Introducción
A mediados de 1990, el concepto de "navegación de pacientes" fue desarrollado por el médico Harold Freeman, con el objetivo de promover un mejor acceso al diagnóstico y garantizar la continuidad del tratamiento de personas con una enfermedad crónica, eliminando posibles barreras que dificulten dicho acceso. En ese mismo período, y en colaboración con la American Cancer Society, se creó el primer programa que promovería tal práctica, denominado Patient Navigator Program, en Harlem, Nueva York.1
Los programas de navegación se utilizan ampliamente en Estados Unidos para pacientes con cáncer y son dirigidos por diferentes profesionales de la salud, enfocados en la identificación y resolución de barreras originadas durante el itinerario terapéutico oncológico, además de reducir los retrasos en el acceso a los servicios de salud. Los estudios indican que la implementación de estos programas resulta en una mayor adherencia al tratamiento en comparación con los pacientes que no cuentan con este apoyo, evidenciando su impacto positivo en la continuidad y efectividad de la terapia oncológica.2,3 Desde entonces, esta actividad ha ido ganando espacio y fuerza en diversos escenarios de atención, dando lugar a la figura del enfermero navegador.4
En Brasil, la actuación del enfermero navegador fue normatizada por la Resolución nº 735/24 del Consejo Federal de Enfermería, de 17/1/2024, que detalla sus competencias.5 Así, el enfermero navegador emerge como un profesional esencial en la reducción de disparidades a lo largo de la trayectoria de cuidados, proporcionando un abordaje holístico al coordinar los aspectos físicos, biopsíquicos y sociales del plan terapéutico. Él orienta a los familiares, cuidadores y al equipo multidisciplinario, garantizando un tratamiento más integrado y eficaz.6
A la luz de los hechos expuestos, se hace evidente que el enfermero navegador lleva a cabo acciones que trascienden el manejo del cuidado convencional, siendo indispensable un pensamiento sistémico y complejo en su asistencia. Esta perspectiva busca comprender al ser humano no de manera aislada, sino considerando todo el contexto y las relaciones establecidas en las que está inmerso. El enfoque integral permite una atención más personalizada y eficaz, conectando las dimensiones que influyen en el cuidado.7,8
En virtud de lo expuesto, el presente estudio se justifica por la necesidad de esclarecer el tema para la sociedad contemporánea y por la relevancia del enfoque sistémico y complejo adoptado por el enfermero navegador, provocando reflexiones más profundas sobre cómo esta práctica contribuye a la mejora de los cuidados de salud, destacando la importancia de una atención integral, humanizada, eficiente y coordinada. En consecuencia, tiene como objetivo reflexionar sobre las contribuciones del pensamiento sistémico y complejo en la atención del enfermero navegador.
Métodos
Se trata de un estudio teórico-reflexivo que tiene como objetivo responder a la pregunta orientadora: “¿De qué manera el pensamiento sistémico y complejo contribuye a la actuación del enfermero navegador?”. Este estudio busca explorar cómo este enfoque integrado puede optimizar la coordinación de la atención, promover una visión holística y mejorar los resultados clínicos, además de proporcionar un cuidado más alineado con las necesidades y particularidades de cada individuo.
Las reflexiones se fundamentan en la literatura científica, en las consideraciones críticas de los autores y destacan la contribución del pensamiento sistémico y complejo a la navegación de pacientes, ampliando la comprensión ontológica del cuidado. Este enfoque integra factores interconectados, promoviendo una planificación estratégica.
Los materiales utilizados en la discusión teórica son las principales obras sobre el contenido, complementadas por una búsqueda asíncrona de artículos para ampliar los referentes teóricos.
La búsqueda se realizó en las bases de datos PubMed, Cochrane Library, Cuiden, CINAHL y Web of Science. Se utilizaron palabras clave como "Navegación de pacientes", "Pensamiento sistémico y complejo" y "Filosofía de la enfermería". Se incluyeron estudios disponibles en línea, de acceso abierto, alineados con la temática, priorizando los artículos más recientes sobre navegación de pacientes, sin restricción de idioma ni restricción temporal en los artículos relacionados con el pensamiento sistémico y complejo, con el fin de ampliar las correlaciones.
