Entrevista a Laura Costas
1. ¿Cuál es la procedencia, especialización y áreas de trabajo de los autores del artículo? ¿Qué características le parecen más destacables de este grupo de trabajo?
Los autores somos epidemiólogos especializados en cáncer, la mayoría médicos, investigadores del Instituto Catalán de Oncología, adscritos al Instituto de Investigación Biomédica de Bellvitge (IDIBELL), al Consorcio de Investigación Biomédica en Red de Epidemiología y Salud Pública (CIBERESP), y al Consorcio de Investigación Biomédica en Red de Oncología (CIBERONC), así como investigadores del Instituto de Salud Global Barcelona (ISGLOBAL). Los autores tienen larga experiencia en la evaluación de potenciales cancerígenos en el trabajo, y han participado en las evaluaciones de la International Agency for Research on Cancer (IARC) de la Organización Mundial de la Salud (OMS) que clasifica estos agentes.
2. ¿Cómo se ha financiado el estudio?
El estudio se ha financiado principalmente con fondos de proyectos del Instituto de Salud Carlos III (ISCIII). En concreto los fondos del proyecto PIE16/00049 han permitido el reclutamiento y recogida de datos de las participantes y el proyecto PI19/01835 ha permitido el análisis de estos factores de riesgo epidemiológicos de origen laboral. Además, por parte del ISCIII también contamos con fondos de personal (FI20/00031). El equipo también se ha financiado con fondos institucionales a través del programa CERCA de la Generalitat de Catalunya, y con fondos a los grupos de investigación (SGR) de la Agència de Gestió d'Ajuts Universitaris i de Recerca (AGAUR).
3. ¿Qué problema pretende abordar este estudio y dónde radica su interés o relevancia para la seguridad y salud en el trabajo?
En este estudio evaluamos el trabajo nocturno y los factores del sueño en relación con el cáncer de endometrio. La disrupción circadiana causada por el trabajo nocturno se ha asociado con cánceres hormono-dependientes, como el cáncer de mama y de próstata. Sin embargo, no se conoce su rol en la etiología del cáncer de endometrio. Al igual que el cáncer de mama, el cáncer de endometrio también es un tumor dependiente de estrógenos. Tener antecedentes de cáncer de mama se ha asociado con cáncer de endometrio, especialmente entre pacientes con cáncer de mama con receptor de estrógeno positivo tratados con tamoxifeno. El trabajo nocturno afecta a una gran proporción de trabajadores en nuestro medio y por tanto es relevante esclarecer su rol en la etiología del cáncer.
4. ¿Qué aporta este estudio de novedoso o destacable en relación al resto de producción científica sobre el problema estudiado?
Solo existen otros dos estudios que hayan evaluado el rol del trabajo nocturno en relación con el cáncer de endometrio. De acuerdo con nuestros hallazgos, se encontraron resultados nulos sobre el trabajo nocturno en una gran cohorte sueca, pero, por el contrario, se observó un aumento significativo del riesgo (RR = 1,47) de cáncer de endometrio entre los trabajadores nocturnos rotativos a largo plazo (> 20 años) en una cohorte americana de enfermeras.
Nuestro estudio se basó en una evaluación detallada de la exposición, utilizando datos auto-reportados por los participantes sobre sus trabajos en turnos de noche y horarios, en lugar de matrices empleo-exposición, lo que reduce el potencial de clasificación errónea de la exposición.
5. ¿Se han encontrado con alguna dificultad o contratiempo para el desarrollo del estudio?
Afortunadamente no nos hemos encontrado con ninguna dificultad o contratiempo inesperado.
6. ¿Se han obtenido los resultados esperados o se ha producido alguna sorpresa?
Quizás cabría esperar una relación positiva entre el turno de noche y el cáncer de endometrio debido a que el cáncer de endometrio es hormono dependiente, y la disrupción circadiana se ha relacionado con los niveles de hormonas y con otros cánceres estrógeno-dependientes. Sin embargo, como hemos mencionado anteriormente, solo hay dos estudios al respecto con resultados contradictorios, es decir, un estudio observó una asociación positiva mientras que el otro no encontró ninguna asociación significativa. Por tanto, las asociaciones nulas encontradas tampoco son sorprendentes, y de hecho son tranquilizadoras debido al alto porcentaje de la población trabajadora que lo hace en turnos de noche.
