Introducción
El dolor crónico es un problema de salud pública de primer orden en el mundo, que afecta aproximadamente al 3% de la población mundial1. A este respecto, el dolor es un síntoma que afecta y preocupa profundamente a las personas, y es la causa del 15 al 20% de todas las consultas médicas2.
El dolor se define como una experiencia tanto sensorial como emocional desagradable relacionada con una lesión presente o descrita en términos de la misma. La experiencia del dolor resulta única para cada individuo, quien posee el conocimiento más preciso sobre su propio sufrimiento. Debe tenerse en consideración que una incapacidad de verbalizar la presencia de dolor no niega su existencia ni la necesidad de tener un tratamiento adecuado3.
Según la North American Nursing Diagnosis Association (NANDA)4, el dolor crónico se define como una experiencia emocional y sensitiva desagradable provocada por una lesión tisular potencial o real. Para esta clasificación, este tipo de dolor debe presentar una duración mayor a 3 meses, comienzo súbito o lento, de intensidad leve a grave sin necesidad de tener un final anticipado o previsible. Según el proceso asistencial integrado, este dolor puede llegar a causar un deterioro en la capacidad funcional5.
En España se estima que más de 5 millones de personas sufren dolor crónico a diario, con una intensidad severa en un 28,8% de estos casos, y que causa un deterioro en la calidad de vida6. Además, en los casos de gran severidad, el dolor crónico puede ser discapacitante, asociándose a una disfunción y/o disminución de la participación social y a una actividad limitada7,8.
Algunos autores refieren que las mujeres presentan un mayor riesgo de sufrir dolor crónico, con una mayor gravedad e intensidad que los hombres. Además, se ha descrito que las mujeres presentan una tolerancia y sensibilidad distinta, así como respuestas diferentes a los tratamientos9. Otros factores que pueden afectar a la percepción del dolor son la edad, la cultura o las experiencias previas frente al dolor de la persona afectada1,3.
Entre los trastornos crónicos más frecuentes en nuestro contexto se encuentran el dolor lumbar, la artrosis, el dolor cervical crónico, la fibromialgia y las cefaleas2,10. En los últimos años, se ha observado un incremento de estas terapias en occidente debido al mejor acceso a la información en salud y a la mayor preocupación por los efectos secundarios derivados por el uso de medicamentos11.
Las terapias complementarias (TC) se inspiran en el diagnóstico, el tratamiento, así como en las medidas de prevención que complementan a las terapias convencionales, de ese modo, promueven una atención integral que permite satisfacer las demandas que no atienden los tratamientos ortodoxos12. A nivel general, las TC presentan como objetivo general mejorar la calidad de vida de los pacientes, reduciendo los efectos negativos causados por el tratamiento y promoviendo el control percibido por parte del paciente para el manejo de la enfermedad. Debido a las diferentes combinaciones que pueden presentar su clasificación es amplia13.
Según algunos autores, las TC se refieren a intervenciones no farmacológicas que se llevan a cabo de forma conjunta con la medicina convencional14. En este sentido, otros autores refieren la necesidad de incentivar un enfoque integral para el manejo del dolor crónico, y para ello es necesario la implementación tanto de medidas farmacológicas como no farmacológicas. Para ello es necesario brindar diversas opciones de terapias que aporten estrategias eficaces y eficientes y, a su vez, no presenten tantos efectos adversos como los fármacos7. Algunos fármacos como los opioides pueden presentar diversos efectos adversos como el estreñimiento, las náuseas, los vómitos y la sedación. La preservación de los efectos adversos farmacológicos puede llegar a ser intolerable para el paciente, lo que podría conducir a una mala adherencia terapéutica y la continuidad del síndrome doloroso14.
Por lo descrito, nos planteamos como objetivos examinar los problemas (físicos, psicológicos, sociales y económicos) de las personas con dolor crónico no oncológico y analizar las distintas TC no farmacológicas utilizadas para el cuidado de estos.
METODOLOGÍA
-
Diseño del estudio y estrategia de búsqueda. Para responder al objetivo propuesto se realizó, entre febrero y mayo de 2023, una revisión bibliográfica sistematizada15 por pares siguiendo las recomendaciones del manual Cochrane16 y las indicaciones del informe PRISMA17.
La estrategia de búsqueda de los estudios se definió por consenso18. Se llevó a cabo en las bases de datos: CINAHL, PubMed, PsycINFO y Scopus. La estrategia de búsqueda fue: ("Chronic Pain" NOT "Cancer Pain") AND ("Complementary Therapies" NOT "Drug Therapy").
-
Criterios de elegibilidad. Los criterios de elegibilidad de los estudios se definieron con la mayor claridad y objetividad posibles para controlar el sesgo de selección19.
