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Ene

versión On-line ISSN 1988-348X

Ene. vol.12 no.2 Santa Cruz de La Palma ago. 2018  Epub 20-Ago-2018

 

La Ciencia del Cuidado

Los límites del lenguaje y su implicación sobre los límites del cuidado: a propósito de Wittgenstein y la Enfermería

Limits of language and its implication on limits of care: on subject of Wittgenstein and Nursing

Alexandra González Aguña1  2  , José María Santamaría García1  3 

1Grupo MISKC. Universidad de Alcalá, Madrid

2Hospital Universitario Príncipe de Asturias. SERMAS. Alcalá de Henares, Madrid.

3E.A.P. Meco. SERMAS. Madrid.

Resumen:

La persona tiene la capacidad para representar imágenes del mundo y esto es posible por su condición de ser racional dotado de lenguaje. Un lenguaje que influye en la construcción de la propia persona como ser de cuidado. Bajo este marco, la Enfermería ha propuesto lenguajes para representar situaciones del cuidado, las cuales históricamente han sido delimitadas al contexto de la acción profesional. El lenguaje de la comunidad enfermera puede representar la atención profesional. Sin embargo, ¿puede este lenguaje representar el cuidado en su máximo significado? Wittgenstein forja las bases del presente trabajo con las proposiciones de su obra “Tractatus logico-philosophicus”, a partir de las cuales surge el estudio hacia un modelo de lenguaje para una ontología del cuidado.

Palabras clave: Atención de Enfermería; Lenguaje; Sistemas de Información en Salud

Abstract:

The person can represent images of the world and this is possible because of its condition of being rational endowed with language. A language that influences the construction of one's own person as a being of care. Under this framework, Nursing has proposed languages to represent situations of care, which historically delimit situations to the context of professional action. The language of the nursing community can represent professional attention. However, can this language represent care in its maximum meaning? Wittgenstein forges the bases of the present work with the propositions of his work "Tractatus logico-philosophicus", from which arises the study towards a language model for an ontology of care.

Keywords: Nursing Care; language; Health Information Systems

El principio está en un origen figurado.

El desarrollo en la comprensión del cuidado deviene de las reflexiones, investigaciones y publicaciones realizadas por personas que, en algún momento de su vida, sea por el motivo que fuere, afrontaron la mayor de las preguntas: la del ser y su existencia en el mundo. 1) (2

Las respuestas a dichas preguntas han proporcionado diversas representaciones sobre una realidad que toda persona comparte y de la cual participa. 3

La persona es comprendida como un ser vivo, un ser racional y un ser social. Como ser vivo tiene unas necesidades que satisfacer, como ser racional tiene capacidad para pensar, discurrir, argumenta, y, como ser social está inmerso en un entorno del cual forma parte siendo influido e influyendo en el mismo. 4) (5) (6 En cualquier caso, la persona es, la persona toma forma de ser existente en un mundo al cual va a acceder desde su condición de ser vivo, racional y social. 5) La perspectiva tomada por cada uno será individual y privada desde la condición de acceso al mundo como resultado de su vida, del razonamiento llevado a cabo y de la influencia del contexto social. 5) (7 Una triada posible por el lenguaje que habilita el discurso desde el cual cada persona representa, interpreta y construye. 8

El lenguaje constituye así un elemento nuclear para la configuración de la realidad en cada persona, en tanto en cuanto es desde donde recibe y aporta en el mundo. El lenguaje sustancia el medio desde donde observamos e interpretamos la existencia de un ser con necesidades, razonamientos y en constante relación con el mundo. Una condición de existencia propia de un ser del cuidado. 9) (10

El cuidado es una realidad inherente a esa persona que lo estudia en busca de su interpretación y representación, de modo que dicho ejercicio solo es posible por una capacidad del pensamiento que se doblega sobre sí mismo para tratar de posicionar la mirada en un plano superior. 11) (12 Este ejercicio entre la racionalidad reflexiva sobre uno mismo, en relación con una sociedad y sustentado en un lenguaje hará de la persona un ser de lo “meta” en cuanto al acceso al mundo, en cuanto a la representación de la realidad del cuidado. 12) (10

