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Journal of Negative and No Positive Results

On-line version ISSN 2529-850X

JONNPR vol.5 n.2 Madrid Feb. 2020  Epub June 29, 2020

http://dx.doi.org/10.19230/jonnpr.3170 

ORIGINAL

Seis semanas de ejercicio físico mejoran la capacidad funcional y la composición corporal en pacientes con Alzheimer

Six weeks of physical exercise improve functional capacity and body composition in Alzheimer's patients

Damián Pereira Payo1  , Nicolás Failde Lintas1  , Elena Durán Cano2  , José Carmelo Adsuar Sala1  , Jorge Pérez Gómez1 

1 Universidad de Extremadura. España

2 Fisioterapeuta de Alzhei-Cáceres. España

Resumen

Objetivo.

El propósito de este estudio fue conocer si seis semanas de ejercicio físico podrían mejorar la condición física y la composición corporal en personas diagnosticadas de Alzheimer.

Método.

Se llevó a cabo un programa de entrenamiento donde 13 individuos (78,5±6,4 años) diagnosticados de Alzheimer, realizaron dos sesiones semanales de entrenamiento, en una de ellas se hizo ejercicio aeróbico en cicloergómetro y en la otra, trabajo de equilibrio, fuerza y coordinación.

Resultados.

Encontramos cambios significativos en la composición corporal (disminución de masa grasa, y aumento de masa muscular), y en la capacidad funcional, reflejados por la mejora en el test de “sentarse y levantarse de una silla”, el test de “levantarse, caminar y volverse a sentar”, en la escala de Berg y en las mediciones de la velocidad de la marcha. Las mediciones de dinamometría manual se mantuvieron constantes o mejoraron levemente sin significación suficiente.

Conclusión.

La combinación de entrenamiento aeróbico con ejercicios de fuerza, equilibrio y coordinación, dos veces por semana, durante seis semanas en personas con Alzheimer, podría mejorar la capacidad funcional y la composición corporal. Sin embargo, no parece claro que este protocolo de entrenamiento permita mejorar la fuerza de prensión manual.

Palabras clave: Actividad física; Alzheimer; capacidad funcional; composición corporal; deterioro cognitivo

Abstract

Objective.

The purpose of this study was to know if six weeks of physical exercise allowed to improve physical condition and body composition in people diagnosed with Alzheimer's.

Method.

A training program was carried out where 13 individuals (78.5 ± 6.4 years) diagnosed with Alzheimer's disease, performed two weekly training sessions, in one of them aerobic exercise was performed in a cycle ergometer and in the other, they performed balance, strength and coordination exercises.

Results.

We found significant changes in body composition (decrease in fat mass, and increase in muscle mass), and in functional capacity, reflected by the improvement in the "sitting and getting up from a chair" test, the "getting up," walk and sit down again ", on the Berg scale and on gait speed measurements. The manual dynamometry measurements remained constant or improved slightly without sufficient significance.

Conclusion.

The combination of aerobic training with strength, balance and coordination exercises, twice a week, for six weeks in people with Alzheimer's, could improve functional capacity and body composition. However, it is not clear that this training protocol allows to improve manual grip strength.

Keywords: Physical activity; Alzheimer; functional capacity; body composition; cognitive impairment

Introducción

El Alzheimer se define como una patología neurodegenerativa progresiva, que afecta a la población de edad avanzada1. Supone entre el 60-80% de los casos de deterioro cognitivo 2, siendo la forma más común de demencia.

Esta patología además de presentar problemas a nivel cognitivo, emocional y comportamental3 afecta significativamente a nivel motor, haciendo coexistir una mala condición física con el deterioro cognitivo4 lo que agrava los niveles de dependencia del paciente.

La mayoría de trabajos en este ámbito muestran el efecto positivo de la actividad física en el tratamiento del deterioro cognitivo1. Además, el ejercicio físico regular mejora algunos factores clave en la neurogénesis (la resistencia de células y tejidos al estrés oxidativo, la vascularización, el metabolismo energético y la síntesis de neuronas) mejorando así la memoria, y la plasticidad cerebral5.

Incrementar la condición física de los pacientes con Alzheimer supone un aumento en la capacidad funcional, una reducción de síntomas depresivos y la mejora de varios componentes cognitivos (atención sostenida, memoria visual y función cognitiva)6.

Investigaciones previas han encontrado efectos favorables con protocolos diversos de actividad física. El entrenamiento aeróbico ha mostrado tener un efecto positivo a nivel cognitivo2,7,8, además si se realiza a intensidad elevada (75-85% frecuencia cardiaca), supone una mejora en el metabolismo de la glucosa, la capacidad respiratoria y una reducción de la grasa corporal7.

