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Revista Española de Nutrición Humana y Dietética

versión On-line ISSN 2174-5145versión impresa ISSN 2173-1292

Rev Esp Nutr Hum Diet vol.20 no.4 Pamplona dic. 2016

http://dx.doi.org/10.14306/renhyd.20.4.208 

REVISIÓN

 

El tomate, ¿alimento saludable y/o funcional?

Is tomato a healthy and/or functional food?

 

 

Inmaculada Navarro-González y María Jesús Periago

Grupo de Investigación de Nutrición y Bromatología, Facultad de Veterinaria, Universidad de Murcia, España.

Dirección para correspondencia

 

 


RESUMEN

Este trabajo es una revisión bibliográfica científica sobre la presencia de compuestos bioactivos en tomate y derivados y la función de estos compuestos para promover la salud del organismo humano. Diferentes estudios científicos muestran que el tomate o sus derivados tienen diferentes tipos de moléculas, algunas con actividad antioxidante, que actúan protegiendo a lípidos, lipoproteínas, ADN, etc. de los radicales libres generados por el organismo. Esta función podría ser una de las causantes de la aparente relación entre su consumo y la protección de enfermedades degenerativas y crónicas como el cáncer, enfermedades cardiovasculares, enfermedad de Parkinson, etc. Estudios más recientes han propuesto otros mecanismos bioquímicos por los cuales los componentes del tomate pueden ejercer esa función beneficiosa sobre la salud. Pero además de intentar conocer los efectos beneficiosos de los compuestos presentes en el tomate de forma aislada, algunos estudios científicos parecen indicar que el mayor beneficio de este alimento se debe al efecto sinérgico que existe entre todos sus compuestos. Y algunos estudios epidemiológicos asocian que su consumo asiduo tiene diferentes efectos beneficiosos sobre la salud. Debido a la relación existente entre los compuestos bioactivos del tomate, su consumo cotidiano y su efecto sobre la salud humana, el objetivo de la presente revisión bibliográfica es dar a conocer los compuestos presentes en este alimento y sus posibles acciones sobre la salud.

Palabras clave: Lycopersicon esculentum; Fitoquímicos; Carotenoides; Minerales; Vitaminas; Fibra alimentaria; Polifenoles.


ABSTRACT

This paper is a literature review about the presence of bioactive compounds in tomato and tomato based food, and these compounds function to promote health in the human organism. Several scientific studies show that tomato and tomato based products have several molecules, some of them with antioxidant activity, that protect lipids, lipoproteins, DNA, etc. against free radicals. This function could be one of the causes of the apparent link between consumption and protection of degenerative and chronic diseases such as cancer, cardiovascular disease, Parkinson's disease, etc. More recent studies have proposed different biochemical mechanisms in which tomato components can exert this beneficial role on health. In addition, several studies seem to show that the greatest benefit of this food is due to the synergistic effect between all its compounds. Some epidemiological studies associate that regular intake has several beneficial effects on health. Due to the association between bioactive compounds, daily tomato consumption and its effect on human health, the aim of the current literature review is summarize the compounds in this food and its possible actions on health.

Key words: Lycopersicon esculentum; Phytochemicals; Carotenoids; Minerals; Vitamins; Dietary Fiber; Polyphenols.


 

Introducción

Consistentes estudios epidemiológicos han concluido que existe una fuerte asociación entre el consumo de frutas y vegetales con una baja incidencia en el desarrollo de enfermedades como el cáncer1-3, enfermedades cardiovasculares4 y otras enfermedades crónicas5. Este efecto beneficioso de las frutas y verduras ha sido atribuido a un amplio grupo de moléculas químicas orgánicas denominadas compuestos bioactivos o fitoquímicos, los cuales no son nutrientes esenciales y por tanto suponen un aporte extra nutricional. La composición en compuestos bioactivos de frutas y verduras es tan variada, tanto cualitativa como cuantitativamente, que se les asigna una actividad biológica muy versátil sobre la salud humana6-9.