La potencia y límites de los modelos que representan el cuidado estarán sujetos pues al lenguaje. Un lenguaje cuyo análisis va a permitir comprender la mirada construida del cuidado de la persona y los límites de su representación actual. Un postulado de Wittgenstein, este de los límites del mundo desde el lenguaje, del cual dará cuenta el presente artículo donde cada apartado toma proposiciones de su obra “Tractatus logico-philosophicus”. 13

El cuidado como realidad representada: “Nosotros nos hacemos figuras de los hechos”

La persona es un ser vivo, social y racional cuya existencia en el mundo es posible por la representación de la realidad vivida que le permite interaccionar dando respuesta a las necesidades propias y de su comunidad. 4) (14) No obstante, esta característica podría ser atribuida a otros seres vivos como algunas especies animales que actúan en función de los entornos y logran su supervivencia y la de su comunidad; mostrando incluso comportamientos que podría tildarse de racionales, no aventuraremos si inteligentes. 5 ¿Qué hace entonces especial a la persona respecto al resto?

La respuesta más aceptada hasta la actualidad es la idea del homo loquens, un ser que es y vive desde un lenguaje característico que le permite no solo la comunicación con el entorno ante las necesidades propias y ajenas, sino que además le habilita para la metacognición. 5) (9 La persona puede reaccionar, representar y reflexionar sobre el mundo y, al mismo tiempo, puede reaccionar ante las propias reacciones, representar las propias representaciones y reflexionar sobre las propias reflexiones. 15

El mito de la caverna de Platón ya expresaba esta situación donde aquellos individuos obligados a vivir un mundo de sombras toman acceso desde una posición particular, pasiva y asilada desde la cual reaccionan y representan la realidad. La interpretación reflexiva del mundo vivido, la consciencia de otro mundo posible y la comunicación de dicha experiencia solo es posible cuando en el mito aparece la capacidad del lenguaje. 7) (16

La realidad va a comprender el conjunto de existencias reales y efectivas, la idea de lo que acontece de verdad frente a lo ficticio o ilusorio. 17 Pero la historia de la humanidad (o de la ciencia para quién lo prefiera) ha mostrado que, sobre la idea de verdad, pocas afirmaciones han prevalecido inmutables en el tiempo. 14) (18 Cada persona (como cada prisionero) accede al mundo desde una posición única (su existir) construyendo una realidad diaria de constantes luces y la sombras. La realidad está arraigada en una posición espacio-tiempo dependiente de cómo la persona accede al mundo y hace sus figuras; y de ello aparecerán sus posteriores restos documentales en función de la imagen obtenida en su particular mundo de dimensiones. 19) (20

Las dimensiones de espacio y tiempo son fundamentales para poder analizar a pasado y en presente. 21) (22 Cualquier análisis pictográfico o bibliográfico incluye un marco desde donde comprender la obra porque la sitúa en un momento de la historia en un lugar concreto, lo que significa una circunstancia específica sobre la cual surgió la idea y fue plasmada. Así, lo escrito da cuenta de una visión de la realidad, del objeto o sujeto de interés y la perspectiva tomada para acceder a su conocimiento. 12) (23 En este sentido, podremos asumir que, aunque existiera una única realidad como entidad objetiva, las condiciones de la persona hacen que tan solo puedan gestionarse informaciones limitadas desde perspectivas concretas, del mismo modo que solo puede gestionar limitadas cantidades energéticas. 24

El individuo constituye una parte de la realidad (el origen de la propia y elemento de la de otros) sobre la que trata de alcanzar el todo, pero en la que tiene que asumir que siempre dejará una perspectiva fuera de la visión. 19 Esa perspectiva que anula es desde la que observa la realidad, de forma que, si analiza una dimensión espacial concreta dejará de atrapar el tiempo y si analiza desde el continuo del tiempo no podrá dar cuenta de las posiciones espaciales. Solo la mirada desde una cuarta dimensión sería capaz de contemplar la dimensión espacio-tiempo que manejamos a la vez y de forma continua; pero entonces estaríamos asumiendo que existe esa cuarta dimensión desde la que se observa y que podríamos incrementar las dimensiones aceptadas ilimitadamente si continuamos el juego. Unos planteamientos sobre la realidad posible, estos de las n-dimensiones, sobre los que también existen obras de referencia. 20) (25

