INTRODUCCIÓN
El deporte de competición conlleva ciertos riesgos para la salud general del deportista, relacionados por la intensidad a la cual se ejecuta la práctica deportiva, así como por la posibilidad de que aparezcan lesiones que afecten al sistema osteoarticular y muscular (1). Junto a ello, diversos aspectos como la participación en sucesivas competiciones, la ejecución de movimientos repetitivos, una preparación y recuperación insuficientes, y los hábitos y estilos de vida del deportista, pueden conducir a una predisposición de las lesiones deportivas.
Lograr evitar o disminuir los riesgos de la aparición de estas lesiones es uno de los objetivos de la medicina del deporte. Desde un punto de vista global de la salud del deportista, no se debería dejar de tener en cuenta el papel que juega la salud bucodental en el rendimiento deportivo, puesto que las afecciones bucodentales pueden actuar directa o indirectamente sobre el estado de salud general del individuo, alterando la puesta a punto del deportista (2).
Si observamos la bibliografía comprobamos que los deportistas presentan un estado de salud bucodental calificado como deficiente, donde muchas de las patologías presentadas son prevenibles como la caries dental, las enfermedades del periodonto o las erosiones dentales (3, 4).
Al analizar estos datos de la salud dental se observa una contraposición con el buen estado de salud general que presentan los deportistas, lo que sugiere que las causas de las afecciones bucodentales podrían ser debidas a diversos factores como el consumo frecuente de carbohidratos, el desconocimiento de las correctas técnicas de higiene oral, o la disminución del flujo salival y el secado de la boca durante la realización del ejercicio. La saliva es un líquido compuesto principalmente por agua (99,5%), proteínas, iones y enzimas (5), relativamente viscoso y cuya producción puede variar en un mismo individuo por distintos factores como la hidratación (6, 7). Presenta distintas funciones como la digestiva, favoreciendo la formación del bolo alimenticio, la protectora, lubricando las mucosas para evitar la desecación, la agresión externa y la penetración de irritantes, así como su presencia en mayor o menor medida se relaciona con la aparición de enfermedades infecciosas, destacando la capacidad tampón, que permite mantener el pH estable, dado que su descenso favorece la desmineralización del esmalte y podría provocar la aparición de patologías como la caries, mientras que la alcalinización podría intervenir en el desarrollo del sarro (8). En el ámbito deportivo, los hábitos dietéticos del deportista, como el consumo de bebidas isotónicas para mantener el equilibrio osmótico durante la ejercitación intensa (6, 9, 6, 10), puede ocasionar una disminución de la capacidad amortiguadora de la saliva, dando lugar a una disminución del pH (11).
De igual forma, en la saliva se detectan distintos biomarcadores de interés para el deporte, dado que en ellos se puede medir el rendimiento, el progreso en el entrenamiento, así como se puede identificar la sobrecarga de ejercicios. Igualmente, la inmunoglobulina A secretora salival puede predecir el riesgo de infección en deportistas de élite (12, 13). En esta línea, un estudio (14) sobre ciclistas observó que probablemente los aumentos de un determinado marcador encontrado en la saliva podrían reflejar alteraciones en la inflamación oral durante los periodos de entrenamiento intenso.
Estos factores resaltan la importancia que presenta la saliva en la salud oral del deportista, dado que múltiples acciones pueden alterarla, aumentando el riesgo del deportista de padecer patologías orales.
OBJETIVOS
Analizar el estado de salud bucodental de los deportistas de alto rendimiento de la categoría de piragüismo y remo de la ciudad de San Sebastián.
Averiguar el pH salival de los deportistas antes y después de disputar una competición.
METODOLOGÍA
Se ha realizado un estudio descriptivo formado por 27 deportistas masculinos de alto rendimiento de la categoría de piragüismo y remos, mayores de edad concentrados en la ciudad de San Sebastián.
En la presente investigación se incluyeron a los deportistas vascos que reunían las condiciones establecidas por la legislación autonómica competente.
La investigación fue aprobada por el Comité Ético de Investigación Clínica de Aragón (CEICA). Acta Nº 12/2020, así como se respetó la protección de datos en virtud de toda la legislación vigente.
Se utilizó el índice de CPOD (C: número de dientes permanentes con caries sin restaurar) (P: número de dientes permanentes perdidos, bien sea por caries o traumatismos, también están aquí los dientes que ha sido extraídos) (O: número de dientes permanentes restaurados) (D: indica que la unidad afectada es el diente, en vez de superficies afectadas). Esta recogida de datos se realizó mediante un examen visual en el cual se inspeccionaron todas las caras del diente (Mesial, Distal, Vestibular, Palatina/Lingual y Oclusal/Incisal), utilizando un espejo y una sonda periodontal de la OMS. Posteriormente se cuantificó el número de caries en base al índice mencionado anteriormente.
