INTRODUCCIÓN
La salud mental es un estado de bienestar mental que permite a las personas hacer frente a los momentos de estrés de la vida, desarrollar todas sus habilidades, poder aprender y trabajar adecuadamente y contribuir a la mejora de su comunidad, es además un derecho humano fundamental y un elemento esencial para el desarrollo personal, comunitario y socioeconómico1. Su promoción y preservación requieren un enfoque integral que abarque intervenciones en salud pública, estrategias de atención primaria y la participación activa del personal de Enfermería en la detección, prevención y tratamiento de los trastornos mentales.
En la actualidad, el concepto de salud mental positiva (SMP) ha cobrado mayor relevancia dentro del ámbito de la salud mental, definida como “un estado dinámico y fluctuante en el que la persona intenta sentir y estar lo mejor posible dentro de las circunstancias en las que se encuentre”2, en sí corresponde a “un estado en que la persona es capaz de mantener un nivel de satisfacción personal consigo misma y con su vida, una cierta capacidad de aceptar a los demás y a los hechos diferenciales, un grado de autocontrol emocional y de autonomía, es capaz de ir resolviendo los problemas que se le van presentando, manteniendo una actitud de crecimiento y autoactualización y es capaz de establecer y mantener relaciones interpersonales satisfactorias”(2-6). Este concepto, inicialmente propuesto por Jahoda7 en 1958, fue posteriormente ampliado y desarrollado por Lluch-Canut, dando origen al 'Modelo Multifactorial de Salud Mental Positiva (MMSMP) (2,3,4,5,6.
El Código Sanitario Chileno y el Código de Ética de la Enfermería subrayan la importancia de garantizar el bienestar integral de las personas a lo largo de todo el ciclo vital8,9. En este contexto, las/os enfermeras/os desempeñan un rol esencial en la promoción y prevención de la salud, participando activamente en el proceso de recuperación y rehabilitación tanto física como mental, contribuyendo de esta manera a generar una sociedad más saludable.
Por tanto, un grupo de interés para la investigación actual es la salud mental de los estudiantes de Enfermería quienes están llamados a futuro poder cumplir con los roles previamente descritos. Si bien en otros países se ha evidenciado la relación entre depresión, ansiedad, sobrecarga académica, y el nivel de SMP de los estudiantes10,11,12,13, en Chile un metaanálisis previo muestra la presencia de ansiedad, síntomas depresivos y de malestar psicológico general14, lo que fue agravado durante el periodo de pandemia15.
Frente a esta problemática se plantea como objetivo evaluar el nivel de Salud Mental Positiva (SMP) y sus factores asociados en los estudiantes de Enfermería de la Universidad de Concepción, con el propósito de conocer su estado actual. Esta información permitirá generar evidencia que oriente a las autoridades educacionales en el diseño e implementación de estrategias de promoción y prevención en salud mental. Todo ello con el fin de contribuir al bienestar estudiantil, fortalecer las relaciones interpersonales, favorecer una adecuada toma de decisiones y, en última instancia, asegurar una atención de Enfermería humanizada y con equilibrio mental.
MATERIAL Y MÉTODO
Tipo de estudio: cuantitativo, descriptivo, correlacional y transversal.
Población: Conformada por 1166 estudiantes de Enfermería de primer a quinto año, de los 3 campus de una Universidad al sur de Chile.
Muestra: no probabilística, por conveniencia con muestreo consecutivo. Constituida por 179 estudiantes calculada en base a fórmula con 95% de confiabilidad y 5% de error.
Criterios de selección, ser alumno regular de pregrado de la Facultad de Enfermería, que acepta la invitación a participar del estudio de manera voluntaria que no se encuentren con licencia médica al momento de la aplicación del instrumento.
Recolección de la muestra: la captación de los participantes se realizó por diversas vías, una de ellas consistió en la invitación a través del correo electrónico institucional el que contenía un link informativo. paralelamente, se publicaron afiches con código QR en distintos lugares del barrio universitario. Tanto el link como el código QR dirigían a los estudiantes al consentimiento informado y al instrumento recolector de datos.
