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Educación Médica

versión impresa ISSN 1575-1813

Educ. méd. vol.15 no.1  mar. 2012

 

EDITORIAL

 

La universidad que queremos (II). En búsqueda de una mejora contrastada

The university we want (II). Seeking a proven improvement

 

 

Arcadi Gual

Director de la Fundación Educación Médica (FEM). Profesor de la Facultad de Medicina de la Universitat de Barcelona.

Dirección para correspondencia

 

 

"El General Medical Council (GMC) protege a la población garantizando estándares adecuados en la práctica de la medicina. Alcanzamos esta meta estableciendo y regulando los estándares profesionales, no sólo para la práctica profesional de los médicos sino también para la formación de grado, posgrado y continuada [...]. La mejora de la gestión y la calidad de la formación y la práctica médica involucra a diversas organizaciones."

GMC. Quality Improvement Framework; 2010.

 

El último editorial de Educación Médica del año 2011 argumentaba por qué la universidad debería empeñarse con prioridad absoluta en la mejora de la calidad antes que discursear sobre el tópico de la excelencia. Estas líneas, con una visión general pero académica, quieren profundizar en qué ha de ser para la universidad, y en particular para las facultades de medicina, la mejora de la calidad.

No es cuestionable que en las últimas décadas la universidad ha experimentado considerables avances: investigación de nivel, nuevos grados y másters, nuevos planes de estudio, nuevas infraestructuras docentes y un profesorado con capacidad contrastada aunque quizá no capacitado completamente para todas las actividades que se le demanda. A pesar de las espinas irritativas del día a día, la universidad, en su globalidad, está mucho mejor que hace 25 años. Pero, precisamente, esta mejora global puede enmascarar parcelas como la formación de los médicos en las que la mejora no sea sustancial o incluso en las que no se haya producido avance alguno. La intención no es cuestionar si la formación es buena o mala, sino si hay margen de mejora. ¿La universidad puede mejorar la formación de los médicos?, ¿queremos saber si hay o no margen de mejora?

La pregunta es evidentemente retórica, pero la respuesta, al menos si tenemos en cuenta las conductas institucionales, es sorprendente: no ha interesado saber si podemos mejorar. El General Medical Council (GMC) británico, órgano regulador de la formación médica, tiene claro que las medidas a corregir, y por tanto a mejorar, no se generan en la mesa de un despacho sino que surgen del análisis y de la evaluación de la realidad. El instrumento normalizado que utiliza, el Quality Improvement Framework (QIF) [1], permite reflexionar sobre dos cuestiones que deben ser útiles para todos: primero, el control de calidad, y después, la diversidad de actores.

Cualquier programa de control de calidad se basa en un circuito de retroalimentación. Una acción genera un resultado que, al analizarlo o evaluarlo, permite obtener conclusiones para, si procede, introducir mejoras en una nueva acción. La razón fundamental de la mejora de la investigación en los últimos 25 años no ha sido otra que la evaluación de ésta y la razón fundamental de una docencia estancada en modelos clásicos no es otra que la falta de una evaluación y control de calidad. El GMC, después de una task force iniciada hace más de una década y revisada en el 2004-2005, ha estructurado su responsabilidad de "regular" la evaluación y la mejora de la formación de los médicos en el QIF, que se fundamenta y ampara en cinco principios: proportionality, accountability, consistency, transparency y targeting.

La regulación ha de ser "proporcional" sólo cuando sea necesario y en relación al riesgo; ha de "rendir cuentas" justificando las decisiones ante la sociedad; debe estar en relación con los estándares aceptados y, por tanto, "coherente" con ellos; ha de ser de uso y comprensión fáciles, "transparente", para todos los ciudadanos; y debe estar "focalizada en un objetivo", dirigida a un problema y minimizando efectos colaterales. No es necesario desarrollar esta cuestión dado que el documento del QIF [1] está al alcance de todos los interesados, pero los comentarios precedentes son suficientes para justificar que las sociedades más reputadas en la mejora de la calidad universitaria mantienen y actualizan la evaluación y regulación de la formación universitaria con procedimientos extremadamente exigentes y comprometidos, mientras que los nuestros siguen siendo altamente burocratizados y farragosos.

El QIF nos hace reflexionar sobre una segunda cuestión. Además de la propia universidad, y en nuestro caso las facultades de medicina, ¿deben participar otros actores en el control y mejora de la calidad? En repetidas ocasiones la universidad ha hecho suya la expresión popular "yo me lo guiso, yo me lo como". No hace muchas semanas, en medios comunes de comunicación hemos visto defender el principio de la autonomía universitaria frente a la interferencia política del consejo social impulsada por supuestos agresores de la universidad. Bien es verdad que al respecto han aflorado muestras de sensibilidad en el último año (no mucho más), en el que las universidades han puesto sobre la mesa su preocupación sobre su gobernanza. Pero ciñéndonos al tema de la búsqueda de una mejora contrastada en la universidad en general y en la formación de los médicos en particular, debemos reclamar al menos la voz de actores institucionales, colegios profesionales, sociedades científicas, pacientes, discentes, organizaciones proveedoras y aseguradoras de atención sanitaria y, por qué no, empresas de diferentes tipos del sector de la salud. El GMC lo dice con pocas palabras: "la mejora de la gestión y la calidad de la formación y la práctica médica involucra a diversas organizaciones". ¿No estaría bien hacerles caso?

 

Bibliografía

1. General Medical Council. Quality Improvement Framework; 2010.         [ Links ]

URL: http://www.gmc-uk.org/education/documents.asp.

URL: http://www.gmc-uk.org/Quality_Improvement_Framework.pdf_39623044.pdf.

 

 

Dirección para correspondencia:
Arcadi Gual Sala.
Departamento de Ciencias Fisiológicas I.
Facultad de Medicina.
Universitat de Barcelona.
Barcelona, España.
E-mail: agual@ub.edu

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