Así pues, la persona va a tener acceso a la realidad desde una gestión limitada por su condición de existencia en un mundo contemplado desde alguna perspectiva de la dimensión espacio-tiempo, desde una interpretación de lo observado acerca de cómo son las cosas. 9) (23) (26 Donde además el acceso tendrá lugar como ser racional con un lenguaje determinado que es fruto de la construcción propia y heredada de su comunidad. 8) (22

O lo que es lo mismo, denominamos realidad a la imagen que nos hacemos del mundo, lo que está estrechamente vinculada al cuidado. 9) (10

La persona como ser de cuidado se construye como resultado de este, le hace acceder al mundo de una manera única y afrontar cada momento de futuro. 7) (27 El lenguaje será el vehículo que posibilita figurar dicha realidad, reflexionando e interpretando cada momento para construir un discurso que puede prevalecer en los textos. 8) (9) (25) (28

El cuidado (como postulan sus axiomas) forma parte de la realidad y, como tal, puede ser figurado creando un mundo representacional basado en un lenguaje que permita recoger las distintas perspectivas de la existencia de la persona, desde un mundo dado a priori de situaciones posibles al mundo de hechos que acontecen. 11) (13

Estas figuraciones son los modelos del cuidado, los cuales son representaciones mentales a modo de arquetipo que exponen un esquema teórico sobre qué es el cuidado y cómo toma forma; pero aún más allá, y de forma inversa, estos modelos son la base para interpretar y comprender que se entiende por cuidado y cuáles son sus actuales límites representacionales. 1) (13) (17

El lenguaje en el cuidado y sus modelos: “Un hecho para poder ser figura, debe tener algo en común con lo figurado”

El cuidado para poder ser representado debe trazar un nexo entre lo que es, cómo acontece en el mundo y la figura mental, lo que es posible por el lenguaje de la persona. El desarrollo de los modelos del cuidado ha sido posible por la reflexión del individuo sobre su propia existencia, como ser de cuidado y como ser dotado de lenguaje. 9) (10

El comienzo sobre la reflexión acerca del cuidado podría datarse en los primeros vestigios de la humanidad, donde los primeros códigos en forma de pintura o escritura ya mostraban acciones de cuidado como las concernientes a la necesidad de alimentación. 4) (29 Estas improntas servían para comunicar, sea por el propósito que fuere, y representan incluso en nuestros días acciones de cuidado en tanto en cuanto somos capaces de identificar los signos grabados e interpretarlos desde un enfoque que incluye la idea de cuidado. Ejemplo reseñable de ello es el estudio de la Dra. Teresa Miralles que ahonda los vestigios de la Enfermería desde la filatelia, así como desde otras muestras que pueden encontrarse en el Museo de Historia de Enfermería del Ilustre Colegio Oficial de Enfermería de Madrid. 30) (31) Sin embargo, cuando nos referimos al estudio del cuidado desde un ámbito formal las referencias utilizadas más específicamente son las provenientes de la disciplina de Enfermería. 14

Obras que aparecen identificadas como escritos de Enfermería sobre el cuidado son el “Manual de Instrucción de Enfermeros” de Andrés Fernández 32) (33 y el libro “Notas de Enfermería: qué es y qué no es” de Florence Nightingale. 34 Ambos dos libros utilizados como los primeros escritos de la profesión que servirán de referencia para las posteriores obras publicadas por enfermeros. 14 Desde ese momento la producción escrita de la Enfermería va a poder ser analizada considerando el contenido de lo escrito y el lenguaje empleado. El significado y el significante de lo que trata de ser representado. 14) (35

Análisis históricos que ahonden en la perspectiva temporal contemplan la evolución del lenguaje, tanto en la evolución y aumento de competencias ejercidas por las enfermeras, como en los cambios de términos utilizados para expresarlo. Ejemplo de ello es la propia denominación de aquellas personas que han ejercido y ejercen el cuidado como profesión. Por la otra parte, análisis transversales permiten identificar las diferencias existentes entre unas regiones y otras del mundo en cuanto a qué es cuidado y cómo es ejercido profesionalmente. Motivo por el cual aparece por ejemplo grupos que interpretan documentación para homologar titulaciones para ejercer el cuidado profesional. 14) (35

No obstante, el área del presente estudio está centrada en los lenguajes que han sido desarrollados explícitamente por y para la comunidad enfermera como un código común compartido para la comunicación acerca del cuidado.

