determinantes de la salud, como son educación e ingresos14. Se han publicado estudios con datos sobre el desarrollo de género para España y las Comunidades Autónomas (CC.AA) de los años 1990,1997 y 200015, 16.

Ateniéndose a estas consideraciones, el objetivo del trabajo es analizar los cambios en las desigualdades del desarrollo de género en España y las CC.AA. desde 1980 hasta 2005.

 

Material y método

Diseño del estudio: Estudio ecológico sobre la evolución del IDG y sus componentes (educación, ingresos y esperanza de vida al nacer) por sexo en España y sus CC.AA desde 1980 a 2005. Para cumplir con el objetivo propuesto se trazó la trayectoria del IDG en España y las CCAA desde 1980 hasta 2005, se determinó la diferencia entre CCAA en el desarrollo de género en el mismo período; y se identificó el grado de consecución de la equidad de género en relación con el curso 1980-2005 de los determinantes del desarrollo de género (esperanza de vida al nacer, educación e ingresos) en España y las CCAA. Fuentes de información: Los datos del IDG y de sus componentes para los años 1980, 1985, 1990, 1995 y 2000 se obtuvieron del Informe sobre Capital Humano17. El IDG y sus componentes para el año 2005 se calcularon ad hoc siguiendo la metodología de este Informe. Las fuentes de información que se necesitaron para calcular los componentes del IDG se detallan a continuación.

Análisis de datos: El IDG es un promedio no ponderado de los índices de esperanza de vida al nacer (EVN), educación, e ingresos igualmente distribuidos en mujeres (M) y hombres (H): IDG = 1/3 (IEVID) + IIID + IEID). Para calcular el IDG fue necesario previamente calcular diversos índices que a continuación explicaremos cómo se calcularon y cuáles fueron las fuentes de información que se utilizaron:

1. Índice de esperanza de vida igualmente distribuido (IEVID): Mide la desigualdad o igualdad (rango: 0 a 1, respectivamente) en el número de años que viven M y H.

 

 

Para ello, se calcularon los índices de EVN de M (IEVNM) y H (IEVNH):

 

 

Fuente de información de la EVN: Indicadores demográficos básicos del INE18. Valores mínimos y máximos sugeridos por la Organización Mundial de la Salud (OMS): mujeres (27,5 - 87,5 años) y hombres (22,5 - 82,5 años).

2. Índice de educación igualmente distribuido (IEID). Mide la desigualdad o igualdad (rango: 0 a 1) en el nivel educativo de M y H19.

 

 

Para ello, se calculó un índice ponderado del nivel educativo de M y H, compuesto por el índice de alfabetización (pesa 2/3); y de escolarización o matriculación combinada (pesa 1/3) según sexo.

 

 

2.1. Índice de alfabetización según sexo. Mide la desigualdad o igualdad (rango: 0 a 1) en el nivel de alfabetización en M y H.

 

 

Tasa de alfabetización de M y H (16 o más años) que saben leer y escribir (%): Número de alfabetizados de la Encuesta de Población Activa (EPA)20 dividido entre la población total (16 o más años) obtenida del padrón municipal21. Valores mínimos y máximos propuestos por la ONU: 0 - 100.

2.2. Índice de escolarización o matriculación combinada según sexo. Mide la desigualdad o igualdad (rango: 0 a 1) en el nivel de escolarización en mujeres y hombres. Se calcula a partir de la Tasa bruta de matriculación combinada por sexo.

 

 

Tasa bruta de matriculación combinada para mujeres y hombres: media aritmética de las tasas de matriculación primaria, secundaria y universitaria por sexo. Valores mínimos y máximos propuestos por la ONU: 0 - 100.

Tasa de matriculación primaria: Número de M y H (6-11 años) matriculados en primaria (Fuente: Ministerio de Educación, Política Social y Deporte)22 dividido entre el total de M y H de 6-11 años (Fuente: padrón municipal)21. Igual para el cálculo de la Tasa de matriculación secundaria, considerando la población de 12-17 años.

Tasa de matriculación terciaria o universitaria: al desconocerse las frecuencias de matriculados por sexo, CC.AA y edad, ésta se estimó siguiendo la metodología del Informe de Capital Humano17. Es decir, % de M y H (20-30 años) con estudios universitarios (Fuente: Ficheros anónimos de la EPA)11 multiplicado por el total de estudiantes matriculados en la Universidad en cada CC.AA. (Fuente: Consejo de Universidades)23, y dividido por el total de M y H (20- 30 años) (Fuente: Padrón municipal)21.