- Criterios de inclusión: los criterios de inclusión fueron: 1) estudios de investigación de metodología cuantitativa, cualitativa y/o mixta; 2) que versasen sobre las TC no farmacológicas utilizadas para el cuidado de personas con dolor crónico no oncológico, y 3) publicados en los últimos 10 años (2013-2023).
- Criterios de exclusión: se excluyeron los estudios publicados de revisiones, así como protocolos/proyectos que no presentasen resultados. De igual modo, se excluyeron las publicaciones de opiniones, editoriales y cartas al editor.
Selección de artículos. Los artículos se seleccionaron por pares de forma ciega e independiente tras sucesivos cribados. En caso de desacuerdo se contó con un tercer autor para su resolución. En el primer cribado se seleccionaron los artículos según el título, palabras clave y resúmenes, eliminándose previamente los duplicados. En el segundo cribado se procedió a la lectura crítica a texto completo aplicando los criterios de elegibilidad preestablecidos.
-
Análisis de los datos. Una vez seleccionados los estudios, el proceso de análisis de los datos se llevó a cabo mediante una síntesis narrativa de estos. La información extraída se incluyó en diferentes tablas siguiendo las recomendaciones de Del Pino et al.18. En la Tabla 1 se incluye: 1) autor/es y año; 2) objetivo; 3) tipo de estudio/muestra, y 4) país/período de estudio. En la tabla 2 se exponen los problemas que presentan las personas con dolor crónico no oncológico, así como las TC no farmacológicas que se llevan a cabo en estas personas.
Tabla 1. Características de los estudios.
Autor/es y año Tipo de estudio/instrumento para el dolor/muestra País/período Mckernan et al., 202220 Estudio mixto; Instrumentos: BPI-Pain Severity scale, Pain Interference Scale, Michigan Body Map, PainDetect Instrument; Muestra: 85 participantes con dolor crónico (72% mujeres; edad media: 51,19 años) País: EE. UU.; Período: entre 06/2017 y 09/2019 Taylor et al., 202221 Estudio cuantitativo; Instrumento: END; Muestra: 302.396 pacientes veteranos País: EE. UU.; Período: 10/2016 a 09/2019 Bicego et al., 202122 Estudio mixto longitudinal aleatorizado; Instrumentos: END, PDI, SOPA-35; Muestra: 203 participantes (182 mujeres y 21 hombres) País: Bélgica; Período: 03/2015 a 02/2020 Véron et al., 202023 Estudio cualitativo; Instrumento: no descrito; Muestra: 17 pacientes con dolor espinal crónico (11 mujeres y 6 hombres) País: Suiza; Período: 06-11-2017 Taylor et al., 201924 Estudio cualitativo; Instrumento: no descrito; Muestra: 3.364 miembros del Panel de información de veteranos. De ellos, 1.230 completaron la encuesta (hombres: 1.048 y mujeres: 182) País: EE. UU.; Período: 17 al 25 de julio 2017 Donaldson et al., 201825 Estudio mixto transversal; Instrumento: HPI; Muestra: 1.850 participantes (1.668 hombres [90,3%]) País: EE. UU.; Período: 10/2015 a 11/2016 Wenham et al., 201826 Estudio cualitativo longitudinal; Instrumento: no descrito; Muestra: 517 pacientes País: Reino Unido; Período: no descrito Dubois et al., 201727 Estudio: mixto; Instrumento: no descrito; Muestra: 168 pacientes con dolor lumbar crónico (71 hombres y 95 mujeres) País: Suiza; Período: 11/2014 a 02/2015 Lin et al., 201728 Estudio cuantitativo; Instrumento: END, Chronic Pain Acceptance Questionaire; Muestra: 501 adultos (260 hombres y 241 mujeres) País: EE. UU.; Período: 10/2011 a 07/2014 Bremner et al., 201629 Estudio cuantitativo; Instrumento: EVA; Muestra: 37 participantes, de los que 29 completaron el estudio (4 mujeres y 25 hombres) País: EE. UU.; Período: 08/2013 y 02/2014 Allam & Mohammed, 201330 Estudio cuantitativo; Instrumento: EVA; Muestra: 30 mujeres País: Egipto; Período: 03/2008 a 06/2009 Tan et al., 201331 Estudio cualitativo; Instrumento: no descrito; Muestra: 210 pacientes (103 hombres y 107 mujeres) País: EE. UU.; Período: no descrito Lauche et al., 201332 Estudio mixto; Instrumento: EVA; Muestra: 133 participantes. Solo 82 devolvieron los cuestionarios País: Alemania; Período: no descrito Yoon & Kim, 201333 Estudio mixto descriptivo transversal; Instrumento: EVA; Muestra: 150 mujeres País: EE. UU.; Período: no descrito Kullich et al., 201334 Estudio cuantitativo; Instrumento: EVA; Muestra: 4.518 pacientes (58,1% mujeres) del total, 2.770 artrosis de rodilla; 673 artrosis de cadera; 420 artrosis de la articulación del tobillo; 655 lumbalgia País: Austria; Período: 01/2000 a 12/2010 Fuente: elaboración propia.
