Introducción
Las afecciones cardiovasculares son consideradas la principal fuente de enfermedades no transmisibles en el mundo, impactando desmedidamente a países con ingresos bajos y medianos, constituyendo 17,9 millones de muertes cada año.(1) En Colombia, en el estudio de la situación de salud correspondiente al año 2023, los trastornos del sistema cardiovascular causaron el 32% de la mortalidad, siendo la causa principal durante el periodo de 2005 a 2021.(2)
El tratamiento quirúrgico como la revascularización miocárdica, se ve como un enfoque destinado a optimizar la esperanza de vida y bienestar del paciente cardiovascular. Sin embargo, durante el posoperatorio se pueden presentar síntomas desagradables que pueden comprometer el proceso de recuperación. Entre estos síntomas, se documenta la presencia de dolor,(3,4,5,6,7,8,9,10,11) alteración del sueño,(12,13) y ansiedad,(14) que pueden afectar la adherencia al tratamiento(15) y la satisfacción del paciente.
Cabe resaltar que el dolor se presenta como un síntoma relevante en el periodo de recuperación tras una revascularización miocárdica, obligando al paciente a enfrentarse a una nueva realidad física y emocional.(16,17,18) La presencia de dolor, junto con otros síntomas desagradables como la fatiga, la tensión muscular, o la dificultad para dormir, no solo afectan el bienestar físico, sino también la esfera emocional y social del paciente. Estos síntomas contribuyen a la inseguridad en el autocuidado, interfieren con la reincorporación a las interacciones sociales y al ámbito laboral, y pueden generar dependencia del cuidador para llevar a cabo las tareas cotidianas.
La incapacidad del manejo del síntoma desagradable de manera adecuada en casa puede generar incertidumbre en el paciente y su familia, ocasionando ingresos a urgencias, pérdida de autonomía y capacidad para manejar su salud de manera efectiva en el ámbito ambulatorio. Es fundamental la valoración de enfermería para identificar los síntomas e implementar intervenciones que permitan reducir la severidad, promuevan la independencia del paciente y la adherencia a las recomendaciones durante el posoperatorio ambulatorio para promover la recuperación. El objetivo fue identificar los síntomas desagradables durante la fase ambulatoria de la revascularización miocárdica.
Métodos
Se desarrolló un estudio cuantitativo, descriptivo de corte transversal, en el cual se buscó identificar los síntomas desagradables de los pacientes con revascularización miocárdica atendidos en una entidad de alta complejidad en Cúcuta, Colombia, durante el II semestre 2020 y I semestre 2021. La muestra fue seleccionada a partir del grupo de pacientes de cirugía cardiaca que cumplían con los criterios de inclusión: estar registrados en el programa de cirugía cardiaca, haber sido sometido a una revascularización miocárdica entre II semestre 2020 y I semestre 2021, y ser mayores de 18 años. Se excluyó a aquellas personas con trastornos mentales o físicos que estuvieran documentados en sus historias clínicas y que pudieran afectar su capacidad cognitiva, así como los pacientes hospitalizados por complicaciones.
Se realizó un muestreo aleatorio simple para seleccionar una muestra representativa de la población definida, con un nivel de confianza 95%, una potencia estadística 80%, una precisión de 5 puntos en las puntuaciones utilizadas para evaluar el dolor con la Escala McGill, y una varianza 60. El tamaño muestral ajustado a pérdidas del 25% fue de 80 pacientes, con mediciones en dos momentos, a los 3 y 30 días posteriores al alta.
Para evaluar la aparición de síntomas, se utilizó el formato de seguimiento de síntomas desagradables, diseñado por el investigador para recopilar información relacionada con la identificación de los síntomas: náuseas, diarrea, vómito, estreñimiento, tensión muscular, problemas de sueño, fatiga, tos y mareo durante el posoperatorio ambulatorio.
