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Acción Psicológica

versión On-line ISSN 2255-1271versión impresa ISSN 1578-908X

Acción psicol. vol.13 no.2 Madrid jul./dic. 2016

http://dx.doi.org/10.5944/ap.13.2.17807 

Artículos del monográfico

Adaptación en la infancia: influencia del estilo parental y del estado de ánimo

Inmaculada Montoya-Castilla1  , Vicente Prado-Gascó2  , Lidón Villanueva-Badenes3  , Remedios González-Barrón1 

1 Departamento de Personalidad, Evaluación y Tratamientos Psicológicos. Universitat de Valencia, España.

2 Departamento de Psicología Social. Universitat de Valencia, España.

3Departamento de Psicología Evolutiva. Universitat Jaume I, España.

Resumen

La adaptación en la infancia hace referencia al ajuste personal, social y familiar que los niños manifiestan. Esta variable está relacionada con factores personales y familiares que influyen en su desarrollo. Entre ellos los estados emocionales y el estilo educativo que los padres utilizan para educar a sus hijos. El objetivo del presente trabajo es estudiar el valor predictivo de los estilos parentales y los estados emocionales sobre la adaptación infantil. Los participantes fueron 1129 niños entre 8 y 12 años de colegios de la Comunidad Valenciana. Los estilos educativos se evaluaron con las Escalas de Identificación de “Prácticas Educativas Familiares”, los estados de ánimo a través de The Mood Questionnaire y la adaptación infantil con The Multifactorial Self-reported Childhood Adjustment Test. La investigación fue autorizada por las autoridades correspondientes y por los padres. Se han realizado pruebas t, correlaciones y regresiones jerárquicas. Los resultados muestran que los chicos obtienen puntuaciones más altas en estilo Autoritario, Inadaptación Escolar, Social y General. Mientras que las chicas puntúan más alto en estilo Democrático y Miedo. Los estilos educativos se relacionan con los estados emocionales y con la adaptación y ambas variables explican el 30 % de la varianza en adaptación. Como conclusión destacar que el estilo Democrático es más frecuente en las chicas y el Autoritario en los chicos, siendo esto perjudicial para ellos en términos de adaptación, especialmente en los ámbitos escolar y social. Así como que los estados emocionales son mejor predictor de la inadaptación infantil.

Palabras clave: inadaptación; estilo parental; estado de ánimo; infancia

Introducción

La adaptación infantil hace referencia al ajuste consigo mismo y con la realidad que vive. Un nivel bajo de adaptación se relaciona con sentimientos de tristeza (Riina y Mchale, 2014), problemas de autoestima o autoimagen, inseguridad en las relaciones personales, síntomas ansiosos (Naz y Kausar, 2014), bajo rendimiento escolar (Hérnandez-Guanir, 2009), expectativas en la relación con los amigos (MacEvoy, Papadakis, Fedigan y Ash, 2016), entre otros. La adaptación personal, social, escolar y familiar, se encuentran interrelacionadas (Hernández-Guanir, 2009). La adaptación infantil está influida por diversos factores tanto de la persona como del ambiente social y familiar, entre los que se incluyen la historia de aprendizaje, rasgos de personalidad, actitudes, creencias, habilidades y relaciones con los padres (Arshad y Naz, 2014; Camisasca, Miragoli y Di Blasio, 2016). El interés se ha centrado en la interacción entre padres e hijos, y en las actitudes que subyacen a dichas interacciones, las cuales dan lugar a diferentes estilos y prácticas educativas, entendidas como tendencias globales de comportamiento (López, Peña y Rodríguez, 2008).

El modelo de estilos educativos parentales más utilizado fue propuesto por Baumrind (1966, 1971, 1989), y distingue tres estilos: (a) los padres autoritarios valoran la obediencia como una virtud y favorecen las medidas de castigo o coerción, de modo que en las interacciones con sus hijos suelen mostrar bajos niveles de afecto y altos niveles de control; (b) los padres permisivos proporcionan gran autonomía al hijo y evitan el recurso a la autoridad, las restricciones y castigos, de modo que las interacciones familiares se caracterizan por altos niveles de afecto y bajo control; y (c) los padres democráticos o autorizativos se basan en el razonamiento, la negociación y la reciprocidad jerárquica -cada miembro tiene derechos y responsabilidades con respecto al otro-, de modo que las interacciones tienen altos niveles de responsividad, afecto y apoyo y niveles medios de control. Los estilos parentales autoritario y permisivo son considerados como dos polos de un continuo, mientras que el estilo democrático se sitúa en el centro de dos dimensiones: calidez y control parental (Dwairy, Achoui, Farah y Fayad, 2006).

