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Enfermería Global

versión On-line ISSN 1695-6141

Enferm. glob. vol.17 no.51 Murcia jul. 2018  Epub 01-Abr-2018

http://dx.doi.org/10.6018/eglobal.17.3.292821 

Originales

Disfunciones del suelo pélvico en mujeres primíparas después del parto

Sonia Maria Junqueira Vasconcellos de Oliveira1  , Adriana de Souza Caroci2  , Edilaine de Paula Batista Mendes3  , Sheyla Guimarães de Oliveira4  , Francine Penha Silva5 

1Profesora Asociada. Departamento de Enfermería Materno-Infantil y Psiquiátrica, Escuela de Enfermería, Universidad de São Paulo, São Paulo, SP, Brasil. soniaju@usp.br

2 Profesora Doctora. Curso de Obstetricia, Escuela de Artes, Ciencias y Humanidades, Universidad de São Paulo, São Paulo, SP, Brasil.

3Máster en Ciencias, Escuela de Enfermería, Universidad de São Paulo. Enfermera Obstétrica, Hospital Santa Bárbara, Santa Bárbara d'Oeste, São Paulo. Brasil.

4 Enfermera Obstétrica. Alumna de Máster del Programa Pos-Graduación en Enfermería de la Escuela de Enfermería de la Universidad de São Paulo, SP, Brasil.

5 Enfermera Obstétrica. Residente del Programa de Residencia en Enfermería Obstétrica de la Escuela de Enfermería, Universidad de São Paulo, SP, Brasil.

RESUMEN:

Objetivo

Estimar la prevalencia de infecciones del tracto urinario (ITU), incontinencia urinaria (IU), incontinencia anal (IA) y dispareunia en mujeres primíparas, e identificar la asociación entre IU y dispareunia con el tipo de parto.

Método

Estudio observacional prospectivo realizado con 96 puérperas (72 de parto normal y 24 de parto por cesárea) dos y seis meses después del parto. Los datos fueron recolectados por medio del carnet prenatal, historia clínica y entrevistas con las mujeres entre enero y agosto de 2014 en el Centro de Parto Normal Emergencias y maternidad Municipal Zoraide Eva das Dores, ubicado en el Municipio de Itapecerica da Serra, São Paulo; en centros de salud del municipio mencionado y de los municipios de Juquitiba, São Lourenço y Embú-Guaçú.

Resultados

Durante la gestación, 52,1% de las mujeres informaron ITU y 30,2% de ellas, IU. En el segundo y sexto mes después del parto, las prevalencias encontradas fueron: 4,2% y 11,8% de ITU; 17,7% y 11,8% de IU; 8,4% de IA (6,3% con incontinencia de flatos y 2,1% de heces); 2,0% (únicamente incontinencia de flatos; no hubo incontinencia de heces); 48,1% y 17,8% de dispareunia, respectivamente. No hubo asociación estadística entre el tipo de parto y la dispareunia y la IU (p=0,742 y p=0,738; respectivamente).

Conclusiones

Las disfunciones del suelo pélvico (DSP) más frecuentes después del parto fueron la IU y la dispareunia. Hubo reducción espontánea de las DPP en el sexto mes después del parto. La identificación prematura de estas enfermedades es de gran importancia para la prevención, diagnóstico y tratamiento de males a la salud física y emocional de la mujer.

Palabras clave: Infección del tracto urinario; Incontinencia urinaria; Incontinencia anal; Dispareunia; Primíparas; Periodo posparto

INTRODUCCIÓN

La forma y la función normal del suelo pélvico (SP), son determinadas por la interacción y el buen funcionamiento de sus estructuras. Sin embargo, la gestación y el parto pueden causar traumas y disminuir el tono muscular, causando problemas denominados disfunciones del suelo pélvico. Estos problemas causan un impacto negativo en la calidad de vida de la mujer1. La expresión disfunción del suelo pélvico (DSP) es un término generalmente utilizado para describir las condiciones que comprometen el mecanismo de la continencia urinaria y fecal femenina y/o el soporte de los órganos pélvicos2.

