Introducción
El proceso de envejecimiento
El envejecimiento es un proceso fisiopatológico gradual e irreversible que está asociado a un declive de las funciones celulares y a un aumento significativo del riesgo de padecer deterioro cognitivo y trastornos neurodegenerativos. Aunque la reversión espontánea de los signos del deterioro cognitivo leve (DCL) ha sido frecuentemente reportada, hasta ahora esta reversión no se ha descrito en pacientes con enfermedad de Alzheimer (EA)1, y los actuales fármacos aprobados para uso clínico en la EA son tratamientos sintomáticos que no mejoran el cuadro sindrómico2,3. Diversas intervenciones no farmacológicas, especialmente la estimulación cognitiva, han demostrado ser útiles para preservar la funcionalidad psíquica en poblaciones de adultos mayores4. Otros hábitos relacionados con el estilo de vida, los patrones del sueño, la socialización, la dieta y el ejercicio físico también se han propuesto como medidas eficaces frente a la incidencia y/o a la gravedad de los síntomas propios del deterioro cognitivo3. Sin embargo, se requieren avances en la comprensión de las bases moleculares y fisiopatológicas de las enfermedades neurodegenerativas, puesto que las aplicaciones terapéuticas actuales solo pueden brindar mejoras sintomáticas y ralentizar la progresión de la patología. A este respecto, las intervenciones clínicas basadas en equilibrar la homeostasis del microbioma intestinal podrían desempeñar un papel esencial en el tratamiento de condiciones de salud complejas y difíciles de abordar, como el DCL o las enfermedades neurodegenerativas.
Existen 2 teorías biológicas principales sobre el proceso asociado al envejecimiento: la teoría programada o adaptativa sostiene que el envejecimiento está determinado por un calendario biológico, mientras que la teoría del daño o error explica que los factores ambientales son los que inducen el envejecimiento en sus distintos niveles5. Es por ello por lo que los factores intrínsecos y ambientales, especialmente su interrelación como determinantes del envejecimiento, han sido propuestos como mecanismos fundamentales en este proceso6. Además, cada vez hay más evidencias que demuestran que los cambios en el epigenoma durante el envejecimiento conducen a alteraciones transcripcionales y a inestabilidad genómica, contribuyendo en gran medida al desarrollo de patologías relacionadas con la edad, como el cáncer y las enfermedades neurodegenerativas7. Por tanto, la investigación actual sobre el envejecimiento también debería centrarse en comprender el papel de diversas tensiones endógenas y exógenas, como la inestabilidad genómica, las alteraciones epigenéticas, la autofagia, la disfunción mitocondrial, la senescencia celular, las fluctuaciones en la comunicación intercelular y la influencia de los mecanismos vinculados al microbioma intestinal8.
Rol del microbioma intestinal
El microbioma intestinal humano ejerce un impacto significativo en la función neurológica a través del eje intestino-cerebro, mediante la secreción de metabolitos, el control de microorganismos patógenos y la maduración del sistema inmunitario. Por ende, este eje constituye una vía de comunicación entre el sistema nervioso central y otros órganos internos que implica rutas neurales y la producción de neuromoduladores6,9. En las enfermedades neurodegenerativas, la alteración de la homeostasis del microbioma intestinal (disbiosis) influye de manera sustancial sobre varios mecanismos que resultan clave en el proceso patológico, como la alteración de la barrera intestinal y la subsecuente activación inmunitaria, la disfunción de la barrera hematoencefálica y la neuroinflamación10.
Estudios recientes han demostrado que el microbioma intestinal desempeña un papel decisivo en el envejecimiento cerebral del hospedador, incluyendo su impacto en el establecimiento y progresión de las enfermedades neurodegenerativas6. De hecho, se han descrito 4 relojes de envejecimiento basados en el microbioma: el reloj de biodiversidad, el reloj taxonómico, el reloj funcional y el reloj metabolómico11. Sin embargo, surge la cuestión de cómo definir un microbioma intestinal sano, y de si existe realmente un microbioma universal que sea indicativo de salud durante el envejecimiento12. Los avances tecnológicos, como los análisis metaómicos de nueva generación y la secuenciación de alto rendimiento (p. ej., perfiles microbianos de ARN ribosómico 16S, microarrays de ADN, metatranscriptómica, metabolómica y metagenómica "shotgun"), ofrecen la posibilidad de comprender la dinámica del ecosistema intestinal en pacientes que presentan deterioro cognitivo o condiciones neurodegenerativas mediante enfoques funcionales, y podrían revelar si el desequilibrio en la homeostasis de las comunidades microbianas intestinales contribuye al inicio de los procesos de neurodegeneración13.
Intervenciones microbianas
Los ensayos clínicos basados en intervenciones con psicobióticos han demostrado de manera consistente que pueden mejorar la función cognitiva, lo que evidencia su potencial terapéutico. Actualmente, el término psicobiótico se define como cualquier influencia exógena cuyo efecto en el cerebro esté mediado por bacterias14. Los psicobióticos, por tanto, consisten en agentes y sustancias que impactan en la señalización del eje intestino-cerebro, como los probióticos, prebióticos, sinbióticos, posbióticos e incluso ciertos componentes de origen vegetal que pueden suministrarse por medio de suplementos, alimentos funcionales y mejoras de la ingesta dietética15.