Los estilos educativos parentales influyen en el desarrollo evolutivo y la adaptación en diferentes culturas y a largo plazo (Baumrind, 1971, 1989; Dwairy et al., 2006; Rothrauff, Cooney y An, 2009; Uji, Sakamoto, Adachi y Kitamura, 2014). En general, los estilos autoritario y permisivo se relacionan positivamente con problemas de comportamiento internalizantes y externalizantes (Akhter, Hanif, Tariq y Atta, 2011; Muhtadie, Zhou, Eisenberg y Wang, 2013; Piko y Balázs, 2012), así como con una baja adaptación escolar (Blondal y Adalbjarnardottir, 2009) y mayor agresividad en los hijos (Batool, 2013). Mientras que el estilo democrático se relaciona positivamente con la auto-regulación emocional (Jabeen, Anis-ul-Haque y Riaz, 2013), factores de resiliencia psicológica (Ritter, 2005) y la salud mental en general (Uji et al., 2014). Así, el estilo democrático parece ser el óptimo en términos de ajuste psicosocial infantil. No obstante, algunos estudios sugieren diferencias culturales, de modo que el estilo permisivo puede ser tan idóneo como el democrático en culturas hispánicas y del sur de Europa (García y Gracia 2009, 2010; Martinez y García, 2007; Musitu y García, 2004; Pérez, 2012).

Sobre las relaciones entre estilos parentales, estados emocionales y adaptación infantil cabe destacar tres cuestiones. En primer lugar, que la mayor parte de las investigaciones se han realizado desde la perspectiva de los padres, obviando la percepción infantil sobre el estilo de crianza recibido, el cual podría tener mayor valor predictivo en cuanto a la adaptación infantil. En segundo lugar, la investigación suele referirse a la adaptación como una sola dimensión psicosocial, por lo que no se han encontrado estudios que analicen simultáneamente la influencia de los estilos parentales en diferentes ámbitos (social, personal, escolar). Y, por último, la literatura parece haber obviado la posible contribución de los estados emocionales del niño en su adaptación.

Es innegable que los estados emocionales poseen un papel fundamental en la adaptación, de forma que pueden estar a la base de diferentes problemas psicológicos y sociales (Salguero, Fernández-Berrocal, Ruiz-Aranda, Castillo y Palomera, 2011). Sin embargo, hay pocos estudios que analicen la contribución específica de cada estado de ánimo a la adaptación infantil y su relación con los estilos parentales. Al respecto, se ha observado que parece existir una relación bidireccional entre la frustración y algunas conductas parentales negativas (Kiff, Lengua y Zalewski, 2011), que el estilo democrático (autorizativo) podría ser más beneficioso para aquellos niños con intensos sentimientos de ira o frustración (Muhtadie et al., 2013), que una relación de apoyo de los padres hacia los hijos puede ser un factor protector moderando el impacto de estresores como, por ejemplo, en caso de bullying (Claes, Luyckx, Baetens, Van y Witteman, 2015) y que una relación hostil entre padres e hijos puede ser un factor de riesgo para el bienestar de estos (Moed et al., 2015; Molina y Musich, 2016; Newland, Ciciolla y Crnic, 2014; Weymouth y Buehler, 2016).

Las investigaciones sobre adaptación infantil y estilos parentales no suelen observar diferencias debidas al sexo (Blondal y Adalbjarnardottir, 2009; Muhtadie et al., 2013; Uji et al., 2014). Sin embargo, el estilo democrático (autorizativo) parece funcionar mejor para el sexo masculino en términos de menos síntomas depresivos (Rothrauff, Cooney y An, 2009), o para chicas adolescentes en términos de menos problemas afectivos (Piko y Balázs, 2012). Así mismo, el miedo opera de forma compleja y variando según el sexo, de modo que el control parental puede exacerbar las respuestas de miedo, especialmente en los niños y no tanto en las niñas (Kiff et al., 2011).

La inadaptación infantil es importante no sólo por sus correlatos psicosociales, sino también porque puede funcionar como estado previo a la psicopatología (Hernández-Guanir, 2009; Naz y Kausar, 2014; Riina y Mchale, 2014). Dadas las evidencias de su relación con variables familiares y emocionales (Arshad y Naz, 2014; Camisasca, Miragoli y Di Blasio, 2016), es destacable la escasa presencia de estudios específicos sobre esta temática, especialmente desde la perspectiva de los niños. Además, los escasos estudios realizados se centran en estados emocionales negativos, obviando el efecto de estados emocionales positivos como la felicidad. Aunque en los últimos años parece aumentar el interés por estudiar la relación entre la experiencia de estados emocionales positivos y variables como la salud, el bienestar y la resiliencia psicológica, entre otras (Fredrickson, 2003), lo más interesante podría ser apelar a modelos que tengan en cuenta ambos tipos de experiencia. La psicopatología infanto-juvenil queda mejor explicada por modelos duales que incorporan medidas tanto de afecto negativo como positivo (De Bolle, Decuyper, De Clerq y De Fruyt, 2010), por lo que la inadaptación infantil también podría beneficiarse de dicha perspectiva.