Estos compuestos bioactivos se caracterizan por su ubicuidad en el reino vegetal y, generalmente, se encuentran agrupados en los alimentos. Sólo en raras ocasiones un determinado compuesto bioactivo se localiza específicamente en un pequeño grupo o familia vegetal. Por ello, en las últimas décadas, el objetivo de muchas investigaciones se ha centrado en la identificación química y en la búsqueda del efecto biológico de estas moléculas. En la actualidad, muchas de estas moléculas han sido identificas y evaluadas sus propiedades beneficiosas mediante estudios in vivo e in vitro. Teniendo en cuenta los nuevos avances en el conocimiento de estos compuestos bioactivos presentes en los alimentos, al concepto clásico de alimento se ha sumado el de alimento funcional. En la actualidad existen varias definiciones de alimento funcional, así el International Life Science Institute (ILSI)10 los define como aquellos alimentos que, en virtud de la presencia de componentes fisiológicamente activos, proveen beneficios para la salud más allá de la acción clásica; la American Dietetic Association11 los define como aquellos alimentos modificados o que contienen ingredientes que demuestran acciones que incrementan el bienestar del individuo o que disminuyen los riesgos de enfermedades, más allá de la función tradicional de los ingredientes que contienen; también pueden definirse de un modo más específico y restrictivo, como aquellos productos a los cuales intencionalmente y en forma controlada se les adiciona un compuesto específico para incrementar sus propiedades saludables. Como alimento saludable, se entiende aquel que en su estado natural, o con mínimo procesamiento, tiene compuestos con propiedades beneficiosas para la salud.

Dependiendo de la definición escogida, el tomate (Solanum lycopersicum L. var. lycopersicum [sinónimo: Lycopersicon esculentum Mill.]) puede ser considerado un alimento funcional o bien, saludable, debido a las propiedades beneficiosas sobre la salud que le han sido atribuidas12-15. Este efecto protector se ha atribuido principalmente a un componente bioactivo denominado licopeno14. Pero además de licopeno, los tomates contienen otros compuestos bioactivos tales como el ácido ascórbico, tocoferol, β-caroteno, ácidos fenólicos, flavonoides, folatos, fibra, y otros menos conocidos como esculeosido A, fitoeno y fitoflueno16-18, los cuales tras diversas investigaciones científicas parecen tener algún efecto positivo sobre la salud.

Además, diversos estudios clínicos, han mostrado un efecto saludable de los productos alimenticios a base de tomate en la dieta1,13,15 y otros estudios in vitro e in vivo han descrito el efecto beneficioso de los compuestos bioactivos más abundantes presentes en el tomate o sus derivados19,20.

Por otro lado, también se cree que estos compuestos tienen un efecto sinérgico, es decir, en conjunto, estos compuestos forman una red compleja que parece ser la responsable de los efectos observados sobre la salud21-24.

Debido a la asociación entre los compuestos bioactivos presentes en el tomate y el efecto de su consumo atribuidos sobre la salud humana, el objetivo de la presente revisión es enumerar sus principales compuestos bioactivos y evaluar su impacto sobre la salud para determinar o intentar aclarar si el tomate es un alimento funcional o simplemente es saludable como la mayoría de los alimentos del reino vegetal.

 

Licopeno

El color rojo profundo de los tomates es proporcionado por una molécula química denominada licopeno (Figura 1), la cual constituye aproximadamente el 80-90% del contenido total de los carotenoides presentes en el tomate25. El contenido de licopeno en el tomate está influenciado por varios factores como son la nutrición de la planta, el medio ambiente y el genotipo, que en conjunto pueden afectar significativamente la biosíntesis de carotenoides26. Por lo tanto, la cantidad de licopeno en tomate puede varía de 18,6 a 64,98mg/kg de peso fresco27.

 

 

Debido a su estructura química, el licopeno es un compuesto extremadamente hidrofóbico que exhibe varias propiedades biológicas, habiendo sido estudiado desde hace varias décadas.

A diferencia de otros carotenoides, el licopeno no tiene actividad provitamina A y los efectos biológicos del licopeno sobre el organismo humano se atribuyen, principalmente, a que previene el daño oxidativo de moléculas como el ADN, lípidos y lipoproteínas; y a la inducción de la comunicación intercelular y el control del crecimiento. Por lo tanto, ha sido postulado que puede proteger contra varios tipos de cáncer y enfermedades cardiovasculares14,19,20,28-31, así como, según algún otro estudio, sobre la enfermedad de Parkinson32, abriendo posibles nuevas líneas de investigación.