END: escala numérica de dolor; EVA: escala visual analógica; HPI: Health Practices Inventory; PDI: Pain Disability Index; SOPA-35: Survey of Pain Attitude-35.
Tabla 2. Problemas de las personas con dolor crónico no oncológico y terapias complementarias no farmacológicas aplicadas.
Autor/es y año Problemas Terapias complementarias/no farmacológicas McKernan et al., 202220 Físicos: dolor persistente durante 6 meses o más. Dolor musculoesquelético crónico o neuropático
Psicológicos: ansiedad y depresión
Sociales: dificultades para la realización de las actividades de la vida diaria
Económicos: el dolor crónico cuesta hasta 635.000 millones de dólares al año
Hipnosis: ha consistido en enseñar a las personas habilidades de autohipnosis para controlar el dolor crónico no oncológico
Participantes: adultos con dolor crónico existente que persiste durante 6 meses o más con niveles de dolor de 4 o más en la escala END-11. Se les formuló una entrevista psicológica.
Los participantes completaron las evaluaciones antes del inicio del tratamiento, después del tratamiento y a los 3 y 6 meses
Se realizaron 8 sesiones de 90 min, con un descanso de 5 a 10 min. Cada sesión comenzaba con un registro, discusión de expectativas o práctica en el hogar. Posteriormente, de 20 a 30 min de hipnosis formal comentando la experiencia poshipnosis
Intervencionistas: psicólogos clínicos, becarios posdoctorales de psicología clínica, pasantes de psicología y estudiantes de prácticas capacitados en hipnosis clínica
Resultados: el 80% de la muestra completó al menos 4 sesiones de tratamiento. Se observó reducción significativa del dolor y cambio significativo en la interferencia del dolor
Taylor et al., 202221 Físicos: enfermedad cardiovascular, diabetes, dolor musculoesquelético crónico y obesidad
Psicológicos: depresión, ansiedad y trastorno estrés postraumático
Las TC referenciadas fueron: acupuntura, biorretroalimentación, hipnosis, terapia de masaje, meditación, visualización guiada, Tai Chi, Qi Gong, yoga. A este respecto, las más utilizadas por los pacientes fueron la atención quiropráctica, la acupuntura, la meditación y el yoga Bicego et al., 202122 Físicos: dolor crónico no oncológico
Psicológicos: ansiedad, depresión e insomnio
Se llevaron a cabo 7 sesiones mensuales de 2 h más, así como 2 sesiones de seguimiento a los 6 y 12 meses, también con 2 h de duración. Cada sesión grupal estuvo compuesta por 8 pacientes. Se usaron 4 enfoques: 1. Psicoeducación/TCC: 2 psicólogas realizaron discusiones grupales de apoyo con el propósito de capacitar a los pacientes para que se convirtieran en participantes activos en su propio tratamiento
2. Autocuidado: 3 psicólogos propusieron ejercicios centrados en ajustar las expectativas de sí mismo, cambiar la autonarrativa del paciente, fortalecer la autoestima, observar y ajustar los roles sociales del paciente, identificar límites y necesidades, identificar situaciones y sentimientos de impotencia, aceptar la imposibilidad de controlar todo, diferenciando el yo de la enfermedad
3. Autohipnosis combinada con autocuidado: el terapeuta invitó al paciente a tomar una posición cómoda para proceder a la inducción. Se centró en la fijación visual y la atención en la respiración, invitando al paciente a enfocarse en las distintas intensidades de dolor y ubicaciones que sentían en su cuerpo. Objetivo: disminuir la sensación de dolor y aumentar la calidad del sueño
4. Música: Los pacientes escuchaban una melodía musical durante 20 min diariamente. La música como control de la hipnosis se usó previamente y demostró ser efectiva
Véron et al., 202023 Físicos: dolor espinal crónico, lumbar y espalda
Psicológicos: ira, ansiedad y depresión, pensamientos negativos; Sociales: sentimiento de abandono y aislamiento
Los pacientes recibieron: 1) psicomotricidad; 2) terapia física (ejercicios de estiramiento y fortalecimiento); 3) terapia ocupacional (sesiones individuales adaptadas a las necesidades del paciente), y 4) apoyo psicológico (una sesión grupal semanal)
Se abordó: la conexión cuerpo y mente; la atención individualizada pasiva (ejercicios de relajación), así como una atención sobre la movilidad y el bienestar frente al dolor. A este respecto, los pacientes compartieron que tenían menos miedo de moverse gracias a la terapia.
