Introducción
El Trastorno del Espectro Autista (TEA), representa uno de los principales trastornos del neurodesarrollo.1 Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el autismo se define como una disfunción neurológica crónica, con fuerte base genética y caracterizada por dificultades en la interacción social y la comunicación, entre otras características.2,3 Para diagnosticar el TEA, se deben tener alteradas las tres áreas que se integran en los déficits en la interacción y comunicación social (reciprocidad socio-emocional, comunicación no verbal y desarrollo, mantenimiento y comprensión de relaciones), así como en el repertorio restringido de conductas e intereses, según el DSM-5.1,4,5
Identificar tempranamente el TEA es crucial, ya que diversos estudios sugieren que los síntomas suelen conocerse durante los primeros 12-24 meses de edad.6-8 La prevalencia del TEA a nivel mundial es aproximadamente 1 de cada 100 niños, variando según factores geográficos, socioeconómicos y étnicos.9 El tratamiento debe basarse en favorecer el desarrollo social y comunicativo, así como en reducir los síntomas para mejorar la calidad de vida.10 La terapia cognitivo-conductual se destaca como una forma eficaz de tratamiento, especialmente en la infancia.11
En el ámbito educativo, es fundamental considerar las necesidades educativas de los niños con TEA.12 La diversidad presente en la actualidad genera demandas específicas para los servicios escolares, requiriendo tiempo, energía y conocimientos para asegurar la mejor calidad de vida posible para cada niño.13 La presencia de enfermeras escolares en centros educativos es esencial para garantizar el cuidado integral de los alumnos, aunque su presencia no está ampliamente establecida en los colegios regulares de España. Además, la regulación de la enfermería escolar varía entre comunidades autónomas, lo que genera inconsistencias en la atención.14,15
A nivel internacional, países como Inglaterra, Francia, Londres y Estados Unidos han consolidado la figura de la enfermera escolar en el ámbito educativo. Sin embargo, en España, la legislación relativa a esta figura y su especialización en la profesión son escasas.16 La enfermera escolar se define como el profesional de enfermería que desarrolla su labor en los centros educativos, la cual detecta, planifica y ejecuta intervenciones en salud, con la finalidad de aumentar las capacidades del individuo y de la comunidad escolar.17
Por todo ello, la enfermera escolar es esencial para el desarrollo psicoeducativo de todos los escolares, especialmente considerando el aumento de la prevalencia de los niños con TEA.18 Su presencia garantiza una atención integral y óptima para mejorar la calidad de vida.19 Nuestro estudio tiene como objetivo describir el rol de las enfermeras escolares en el cuidado y apoyo a las personas con TEA, así como las intervenciones realizadas para promover la salud en su sentido más amplio.
Métodos
Se diseñó una revisión narrativa de la literatura entre noviembre de 2022 y febrero de 2023. La búsqueda se realizó en 7 bases de datos (Web of Science, Scopus, Dialnet, LILACS, Pubmed, Cuiden y Cinahl), utilizando descriptores basados en los lenguajes MeSH y DeCS, con operadores booleanos y truncamientos.
Se establecieron criterios de inclusión para seleccionar estudios publicados desde 2015, en español, inglés o portugués, con acceso a texto completo. Se incluyeron estudios que involucran a padres, niños con TEA, profesores, alumnos en contacto con niños con TEA o enfermeras.
Tras eliminar artículos duplicados, se evaluaron los títulos y resúmenes para seleccionar aquellos más relevantes, accediendo a los textos completos y realizando una lectura crítica para asegurar su calidad metodológica y el cumplimiento de los criterios de inclusión. Finalmente, se seleccionaron 13 artículos.