El SP, que es el conjunto de tejidos que recubre la porción interior de la pelvis, está compuesto por los diafragmas pélvico, urogenital y la fascia endopélvica. Los diafragmas están formados por músculos organizados en capas superficiales y profundas del perineo que actúan en el mecanismo de sustentación de las vísceras pélvicas, en la continencia urinaria y anal, e en la función sexual3. Cuando esa musculatura pélvica pierde su integridad, aumenta el riesgo de DSP, tales como incontinencia urinaria (IU), incontinencia anal (IA) y prolapso de órganos pélvicos (POP) (4. Se estima que cerca de un tercio de las mujeres presentan disfunciones del suelo pélvico de gravedad diversa a lo largo de sus vidas2. La IU y la IA son situaciones que producen angustia y, son potencialmente incapacitantes a largo plazo, afectando a mujeres de diferentes edades, con la ocurrencia del primer episodio durante la gestación o después del posparto5.

Factores vinculados a la gestación y al parto son considerados como riesgo para el desarrollo de DSP, incluyendo el tiempo prolongado de trabajo de parto y el periodo expulsivo, el empleo de episiotomía y el peso elevado del recién nacido6)(7.

Está documentada en la literatura la asociación entre parto vaginal o instrumental y lesiones obstétricas, principalmente del esfínter anal, con IU y IA8). Sin embargo, todavía existen controversias en los resultados de los estudios sobre el potencial de la cesárea para disminuir el riesgo de IU, sobre todo si esta antecede el trabajo de parto9)(10).

La IU es definida por la Sociedad Internacional de Continencia (International Continence Society - ICS) como la pérdida involuntaria de cualquier cantidad de orina y como una de las condiciones que suceden entre las mujeres de todas las edades11). Adicionalmente, es un problema grave de salud pública que tiene implicaciones físicas, sociales, psicológicas y económicas. La mayoría de las mujeres no informa de este síntoma a los profesionales de salud por sentirse avergonzadas, creer que nada puede hacerse, no saben dónde buscar ayuda o por imaginar que los profesionales no tienen interés5. Las cifras estimadas de prevalencia de IU son divergentes, con tasas que varían de 17% a 45% en mujeres adultas2.

Los cambios en la gestación contribuyen para la IU en el posparto, y existen evidencias científicas de que, cuando sucede en la gestación, este problema es un factor de riesgo para su presencia en el puerperio1.

A su vez, la IA consiste en una perdida involuntaria de heces y/o flatos, definida como la incapacidad de mantener el control fisiológico del contenido intestinal en un lugar y tiempo socialmente adecuado. Es clasificada como incontinencia fecal (pérdida involuntaria de heces) e incontinencia de flatos (pérdida involuntaria de gases) (11. En una clasificación de moderada a grave, la incontinencia fecal puede provocar aislamiento social y sentimientos de vergüenza, además de llevarla a una reducción de sus actividades y una calidad de vida severamente perjudicada12.

Un estudio con aproximadamente quince mil mujeres en posparto vaginal observó que la IA fue relatada por 21% de las mujeres con ruptura del esfínter anal, y la incapacidad de controlar gases fue encontrado como el síntoma más prevalente8. Aunque la IA sea la complicación menos común en el posparto frente a la IU, estudio multicéntrico italiano, constató prevalencia alrededor de 16%10.

El parto también puede tener un gran impacto sobre la función sexual de la mujer, ya que muchas pueden tener dolor perineal en el periodo posnatal, además de la dispareunia que puede comprometer, sobre todo la salud sexual de la mujer, así se trate de una complicación a corto plazo que no supera los 12 meses posparto13. Adicionalmente, la relación entre los factores de riesgo obstétrico, incluyendo el tipo de parto, el trauma perineal y la dispareunia, no está totalmente comprendida14.

La dispareunia es una queja común y sub informada, que puede perjudicar significativamente la salud de la mujer, su calidad de vida y sus relaciones sexuales. Es un síntoma complicado de evaluar y tratar, y puede crear frustración por parte de los profesionales de salud y los pacientes. Sin embargo, el proceso de captación de la historia y realización de exámenes establece una relación entre el profesional y el paciente, lo que es esencial en el tratamiento de este tipo de disfunción15. La dispareunia es mayor en mujeres en posparto con trauma perineal o en aquellas que pasaron por un parto instrumental16.