Una vez finalizado el programa aparecieron 2 reacciones: 1) ira, que llevó a los pacientes a buscar solos más ayuda para su dolor, y 2) angustia, que llevó a los pacientes a sentirse abandonados y experimentar síntomas depresivos
Taylor et al., 201924 Físicos: dolor musculoesquelético crónico
Psicológicos: ansiedad y depresión
Económicos: los pacientes que usaron enfoques CIH tenían más probabilidades de tener ingresos más altos
- Acupresión (14,4% de los veteranos. Uso para el dolor, el 81,7%. Su uso fue útil para aliviar el dolor)
- Acupuntura (16,6% de los veteranos. Uso para el dolor, el 92,5%. Lo encontró útil para ello el 54,5%)
- Quiropráctica (38,4% de los veteranos. Uso para el dolor, el 91,7%. Lo encontró útil para ello el 76%)
- Toque curativo/toque terapéutico/Reiki (9,5% de los veteranos. Uso para el dolor, el 68,9%. Lo encontró útil para ello el 54,8%)
- Hipnosis (3,4% de los veteranos. Uso para el estrés/relajación, el 54,5%. Lo encontró útil para ello el 83,3%)
- Terapia de masajes (43,6% de los veteranos. Uso para el dolor, el 74,7%. Lo encontró útil el 76,7%)
- Meditación (33,6% de los veteranos. Uso para estrés, el 72,8%. Lo encontró útil para ello el 70,3%)
- Terapia de movimiento (17,4% de los veteranos. Uso para el dolor, el 65,2%. Lo encontró útil para ello el 56,2%)
- Pilates curativo nativo (5,4% de los veteranos. Uso en un 72,5% para mejorar la salud y el bienestar. Un 86,2% de los pacientes la encontraron útil para abordar el problema)
- Relajación progresiva (21,2% de los veteranos. Uso en un 66,9% para el estrés/relajación. Un 66,7% de los pacientes la encontraron útil para abordar el problema)
- Qi Gong (3,6% de los veteranos. Uso en un 65,2% para mejorar la salud y el bienestar. Un 66,7% lo encontraron útil para abordar el problema)
- Tai Chi (11,2% de los veteranos. Uso en un 66,7% para mejorar la salud y el bienestar. Un 68,2% lo encontró útil para abordar este aspecto)
- Yoga (uso en un 72,3% para mejorar la salud y el bienestar. Un 65,2% lo encontró útil para abordar este aspecto)
Donaldson et al., 201825 Físicos: dolor musculoesquelético crónico. El 40% de los hombres tenía dolor crónico no oncológico
Psicológicos: ansiedad, depresión y evaluación deficiente de la salud
Se describieron 6 clases de usuarios - Uso bajo (50%): 923 usuarios tuvieron bajas tasas de uso de la práctica de salu
- Ejercicio (23%): 426 usuarios tuvieron un alto uso de ejercici
- Psicoterapia (6%):112 usuarios tuvieron un alto uso de psicoterapia y grupos de apoy
- Terapias manuales (12%): 213 usuarios tuvieron un alto uso de quiropráctica, fisioterapia y masaje
- Mindfulness (5%): 101 usuarios tuvieron un alto uso de la práctica de mindfulness y relajación
- Multimodal (4%): 75 usuarios tuvieron alto uso de la mayoría de las prácticas
Wenham et al., 201826 Físicos: dolor de cuello crónico, cansancio
Psicológicos: desesperación, ideas suicidas e impotencia, insatisfacción con los analgésicos, preocupación, desilusión
Sesiones de acupuntura o lecciones de Alexander
La técnica Alexander tiene un elemento terapéutico, incluye una educación basada en el uso de habilidades de pensamiento incorporadas que permiten a las personas mejorar el tono muscular, el apoyo muscular, la coordinación del movimiento y el equilibrio, reduciendo los hábitos musculoesqueléticos desadaptativos y el dolor que causan
Resultados: a los 6 meses, la mayoría había comenzado a notar mejoras tangibles en el dolor de cuello, así como otros beneficios, incluido un mayor bienestar. A los 12 meses, reducción del dolor y discapacidad asociada en comparación con la atención habitual exclusiva
Muchos expresaron sentimientos de mayor control sobre el manejo del dolor a través de la adquisición de autoconciencia, habilidades, conocimiento y cambio de comportamiento
El aumento de la autoconciencia permitió a algunos participantes reconocer que los cambios se estaban involucrando tanto a nivel físico como mental
Dubois et al., 201727 Físicos: dolor lumbar crónico, migrañas, artritis y alergias
Económicos: no disponer de seguro médico limita el uso de las TC
De los 168 pacientes, aproximadamente la mitad (46,9%) había experimentado dolor lumbar crónico durante más de 5 años y el 39% durante 1 a 5 años. El 83% había experimentado dolor lumbar todos los días o casi todos los días en los 6 meses anteriores
