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Pharmacy Practice (Granada)

versión On-line ISSN 1885-642X

Pharmacy pract. (Granada Ed. impr.) v.4 n.3 Redondela jul.-sep. 2006

 

Investigación original

Evaluación de una intervención de farmacia clínica sobre el control de la presión arterial

An Evaluation of a Clinical Pharmacy-Directed Intervention on Blood Pressure Control

 

Caroline E. KICKLIGHTER, Kent M. NELSON, Tammy L. HUMPHRIES, Thomas DELATE.

ABSTRACT

Objective: To compare short and long term blood pressure control with clinical pharmacy specialist involvement to traditional physician management.
Setting: A non-profit health maintenance organization in the United States covering approximately 385,000 lives.
Methods: This analysis utilized a prospective parallel design. Adult patients with a baseline Blood pressure?140/90 mmHg and receiving at least one antihypertensive medication were eligible for the study. Eligible hypertension management patients at one medical office were referred to the office’s clinical pharmacy specialist (intervention cohort) while at another comparable medical office they received usual physician-directed care (control cohort). The primary outcome measure was achievement of a goal BP (<140/90 mmHg) during a six month follow-up. Medical records were also reviewed approximately 1.5 years post enrollment to assess long-term BP control after clinical pharmacy-managed patients returned to usual care. Multivariate analyses were performed to adjust for baseline cohort differences.
Results: One hundred-thirteen and 111 subjects in the intervention and control cohorts completed the study, respectively. At the end of the follow-up period, clinical pharmacy-managed subjects were more likely to have achieved goal BP (64.6%) and received a thiazide diuretic (68.1%) compared to control subjects (40.7% and 33.3%, respectively) (adjusted p=0.002 and p<0.001, respectively). The proportion of clinical pharmacy-managed subjects with controlled BP decreased to 22.2% after returning to usual care (p<0.001).
Conclusion: Clinical pharmacy involvement in hypertension management resulted in increased BP control. Loss of long-term control after discontinuation of clinical pharmacy management supports a change in care processes that prevent patients from being lost to follow-up.

Key words: Blood pressure. Hypertension. Pharmaceutical Services. Professional Role.

RESUMEN

Objetivo: Comparar en control a corto y largo plazo de la presión arterial incluyendo un especialista en farmacia clínica a la atención tradicional médica.
Ubicación: Un servicio sanitario privado sin ánimo de lucro en Estados Unidos que cubre aproximadamente 385.000 personas.
Métodos: Este análisis utilizó un diseño paralelo prospectivo. Eran elegibles los adultos con una presión arterial inicial ?140/90 mmHg y que recibían al menos un medicamento antihipertensivo. Los pacientes elegibles de una clínica se remitieron a la consulta de un especialista en farmacia clínica (grupo intervención) mientras que otra clínica similar recibió la atención directa tradicional del médico (grupo control). La medida de resultado primario era conseguir una presión arterial de (<140/90) durante un periodo de seis meses de seguimiento. Se revisaron los historiales médicos de aproximadamente 1,5 años después de la inclusión para evaluar el control a largo plazo de la presión arterial una vez que los pacientes con atención del farmacéutico clínico volvieron a la atención tradicional. Se realizó un análisis multivariante, realizándose un ajuste de las diferencias iniciales de los grupos.
Resultados: Completaron el estudio 113 y 111 personas en los grupos intervención y control, respectivamente. Al final del seguimiento, los individuos atendidos por el farmacéutico clínico tenían más probabilidad de alcanzar el objetivo de presión arterial (64,6%) y de recibir diuréticos tiazídicos (68,1%) que los individuos del grupo control (40,7% y 33,3%), respectivamente). La proporción de pacientes (ajustado, p=0,002 y p<0,001, respectivamente). La proporción de pacientes atendidos por el farmacéutico clínico con presión arterial controlada descendió al 22,2% después de volver a la atención tradicional (p<0,001).
Conclusión: La inclusión de un farmacéutico clínico en la atención de la hipertensión produjo un aumento de control de la presión arterial. La pérdida de control después de cesar en la atención del farmacéutico clínico apoya la existencia de un cambio en el proceso de atención que evite que los pacientes abandonen el seguimiento.

