INTRODUCCIÓN
El juego de apuestas es aquel que implica arriesgar de manera irreversible una cosa de valor como el resultado de un acontecimiento donde la probabilidad de ganar o perder es determinada por el azar. Se trata de una actividad de ocio legítima en muchos países. Sin embargo, hay algunas personas que experimentan daños significativos como resultado de los juegos de apuestas. Estos daños asociados al juego de apuestas no solo los sufre la persona que juega, sino que afectan a la familia, la comunidad y a toda la sociedad. Se estima que por cada persona con problemas relacionados con el juego de apuestas se ven afectadas aproximadamente seis personas de su entorno más directo 1. Actualmente existe un creciente reconocimiento internacional sobre el juego de apuestas y sus daños asociados como un problema de salud pública emergente. En este contexto, se hace patente la necesidad de crear un marco conceptual del juego de apuestas con la perspectiva de salud pública y de las desigualdades en salud para poder analizar los diferentes determinantes e impulsar políticas de prevención.
MARCO CONCEPTUAL
El marco conceptual que se propone [FIGURA 1] está basado en el modelo de desigualdades sociales en salud 2 y se desarrolla extensamente en un informe publicad 3. Contiene tres grandes bloques: determinantes estructurales, que incluyen el contexto socioeconómico y político y los ejes de desigualdad de la estructura social; determinantes intermedios, que incluyen las circunstancias materiales, los factores sociales e individuales y el sistema sanitario; y las consecuencias sociales y de salud del juego de apuestas.
DETERMINANTES ESTRUCTURALES
Contexto socioeconómico y político:
El contexto socioeconómico y político incluye los actores que influyen de manera importante en la estructura social y en la distribución de poder y recursos dentro de ella. Entre ellos se encuentran el gobierno y los agentes económicos y sociales, que configuran las fuerzas que influyen en la consideración de los juegos de azar como un producto legítimo, en su disposición y en el grado en que las comunidades se pueden oponer a su introducción 4. En el contexto de las economías capitalistas, éstas enfatizan la competencia de libre mercado y las responsabilidades individuales, y son menos propensas a apoyar políticas reguladoras que restrinjan la expansión económica, optando por modificar la demanda (comportamiento del consumidor) en lugar de hacer cambios en la oferta 4. A menudo promueven el juego responsable y la protección del consumidor mediante la regulación y financiación del tratamiento, en vez de apelar a la responsabilidad corporativa y social. A su vez, y en consecuencia de lo anterior, dentro del contexto socioeconómico y político también se encuentran las normas y valores culturales y sociales, entendidas como el sistema compartido de pensamiento, significado y moralidad de un pueblo o grupo étnico. Se ha sugerido que las culturas que tienen valores y creencias culturales que favorecen el juego son más propensas a apostar y a desarrollar juego problemático que las culturas que no tienen valores que fomentan el juego.
El conjunto de las fuerzas sociales, económicas, culturales y políticas define las políticas macroeconómicas, sociales y públicas, así como las políticas de control, en relación con el juego de apuestas de un territorio. Desde un punto de vista macroeconómico, en general se considera que los juegos de azar son una política pública para crear desarrollo económico, ocupación e ingresos fiscales. Partiendo de esta premisa, se explica que las políticas sociales y publicas en la mayoría de los países continúan poniendo el énfasis en la necesidad de identificar y tratar a las personas con problemas de juego, en lugar de ponerlo en el entorno comunitario o político, adoptando una perspectiva de Salud Pública y modificando su oferta.
Finalmente, dentro del contexto socioeconómico y político también se encuentra la industria del juego de apuestas. La industria del juego mueve una alta cantidad de dinero y actualmente está íntimamente ligada a la tecnología que permite su innovación, crecimiento y expansión. La tecnología ha propiciado un cambio en el tipo y modalidad de juegos, así como la publicidad y el alcance de los juegos de apuestas. Los juegos de apuestas tradicionales y presenciales se han adaptado al formato en línea, un formato que, a causa de sus características estructurales y a la mayor disponibilidad y accesibilidad, lo hace potencialmente más adictivo.