Los participantes siguieron sesiones individuales y/o grupales de 1 h cada una aproximadamente una vez a la semana
Aproximadamente la mitad de los participantes utilizaron quiropráctica para el dolor lumbar crónico, una cuarta parte usó masajes y una décima usó acupuntura y meditación
Lin et al., 201728 Físicos: dolor crónico
Psicológicos: depresión
Económicos: la cobertura del seguro puede limitar el acceso a las terapias
Los participantes usaron: - Fisioterapia: realizada por el 22% de la muestra, es decir 110 sujetos
- Meditación o yoga: el 19%, 97 sujetos
- Psicoterapia: el 16%, 82 sujetos
- Remedios a base de hierbas: el 15%, 76 sujetos
- Acupuntura: el 6%, 31 sujetos
Bremner et al., 201629 Físicos: infecciones, problemas intestinales y dolor
Psicológicos: depresión o ansiedad
Social: estigma y discriminación ante los pacientes con VIH
37 personas cumplieron con los criterios. De los cuales, 18 fueron asignadas a Reiki en 6 sesiones semanales de 30 min y evaluaciones de seguimiento de 6 y 10 semanas 19 fueron asignadas a música, también con evaluaciones de seguimiento programadas a las 6 y 10 semanas. Todos los participantes recibieron el mismo CD de música meditativa con instrucciones para escuchar al menos 30 min cada semana. Un maestro de Reiki dirigió todas las sesiones
Resultados: El dolor autoinformado de los participantes del MOG se mantuvo constante durante el estudio, mientras que en los participantes del RMG disminuyó significativamente con el tiempo. El estudio describe que el Reiki puede tener un impacto positivo en la salud física y psicológica del individuo
Allam & Mohammed, 201330 Físicos: dolor musculoesquelético (cervical, región lumbosacra, hombro y rodilla); osteoartritis (dolor crónico y rigidez articular) Previamente, los pacientes tuvieron una valoración de la EVA para calcular la puntuación de cada uno antes de la terapia de acupuntura y 1 h después de recibir el tratamient
Se administró una sesión a cada paciente con agujas de acupuntura desechables. Se insertaron 4-6 agujas, principalmente en los puntos básicos. La profundidad de inserción fue de 5 a 15 mm. Las agujas se mantuvieron durante 15 a 20 min. Solo se aplicó estimulación manual a las aguja
Las puntuaciones EVA antes de la intervención oscilaron entre 3 y 10. Las puntuaciones EVA posteriores a la intervención variaron de 0 a 8, con una correlación positiva estadísticamente significativa entre los valores posteriores a la intervención y los previos a la intervención. La diferencia de la puntuación EVA calculada para cada paciente osciló entre 2 y 8, lo que indica una mejoría alta y estadísticamente significativa después del tratamiento para todo el grupo de pacientes
Tan et al., 201331 Físicos: el 60% tenía dolor en un área mientras que el 6% tenía dolor en 4 o más áreas
Psicológicos: impacto en la salud psicológica
Económicos: elevados gastos para usar CAM, perdida de horas de trabajo
La mayoría sintió que la CAM ayudó a aliviar el dolor (72%), aunque un menor número expresó satisfacción con la CAM (64%)
Se realizaron entrevistas a 210 pacientes, de los que 176 (84%) informó haber usado CAM en algún momento, 88 (50%) usaba CAM específicamente para el dolor, y 41 (23%) todavía usaba CAM en el momento de la encuesta
La clase más común de CAM fue la medicina tradicional china (68%). Le siguió "otros" (31%), que incluía yoga, tratamiento quiropráctico, masaje, vitaminas y los que no figuran en la encuesta
La acupuntura fue la más utilizada (49%), seguida de Tui Na (17%) y masaje (16%)
El 72% sintió que la CAM ayudó con su dolor. En cuanto a la satisfacción con el tratamiento de prescripción, el 85% estaba satisfecho o muy satisfecho
Lauche et al., 201332 Físicos: dolor de cuello crónico inespecífico
Económicos: las compañías de seguros no cubren esta terapia
Terapia con ventosas: 1. La ventosa seca se aplicó usando vasos de vidrio de doble pared. Se invirtieron sobre una llama abierta para calentar el aire interior, colocándose sobre un área afectada. El tratamiento duró unos 15 min y se repitió cada 3-4 días en total se aplicaron 5 tratamientos (50 pacientes)