Para el estudio de la saliva el deportista que debía de reunir toda la saliva posible y depositarla en un tubo de precipitado. Se proporcionó al deportista dos tubos de precipitados (sin aditivos) graduados, correctamente identificados para usarse antes y después del desarrollo del ejercicio extremo. Una vez obtenida la muestra de saliva, durante 6 minutos se procedió a su examen.
El pH se determinó con ayuda de una pipeta para recoger la saliva del tubo de precipitado y depositarla sobre un papel para medir el pH, dejándose reaccionar 1 minuto. Las tiras de papel reactivas de pH utilizadas son Universales Rollo (Jovitec®) de Tiras de Prueba de pH, con un rango de medición de 0-14. Esta prueba se realizó con la saliva recogida antes y después del ejercicio extremo. Los residuos generados fueron eliminados conforme a la normativa vigente.
El procesamiento de los datos se ha llevado a cabo mediante el programa estadístico SPPS. El análisis descriptivo de variables cualitativas se ha realizado mediante frecuencias y porcentaje, y de las cuantitativas mediante mediana e intervalo intercuartílico. En el análisis bivariante, se comprobó la asociación entre variables cualitativas mediante la prueba de proporciones chi-cuadrado de Pearson, la relación entre variables categóricas y cuantitativas se ha realizado mediante el test no paramétrico de Kruskall-Wallis. Se ha usado un nivel de significación p<0,05.
RESULTADOS
De los 27 deportistas varones analizados 12 deportistas, es decir el 45% del total, pertenecen al rango de edad de 18 y 21 años, 9 deportistas son mayores de 25 años, suponiendo el 33% del total, y 6 deportistas, el 22% restante, pertenecen al rango comprendido entre 22 y 25 años. Atendiendo a la disciplina realizada, 20 deportistas, es decir el 75% de la muestra, se dedica al remo, frente a los 7 deportistas restantes, el 25% del total, que realizan piragüismo.
Atendiendo a la situación bucodental, se han contabilizado en total 74 caries, mostrándose en la Figura 1 el número de caries totales por deportista, es decir, tanto las tratadas como las sin tratar.
Se comprueba que 7 deportistas, el 26% del total, no han presentado caries. Si se tienen en cuenta el número de caries totales, se aprecia que más de la mitad de las mismas, 41 que supone el 56% de las caries encontradas, se corresponden con caries sin tratar. Igualmente se aprecia que tres deportistas han tratado todas las caries que padecían, por lo que no presentan ninguna lesión cariosa activa.
Por ello se puede considerar que 10 deportistas estaban sanos, sin presentar lesiones cariosas, lo que supone un 36% del total de los deportistas analizados. El 64% restante presentaba al menos una caries, atendiendo a la cantidad de caries presentadas en éstos, se aprecia que el 37% presentaba 2 caries, el 15% presentaba 1 caries, el 7% presentaba 7 caries, y el 4% presentaba 3 caries, tal y como se aprecia en la Figura 2.
Atendiendo al tipo de dientes afectados con caries, se comprueba que el 70% de las caries aparecían en los dientes molares, el 18% en los premolares, el 11% en los incisivos, y un 1% en los caninos, tal y como se muestra en la Tabla 1.
Tabla 1: Localización de caries atendiendo a la tipología dental.
| Localización de caries (%) | |
|---|---|
| Incisivos | 11 |
| Caninos | 1 |
| Premolares | 18 |
| Molares | 70 |
Para obtener el índice CPO-D es necesario conocer el número de piezas perdidas a causa de las caries, en esta muestra no existía ningún individuo que tuviese perdidas de este tipo, sin embargo, sí presentaban ausencias dentarias por agenesias y por extracciones debidas a tratamientos ortodónticos y de cordales.
En la Tabla 2 se representa el CPO-D comunitario según el rango de edades de los participantes, en edades comprendidas entre 18 y 21 años presentaban un valor de 2,25; en edades comprendidas entre 22 y 25 años obtenían un 1,83 y en los mayores de 25 años se observaba un valor comprendido entre 3 y 5 (3,67), lo que supone un leve riesgo en la incidencia de caries para este grupo de edad.