Palabras clave: Presión arterial. Hipertensión. Servicios Farmacéuticos. Papel profesional.


 

Caroline E. KICKLIGHTER, Farmacétuca. Consultora de educación clínica, Pfizer, Inc. Denver, CO. USA. (Residenet de Atención Primaria en Kaiser Permanente Colorado durante el proyecto)
Kent M. NELSON, Farmacéutico. (Fallecido). Director de Servicios de Farmacia Clínica, Departmento de Farmacia, Kaiser Permanente Colorado. Profesor Adjunto, Facultad de Farmacia, Universidad de Colorado (USA).
Tammy L. HUMPHRIES, Farmacéutica. Especialista en Farmacia Clínica, Departmento de Farmacia, Kaiser Permanente Colorado. Profesor Adjunto, Facultad de Farmacia, Universidad de Colorado. Aurora, Colorado (USA).
Thomas DELATE, Ph.D. Investigador Clínico, Departmento de Farmacia, Kaiser Permanente Colorado. Aurora, Colorado (USA).

 

INTRODUCCIÓN

La prevalencia de hipertensión se estima en el 28% en Norte América y en el 44% en los países europeos.1 La hipertensión contabiliza el 6% de las muertes en el mundo.2 Se reconoce la importancia clínica de controlar la presión arterial (PA) porque la incidencia de enfermedad cardiovascular e infarto se redicen al mejorar el control de PA.3,4 E un reto conseguir una presión arterial objetivo en la mayoría de la población. Los datos indican que menos del 30% de las personas con hipertensión en los Estados Unidos tienen controlada su PA por debajo de 140/90 mmHg.5 Una revisión de los estudios de tratamientos y control de hipertensión en Europa y Norte América mostró que el control de la PA (<140/90 mmHg) de aproximadamente un 10% en los países europeos.6

El control de la PA es sub-óptimo entre pacientes que reciben atención médica normal. En un estudio en cinco clínicas del Departamento de Veteranos en Estados Unidos, el 75% de los pacientes tenían documentadas medidas de PA que excedían las guías nacionales y menos del 7% de consultas relacionadas con la hipertensión provocaban un aumento de medicación antihipertensiva.7 Un examen de los datos del Tercer Estudio de Análisis de la Salud y Nutrición Nacionales encontró que la mayoría de los casos de hipertensión descontrolada aparecían en pacientes mayores de 65 años que tenían buen acceso a la sanidad y relativamente buenos contactos con los médicos.8 Es necesario un abordaje mas intensivo de la hipertensión.

La utilización de farmacéuticos clínicos para apoyar a los médicos puede facilitar una solución. Los estudios demuestran consistentemente que las tasas de control de PA se aumentan cuando se incluye a farmacéuticos en seguimiento de hipertensión.9-12 El papel del farmacéutico varía con el entorno. En muchos centros del Departamento de Veteranos de Estados Unidos, los médicos remiten a los pacientes a consultas farmacéuticas de seguimiento de hipertensión para seguimiento a largo plazo de la PA.13 En un estudio en un centro médico del Departamento de Veteranos, se asignó aleatoriamente a los pacientes hipertensos a un seguimiento farmacéutico de la hipertensión o a atención médica habitual.9 La consulta farmacéutica tenia autoridad de prescribir e hizo cambios en la farmacoterapia, además de educar a los pacientes. Al final de periodo de seis meses, el 81% de los pacientes en la cohorte de seguimiento farmacéutico alcanzó los objetivos de PA, comparado con el 30% de los pacientes en atención médica normal (p<0,0001). Aunque el farmacéutico clínico tuvo mucho éxito en este estudio, son minoría los farmacéuticos que trabajan en este entorno.