La calidad metodológica para los estudios cuantitativos fue evaluada mediante los criterios del STROBE, para las guías de práctica clínica (GPC) se utilizó la herramienta AGREE II; y para los estudios cualitativos los criterios de Elliot et al.20
Desarrollo
La selección de los 13 artículos se llevó a cabo siguiendo la metodología descrita, la cual queda representada en el diagrama de flujo (Figura 1). Después de llevar a cabo un anáisis exhaustivo de los artículos incluidos en esta revisión, se sintetizaron los resultados, enfocándolos en cuatro competencias fundamentales.
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Proporcionar cuidados integrales al niño, adolescente y familia: las enfermeras escolares son indispensables para proporcionar una atención integral, abordando las necesidades biopsicosociales tanto de los niños con TEA como de sus familias.
En la mayoría de los centros escolares, los profesores son responsables de brindar atención sanitaria en caso de necesidad. Sin embargo, ante las nuevas demandas de salud inclusiva de los alumnos, el profesorado carece de la capacitación necesaria, lo que subraya la urgencia de incorporar enfermeras escolares en nuestro país.21
Varios estudios resaltan la importancia de cuidadores especializados para niños y adolescentes con TEA, argumentando que la presencia de enfermeras escolares mejoraría su calidad de vida y promovería su inclusión en la escuela.22,23
En línea con esto, tanto el Instituto Nacional para la Excelencia en Salud y Atención (NICE) como diversos autores abogan por intervenciones protocolizadas y profesionalizadas para apoyar a familias y cuidadores de personas con autismo, desde la infancia hasta la vida adulta24 con el objetivo de proporcionar una atención integral que satisfaga todas las necesidades de los niños con TEA.25
En respuesta a esto, se han desarrollado Guías de Práctica Clínica dirigidas a mejorar la calidad de vida de estos niños en entornos escolares, centradas en aspectos como la nutrición, la higiene y la gestión de la ansiedad, reconociendo la enfermería escolar como un recurso indispensable en el cuidado de salud de los niños TEA. Estas guías también fomentan el desarrollo temprano de actividades cognitivo-conductuales, habilidades comunicativas y la participación activa.26-28 Sin embargo, a pesar de la existencia de estas guías, se ha evidenciado una notable ausencia de educación sexual en estos niños, siendo un componente esencial para su desarrollo integral.29
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Evaluar el impacto de la escolarización y establecer una relación terapéutica. Es importante establecer una sólida relación terapéutica entre la enfermera escolar y el niño con TEA para crear un entorno de confianza donde el niño se sienta seguro.
Según la investigación de Baker et al., la escuela tiene un impacto significativo en la salud y los resultados educativos de los alumnos con necesidades especiales, como los niños con TEA.30 Estos niños pueden requerir cuidados especiales que afecten su acceso a oportunidades educativas equitativas. El autor advierte que los niños con TEA corren el riesgo de fracaso escolar si no se satisfacen sus necesidades de salud, lo que podría tener repercusiones sociales importantes, dado que el éxito escolar influye en la salud futura, la situación económica y el bienestar a lo largo de la vida.
Otros autores apoyan este argumento y aseguran que se debe crear un ambiente único en el que se garantice al máximo una enseñanza adecuada. Sus estudios subrayan la necesidad de contar con la presencia de la enfermera escolar para proporcionar confianza, seguridad y tranquilidad al alumno con TEA.23,31 Establecer una relación terapéutica adecuada con estos niños es fundamental para promover un ambiente inclusivo y tolerante, destacando la perspectiva de la escuela como un entorno promotor de salud.14
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Ejecutar eficazmente los tratamientos derivados de los problemas de salud con una visión biopsicosocial. Como hemos mencionado anteriormente, los niños diagnosticados de TEA, pueden presentar comorbilidades con otros trastornos y pueden requerir tratamientos médicos, siendo las enfermeras escolares responsables de su administración. Además de sus competencias profesionales en la administración de la medicación necesaria a estos niños, el profesional de enfermería escolar también se encarga de brindar los cuidados particulares que ellos necesitan, incluidas las terapias.