Instrumento recolector de datos: Conformado por dos cuestionarios, el primero de ellos creado por la autora para recabar antecedentes bio socio demográficos y académicos como: edad, género, campus universitario, año académico, asignaturas de salud mental cursadas según el currículo de la carrera (Interacción humana, Enfermería en salud mental, Gestión del cuidado en Enfermería en salud mental; presencia de un trastorno mental propio, tiempo de diagnóstico del trastorno mental, contacto con personas con trastorno mental, vínculo con personas con trastorno mental e intensidad del vínculo),todas ellas abalada por la evidencia empírica(11-14,16,17,18,19,20,21. Y el cuestionario de salud mental positiva (CSMP) conformado por 39 preguntas en formato Likert de 1 a 4. Este mide los 6 factores del Modelo de SMP propuesto por Lluch Canut: satisfacción personal, actitud prosocial, autocontrol, autonomía, resolución de problemas y autoactualización, y habilidades de relación interpersonal4. Previamente validado en Chile, y en este estudio arrojó un alfa de Cronbach de 0,93(19).
Análisis estadístico: Se aplicó estadística descriptiva con estadígrafos de tendencia central, porcentajes, frecuencias, y prueba de Chi2 para el análisis inferencial en programa Jamovi versión 2.5.
Consideraciones éticas: El proyecto fue aprobado por los comités de ética de la facultad de Enfermería y Vicerrectoría de Investigación y Desarrollo de la Universidad (COD: CEBB 1606-2024). Para este estudio se consideraron los requisitos éticos propuestos por Ezequiel Emanuel22 basados en las normas CIOMS.
RESULTADOS
La muestra se caracterizó con una edad promedio de 21 años con una desviación estándar de 2,8 años, mayoritariamente femenina (81,5%). Un 37% de los participantes refirieron presentar algún trastorno de salud mental y más de la mitad informaron haber tenido contacto previo con personas con trastorno mental, de los cuales la mayoría fueron familiares. El resto de las variables se describen en la Tabla 1.
En relación, al cuestionario de salud mental positiva y su puntaje global, este arrojó que un 56,4% presentó un alto nivel de salud mental positiva, un 41,3% un nivel medio y un 2,2% un nivel bajo. El análisis descriptivo de cada uno de los factores se resume en la Tabla 3. A nivel general, los factores de autocontrol y autonomía presentaron las medias más bajas en comparación con el resto de los factores evaluados. No obstante, ambos se mantuvieron dentro de un rango considerado satisfactorio. Si bien estos resultados no son alarmantes, podrían ser relevantes desde una perspectiva formativa, ya que el autocontrol y la autonomía son competencias clave para el desarrollo personal y académico. Por ello, su menor puntuación podría indicar áreas de mejora que deberían abordarse mediante estrategias educativas o intervenciones específicas.
En el análisis inferencial que se muestra en la Tabla 4, se observó que hubo asociación significativa entre el año académico, la presencia de un trastorno mental propio, la intensidad del vínculo con una persona con trastorno mental y el nivel de salud mental positiva.
DISCUSIÓN
La salud mental positiva, según el modelo multifactorial de Lluch, se compone de seis factores que explican el bienestar mental. En estudiantes de Enfermería, esta es fundamental para fortalecer su desarrollo emocional y enfrentar tanto las demandas cotidianas como el proceso de enseñanza-aprendizaje en la educación superior. Los resultados del presente estudio muestran que los estudiantes presentan un alto nivel de salud mental positiva, lo que refleja un estado de bienestar mental favorable, esto refleja en una muy buena satisfacción personal, actitud prosocial y capacidad de resolución de problemas y autoactualización, además de buenos niveles de autocontrol, autonomía y habilidades de relación interpersonal, lo que los llevaría a desenvolverse de manera mentalmente sana frente a las adversidades que los pone el proceso de enseñanza educacional superior.
Los resultados de este estudio muestran que los estudiantes de Enfermería chilenos presentan un alto nivel de salud mental positiva (SMP), lo que coincide con hallazgos reportados en otros países como México y Perú(11,12,18,20). Al mismo tiempo, los resultados obtenidos de la presenta investigación son más positivos que los obtenidos en investigaciones de Europa y Medio Oriente(13,14,21) donde los niveles de SMP fueron en su mayoría moderados. Estas diferencias podrían estar influenciadas por factores contextuales como las características del sistema educativo, el apoyo social percibido o las condiciones socioculturales propias de cada región.