Tabla 2: Índice CPO-D comunitario por edad.
| Agrupación por edades | CPO-D comunitario | Personas sanas (%) |
|---|---|---|
| 18-21 años | 2,25 | 41.67 |
| 22-25 años | 1,63 | 16.67 |
| >25 años | 3.67 | 11.11 |
| Total | 2,63 | 25.93 |
Se tomaron muestras del pH salival de los deportistas antes y después de la realización del ejercicio intenso. En la Figura 3 se representan dichos valores, existiendo diferencias estadísticamente significativas entre el pH de la saliva presentada al inicio y después de la competición (p<0,001).
No se observó una relación estadísticamente significativa entre el pH salival y la presencia de caries dental, dado que se presentó un valor p>0,05, tal y como se aprecia en la Tabla 3.
DISCUSIÓN
La salud bucodental de la población deportiva estudiada refleja que los datos obtenidos son manifiestamente mejorables, dado que un 64% de los deportistas de remo y piragüismo presentaban al menos una lesión cariosa activa. Unos datos similares a los reflejados por Needleman en su estudio sobre los deportistas que compitieron en los Juego Olímpicos de Londres 2012 (15), donde se observó que el 55% de los deportistas presentaban caries.
Respecto a la localización de los dientes cariados en la muestra estudiada, los molares son los dientes más afectados, suponiendo el 70% de los dientes afectados. Estos hechos corroboran la importancia de supervisar estos dientes, puesto que son aquellos que soportan más cargas oclusales, siendo fundamentales para el correcto funcionamiento del aparato estomatognático en acciones tan relevantes como por ejemplo la masticación (16, 17). En adición, una mala masticación a consecuencia de un déficit de la situación en la cavidad oral, puede originar una sobrecarga muscular facial, con la potencial alteración en la digestión, pudiendo requerirse un mayor gasto energético para el deportista (18, 19).
La caries dental supone una patología de etiología multifactorial, por lo que para su establecimiento se deberían tener en cuenta diversos parámetros como la dieta, el control profiláctico del deportista, la genética o el secado de la cavidad oral durante la ejercitación física (20, 21, 22).
Los cambios producidos en la saliva durante la realización de ejercicio físico intenso podrían favorecer la presencia de patologías en la cavidad oral. Al observar los datos obtenidos se comprueba que la mayoría de los deportistas de remo y piragüismo presentaron un nivel de pH menor tras la realización de la práctica deportiva, siendo estas diferencias estadísticamente significativas. En un estudio sobre población sana española se refleja que un descenso de los valores del pH salival estaría asociado con una disminución de la capacidad buffer de la saliva, que podría repercutir en el aumento de la presencia de caries dental (11).
De los 27 deportistas estudiados, solamente 3 presentaron un aumento en los valores del pH tras realizar ejercicio físico intenso, en este sentido, existen varios estudios que indican que la ejercitación deportiva junto con ciertos hábitos nutricionales, como la exposición a carbohidratos o productos de nutrición deportiva ácidos, puede ocasionar que la saliva alcance unos valores de pH alcalinos tras la práctica deportiva, incrementándose el riesgo de aparición de caries (23, 24).
Sin embargo, otros estudios indican que si se realiza deporte de alta intensidad en condiciones de hipoxia, junto con la aparición de valores alcalinos en la saliva, podría generarse un factor protector de la caries dental (6, 7); no obstante, debido al tamaño de la muestra y la variabilidad de los datos, no se pudo demostrar que existiera una relación directa entre los resultados obtenidos y la protección cariogénica. Igualmente se debería indicar que un aumento considerable en la alcalinización salival podría favorecer el desarrollo de sarro o cálculo dental, con la posibilidad de aparición de patologías periodontales (8). Estos aspectos, junto con el carácter multifactorial de la formación de la caries, demuestran el interés que tienen los estudios que versan sobre esta temática en la literatura científica.
Por ello, serían necesarios más estudios sobre la población deportiva para poder reflejar con mayor exactitud los efectos que provocaría la modificación salival al realizar deporte de competición.
CONCLUSIÓN
Los deportistas de remo y piragüismo estudiados presentan una salud oral deficiente, donde más de la mitad de la población estudiada presenta caries dental.
La mayoría de los deportistas reflejan un descenso en los valores del pH salival tras la realización de ejercicio físico intenso. Este factor podría ser uno de las variables que influyeran en la instauración de la caries dental.
Serían deseables más estudios sobre la población deportiva para poder reflejar con mayor exactitud los efectos que provocaría la modificación salival al realizar deporte de competición.
