Otros estudios han llegado a estimar la dosis a la que el licopeno podría tener los efectos saludables, por ejemplo, Li y Xu33, en un metaanálisis, han estimado que una dosis superior a 12mg de licopeno por día tienen efectos sobre los niveles de presión arterial en la población asiática. Sin embargo, en otros estudios se ha encontrado la asociación del licopeno con una disminución solamente de la presión sanguínea sistólica sin estimar la dosis14, porque son necesarios más estudios. Sin embargo, este mismo estudio sí ha estimado que una dosis de más de 25mg diarios de licopeno es efectiva para reducir los niveles de LDL un 10%, comparable al efecto de bajas dosis de estatinas en pacientes hipercolesterolémicos14.

Respecto a la relación licopeno y cáncer, uno de los tumores más estudiados ha sido el cáncer de próstata, donde parece disminuir el riesgo de aparición de la enfermedad en un 2% con una ingesta dietética de 0,2mg/día, otros autores estiman la dosis entre 9-21mg por día34; pero una vez detectada la enfermedad no se ha encontrado ninguna asociación entre su ingesta y el retroceso de la misma34,35. Realmente no se conoce la ingesta diaria recomendada de licopeno, pero se cree que 6mg/día podría ser suficiente para obtener sus efectos saludables.

Su función como agente hipocolesterolémico, se ha atribuido principalmente a su actividad antioxidante, pero investigaciones más recientes proponen nuevos mecanismos plausibles que pueden tener un efecto antiaterogénico.

Los diferentes mecanismos plausibles propuestos para este compuesto, han sido que puede reducir la expresión19 y/o actividad14,31-36 de la hidroximetilglutaril coenzima A (HMG-CoA) reductasa, enzima implicada en la síntesis de colesterol, y aumentar la expresión del receptor de LDL31.

A pesar de que la literatura disponible parece sugerir que el licopeno tiene una función antioxidante in vivo, son necesarias nuevas investigaciones sobre las rutas de estrés oxidativo y la adecuada elección de los biomarcadores ajustados a cada enfermedad de estudio37.

Otros posibles efectos beneficiosos atribuidos al licopeno han sido la inhibición de la actividad transcripcional de estrógenos (mecanismo que reduce la carcinogénesis)21, una asociación inversa entre el contenido de licopeno en plasma y el Índice de Masa Corporal (IMC)38, la protección contra la sarcopenia39, efecto antiinflamatorio40, protección de la piel frente a daños de la radiación solar41, y la posible reducción del riesgo de osteoporosis42.

Algunos estudios también han sugerido un posible efecto preventivo sobre la enfermedad de hígado graso no alcohólico. Ahn y Cols. propusieron en 2012, que el licopeno reduce la esteatosis hepática en ratones con dieta rica en grasa mediante la regulación del metabolismo de los lípidos hepáticos43. Otro estudio más reciente, realizado en ratas a las que se les ha provocado la esteatosis, ha concluido que el consumo de zumo de tomate ad libitum reduce los marcadores biológicos de la esteatosis, los triglicéridos plasmáticos y las lipoproteínas de muy baja densidad, provocando un aumento del metabolismo de los lípidos mediante la inducción de una sobreexpresión de genes implicados en la oxidación de ácidos grasos, haciéndola más eficiente44.

La ingesta de licopeno en la dieta se hace mediante el consumo de alimentos, siendo el tomate uno de los más consumidos, y la cuestión es si es el licopeno, o hay otros factores en el tomate que sean los causantes de estos efectos34, o incluso si son sus metabolitos40. De hecho, después de la suplementación con licopeno, se han detectado algunos de los metabolitos conocidos del licopeno en tejido pulmonar de hurones45 y en tejido hepático de ratas46. Sin embargo, Kopec y Cols. detectaron en 2010 algunos de estos metabolitos en productos de tomate, tomates crudos y en plasma humano, por lo que sugieren que estos metabolitos se producen también en plantas y tal vez se absorben de los alimentos47.