El trasplante de la microbiota fecal (TMF) es una técnica utilizada para restablecer la composición y la función de la microbiota intestinal mediante la transferencia de heces de un donante sano al tracto gastrointestinal de un paciente. Su finalidad es alcanzar la homeostasis o "eubiosis", logrando así beneficios terapéuticos en el receptor, como la resistencia a la colonización por patógenos, la restauración de metabolitos y la mejora de la funcionalidad del sistema inmune intestinal16.
Asimismo, se han propuesto otras estrategias alternativas. En este sentido, la reintroducción de metabolitos microbianos procedentes del indol o de sus derivados, que se pierden durante el proceso de envejecimiento, podría ser tan eficaz e incluso más segura que la introducción de bacterias vivas17. Boehme et al.18 han sugerido que la supresión de microorganismos potencialmente patógenos relacionados con el envejecimiento, mediante el uso selectivo de antibióticos o el "knockout CRISPR" de genes o patógenos individuales, puede ser otra estrategia de intervención viable. Sin embargo, estas estrategias están actualmente limitadas por la falta de resultados empíricos.
OBJETIVOS
El objetivo de la presente revisión es sintetizar y evaluar los conocimientos actuales sobre los moduladores microbianos que poseen la capacidad de potenciar la función cognitiva en personas mayores, así como explorar las nuevas estrategias existentes para su implementación en el tratamiento de condiciones neurocognitivas. Consiguientemente, se pretenden identificar los desafíos y oportunidades respecto a la integración de terapias microbianas en el contexto gerontológico, a fin de proporcionar una base sólida para futuras investigaciones y aplicaciones clínicas.
METODOLOGÍA
El presente trabajo consiste en una revisión narrativa dirigida a recopilar y analizar la literatura existente con la finalidad de proporcionar una visión actualizada y exhaustiva del tema central de estudio. Se realizó una búsqueda bibliográfica en las bases de datos PubMed, Scopus y Web of Science, entre abril y mayo de 2024, utilizando diversas combinaciones con las siguientes palabras clave: "human gut microbiome", "gut microbiota", "neurodegenerative diseases", "cognitive impairment", "aging", "psychobiotics", "probiotics", "prebiotics", "synbiotics", "postbiotics", "fecal microbiota transplantation", "treatment" y "therapy". La estrategia de búsqueda incluyó un examen de la lista de referencias perteneciente a otras revisiones y artículos de investigación. Se cribaron todos los artículos identificados en la búsqueda por medio de la lectura del título y del resumen en primera instancia. Se descartaron los duplicados y posteriormente se evaluaron solo los artículos que se centraban en la implicación de las intervenciones microbianas respecto al envejecimiento neurocognitivo y neurodegenerativo. Todos los estudios cuya temática no se correspondía con los objetivos de la presente revisión fueron descartados, además de aquellos que no eran originales (artículos de opinión, editoriales, trabajos de revisión y metaanálisis). Los artículos seleccionados como potencialmente elegibles fueron examinados cuidadosamente mediante la lectura íntegra de su contenido, y se extrajeron datos solo de aquellos cuyos resultados eran relevantes para su inclusión en la revisión y, por ende, para su posterior análisis. Al no tratarse de una revisión sistemática, no se realizó una valoración de la calidad metodológica ni del riesgo de sesgo de cada estudio seleccionado. Se incluyeron ensayos clínicos, estudios de cohorte transversales y longitudinales, informes de caso, estudios prospectivos y exploratorios, así como estudios piloto. Se excluyeron de la revisión los artículos que carecían de información significativa sobre la relación entre los enfoques terapéuticos microbianos y las condiciones neurocognitivas y neurodegenerativas propias del envejecimiento.
RESULTADOS
Los resultados de esta revisión revelan un panorama actual y detallado que se basa en 34 intervenciones destinadas a mejorar y/o preservar la salud, principalmente cognitiva, en adultos mayores mediante la terapéutica microbiana. Estas 34 intervenciones incorporan enfoques como el TMF, el tratamiento con antibióticos selectivos y la administración de diversos tipos de psicobióticos. Específicamente, la información recabada incluye un 11,8% (4/34) de estrategias basadas en el TMF, un 5,9% (2/34) en la terapia con antimicrobianos y un 82,3% (28/34) en el suministro de psicobióticos, de los que el 52,9% (18/34) corresponde a probióticos, el 8,8% (3/34) a prebióticos, el 11,8% (4/34) a sinbióticos y el 8,8% (3/34) a posbióticos.
Trasplante de microbiota fecal
La introducción de materia fecal procedente de sujetos sanos en el tracto gastrointestinal de personas mayores se ha empleado con el propósito de promover la salud neurológica19. Adicionalmente, este método se ha utilizado para el tratamiento de diversas patologías, como trastornos gastrointestinales funcionales, estreñimiento crónico, enfermedad inflamatoria intestinal y enfermedades autoinmunes20. Respecto a la potencial eficacia del TMF como herramienta terapéutica para la mejora de la función cognitiva en adultos mayores, es plausible afirmar que los resultados de los ensayos clínicos son muy limitados, aunque algunos han demostrado que el TMF puede aliviar los síntomas de la enfermedad de Parkinson (EP)21,22. Además, el TMF mejoró el rendimiento cognitivo en sujetos con EA23,24, y fue efectivo para el tratamiento de la infección por Clostridioides difficile25. Estos resultados sugieren que el TMF puede ser un tratamiento prometedor para remodelar el eje intestino-cerebro en pacientes mayores que presentan trastornos neurocognitivos.