A pesar de que la infección del tracto urinario (ITU) no se considera una DSP, la mujer portadora de alguna de esas disfunciones tiene mayor susceptibilidad de desarrollarla. Las elevadas tasas de recurrencia y el crecimiento de la resistencia antimicrobiana entre los uropatógenos amenazan aumentar considerablemente el uso de los recursos financieros para el tratamiento de la infección y representan un grave problema de salud pública17. En Brasil, son pocas las investigaciones sobre la temática de disfunciones del suelo pélvico en hasta seis meses del periodo posnatal.

Frente a lo expuesto anteriormente, los objetivos de este estudio fueron estimar la prevalencia de ITU, IU, IA y dispareunia en mujeres primíparas con dos y seis meses después del parto e identificar la asociación entre la dispareunia e IU con el tipo de parto.

MÉTODO

Estudio observacional prospectivo basado en los datos de un estudio transversal18, ambos realizados en el Centro de parto normal, Emergencia y Maternidad Municipal Zoraide Eva das Dores (EMMZED), ubicado en el Municipio de Itapecerica da Serra, São Paulo, y en unidades primarias de salud (UPS), del municipio mencionado y de los municipios de Juquitiba, São Lourenço y Embú-Guaçú. Ese estudio tuvo como objetivos: identificar la fuerza muscular del suelo pélvico (FMSP) en primíparas en posparto normal y post cesárea entre 50 y 70 días posparto, y comparar la FMPP de primíparas posparto normal y post cesárea con relación a las características sociodemográficas, clínicas y uroginecológicas de la mujer, ejercicio perineal, datos del parto, condiciones del perineo y datos clínicos del recién nacido.

Los criterios de inclusión y exclusión utilizados en el presente estudio son los mismos del estudio transversal18, ser primípara con parto normal o por cesárea a término, sin abortos anteriores, tener recién nacido único y vivo con presentación cefálica en el parto normal, no haber sido expuesta a cirugía abdominal o urogenital previamente, no haber sufrido de enfermedades o condiciones físicas que puedan interferir en la fuerza muscular del piso pélvico, no tener dificultad para entender el idioma portugués o en la comunicación. Fueron excluidas solamente las mujeres que tuvieron dificultad con la inserción del perineometro en la vagina.

El cálculo de la muestra fue realizado teniendo en cuenta las medias de fuerza muscular del suelo pélvico de mujeres en parto normal y cesárea de un estudio previo19, que al comparar estos datos encontró un tamaño de efecto d de Cohen igual a 0,669. Asumiendo un error tipo I de 5% con poder de 90%, serían necesarias 96 primíparas.

La muestra estuvo conformada por 96 primíparas que dieron a luz en el EMMZED, de enero a agosto de 2014, y consideró la distribución del tipo de parto registrado en el libro de partos de maternidad en 2012, en el cual se observó que, para cada mujer sometida a cesárea, ocurren tres con parto normal. De esta forma, fueron incluidas 24 mujeres de post cesárea y 72 de posparto normal, para un total de 96 participantes.

Solamente fueron elegibles para el estudio, aquellas que aceptaron participar y que firmaron el Consentimiento informado. La recolección de datos fue conducida en tres etapas. En la etapa 1, que sucedió durante el posparto inmediato en la maternidad (hasta 48 horas), se realizó la recolección y la primera parte de la entrevista por medio del carné prenatal y la historia clínica de la mujer, donde también era agendada la consulta de retorno entre 50 y 70 días posparto. Antes de la consulta se realizó un contacto telefónico con el fin de confirmar presencia. En caso de no presentarse a la consulta, se hacia un nuevo contacto telefónico para reagendar. En la etapa 2 (entre 50 y 70 días después del parto), se realizó la segunda parte de la entrevista en la UPS o en la maternidad. En la etapa 3 (entre 170 y 190 días después del parto) fue realizada una segunda entrevista con las puérperas vía telefónica.

El formulario para el registro de los datos fue el mismo utilizado en el estudio citado anteriormente18. Los datos registrados fueron digitados con el método de entrada doble en el Statistical Package for Social Sciences versión 22.0 para Mac®. Se realizó la validación del banco de datos y la importación para el programa Microsoft®Excel, después fueron calculadas las frecuencias absolutas y relativas para las variables cualitativas y las medidas de tendencia central y dispersión para variables cuantitativas.

Para evaluar la asociación entre dispareunia e IU con el tipo de parto, fue utilizado el test Chi cuadrado. El análisis estadístico fue realizado en el Statistical Package for the Social Sciences (SPSS) versión 22.0. Fueron considerados estadísticamente significativos los valores de p menores que 0,05.