En este sentido, son necesarias más investigaciones que puedan aclarar estas ideas; a pesar de que actualmente organismos oficiales, como la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), han publicado varios documentos en los que avalan el empleo del licopeno como aditivo (E 160) y como ingrediente alimentario (en forma de oleorresina)48 y defienden la hipótesis de que su consumo en forma de tomate concentrado disuelto en líquidos disminuye la agregación plaquetaria49.

 

Otros carotenoides

A pesar de que el licopeno es el carotenoide del tomate más estudiado y el mayoritario, otros compuestos de esta familia también se encuentran presentes en él, como el fitoeno, fitoflueno, β-caroteno y luteína (Figura 1).

El fitoeno y el fitoflueno son precursores de licopeno, por lo tanto, su concentración en el tomate es menor que la de licopeno o β-caroteno. El contenido de fitoeno y fitoflueno es mayor en tomate procesado que en tomate fresco, por ejemplo, en pasta de tomate su contenido es de 8,36 y 3,63mg/100g, respectivamente, y en tomates crudos el contenido es 0,82 y 1,86mg/100g, respectivamente50. En general, los valores en el tomate fresco oscilan 0,43-0,66mg/100g para fitoeno y 0,39-0,54mg/100g para fitoflueno51 y la cantidad depende de la variedad, la etapa de maduración, las condiciones de crecimiento y el genotipo entre otros factores52.

Que estos dos compuestos estén en muy pequeña cantidad en el tomate, no significa que no puedan tener alguna actividad biológica, de hecho, hay autores que sugieren que además del licopeno, el tomate tiene otros fitoquímicos con actividad biológica53. Así, Khachik y Cols. en 200250 encontraron pequeñas cantidades de fitoeno y fitoflueno en suero humano, en hígado, pulmón, en mama, colon, piel y próstata. Por otro lado, Campbell y Cols. detectaron en 2007 concentraciones hepáticas de 30,4nmol/g de fitoflueno y 27,7nmol/g de licopeno en ratas alimentadas con un 10% de polvo de tomate en su dieta durante 30 días; detectando además que en los lóbulos de la próstata y las vesículas seminales el licopeno y fitoflueno fueron los carotenoides que más se acumulaban54.

Existen muy pocas investigaciones realizadas con estos compuestos, pero las que hay sugieren que el fitoflueno y el fitoeno podrían proteger contra el eritema inducido por la luz UV55, observándose mejores resultados en los individuos que habían ingerido el licopeno procedente de un extracto de tomate (que además de licopeno contenía fitoflueno y fitoeno), frente a los que habían ingerido el licopeno comercial añadido a una bebida; otros autores han postulado que estos compuestos pueden inhibir la oxidación de lipoproteínas56 y asociando sus datos con los reportados en la bibliografía, proponen que pueden formar parte de las defensa del estrés oxidativo en la piel y otros órganos. Y, en el estudio de Campbell y Cols., también se observó que su ingesta puede provocar la disminución de los andrógenos séricos que se asocian con el cáncer de próstata54. En otra investigación, se concluyó que el licopeno, fitoeno y fitoflueno inhibieron los niveles de estrógenos en diferentes líneas celulares, mediante la regulación génica de los receptores de estrógenos nucleares21.

Más estudios en humanos son requeridos para poder dar mayor credibilidad a los resultados realizados con estos compuestos, ya que los efectos in vitro o en animales de experimentación no son extrapolables a humanos.

Otro carotenoide presente en el tomate es el β-caroteno, que representa el 10,7% del contenido total de carotenoides. En la literatura, la concentración de β-caroteno en el tomate varía de 0,79mg/kg a 14,6mg/kg18,57.

La importancia del β-caroteno es debida a su actividad antioxidante y su papel como provitamina A. En un estudio realizado en humanos, concluyeron que la ingesta de β-caroteno (y luteína) pueden prevenir o retrasar la aparición de esclerosis lateral amiotrófica58. Adicionalmente, se ha sugerido, que este compuesto disminuye el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares31,59. También se ha propuesto una posible protección de la piel frente a daños de la radiación solar41, una posible actividad reguladora sobre el sistema inmunológico en líneas celulares60, y la posible reducción de la adiposidad y tamaño de los adipocitos en ratones61. Además, se ha propuesto que el efecto antioxidante de los carotenoides de la dieta guarda relación con la protección de la degeneración macular tardía asociada a la edad62, así como un mejor desarrollo y crecimiento normal del embrión, atenuando la incidencia de parto prematuro63.