Este enfoque ha sido respaldado por diversas investigaciones que resaltan el papel fundamental de la enfermería escolar en el control y manejo de los síntomas en estos niños. Mejorar la calidad de vida de estos niños y de sus padres es una de las principales razones para abogar por la integración de las enfermeras escolares en el sistema educativo, evidenciando al mismo tiempo la falta de conocimientos sobre el TEA por parte del profesorado.32-34
Pese a todo esto, varios autores señalan la necesidad de capacitar a las enfermeras escolares con los recursos necesarios para ofrecer cuidados completos y efectivos a los alumnos, haciendo hincapié en la comprensión de las comorbilidades asociadas al TEA y la necesidad de tener una visión biopsicosocial de la persona.35,36 Esta formación les permitirá entender las características, comportamientos y síntomas específicos que presentan los niños con TEA, así como las expectativas futuras que pueden desarrollar, poniendo especial énfasis en los aspectos relacionados a su rutina diaria.37,38 La enfermería debe demostrar flexibilidad y capacidad de adaptación para satisfacer las necesidades individuales de cada niño.39
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Evaluar su proceso crónico o discapacidad, los cuidados necesarios, los recursos y apoyos sociales disponibles. Las investigaciones recopiladas en nuestro trabajo resaltan la importancia de la evaluación de los diferentes procesos que experimentan los niños con TEA a lo largo de su vida, así como la necesidad de brindar cuidados individualizados y adoptar un enfoque multidisciplinario.16,40 Destacando el papel fundamental de la enfermera escolar para proporcionar los cuidados específicos que requieren estos niños, así como brindar apoyo a los padres en cuanto a las necesidades de sus hijos.41
En vista de esto, se vuelve imprescindible orientar la educación en el cuidado de los niños diagnosticados con TEA dentro del entorno escolar, adoptando enfoques personalizados y aprovechando los recursos disponibles. El apoyo de los profesionales de la salud y la educación es esencial para minimizar las dificultades que enfrentan las familias, facilitando una red de asistencia integral que involucre tanto a los niños como a sus padres, además, es fundamental asegurar el acceso a una red educativa especializada y a servicios sociales que permitan a los niños con TEA desarrollar sus capacidades brindando el apoyo que las familias necesitan42. Diversos estudios han revelado cómo la implementación de ayudas visuales, la anticipación de situaciones y el establecimiento de vínculos personales se instauran como estrategias fundamentales en este contexto, con el propósito de promover un desarrollo inclusivo en los niños con TEA.22,28 Es necesario realizar evaluaciones regulares en niños con TEA con el fin de detectar posibles problemas relacionados y proporcionar el apoyo adecuado tanto a los niños como a sus padres o tutores.40
Conclusiones
Los resultados obtenidos en nuestra investigación permiten constatar que las enfermeras escolares desempeñan un papel fundamental en la atención y apoyo a los niños con TEA, tal como se ha destacado en las cuatro competencias específicas analizadas. Estas profesionales brindan cuidados integrales tanto a los niños con TEA como a sus familias, lo que eleva la calidad de vida de estos alumnos y fomenta su inclusión educativa.
Es importante resaltar que la escolarización de los niños con TEA puede tener un impacto significativo en su salud y en sus resultados educativos, por ello, es crucial establecer una relación terapéutica sólida entre la enfermera escolar y el niño con TEA. Este vínculo genera un entorno de confianza y seguridad en el entorno escolar, permitiendo un apoyo adecuado a las necesidades de salud específicas de estos niños.
Las enfermeras escolares son responsables de administrar los tratamientos necesarios para abordar los problemas de salud derivados del TEA y realizan evaluaciones periódicas para identificar posibles complicaciones de salud. Para poder llevar a cabo esta labor, es imprescindible que las enfermeras escolares estén debidamente formadas y especializadas en el campo del TEA, posean conocimientos actualizados y verificados, y brinden así, cuidados de calidad.










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