Elementos históricos y teóricos del pensamiento sistémico
Históricamente, el pensamiento sistémico fue moldeado por diversos pensadores, investigadores y áreas del conocimiento. Sin embargo, se cree que las primeras bases del pensamiento sistémico se formularon en la primera mitad del siglo XX, entre las décadas de los 30 y los 40.9 No obstante, ya en el período de la Antigüedad, las ideas del filósofo griego Aristóteles dieron inicio a la idealización del pensamiento sistémico, el cual defendía que la materia poseía la naturaleza esencial de todas las cosas, si bien la esencia se haría real solo a través de la forma.9 En este momento, el campo científico atravesó grandes cambios, resultando en nuevas formas de comprender el mundo.
En la obra “El punto de mutación”, Capra discute la transformación de la ciencia, señalando que, aunque el método analítico de Descartes fue fundamental para su avance, la visión exacta de los métodos científicos no era suficiente para lidiar con la complejidad e interconexión de los problemas. En respuesta a esta limitación reduccionista, el pensamiento complejo surge con un enfoque integrador, que considera no solo las partes, sino también sus interrelaciones. Esta "nueva visión del mundo" se fundamentó en teorías como la Teoría General de los Sistemas (TGS) de Ludwing Von Bertalanffy, la Cibernética de Norbert Wiener y la Teoría de la Comunicación Humana de Bateson y Watzlawick.9-11
Por otro lado, la visión sistémica pasó a tener un papel fundamental en la toma de decisiones científicas, permitiendo una nueva forma de comprender los problemas. Y el universo dejó de ser visto como una máquina compuesta por innumerables objetos y pasó a ser descrito como un todo dinámico e indivisible, en el que sus partes están interrelacionadas de manera esencial.10,11 De este modo, la Teoría General de Sistemas se consolidó como una ciencia universal de la organización, al defender que los sistemas abiertos deben analizarse como un todo integrado y no solo como la suma de sus partes. Esta teoría, junto con la Cibernética -que propició una forma inédita de comprender y modelar sistemas complejos- y la Teoría de la Comunicación- que ayudó a establecer reglas para las bases del pensamiento sistémico en el proceso comunicativo-, moldeó el pensamiento sistémico. Así, se reforzó la necesidad de un enfoque más interconectado y holístico, siendo indispensable la comprensión de cómo los sistemas interactúan y se relacionan entre sí.9
A la luz de las concepciones expuestas, queda claro que nada es estático y que la dinámica de los sistemas debe ser considerada. Por lo tanto, es imprescindible conocer las principales características del pensamiento sistémico y cómo aplicarlo. Se subraya que la comprensión sistémica requiere entender el contexto, estableciendo conexiones entre la naturaleza y sus relaciones.
La práctica sistémica en el campo de la enfermería
En enfermería, la práctica sistémica se utiliza cada vez más, ya que es un método que refleja mejor la realidad y no se limita al conocimiento fragmentado. De esta manera, la elección de esta práctica se convierte en una forma de encontrar el camino adecuado para la toma de decisiones en diferentes contextos.
La teoría y el método de investigación son componentes indispensables para evaluar la complejidad, siendo imprescindible su asociación para comprender la multidimensionalidad e integrar las totalidades del problema o sistema. En el ámbito científico, elegir este método ayudará al investigador a reflexionar sobre el sujeto y el objeto, contribuyendo a responder a los desafíos de la complejidad que plantea la problemática. La práctica sistémica en este ámbito guiará la elaboración de la epistemología compleja, ayudando en el reconocimiento y la descripción de la trayectoria del problema, la identificación de las certezas e incertidumbres, y la dilucidación de lo separable y lo inseparable.12
En esta vertiente, es válido señalar que esta nueva propuesta de pensamiento no rechaza los principios de la ciencia clásica, sino que los integra en un esquema que conecta el problema con las partes que componen la totalidad, articulando los principios de interdependencia que se complementan entre sí. Es necesario que el investigador no olvide que, aunque este pensamiento es capaz de contextualizar, también reconoce el aspecto individual.