La presencia de luteína en tomate es muy pequeña (aproximadamente 1mg/kg) o inexistente, pero se cree que puede contribuir a sus efectos beneficiosos sobre la salud64.

La luteína, carotenoide que también goza de una importante actividad antioxidante, es conocido principalmente por su efecto beneficiosos sobre la salud ocular, su consumo y presencia en suero está inversamente relacionado con el riesgo de sufrir enfermedades oculares, incluyendo la degeneración relacionada con la edad macular (AMD)65. Además, la alta ingesta dietética de luteína también se ha asociado con un menor riesgo padecer ciertos tipos de cáncer, enfermedades coronarias y accidentes cerebrovasculares, esclerosis lateral amiotrófica e inversamente con el síndrome metabólico18,66-68.

 

Minerales

El tomate contiene minerales y oligoelementos tales como Na, K, Ca, Mg, Cu, Mn y Zn, de los que algunos son cofactores de antioxidantes enzimáticos69 y otros poseen funciones biológicas dispares70-74.

Los microelementos contenidos en el tomate, al igual que otros compuestos, están influenciados por las prácticas agronómicas y por la variedad75.

En la literatura científica, se ha divulgado que el tomate puede contener diversas y variadas cantidades de estos minerales75,76.

Por tanto, la ingesta de tomate es una buena manera de proporcionar minerales al organismo.

 

Glucósidos esteroideos

La tomatina es el glucósido esteroideo mayoritario en el tomate verde, el cual se convierte en esculeósido A durante la maduración77,78 (Figura 2).

 

 

En 2003, Fujiwara y Cols.79 aislaron por primera vez el esculeósido A del tomate y en 2004 identificaron la esculeogenina80, que es una aglicona del esculeósido A obtenida por la hidrólisis de esculeósido por la acción de las bacterias intestinales. El esculeósido A es el principal componente del tomate maduro, (500mg/kg tomate maduro) conteniendo más esculeósido A que licopeno81.

Aunque los glucósidos esteroides son tóxicos, la cantidad consumida de estos compuestos a partir de tomates maduros no lo es para el ser humano82.

Tanto el esculeósido A como la esculeogenina han mostrado efectos inhibitorios sobre el colesterol y la aterogénesis83,84. Fujiwara y Cols. propusieron que la esculeogenina A suprime la actividad de la acil-CoA: colesterol aciltransferasa en ratones, y este efecto guarda relación con una disminución de la aterogénesis84. Sin embargo, por el momento, son pocos los estudios que apoyan estas conclusiones. En este sentido, más estudios, principalmente en humanos, son necesarios para poder atribuir los efectos a estos compuestos bioactivos.

 

Vitaminas

Entre las vitaminas presentes en el tomate destacan la A, el grupo B, vitaminas K, C y E. Estas dos últimas son las que adquieren una mayor relevancia debido a su función antioxidante.

El contenido de vitamina C en diferentes cultivos de tomate varía en función de múltiples factores como cambios estacionales, intensidad, duración y calidad de la luz85, y según la variedad75,86, pero independientemente de la influencia de estos factores, los tomates son una buena fuente de vitamina C.

Respecto a las funciones biológicas atribuidas a la vitamina C, se ha visto que puede desempeñar un papel clave en el retraso de la patogénesis de una gran variedad de enfermedades degenerativas, tales como enfermedades cardiovasculares, ciertos tipos de cáncer, cataratas, enfermedades neurodegenerativas, asma, mejora la función inmune y también evitar la mutación del ADN inducida por el estrés oxidativo87-89. Su principal mecanismo de acción parece ser debido a su actividad antioxidante, ya que dona electrones para otros compuestos que son oxidantes90.

Aunque se le ha atribuido función anticancerígena, los datos no son concluyentes. Así, Hua y Cols.91 indican en un metaanálisis que no hay suficientes evidencias que relacionen a la vitamina C con un menor riesgo de sufrir cáncer de páncreas. Sin embargo, otros autores sí han encontrado esta relación estudiando neoplasias cervicales92 o renales93 entre otros. Pero faltan más estudios epidemiológicos que pongan de manifiesto la relación entre el tipo de tumor y la ingesta de esta vitamina.