El estudio fue aprobado por el Comité de Ética en Investigaciones de la Escola de Enfermagem da Universidade de São Paulo (CAAE:13545113.5.0000.5392) y por el Consejo municipal de la salud de la Secretaria Municipal de Itapecerica da Serra, São Paulo.

RESULTADOS

Con relación a las características sociodemográficas de las primíparas, se identificó que la media de edad fue de 21,7 años (Desviación Estándar = 4,8), mínima de 13 y máxima de 37 años. Hubo predominio de mujeres que referían ser de color pardo, tener educación media completa, vivir con el compañero y no ejercer actividad remunerada (Tabla I).

En cuanto a las características clínicas y ginecológicas, la media de edad de la menarquía fue de 12,8 años. El inicio de las relaciones sexuales sucedió con 16,6 años y el tiempo de vida sexual activa fue de 5,3 años. Los valores medios encontrados fueron, peso de 59,2 Kg, estatura de 159,7 centímetros, índice de masa corporal (IMC) de 23,3 Kg y aumento de peso durante la gestación de 10,6 Kg. Las mujeres realizaron en media ocho consultas de control prenatal (Datos no presentados en la Tabla).

El parto normal correspondió a 75%, y la mayoría de las mujeres algún tipo de trauma perineal, siendo la episiotomía la de mayor frecuencia. El reparo perineal fue realizado en casi todas las mujeres que tuvieron trauma perineal (Tabla I).

Tabla I Distribución de las mujeres según características sociodemográficas, tipo de parto y condiciones del perineo después del parto normal. Itapecerica da Serra- 2014-2015 

Los recién nacidos tuvieron una media de peso de 3239,2 (±419) gramos y circunferencia cefálica de 33,9 (±1,5) centímetros (Datos no presentados en tablas).

Seis meses después del parto, se obtuvo contacto telefónico con 51 (53,1%) mujeres para la segunda entrevista.

La mayoría de las participantes informó no utilizar anticonceptivos a los dos meses después del parto, sin embargo, el uso de los mismos fue aumentando a los seis meses (14,3 puntos porcentuales). A los dos meses después del parto, aproximadamente 80% de las mujeres, independiente del tipo de parto, retornaron a la actividad sexual (Datos no presentados en tabla), de las cuales prácticamente la mitad se quejó de dispareunia. A los seis meses la totalidad de las puérperas informó tener actividad sexual y menos de un quinto de las mismas citó dispareunia (Tabla II). Para las mujeres que no retornaron a su actividad sexual, las principales justificaciones fueron: sentir dolor (n=8), no tener un compañero (n=7), no estar dispuesta (n=2), compañero con herpes (n=1), miedo a quedar embarazada (n=1) (Datos no presentados en tabla).

Tabla II Número y porcentaje de mujeres, según el uso de anticonceptivos, el retomo a la actividad sexual, motivo do no retorno a la actividad sexual y dispareunia, con 2 y 6 meses de posparto (PP). Itapecerica da Serra - 2014-2015 

Con relación a las ITU, gran parte de las mujeres presentó esta situación en la gestación y la mayoría recibió tratamiento. Al comparar la prevalencia de ITU en la gestación con el posparto, hubo disminución para 4,2% a los dos meses y discreto aumento para 11,8% a los seis meses después del parto. En el posparto, la totalidad de mujeres informó haber tratado esta enfermedad (Tabla III).

Entre las DSP, se verificó que menos de un tercio de las mujeres informó IU antes de la gestación, 17,7% y 11,8 % con dos y seis meses después del parto respectivamente. En cuanto a la perdida de gases después del parto, pocas (6,3%) puérperas informaron este malestar a los dos meses y solamente una afirmó la continuidad de los síntomas a los seis meses (Tabla III).

Tabla III Número y porcentaje de mujeres, de acuerdo con infección del tracto urinario (ITU) y las disfunciones del piso pélvico en la gestación y en el posparto (PP) a los 2 y 6 meses. Itapecerica da Serra - 2014-2015. 

Los resultados de la Tabla IV muestran que no hubo asociación entre el tipo de parto y la dispareunia y la IU.

Tabla IV Comparación de las disfunciones del piso pélvico con el tipo de parto y el valor-p. Itapecerica da Serra - 2014-2015. 