Para medir el nivel del dolor, se empleó la escala McGill, diseñada por Melzack, que permite la valoración tanto cuantitativa como cualitativa del dolor y se estructura según localización, características e intensidad. Se obtuvo el índice de dolor (PRI) que incluye la medición general y de las áreas: sensorial, emocional, valorativo y miscelánea. La consistencia del instrumento presenta una fiabilidad que varía entre el 66% y el 80% después de 4 semanas, y entre el 50% y 100% en un intervalo de tres a siete días.(19)
Para la estadística descriptiva, las variables cuantitativas se determinaron con parámetros de tendencia central, mientras que en las cualitativas se establecieron frecuencias y valores en porcentajes. Los datos se organizaron en Microsoft Excel, y fueron procesados con el programa estadístico SPSS versión 25. Se aplicó la prueba de rangos de Wilcoxon para medir los cambios en relación con el nivel de dolor y síntomas desagradables.
Para el desarrollo de esta investigación, se consideraron los fundamentos éticos para investigación en humanos, asegurando la protección, confidencialidad y privacidad del paciente, así como el derecho a participar y al retiro voluntario. Se obtuvo consentimiento informado por escrito del paciente revascularizado y cuidador antes de aplicar las escalas de medición. Presentando un estudio de riesgo mínimo para los participantes, acorde a la resolución 008430 de 1993, se respetaron las directrices éticas definidas en el código de Nuremberg y Helsinki, junto con las directrices formuladas por el consejo de organizaciones internacionales de ciencias médicas,(20) enfocándose en principios éticos como el respeto, autonomía, beneficencia, no maleficencia, la justicia y la confidencialidad.(21) El estudio cuenta con el aval de la subcomisión de investigación de la Universidad de La Sabana y comité de ética de la institución participante.
Resultados
Los pacientes que han sido sometidos a revascularización miocárdica deben afrontar retos en el cuidado de su salud durante el posoperatorio ambulatorio. El perfil sociodemográfico indica que predominó el sexo masculino, casados, con edades entre 62 - 64 años, con bypass coronario de tres vasos, en el nivel de escolaridad preponderó la primaria, actuando como cuidador principal los hijos (ver tabla 1).
Tabla 1 Características del paciente revascularizado
| Variable | Categoría / Valor | N=80 (%) |
|---|---|---|
| Edad | Promedio (D.E.) | 62 - 64 |
| Rango | 37 - 80 | |
| Sexo | Femenino | 17(21,2) |
| Masculino | 63 (78.7) | |
| Nivel socioeconómico | Uno | 7(8,75) |
| Dos | 26(32,5) | |
| Tres | 43(57,5) | |
| Cuatro | 3(3,75) | |
| Cinco | 1(1,25) | |
| Estado civil | Casado(a) | 44(55,0) |
| Separado(a) | 5(6,25) | |
| Soltero(a) | 5(6,25) | |
| Unión libre | 19(23,75) | |
| Viudo(a) | 7(8,75) | |
| Escolaridad | Ninguna | 1(1,25) |
| Postgrado | 2(2,5) | |
| Primaria | 37(46,25) | |
| Secundaria | 27(33,75) | |
| Universidad | 13(16,25) | |
| Tipo de intervención | Bypass coronario 1 vaso | 8(10,0) |
| Bypass coronario 2 vasos | 20(25,0) | |
| Bypass coronario 3 vasos | 52(65,0) | |
| Cuidador principal | Esposo (a) | 32(40,0) |
| Hijo (a) | 38(47,5) | |
| Hermano (a)(a) | 2(2,5) | |
| Yerno | 1(1,25) | |
| Sobrino | 5(6,25) | |
| Cuñada | 1(1,25) | |
| Enfermera | 1(1,25) |
La evaluación del síntoma desagradable es fundamental para comprender la experiencia del paciente revascularizado después del alta, dado que afectan el bienestar físico y el proceso de recuperación. A los 30 días del posoperatorio ambulatorio se evidencia que los síntomas más comunes durante el mismo son la alteración del sueño y la tensión muscular, sin embargo, a los 30 días ambos síntomas disminuyeron al 48,8%. Además, se registró una reducción en otros síntomas como la tos y la fatiga. La presencia de síntomas gastrointestinales como las náuseas, vómito, diarrea y mareos se mantuvieron por debajo del 10%. Se encontró una reducción significativa en la presencia de síntomas desagradables (p < 0.05), entre los tres y treinta días de posoperatorio ambulatorio, con la excepción del vómito que no mostro variación en las dos mediciones (ver tabla 2).