Tratamiento con antimicrobianos
Se ha propuesto que los antimicrobianos que controlan los patógenos microbianos pueden mejorar la salud mental, ya que algunos antimicrobianos administrados por vía oral son capaces de traspasar la barrera intestinal y de actuar directamente sobre otros órganos, incluido el cerebro. No hay muchas pruebas clínicas que apoyen esta hipótesis, pero en un estudio piloto realizado con pacientes afectados por EA se observó que el tratamiento con rifaximina durante 3 meses reducía significativamente los niveles séricos de neurofilamentos ligeros, aunque no se obtuvieron mejoras en la cognición de los participantes26. Previamente, otro estudio en el que se administró rifaximina a pacientes con cirrosis y deterioro cognitivo mostró que el tratamiento antimicrobiano mejoraba la memoria de trabajo y el control inhibitorio, además de aumentar la activación y la conectividad frontoparietal y subcortical27 (Tabla 1).
Tabla 1. Intervenciones implementadas en mayores con alteración de la función cognitiva basadas en el trasplante de microbiota fecal y en la antibioterapia.
| Estudio/país | Características de la intervención | Componentes | Principales resultados |
|---|---|---|---|
| Hazan23/EE. UU. | N = 1. Paciente (85 años) con EA e infección recurrente de C. difficile. Informe de caso. Seguimiento: 2 meses | TMF en infusión. Donante: esposa de 85 años | Mejora los síntomas de la EA |
| Kuai et al.22/China | N = 11. Pacientes con EP (edad media 62 años). Estudio prospectivo. Seguimiento: 12 semanas | TMF procedente del banco de heces (China fmtBank) | Reduce los síntomas del estreñimiento en pacientes con EP |
| Park et al.24 /República de Corea | N = 1. Paciente (90 años) con EA. Informe de caso. Seguimiento: 1-3 meses | Dos dosis de TMF (1 y 3 meses). Donante: hombre sano de 27 años | Mejora la cognición en el paciente con EA |
| Park et al.25 /República de Corea | N = 10. Pacientes con EA e infección de C. difficile. Rango de edad: 62-91 años. Ensayo clínico. Seguimiento: 1 mes | TMF de donantes anónimos sanos | Mejora la capacidad cognitiva de los pacientes con EA con infección de C. difficile |
| Ahluwalia et al.27 /EE. UU. | N = 20. Pacientes con encefalopatías hepáticas (edad media 59,7 años). Estudio de corte transversal. Duración: 8 semanas | Tratamiento con rifaximina | Mejora la memoria de trabajo y aumenta la activación y conectividad frontoparietal y subcortical en pacientes con DC |
| Suhocki et al.26 /EE. UU. | N = 10. Pacientes con EA y DCM (edad media 72,5 años). Estudio de corte transversal. Duración: 3 meses | Tratamiento con rifaximina | Reduce los niveles séricos de neurofilamentos ligeros, pero no mejora la cognición en pacientes con EA |
DC: deterioro cognitivo; EA: enfermedad de Alzheimer; EP: enfermedad de Parkinson; TMF: trasplante de microbiota fecal.
Probióticos
Los probióticos se definen como microorganismos vivos que favorecen la salud del hospedador, incluyendo potenciales beneficios en la funcionalidad cognitiva de los adultos mayores28. Un gran número de estudios ha demostrado que los probióticos mejoran los síntomas cognitivos y gastrointestinales en pacientes con deterioro cognitivo medio (DCM), EA y EP, posiblemente mediante la reducción de la respuesta inflamatoria, la regulación de la microbiota intestinal y la renovación del metabolismo lipídico29.
La suplementación con leche probiótica que contenía Lactobacillus acidophilus, Lacticaseibacillus casei, Limosilactobacillus fermentum y Bifidobacterium bifidum redujo los niveles del marcador inflamatorio proteína C reactiva (PCR) y mejoró la función cognitiva tras 12 semanas de tratamiento30. Por el contrario, en otro estudio se utilizó durante 12 semanas una mezcla multiespecie que contenía varias cepas de los géneros Lactobacillus y Bifidobacterium, y no se obtuvo ningún efecto favorable sobre la cognición en pacientes con EA grave32. De forma similar, en otro estudio tampoco se encontraron mejoras en el estado cognitivo de pacientes con EA tratados con una mezcla probiótica multiespecie compuesta por L. acidophilus, L. casei, Lactobacillus lactis subsp. lactis, Lacticaseibacillus paracasei, Lactiplantibacillus plantarum, Ligilactobacillus salivarius, B. bifidum y Bifidobacterium animalis subsp. Lactis33. Los autores reportaron que la suplementación con probióticos en pacientes con EA aumentó la abundancia de Faecalibacterium prausnitzii, afectando al metabolismo del triptófano. Inoue et al.34 demostraron que la suplementación con un cóctel probiótico (Bifidobacterium longum subsp. longum, B. longum subsp. infantis y B. breve), junto con un entrenamiento de resistencia moderado, podía mejorar el estado mental, el peso corporal y la frecuencia de las deposiciones en sujetos sanos de edad avanzada.
