Introducción
La domesticación de animales ha sido un proceso complejo; actualmente existen diversos tipos de mascotas además de gatos y perros, incluyendo peces, reptiles, así como otros animales no domesticados. La relación entre humanos con sus mascotas es cada vez más estrecha, además de ser reconocida por sus beneficios para la salud física y mental. Un alto porcentaje de personas consideran a sus mascotas como miembros importantes de la familia, teniendo generalmente un impacto positivo en su bienestar.(1,2) El término Zooeyia hace referencia a los efectos positivos para la salud humana derivados de la interacción con animales de compañía.(3) Sin embargo, esta cercanía también implica riesgos en el ámbito perioperatorio, especialmente en etapas posteriores a procedimientos quirúrgicos. Las mascotas pueden ser portadoras de microorganismos que causan Zoonosis,(4) enfermedades que se transmiten de animales a humanos a través del contacto directo o indirecto.(5) Si bien la transmisión de estos patógenos puede ocurrir por diversas vías, el contacto físico directo representa un factor de riesgo importante.
La creciente popularidad de la Cirugía Plástica, así como el aumento constante de la convivencia de los humanos con mascotas en los hogares modernos, crean situaciones en las que la interacción entre pacientes con animales de compañía se vuelve cada vez más común. A pesar de los reconocidos beneficios de la compañía animal, es importante reconocer los riesgos potenciales asociados con las zoonosis y sus consecuencias en la recuperación postoperatoria. Los animales domésticos pueden portar una gran variedad de bacterias, hongos, virus y parásitos que pueden transmitirse a los seres humanos, especialmente a aquellos con sistemas inmunológicos comprometidos o heridas quirúrgicas recientes. Las infecciones zoonóticas pueden variar desde infecciones cutáneas localizadas hasta enfermedades sistémicas graves, lo que puede causar retrasos en la cicatrización, aumentar el riesgo de complicaciones y comprometer los resultados estéticos de cualquier procedimiento. Además, las mascotas pueden causar daños no intencionales, como arañazos o mordeduras, pudiendo provocar lesiones en el sitio quirúrgico, dehiscencias de las heridas e incluso la necesidad de intervenciones adicionales. Por lo tanto, una evaluación preoperatoria exhaustiva, la adecuada educación del paciente, además de la implementación de medidas preventivas, son fundamentales al minimizar estos riesgos para garantizar una recuperación segura y exitosa.
En este trabajo presentamos un caso de dehiscencia de herida tras blefaroplastía superior relacionada con el contacto con una mascota con el objetivo de resaltar la importancia de considerar estos factores en la evaluación preoperatoria y en las recomendaciones postquirúrgicas.
Caso clínico
Paciente masculino de 55 años, sin antecedentes médicos relevantes, sometido a blefaroplastia superior bilateral de manera electiva que cursó sin complicaciones inmediatas. El postoperatorio temprano transcurrió sin incidentes; sin embargo, a los 15 días de postoperatorio refiere contacto físico con su perro, de tamaño mediano, que al trepar sobre él realiza un movimiento brusco con una de sus patas sobre la cara del paciente, reavivando los bordes de la herida del párpado superior izquierdo y creando una dehiscencia de la misma (Fig. 1).

Figura 1 Dehiscencia de herida de blefaroplastia superior izquierda posterior a traumatismo por arañazo de perro.
El paciente fue recibido para revisión, se realizó aseo quirúrgico exhaustivo, toma de muestra para cultivo y cierre de la herida. Se prescribió antibioticoterapia de amplio espectro y se indicaron curaciones locales diarias. El cultivo no reveló crecimiento bacteriano y la herida evolucionó favorablemente con el tratamiento instaurado.
Discusión
La creciente evidencia sobre los beneficios de la interacción humano-animal, o Zooeyia,(3) ha llevado a una mayor aceptación de las mascotas como miembros importantes de la familia. Estos beneficios incluyen la reducción del estrés, ansiedad,(6) el fomento de la actividad física y el apoyo social.(7) Sin embargo, es fundamental considerar los riesgos potenciales asociados con esta interacción, especialmente en el contexto perioperatorio. Por otro lado, la Zoonosis se define como enfermedades que se transmiten de animales a humanos a través de contacto directo o indirecto.(5)
En el caso presentado, un paciente sometido a blefaroplastia superior, experimentó una dehiscencia de la herida quirúrgica tras un contacto accidental con su perro. Si bien no se identificó infección en este caso, este evento resalta la posibilidad de traumatismos y la exposición a patógenos zoonóticos(5) como riesgos importantes a considerar en el postoperatorio de los pacientes de nuestra especialidad.