Aunque la contribución del tomate a la ingesta de vitamina E es marginal, se sabe que pequeñas cantidades de vitamina E ingeridas en la dieta tienen una interacción sinérgica con la vitamina C durante el proceso de peroxidación de lípidos22,24. A su vez, se ha reportado que el efecto de la vitamina C y E parece ser complementario a la acción inflamatoria de licopeno24. Además, en un estudio reciente en el que se comparan carotenoides, retinol y vitamina E con el riesgo de sufrir cáncer de próstata, se observa una relación inversa entre el licopeno y la vitamina E con el riesgo de sufrir esta patología94.

El folato o vitamina B9 son los nombres utilizados para designar el tetrahidrofolato (THF) y sus derivados. La forma predominante de folato en los tomates es 5-MTHF, mostrando valores que van desde 1,93 hasta 6,44µg/100g de tomate rojo16.

En los seres humanos, la principal fuente de ácido fólico en la dieta son los alimentos vegetales, concretamente los vegetales de hojas verdes y semillas de leguminosas. Los alimentos básicos como los cereales, tubérculos, y muchas frutas, como el tomate, son relativamente pobres en ácido fólico. De acuerdo con esto, la ingesta de folato es subóptima en los países ricos95.

Aunque el tomate no es una fuente importante de folato en la dieta, el hecho de que sea un alimento ampliamente consumido puede contribuir con los posibles efectos beneficiosos de esta vitamina96-99, principalmente en las enfermedades cardiovasculares, ya que el posible efecto cardioprotector se le ha atribuido tanto al folato, como al licopeno y al tomate de forma independiente.

 

Polifenoles

En los últimos años, los polifenoles presentes en los vegetales han sido de los compuestos bioactivos más estudiados, habiendo sido identificados más de 8.000 compuestos divididos en varias subclases.

Los polifenoles presentes en el tomate (Figura 3) son principalmente ácidos hidroxicinámicos (ácido clorogénico, ácido cafeico, el ácido ferúlico y el ácido cumárico), flavonoides (rutina y quercetina) y flavononas (naringenina)17,27,100. Aunque el contenido de polifenoles en el tomate también varía con la variedad, la maduración de tomate y factores agronómicos100,101, la cantidad de quercetina presente en el tomate está en un rango de 7 a 56mg/kg peso fresco, la cantidad de ácido clorogénico es de 14,31 a 44,6mg/kg peso fresco, la de ácido cafeico de 2,6-13mg/kg, la de ácido ferúlico 1,6-5,3mg/kg peso fresco, la de ácido cumárico 1,1-5,7mg/kg peso fresco, la de naringenina 0,3-12,5mg/kg peso fresco y la de rutina 2,5-31mg/kg peso fresco27,32,100.

 

 

En un amplio número de estudios, se ha observado que los polifenoles presentes en el tomate muestran un efecto antioxidante (por inhibir la peroxidación de lípidos y la oxidación de LDL), tienen una posible función antiviral, antibacteriana, antiinflamatoria, antialérgica, anticancerosa, un papel preventivo frente a la obesidad y las enfermedades cardiovasculares y disminuye los efectos secundarios de la quimioterapia7-9,102-104.

Aunque el metabolismo de muchos polifenoles es conocido, la forma en la que estos están en los alimentos (agliconas, ésteres, glucósidos o polimerizados) hace que la forma en la que llegan a los diferentes tejidos sea diferente, lo que dificulta evaluar su efecto sobre la salud, ya sea debido a ellos o a los metabolitos generados durante su metabolización105. Estos factores, unidos a condiciones experimentales tales como el momento de recogida de la muestra, el tratamiento dado a la muestra para su posterior análisis, y la diversidad de moléculas encontradas en este grupo y las propias características intrínsecas inherentes a los humanos hace complicado estimar la dosis diaria que debiera ser ingerida. Aun así, Ovaskainen y Cols. la han estimado en 1g/día106.