Así, se observa que el pensamiento sistémico puede ser utilizado en diferentes contextos. Sin embargo, generalmente las áreas de esta actividad abarcan la evaluación, planificación, administración, educación, sociología, salud pública, entre otras.9,13 El cuidado y las relaciones establecidas en este proceso también se formulan a través de los principios de la complejidad, mediante las incertidumbres, contradicciones, desorganizaciones/organizaciones y autoorganización.12
La práctica sistémica en enfermería, al adoptar un enfoque holístico, considera todas las dimensiones del individuo. Así, se logra ver al paciente de manera integral, identificar los puntos críticos del tratamiento y ofrecer una atención más personalizada. Como resultado, la enfermería se vuelve más asertiva al establecer un servicio adecuado en todas las fases del tratamiento, lo que culmina en mejores resultados clínicos y una mayor calidad de vida para el paciente.
El rol del enfermero dentro del sistema de salud puede fortalecerse a través de la aplicación de este enfoque, convirtiéndolo en un facilitador primordial en la coordinación de los cuidados y en la colaboración con equipos multidisciplinarios. Este modelo promueve decisiones clínicas integradas, evita lagunas en el proceso terapéutico y, al mejorar la calidad de la atención, convierte a la enfermería en una fuerza esencial para el sistema de salud.
Características fundamentales del pensamiento de la complejidad
El libro “Introducción al pensamiento complejo” de Edgar Morin, publicado en 2005, es uno de los grandes hitos de la divulgación del pensamiento sistémico y complejo. De esta manera, fundamentado en la TGS de Bertalanffy, en la Cibernética de Wiener y en la Teoría de la Comunicación Humana propuesta por Bateson y Watzlawick, surgió una nueva perspectiva sobre la complejidad del comportamiento humano y cómo este se desarrolla en su red de relaciones.14
Se puede decir que, si bien el pensamiento sistémico y el pensamiento complejo se asocian, la perspectiva sistémica considera el sistema y sus partes como un todo, mientras que el pensamiento complejo se centra en las interacciones e interferencias entre las unidades de un sistema, incluyendo también las incertidumbres e indeterminaciones. En esta perspectiva, el pensamiento complejo se presenta como un enfoque que busca entender la interconexión y complejidad de los sistemas. El sociólogo y filósofo Morin ofrece una base teórica detallada para el pensamiento complejo, que supera el mecanicismo y reduccionismo, abordando la complejidad inherente a los sistemas de las realidades sociales, naturales y culturales.14
Morin sostiene que el pensamiento complejo utiliza la conducta holística, facilitando la comprensión de los sistemas como un todo y no de manera aislada. Además, se destacan como características fundamentales de este método: la interdependencia, la integración transdisciplinaria de conocimientos y la autoorganización entre el sujeto y el objeto. En este escenario, el individuo debe ser desplazado del mundo objetivo y trascendentalizado, promoviendo la subjetividad como soporte para la comprensión del sujeto. Además, para la práctica del pensamiento, el sujeto y el objeto no deben ser disociados, ya que se constituyen mutuamente.14
En resumen, el pensamiento complejo se caracteriza como una forma de analizar situaciones y sistemas, considerando la interconexión de los fenómenos y los contextos. Para ello, los conocimientos transdisciplinarios son importantes, dado que la integración de diferentes áreas permite una comprensión más completa de los fenómenos. Por lo tanto, esta forma de pensar podrá aplicarse en todas las áreas que abordan la complejidad, pues prepara a los individuos para abordar la imprevisibilidad y la complejidad de los sistemas, exigiendo la creación de soluciones interconectadas y adaptativas.