Otros estudios han demostrado éxito en la gestión de la hipertensión cuando se aliaban farmacéuticos clínicos y médicos.10-12 En este papel, el farmacéutico clínico completa las historias de medicación, educa a los pacientes, evalúa la adherencia y responde preguntas. Ademá, el farmacéutico clínico evalúa la farmacoterapia y hace recomendaciones al médico en cuanto a cambios de medicación. Las tasas de control de PA fueron significativamente mayores en pacientes co-gestionados por farmacéuticos y médicos (55% a 60%) comparados con pacientes gestionados solo con médicos (20% a 43%).10-12 Aunque los anteriores estudios demostraron mejorar el control de la PA con la participación del farmacéutico clínico, no se sabe si el control de la PA continúa cuando el paciente vuelve a la atención médica normal.

El propósito de este estudio fue comparar el control de la hipertensión con la participación de un farmacéutico clínico con la gestión tradicional dirigida por médico en una gran organización de atención sanitaria. Este estudio también revisó si el control de la PA se mantenía después de que los pacientes volvían a la gestión tradicional dirigida por el médico sin el seguimiento a largo plazo del especialista en farmacia clínica.

 

MÉTODOS

Esto fue una evaluación prospectiva, paralela del proceso de atención durante seis meses conducida en una organización sanitaria sin animo de lucro, que cubre aproximadamente a 385.000 almas en el área metropolitana de Denver/Boulder. Como el riesgo para los pacientes fue considerado mínimo porque no se cambiaba a los pacientes de consulta médica, el estudio no fue revisado por la Junta Institucional de Revisión de Kaiser Permanente. Sin embargo, esta investigación se realizó de acuerdo con la Declaración de Helsinki de 1975 en cuanto al uso de información personal sobre salud para la evaluación en el programa.

La inclusión en el estudio ocurrió en un periodo de seis semanas entre el 21 de octubre de 1996 y el 1 de diciembre de 1996. Eran elegibles todos los pacientes 18 años que tenían citas rutinarias en un centro médico KPCO durante el periodo de reclutamiento si presentaban lecturas de PA 140/90 mmHg y estaban actualmente tomando al menos un medicamento antihipertensivo (cohorte gestionada por el farmacéutico clínico). Todos los pacientes con hipertensión descontrolada en esta clínica eran remitidos por el médico o los enfermeros al farmacéutico clínico para manejo de la hipertensión. Esto era considerado atención rutinaria para los pacientes con hipertensión en esta clínica. Las elevaciones de PA se confirmaban con una medida posterior del farmacéutico clínico antes de su inclusión.

Eran elegibles los adultos hipertensos 18 años que se presentaron a una clínica similar del KPCO (similar número de pacientes, personal, médicos, estatus socio-económico y localización geográfica). Los pacientes en esta cohorte se identificaron retrospectivamente de datos administrativos utilizando el código 401 de la hipertensión en la Clasificación Internacional de Enfermedades novena revisión. Los pacientes incluidos (individuos control) recibían al menos un antihipertensivo y presentaban lecturas de PA 140/90 mmHg durante el periodo de reclutamiento. Los individuos control recibieron atención tradicional dirigida por el médico sin la intervención de un especialista en farmacia clínica y fueron seguidos hasta que se alcanzó el control de la PA (<140/90 mmHg) o hasta seis meses, lo que ocurriese antes.

A los individuos gestionados por el farmacéutico clínico se les dio la opción de recibir seguimiento por uno de los tres métodos: 1) en la clínica, 2) en su casa, o 3) el uso de servicios gratuitos ofrecidos en la comunidad. Estaban disponibles bajo préstamo para los individuos que optaron por el seguimiento en casa los monitores de presión arterial (LifeSource Modelo 3UA702-V). A los individuos a los que se prestó el monitor de PA lo mantuvieron hasta el final del estudio. El farmacéutico clínico instruía al individuo en el uso del manguito de PA y confirmaba la comprensión del paciente con una demostración. Se tomaba la presión arterial por auscultación para asegurar que las lecturas auto-medidas y la tomada por el farmacéutico clínico eran similares (en 2 mmHg).