Tamtaji et al.35 combinaron una mezcla probiótica (L. acidophilus, B. bifidum y B. longum subsp. longum) con selenio para el tratamiento de los síntomas de la EA. La intervención de 12 semanas mejoró la función cognitiva, corrigió la disfunción metabólica, y redujo la inflamación y el estrés oxidativo. Los autores asociaron estos resultados con un aumento significativo de la capacidad antioxidante total y con una disminución de la sensibilidad a la PCR en pacientes con EA. Kobayashi et al.36 reportaron que una cepa de B. breve inducía efectos positivos sobre la función cognitiva solo en la subpoblación con DCL más grave. En otro estudio, Hwang et al.37 suplementaron soja fermentada con L. plantarum e informaron de una mejora significativa en las puntuaciones cognitivas de atención en sujetos con DCL. Resultados similares fueron obtenidos por Sanborn et al.38, ya que el uso de Lacticaseibacillus rhamnosus mostró eficacia en la mejora de una puntuación cognitiva compuesta en sujetos mayores con DCL. Asimismo, Xiao et al.39 demostraron que una cepa de B. breve era eficaz para mejorar la función de la memoria inmediata, retardada y visoespacial en mayores con DCM.
Kim et al.40 encontraron que los probióticos (B. bifidum y B. longum subsp. longum) mejoraban la función cognitiva y la salud mental, además de alterar la composición de la microbiota intestinal al reducir significativamente la abundancia de microbiota inflamatoria, incluidas Eubacterium, Allisonella y Prevotellaceae, en adultos mayores sanos. En un estudio de cohorte en Japón, Ueda et al.41 descubrieron que F. prausnitzii se correlacionaba con las puntuaciones cognitivas y el deterioro en el grupo con DCL en comparación con el grupo sano. Curiosamente, también se obtuvieron beneficios en la cognición utilizando F. prausnitzii inactivado por calor en ratones, lo que sugiere que el posbiótico podría ejercer efectos beneficiosos al actuar como inmunomodulador en humanos. Lu et al.42 demostraron que la suplementación con L. plantarum durante 12 semanas, junto con fármacos antiparkinsonianos, mejoraba el rendimiento motor y la calidad de vida en pacientes con EP. Asaoka et al.43 demostraron que el probiótico B. breve mejoraba la cognición y prevenía la atrofia cerebral en pacientes con DCL. Aljumaah et al.44 describieron que la suplementación con el probiótico L. rhamnosus mejoraba las puntuaciones cognitivas en adultos con DCM en comparación con individuos neurológicamente sanos. También informaron de una disminución en la abundancia de los géneros Prevotella y Dehalobacterium en respuesta a la suplementación probiótica en el grupo con DCM. (Tabla 2).
Tabla 2. Intervenciones implementadas en mayores con alteración de la función cognitiva basadas en la administración de probióticos.
| Estudio/país | Características de la intervención | Componentes | Principales resultados |
|---|---|---|---|
| Akbari et al.30/Irán | N = 60. Pacientes con EA. Rango de edad: 60-95 años. Ensayo clínico controlado, aleatorizado, doble ciego. Duración: 12 semanas | Probióticos: L. casei, L. acidophilus, L. fermentum y Bifidobacterium bifidum | Mejora la condición cognitiva y reduce la inflamación en pacientes con EA |
| Georgescu et al.31/Rumanía | N = 20. Pacientes con EP y con estreñimiento (edad media 76 años). Ensayo longitudinal. Seguimiento: 3 meses | Probióticos: L. acidophilus y B. infantis | Elevado potencial para mitigar los dolores abdominales |
| Agahi et al.32/Irán | N = 48. Pacientes con EA. Rango de edad: 65-90 años. Ensayo clínico doble ciego. Duración: 12 semanas | Probióticos: cóctel de varias cepas de Lactobacillus y Bifidobacterium | Ningún efecto beneficioso sobre la cognición de pacientes con EA |
| Leblhuber et al.33/Austria | N = 20. Pacientes con EA (edad media 76,7 años). Estudio de intervención exploratorio. Duración: 4 semanas | Probióticos: L. casei W56, L. acidophilus W22, L. lactis W19, L. paracasei W20, L. plantarum W62, L. salivarius W24, B. bifidum W23 y B. lactis W51-W52 | Ningún efecto beneficioso sobre la cognición de pacientes con EA |
| Inoue et al.34/Japón | N = 38. Adultos mayores sanos. Rango de edad: 66-85 años. Ensayo clínico controlado, aleatorizado, doble ciego. Duración: 12 semanas | Probióticos: B. longum subsp. longum BB536, B. longum subsp. infantis M63, y B. breve M164 y B3 | Mejora el estado mental, el peso corporal y la frecuencia de las deposiciones en mayores sanos |
| Tamtaji et al.35/Irán | N = 79. Pacientes con EA (edad no especificada). Ensayo clínico controlado, aleatorizado, doble ciego. Duración: 12 semanas | Probióticos: L. acidophilus, B. bifidum y B. longum + selenio | Mejora la función cognitiva, la disfunción metabólica, y reduce la inflamación y el estrés oxidativo en pacientes con EA |
| Kobayashi et al.36 /Japón | N = 167. Pacientes con EA (edad media 61,5 años). Ensayo clínico controlado, aleatorizado, doble ciego. Duración: 12 semanas | Probiótico: B. breve A1 | Efectos beneficiosos sobre la función cognitiva solo en la subpoblación con DC más severo |