Los programas de entrenamiento que trabajan un mayor número de habilidades de forma combinada también presentan grandes resultados. En una intervención9) el grupo que trabajó con pesas, circuitos, juegos pre-deportivos y realizando secuencias de baile; mostró una reducción del riesgo de caída, y mejoras en el equilibrio y la capacidad cognitiva, respecto al grupo control. Otro estudio10 con un protocolo de entrenamiento similar observó incrementos en la capacidad funcional y en la capacidad de realizar actividades diarias con autonomía.

Fijándonos en la bibliografía existente, pocos son los artículos que combinan ejercicio aeróbico con trabajo de equilibrio, fuerza y coordinación. Por otro lado, la mayoría de ellos tienen una duración de 12 o más semanas. Nos gustaría saber si un programa combinado de menor duración puede reportar beneficios para la salud en esta población. Por ello, el objetivo de este estudio fue observar el efecto a nivel funcional y de composición corporal de un protocolo de entrenamiento con pacientes de Alzheimer, que combina ejercicio aeróbico con entrenamiento de fuerza, equilibrio y coordinación, durante seis semanas.

Método

Participantes

Participaron 13 sujetos (78,5 ± 6,4 años y 158 ± 9,9 cm de altura) diagnosticados con Alzheimer en niveles, de leve a moderado. La investigación se inició con 17 individuos, de los que solo 13 formaron la muestra final, 4 fueron excluidos ya que por motivos personales no pudieron completar el programa de entrenamiento.

Procedimientos

El programa de entrenamiento duró seis semanas, con dos sesiones por semana en días alternativos. En una sesión se trabajó la capacidad aeróbica, y en la otra sesión se realizaron ejercicios de fuerza, equilibrio y coordinación. Las sesiones se llevaron a cabo en “El club de la Memoria” (Cáceres, España), lugar donde los pacientes son tratados.

Ejercicio Aeróbico

El ejercicio aeróbico se realizó en un Cicloergómetro (Monark Cardio Care 827-E), para reducir el riesgo de caída de los pacientes. Se adaptó la progresión de Yu y Kolanowski11 a la duración de nuestro estudio. Iniciando con cinco minutos de calentamiento, para después elevar las revoluciones por minuto (RPM) hasta 30-40 RPM, tras lo que se aumentaba la resistencia hasta alcanzar la intensidad deseada, reflejada en porcentaje de la frecuencia cardiaca máxima (FCM). Una vez alcanzada la intensidad requerida, se mantenía el pedaleo durante un tiempo determinado. La intensidad del ejercicio aeróbico fue en aumento a lo largo de las semanas.

La carga evolucionó durante la intervención, iniciando el programa con 10-15 minutos a intensidades de 55-60% de la FCM, y alcanzando 15-20 minutos a intensidad del 60-65% de la FCM en las últimas semanas.

La FCM, se estimó con la siguiente formula FCM = 220-Edad11, y durante el entrenamiento se midió con un pulsómetro (Garmin Forerunner 210), para estimar el porcentaje de FCM, y por tanto, regular la intensidad del ejercicio. (Tabla 1)

Tabla 1 Entrenamiento aeróbico en cicloergómetro 

Ejercicio de fuerza, equilibrio y coordinación

Consistió en sesiones de 45 minutos con grupos de cuatro pacientes, en las que se siguió la siguiente estructura: calentamiento, ejercicios de fuerza, ejercicios de equilibrio y ejercicios de coordinación.

Después de 5-10 minutos de calentamiento, en los que se realizaron ejercicios de movilización de hombros, codos, muñecas, cadera, rodillas y tobillos, se realizaron los ejercicios de fuerza, equilibrio y coordinación descritos a continuación.

Fuerza: Se trabajaron bíceps, tríceps y las porciones medial y anterior del deltoides, mediante dos series de 10 repeticiones al inicio del programa y progresando hasta tres series de 15 al final del mismo. Se emplearon pesas (1 kg), lastres (0,5 kg) y bandas elásticas (de resistencia baja y media), usando el rango de movimiento asociado a la técnica correcta12.

Equilibrio y Coordinación: Se realizaron dos series de 10 repeticiones de los siguientes gestos: ponerse de puntillas, ponerse sobre los talones, flexión de cadera y flexión rodilla (ejecutados cerca de una silla o pared, para prevenir caídas). Posteriormente se introdujeron ejercicios de equilibrio dinámico (caminar realizando una flexión de cadera y rodilla, caminar deprisa, caminar de puntillas). Y finalmente se usaron ejercicios de coordinación con balones, pelotas de ping-pong, conos, aros y juegos pre-deportivos.