Por todo esto, en este trabajo se estudiará el estilo parental, estado de ánimo y adaptación en tres ámbitos (personal, social y escolar). Además, se tienen en cuenta las variaciones que el sexo puede producir en dicha relación, ya que es conocido que el sexo influye y las chicas suelen mostrar mayor probabilidad de sufrir trastornos de tipo afectivo (Cruz, Narciso, Muñoz, Pereira y Sampaio, 2013; MacEvoy, et al. 2016). El objetivo de este estudio es analizar el valor predictivo de los estilos parentales y los estados emocionales sobre la adaptación infantil desde el punto de vista de los niños y teniendo en cuenta el sexo.

Método

Participantes

Los participantes fueron 1129 niños entre 8 y 12 años (M = 10.03 años, DT = 1.23), con 588 chicas (52.1 %) y 541 chicos (47.9 %).

Todos los participantes procedían de un nivel socioeconómico medio en un contexto urbano y de Educación Primaria.

Instrumentos de evaluación

Las características sociodemográficas se recogieron a través de un cuestionario elaborado para tal efecto.

Los estilos educativos se evaluaron con las Escalas de Identificación de “Prácticas Educativas Familiares” (PEF; Alonso y Román, 2003). Es un cuestionario que evalúa la percepción infantil de las prácticas educativas parentales en cinco situaciones diferentes. Cada situación cuenta con seis respuestas posibles que representan los tres estilos educativos (dos respuestas para cada uno de ellos). Estos estilos constituyen las tres escalas independientes que forman el cuestionario: (a) estilo Autoritario, (b) estilo Democrático, y (c) estilo Permisivo. La consistencia interna del instrumento en la versión de niños es satisfactoria (α = .77).

Los estados de ánimo se evaluaron a través de The Mood Questionnaire (Rieffe, Meerum-Terwogt y Bosch, 2004; adaptación española: Górriz, Prado-Gascó, Villanueva, Ordóñez y González, 2013). Este cuestionario evalúa cuatro estados emocionales con una escala de 16 items: Felicidad, Enfado, Tristeza y Miedo. Los niños responden a cada ítem en una escala de tres puntos de respuesta. Las puntuaciones altas indican mayor presencia del estado de ánimo específico. En este estudio, como en otros previos (Rieffe, Villanueva, Adrián y Górriz, 2009), las escalas muestran propiedades psicométricas adecuadas (alpha de Cronbach entre .69 y .78).

La adaptación infantil se evaluó a través de The Multifactorial Self-reported Childhood Adjustment Test (TAMAI; Hernández-Guanir, 2009). Este test evalúa cuatro dominios de inadaptación: personal, social, escolar y familiares (en el presente estudio el último no está incluido), así como un nivel general de inadaptación, que corresponde a la media de las cuatro escalas principales. La respuesta dicotómica (si/no) indica la presencia o ausencia de cada uno de los 145 items. En todos los casos, puntuaciones altas indican altos niveles de inadaptación. El test presenta propiedades psicométricas adecuadas, según Hernández-Guanir (2009) y los resultados obtendidos en este estudio (alpha de Cronbach de entre .78 y .88).

Procedimiento

Los cuestionarios fueron administrados, junto con una batería de evaluación más extensa por investigadores expertos, en doce colegios de primaria de la Comunidad Valenciana. En cada caso, se obtuvieron los permisos de las autoridades locales (Consellería de Educación), de la dirección de los colegios y de los padres de los niños, antes de la evaluación. El muestreo es intencional y la evaluación se llevó a cabo en el aula de forma colectiva en dos sesiones de una hora cada una, mientras el tutor/tutora estaba presente.

Análisis de datos

En primer lugar, se procedió a calcular los principales descriptivos de las variables consideradas en el estudio incluyendo coeficiente de fiabilidad (alpha de Cronbach), rangos, medias y desviaciones típicas. Además, se realizó una comparación de medias según el sexo en todas las variables (t de muestras independientes). El segundo paso es el estudio correlacional (producto-momento de Pearson), y de regresión, para el cual se empleó el método de regresión jerárquica para todas las escalas de adaptación, siendo los predictores las demás variables de estudio.