Por ello es necesario generar estrategias para mejorar el nivel de SMP, fortaleciendo la seguridad de los estudiantes a partir del autocontrol, estimular la toma de decisiones a través de una mejora en la autonomía, entrenar capacidades para establecer relaciones interpersonales saludables. Desde la academia es necesario fortalecer cada uno de los factores que involucran el modelo de SMP, a modo de talleres, asignaturas, actividades interdisciplinarias, en donde los estudiantes logren fortalecer estos aspectos.
Uno de los hallazgos que llama la atención a los autores es la relación significativa entre la presencia de un trastorno de salud mental y el nivel de SMP. Variados estudios han demostrado que afectaciones de la salud mental y la intensidad del vínculo con personas con trastornos mentales se relacionen con un nivel bajo de salud mental (12,16,20), de acuerdo a lo que plantea el Modelo de dos continuos de salud-enfermedad, una persona que posee un trastorno mental puede tener un buen nivel de salud mental si cuenta con el apoyo social, familiar y educacional que le permita desarrollar al máximo sus potencialidades23, por otra parte la madurez adquirida durante los años de estudio y la interacción con personas que viven con problemas de salud mental podrían favorecer el bienestar emocional de los estudiantes en sus distintos factores. En este contexto, sería beneficioso integrar de manera temprana temas de salud mental en el currículo, ya que se evidenció que esto promueve una mejor salud mental positiva. Estos resultados llaman a seguir incursionando en esta temática y las variables que podrían influir en este fenómeno.
En cuanto al primer factor del cuestionario de Salud Mental Positiva (CSMP) que evalúa la satisfacción personal, con la vida y las perspectivas de futuro (4), los resultados de esta investigación indican que los estudiantes de Enfermería presentan un buen nivel de satisfacción personal, a pesar de que, algunos muestran una visión bastante negativa de sí mismos, tal como fue evidenciado en otro estudio que asocia la falta de autoestima a este factor en particular (13). Es relevante mencionar que un mayor nivel de satisfacción personal se asocia con mayor motivación y adherencia académica. Por tanto, resalta la necesidad de promover la salud mental en los distintos ámbitos, familiar, social, educacional, e incluso a través de la creación de talleres de autoestima en asignaturas de salud mental dentro del curriculum para estimular la satisfacción personal en quienes ponto se integrarán al ámbito laboral.
La dimensión de Actitud Prosocial evalúa la sensibilidad social, el deseo de ayudar a los demás y la aceptación de las diferencias (4). En este estudio se mostró que los estudiantes tienen una excelente actitud prosocial, una habilidad que debe ser valorada y fortalecida para asegurar los cuidados humanizados en la profesión de Enfermería. Proporcionar un entorno académico que promueva el bienestar físico y emocional, junto con una formación ética y profesional sólida, preparará mejor a los futuros enfermeros para asumir roles activos y comprometidos con la atención centrada en el paciente 24.
Los factores Autonomía y Autocontrol son competencias emocionales estrechamente vinculadas, fundamentales para el bienestar psicológico y el desempeño académico de los estudiantes de Enfermería. El autocontrol, que implica la capacidad de manejar el estrés, mantener el equilibrio emocional y tolerar la ansiedad(4) , fue uno de los factores con puntuaciones más bajas en este estudio, en línea con investigaciones previas en estudiantes universitarios (12). De igual manera, aunque los niveles de autonomía fueron adecuados, se evidenció una tendencia a ser influenciados por opiniones externas al tomar decisiones importantes, lo que sugiere un área de mejora en la autoconfianza y la independencia personal(4). Estas debilidades pueden afectar la toma de decisiones clínicas y la gestión emocional en contextos de alta exigencia, típicos del entorno académico y asistencial en Enfermería (13,25.
Dado su impacto en la salud mental positiva y en la formación profesional, se recomienda implementar intervenciones conjuntas que fortalezcan ambas competencias. Entre ellas se proponen talleres de habilidades emocionales y toma de decisiones, prácticas de mindfulness para el manejo del estrés, y el uso de simulaciones clínicas y aprendizaje basado en problemas, que permitan a los estudiantes enfrentar escenarios de incertidumbre, desarrollar la autorregulación y consolidar una autonomía funcional.