DISCUSIÓN

Este estudio observó una tasa elevada de puérperas adolescentes (36,5%), con edad media de 21,7 años y variación entre 13 y 24 años, valor que supera el índice brasileño de gestación en esta franja etaria, el cual en 2010 fue cerca de 20% según el Sistema de Informaciones sobre Nascidos Vivos20). Ese hecho puede ser consecuencia del inicio precoz de las relaciones sexuales encontrado en los resultados, lo que deja a estas adolescentes más propensas a quedar embarazadas.

Con relación a la escolaridad, se identificó que un gran número de mujeres había cursado hasta la educación básica, resultado coherente con la edad de las participantes.

En ese sentido, personas con menor nivel de escolaridad pueden presentar dificultad para comprender las recomendaciones ofrecidas por los profesionales de salud. Frente a estas observaciones, vale la pena destacar que las estrategias que sean implementadas con relación a cuidados de prevención y tratamiento de las DSP deben considerar el nivel de escolaridad de las mujeres.

Con dos meses de posparto, un poco más de la mitad de las mujeres usaba anticonceptivos, sin embargo, hubo un leve aumento a los seis meses. Esta gran proporción podría estar relacionada con las orientaciones ofrecidas en las consultas posparto, con la concientización de evitar un embarazo precoz y con el periodo en que la mayoría reinicia su actividad sexual.

La variación del peso materno durante la gestación y el IMC encontrados, están dentro de la franja de normalidad de acuerdo con el estado nutricional gestacional preparto21. Estudio corroboró que el aumento de peso en la gestación eleva el riesgo posterior de DSP, por lo tanto, este dato es relevante para la evaluación de la mujer22. Vale la pena resaltar que, en esta investigación los datos de peso materno fueron aquellos que estaban registrados en el carné prenatal, y así, en algunas ocasiones esa variable no estaba anotada. De tal modo que no se puede afirmar con precisión el valor del aumento ponderal de peso encontrado, lo que limita la discusión de estos valores.

Con respecto a las condiciones perineales, se verificó que las laceraciones perineales espontaneas sucedieron en casi la mitad de las mujeres, la episiotomía fue realizada en más o menos un tercio de las mismas y la sutura perineal, casi en la totalidad de ellas. El constante uso de la episiotomía, asociada a un contexto intervencionista de los profesionales de la maternidad local del estudio, es incompatible con la tasa de 10% del procedimiento indicada por la OMS. Este hecho permite cuestionar la posibilidad de clasificación incorrecta o de sutura innecesaria de las laceraciones espontaneas, una vez que gran número de las puérperas presentó laceración de primer grado, la cual, en muchos casos, no necesita de sutura de acuerdo con la recomendación de la OMS23. De esta forma, a pesar de la episiotomía selectiva tiene un lugar significativo en la práctica obstétrica, su uso rutinario no se justifica, ya que aumenta el riesgo de trauma materno y de complicaciones durante el parto vaginal, y principalmente DSP que puedan venir a desarrollarse en el puerperio6. En el presente estudio, la variable condición perineal no fue asociada con las DSP, debido al pequeño número de casos observados en cada categoría.

Más de la mitad de las mujeres de este estudio presentó ITU en la gestación, y la mayoría refirió haberse tratado. La elevada frecuencia de mujeres con tal disfunción en la gestación se debe a que el embarazo aumenta el riesgo para esta infección, dadas las alteraciones fisiológicas que ocurren en este periodo24. Con relación a los factores asociados a la ITU, un estudio indicó que mujeres adolescentes con menor nivel económico, menor escolaridad y que no vivían con el compañero fueron las que más necesitaron de hospitalización para tratamiento de ITU25) . En el presente estudio, durante el periodo de dos a seis meses después del parto, pocas mujeres informaron ITU y todas manifestaron haber realizado tratamiento con antibiótico. Sin embargo, esa variable fue obtenida por auto relato de la mujer, existiendo la posibilidad de un sesgo de información.