Resultados

Análisis descriptivos de las variables

Los resultados de la comparación de medias por sexo en cada variable (Tabla 1) indican diferencias significativas respecto al sexo (p ≤ .001) con puntuaciones más altas de los chicos en estilo Autoritario, Inadaptación Escolar, Social, y General mientras que las chicas puntúan más alto que ellos en estilo Democrático y Miedo.

Tabla 1 Estadísticos descriptivos: Rangos, medias y desviaciones típicas. Comparación por sexos 

Nota. *** p ≤ .001.

Relaciones entre variables

Las correlaciones entre las variables (Tabla 2) indican que los estilos parentales Democrático y Permisivo correlacionan de forma moderada y parecen solaparse ligeramente (r = .23, p < .001). Respecto a los estados emocionales y los estilos parentales, únicamente se observan cuatro relaciones significativas: el estilo Democrático se relaciona con Felicidad (r = .18, p < .001) y Tristeza (r = -.07, p = .03); mientras que el estilo Permisivo se relaciona con Tristeza (r = .12, p < .001) y Miedo (r = .07, p = .02). Respecto a las relaciones entre inadaptación y estilos parentales, se observan algunas relaciones significativas poco intensas o moderadas (de .06 a .26, en valores absolutos) en direcciones consistentes con la teoría. Concretamente, los estilos Autoritario y Permisivo correlacionan de forma positiva con la inadaptación, exceptuando la relación entre estilo Permisivo e Inadaptación Personal, que es negativa, aunque poco intensa (r = -.01, p = .01). Mientras que el estilo Democrático se relaciona negativamente con todas las dimensiones de inadaptación (en un rango de r = -.15 a r = -.26). Por último, los estados emocionales correlacionan de forma significativa en una intensidad de moderada a alta con todas las dimensiones de Inadaptación (en un rango que va de .16 a .46 en valores absolutos; ya que la Felicidad, al contrario que el Miedo, la Tristeza y el Enfado, se relaciona de forma negativa con la inadaptación).

Tabla 2 Correlaciones entre las variables del estudio (N = 1165) 

Nota. PEF (Estilos parentales), MOOD (Estado de ánimo), TAMAI (Inadaptación).

*p < .05. ** p < .01. *** p < .001.

Variables predictoras de la adaptación infantil

Todos los análisis de regresión realizados son jerárquicos e incluyen todas las variables de estudio como predictores de las tres dimensiones de la Inadaptación (Personal, Escolar, y Social), así como de la Inadaptación General (Tabla 3). En general, se observa que los modelos explican alrededor del 30 % de la varianza en inadaptación. Y que las variables que más información aportan (en términos de varianza explicada -R²-) son las emocionales. En cuanto a la Inadaptación Personal, las variables con mayor poder predictivo son Miedo (SE β = .23), Felicidad (SE β = -.21), Tristeza (SE β = .18), estilo Democrático (SE β = -.17), Permisivo (SE β = .14) y Enfado (SE β = .10). En cuanto a la Inadaptación Escolar, las variables con mayor poder predictivo son Enfado (SE β = .29) y estilo Democrático (SE β = -.29), además de Felicidad (SE β = -.11), estilo Autoritario (SE β = .11) y Permisivo (SE β = .10). Respecto a la Inadaptación Social, las variables con mayor valor predictivo son Enfado (SE β = .28), estilo Democrático (SE β = -.24) y Felicidad (SE β = -.17), si bien también aportan algo al modelo el estilo Permisivo (SE β = .13) y el Autoritario (SE β = .12). Por último, la Inadaptación General es la dimensión que mejor queda explicada por el modelo (R2adj = .34). Todas las variables muestran valor predictivo, pero las más importantes son: estilo Democrático (SE β = -.28), Enfado (SE β = .27) y Felicidad (SE β = -.20).

Tabla 3 Análisis de regresión jerárquica de las variables predictoras de Adaptación (N =1165) 

Nota. PEF (Estilos parentales), MOOD (Estado de ánimo).

* p <.05. ** p < .01. *** p <.001.

Los análisis de regresión separados por sexo son muy similares a lo comentado más arriba, de modo que el estilo Democrático tiende a mostrar mayor poder predictivo que el estilo Autoritario y Permisivo en todas las dimensiones de inadaptación y los estados emocionales tienden a explicar más porcentaje de varianza. No obstante, cabe mencionar algunas diferencias observadas entre chicas (Tabla 4) y chicos (Tabla 5). En primer lugar, se observa que el estilo Permisivo es un predictor significativo en las chicas, pero no en los chicos, en cuanto a su Inadaptación Personal, Social y General. En cuanto a la Inadaptación Social el coeficiente de regresión es significativo en ambos sexos, pero mayor en las chicas (SE β = .14) que en los chicos (SE β = .11). En segundo lugar, se observa que el Enfado es un predictor significativo de la Inadaptación Personal únicamente en los chicos (SE β = .14), y que el Miedo lo es de la Inadaptación Social únicamente en las chicas (SE β = .10), si bien aquí la diferencia entre coeficientes de regresión y probabilidad asociada es menor. Por último, se observa únicamente en los chicos que el estilo Autoritario es un predictor significativo de la Inadaptación Escolar (SE β = .10) y General (SE β = .11), aunque los coeficientes son bajos.