Para los individuos gestionados por el farmacéutico clínco interesados en controlar su PA en la comunidad, se proporcionó una lista de centros comunitarios de mayores. Las presiones eran medidas gratuitamente por enfermeros registrados. A los individuos que monitorizando en casa o en la comunidad se les instruyó para que telefonearan al farmacéutico clínico con sus lecturas en fechas prefijadas. Las lecturas se usaban para evaluar la gravedad de la hipertensión y la efectividad del tratamiento. Los individuos que no utilizaban los dos métodos anteriores, eran vistos en la consulta médica por el farmacéutico clínico. Además de las PA medidas por otros profesionales de la salud en las consultas, el farmacéutico clínico medía al menos una vez en cada consulta. La gravedad de la hipertensión y la efectividad del tratamiento se evaluaban en base a las medidas obtenidas por el farmacéutico clínico.

El farmacéutico clínico hizo recomendaciones para el cambio de medicamentos antihipertensivos. Se consultaba como referencia las guías nacionales,14 y se utilizaban preferentemente los medicamentos del formulario. También se realizaban seguimientos analíticos por el farmacéutico clínico según estaba indicado por la medicación (p.e. se monitorizaba el potasio sérico en pacientes que recibían inhibidores de la enzima convertidora de la angiotensina). También se recomendaban medidas no farmacológicas (p.e. dieta, ejercicio) cuando eran apropiadas. El farmacéutico clínico determinaba el intervalo de seguimiento de los individuos. Se les contactaba si se perdían citas o contactos telefónicos. Como mínimo, los individuos eran vistos o se comunicaban una vez al mes hasta que se conseguía el control. Durante el tiempo de estudio se definió el control como <140/90 mmHg basado en el Quinto Informe de la Comité Nacional Conjunto para Detección, Evaluación y Tratamiento de la Presión Arterial Elevada (V JNC), independientemente de otras enfermedades de los pacientes.14

El médico de los individuos manejados por el farmacéutico clínico firmaba las notas del farmacéutico, aprobaba los cambios de medicación y gestionaba los otros problemas clínicos. Se seguía a estos individuos durante seis meses o hasta que se alcanzaba el control de la PA, lo que ocurriese antes. Sin embargo, si un individuo se controlaba y después se descontrolaba durante el seguimiento, era remitido de nuevo al farmacéutico clínoco para nueva gestión de la hipertensión y nueva re-evaluación para conseguir el control de la PA al final del periodo de seguimiento. Para los individuos remitidos de nuevo al farmacéutico clínico, solo se incluyó en el análisis de resultados la observación final del seguimiento después de la remisión al farmacéutico clínico.

Medidas de resultados y análisis estadístico

Las medidas de las variables de estudio se obtenían de la historia clínica. Se recogían en el reclutamiento (basal) edad, sexo, estado diabético, PA sistólica y diastólica más baja y última, medicamentos antihipertensivos. Las PA sistólica y diastólica mas bajas y últimas se recogían durante los seis meses posteriores al reclutamiento (resultados) y la PA sistólica y diastólica mas bajas y últimas se recogían aproximadamente 1,5 años de seguimiento (control de PA a largo plazo). El resultado primario de este estudio era la consecución de la PA objetivo de <140/90 mmHg (control de PA) durante el periodo inicial de seguimiento de seis meses. Los resultados secundarios medidos incluían cambios en PA sistólica y diastólica desde la basal, medicación antihipertensiva en el inicio y en el seguimiento, método de medición de la PA en el seguimiento (clínica versus casa) y número de visitas o llamadas telefónicas relacionadas con la PA durante el periodo inicial de seguimiento de seis meses. Los individuos sin un periodo de seguimiento de PA de seis meses fueron excluidos de los análisis de controlados y de presiones sistólica y diastólica. El control a largo plazo se medía con la presión arterial más baja entre las lecturas de 1988 (aproximadamente 1,5 años después del reclutamiento). Sólo los individuos con seis meses de seguimiento de PA y una lectura en 1998 fueron incluidos en el análisis. Para evaluar el “efecto de bata blanca” (lectura anormal de la presión cuando es tomada por un médico/sanitario y la lectura normal con monitorización ambulatoria o en casa)15 se realizó un análisis de sensibilidad para comparar las tasas de controlados entre los gestionados por el farmacéutico clínico (n=52) y los individuos control (n=84) que habían sido seguidos con medidas en la consulta médica.