3. Índice de ingresos igualmente distribuido (IIID). Mide la desigualdad o igualdad (rango: 0 a 1) en el nivel de ingresos de M y H.

 

 

Requiere del cálculo del Índice del PIB real per cápita ajustado para hombres (IPPAH) y mujeres (IPPAM), entre 100 y 40.000 dólares según la ONU;

 

 

 

que se calcularon, a partir del PIB real per cápita ajustado para H (PPAH) y M (PPAM):

 

 

El PPA de M y H se calculó en base al PIB real ajustado generado por las M (PIBM) y los H (PIBH),

 

 

que es el PIB Total (PIB per cápita ajustado a PPA dólares USA de España), cuya fuente de información fue la Base de datos Eurostat de la Comisión Europea24, multiplicado por la participación femenina en el ingreso (PFI):

 

 

- Cociente entre el salario medio no agrícola anual de M y H (c), obtenido de la Encuesta Anual de Estructura Salarial25.

 

 

- Tasa de actividad por sexo (TActH y TActM): % de H y M (16 o más años) laboralmente activos (trabajando con contrato fijo o temporal en semana de referencia de la EPA). Fuentes: EPA20 y padrón municipal21.

 

 

PIB real ajustado generado por los hombres: Se restó del PIB real ajustado generado por las mujeres al PIB total:

 

 

El análisis de datos se realizó mediante programa Excel, paquete estadístico SPSS 11.5 y la aplicación Epi Map de la suite estadística Epi Info 3.5.1.

 

Resultados

El IDG global de España en un rango de 0 a 1 aumentó de 0,180 en 1980 a 0,903 en 2005. Significa que se estrecharon las distancias entre hombres y mujeres en los valores de los índices de EVN, educación, e ingresos.

Las CCAA de menor crecimiento en el IDG fueron Asturias (Diferencia2005-1980:0,082) y Cataluña (Diferencia2005-1980:0,083). Cataluña partió de uno de los mejores IDG del país en 1980 -3a posición después de Madrid (0,841), País Vasco (0,841) y Navarra (0,838)-, y se mantuvo en 2005 (4a posición). Asturias, por encima del IDG global de España entre 1980 y 1990, se situó por debajo desde 1995 (Figura 1). Al transcurrir los años se acortó la diferencia entre CC.AA en el desarrollo de género: la amplitud del rango entre CC.AA. por debajo del IDG global de España fue el triple en 1980 (DiferenciaC.Val-Extr:0,068) que en 2005 (DiferenciaAst-Extr:0,023). Se debió al mayor crecimiento del IDG de Extremadura (Dif2005-1980:0,139), Castilla-La Mancha (Dif2005-1980:0,124) y Andalucía (Dif2005-1980:0,122). Las CC.AA por encima de IDG global de España no variaron tanto entre ellas.

El índice de EVN aumentó para ambos sexos entre 1980 y 2005 (Figura 2). Las mujeres tuvieron valores mayores que los hombres como es sabido (Figura 2). Cataluña fue la única CC.AA que mantuvo la EVN por encima del valor global de España, y Murcia por debajo, durante todo el período. La Rioja alcanzó la igualdad entre ambos sexos en 1990 aunque no la mantuvo.

El índice de educación también aumentó en ambos sexos (Figura 3). En los primeros años (1980 a 1995) estos valores fueron superiores en los hombres, pero a partir de 1985 comenzó a producirse un cambio de sentido paulatino a favor de las mujeres, comenzado por Navarra. (1990: Cambió en 4 CC.AA, 1995: 5, 2000: 9, y 2005: 15 CC.AA.).

Los valores del índice de ingresos de las mujeres en 1980 estuvieron muy por debajo del de los hombres (Figura 4). Y pese a la mejoría a lo largo del tiempo en las mujeres, uno de los resultados más sorprendentes de este trabajo es que el valor global del índice de ingresos de las mujeres en España en 2005 (0,814) fue inferior al valor de este índice para los hombres 25 años antes (1980: 0,867).

La Figura 5 ilustra la reducción de las diferencias en los valores del índice de EVN, educación e ingreso de hombres y mujeres en 2005 respecto a 1980. Los mayores niveles de desarrollo en ambos años, estuvieron en el índice de ingresos de los hombres (no así en el de las mujeres). Pero, pese a la reducción real de las diferencias de los valores del índice de ingresos entre ambos sexos, siguieron siendo de hecho las diferencias que más pesan en el año 2005 en la desigualdad del IDG en España y las CC.AA, como en 1980. También destaca el importante desarrollo a expensas del incremento del índice de educación en ambos sexos, lo que no sucedió para las mujeres en 1980.