Sirva de puntualización que dichos códigos compartidos han sido tradicionalmente denominados lenguajes de Enfermería o taxonomías enfermeras, pero que no fue hasta hace poco más de una década cuando surgió la actualmente aceptada denominación de lenguajes del cuidado. 1) (36 Una modificación del término correlativo al cambio desde modelos de Enfermería a modelos del cuidado, y que dio lugar a conceptos como modelos conceptuales del cuidado y modelos profesionales del cuidado; donde este último incluyó el proceso de atención enfermera y sus taxonomías (Figura 1). 1) (36

Figura 1: El lenguaje como representación de Enfermería vs. Del cuidado 

Un cambio terminológico acorde a las nuevas ideas de investigación que proponían ahondar en los fundamentos profesionales y disciplinares desde su más arraigada naturaleza y razón de ser: la del cuidado a la persona a lo largo de la vida en cualquier contexto. Un cambio que transcendía a la limitación del cuidado como acción profesional que justificara la condición de la Enfermería como servicio.

Así pues, si el modelo de cuidado es una representación mental sobre la realidad que sirve para interpretar y comprender qué se entiende por cuidado, los lenguajes del cuidado son la expresión de cómo la comunidad construye la figura. 1) (17 La unión entre la persona, el cuidado y el modelo es posibilitada a través del lenguaje (natural o normalizado) que sirve para el acceso a interpretar la realidad, comprenderla, figurarla y representarla. 12) (25) (37 Un planteamiento de estudio que está desarrollado dentro de la investigación doctoral de la autora del presente artículo en Universidad de Alcalá desde el Grupo MISKC, y del cual surge el análisis de los lenguajes normalizados existentes en Enfermería.

Sentido del acceso al cuidado como referencia

El estudio del cuidado, así como el estudio de los lenguajes que tratan de representar el cuidado, ha sido tradicionalmente contemplado desde un enfoque inductivo.

Los estudios históricos longitudinales recogen las obras (pictóricas, filatélicas, cinematográficas, bibliografía, normativa) para trazar unas conclusiones que buscan dar un paso más allá, aunque sea al postular una línea de discurso que antes no había sido contemplada o clasificar las evidencias en categorías que sirven para fundamentar algunas afirmaciones. Los estudios transversales recogen las evidencias de un contexto determinado para concluir con una imagen global, y mayor que mera suma de las partes, de un momento señalado; lo que permite aunar un grupo de visiones o propuestas. 14) (35

Los lenguajes son asimismo construidos a partir de estudios que parten de otros lenguajes o taxonomías existentes, de búsquedas de datos incluidos en historia clínica o de concordancia con el uso de lenguaje en grupos de profesionales. Estudios todos ellos que, si bien han mostrado su utilidad en el avance para representar cuidado y reconocer el cuerpo de conocimiento de la disciplina, son sin embargo deficitarios desde la forma de construcción. 14) Basar la construcción de un lenguaje normalizado en vestigios de su uso o en la actual correspondencia con cómo hablan y escriben los profesionales es de por sí un sistema cerrado y autoalimentado del que no puede demostrarse si es incompleto y/o incongruente. 38

No obstante, estas herramientas son las mejores obtenidas hasta la fecha y, aun así, no han logrado su implementación completa en los sistemas de información sanitarios, por lo que son escasos los estudios que muestran los resultados positivos que se obtiene de su utilización sistemática en la asistencia o de su integración en la forma de mirar el cuidado. 39) (40

Acceso a la realidad desde método inductivo a deductiva: “La figura figura la realidad representando una posibilidad de la existencia y de la no existencia de los hechos atómicos”

Otra forma de estudio es posible, la de la metodología deductiva que aplican otras disciplinas y la cual no tiene por qué confrontar con las anteriores. 36) (41) (42 El estudio asume como objeto de estudio los lenguajes existentes (con su valor disciplinar y profesional) para abrir una perspectiva distinta que parte de comprender los principios generales aceptados tanto en cuanto qué es el cuidado, cómo acontece en la existencia dada de la persona, y cuáles son las características que el lenguaje debe presentar para figurarlo.

El ámbito de estudio restringe su muestra a los lenguajes normalizados reconocidos para la representación del cuidado, siendo el objeto de estudio dichos lenguajes y su sujeto subyacente la persona, como ser que vive y expresa cuidado; y para el cual debe servir el lenguaje construido.