Tabla 2 Presencia de síntomas desagradables al tercer y treinta días del alta
| Síntoma desagradable | Medición 3 días N=80 (%) | Medición 30 días N=80 (%) |
|---|---|---|
| Presencia de náuseas | 13 (16,25) | 5 (6,25) |
| Presencia de vómito | 6 (7,50) | 6 (7,50) |
| Presencia de tensión muscular | 56 (70) | 39 (48,75) |
| Presencia de diarrea | 14 (17,50) | 4 (5) |
| Presencia de estreñimiento | 25 (31,25) | 15 (18,75) |
| Alteración del sueño | 60 (75) | 39 (48,75) |
| Presencia de mareos | 19 (23,75) | 6 (7,50) |
| Presencia de tos | 41 (51,25) | 14 (17,50) |
| Presencia de fatiga | 28 (35) | 9 (11,25) |
En la medición del índice de dolor (PRI), la mediana de puntuaciones observadas a los 3 días del posoperatorio ambulatorio fue 14 con rango intercuartílico entre 9 y 19 puntos, mientras que a los 30 días del posoperatorio ambulatorio la mediana fue 9 con rango intercuartílico entre 2 y 16 puntos, la medición a los 3 días registró valores atípicos en 2 pacientes para la escala de dolor.
Las comparaciones del índice de dolor (PRI), a los 3 días y 30 días posoperatorio ambulatorio logró evidenciar una diferencia que es estadísticamente significativo frente al nivel de dolor en las dimensiones sensorial, emocional y valorativa (p < 0.05). Para la dimensión "miscelánea" no se evidenciaron cambios relevantes, ya que la mediana para las puntuaciones observadas en ambas mediciones fue 0 (ver tabla 3).
Tabla 3 Puntuaciones en la escala de dolor McGill por dimensión, a los 3 y 30 días posoperatorio ambulatorio
| Dimensión | Medición | N | Media | D. E. | Mediana | Mínimo | Máximo | Valor p* |
|---|---|---|---|---|---|---|---|---|
| Sensorial | Inicial | 80 | 8,21 | 4,96 | 8 | 1 | 26 | 0,000 |
| Final | 80 | 5,18 | 5,10 | 4 | 0 | 23 | ||
| Emocional | Inicial | 80 | 2,60 | 2,15 | 2 | 0 | 8 | 0,001 |
| Final | 80 | 1,81 | 2,21 | 1 | 0 | 8 | ||
| Miscelánea | Inicial | 80 | 1,03 | 1,75 | 0 | 0 | 7 | 0,314 |
| Final | 80 | 0,76 | 1,58 | 0 | 0 | 6 | ||
| Valorativa | Inicial | 80 | 2,49 | 1,11 | 2 | 0 | 4 | 0,001 |
| Final | 80 | 1,91 | 1,10 | 1 | 1 | 4 | ||
| PRI | Inicial | 80 | 14,33 | 7,56 | 14 | 3 | 43 | 0,000 |
| Final | 80 | 9,66 | 8,53 | 9 | 1 | 37 |
Discusión
En esta investigación se identificaron diversas variables del perfil sociodemográfico, la edad, el nivel de estudio, y la clase de intervención son considerados como factores no modificables que determinan la presencia del síntoma desagradable que experimentan los pacientes durante el posoperatorio ambulatorio. En particular, la edad mayor a 60 años dificulta el seguimiento de las recomendaciones dadas en el momento del alta hospitalaria, lo que hace necesario la presencia de un cuidador en el hogar para facilitar su autocuidado. Por otro lado, el nivel educativo de primaria puede limitar el entendimiento de la enfermedad cardiovascular y la identificación de los síntomas, así como la restricción de las habilidades cognitivas para enfrentar el cuidado durante el posoperatorio.