| Hwang et al.37/República de Corea | N = 100. Adultos mayores con DCM. Rango de edad: 55-85 años. Ensayo clínico controlado, aleatorizado, doble ciego, multicéntrico. Duración: 12 semanas | Probiótico: L. plantarum C29 | Mejora la función cognitiva relacionada con la atención en pacientes con DCM |
| Sanborn et al.38 /EE. UU. | N = 145. Adultos mayores con DCM. Rango de edad: 52-75 años. Ensayo clínico controlado, aleatorizado, doble ciego. Duración: 12 semanas | Probiótico: L. rhamnosus GG | Mejora el estado cognitivo de pacientes con DCM |
| Xiao et al.39 /Japón | N = 79. Adultos mayores con DCM. Rango de edad: 50-79 años. Ensayo clínico controlado aleatorizado doble ciego. Duración: 16 semanas | Probiótico: B. breve A1 | Mejora la memoria en pacientes con DCM |
| Kim et al.40 /República de Corea | N = 63. Adultos mayores sanos. Edad: > 65 años. Ensayo clínico controlado, aleatorizado, doble ciego, multicéntrico. Duración: 12 semanas | Probióticos: B. bifidum B6N4 y B. longum BORI | Mejora la salud cognitiva y mental. Influencia beneficiosa sobre la microbiota intestinal |
| Ueda et al.41 /Japón | N = 43. Pacientes sanos (21), con DCM (15) y con EA (7) (edad > 65 años). Estudio de corte transversal | Probiótico: F. prausnitzii Fp360 | Mejora la cognición y reduce los síntomas del DCM |
| Lu et al.42 /Taiwán | N = 25. Pacientes con EP. Rango de edad: 52-72 años. Estudio piloto abierto de un solo grupo controlado en su inicio. Duración: 12 semanas | Probiótico: L. plantarum PS128 | Mejora el rendimiento motor y la calidad de vida en los pacientes con EP |
| Asaoka et al.43 /Japón | N = 130. Adultos mayores con DCM. Rango de edad: 65-84 años. Ensayo clínico controlado, aleatorizado, doble ciego. Duración: 24 semanas | Probiótico: B. breve A1 | Mejora la cognición y previene la atrofia cerebral en pacientes con DCM |
| Aljumaah et al.44 /EE. UU. | N = 169. Adultos mayores sanos y con DCM. Rango de edad: 52-75 años. Ensayo clínico aleatorizado. Duración: 16 semanas | Probiótico: L. rhamnosus GG. | Mejora la función cognitiva en mayores con DCM. Disminución de la abundancia de Prevotella y Dehalobacterium |
| Salvesi et al.45 /Italia | N = 97. Adultos mayores con EP. Rango de edad: > 65 años. Ensayo clínico controlado, aleatorizado, doble ciego. Duración: 6 meses | Probióticos: L. rhamnosus IMC501 y L. paracasei IMC502 | Mejora los procesos inflamatorios ligados al envejecimiento. Aumento de los AGCC y de la microbiota beneficiosa |
| Fei et al.46 /China | N = 42. Adultos mayores con DCM (edad > 60 años). Ensayo piloto controlado, aleatorizado. Duración: 12 semanas | Probióticos: L. casei, L. plantarum, L. reuteri, L. rhamnosus, L. johnsonii, L. paracasei, L. fermentum, L. salivarius, L. acidophilus, B. lactis, B. animalis, B. infantis y Lactococcus lactis | Mejora la función cognitiva y la calidad del sueño en adultos mayores con DCM |
| Shi et al.47 /China | N = 60. Adultos mayores sanos. Rango de edad: 60-75 años. Ensayo clínico controlado, aleatorizado, doble ciego. Duración: 2 semanas | Probiótico: B. longum BB68S | Mejora la memoria inmediata, visoespacial y retardada. Aumento de las bacterias beneficiosas en el microbioma intestinal. Reducción de bacterias asociadas con el deterioro de la cognición |
AGCC: ácidos grasos de cadena corta; DC: deterioro cognitivo; DCM: deterioro cognitivo medio; EA: enfermedad de Alzheimer; EP: enfermedad de Parkinson; IL: interleucina; PCR: proteína C reactiva.
Fei et al.46 investigaron los efectos de la suplementación probiótica en varios comportamientos neuronales en adultos mayores con DCL. El probiótico consistía en un cóctel de varias cepas de L. plantarum, L. rhamnosus, Lactobacillus johnsonii, L. paracasei, L. salivarius, L. acidophilus, L. casei, Limosilactobacillus reuteri, L. fermentum, Bifidobacterium animalis, B. animalis subsp. lactis, B. longum subsp. infantis y Lactococcus lactis. Tras 12 semanas de intervención, la función cognitiva y la calidad del sueño mejoraron en el grupo tratado con probióticos, en comparación con el grupo control, y los mecanismos subyacentes se asociaron a cambios en la microbiota intestinal. Shi et al.47 investigaron el efecto de B. longum subsp. longum sobre la función cognitiva en adultos mayores sanos sin deterioro cognitivo. El probiótico mejoró significativamente la función cognitiva, principalmente en las áreas de memoria inmediata, visoespacial/constructiva, atención y memoria retardada. Además, la intervención bacteriana aumentó la abundancia de las bacterias beneficiosas, como Bifidobacterium, Cellulosilyticum, Dorea y Lachnospira, mientras que disminuyó la presencia de bacterias asociadas con el deterioro de la cognición, como Bilophila, Collinsella, Epulopiscium, Granulicatella, Parabacteroides, Porphyromonas y Tyzzerella (Tabla 2).