Para analizar las diferencias entre las cohortes de las medias de las variables (PA sistólica y diastólica, edad en el reclutamiento, número de visitas y llamadas relativas a la PA) se utilizaron t-tests de muestras independientes. Las asociaciones entre variables nominales/ordinales (sexo, control de PA, localización de la monitorización de la PA, estado diabético, uso de medicamentos antihipertensivos) y las cohortes del estudio se realizaron usando pruebas chi-cuadrado. En los análisis de grupos de control a largo plazo de la PA se realizó el test de McNemar. Se realizó un análisis de regresión multivariante para evaluar las relaciones entre la cohorte de estudio y la consecución del control de PA y los cambios en PA sistólica y diastólica ajustándose para edad y género y las variables con diferencia significativa en los grupos iniciales. El nivel alfa se estableció en 0,05.

 

RESULTADOS

Inicialmente se reclutaron 130 pacientes en las dos cohortes de gestión por el farmacéutico clínico y control. Dos individuos del grupo control murieron durante el estudio y no se incluyeron en el análisis final. La PA de ambos individuos estaba descontrolada en el momento de la muerte. 25 individuos en el grupo control y ninguno en el gestionado por el farmacéutico carecieron de seguimiento de la PA. El tiempo medio de seguimiento inicial de la PA fue de 54,0 y 103,9 días en las cohortes del farmacéutico clínico y control respectivamente (p<0,001). La distribución de sexo y edad de las cohortes del farmacéutico clínico y control era equivalente al inicio (Tabla 1). En el inicio, una proporción mayor de individuos del grupo control estaba diagnosticado de diabetes (p=0,019) y estaban tratados con alfa-bloqueantes (p=0,009), mientras que los individuos de la cohorte del farmacéutico clínico tenia mayor PA sistólica inicial (p=0,009) y diastólica (p<0,001).

Ajustando para edad, sexo, PA sistólica y diastólica pre-periodo, estado diabético, y uso de alfa-bloqueantes, los individuos de la cohorte del farmacéutico clínico tenían más probabilidad e alcanzar el control de PA al final de los seis meses de seguimiento, comparados con el grupo control (p=0,002) y tenían mayores reducciones en la presión sistólica (p=0,048) y diastólica (p<0,001) comparada con los controles (Tabla 2). Entre los individuos cuyos seis meses de PA fueron medidos en la consulta médica, los individuos controlados por el farmacéutico clínico (59,6%) tenían más probabilidad detener la presión controlada comparados con los individuos control (40,5%) después del ajustar para edad, sexo, PA sistólica y diastólica pre-estudio, estado diabético y uso de alfa-bloqueantes (p=0,018).

Después de los seis meses de seguimiento, a una mayor proporción de individuos controlados por el farmacéutico clínico tenían prescritos diuréticos tiazídicos comparados con el control (p<0,001). Los individuos control tenían una mayor media de visitas relacionadas con la PA durante el periodo de estudio, comparadas con el grupo del farmacéutico clínico (p=0,020). Esto se tradujo en 31 visitas menos a la clinica entre los individuos del grupo del farmacéutico durante los seis meses de seguimiento. En contraste, la media de llamadas telefónicas relacionadas con la PA fue mayor en los individuos controlados por el farmacéutico (p<0,001). Además, la monitorización en casa/comunidad fue utilizada mas a menudo en los individuos del grupo del farmacéutico que en los control (p<0,001).