Instrumentos y Recogida de Datos

Realizamos dos tomas de datos, una inicial (PRE) antes de empezar con el programa de entrenamiento, y otra final (POST) al acabar la intervención.

Se midió la altura con cinta métrica y la composición corporal mediante bioimpedancia eléctrica (Tanita BC-418 MA), obteniendo peso, índice de masa corporal, masa libre de grasa, masa muscular y masa grasa.

La capacidad funcional se midió mediante diferentes test:

1) “Test de levantarse y sentarse en la silla”: para evaluar la fuerza del tren inferior13. Cuantificamos el número de veces que el sujeto se levantaba correctamente de la silla en 30 segundos. Tras una señal (“ya”), el paciente se incorporaba (completamente) y volvía a sentarse, con la espalada recta y los brazos cruzados en el pecho.

2) Dinamometría manual: (Takei TKK 5401 Digital Handgrip Dynamometer, Tokyo Japan) nos permitió evaluar la fuerza de prensión manual. Realizamos dos intentos con cada mano, seleccionando el mejor de cada mano y sumando ambas manos 14.

3) “Test de levantarse, caminar y volverse a sentar”13: para evaluar la agilidad y el equilibrio dinámico. Consiste en levantarse de una silla recorrer una distancia (2,44 m), hasta llegar a un cono, rodearlo y volver a la silla a sentarse. Se pretende hacerlo en el menor tiempo posible, sin correr en ningún momento. Realizamos dos repeticiones tomando la mejor marca.

4) “Escala de Berg”: para conocer el riesgo de caída del paciente. Establece una puntuación en función del rendimiento mostrado en 14 ítems, se trata de diferentes tareas funcionales en variedad de situaciones y bases de soporte15. La puntuación oscila entre 0 y 56.

5) “Test de la velocidad de la marcha”: para conocer su velocidad de marcha normal. Cronometramos a los pacientes recorriendo una distancia de 10 metros en la que pedíamos al sujeto que caminase a velocidad normal. Tomamos el mejor de dos intentos16.

Análisis de los Datos

Los datos se muestran como medias y desviación estándar. Empleamos el programa SPSS Statisticsv21 para el tratamiento de los datos. Comprobamos la normalidad de los datos con el test de Shapiro-Wild, y usando la prueba T-Student para observar las diferencias PRE y POST.

Consideramos los datos estadísticamente significativos para un valor de p<0,05.

Resultados

Los datos se exponen en la Tabla 2 y la Tabla 3 siendo expresados como valores medios con su desviación estándar.

Tabla 2 Datos de las pruebas funcionales 

Tras la intervención, se encontraron cambios significativos en cuatro de las cinco pruebas llevadas a cabo.

Tanto en las repeticiones realizadas en el test de “levantarse y sentarse” (p=0,043*). como en las puntuaciones obtenidas en la Escala Berg (p=0,006*) la media de las muestras aumentó significativamente tras la intervención.

En las mediciones de Dinamometría manual, aunque la media de las puntuaciones mejoró levemente, muchos sujetos no sufrieron mejora alguna, lo que supuso que no se alcanzase un nivel de significación suficiente (p=0,096).

En el test de “levantarse, caminar y volverse a sentar” todos los sujetos a excepción de uno realizaron un mejor tiempo. La media de segundos invertidos en realizar la prueba se redujo significativamente (p=0,002*), tardando 2,8 segundos menos de media.

Las mediciones de la Velocidad de marcha muestran que todos los sujetos mejoran su rendimiento tras la intervención, a excepción de dos, los cuales igualaron la marca alcanzada en el PRE; lo que supone una mejora significativa del promedio de las muestras (p=0,005*).

Tabla 3 Datos de composición corporal 

Todas las variables de composición corporal medidas reflejaron cambios significativos (p<0,05), en la medición POST intervención.

La masa muscular, aumentó o se mantuvo en todos los sujetos tras la intervención. Los cambios producidos fueron significativos (p=0,005*).).

Por su parte, la masa grasa disminuyó en todos los sujetos a excepción de uno. De promedio se perdió 1,8 kg de masa grasa, lo que supuso un cambio significativo (p=<,001*).

Discusión

El principal hallazgo de este estudio, a la luz de los resultados obtenidos es que seis semanas de entrenamiento combinado de resistencia, fuerza, equilibrio y coordinación en personas con Alzheimer permiten mejorar la condición física y la composición corporal.