En la Figura 5 se observó también el ranking en el que se situaron las CC.AA en 1980 y 2005 tocante a las diferencias entre sexos en cada componente del IDG, siendo las primeras posiciones las que reflejaron menos diferencias en sus valores. Cantabria presentó las diferencias más importantes en el índice de EVN entre mujeres y hombres (1980: 0,051 y 2005: 0,042); y Castilla La Mancha la que menos (1980: 0,003 y 2005: 0,011).

Respecto al índice de educación (Figura 5), Andalucía fue en 1980 (0,092) quien presentó las mayores diferencias entre ambos sexos (posición 17 en el ranking respecto al resto de las CC.AA). Pero, en 2005 después del País Vasco (0,002), fue la CC.AA con menos diferencias (0,003) (posición 2). En este año, Cantabria (0,040), una de las CC.AA con valores más altos en el índice de educación, fue quien presenta más diferencias entre sexos (1980: posición 3 y 17 en 2005).

Andalucía presentó en 1980 las mayores diferencias entre mujeres y hombres en el índice de ingresos (0,273) (1980: posición 17 y 12 en 2005), seguida de Castilla-La Mancha (0,270) y Extremadura (0,260); y Asturias fue quien presentó las mayores diferencias en 2005 (0,172) (Figura 5). En cambio, Galicia que fue quien menos diferencias entre sexos presentó en 1980 (0,141), dejó esta 1aposición a las islas Baleares en 2005 (0,097).

 

 

 

Discusión

España incrementó su desarrollo de género en los últimos 25 años, y redujo las desigualdades en el desarrollo entre mujeres y hombres. Pero aunque se acortaron las distancias entre CCAA por la mejoría del valor del IDG de las ubicadas bajo el IDG global del país, como Extremadura, Castilla-La Mancha y Andalucía, persisten las diferencias interterritoriales con un patrón norte-sur en el desarrollo de género, favorable a las CCAA del norte. Los ingresos siguen teniendo el mayor peso explicativo en el desarrollo de género, como se constató ya en 1973 y 199126. De hecho, este estudio muestra que en conjunto las mujeres en España en 2005 todavía perciben menos ingresos que los percibidos por los hombres en 1980.

La diferencia salarial por sexo puede indicar la existencia de desigualdades de género por segregación ocupacional, discriminación salarial27 y fluctuación de las tasas de actividad por sexo en la fuerza de trabajo remunerado en las diferentes CCAA16,20.

Los hallazgos del índice de ingresos coinciden con los de la encuesta de estructura salarial de 2002. Las CCAA con mayor paridad salarial son Canarias y Baleares, y las menos paritarias Asturias y Castilla y León. Es tanto el peso de la diferencia por sexo del índice de ingresos en el desarrollo de género que Asturias es la comunidad que menos incrementó su IDG entre 1980 y 2005, descendiendo bajo el valor global del país. Y sucede, en la educación y la esperanza de vida para ambos sexos.

Dada la elevada supervivencia de los países desarrollados, el índice de EVN es criticado por su escasa utilidad para medir su desarrollo de género26,28. Pero los hombres pueden mejorar este índice para alcanzar la igualdad respecto a las mujeres, especialmente los andaluces, asturianos y extremeños. A ello pueden contribuir factores que diferencian a ambos sexos relacionados con la identidad social de género, como la mayor exposición a riesgos ocupacionales, y la restricción del acceso a medios diagnósticos y terapéuticos para retardar la muerte, pues en España existen diferencias regionales en la oferta pública de servicios sanitarios, como la disponibilidad de alta tecnología médica29, de la que se benefician mas los hombres30.

El ODM relacionado con el alcance de la educación ha fracasado a nivel mundial según mediciones de 20053. No es el caso de España, donde el desarrollo de género en casi todas las CCAA ha dependido sustancialmente de la mejora de la educación en ambos sexos y del acercamiento de sus valores. Pero el gran desarrollo del índice de educación se debe a que la tasa de alfabetización pesa más en su cálculo que la tasa bruta de matriculación combinada. Útil para países en desarrollo o para España en los 80 -donde había muchas personas que no sabían leer ni escribir, en concreto mujeres-, no lo es para países desarrollados, como España actualmente. La corrección del índice de educación, dándole como mínimo similar peso a ambas tasas, contribuiría a discriminar por sexo de forma precisa las diferencias en la educación acordes con la actualidad interregional.