2. Ventosas húmedas, se hizo una incisión superficial en la piel antes de aplicar las ventosas. Solo se aplicaron una vez dentro del período de estudio
3. Ventosas pulsantes usando el Pneumatron® 200S, que generó succión electromecánica pulsante en copas de vidrio o silicona. La reducción de la presión y la propia presión atmosférica se alternaron con una frecuencia estándar de 200 ciclos/min, lo que provocó una oscilación de la piel y los tejidos subdérmicos. El tratamiento duró 15 min y se repitió cada 3-4 días en total se aplicaron 5 tratamientos (50 pacientes)
Yoon et al., 201333 Físicos: dolor crónico, hipertensión, problemas de espalda y artritis
Psicológicos: depresión
Económicos: el 36% percibió que tenía dificultades económicas
Sociales: solo el 22% tenía trabajo actualmente
El 89% había utilizado algún tipo de CAM para controlar el dolor durante los últimos 12 meses: - Hierbas: las más utilizadas incluyen ginseng, ajenjo, acanthopanax, cebolla, Archyrantes, clemátide y azufaifo. La prevalencia del uso de hierbas fue aún mayor para las combinaciones de hierbas y materiales de origen animal en comparación con el producto único a base de hierbas
- Acupuntura: fue la segunda modalidad de CAM más común
- Suplementos dietéticos: fueron los menos comunes
Kullich et al., 201334 Físicos: osteoartritis (especialmente rodilla o cadera)
Psicológicos y sociales: el dolor lumbar crónico presenta costes psicosociales altos
- Artrosis de rodilla: 9 sesiones de RM durante 1 año. Según la escala EVA, los pacientes mostraron puntuaciones de dolor reducidas con mejoría después de los 3, 6 y 12 meses Resultados: el dolor con la carga disminuyó en una escala de 10 partes de 6 (diariamente) a 4 (1 vez a la semana), la frecuencia del dolor máximo se redujo a "muy poco/solo 2 veces al mes" y el dolor en reposo disminuyó a "raro" a "muy raro". El número de pacientes con artrosis de rodilla que no presentaron quejas durante la noche aumentó del 39% en un inicio al 72% a los 12 meses
- Artrosis de cadera: la RM produjo claras mejorías en cuanto al dolor y función que se comprobaron hasta 1 año después del tratamiento. El paciente mostró mejoras en el dolor en reposo, tanto en intensidad (42,8%) como en frecuencia (36,3%)
-Lumbalgia: la intensidad del dolor a la carga se redujo notablemente 1 año después de la RM. Paralelamente, la mediana del pico-dolor disminuyó de 6,0 de la línea de base a 2,5 después de 12 meses. También la intensidad del dolor en reposo se redujo clara y significativamente. Tras 6 meses o 1 año después del tratamiento, los pacientes con afectaciones de la columna vertebral pudieron realizar actividades rutinarias diarias como levantar objetos, caminar, sentarse, pararse y viajar con mucha más facilidad
-Artrosis de tobillo: tras 1 año después de la RM, la reducción media del dolor máximo fue del 46,7%, el dolor con carga del 47,0% y el dolor en reposo del 40,4%. Se observó un alivio del dolor del 37 al 40% a los 3-6 meses después de la RM. También la frecuencia del dolor mostró una disminución significativa, tendencia que comienza con una puntuación de 6 (a menudo/diariamente) hasta 4 (una vez a la semana) y 2 (poco frecuente/una vez al mes)
Fuente: elaboración propia.
CAM: medicina complementaria y alternativa; END: escala numérica del dolor; EVA: escala visual analógica; MC: medicina complementaria; MOG: grupo de solo música; RM: resonancia magnética; RMG: grupo de Reiki con música; TC: terapias complementarias; TCC: terapia cognitivo-conductual; VIH: virus de la inmunodeficiencia humana.
RESULTADOS
Características de los estudios
De los 289 estudios identificados inicialmente, se seleccionaron 1520-34. El proceso detallado para la selección de los estudios se muestra en la Figura 1.
Las características de los estudios seleccionados se exponen en la Tabla 1. A este respecto, 5 de los estudios seleccionados fueron cuantitativos, 4 cualitativos y 6 mixtos. La muestra total estuvo compuesta por 310.318 pacientes, con una edad media de 54,79 años. No obstante, hay que aclarar que 3 de los estudios no realizaron especificaciones en cuanto al sexo21,26,32 y en 2 no se tomó constancia de la edad media26,28. De los estudios seleccionados, 14 se centraron de forma exclusiva en las TC y los otros 2 combinaron las TC con farmacoterapia28,29.