Las técnicas aplicadas en adquisición del conocimiento es la extracción desde fuentes bibliográficas, empleando análisis estructural de texto para determinación de las características del diseño de lenguajes. 43

Los resultados mostrarán las limitaciones del lenguaje actual, lo que significa las limitaciones para representar esa realidad de la persona que es el cuidado. Frente a ello, un modelo que figura el cuidado debe permitir construir el conjunto total de posibilidades para cualquier persona, identificar el conjunto de hechos posibles (y no posibles) para cada caso y representar los acontecimientos dados.

Sobre lo que hoy en día se ve y que puede que sea.

Los resultados mostrados relatan un camino de la investigación que parte la representación del cuidado existente en sus modelos de estructura y lenguaje, para posteriormente abordar las características del cuidado como fenómeno a representar y, por lo tanto, las premisas de partida para construir un lenguaje del cuidado.

El Proceso de Atención de Enfermería y sus lenguajes: “La proposición determina un lugar en el espacio lógico”

Un diagnóstico es entendido como un enunciado relativo a la naturaleza de un fenómeno, una secuencia de palabras que tiene un valor de comunicación y que va a significar en determinado sentido para la persona que lo emite y para quien lo recibe. 17 Este diagnóstico es un tipo de proposición sobre el cuidado cuando se refiere a la persona y a la situación que manifiesta en relación con dicho cuidado propio o en vinculación con otros. De este modo, el espacio lógico que habilite el lenguaje es el límite de las posibles proposiciones, de tal forma que aquello que no contempla ese espacio no es posible enunciarlo, y, en consecuencia, contemplarlo como propio del campo del cuidado. 13

El diagnóstico de Enfermería ha sido y es el eje central del Proceso de Atención de Enfermería (PAE) o metodología enfermera, como prefieran denominarlo. Si bien la fase diagnóstica fue la última reconocida dentro del conocido proceso, fue la primera sobre la que aparecieron propuestas de lenguaje normalizado. 1) (14) (44 La diagnosis enfermera conforma la segunda fase del PAE, se sitúa como resultado de la valoración (recogida, ordenación y análisis de datos) y antecede a las subsiguiente planificación, ejecución y evaluación. Un proceso donde puede distinguirse un principio y un final en base a la resolución de la situación identificada, es decir, responde a un criterio de eficacia respecto al servicio brindado. La persona atendida comenzó con tal valoración, que responde a una o varias etiquetas diagnósticas y que, tras la debida planificación e intervención ha alcanzado el nivel de resolución parcial, total o nulo. 1) (14) (44

Para representar este proceso los lenguajes diseñados fueron respondiendo a las necesidades de los profesionales de Enfermería, tanto como reconocimiento de un lenguaje propio de esta disciplina como para mejorar la comunicación en historia clínica del servicio prestado y sus resultados.

Los lenguajes normalizados que hasta la actualidad ha sido difundidos son: OMAHA 45, Lunney, NANDA 46, NOC 47, NIC 48, CIPE 49, Clinical Care Classification 50, ATIC 51, CENES 52, SNOMED-CT 53, CIAP 54, Loinc 55.

Si bien es cierto que existen otros muchos lenguajes en cuanto a la salud o técnicas referidas al ámbito sanitario, su vinculación con el campo del cuidado no ha sido señalado por la Enfermería; por lo que se reconoce a los anteriores como los aceptados. No obstante, los tres últimos lenguajes no son objeto de análisis para este estudio porque provienen de disciplinas diferentes, concretamente desde un enfoque de la computación, la medicina y el ámbito del laboratorio. 53) (54) (55 El análisis de los nueve lenguajes identificados como representativos para expresar el cuidado incluye dos enfoques que la disciplina enfermera ya reconoce: los modelos de estructura y lenguaje del proceso de atención. 1) (36

En cuanto al proceso de atención, y sus respectivas fases concatenadas, los lenguajes muestran su interés por la diagnosis. Seis de los nueve lenguajes incluyen esta fase en su normalización de los términos a utilizar; y las restantes tres lo hacen por derivación. Los lenguajes NOC y NIC están construidos desde la articulación conjunta con NANDA 56) y, en el caso de CENES está reconocido en su obra que asume dicha terminología, pues su objeto de interés es normalizar las variables. 52 Una fase de valoración que es la que menos propuestas presenta, si bien subyace como fundamental para la diagnosis y es en muchas ocasiones solapada por aquellos lenguajes que tratan de normalizar la etiqueta diagnóstica. Por otra parte, hay que señalar que ante el continuo desarrollo de los lenguajes existe la posibilidad de que algunos de los analizados estén desarrollando propuestas sobre fases de las que actualmente no tiene publicación (Figura 2). 46) (51