Tabla 4 Análisis de regresión jerárquica de las variables predictoras de Adaptación en chicas (n = 588) 

Nota. PEF (Estilos parentales), MOOD (Estado de ánimo).

* p <.05. ** p < .01. *** p <.001.

Tabla 5 Análisis de regresión jerárquica de las variables predictoras de Adaptación en chicos (n = 541) 

Nota. PEF (Estilos parentales), MOOD (Estado de ánimo).

*p <.05. ** p < .01. *** p <.001.

Discusión

Según la perspectiva de los niños entre 8 y 12 años, el estilo Autoritario es más utilizado con los chicos. Los chicos muestran mayor inadaptación en todos los ámbitos, menos el personal. Por otro lado, los resultados sugieren que el estilo Autoritario predice la Inadaptación infantil en todos los ámbitos (Batool, 2013; Moed et al., 2015; Molina et al., 2016), excepto el personal, y que esto es así especialmente para los chicos. Teniendo en cuenta estos resultados podemos señalar que los chicos son educados con (o perciben) un estilo Autoritario por parte de sus padres y que esto es perjudicial para ellos en términos de adaptación, especialmente en los ámbitos escolar (Blondal y Adalbjarnardottir, 2009) y social (Muhtadie, Zhou, Eisenberg y Wang, 2013).

Según informan los propios niños, el estilo Democrático es más frecuente con las chicas. Según los resultados de este estudio y otros anteriores (Akhter et al., 2011; Blondal y Adalbjarnardottir, 2009; Jabeen et al., 2013; Muhtadie et al., 2013; Piko y Balázs, 2012; Uji et al., 2014), el estilo Democrático es mejor en cuanto a la adaptación psicosocial del niño (Dwairy et al., 2006; Ritter, 2005). Por lo que, siguiendo con el razonamiento anterior, no es de extrañar que las chicas presenten menor inadaptación que los chicos que participaron en este estudio.

En cuanto a su valor predictivo sobre la adaptación, el estilo Democrático es ligeramente superior a los estilos Autoritario y Permisivo; si bien son los estados emocionales los que mejor explican la inadaptación infantil, desde la perspectiva de los niños. No obstante, y respecto a los estilos parentales, este trabajo aporta una observación muy interesante. Y es que el estilo Autoritario es más predictivo en los chicos, mientras que el Permisivo lo es en las chicas, ambos aumentando la inadaptación. Así, los resultados de este trabajo no apoyan la hipótesis de que tanto el estilo Democrático como el Permisivo sean óptimos en culturas como la española (García y Gracia 2009, 2010; Martinez y García, 2007; Musitu y García, 2004; Pérez, 2012). El estilo Permisivo no parece ser tan perjudicial para los chicos como es para las chicas, pero los resultados no permiten concluir que no fomente la inadaptación infantil.

Una de las aportaciones más interesantes de este estudio es atender simultáneamente a diferentes ámbitos de la adaptación infantil. Así, los resultados sugieren que los estilos parentales no tienen un perfil específico en cuanto a predecir la adaptación. Esto es, que el estilo Democrático tiende a funcionar mejor que los otros en todos los ámbitos de la adaptación. Sin embargo, los estados emocionales sí muestran una tendencia específica según el ámbito al que prestemos atención. Esto señala que la investigación está subestimando el papel que la vivencia de emociones específicas tiene en la adaptación infantil, tal como señalaban Salguero et al. (2011). Y que, para predecir la inadaptación, los estilos parentales pueden ser importantes (Camisasca et al., 2016; Claes et al., 2015; Cruz et al., 2013; Newland et al., 2014), pero hay que tener en cuenta otras variables como los estados emocionales (De Bolle et al., 2010; MacEvoy et al., 2016; Naz y Kausar, 2014), que se destacan como el mejor predictor. Así, se ha observado que todas las emociones tienen valor predictivo para la Inadaptación General, mientras que se observan diferencias si atendemos a un ámbito específico. Concretamente, el Miedo, la ausencia de Felicidad y la Tristeza tienen un alto valor predictivo de la Inadaptación Personal, mientras que en la Inadaptación Social y Escolar se observa un patrón emocional de Enfado junto a ausencia de Felicidad.