El pensamiento sistémico y complejo en la actuación del enfermero navegador
En el ámbito de la navegación de pacientes, el enfermero es el profesional responsable de garantizar una asistencia holística, humanizada y promover la coordinación de los cuidados, considerando las diversas perspectivas de la gestión, la asistencia y la investigación, en las que el individuo se encuentra inmerso.2,6,7,15
Numerosos artículos destacan que, a pesar de las diferentes nomenclaturas, el término "enfermero navegador" es el más prevalente en la literatura científica. El enfermero navegador, o Nurse navigator, guiará al paciente a lo largo de toda su trayectoria terapéutica, que desempeña las siguientes funciones: evaluar las principales barreras en la atención; elaborar estrategias para reducir los tiempos entre exámenes, consultas y tratamientos, favoreciendo mejores resultados clínicos; identificar los recursos necesarios para satisfacer las necesidades de los pacientes; realizar la planificación de cuidados junto con el equipo multidisciplinar; entre otras gestiones. En este sentido, considerando los principios del pensamiento sistémico, se cree que esta forma de pensar facilitará la toma de decisiones en los cuidados, además de potenciar el razonamiento clínico.6,7,16-18
En este escenario, la adopción de la epistemología sistémica por parte de los profesionales de la salud es beneficiosa, ya que promueve un mayor entendimiento de la complejidad del proceso salud-enfermedad, además de provocar reflexión, flexibilización y contextualización en las acciones del cuidado. De esta manera, pensar sistemáticamente contribuirá en la actuación del enfermero navegador, enriqueciendo y ampliando su visión holística, posibilitando una reflexión y contextualización sobre los problemas encontrados en el itinerario terapéutico de los pacientes asistidos y una flexibilización de sus prácticas, respondiendo a las necesidades individuales y colectivas.19
De igual modo, la actuación del enfermero navegador se asemeja a otros roles de enfermería que exigen conocimiento especializado y autonomía, como el enfermero gestor de casos —que coordina la atención de pacientes con enfermedades complejas— y el enfermero de enlace —que se enfoca en las transiciones entre servicios—, que a menudo se categorizan como enfermería de práctica avanzada. Aunque los títulos y los contextos de actuación puedan variar, estos roles comparten competencias fundamentales: coordinación de la atención, gestión de transiciones entre los servicios del paciente; y ver al paciente como parte de un sistema, gestionando la incertidumbre y la interdependencia de los múltiples factores que influyen en el cuidado. En este panorama, la esencia reside en la aplicación del pensamiento sistémico y complejo, donde el profesional no se limita a un único problema de salud, sino que gestiona la totalidad de las interacciones del paciente con el sistema de salud.20-24
Esta sinergia demuestra que el pensamiento sistémico y complejo fortalece la actuación de estos profesionales, consolidándolos como agentes esenciales en la búsqueda de la integralidad y la continuidad de la asistencia. La similitud entre estas funciones refleja la evolución global de la enfermería para responder a la complejidad del sistema de salud, exigiendo profesionales que actúen como eslabones de conexión y facilitadores de la trayectoria terapéutica.