Figura 2: Análisis por fases de proceso de atención 

En cuanto a las características de los lenguajes en sí mismos, el estudio halla una estructura común donde son identificados los metadatos código, etiqueta y definición. Ambos tres son significantes diferentes para un mismo significado que trata de representarse. 44

El código es una cadena alfanumérica (en su mayoría numérica exclusivamente) que varía en el número de dígitos, pero donde funciona siempre como identificados unívoco del concepto al que vincula. 57 Esta propiedad fundamental en el campo de los sistemas informáticos es tenida en cuenta en todos los lenguajes casi desde los inicios, siendo solo las dos propuestas más antiguas (OMAHA y Lunney) las únicas que no lo incluyen (Figura 3).

Figura 3: Análisis por metacampo código 

La etiqueta es una descripción de una o varias palabras que constituye el concepto nuclear en los lenguajes normalizados, pues trata de servir como común denominador para toda aquella persona que quiera hacer referencia a las situaciones que significa. Así, independientemente del lugar y el momento, cualquier profesional debe reconocer qué significa dicha etiqueta y señalar con la misma toda situación que considere es representada bajo esa idea. Como núcleo de la normalización de lenguajes, todas las propuestas incluyen etiquetas diagnósticas (bien denominadas etiquetas o descripción) a excepción de Lunney que propone una estructura para la misma pero no un conjunto listado de términos, lo cual puede ser valorado positiva o negativamente (Figura 4). 36) (46

Figura 4: Análisis por metacampo etiqueta 

Por último, la definición es la explicación en lenguaje natural y con una extensión mayor de la situación de cuidado que busca ser representada mediante la etiqueta e identificada con código para la gestión de información. 17) Esta definición ha ido tomando importancia con el tiempo cuando los lenguajes normalizados fueron siendo reconocidos y difundidos entre distintas regiones, lo que hacía necesario aclarar la extensión y cualidad de la idea representada bajo la etiqueta. Así pues, menos las dos primeras propuestas (OMAHA y Lunney) el resto muestran siempre una explicación de la realidad a etiquetar (Figura 5).

Figura 5: Análisis por metacampo definición 

En un análisis global, las propuestas de lenguajes muestran una estructura semejante pero enfocadas en partes diferentes de un proceso construido desde la atención profesional. El foco fundamental es el diagnóstico que, independientemente del formato, ha tratado desde los primeros lenguajes representar situaciones donde la enfermera puede intervenir y de los cuales puede dejar escrito en las historias clínicas. No obstante, los lenguajes de diagnósticos han incrementado su información sobre el significado. Las últimas publicaciones incluyen descripciones de la etiqueta en lenguaje natural que facilita la traducción a otras lenguas y exponen un conjunto de datos en forma de variables que guían en la valoración e identificación de las situaciones a representar. 46) (51

Todas las fases tienen al menos un lenguaje que sirve para representarlas, pero solo CIPE afirma tener términos suficientes para cubrir todas las fases. 49) Sin embargo, CIPE no ha sido implantada de forma general e incluso en España la normativa indica el uso de NANDA, NOC y NIC, siendo libre la fase de valoración. 58

Pero, un mundo globalizado con sistemas de información y normativas distintas requiere herramientas para el intercambio y traducción de los lenguajes; motivo por el cual plantea el análisis de las interrelaciones (Figura 6).

Figura 6: Análisis por interrelación 

La mayoría de los lenguajes no tiene interconexión con otros, y en aquellos que sí se halla una traslación de términos lo hacen desde el diagnóstico y hacia el lenguaje NANDA. Para los resultados NOC y las intervenciones NIC forma parte del diseño de estos tres lenguajes como un conjunto que de hecho tiene una obre de interrelación NANDA-NIC-NOC; CENES como proyecto de variables surgidas desde grupos de profesionales asume NANDA como referencia y ATIC enfocado en el diagnóstico traza traducción a NANDA, CIPE y CCC, identificando términos con coincidencia uno a uno, uno a ninguno o uno a varios.