En uno de los estudios consultados9 tras seis meses realizando ejercicios funcionales, observaron una mejora del equilibrio y una disminución del riesgo de caída, ambos cambios no significativos. En nuestra intervención, seis semanas bastaron para encontrar cambios significativos, mejorando el equilibrio y el riesgo de caída, reflejados en la evolución positiva de los test de “velocidad de la marcha”, Escala de Berg, y “levantarse, caminar y volverse a sentar”. Otro trabajo10 de menor duración, 12 semanas, realizó un programa combinando trabajo de fuerza y coordinación con pacientes de Alzheimer, consiguiendo una mejora significativa en los test de “sentarse y levantarse de la silla durante 30´” y de “levantarse, caminar y volverse a sentar”. En nuestro estudio, seis semanas fueron suficientes para mejorar significativamente el rendimiento en ambos test.

Aunque los protocolos de entrenamiento de equilibrio, fuerza y coordinación, de los dos estudios anteriormente mencionados9,10 son muy similares al que se propone en nuestro trabajo, ninguno de ellos incluye ejercicio aeróbico en cicloergómetro. Siendo así, quizás la realización de entrenamiento aeróbico sea el factor determinante en el grado de significación de los resultados, y en el tiempo requerido para que se produzcan mejoras en la capacidad funcional.

En otro de los estudios consultados17 se trabajó únicamente la fuerza durante cuatro meses, lo que les permitió alcanzar mejoras significativas a nivel funcional, al mismo tiempo, los posibles cambios a nivel de composición corporal no se cuantificaron. Comparándolo con nuestro trabajo donde también obtuvimos progresos significativos en la capacidad funcional, nos surge la duda de si hubiera bastado con el entrenamiento de fuerza para mejorar la composición corporal y la funcionalidad de los pacientes, o si el ejercicio aeróbico en cicloergómetro cumple un papel determinante en los progresos encontrados.

Otro trabajo18, donde durante 6 meses se entrenó la resistencia aeróbica en cicloergómetro halló mejoras en la capacidad cardiorrespiratoria, pero sin embargo, la capacidad funcional no progresó. En nuestro estudio, parece que haber realizado entrenamiento de fuerza, coordinación y equilibrio, junto al entrenamiento de resistencia en cicloergómetro, fue determinante para que se consiguiese mejorar la capacidad funcional. Sin embargo, no conocemos si nuestro programa de ejercicio fue suficiente para producir mejoras en la capacidad aeróbica, ya que esta no se midió.

En cuanto a la composición corporal, uno de los estudios consultados7 aplicó un programa de entrenamiento con seis meses de ejercicio aeróbico, consiguiendo modificar la masa grasa de los pacientes con Alzheimer. Nuestros sujetos en solo seis semanas mostraron cambios significativos disminuyendo la masa grasa, y aumentando la masa muscular.

De acuerdo a lo expuesto, podemos decir que trabajando con pacientes de Alzheimer, una forma rápida y eficaz de conseguir mejorar la composición corporal y la capacidad funcional, es llevar a cabo un programa de entrenamiento, de al menos seis semanas, donde se combine ejercicio aeróbico con trabajo de fuerza, equilibrio y coordinación.

Conclusión

Nuestros resultados abalan que seis semanas de ejercicio físico, combinando entrenamiento aeróbico en cicloergómetro con entrenamiento de fuerza, equilibrio y coordinación, permiten disminuir la masa grasa, así como aumentar la masa muscular y la fuerza del tren inferior, además de mejorar el equilibrio, lo que puede implicar una disminución del riesgo de caída en esta población. Sin embargo, no está claro que este protocolo de entrenamiento pueda mejorar la fuerza de prensión manual.

Visto el positivo efecto de la actividad física en los pacientes con Alzheimer, parece muy recomendable la inclusión de programas estructurados y planificados de ejercicio, con entrenamiento aeróbico, de fuerza, coordinación y equilibrio en el tratamiento de esta patología; y que estos se combinen con la terapia psicológica, social, fisioterapeuta y cognitiva, que los pacientes con Alzheimer reciben habitualmente Además, este tipo de protocolos de ejercicio pueden ponerse en práctica con facilidad por su sencillez y bajo coste.

Limitaciones

Nuestro estudio presenta algunas limitaciones:

La frecuencia cardiaca máxima se estimó mediante una ecuación predictiva.

No se midió el efecto de la intervención sobre la capacidad cognitiva, lo que hubiese podido ser interesante.

No se incluyó un grupo control debido a falta de participantes.

Referencias

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Recibido: 19 de Junio de 2019; Aprobado: 22 de Agosto de 2019

Autor para correspondencia. Correo electrónico: damianpereirapayo@gmail.com (Damián Pereira-Payo).

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