7. ¿Cómo ha sido el proceso de publicación? ¿Han sufrido alguna incidencia?
El proceso de publicación ha ido bien. Como única incidencia destacaría el cambio de cuartil en la publicación seleccionada a través de los años. A los investigadores se nos evalúa según las métricas de las revistas en las que publicamos nuestros resultados. Por ejemplo, se tiene en cuenta en el cuartil en que se encuentra su factor de impacto entre las mismas de su categoría. Cuando se aceptó nuestro articulo, la revista Occupational and Environmental Medicine se encontraba en el cuartil 1 de la categoría “Public, Environmental & Occupational Health”, mientras que en la última clasificación esta pasó a cuartil 2 a pesar de haber incrementado su factor de impacto (de 4.40 a 4.95). Este vaivén de métricas tiene un impacto relevante en la evaluación de los investigadores. Por suerte, este último año la convocatoria de la Acción Estratégica en Salud se ha adherido a los principios de DORA (The San Francisco Declaration on Research Assessment), que es una declaración internacional que pide una serie de cambios fundamentales en cómo se evalúa la ciencia. Como recomendación general, DORA incluye “No utilice métricas basadas en revistas, como el factor de impacto, como una medida sustituta de la calidad de los artículos de investigación individuales, para evaluar las contribuciones de un científico individual, o en las decisiones de contratación, promoción o financiación”.
8. ¿Qué implicaciones tiene este estudio para la prevención de riesgos laborales? ¿Cuál sería la recomendación para mejorar la práctica profesional en relación al problema estudiado?
Nuestro análisis no reveló asociaciones significativas entre el cáncer de endometrio y el trabajo nocturno. Estos resultados nos dejan más tranquilos de cara al impacto en salud pública que podría tener la relación del turno nocturno con el cáncer de endometrio. Sin embargo, es necesario que se realicen más estudios en muestras de población mayores para describir mejor el papel de la disrupción circadiana en el riesgo de cáncer de endometrio.
Resumen
El papel de la interrupción circadiana es un área de interés emergente en la etiología del cáncer, pero apenas se ha evaluado en relación con el cáncer de endometrio. La disrupción circadiana causada por el trabajo nocturno ha sido asociada con cánceres relacionados con hormonas, como el cáncer de mama y próstata. Respecto al cáncer de endometrio, un cáncer también asociado con los estrógenos, solo se han publicado dos estudios previos en relación con el turno de noche, con resultados discrepantes. El trabajo nocturno se ha asociado con diferencias en varias hormonas sexuales a lo largo del ciclo menstrual y los niveles de melatonina. En particular, la exposición a la luz durante la noche en el trabajo nocturno se ha relacionado con la supresión de los niveles de melatonina, mientras que muchos estudios in vivo e in vitro han mostrado un efecto antitumoral de la melatonina utilizando enfoques de investigación básicos. Además, los trabajadores nocturnos han mostrado niveles más altos de progestágenos y andrógenos totales en comparación con los trabajadores diurnos. Por lo tanto, parece plausible una asociación positiva entre el trabajo nocturno y el riesgo de cáncer de endometrio.
En este estudio(1), examinamos la asociación entre el cáncer de endometrio y el trabajo nocturno, el cronotipo (una característica que se correlaciona con la preferencia por la actividad matutina o vespertina) y la duración del sueño, utilizando 180 casos incidentes y 218 controles hospitalarios. Después de ajustar por posibles factores de confusión, se encontró una asociación inversa no estadísticamente significativa entre haber trabajado en turnos nocturnos y el cáncer de endometrio. Las asociaciones fueron independientes del tipo de turno (noches permanentes o rotatorias) o la duración del trabajo nocturno. No se observó ninguna asociación estadísticamente significativa entre el cáncer de endometrio y la duración del sueño, mientras que se observaron patrones inconsistentes para el cronotipo y el riesgo de cáncer de endometrio. En conclusión, estos datos no respaldan un papel de la disrupción circadiana en la carcinogénesis del cáncer de endometrio.