Problemas (físicos, psicológicos, sociales y económicos) de las personas con dolor crónico no oncológico
En la Tabla 2 se describen los problemas de las personas con dolor crónico no oncológico. A este respecto, 14 de los estudios hicieron referencia a los problemas físicos, destacándose entre ellos el dolor, especialmente el musculoesquelético y el neuropático; sin embargo, otros se referenciaron como problemas cardiovasculares, la diabetes o la obesidad20,22-34. En 11 de los estudios se hizo alusión a los problemas psicológicos, de los que la ansiedad y la depresión fueron los más referenciados; no obstante se han descritos otros como la ira, el insomnio, los pensamientos negativos, la ideación suicida, las preocupaciones y el miedo20,22-26,28,29,31,33,34.
Solo 5 de los estudios manifestaron problemas de origen social, refiriéndose dificultades para realizar actividades básicas de la vida diaria, aislamiento y sentimientos de abandono20 23 29 33 34; 7 describieron problemas económicos. A este respecto, algunos de ellos estaban relacionados con las características de los propios sistemas sanitarios, describiendo que los seguros médicos limitan el acceso a las TC, y en algunos casos los seguros no cubrían estas terapias. Otro de los aspectos descritos está relacionado con los costes mismos de las TC, siendo más probable observarlos en personas con ingresos más altos. Otro de los efectos económicos está relacionado con el absentismo laboral provocado por el dolor20,24,27,28,31-33.
Instrumentos y/o escalas para el dolor
En la Tabla 1 se muestran los instrumentos y/o escalas para el dolor utilizadas en cada uno de los estudios seleccionados. Sobre el particular, 9 de los estudios incluyeron instrumentos para valorar la intensidad del dolor, como la BPI-Pain Severity Scale20, la escala numérica del dolor (END)21,22,28 y la escala visual analógica (EVA)29,30,32-34. Dos estudios incluyeron instrumentos para valorar la interferencia del dolor con las actividades diarias de la persona, describiéndose las siguientes: Pain Interference Scale20 y Pain Disability Index (PDI)22. Uno de los estudios referenció un cuestionario relacionado con la aceptación del dolor, destacando la importancia de este aspecto en el funcionamiento diario de los pacientes con dolor crónico. El cuestionario utilizado para ello fue el Chronic Pain Acceptance Questionaire28.
En uno de los estudios se utilizó un instrumento para valorar las actitudes y creencias de los pacientes con el dolor crónico, siendo este la Survey of Pain Attitude-35 (SOPA-35)22. Así como instrumentos para valorar la extensión del dolor (Michigan Body Map) o el tipo de dolor implicado (PainDetect Instrument)20. Un estudió recogió datos relacionados con el abordaje y control del dolor mediante el uso del Health Practices Inventory (HPI)25. Hubo 5 estudios que no describieron instrumentos y/o escalas para el dolor23,24,26,27,31.
Terapias complementarias no farmacológicas utilizadas para el cuidado de personas con dolor crónico no oncológico
En la Tabla 2 se describen las TC utilizadas para el cuidado de las personas con dolor crónico no oncológico. En 8 estudios de la revisión ha destacado la acupuntura como una de las principales TC para mejorar la calidad de vida de estas personas21,24,26-28,30,31,33. También se describió la acupresión24 y el uso de medicina tradicional china31. En 4 de los estudios se han descrito los beneficios de realizar actividades como el Reiki, el Tai Chi, el yoga, el pilates o el Qi Gong21,24,28,29, y en 2 se ha recomendado el uso de hierbas28,33.
En 2 de los estudios se ha referenciado la necesidad de contemplar el apoyo psicológico, y es de utilidad promover la psicoterapia23,28. Para el abordaje del dolor, contemplando las necesidades emocionales y psicológicas, 3 de los estudios han descrito la utilidad de la hipnosis20,21,22, otros 3 la meditación21,27,28, 1 la musicoterapia22 y otro el mindfulness25.
Dos de los estudios han incorporado la terapia de masajes21,24 como estrategia para abordar y controlar el dolor y en otro se utilizó la terapia con ventosas32.
DISCUSIÓN
Todos los estudios de la revisión han descrito diversos problemas en las personas con dolor crónico no oncológico. La mayoría de los estudios ha descrito la presencia de dolor recurrente y persistente como uno de los principales factores que afectan a la función física20,22-34. Estos hallazgos están en consonancia con los postulados de otros autores, que han destacado la influencia del dolor en diferentes funciones de la persona a nivel físico, emocional, social y en la calidad de vida35.