Ejes de desigualdad:
Los ejes de desigualdad determinan la exposición a factores que pueden generar salud y enfermedad, a la par que ponen en evidencia la existencia de desigualdades en salud a causa del poder, el prestigio y el acceso a los recursos 2. La clase social es uno de los principales ejes de desigualdad, siendo las poblaciones de estatus socioeconómico bajo las que manifiestan más rápida e intensamente los daños asociados al juego de apuestas. Y es que, a pesar de que las poblaciones con más ingresos apuestan más frecuentemente, las de bajos ingresos tienen tasas de juego problemático más altas 5. Asimismo, los estudios también asocian mayor prevalencia de juego problemático y trastorno por juego de apuestas en ocupaciones manuales que en profesiones académicas. Otro eje de desigualdad es el género. Los estudios muestran que los hombres suelen jugar más, gastan más dinero y tienen más problemas a causa del juego en comparación con las mujeres 6. Las mujeres son más propensas a reportar motivaciones de refuerzo negativo (por ejemplo, juegos de azar para aliviar la depresión), telescoping (progresión más rápida de los problemas de juego) y más presencia de trastorno por ansiedad. También se muestran más reticentes a buscar tratamiento por su juego problemático. Por su lado, la edad también es otro eje de desigualdad. La evidencia actual sitúa a los menores y adolescentes en un riesgo significativamente más elevado de desarrollar un trastorno por juegos de apuestas que a los adultos. Una edad de inicio precoz no solamente se relaciona con un mayor riesgo de sufrir un juego problemático o patológico, sino que también aumenta el número y la gravedad de consecuencias adversas relacionadas con el juego en edad adulta 7. Y, finalmente, la etnia o el estado migratorio también son ejes de desigualdad. Aunque las poblaciones migrantes son menos propensas a apostar, en comparación con los no migrantes, los que lo hacen tienen más probabilidades de experimentar daños 8.
DETERMINANTES INTERMEDIO
Circunstancias materiales:
La evidencia destaca la relación del estado de ocupación, los ingresos, las condiciones de vivienda y de residencia con el desarrollo del juego problemático y del trastorno por juego de apuestas. Los estudios sugieren que las personas en situación de paro y que afirman haber tenido problemas económicos o de deuda presentan unas tasas de juego problemático y patológico mayores que la población activa 9. Asimismo, las personas residentes en barrios o zonas más desfavorecidas tienen más probabilidades de sufrir daños asociados a los juegos de azar, y es que, a menudo, estas zonas contienen mayores concentraciones de lugares y puntos de juego, siendo la proximidad residencial a los establecimientos de juego otro factor asociado. Finalmente, y aunque la relación causal entre ambas situaciones es compleja, se ha observado cierta relación entre la población sin hogar y el juego de apuestas.
Factores sociales:
La familia juega un papel importante en la contribución o prevención del juego problemático, tanto a través de la exposición a las actividades de juego como a través del aprendizaje social 10. El juego presente en la familia está asociado a mayor participación y mayores daños en adolescentes. Asimismo, la familia también puede prevenir la aparición de problemas de juego, fomentando un buen ajuste emocional y facilitando el desarrollo de las capacidades de autorregulación de los adolescentes. De igual manera, si los grupos de iguales juegan con dinero y normalizan esta actividad, esto puede facilitar comportamientos de juego de apuestas de mayor riesgo, especialmente entre adolescentes y jóvenes.
Factores individuales (biológicos y psicológicos):
Los factores genéticos representan aproximadamente el 50% de la propensión a desarrollar juego problemático 11. Algunos rasgos de personalidad como la impulsividad y los trastornos de personalidad, la evitación a la hora de afrontar los problemas, la baja autoestima o las experiencias adversas durante la niñez se han relacionado con mayores problemas y daños asociados al juego de apuestas 12. También existe una fuerte asociación entre sufrir problemas y/o trastorno por juego de apuestas con diferentes comorbilidades de salud mental 13. Además, las personas que utilizan los juegos de azar como una forma de regulación de estados afectivos no deseados suelen ser los que manifiestan una mayor severidad en los problemas de juego.
Sistema sanitario:
Un bajo porcentaje de personas con problemas de juego buscan ayuda profesional, especialmente entre las jugadoras en línea, siendo la terapia cognitivo-conductual el enfoque de tratamiento más utilizado. El desconocimiento de los recursos disponibles, la limitación de tiempo o cuestiones psicosociales como la vergüenza y el miedo a la estigmatización pueden explicar estas cifras 14.
CONSECUENCIAS SOCIALES Y DE SALUD
Los daños asociados al juego de apuestas son los impactos adversos del juego en la salud y el bienestar de las personas, las familias, las comunidades y la sociedad. Estos daños son diversos, afectan a los recursos, las relaciones y la salud. Los efectos nocivos del juego pueden ser de corta duración, pero pueden persistir, teniendo consecuencias duraderas y a largo plazo que pueden agravar las desigualdades existentes. Se estima que la carga de daño asociada a los juegos de azar es superior a la atribuida al abuso de sustancias y otras enfermedades crónicas comunes, y similar al trastorno depresivo mayor y a la dependencia al alcohol 15. Este impacto recae de manera desproporcionada en los sectores de la población más desfavorecidos y contribuye a las disparidades sanitarias y sociales. Además, la mayor parte de los daños asociados a la participación en los juegos de azar son generados por los jugadores que no son considerados jugadores problemáticos, por lo que es importante poner en el foco en las intervenciones normativas y preventivas dirigidas a este grupo de población.
CONCLUSIONES
La evidencia científica sugiere que los determinantes sociales de la salud conllevan una desigualdad en salud en relación con el juego de apuestas, los cuales se suman a los determinantes individuales. Tener un marco conceptual que integre los determinantes sociales e individuales del juego de apuestas desde una mirada de Salud Pública es el primer paso para definir las acciones de prevención que deberían implementarse.