Como limitaciones del trabajo señalar que sería interesante analizar estas variables desde una perspectiva longitudinal, así como incorporar medidas de otros informadores como padres y profesores, dada la importancia de las variables sociales y familiares en niños de estas edades.

Pese a sus limitaciones, este trabajo supone un interesante acercamiento al estudio de la influencia de los estados emocionales concretos (tanto negativos como positivos) en el desarrollo, sugiriendo que las emociones son variables relevantes en el mismo, que deben ser incluidas en la investigación sobre salud mental infantil, y que su cuidado puede ayudar a prevenir situaciones dolorosas y conflictivas de inadaptación antes de que se agraven dando lugar a trastornos psicológicos. Aún más allá, sería importante investigar sobre el posible papel mediador de las emociones en la relación entre estilos parentales y la inadaptación infantil.

Agradecimientos:

Esta investigación ha sido realizada gracias al apoyo del Ministerio de Economía y Competitividad (Proyectos PSI2010-18742 y PSI2013-43943-R) y la Consellería de Educació de la Generalitat Valenciana (PROMETEO/2011/009).

Referencias

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Cómo referenciar este artículo/How to reference this article:Montoya-Castilla, I., Prado-Gascó, V., Villanueva-Badenes, L. y González-Barrón, R. (2016). Adaptación en la infancia: influencia del estilo parental y del estado de ánimo [Childhood adjustment: the effects of parenting styles on mood states]. Acción Psicológica, 13(2), 15-30. http://dx.doi.org/10.5944/ap.13.2.17807

Recibido: 06 de Junio de 2016; Aprobado: 02 de Septiembre de 2016

Correspondencia: Inmaculada Montoya-Castilla. Departamento de Personalidad, Evaluación y Tratamientos Psicológicos. Universitat de València. Email:inmaculada.montoya@uv.es


Monographic articles

Childhood adjustment: the effects of parenting styles on mood states

Abstract

Children’s adjustment refers to personal, social and family stressors that children have to adapt to. Adjustment is related to personal and family aspects that have influence on children’s development. Emotional outcomes and parenting styles that parents use to educate their children are two of those aspects. This study examines parenting styles and emotional outcomes in predicting children’s adjustment. The sample consists of 1165 children between 8 and 12 years from primary schools of Valencia. Participants completed the Scales Identification of "Family Educational Practices", The Mood Questionnaire and The Multifactorial Childhood Self-Reported Adjustment Test. The respective authorities and their parents approved the study. Data were statistically analysed using t-test, bivariate correlations and hierarchical regressions. Results indicated that boys score higher on authoritative parenting, maladaptation at school as well as social and general maladaptation. Girls score higher on democratic parenting and fear. Parenting styles are related to emotional outcomes and together they predict children’s adjustment (30 % of the variance). These findings reveal that parenting styles have a strong effect on children’s adjustment, especially regarding school and social life. Moreover, emotional outcomes are better predictor of children’s maladaptation than parenting styles.

Introduction

Childhood adjustment refers to how one adapts both to oneself and to the reality of one’s environment. A poor degree of adjustment is related with feelings of sadness (Riina & Mchale, 2014), problems of self-esteem or self-image, a lack of security in personal relationships, symptoms of anxiety (Naz & Kausar, 2014) and poor academic performance (Hérnandez-Guanir, 2009), among other things. Personal, social, school and family adjustment is interrelated (Hernández-Guanir, 2009). Childhood adjustment is influenced by several factors, some of which are personal and others that are related with the social and family environments (Farrington, 2005), among which can be found the individual’s educational background, personality features, attitudes, beliefs, skills and parental relationships (Arshad & Naz, 2014; Camisasca, Miragoli, & Di Blasio, 2016). Interest has been focused on the interaction between parents and children and on the attitudes, that underpin these interactions, which give rise to differing child-rearing styles and practices, understood as global behavioural tendencies (López, Peña, & Rodríguez, 2008).

The most widely used model of parental child-rearing style was proposed by Baumrind (1966, 1971, 1989), and identifies three styles: (a) authoritarian parents (low levels of affection and high levels of control); (b) permissive parents (high levels of affection and low levels of control); and (c) authoritative or democratic parents (high levels of responsiveness, affection and support and average levels of control). The authoritarian and permissive parenting styles are deemed to be two poles of a continuum, whereas the authoritative style is in-between two dimensions: warmth and parental control (Dwairy, Achoui, Farah, & Fayad, 2006).