Prebióticos
Los prebióticos son componentes alimentarios no digeribles que cuando son fermentados promueven selectivamente el crecimiento y la actividad de la microbiota comensal beneficiosa48. Se ha establecido que estos compuestos presentes en dietas ricas en fibra que contienen alimentos como el yogur, las frutas, las verduras y los cereales, favorecen la salud del hospedador49. Los compuestos dietéticos prebióticos, como los polifenoles, son potentes neuroprotectores frente a las enfermedades neurodegenerativas y esto podría atribuirse a un efecto directo sobre la respuesta del hospedador, pero también por su conversión a través del microbioma intestinal en metabolitos fenólicos biodisponibles que, además de modular el crecimiento y la actividad de las bacterias productoras de ácidos grasos de cadena corta (AGCC), proporcionan efectos más protectores frente a la neuroinflamación que los propios polifenoles50.
Los estudios sobre el papel de los prebióticos en la mejora de la salud y de los procesos cognitivos de las personas mayores son limitados. Sin embargo, Vulevic et al.51 analizaron el efecto de una mezcla de galactooligosacáridos sobre la microbiota intestinal y sobre la función inmunitaria en mayores sanos, hallando un aumento significativo de Bacteroides y bifidobacterias, así como una mejora de la función inmunitaria. Buigues et al.52 reportaron que la administración de prebióticos mejoró significativamente 2 criterios de fragilidad, la fatiga y la fuerza de presión de la mano, en comparación con la maltodextrina (utilizada como placebo), aunque no se observaron efectos positivos sobre la función cognitiva o sobre las alteraciones del sueño. Además, Theou et al.53 informaron de que la suplementación con prebióticos reducía los índices de fragilidad en residentes geriátricos.
Sinbióticos
La International Scientific Association for Probiotics and Prebiotics (ISAPP) actualizó la definición de sinbiótico, describiéndolo como una mezcla de microorganismos vivos y sustratos que son utilizados selectivamente por los microorganismos comensales del hospedador, proporcionando así un beneficio para su salud54.
Louzada y Ribeiro56, utilizando un sinbiótico consistente en la combinación del prebiótico fructooligosacárido con varias cepas bacterianas probióticas (L. acidophilus, L. paracasei, L. rhamnosus y B. lactis), obtuvieron mejoras en la cognición de adultos mayores sanos. En otro estudio se demostró que los sinbióticos aumentan la biodisponibilidad de metabolitos antioxidantes microbianos, potencian la actividad de los sistemas antioxidantes y mejoran la función cognitiva en pacientes con EA57. Cicero et al.58 utilizaron un sinbiótico compuesto por L. plantarum, L. acidophilus, L. reuteri y prebióticos activos (inulina, fructooligosacáridos y estearato de magnesio vegetal), en personas mayores con síndrome metabólico. Los autores encontraron un efecto antiinflamatorio con una reducción de los niveles de PCR y TNF-α, lo que indica una disminución de la prevalencia del síndrome metabólico, de los riesgos cardiovasculares y de la resistencia a la insulina en pacientes de edad avanzada.
Posbióticos
Los posbióticos incluyen compuestos bioactivos generados durante un proceso microbiano, como los AGCC, los componentes bacterianos o incluso las células microbianas inactivadas59. Aunque el mecanismo exacto de su acción no se conoce por completo, sus efectos inmunomoduladores son incuestionables60 (Tabla 3).
Tabla 3. Intervenciones implementadas en mayores con alteración de la función cognitiva basadas en la administración de prebióticos, sinbióticos y posbióticos.