La complejidad promueve formas más flexibles y dinámicas del cuidado de enfermería, al integrar conocimientos, organizar la actuación de los profesionales y proporcionar adaptación a la situación. Esta perspectiva fortalece la toma de decisiones del enfermero, ya que le hace entender al paciente como un sistema complejo, compuesto por innumerables subsistemas que se interrelacionan mutuamente y deben ser considerados. Al comprenderlo en un contexto amplio, el profesional logra anticipar desafíos y proponer soluciones integradas. De este modo, la planificación asistencial se vuelve más asertiva y eficiente, respetando las singularidades del individuo y reduciendo posibles disparidades.25
El enfermero navegador actúa como un eslabón entre los diferentes ámbitos de la red de servicios de salud, fortaleciendo las conexiones, a menudo frágiles, entre los servicios y guiando al paciente a través de sus transiciones de atención. Al intermediar este proceso, promueve una visión sistémica del cuidado más cohesiva y adaptada a las necesidades del paciente a lo largo de su tratamiento. A su vez, el pensamiento complejo permite al navegador comprender y abordar las múltiples facetas de la salud del paciente, tomando en consideración los aspectos que influyen en el tratamiento.15,22
En la elaboración de los protocolos de navegación, la presencia de este enfoque es imprescindible, ya que proporciona una mirada holística e integra las interacciones entre los diferentes servicios. Así, al considerar al paciente dentro de un sistema complejo, facilita la creación de estrategias que conectan diferentes niveles de atención. De esta manera, optimiza recursos y reduce gastos al integrar el cuidado en salud, así como reduce hospitalizaciones evitables y costos innecesarios, promoviendo una mayor sostenibilidad en los recorridos asistenciales.19,20
El proceso de comunicación es esencial en los cuidados del enfermero navegador, ayudando a establecer analogías entre el paciente y su tratamiento. La telesalud, por ejemplo, mejora la interacción y atiende sus necesidades. De la misma manera que Bateson estudiaba las relaciones comunicativas, el enfermero navegador utiliza diversos recursos para comprender cómo el paciente y sus subsistemas se interrelacionan durante el tratamiento, posibilitando cambios adecuados en la asistencia y garantizando el cuidado integral del individuo.9,26
Las investigaciones ratifican que el enfermero navegador desempeña un papel crucial en la educación de los familiares, cuidadores y todo el equipo multidisciplinario involucrado en el plan terapéutico.6 En vista de lo expuesto, el fundamento sistémico y complejo se muestra útil para promover cuidados transdisciplinarios, ampliando los saberes en salud y ofreciendo un cuidado integral.
Las reconocidas obras de Capra enfatizan que el pensamiento sistémico y complejo, al unir y comprender la totalidad de los sistemas y sus interacciones, es fundamental para abordar problemas de difícil solución. En la práctica del enfermero navegador, la aplicación de este pensamiento contribuye a unir los sistemas existentes en situaciones complejas, operando diferenciaciones y una comprensión completa de los contextos. De la misma manera, la navegación de pacientes emerge con la propuesta de identificar y superar las barreras del tratamiento, formulando estrategias para garantizar la continuidad de los cuidados, reducir las disparidades y mejorar los resultados clínicos en todos los contextos.10-12,15,27
Finalmente, la aplicación de este enfoque en la práctica de la navegación de enfermería fortalece el pensamiento crítico y el juicio clínico del profesional, que son aspectos esenciales para la práctica de una enfermería basada en la evidencia y para la mejora de los cuidados de salud.28,29 Esta perspectiva permite que el profesional integre las complejidades del paciente y del sistema de salud, además de promover la toma de decisiones clínicas integradas.
Conclusiones
La reflexión teórica permitió observar que el pensamiento sistémico y complejo contribuye a la práctica del enfermero navegador, mejorando la gestión de los cuidados y haciéndolo capaz de aplicar el pensamiento crítico-reflexivo, asociando al paciente y su contexto; entender la complejidad y las interconexiones de los sistemas del paciente, considerando diferentes áreas del saber; e identificar soluciones eficaces para superar barreras.
Asimismo, si bien se reconocen limitaciones, como la escasez de artículos recientes sobre el pensamiento sistémico y complejo en la salud, y la falta de estudios que exploren la relación entre estas corrientes filosóficas y la práctica de la navegación de pacientes, el presente estudio se destaca por ofrecer una reflexión relevante sobre el tema, al mismo tiempo que resalta la necesidad de más investigaciones que fortalezcan el sustento teórico. Con ello, el estudio contribuye al área de enfermería, al auxiliar en la comprensión profunda de la práctica del enfermero navegador, ayudando al reconocimiento de problemas, la toma de decisiones y la elaboración de intervenciones que mejoran la calidad de la atención y reducen costos.