En definitiva, el análisis de los lenguajes expone la diversidad de propuestas, con estructura semejante en su diseño, centrados en el diagnóstico, pero, con dispares grados de utilización y sin posibilidad de interconexión.

Ante estos resultados el espacio lógico representado está ceñido a un tipo de cuidado, el cuidado a otro bajo criterios normativos profesionales, y la proposición que permite construir los lenguajes actuales es fragmentada, pues cada uno de ellos accede a esta realidad del cuidado profesional desde una perspectiva concreta de determinadas fases de un proceso prediseñado. Unas condiciones que ciñen el espacio lógico del cuidado a un plano concreto, el profesional, y del cual solo pueden señalarse proposiciones lineales, planes de cuidados, o puntuales, datos sobre alguna de las fases sin relación con el resto.

La variable del cuidado: “La forma general de la proposición es una variable”

La segunda fase del estudio aplica la metodología deductiva, recogiendo por una parte los mismos lenguajes utilizados que en la fase anterior del estudio y teniendo en cuenta los resultados de su análisis inductivo.

El diagnóstico, que ha mostrado su hegemonía en el proceso de atención, tiene que mostrar capacidad para enunciar un fenómeno acerca del cuidado, de cualquier tipo de cuidado, lo que incluye comprender quién es la persona y cómo existe en el mundo en un momento determinado, tanto consigo mismo como en relación con el cuidado de otros. A este respecto, los actuales lenguajes carecen en términos generales de una de las informaciones más importantes, la información sobre la persona en sí.

Los diagnósticos de Enfermería representan situaciones del cuidado desde la mirada del profesional ante su competencia para intervenir en favor de mantener o restablecer la salud, pero no incluyen en el enunciado a qué persona le ocurre. Datos como la edad y el sexo son necesarios para situar a una persona en un espacio lógico de posibilidades para el cuidado. Esta información es fundamental para comprender a la persona, como así lo postulan modelos del cuidado como los de Dorothea Orem y otras propuestas más actuales que lo llevan a su utilidad clínica. 59) (6 Las obras publicadas sobre diagnósticos incluyen situaciones que no pueden ocurrir a cualquier persona, como por ejemplo el diagnóstico NANDA “Lactancia materna ineficaz46 , la cual solo sería posible de partida en una persona de sexo mujer y en edad fértil porque ha tenido pasar por una gestación. Para hallar datos como la edad y sexo, que habiliten situar a la persona en su espacio lógico de posibilidades del cuidado, es necesario acudir a las variables que están dentro de las últimas propuestas de NANDA y en los desarrollos de CIPE o CENES. Sin embargo, en NANDA no están normalizadas, CIPE está desigualmente implantado y CENES, que sí enfocó desde el inicio el estudio de las variables, no obtuvo una implantación en el ámbito clínico debido a la normativa vigente, razón por la cual es actualmente un proyecto cuya utilidad puede ser asumida a la investigación en el campo de los lenguajes. 52) (58) (60 Los datos inherentes a la descripción de quién es la persona forman el núcleo central sobre el que añadir todo el conjunto de datos sobre su situación de cuidado en cada momento. 6 Una propuesta en este sentido es la mostrada por los estudios de Fernández Batalla que plantea comenzar por la comprensión de la propia persona y su trayectoria de cuidado. 27 Será pues este conjunto de datos posibles los que representan el espacio lógico donde la persona existe desde el cuidado, y es desde esa posición donde expresa su condición en cada momento. Una condición de la persona como ser del cuidado y que tiene la capacidad de expresar una información a recoger para representar e interpretar.

Dicha información será etiquetada como diagnósticos del cuidado al incluir no solo situaciones de interés desde la perspectiva del cuidado profesional a otro, sino que aúna la visión de la persona y su existencia como realidad a la que puede accederse. 44

Por otra parte, el desarrollo de los lenguajes ha mostrado un interés en el etiquetado desde los orígenes de su diseño e independientemente de la fase del proceso. Este hecho era necesario si se comprender el propósito por el que surgen estos lenguajes, pero ha mostrado su insuficiencia. En primer lugar, la etiqueta sujeta a una imagen fija preestablecida donde cabe la duda, bien por si lo valorado se ajusta realmente a dicha etiqueta o porque se dude entre dos o más que solapen su extensión de representar una situación. En segundo lugar, los desarrollos de sistemas de información han marcado la esencia de la información que no es otra que un mismo dato puede tomar distintos significados en función del momento, del conjunto de datos con que se relaciona y de la perspectiva desde la que es analizado. Ejemplo de ello puede ser la temperatura corporal, que dando un valor elevado puede ser entendido como campo llave para el diagnóstico NANDA “Hipertermia” signo relacionado con “Riesgo de Infección” o factor etiológico para un “Riesgo de déficit del volumen de líquidos”. 46