81 (71,7%) individuos del grupo del farmacéutico clínico y 72 (64,7%) del grupo control tuvieron lecturas de PA registradas en el seguimiento a largo plazo de 1998. El tiempo medio de lectura de PA a largo plazo fue de 613,8 y 532,7 días en los grupos del farmacéutico clínico y control, respectivamente (p<0,001). El control de la PA disminuyó a largo plazo cuando los individuos controlados por el farmacéutico clínico volvieron a la atención normal (p<0,001). El control de la PA se mantuvo solo en el 22,2% y 20,8% de los individuos del farmacéutico clínico y del control, respectivamente, de entre los que habían alcanzado el control durante el periodo de seis meses de seguimiento (p=0,835).

 

DISCUSIÓN

En este estudio encontramos que los pacientes gestionados por un farmacéutico clínico alcanzaron mayor control de la PA que los pacientes que recibían atención normal. Además encontramos que cuando los pacientes gestionados por el farmacéutico clínico vuelven a su atención habitual para seguimiento a largo plazo, el control de la PA disminuye significativamente. Las tasas de control de hipertensión en nuestro estudio se aumentaron aproximadamente en un 59% con respecto a las de atención médica habitual y eran comparables a los resultados comunicados en otros estudios que evaluaban el impacto de las intervenciones de farmacéuticos clínicos sobre el control de la PA.9-12

Uno de esos estudios comparó la gestión de la hipertensión con el abordaje de un médico y un equipo de farmacéuticos sobre la atención médica.11 Los farmacéuticos clínicos se encontraban con los pacientes antes de cada visita al médico y recogían la historia de medicación y estimulaban la adherencia. Se adjuntaban a la historia clínica recomendaciones de cambios en el tratamiento antihipertensivo. Estos investigadores comunicaron que mientras un 55% de pacientes del grupo gestionado por el farmacéutico clínico alcanzó el control de la PA, sólo el 20% de los individuos en el grupo control lo alcanzó (p<0,001). En otro estudio, los farmacéuticos clínicos revisaban el tratamiento antihipertensivo con los pacientes y hacían recomendaciones a los médicos basadas en la evidencia sobre los tratamientos.10 Con esta intervención del farmacéutico clínico, el 65% de los pacientes alcanzaron los objetivos de PA comparados con el 43% de pacientes que recibían atención normal del médico (p=0,02).

Los individuos de nuestro estudio tenían la opinión de auto-monitorizarse su PA. Casi la mitad de los individuos del grupo del farmacéutico clínico eligió este método de monitorización. Como los pacientes descontrolados que miden su PA con auto-monitorización en combinación con intervenciones del farmacéutico clínico tuvieron mejoras significativas en el control de sus PA comparados con los individuos en atención normal,12 puede que este método haya contribuido a ese mejor control en nuestro estudio. Sin embargo, al comparar solo individuos en nuestro estudio cuyo seguimiento de seis meses era medido en la consulta médica, encontramos que la tasa de control de PA era aún más alta en la cohorte del farmacéutico clínico. Este hecho sugiere que los otros componentes de la intervención del farmacéutico clínico eran los contribuyentes principales para el mejor control de la PA.

El aumento de la monitorización casera también puede haber afectado a nuestro hallazgo de menores visitas a la consulta relacionadas con la PA en la cohorte del farmacéutico clínico. Este hecho es notorio porque la tasa anual de visitas a consulta médica en Estados Unidos por hipertensión es más alta que por cualquier otra enfermedad crónica.16 Disminuyendo las consultas relacionadas con hipertensión mientras que simultáneamente aumenta el control de la PA, puede producir una reducción en los costes sanitarios.