La presencia de síntomas desagradables requiere una valoración integral y un manejo multidimensional que favorezca la rehabilitación cardiaca y la adherencia a las medidas farmacológicas y no farmacológicas, se demostró una reducción significativa de la presencia de síntomas como alteración del sueño y tensión muscular a los 30 días de la fase ambulatoria (p < 0.05). Es fundamental resaltar que el dolor ocasionado por la tensión muscular limita la realización del ejercicio, la tos adecuada y el sueño, generando inquietud y cansancio.(4,12,13)
Cabe destacar que el ejercicio es esencial, preserva la salud del paciente, favoreciendo su interacción social y reduciendo los niveles de ansiedad después de la revascularización miocárdica. Por otro lado, el sueño interrumpido puede generar somnolencia durante el día, cansancio e irritabilidad, lo que puede afectar el desempeño y la motivación en las sesiones de rehabilitación cardiaca. Esto puede prolongar el proceso de recuperación e incluso en algunos casos, provocar reingresos a urgencias.(22)
En esta investigación, el dolor emergió como el síntoma más relevante durante el posoperatorio ambulatorio. Se identificó una diferencia que estadísticamente es notable en el nivel de dolor al tercer y treinta días de la fase ambulatoria. La literatura evidencia que el paciente revascularizado experimenta dolor durante el posoperatorio ambulatorio, con una intensidad moderada mientras permanece en reposo y se reduce a medida que transcurren los días.(23)
En este sentido, es importante señalar que las acciones de enfermería realizadas durante el preoperatorio permiten incorporar estrategias para reconocer los síntomas posoperatorios que favorecen la adherencia a las recomendaciones para el control en el hogar.(24) Se recomienda que la educación proporcionada por la enfermera incluya el manejo de los síntomas desagradables, de una manera individualizada, integrando herramientas conductuales y evaluando su mantenimiento a lo largo del tiempo. Además, resulta pertinente considerar la utilidad de la teoría de rango medio de síntomas desagradables propuesta por Elizabeth Lenz, ya que su aplicación puede enriquecer la comprensión de las experiencias del paciente, optimizar las intervenciones de enfermería y dar mayor relevancia a la investigación en el ámbito del cuidado de la salud.(25)
Al momento del alta hospitalaria, la enfermera debe evaluar los síntomas desagradables, incluido el dolor,(26) para determinar los factores determinantes y las experiencias previas que pueden influir en la situación del paciente. Esta valoración es esencial para direccionar acciones que ayuden a aliviar el dolor y otros síntomas en el entorno domiciliario,(27) aumentando la motivación y desarrollando una conducta de salud adecuada que favorezca la rehabilitación cardiaca y su incorporación social y laboral.
Entre las restricciones del estudio, el diseño descriptivo permitió un análisis detallado de los síntomas desagradables, aunque no establece relaciones causales. La identificación de los síntomas refleja la experiencia subjetiva del paciente revascularizado, lo que enriquece la comprensión del impacto durante el posoperatorio ambulatorio.
Conclusiones
Reconocer los síntomas durante el periodo posoperatorio de revascularización miocárdica es fundamental para optimizar la recuperación del paciente y disminuir los reingresos al hospital relacionados con el dolor y otros síntomas asociados. Las intervenciones de enfermería no solo disminuyen la presencia de síntomas, sino que promueven el empoderamiento del paciente para el cuidado en el hogar, lo cual es fundamental para su proceso de recuperación.
Existen factores que influyen en la presencia del síntoma afectando el bienestar del paciente durante la fase ambulatoria. Frente a esta situación, la labor de enfermería es esencial para la identificación y control individualizado de cada paciente, demostrando resultados positivos en el control del síntoma desagradable, garantizando un enfoque integral que refuerce la autonomía y jurisdicción de la práctica del cuidado.
Se recomienda desarrollar investigaciones orientadas a identificar y analizar los factores que afectan el bienestar de los pacientes en el periodo posoperatorio de revascularización miocárdica, con énfasis en los síntomas que impactan su recuperación durante la fase ambulatoria. Además, se sugiere a las instituciones de salud fortalecer las intervenciones de enfermería basadas en referentes teóricos, mediante la implementación de programas de educación para pacientes y cuidadores, centrados en la identificación, manejo y control de los síntomas en el hogar, que promueva el empoderamiento del paciente, reduzca los reingresos hospitalarios, y optimice los resultados en salud.