El Estado de Bienestar puede ser mejorado31 pero los países que lo incorporaron como modelo de Estado consiguieron el logro de objetivos para su población, como los educativos. No obstante, España se compone de Comunidades Autónomas con sus propios gobiernos y políticas autonómicas que influirán en el desarrollo de género, como también lo hacen las políticas estatales. La salud de una población es consecuencia de todas las políticas en curso, tanto de una política con un objetivo de salud, como con cursos de acción que no siempre están en los servicios sanitarios, ni son originados por las burocracias sanitarias. Las políticas sanitarias están trasferidas prácticamente a todas las CC.AA. Por lo tanto, son las burocracias sanitarias de las respectivas comunidades las que tienen el objetivo directo de mejorar la salud. Es el caso de la política de prevención de enfermedades oncológicas; las cuales pueden alargar la esperanza de vida de forma igual o desigual entre las Comunidades Autónomas y/o entre mujeres y hombres. Hay políticas indirectas, que no tienen su origen en salud pero se reconoce su impacto en la misma. Estas dependen del nivel central tanto como del autonómico. Por ejemplo, la política de igualdad o la política de educación. Y por último, existen políticas no intencionadas que no son de origen sanitario, y cuando se ponen en marcha no existe conciencia pública ni información científica que vincule expresamente esa política con la salud, pero que influyen en la misma, como las políticas redistributivas del Estado de Bienestar. Estas también dependen del ámbito central y autonómico32.

Las políticas del Estado de Bienestar han permitido mejorar las oportunidades individuales y colectivas de ambos sexos, mediante la mejora de su estatus social, dado por el acceso a mejores condiciones laborales y por lo tanto mayores ingresos económicos33. Estas políticas han favorecido los cursos de acción para el alcance de la igualdad de género, siendo España ejemplo de ello34, la cual se refleja en la evolución del mercado laboral y las políticas sociales al incorporar a las mujeres en la actividad económica34,35.

Al ser una medida relativa, El IDG ofrece dificultades de interpretación, pues compara la evolución de los valores de un sexo respecto al otro, y no solo el desarrollo de ambos sexos por separado. Se hace difícil identificar si las desigualdades de género se deben al descenso o incremento de los valores de un sexo mientras el otro se mantiene constante, o al incremento de ambos con diferente velocidad de cambio. Además, la paridad puede existir en zonas con diferentes desarrollos. Así, Galicia es la más paritaria en 1980 desde los valores más bajos del índice de ingresos, dejando el puesto a las islas Baleares en 2005, con la salvedad de que se caracteriza por tener uno de los índices de ingresos más altos del país para ambos sexos.

Para el cálculo del IDG de 2005 se replicó la metodología del Informe de Capital Humano y Desarrollo Humano en España17 y la del Informe de Desarrollo Humano11. Pero, la ausencia de especificación en la metodología de quienes constituían los matriculados por tipo de estudios y edad utilizados para el cálculo de la tasa de matriculación secundaria, podría haber producido una infrarepresentación del índice de matriculación combinada17. Por lo demás, los resultados del índice de ingresos coinciden con los datos del Informe del Ministerio de Igualdad27 y de UGT en que Asturias es la menos paritaria36, lo que garantiza estos hallazgos.

España arrastra una herencia histórica de desigualdades regionales en el desarrollo heterógeneo del capitalismo, industrialización y modernización de sus CC.AA, lo que debe considerarse al aplicar la ley de igualdad10. Con la actual crisis económica, la sostenibilidad de los logros del desarrollo de género pueden requerir de instrumentos jurídico-políticos adecuados para lograr la equitativa evolución en el nivel de ingresos de ambos sexos.

 

Agradecimientos

Las personas firmantes de este trabajo quieren expresar su agradecimiento al Profesor Carlos Álvarez-Dardet Díaz del Grupo de Salud Pública de la Universidad de Alicante y al Profesor Juan Oliva del Dpto. de Análisis Económico y Finanzas, Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de Toledo de la Universidad de Castilla la Mancha por la ayuda en la búsqueda de información relacionada con el índice de ingresos. Agradecemos a la Profesora Marta Guijarro Garví del Dpto. de Economía de la Universidad de Cantabria el apoyo bibliográfico prestado.

Conflictos de intereses: Este manuscrito es producto del proceso de formación de Mercedes Carrasco-Portiño en el programa de Doctorado en Salud Pública de la Universidad de Alicante y será empleado como parte del material presentado en su tesis doctoral.

 

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Dirección para correspondencia:
Mercedes Carrasco Portiño
Área de Medicina Preventiva y Salud Pública.
Universidad de Alicante
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