La mayoría de los estudios incluidos en la revisión destacaron el efecto del dolor a nivel emocional, manifestándose diversos problemas psicológicos como la ansiedad y la depresión20,22-26,28,29,31,33,34. A este respecto, diversos autores han hecho referencia al procesamiento psicológico en el dolor, describiendo que su presencia puede desencadenar estados psicológicos alterados. Al mismo tiempo, manifiestan que antecedentes psicológicos previos pueden aumentar el riesgo para la cronificación del dolor dado los procesos de sensibilización3,6.
Estudios de la revisión han manifestado que la presencia de dolor en estos pacientes puede reportar diversos problemas sociales dado sus efectos sobre las actividades básicas de la vida diaria, lo que causa de forma frecuente sentimientos de abandono y aislamiento, así como consecuencias a nivel laboral20,23,29,33,34. En este sentido, son diversos los estudios realizados que han manifestado las consecuencias del dolor a nivel social, con repercusiones importantes tanto en la actividad laboral como en las relaciones con familiares y amigos36,37.
Otro de los principales problemas descritos por autores de la revisión se refiere a los aspectos económicos, describiéndose la necesidad de implementar una cobertura de seguros que incluyan el uso de TC, pues se manifiesta que las personas que habitualmente se benefician de este tipo de terapias suelen disponer de ingresos más altos20,24,27,28,31-33. Otros autores han referenciado que la presencia de dolor presenta un grave impacto en la calidad de vida de las personas, causando graves repercusiones laborales y económicas, especialmente en personas vulnerables (personas desempleadas, población inmigrante o con bajo nivel de estudios)38.
Diversos estudios de la revisión han descrito instrumentos asociados al dolor, permitiendo medir su intensidad, tipo y extensión, la interferencia del dolor con las actividades básicas de la vida diaria, su aceptación, así como las actitudes y creencias de las personas ante el dolor20-22,25,28-30,32-34. Otro estudio describe la importancia de valorar el grado de repercusión del dolor en la calidad de vida general de personas, así como las posibles repercusiones a nivel multidimensional. No obstante, refieren que aún no están bien definidas las herramientas de valoración39.
Todos los estudios de la revisión han descrito TC para incentivar el cuidado y promover la calidad de vida de las personas con dolor crónico no oncológico, manifestando que estas deben abordar aspectos tanto físicos como psicológicos y sociales. La acupuntura fue la más referenciada por los estudios21,24,26-28,30,31,33. Diversos autores han destaco los efectos beneficiosos de la acupuntura en el manejo del dolor40. No obstante, otros estudios realizados describen que la meditación y la relajación son las terapias que más impacto han presentado para mejorar tanto el dolor como la ansiedad7.
Limitaciones
Entre las limitaciones se debe considerar que la búsqueda bibliográfica se filtró a los últimos 10 años, pudiendo ocasionar que estudios relevantes relacionados con la temática no fueran incluidos en la presente revisión. No obstante, con la aplicación del filtro se garantizaba el acceso a los estudios más recientes y actualizados. Otra de las limitaciones ha sido la heterogeneidad de los estudios, debido a la muestra, tipo de estudios, períodos, tipo de dolor crónico y terapias aplicadas. Además, entre las limitaciones también debemos considerar la falta de utilización de una herramienta para evaluar la calidad de los estudios.
CONCLUSIONES
Los pacientes con dolor crónico no oncológico presentan diversos problemas tanto físicos como psicológicos, sociales y económicos. Los problemas físicos están relacionados principalmente con la presencia de un dolor recurrente y persistente, especialmente a nivel musculoesquelético. De igual modo, se evidencia su impacto a nivel emocional y psicológico, y es frecuente observar problemas a este nivel como la depresión y la ansiedad. Esta presencia de dolor crónico también es causa de múltiples problemas sociales debido a las múltiples dificultades para el desarrollo de las actividades básicas de la vida diaria, lo que puede llegar a ocasionar sentimientos de abandono y aislamiento. De igual modo, deben considerarse las repercusiones económicas en estos pacientes. En este sentido, dado los altos costes que podrían desencadenar las TC, se hace necesario promover una cobertura que ayude a la implementación de estas terapias.
Para la atención de estos pacientes es necesario utilizar instrumentos que nos permitan valorar y determinar las características del dolor. Además, para su atención se describen múltiples TC como acupuntura, acupresión, Reiki, Tai Chi, yoga, pilates o Qi Gong. También se han descrito los beneficios de la medicina tradicional china o el uso de hierbas. La psicoterapia se describe como fundamental para la atención de los aspectos emocionales y psicológicos, también es de utilidad en estos casos la hipnosis, la meditación, la musicoterapia o el mindfulness.














