Apreciada editora
La pandemia de COVID-19 ha generado un impacto profundo en la salud mental de todo el personal sanitario, generando trastornos graves, entre los que se destaca la ansiedad, la depresión y el suicidio en algunas personas. Por su parte, el personal sanitario que estuvo a cargo de los pacientes con COVID-19, presentaron aumentos significativos en el estrés y la presión laboral, lo que de manera directa afectó negativamente su bienestar(1,2). Por lo anterior, es necesario la intervención y atención urgente a los profesionales de la salud, dado que, entre otras razones, su capacidad de atención está directamente relacionada con la obtención de un excelente estado de salud.
Los problemas de salud mental en los profesionales de la salud han aumentado con la pandemia. Ello se ha evidenciado en diferentes estudios como el desarrollado en España en donde se encontró que los profesionales que estuvieron directamente relacionados con la pandemia, presentaban tasas elevadas de trastornos mentales y de pensamiento suicidas, al compararlos con el personal de salud que no estuvieron en primera línea de atención a los pacientes (3). El aumento del riesgo de suicidio en personal de salud muestra la necesidad de evaluar la efectividad de las intervenciones en el apoyo al personal profesional, y de esa manera mitigar, disminuir y/o evitar el impacto en la salud mental.
Partiendo de lo anterior, la inteligencia artificial (IA) se ha destacado por ofrecer herramientas favorables en el manejo de la salud mental en el personal sanitario. La IA permite identificar y generar un tratamiento para el trastorno mental por medio de la utilización de un conjunto de datos clínicos y genéticos que entregan algoritmos avanzados, en donde se identifican patrones y riesgos, permitiendo de esa manera, un diagnóstico e intervención preciso y oportuno(4). No obstante, la IA puede ayudar en la personalización del tratamiento del sujeto y, de ese modo, aplicar intervenciones correctas y especificas en cada paciente, llevando a mejorar el cuidado mental.
Las aplicaciones de la IA, como los chatbots y los asistentes virtuales, pueden ofrecer apoyo al personal sanitario, permitiendo el monitoreo de los síntomas y también la educación y preparación continua. Cada una de estas herramientas digitales facilitan la gestión del estrés, los síntomas de salud y el acceso a la atención, al ofrecer apoyo al personal sanitario de forma oportuna y en tiempo real(5). Sin embargo, se debe tener precaución en la implementación de estas tecnologías, ya que se deben analizar y abordar con cautela las cuestiones éticas y técnicas entre las que se destacan la privacidad de los datos y la precisión del diagnóstico.
A pesar de todos los beneficios que genera la IA en salud mental, esta presenta desafíos que debe contrarrestar, entre los que se destacan, la privacidad de la información o lo datos adquiridos con cada sujeto y a la preparación del personal profesional para la utilización de estas tecnologías de manera efectiva (4). A causa de ello, es primordial que la IA sea utilizada como herramienta complemento para la atención, manejo y control de los pacientes, siempre y cuando sea utilizada por personal médico tradicional.
Las transformaciones digitales están siendo impulsadas por la IA, aportando atención psicológica a nivel global por medio de las plataformas digitales y la implementación de la telemedicina, permitiendo a millones de personas acceder a los servicios de salud mental, y en especial a aquellas que presentan poca disposición y movilidad limitada(5).
Sin embargo, la calidad de las tecnologías deben ser estudiadas para que se garantice que todos los pacientes reciban una atención adecuada a sus necesidades. Por lo tanto, es necesaria la inversión en políticas y programas de prevención y promoción de la salud mental para el personal sanitario, y así se estaría coadyuvando en la efectiva atención y apoyo al profesional sanitario en su labor hacia los pacientes(1,3).