The child-rearing styles of the parents affect both the evolutionary development and the long-term adaptation to different cultures (Baumrind, 1971, 1989; Dwairy et al., 2006; Rothrauff, Cooney, & An, 2009; Uji, Sakamoto, Adachi, & Kitamura, 2014).

As regards the relationship between parental styles, emotional states and childhood adjustment, there are three issues that are worth noting. Firstly, it should be pointed out that most of the research has been performed from the perspective of the parents, overlooking how the child perceives how he/she has been raised, which could have a greater predictive value as far as childhood adjustment is concerned. Secondly, the research tends to refer to adjustment as a single psychosocial dimension; consequently, no studies have been found which analyse the influence of parental styles simultaneously in different environments (social, personal, school). Finally, the possible contribution of the child’s emotional state to his/her adjustment appears to have been ignored. Childhood maladjustment is of importance, not only because of its psychosocial correlates but also because it could function as a pre-psychopathological state (Hernández-Guanir, 2009; Naz & Kausar, 2014; Riina & Mchale, 2014).

For all these reasons, this study will analyse parental style, emotional state and adjustment in three environments (personal, social and school), entirely from the perspective of children. Furthermore, any variations which gender may produce in this regard will be taken into account, as it is known that there is a greater likelihood that girls will suffer from affective disorders (Cruz, Narciso, Muñoz, Pereira, & Sampaio, 2013; MacEvoy, et al. 2016). The aim of this study is to analyse the predictive value of parental styles and emotional states as regards childhood adjustment from the point of view of children and bearing gender in mind.

Method

Participants

The participants were 1129 children of between 8 and 12 years old (M = 10.03 years old, DT = 1.23), of whom 588 were girls (52.1 %) and 541 boys (47.9 %).

All of the participants were middle class city dwellers in primary school.

Assessment tools

The sociodemographic characteristics were gathered by means of a questionnaire specifically developed for the purpose.

The child-rearing styles were assessed using the Identification Scales for “Family Child-Rearing Practices” (PEF; Alonso & Román, 2003). The moods were assessed by means of The Mood Questionnaire (Rieffe, Meerum-Terwogt, & Bosch, 2004) (Spanish adaptation: Górriz, Prado-Gascó, Villanueva, Ordóñez, & González, 2013). Childhood adjustment was assessed using The Multifactorial Self-Reported Childhood Adjustment Test (TAMAI; Hernández-Guanir, 2009).

Procedure

The questionnares were administered, together with a more thorough list of assessment questions put together by expert researchers, in twelve primary schools of the Valencian Community. In each case, permission was obtained from both the pertinent authorities and the parents.

Date Analysis

Descriptive, correlation and regression analyses were carried out, as was the comparison of averages.

Results

Descriptive Analysis of the variables

Significant gender-related differences may be observed (p ≤ .001), with the boys scoring higher in the Authoritarian style and School, Social and General Maladjustment. The girls, on the other hand, scored higher in the Democratic style and Fear.

Relationships between variables

As regards the parental styles, it can be seen that the Democratic and Permissive styles correlate moderately, in such a way that they appear to overlap slightly (r = .23, p < .001). As far as the emotional states and parental styles are concerned, only four significant relationships can be observed: The Democratic style relates to Happiness (r = .18, p < .001) and Sadness (r = -.07, p = .03); whereas the Permissive style relates to Sadness (r = .12, p < .001) and Fear (r = .07, p = .02). As for the relationships between maladjustment and parental styles, the Authoritarian and Permissive styles correlate positively with maladjustment, with the exception of the relationship between the Permissive style and Personal Maladjustment, which is negative but not intensely so (r = -.01, p = .01). The Democratic style however, relates negatively with every maladjustment dimension (over a range r = -.15 to r = -.26). Lastly, the emotional states demonstrate a significant correlation of moderate to high intensity with each maladjustment dimension.

Predictor variables of childhood adjustment

Every regression analysis performed is hierarchical and includes all of the study variables as predictors of the three Maladjustment dimensions (Personal, School and Social), as well as General Maladjustment. In general, it can be seen that the models explain around 30 % of the variance in maladjustment and that the emotional variables are the ones that contribute the most information (in terms of explained variance -R²-). As regards Personal Maladjustment, the variables with the greatest predictive power are Fear (SE β = .23), Happiness (SE β = -.21), Sadness (SE β = .18), Democratic style (SE β = -.17), Permissive style (SE β = .14) and Anger (SE β = .10). As far as School Maladjustment is concerned, the variables with the greatest predictive power are Anger (SE β = .29) and the Democratic style (SE β = -.29), as well as Happiness (SE β = -.11), the Authoritarian style (SE β = .11) and the Permissive style (SE β = .10). As for Social Maladjustment, the variables with the highest predictive value are Anger (SE β = .28), the Democratic style (SE β = -.24) and Happiness (SE β = -.17), although the Permissive style (SE β = .13) and the Authoritarian (SE β = .12) also contribute to the model. Lastly, General Maladjustment is the dimension that is best explained by the model (R2adj = .34). Although all of the variables possess predictive value, the most important ones are: The Democratic style (SE β = -.28), Anger (SE β = .27) and Happiness (SE β = -.20).