El factor Resolución de Problemas y Autoactualización evalúa la capacidad de análisis, la toma de decisiones y la flexibilidad para adaptarse a los cambios, promoviendo un desarrollo personal continuo(4). En general, los estudiantes muestran un buen nivel en esta dimensión, aunque destacan con una puntuación baja en su respuesta a cambios en la rutina. Cerca de la mitad de los encuestados no se siente motivado por los cambios, lo que podría reflejar falta de flexibilidad o resistencia a la incertidumbre. Este aspecto es crucial, ya que la capacidad de adaptarse es esencial tanto en lo profesional como en lo personal. Para algunos autores los estudiantes con una "mentalidad de crecimiento" enfrentan mejor la incertidumbre, viendo los cambios como desafíos y oportunidades, mientras que la baja estimulación ante cambios podría indicar una mentalidad fija, generando resistencia26. Sería importante confrontar a los estudiantes con problemáticas diarias donde puedan lidiar con situaciones de frustración. Desde la academia se requiere fomentar estrategias pedagógicas activas en donde el estudiante en formación se vea enfrentado a situaciones de estrés e incertidumbre que le permitan la toma de decisiones, tales como aprendizaje basado en problemas, resolución de casos, escenarios de simulación en donde puedan vivenciar desafíos y manejo de grandes decisiones, para que logre desarrollar flexibilidad ante los cambios.
El factor Habilidades de Relación Interpersonal evalúa la capacidad de comunicarse, establecer relaciones íntimas y mostrar empatía. En Enfermería, estas habilidades son esenciales para una comunicación efectiva y para crear una relación de confianza con los pacientes y también con el equipo de trabajo(27). Aunque los estudiantes muestran fortalezas en el apoyo emocional y la empatía, el ítem del factor con menos puntuación “me considero un buen profesional” es el que presenta la puntuación más baja, junto con “creo que soy una persona sociable”. En Enfermería, ser un buen profesional se asocia más con competencias técnicas, y ser sociable no siempre implica ser extrovertido27. Muchas enfermeras efectivas son reservadas, pero sobresalen por su escucha activa y empatía profunda28. Los buenos profesionales deben combinar habilidades técnicas y emocionales para brindar un cuidado integral que atienda tanto las necesidades físicas como emocionales de los pacientes29.Por tanto, se considera fundamental que, desde la formación de pregrado, se estimulen habilidades que permitan a los estudiantes reflexionar críticamente sobre los conceptos de ser social y ser un buen profesional de Enfermería, entendidos no solo desde lo técnico, sino también desde lo relacional y emocional. Fortalecer esta dimensión es clave para garantizar un cuidado integral y de calidad al usuario, así como para favorecer un clima organizacional saludable y colaborativo en los equipos de salud 30.
Sin duda, el presente estudio presenta limitaciones y posibles sesgos que podrían haber influido en los resultados. En primer lugar, se reconoce la deseabilidad social como un sesgo latente, ya que algunos estudiantes podrían haber intentado proyectar una imagen positiva de sí mismos, pese a haberse garantizado el anonimato de las respuestas. Otra limitación importante fue el enfoque en una única facultad de Enfermería, lo que restringe la posibilidad de generalizar los hallazgos a otros contextos académicos, no obstante, los resultados obtenidos son consistentes con evidencia reportada en estudios internacionales. A pesar de ello, esta debilidad abre nuevas oportunidades a investigaciones en la temática, fortaleciendo la disciplina de Enfermería.
A futuro, se podrían implementar intervenciones focalizadas en mejorar el autocontrol y la autonomía, y cómo éstos generan impacto en la formación y práctica profesional, enriqueciendo la disciplina de Enfermería.
CONCLUSIONES
Los estudiantes de Enfermería presentan un alto nivel de salud mental positiva, sin embargo, potenciar el autocontrol y la autonomía podría favorecer un desarrollo más integral y humanizado. Es fundamental implementar estrategias desde el inicio de la formación, como apoyo psicológico y actividades que fortalezcan el autocuidado en salud mental para preparar profesionales resilientes y competentes.

