Los beneficios potenciales en el postoperatorio de la interacción entre pacientes y mascotas se pueden resumir de la siguiente forma:
Bienestar emocional. La compañía de mascotas puede ayudar a reducir el estrés, la ansiedad y los sentimientos de soledad, promoviendo la relajación, así como el bienestar emocional.(6,7) Este efecto es especialmente importante después de una cirugía, cuando los pacientes pueden llegar a sentirse vulnerables y solos. Diversos estudios han demostrado que la visita de perros y otros animales a ciertos pacientes hospitalizados tiene efectos positivos en sus estados de ánimo y recuperación.(8)
Apoyo social. Las mascotas pueden proporcionar un sentido de compañía y apoyo social, lo que puede mejorar el estado de ánimo y la motivación de los pacientes.(7)
Actividad física. En el caso de los dueños de perros, el paseo puede fomentar la actividad física,(9) lo que contribuye a una mejor recuperación, aunque esto debe ser balanceado con el reposo postoperatorio necesario en cada caso.
Por otro lado, los riesgos potenciales a tener en cuenta en el postoperatorio de esta interacción entre mascotas y pacientes serían:
Población con mayor riesgo. Los niños, ancianos, mujeres embarazadas, pacientes inmunocomprometidos y personas con algunos problemas de salud mental, tienen un mayor riesgo de contraer enfermedades zoonóticas.(1)
Infecciones zoonóticas. Las mascotas pueden ser portadoras de una gran variedad de microorganismos que pueden causar enfermedades en humanos, incluyendo bacterias, virus, hongos y parásitos.(10) Los pacientes inmunocomprometidos o con heridas quirúrgicas recientes y en sitios de mayor exposición, como la cara o las manos, son más susceptibles a estas infecciones.(1,4,11) La transmisión puede ser por contacto directo (mordeduras, arañazos, lamidas) o indirecto (contacto con superficies contaminadas, inhalación de partículas, etc.).(5)
A continuación, mencionamos algunos de los patógenos causantes de infecciones zoonóticas:
Bacterias:
Pasteurella multocida. Común en la cavidad oral de perros y gatos,(12,13) causante de celulitis, abscesos y en casos graves, septicemia.(13)
Staphylococcus intermedius. Presente en la piel y mucosas de perros.(14) Riesgo de infecciones de piel y de heridas.
Bartonella henselae. Trasmitida por arañazo de gato.(11)
Capnocytophaga canimorsus. Se encuentra en la saliva de gatos y perros, y es potencial causante de infecciones graves, especialmente en personas inmunocomprometidas.(11)
Salmonella species. Puede ser portada por todas las especies de mascotas, aunque es más común en reptiles y anfibios.(11)
Virus:
Rabia. Aunque es rara debido a la vacunación, la rabia sigue siendo una preocupación importante, transmitida principalmente por la mordedura de animales salvajes, pero también por mascotas no vacunadas.
Virus de la coriomeningitis linfocítica. Se transmite por roedores (hamsters, cobayas, ratones). Puede causar una clínica similar a la gripe o a la meningitis.(15)
Hongos:
Dermatophytes. Causan tiña, una infección cutánea común que se transmite por contacto directo con animales infectados.(11)
Parásitos:
Toxoplasma gondii. Los gatos son los huéspedes definitivos de este parásito, que puede causar toxoplasmosis.
Traumatismos. Como ilustra el caso clínico presentado, el contacto físico accidental con mascotas puede causar traumatismos en el sitio quirúrgico con resultado de dehiscencia de la herida, sangrado o hematomas. Las mordeduras, arañazos y traumatismos causados por mascotas son una forma de preocupación zoonótica no infecciosa que es en gran medida prevenible. Asimismo, es importante considerar que el paseo de perros medianos y grandes puede causar complicaciones de sitios quirúrgicos al ocasionar movimientos bruscos con la tracción de la correa o de manera directa.