As far as regression analyses are concerned, when separated according to gender, some differences are worth pointing out. In the first place, it may be seen that the Permissive style is a significant predictor for girls when it comes to their Personal, Social and General Maladjustment, but not in the case of boys. As for Social Maladjustment, the regression coefficient is significant for both genders, but more so in the case of girls (SE β = .14) than in that of boys (SE β = .11). Secondly, it can be observed that Anger is only a significant predictor of Personal Maladjustment for boys (SE β = .14), and that Fear fulfils the same role in the case of Social Maladjustment for girls (SE β = .10), although it is true that in the latter, the difference between regression coefficients and associated probability is smaller. Lastly, it is only in the case of boys that the Authoritarian style can be seen to be a significant predictor of both School Maladjustment (SE β = .10) and General (SE β = .11), although the coefficients are low.

Discussion

From the perspective of children of between 8 and 12 years old, the Authoritarian style is the one most widely-used with boys. It is boys who demonstrate the greatest maladjustment in every environment, except for personal. Furthermore, the results suggest that the Authoritarian style predicts childhood maladjustment in every environment (Batool, 2013; Moed et al., 2015; Molina et al., 2016), except for the personal, and this is especially so in the case of boys. Bearing these results in mind, we can state that boys are (or they perceive themselves to be) raised by their parents using an Authoritative style and that this is harmful to them in terms of adjustment, especially in school (Blondal & Adalbjarnardottir, 2009) and social environments (Muhtadie, Zhou, Eisenberg, & Wang, 2013).

According to the children themselves, the Democratic style is more commonly used with girls. According to the results both from this study and other, earlier ones (Akhter et al., 2011; Blondal & Adalbjarnardottir, 2009; Jabeen et al., 2013; Muhtadie et al., 2013; Piko & Balázs, 2012; Uji et al., 2014), the Democratic style is the best one to use to achieve the psychosocial adjustment of a child (Dwairy et al., 2006; Ritter, 2005). Therefore, and along the lines of the previous reasoning, it is no surprise that the girls demonstrate lower levels of maladjustment than the boys that took part in this study.

As for its predictive value as regards adjustment, the Democratic style scores slightly higher than the Authoritarian and Permissive styles; however, it must be said that it is the emotional states that most commonly provide the best explanation of childhood maladjustment. Nevertheless, this study does contribute a very interesting observation on the subject of parental styles. It is that while the Authoritarian style is more predictive in the case of boys, the Permissive style is better when it comes to girls, both of them increasing maladjustment. So, the results from this study do not support the hypothesis that both the Democratic and the Permissive styles are the optimal ones to use in cultures such as the Spanish (García & Gracia 2009, 2010; Martinez & García, 2007; Musitu & García, 2004; Pérez, 2012). The Permissive style does not appear to be as harmful for boys as it is for girls, but the results do not allow us to conclude that it does not encourage childhood adjustment.

One of the most interesting contributions of this study is that it can simultaneously address different environments of childhood adjustment. The results suggest that the parental styles have no specific profile as regards their ability to predict adjustment. However, the emotional states do show a specific tendency depending on which environment we are concentrating on. This demonstrates that the research is underestimating the role which the experiencing of specific emotions plays in childhood maladjustment, as pointed out by Salguero et al. (2011). Parental styles may be important when predicting maladjustment (Camisasca et al., 2016; Claes et al., 2015; Cruz et al., 2013; Newland et al., 2014), but other variables must also be borne in mind, such as the emotional states (De Bolle et al., 2010; MacEvoy et al., 2016; Naz & Kausar, 2014), that stand out as being the best predictor. In particular, it is Fear, the absence of Happiness and Sadness that have a high predictive value for Personal Maladjustment, while in terms of Social and School Maladjustment an emotional pairing of Anger together with absence of Happiness may be observed.

This research represents an interesting approach to studying the influence of specific emotional states (both negative and positive) on development, suggesting that the emotions are relevant variables which must be included within any research into children’s mental health and that by paying attention to them, painful and conflictive maladjustment may be prevented before it worsens and leads to psychological disorders. To go a little further, it would be important to look into the possible mediating role of emotions in the relationship between parental styles and childhood maladjustment.

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