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Educación Médica

versión impresa ISSN 1575-1813

Educ. méd. vol.15 no.2 Barcelona jun. 2012

 

EDITORIAL

 

La contrarreforma al proceso de Bolonia

The Counter-Reformation to the Bologna process

 

 

Arcadi Gual, Jordi Palés-Argullós, Maria Nolla-Domenjó, Albert Oriol-Bosch

Facultad de Medicina; Universitat de Barcelona (A. Gual, J. Palés-Argullós). Fundación Educación Médica, FEM (A. Gual, J. Palés-Argullós, M. Nolla-Domenjó, A. Oriol-Bosch). Fundación Dr. Robert; Universitat Autònoma de Barcelona (M. Nolla-Domenjó). Barcelona, España.

Dirección para correspondencia

 

 

El proceso de Bolonia representa una importante migración educativa que, sin duda, pone a prueba las facultades de medicina. La Fundación Educación Médica, consciente de ello, inició hace dos años una serie de artículos que pretendían poner de manifiesto aquellos elementos básicos que configuraban el cambio radical que se había iniciado desde arriba -las autoridades reguladoras- sin que los de abajo -las instituciones académicas que deben implementarlo- lo hubieran ni deseado ni participado. Por esta y otras razones es previsible que más pronto o más tarde surjan resistencias que conduzcan a desperdiciar esta oportunidad de cambio.

El proceso de Bolonia plantea la necesidad de enfocar la educación centrada en el que aprende [1] y orientarla a la obtención de resultados definidos [2], abandonando el enfoque disciplinar tradicional. Según Bolonia, el proceso educativo ya no se acaba cuando el candidato ha recolectado todas las piezas del "mosaico" curricular en la confianza que sabrá cómo ensamblarlas para recomponerlo. El proceso educativo, de acuerdo con Bolonia, define previamente las características del producto en términos competenciales mesurables y no en términos de conocimientos disciplinarios acumulados. Asimismo, entiende que la enseñanza del profesor es sólo un instrumento de apoyo al aprendizaje del alumno, quien sabiendo los logros a alcanzar, constituye el protagonista de la construcción de su nueva identidad profesional.

Es preciso cambiarlo todo para entrar en la "galaxia" de Bolonia, lo que sin duda crea alarma al establishment académico, que ha resistido bien, a lo largo del siglo XX, las necesidades de cambio sin merma de su prestigio social ni de su control institucional. El cuerpo docente con "plaza en propiedad" -lo que eufemísticamente autodenomina "con plena capacidad docente e investigadora"-, aun cuando sienta la necesidad del cambio educativo, no podrá dejar de percibir que en dicho proceso pierde la centralidad institucional y la discrecionalidad de su poder académico porque el alumno deviene el centro institucional y la consecución de un producto como un todo prevalece sobre las partes disciplinares de sus componentes cognitivos. Algo será necesario inventar para que en el proceso de Bolonia se pueda preservar el orden establecido, manteniendo al tiempo una apariencia de progreso.

Nada hay más efectivo para la defensa de intereses que la tergiversación de la realidad. Si el proceso de Bolonia se tilda de proceso impuesto e innecesario cuya bondad no está probada, ya sólo resta hacer cabalgar tal posicionamiento sobre una idea que sea atractiva. Esta idea será sin duda la de la "libertad académica", tan maltratada antaño por el dogmatismo eclesiástico o de las dictaduras ideológicas o políticas. En su nombre se ha logrado hasta ahora que los cambios exigidos se convirtieran en cambios cosméticos que no alteraran el statu quo académico. En nombre de la libertad académica no se acostumbra tanto a defender la libertad de pensamiento como la libertad de actuación, entendida ésta como la resistencia a cualquier normativa institucional que se considere nociva para los derechos adquiridos de quien ostenta la propiedad vitalicia de una plaza docente 1.

Hay que prepararse para que, al amparo de la libertad académica, surjan dificultades en cualquier paso que deba darse para avanzar en el proceso de Bolonia. El día a día de los comités de docencia se pueden ver obstaculizados en el proceso de coordinar tareas para alcanzar fines que requieren compartir responsabilidades interdisciplinariamente. No habrá manera de producir los documentos necesariamente consensuados que sirvan de guía para que los estudiantes conozcan lo que se espera de ellos. Se alegará que la potestad de evaluar es personal e intransferible de los docentes con reconocida capacidad plena y que sólo ellos saben y pueden evaluar los logros alcanzados en su disciplina. Se alegará que la evaluación del "todo", de las competencias, es algo que no está probado que sea factible' que no puede sustituir a la evaluación del responsable de la asignatura y que, además, éste no puede hacer dejación de su obligatoria responsabilidad sin delinquir.

En resumen, es previsible -y, por mor de la condición humana, inevitable- que aparezca un movimiento de contrarreforma al proceso de Bolonia en el que se alineen testas ilustres de propietarios de por vida de asignaturas/disciplinas. Testas venerables que hablarán de grandes ideas a preservar -la libertad académica- y grandes peligros a evitar -las incertidumbres- de lo que no se ha demostrado. El regulador se verá impotente para contrarrestar un frente cerrado de las vetustas testas del gremio de la docencia, al tiempo que quienes han visto en Bolonia una forma de superar por fin los límites del siglo XIX, en los que la universidad quedó encallada a lo largo del siglo pasado, verán con tristeza cómo de nuevo se desperdicia una oportunidad de estar a la altura de los tiempos.

Este editorial se publica un año antes de lo previsto, como señal de alerta y de movilización de los que crean que Bolonia no puede dejarse pasar de largo sin consecuencias. No quiere ser un vaticinio sin alternativas, sino una llamada a la movilización de quienes creen en Bolonia y desean contribuir al progreso necesario y exigible de la universidad, que hoy día pasa por el proceso de Bolonia.

 


1 La propiedad privada de una plaza docente, tal como tradicionalmente se ha regulado en España, es algo muy distinto a la estabilidad laboral que ofrece un contrato de por vida con la universidad, lo que en el mundo anglosajón se denomina tenure. Esta cuestión de orden administrativo necesitará analizarse en su momento por el impacto que tiene sobre la sociología institucional de la universidad y la evolución del proceso educativo.

 

Bibliografía

1. Prat-Corominas J, Palés-Argullós J, Nolla-Domenjó M, Oriol-Bosch A, Gual A. Proceso de Bolonia (II): educación centrada en el que aprende. Educ Med 2010; 13: 197-203.         [ Links ]

2. Pales-Argullós J, Nolla-Domenjó M, Oriol-Bosch A, Gual J. Proceso de Bolonia (I): educación orientada a competencias. Educ Med 2010; 13: 127-35.         [ Links ]

 

 

Dirección para correspondencia:
Arcadi Gual Sala.
Departamento de Ciencias Fisiológicas I.
Facultad de Medicina.
Universitat de Barcelona.
Casanova, 143.
E-08036 Barcelona.
E-mail: agual@ub.edu

Conflicto de intereses: No declarado.

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