Estas limitaciones sobre la falta de representación de la propia persona y la problemática en interpretar un mismo dato hacen que de la valoración y las variables de cuidado el eje central. La valoración en tanto en cuanto es la construcción de una imagen que representa a la persona desde el cuidado, a la que posteriormente podrá indicarse el lenguaje diagnóstico que se prefiera, y la variable como unidad esencial de representación que, en su condición de mínima indivisible, permite ser interpretada desde las perspectivas que se considere.

Las características de esta variable siguen el camino ya realizado en el diseño de lenguajes normalizados y que incluye una estructura con los metacampos código, etiqueta y definición. Este diseño ha demostrado ser el necesario y suficiente para su utilización tanto en la clínica diaria como para implementarlos en sistemas de información. Teniendo en cuenta, además, que la actual tendencia en Big Data y los sistemas expertos buscan gestionar datos que puedan ser interpretados de múltiples formas, lo cual permite la variable a diferencia de las etiquetas diagnósticas. 57

De la construcción de un lenguaje del cuidado

El estudio del lenguaje como representación de una realidad, y en concreto los lenguajes normalizados para representar el cuidado, muestra la importancia de la perspectiva desde la cual se accede a construir una imagen del mundo. La persona toma consciencia de ser social y desarrolla su vida en función del cuidado, y dicho cuidado es fruto del diálogo constante que mantenemos cada uno con nosotros mismos, con otros y con el mundo. El lenguaje es el vehículo de comunicación desde el cual y a partir del cual será interpretado el cuidado.

Un conjunto de variables como sistema para figurar imágenes de posibilidades y de hechos: “Es solo cuestión de construir un sistema de signos con un número determinado de dimensiones - con una determinada multiplicidad matemática.”

Los lenguajes analizados recogen las propuestas más utilizadas, proyectos o incluso las más actuales publicaciones, y todas ellas parten de una imagen común del cuidado que está limitado al campo del cuidado al otro desde el ámbito profesional.

Este cuidado reúne una parte importante de dicha realidad (de hecho, los lenguajes surgieron para poder identificar las competencias de Enfermería) pero, sin embargo, no dan respuesta a una visión global de servir para representar el cuidado. Cuidado entendido como esa esencia inherente a cualquier persona para poder vivir, e independientemente de edad, sexo, región, cultura o de si existe un sistema sanitario donde puedan diagnosticar sobre el cuidado.

Esta concepción de la realidad es posible además desde un enfoque de estudio basado en metodología deductiva. Los desarrollos inductivos han servido para generar los lenguajes y para realizar los estudios sobre ellos. Estos estudios partían de realidades particulares que giraban en torno a la atención profesional, motivo por el cual los lenguajes fueron representando el cuidado prestado bajo este marco y fueron reafirmados en las investigaciones que enfocaban a su utilidad clínica. Sin embargo, el sistema planteado de representación - lenguaje muestra propuestas fraccionadas, con dispar implementación e insuficiente para lograr imágenes sobre toda posible situación de cuidado que atañe a las personas.

El término lenguajes de Enfermería es reformulado mediante este enfoque en lenguajes del cuidado, un concepto que resulta más acorde al propósito perseguido. Un lenguaje de variables como signos de datos que albergan tanta información como perspectivas de análisis permita las dimensiones del cuidado de la persona, lo que permitirá representar en los sistemas de información a dichas personas, sus vidas y sus situaciones de cuidado y salud, tanto individual como en grupos. Un modelo de lenguaje abierto a poder hablar de todo lo que es cuidado, pues establece los límites del lenguaje en los límites del cuidado; y antepone así la pregunta sobre si la expresión de lenguaje de Enfermería es equiparable o válida como lenguaje de representación de una ontología del cuidado.

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Recibido: 01 de Julio de 2018; Aprobado: 15 de Julio de 2018

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