Para este estudio la prevalencia de IU fue de 20,5 puntos porcentuales más alta en el periodo gestacional que seis meses después del parto. Estos resultados son semejantes a los de un estudio prospectivo9 que también encontró índices más altos durante la gestación que en el puerperio (30,6% versus 6,7%). Prevalencia más elevada a los tres meses posparto fue observada en una cohorte australiana (29,3%)5. De igual manera, otra cohorte prospectiva de primíparas corroboró que 30% tenían cualquier tipo de IU un año después de su primer parto vaginal1. La justificación por la cual la prevalencia puede variar entre los estudios incluye las diferencias entre las poblaciones, el diseño del estudio y los subgrupos estudiados7. Además, nuestra investigación no presenta casos de laceraciones perineales de tercer y cuarto grado, lo que también puede explicar las bajas prevalencias de DPP encontradas en la muestra.

Aunque la literatura refiera que la cesárea parece proteger contra IU22) nuestros resultados, no revelaron asociación del tipo de parto con la IU.

Cohorte prospectiva de primíparas que realizó seguimiento de 5 a 10 años después del parto normal o post cesárea afirmó que el riesgo relativo de una disfunción del piso pélvico después del parto vaginal fue mayor para mujeres con síntomas de IU (RR 1,15, intervalo de confianza de 95% 0,92-1,42)26.

De esta forma la identificación de mujeres con o sin episodios de IU en la gestación merece ser realizado debido a su importancia en la prevención y en el tratamiento precoz. En ese sentido, un ensayo clínico indicó que ejercicios musculares del suelo pélvico aplicados durante la gestación y el posparto aumentaron la fuerza muscular del suelo pélvico y evitaron el empeoramiento de las DSP27.

Igualmente, una revisión sistemática de la Biblioteca Cochrane, que incluyó 21 ensayos clínicos y 1281 mujeres, evaluó los efectos de programas de entrenamiento del suelo pélvico (PEMPP) en mujeres con cualquier tipo de IU comparado con ningún tratamiento o con otro tratamiento. Las mujeres con IU que formaron parte del PEMPP estuvieron más propensas a relatar cura o mejora de los síntomas. Los revisores concluyeron que la evaluación ofrece soporte para una recomendación generalizada de que el PEMPP sea incluido como prioridad en los programas de asistencia a mujeres con IU, independiente del tipo de incontinencia28.

La frecuencia de IA identificada en este estudio también fue menor que la IU a los dos meses de posparto, como era esperado, y solamente una ocurrencia de incontinencia de flatos fue observada a los seis meses. Todas las mujeres con incontinencia de flatos y de heces tuvieron parto normal. Como mencionado anteriormente, este hecho no permitió realizar análisis estadístico. Estudio que evaluó 744 mujeres a los tres meses después del parto, encontró una prevalencia mucho más elevada de IA (16,3%). La presencia de IU en la gestación fue un predictor independiente para IU persistente (Odds Ratio (OR) 4,6; p <0,001) e IA (OR 3,6; p <0,001). La historia familiar de IU o IA fue asociada, respectivamente con IU (OR 2,6; p <0,001) e IA (OR 2,4; p <0,001), a los tres meses después del parto10.

Estudio con primíparas afirma que esta situación fue cuatro veces más frecuente en el posparto, independientemente de la vía del parto, y persistió por seis meses después del parto. Los datos indicaron que las mujeres que sufrieron ruptura del esfínter anal durante el parto vaginal tenían el doble de riesgo para incontinencia de heces y de flatos en comparación con las que no sufrieron lesión del esfínter anal. A su vez la cesárea sin trabajo de parto previo no fue asociada a las DPP. Es importante resaltar que el examen posnatal es un momento oportuno para indagar sobre la función intestinal, sobre todo con antecedentes de lesión del esfínter anal durante el parto y para ofrecer intervenciones apropiadas a las mujeres con sintomatología12.

Investigación que indagó si los profesionales que prestan asistencia primaria preguntan rutinariamente sobre la IU e IA posparto, corroboró que más del 70% de las mujeres con incontinencia urinaria grave y/o incontinencia fecal no habían discutido sus síntomas con un médico o con una enfermera5.

Respecto a la salud sexual en el posparto, la mayoría de las puérperas relató haber retomado las relaciones sexuales a los dos meses, y la totalidad de las mismas retomó a los seis meses. Estos resultados son similares a los encontrados en estudios con mujeres australianas y chilenas14)(16.