| Estudio/país | Características de la intervención | Componentes | Principales resultados |
|---|---|---|---|
| Vulevic et al.51 /Reino Unido | N = 40. Adultos mayores sanos. Rango de edad: 65-80 años. Ensayo clínico controlado, aleatorizado, doble ciego. Duración: 10 semanas | Prebióticos: mezcla de galactooligosacáridos | Mejora la función inmune: incremento de IL-10 e IL-8, actividad de las células asesinas naturales y PCR, y descenso en IL-1α. Aumento de Bacteroides y bifidobacterias |
| Buigues et al.52 /España | N = 60. Adultos mayores sanos (edad > 65 años). Ensayo clínico controlado, aleatorizado, doble ciego. Duración: 13 semanas | Prebióticos: mezcla de inulina y fructooligosacáridos | Mejora significativamente 2 criterios de fragilidad: la fatiga y la fuerza de presión de la mano. Ningún efecto sobre la actividad cognitiva o sobre la calidad del sueño |
| Theou et al.53 /Canadá | N = 50. Adultos mayores residentes (edad media 75,8 años). Ensayo clínico controlado, aleatorizado, doble ciego. Duración: 13 semanas | Prebióticos: mezcla de inulina y fructooligosacáridos | Reduce los indicadores de fragilidad |
| Ibrahim et al.55 /Malasia | N = 55. Pacientes idiopáticos con EP (edad media 69 años). Ensayo clínico controlado, aleatorizado, doble ciego. Duración: 8 semanas | Sinbiótico: fructooligosacárido y lactosa + L. lactis BCMC12451, L. acidophilus BCMC12130, L. casei BCMC12313, B. infantis BCMC02129 y B. longum BCMC02120 | Mejora en las condiciones intestinales y el tiempo de tránsito en pacientes con EP y con estreñimiento |
| Louzada y Ribeiro56 /Brasil | N = 49. Adultos mayores sanos (edad no establecida). Ensayo clínico aleatorizado | Sinbiótico: fructooligosacárido + B. lactis, L. rhamnosus, L. acidophilus y L. paracasei | Mejora la cognición en adultos sanos |
| Ton et al.57 /Brasil | N = 13. Pacientes con EA (edad media 78,3 años). Intervención clínica no controlada. Duración: 90 días | Sinbiótico: leche fermentada + gránulos de kéfir (Acetobacter aceti, Acetobacter spp., L. fermentum, L. delbrueckii, L. fructovorans, L. kefiranofaciens, Enterococcus faecium, Leuconostoc spp., Candida famata y C. krusei) | Mejora los déficits cognitivos en pacientes con EA |
| Cicero et al.58 /Italia | N = 60. Pacientes con síndrome metabólico. Rango de edad: 65-80 años. Ensayo clínico controlado, aleatorizado. Duración: 2 meses | Sinbiótico: fructooligosacárido, inulina y estearato de magnesio vegetal + L. plantarum PBS67, L. acidophilus PBS066 y L. reuteri PBS072 | Efectos antiinflamatorios (reducción de los niveles de PCR y TNF-α) |
| Duscha et al.61 /Alemania | N = 300. Pacientes con esclerosis múltiple. Rango de edad: 22-79 años. Estudio longitudinal. Duración: 2 semanas. Seguimiento: 3 años | Posbiótico: propionato | Incrementa la regulación de células T y reduce la atrofia cerebral |
| Neuffer et al.62 /Francia | N = 9.294. Adultos mayores (edad media 76 años). Estudio longitudinal. Duración: 2 semanas. Seguimiento: 12 años | Posbiótico: propionato | Desregulación metabólica como mecanismo en la relación entre el ácido propiónico y la salud cognitiva |
| Sakurai et al.63 /Japón | N = 78. Adultos mayores con declive de memoria (edad media 65 años). Ensayo clínico controlado, aleatorizado, doble ciego. Duración: 12 semanas | Posbiótico: L. plantarum OLL2712 inactivado por calor | Mejora la función ejecutiva y la memoria |
EA: enfermedad de Alzheimer; EP: enfermedad de Parkinson; IL: interleucina; PCR: proteína C reactiva; TNF-α: factor de necrosis tumoral alfa.
Existen pocos estudios clínicos que hayan utilizado posbióticos (bacterias inactivadas por calor o AGCC) como inmunorreguladores o para mejorar los trastornos neurodegenerativos y/o el deterioro cognitivo. Duscha et al.61 reportaron que la suplementación con ácido propiónico dio lugar a un aumento de las células T inmunorreguladoras (Treg), mientras que la prolongación del tratamiento a 3 años redujo la tasa de recaída asociada a la atrofia cerebral. Por el contrario, un nivel elevado de ácido propiónico en suero se asociaba a un aumento de las probabilidades de deterioro cognitivo62, sugiriéndose una desregulación metabólica como mecanismo en la relación entre el ácido propiónico y la salud cognitiva. Sakurai et al.63 utilizaron una cepa de L. plantarum inactivada por calor y observaron mejoras significativas en las puntuaciones de memoria compuesta y de memoria visual en el grupo de mayores. Curiosamente, un estudio ha sugerido que los bacteriófagos del orden Caudovirales pueden mejorar la función ejecutiva y la memoria tanto en muestras preclínicas como en humanos64. Aunque esta estrategia es muy atractiva, se necesitan más estudios para conocer el impacto de los bacteriófagos en la salud cognitiva de las personas mayores (Tabla 3).
DISCUSIÓN
Varias intervenciones se han centrado en el uso del TMF para mejorar la condición neurológica de los adultos mayores21-24. Sin embargo, el uso de este procedimiento está restringido debido al desconocimiento de su eficacia a largo plazo y de sus potenciales efectos secundarios, como la posibilidad de transferir endotoxinas bacterianas y/o agentes infecciosos al receptor, lo que podría exacerbar la sintomatología gastrointestinal10,65. Por tanto, el aislamiento de un conjunto definido de bacterias fecales y su posterior trasplante al receptor sería una alternativa más segura en el TMF66. De la misma forma, los antimicrobianos no representan el enfoque terapéutico más adecuado para las personas mayores con capacidades cognitivas deterioradas, debido a su potencial para inducir efectos secundarios neurotóxicos y limitar el crecimiento de bacterias intestinales comensales que son beneficiosas para preservar la integridad neuronal durante el envejecimiento. Además, el uso prolongado de antimicrobianos se ha asociado a disminuciones en la cognición67. El desarrollo de estrategias antimicrobianas novedosas, como la terapia fágica, que puede eliminar específicamente bacterias patógenas concretas, podría ser una iniciativa de gran importancia para el tratamiento de adultos mayores con infecciones causadas por microorganismos intestinales patógenos específicos68.