Alergias. Aunque no directamente relacionadas con complicaciones en el postoperatorio, las alergias a mascotas pueden exacerbar problemas respiratorios o cutáneos, lo que podría interferir con la recuperación postoperatoria del paciente, por ejemplo, al incrementar el dolor en las abdominoplastias por accesos de tos, estornudos, o exacerbar el estado inflamatorio.
De toda esta revisión extraemos las siguientes recomendaciones para minimizar riesgos y maximizar beneficios en la interacción paciente operado-mascotas:
Evaluación preoperatoria. Es fundamental preguntar a los pacientes sobre su interacción con mascotas y evaluar su riesgo de exposición a Zoonosis.(1)
Educación del paciente. Informar a los pacientes sobre los riesgos y beneficios de la interacción con mascotas en el postoperatorio, y proporcionar recomendaciones específicas para minimizar los riesgos. En caso de recomendar separar temporalmente a la mascota del paciente, considerar que la separación puede causar estrés emocional tanto en el paciente como en la mascota, y anular así los beneficios conocidos del acompañamiento emocional.(7)
Higiene. Lavado de manos frecuente, limpieza de heridas y evitar el contacto directo de las mascotas cerca del sitio quirúrgico, haciendo especial énfasis en evitar contactos con la saliva de dichas mascotas.
Restricciones. Considerar restricciones temporales en la interacción con mascotas, especialmente en pacientes con alto riesgo de complicaciones como son: pacientes inmunocomprometidos o con otras comorbilidades que pueden hacerles más vulnerables a las Zoonosis. Algunas mascotas pueden ser más propensas a lamer heridas o causar traumatismos accidentales. Evitar pasear a perros medianos y grandes hasta que pase el riesgo de lesiones por tracción o movimientos bruscos que puedan ocasionar desgarros tisulares o caídas del paciente.
Coordinación veterinaria. En caso de pacientes con alto riesgo, puede ser útil coordinarse con el veterinario de la mascota para evaluar su estado de salud y reducir el riesgo de Zoonosis.
Vacunación / desparasitación. Asegurarse de que las mascotas están al día con sus vacunas y desparasitaciones reduce el riesgo de transmisión de enfermedades.(1)
En muchos casos no es necesario separar completamente a la mascota del dueño. Con precauciones adecuadas, como higiene estricta, evitar el contacto directo de la mascota con la herida y supervisión constante, la interacción puede ser segura. Si la separación es necesaria o si el paciente no puede garantizar cumplir estas precauciones, enviar a la mascota a una guardería canina o felina puede ser una opción viable, siempre y cuando se asegure que el establecimiento tenga buenas prácticas de higiene y control de enfermedades.
Es importante tomar en cuenta el estrés que la separación puede causar tanto en el paciente como en la mascota. El estrés puede tener un efecto negativo en el sistema inmunológico, lo que retrasa la recuperación. En lugar de indicar una separación completa, se pueden implementar algunas medidas como restringir temporalmente el acceso de la mascota a ciertas áreas de la casa, utilizar barreras físicas (como una jaula, caseta o una cama separada) y limitar la interacción con el paciente, que deberá ser siempre supervisada.
El permitir o no la interacción con mascotas en el postoperatorio debe basarse en una evaluación de riesgos y beneficios en cada caso específico. Se deberá considerar el tipo de cirugía a realizar, el estado de salud del paciente, el comportamiento general de la mascota, así como la capacidad del paciente para seguir las recomendaciones de higiene y obedecer las prácticas de seguridad.
Conclusiones
La interacción con mascotas es un factor a considerar en la evaluación preoperatoria y el manejo posquirúrgico de los pacientes sometidos a Cirugía Plástica. Si bien las mascotas ofrecen beneficios emocionales y sociales, también implican riesgos potenciales de infección y traumatismos. Al equilibrar estos riesgos y beneficios, y al proporcionar una educación adecuada a los pacientes, los cirujanos plásticos pueden ayudar a garantizar una recuperación segura para aquellos que tienen mascotas. Sería interesante tener más estudios controlados para cuantificar los riesgos-beneficios de la interacción con mascotas en este contexto quirúrgico.