Es conocido que algunos polifenoles no pueden ser digeridos y absorbidos en la parte superior del tracto gastrointestinal y, por tanto, llegan al colon intactos, donde son utilizados por la microbiota intestinal. A partir de aquí, se conocen dos vías por las que actúan en conjunto con las bacterias. Por un lado, los polifenoles son biotransformados por la microbiota intestinal, incrementando su biodisponibilidad y, por otro, los polifenoles modulan la composición de esta microbiota a través de la inhibición del crecimiento de bacterias patógenas y estimulación de las beneficiosas107. Por lo que se le atribuye un efecto prebiótico.

Un proyecto iniciado en 2008, tiene como objetivo crear una base de datos para aclarar la relación entre polifenoles, biomarcadores y enfermedades crónicas106.

 

Fibra

La fibra dietética es un vástago grupo de polisacáridos presentes en las partes comestibles de las plantas, que son resistentes a la hidrólisis por las enzimas digestivas humanas, con fermentación completa o parcial en el intestino grueso, que promueve efectos fisiológicos beneficiosos. Incluye una mezcla de polisacáridos y oligosacáridos como celulosa, hemicelulosa, lignina, sustancias pectina, almidón resistente, disacáridos como lactulosa y la inulina108.

El tomate es buena fuente de fibra dietética, encontrándose principalmente en la piel. El contenido de fibra dietética total de la piel es del 84% con la siguiente distribución: 71% insoluble y 14% soluble109. En el fruto del tomate íntegro, el rango de fibra dietética total varía entre el 21 el 27%110. Por tanto, el tomate es una buena fuente de fibra y el efecto beneficioso que aporta al organismo su consumo fue observado hace ya 63 años por Burkitt111. Más tarde, estos beneficios, fueron corroborados por otros investigadores112,113. Un alto consumo de fibra dietética se asocia con una menor incidencia de trastornos y enfermedades comunes en las sociedades desarrolladas, tales como trastornos crónicos intestinales, estreñimiento, diabetes, enfermedades cardiovasculares, obesidad, hipertensión, diverticulitis y cáncer colorrectal114. Más recientemente, Parnell y Cols. han publicado una revisión del papel de la fibra para el tratamiento del hígado graso no alcohólico113.

Saura-Calixto observó en 1998 que la fibra dietética presentaba una buena actividad antioxidante, debida a que los polifenoles presentes en los alimentos están vinculados a los polisacáridos de la pared que comprenden la fibra115. Por lo tanto, estos polifenoles son responsables de su actividad antioxidante, aumentando el valor añadido de la fibra. Así, Ruiz-Roso y Cols. propusieron en 2010 que la fibra dietética insoluble rica en polifenoles podría ser utilizada como monoterapia o en combinación con inhibidores de la HMG-CoA reductasa, lo que resultaría muy beneficioso para los pacientes de enfermedades cardiovasculares116.

Y más recientemente, se ha publicado un metaanálisis que apoya todos los efectos beneficiosos de la fibra anteriormente nombrados117. La Academia de Nutrición y Dietética americana ha recomendado que para beneficiarse de los efectos cardioprotectores de la fibra la adecuada ingesta es de 25g/día para mujeres y 38g/día para hombres118. Por tanto, una ración de tomate de 100g que nos aporte unos 27g de fibra, que sería la ingesta de fibra recomendada para mujeres, podría ser suficiente para beneficiarse de los efectos positivos que tiene la fibra.

El tomate sigue sumando efectos beneficiosos conforme vamos nombrado su contenido en compuestos bioactivos y su efecto saludable.

 

Conclusiones

El tomate contiene una gran variedad de nutrientes y otros fitoquímicos con una amplia gama de potenciales efectos beneficiosos. Las autoras del presente artículo entienden que el tomate es un alimento funcional, no obstante, consideran que son necesarios más estudios prospectivos y aleatorizados bien diseñados, para poder establecer recomendaciones de consumo adecuadas para que ejerzan su efecto sobre las diferentes enfermedades sobre las que se ha evaluado su acción en humanos.

 

Conflicto de intereses

Las autoras expresan que no hay conflictos de interés al redactar el manuscrito.

 

Referencias

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Dirección para correspondencia:
inmaculada.navarro@um.es

Recibido: 12 de enero de 2016;
Aceptado: 20 de junio de 2016.

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