Los individuos de nuestra cohorte de farmacéutico clínico recibieron más diuréticos tiazídicos para el tratamiento de la hipertensión durante el periodo de seguimiento. Los diuréticos tiazídicos se recomendaban en las guías previas del JNC14,17 y actualmente son el tratamiento de primera línea en el Séptimo Informe de la Comité Nacional Conjunto para Detección, Evaluación y Tratamiento de la Presión Arterial Elevada (JNC 7) en pacientes con hipertensión no complicada por su capacidad de prevenir complicaciones cardiovasculares.18 A causa de su bajo coste de adquisición comparado con otros antihipertensivos, el uso preferente de diuréticos tiazídicos también puede producir ahorros en los costes sanitarios.19 La alta tasa de utilización de diuréticos tiazídicos (aproximadamente el 68%) en individuos intervención indica que la intervención del farmacéutico clínico en nuestro estudio fue consistente con las guías nacionales.

Encontramos que el control de la PA no se mantenía cuando los individuos gestionados por el farmacéutico volvían a la atención normal para seguimiento a largo plazo. Las mejoras en los resultados clínicos (p.e. reducciones en la frecuencia de infartos) requieren control de PA mantenido durante prolongados periodos de tiempo.18 La pérdida del control después de volver a la atención habitual y el 22,5% de no seguimiento a los seis meses en los individuos control comparados con el 0,0% en la cohorte gestionada por el farmacéutico demuestra el valor de un abordaje sistemático multidisciplinar de la hipertensión, donde un farmacéutico clínico monitoriza a los pacientes hipertensos, gestiona su farmacoterapia y evita las pérdidas de seguimiento.

Este estudio tiene varias limitaciones. Los individuos no fueron aleatorizados sino que se asignaron a la cohorte del farmacéutico clínico o a la de control dependiendo de la consulta médica donde eran atendidos. Se utilizó análisis multivariante para ajustar los sesgos potenciales que puedan resultar de la no aleatorización al evaluar resultados. Además, no tuvimos acceso a datos de raza/etnia de los individuos. Sin embargo, como la mayoría de los hipertensos que reciben atención en estas consultas son blancos, no hispanos, asegurados por el trabajo en Medicare, la raza/etnia probablemente no sea un factor en nuestro análisis. También se manejó a los pacientes de acuerdo a las guías del JNC V, que no diferencia objetivos de PA en diabéticos. Así, que la PA se consideró controlada en pacientes con diabéticos cuando era de <140/90 mmHg. Como las lecturas de PA eran menos en la cohorte control, es posible que esta cohorte tuviese menos oportunidades de que una lectura de PA alcanzase el objetivo deseado. Como algunas de las PA en este estudio fueron auto-medidas, el error en la medición y la comunicación de los valores de PA puede producir un sesgo. Sin embargo, como los valores de PA que anotaban los pacientes demostraron ser equivalentes a los que almacenaba el monitor,20 tenemos confianza en que no hubo sesgo relacionado con la automedica.

 

CONCLUSION

Este estudio proporciona evidencia de que la participación de farmacéuticos clínicos en la gestión de la hipertensión produce mejores tasas de control de la PA y la selección de la farmacoterapia es más consistente con la evidencia de las guías. Además, este estudio demuestra la necesidad e cambios en el sistema sanitario para prevenir que los pacientes se pierdan a largo plazo. El mantenimiento del control de la presión arterial es difícil, por lo que se necesitan estrategias innovadoras para la gestión de la hipertensión. Los hallazgos de nuestro estudio sugieren que la participación de farmacéuticos clínicos en la gestión de la hipertensión pueden aumentar significativamente el número de pacientes que alcanzan sus objetivos de PA.

 

AGRADECIMIENTOS

Los autores querrían agradecer a Dan Witt, PharmD y Jennifer Pratt, MD por su ayuda en la preparación del manuscrito.

 

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