Los psicobióticos, especialmente los probióticos, han demostrado ser útiles para mejorar la función cognitiva. Diversos mecanismos pueden explicar los efectos de los probióticos: 1) por la regulación de la abundancia relativa de bacterias del microbioma intestinal, que desempeña un papel importante en el mantenimiento de la barrera intestinal; 2) por la influencia en la producción de ciertos metabolitos y neurotransmisores, como los AGCC, la norepinefrina, la 5-hidroxitriptamina, la dopamina, la noradrenalina, la serotonina, el ácido gamma-aminobutírico, la sinaptofisina, la acetilcolina y la histamina; 3) por la regulación de procesos neuroinflamatorios y de actividades neurales conductuales del hospedador; 4) por un aumento de los niveles séricos del factor neurotrófico derivado del cerebro (BDNF), que desempeña un papel clave en la nutrición neuronal, así como en la consolidación y protección de la memoria, y 5) por la mejora de la función inmunitaria, las respuestas a la vacunoterapia, el control de las infecciones y la disminución de enfermedades cardiovasculares15,45,69,70. No obstante, quedan muchas incógnitas por despejar y es necesario controlar varios parámetros, tanto en el probiótico como en el hospedador, con el fin de planificar intervenciones en pacientes mayores6: 1) los enfoques probióticos actuales se basan en cepas bacterianas que generalmente no son autóctonas del intestino humano, por lo que no colonizan permanentemente el intestino y ejercen sus efectos beneficiosos a través de mecanismos no específicos; 2) el efecto promotor de la salud de un probiótico depende de la cepa, la dosis y la duración del tratamiento, por lo que faltan estudios que comparen distintas intervenciones (p. ej., diferentes géneros o especies y diferentes dosis), además de que tampoco está claro si el efecto persiste, y durante cuánto tiempo, una vez finalizada la intervención; 3) los estudios futuros también deberían considerar la composición de la microbiota y la ingesta dietética de los adultos mayores intervenidos, lo cual destaca que las estrategias nutricionales personalizadas serán de particular importancia en tiempos ulteriores, como lo demuestra el creciente interés en esta área en particular, y 4) los efectos secundarios de la intervención probiótica deben considerarse junto con los beneficios observados.
Algunos estudios han encontrado que los sinbióticos (probiótico + prebiótico) poseen propiedades antioxidantes y antiinflamatorias que no solo podrían ser beneficiosas para mejorar la función cognitiva de los adultos mayores, sino que además contribuyen a la disminución del síndrome metabólico, de la resistencia a la insulina y de los riesgos cardiovasculares. Sin embargo, Qu et al.71 realizaron un metaanálisis en el que no hallaron resultados estadísticamente significativos en relación con los marcadores inflamatorios, por lo que concluyeron que los ensayos controlados aleatorios revisados no aportaban un beneficio significativo de la terapia microbiana respecto a la reducción de las respuestas inflamatorias en los mayores.
Una de las principales limitaciones de esta revisión radica en la ausencia de evaluación respecto a la calidad metodológica, y al riesgo de sesgo, de los estudios incluidos. Asimismo, como en cualquier otro trabajo de índole semejante, el presente es susceptible de incurrir en sesgos inherentes a su propia tipología, lo que podría influir en la exhaustividad y representatividad de los datos expuestos. Aunque se han identificado posibles debilidades y factores de confusión en las intervenciones analizadas, es imperativo que se sigan realizando ensayos clínicos aleatorizados, controlados, longitudinales y bien diseñados con vistas a profundizar en la comprensión del papel de la terapéutica microbiana en la mejora de la salud mental durante el envejecimiento. A tal efecto, resulta fundamental esclarecer los factores que modulan las respuestas individuales para el desarrollo de intervenciones personalizadas y dirigidas al microbioma intestinal, con el fin de optimizar tanto la fisiología como la función cerebral en el período de senescencia.
CONCLUSIONES
Los adultos mayores constituyen un grupo de población vulnerable y con frecuencia estigmatizado, tal y como se evidenció recientemente en la crisis sanitaria, durante la que tuvieron que afrontar desafíos que abarcaron desde riesgos de salud aumentados hasta detrimentos cognitivos, físicos, psicológicos y sociales72. En la presente revisión, se han sintetizado los conocimientos actuales sobre los moduladores microbianos con potencial para mejorar la función cognitiva en personas mayores. Los estudios analizados reflejan resultados prometedores, aunque su implementación clínica precisa de una comprensión más profunda respecto a los mecanismos subyacentes. Así pues, serán necesarias futuras investigaciones para indagar en los aspectos clave que permitan promover el envejecimiento saludable y reducir tanto la incidencia como el desarrollo de las enfermedades relacionadas con la edad; estas aproximaciones podrían implicar el agotamiento de las células senescentes, la terapia con células madre, los tratamientos antioxidantes y antiinflamatorios, y la terapia hormonal sustitutiva. Por consiguiente, en los próximos años será necesario redoblar los esfuerzos para mejorar la detección precoz, la prevención, y el diseño racional de estrategias que aborden los trastornos fisiológicos y neurodegenerativos relacionados con el proceso de envejecimiento.