A los dos meses después del parto, la mitad de las mujeres con actividad sexual relató dispareunia y, a los seis meses cerca de un quinto de ellas manifestó reducción de esta queja. Resultados similares fueron verificados a los tres meses posparto en una cohorte prospectiva multicéntrica, con 44,7% de las mujeres citando esta afección, sin embargo, la prevalencia a los seis meses fue más del doble que la del presente estudio (43,4%). Esa investigación también evaluó la persistencia de dispareunia a los 12 y 18 meses posparto, la cual se mantuvo en 28,1% y 23,4% respectivamente14.

A pesar de que los investigadores afirman que mujeres con cesárea o parto normal sin trauma perineal relatan menos dolor significativo en la primera relación en el posparto29, nuestros resultados indicaron que no hubo asociación de dispareunia con el tipo de parto.

La cohorte citada anteriormente verificó que las mujeres con parto vaginal instrumentalizado (fórceps o extracción al vacío) tuvieron una probabilidad tres veces mayor de presentar dispareunia a los seis meses posparto. La cesárea de emergencia y el parto vaginal con laceraciones y/o episiotomía suturadas también estuvieron asociados a mayor probabilidad de dispareunia a los seis meses posparto. Los autores indican que la mayor prevalencia de dispareunia persistente en mujeres que tuvieron parto instrumentalizado permite identificar aspectos importantes sobre el impacto de los procedimientos obstétricos en la salud de las mujeres a largo plazo14.

Otro estudio también observó que mujeres que sufrieron laceraciones perineales son cinco veces menos propensas a ser sexualmente activas, comparadas con aquellas que tuvieron perineo integro. Los autores citan que solamente 15% de las puérperas relataron disfunción sexual a los profesionales de salud15. Así, es fundamental investigar los factores que llevan a esas mujeres a presentar dolor en la relación sexual. Adicionalmente, la literatura afirma que la calidad de la vida sexual de las parejas en el primer año posnatal es claramente afectada por varios factores asociados a esta fase30.

El desconocimiento por parte de los profesionales de salud sobre la relevancia de abordar esa temática debe ser investigado, con el objetivo de que sean capacitados para tratar del tema. Se hace necesario que las mujeres sean orientadas, durante el prenatal y posnatal, sobre estas disfunciones, que muchas veces son identificadas indebidamente como normales e inherentes al proceso de gestación, pero que deben ser identificadas lo más precozmente posible para que sean tratadas adecuadamente.

Entre las limitaciones de este estudio, podemos citar que las primeras 48 horas después del parto tal vez no fueron el momento ideal para la recolección de los datos con las mujeres. Sin embargo, en Brasil la mujer no tiene una garantía de cama hospitalaria en el momento del parto, lo que dificulta saber dónde ira a dar a luz. Por lo tanto, la recolección de los datos durante la gestación era inviable. Además, la baja prevalencia de IA e IU observada en este estudio dificultó evaluar la asociación con el tipo de parto, de tal modo que nuestros resultados deben ser interpretados con cautela, pues pueden reflejar un poder de estudio limitado para comparaciones entre los subgrupos investigados. Finalmente tuvimos una tasa elevada de pérdidas de seguimiento a los seis meses después del parto, solamente 51 mujeres (53,1%) de las participantes originales fueron contactadas en la etapa 3.

CONCLUSIÓN

Durante la gestación, 52,1% de las mujeres relataron ITU, demostrando que esta enfermedad es frecuente en la gestación. En el periodo posparto, hubo una reducción en la prevalencia de ITU (40,3 puntos porcentuales a los seis meses), y todas las mujeres relataron haber sido tratadas para esta enfermedad.

Con relación a IU, 30,2% de las mujeres citaron esa DPP en la gestación, disminuyendo para 17,7% y 11,8% a los dos y seis meses respectivamente.

A los dos meses después del parto, la IA estuvo presente en 8,4%, siendo 6,3% de incontinencia de flatos y 2,1% de heces, mientras que, a los seis meses hubo solamente 2,0% de incontinencia de flatos y ninguna de heces. La dispareunia estuvo presente en 48,1% y 17,8% de las mujeres, a los dos y seis meses después del parto, respectivamente. No hubo asociación estadística entre el tipo de parto y la dispareunia y la IU.

La identificación precoz de las DPP es de extrema importancia para la prevención, diagnóstico, y tratamiento de las complicaciones a la salud física y emocional de la mujer, en el periodo gestacional y en el posparto.

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Recibido: 01 de Mayo de 2017; Aprobado: 24 de Septiembre de 2017

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