1. Introducción
Desde hace unos años los Cuidados Paliativos poseen una gran importancia tanto para los enfermos como para el resto de los trabajadores sanitarios, tanto a nivel de atención primaria como a nivel hospitalario.
Dado el envejecimiento progresivo de la población y a una tendencia actual de la sociedad motivada por aspectos físicos, sociales o económicos del abordaje del final de la vida, la fase terminal de las personas se vive con gran frecuencia en los hospitales. Además, a ello contribuye la imposibilidad por parte del sistema sanitario, de cubrir todas las necesidades de las personas en el final de su vida exclusivamente en su hogar y entorno familiar (Fernández del Riesgo, 2003).
Los Cuidados Paliativos han nacido para ayudar a la persona a transitar hacia la muerte (o proceso de bien morir), encargándose de aliviar el sufrimiento de pacientes, familiares y allegados en las fases terminales o ante enfermedades incurables abordando sus cuidados multidisciplinarmente e integrales juntos con otros profesionales. Acometiendo la mejora en la calidad de vida y el afrontamiento de la enfermedad tanto de la persona como de su entorno familiar (Calvo et al., 2015).
Actualmente España se sitúa, según la OMS, entre los Países donde los servicios de atención a Cuidados Paliativos están en una etapa preliminar de integración en el sistema de prestación de servicios (OMS, 2020). Según el Informe de la situación actual de cuidados paliativos realizado por el Observatorio en 2014, en España existen 458 programas de asistencia hospitalaria y domiciliaria en Cuidados Paliativos (Oriol, 2014).
Pese a ello existe una gran dificultad de acceso para muchas personas y en la mayoría de las ocasiones esta atención es dada por enfermeras no especializadas para ello, como es el caso de los trabajadores de hospital, y hemos de tener presente que en España un tercio de la población fallece en un centro sanitario (Osés & Casas, 2017 & Doblado et al., 2016).
Las enfermeras especialmente afectadas en este proceso son las que desarrollan su actividad mayoritariamente en unidades de Medicina Interna, donde la media de edad de las personas es elevada, y con gran comorbilidad; y van a ser clave en la aplicación de cuidados en la fase terminal de la vida de estas personas ya que esto forma parte de sus funciones estipuladas si bien sin tener la formación específica en las competencias correspondientes (Vidal et al., 2021 & Campello et al., 2018).
En el proceso de fase terminal de una enfermedad y el enfrentamiento a la muerte acontecen varias cuestiones éticas importantes como son el respeto a la vida y el derecho a morir con dignidad; y éstas no pueden cumplirse sin unos profesionales formados adecuadamente en el acompañamiento del proceso (Hiciano, et al., 2020).
De ahí, se plantea realizar un estudio en el servicio de Medicina Interna de un hospital para averiguar el nivel de conocimientos y formación de sus profesionales.
Por todo ello, los objetivos del presente trabajo son los siguientes:
Averiguar si los profesionales sanitarios tienen conocimientos específicos en cuidados paliativos.
Analizar si el equipo de profesionales conoce el plan de actuación que debe realizar con un paciente en fase terminal.
Identificar si el equipo sanitario dispone de herramientas para los cuidados al final de la vida.
2. Metodología
Es un estudio observacional, descriptivo y transversal en el Servicio de Medicina interna de un hospital del sudeste de España, que cuenta con 120 de un total de 255 camas de hospitalización. Según la clasificación de Cluster (Ministerio de Sanidad, 2007), está dentro del grupo 2. El hospital cuenta con una enfermera de cuidados paliativos en la Unidad de Medicina Interna encargada del Equipo de Atención Hospitalaria (ESAH) que sirve de enlace con el Equipo de Soporte de Atención Domiciliaria (ESAD).
2.1. Muestra
La muestra está formada por todos los profesionales sanitarios del Servicio activos durante el periodo de estudio del 1 al 15 de mayo del 2023 con un total de 87 profesionales como universo de la muestra, de los cuales 18 son auxiliares de enfermería, 29 enfermeros y 11 médicos.
Criterios de inclusión: todos los profesionales en activo (médicos, enfermeros y auxiliares de enfermería) fijos y eventuales que realizan su actividad asistencial en las unidades de medicina interna durante la primera quincena de mayo.
Criterios de exclusión: otros profesionales no activos (baja laboral, vacaciones, días de libre disposición) y los profesionales no sanitarios de las unidades de medicina interna.
2.2. Procedimiento
Se facilitó una hoja de información a los participantes, donde se les informó del título del proyecto, quién lo llevaba a cabo, sus objetivos, porqué se les invitó a participar, lo que se les solicitó que realicen; así como se informó que la participación era voluntaria y, que el hecho de contestar la encuesta implicaba el consentimiento para participar en el estudio.
Para el estudio se utilizó el cuestionario (ANEXO I): Cuestionario validad Palliative Care Difficulties Scale (PCDS) (Nakawaza et al., 2010), "Escala de Dificultades en Cuidados Paliativos (PCDS)" traducida y adaptada al español (Vidal, 2019), que valora cinco bloques o dimensiones, con diferentes preguntas en cada una de ellas, y que el profesional debe valorar mediante una escala tipo Likert del 1 al 5, donde 1 indica que está completamente en desacuerdo y 5 completamente en acuerdo:
Comunicación en el equipo multidisciplinar;
Comunicación del profesional sanitario con el paciente y su familia;
Apoyo por parte de un equipo experto en cuidados paliativos, respecto a control de síntomas;
Alivio de síntomas;
Coordinación en la comunidad.
El cuestionario también registra datos demográficos, categoría profesional y años de experiencia. Para el análisis de los datos los resultados se reagrupan en:
2.3. Análisis de datos
Los datos se analizan con el software SPSS 28.0. La opinión de los participantes se analiza calculando la frecuencia de respuesta en cada variable. Se realiza una comparación entre medias mediante la prueba T para muestras independientes y ANOVA de un factor. La Test de Levene de homogeneidad de varianzas se aplica para observar las diferencias significativas. Se utiliza un nivel de significación de p<0.05.
3. Resultados
Se obtiene una tasa de respuesta del 66,7%, 58 encuestas contestadas, de un total de 87 personas a las que se entregó, (Figura 1) de las cuales 18 son auxiliares de enfermería (31%), 29 enfermeros que proporcionan el 50% de la muestra y 11 son médicos que da un 19% de la muestra.
El 29,3% tiene estudios de Formación profesional (FP) 31% de Grado Universitario y 39,7% Postgrado (Máster y Doctorado) (Figura 2). Además, un 81% tiene menos de 20 años de experiencia y un 19% tiene más de 20 años de experiencia (Figura 3).
Los resultados globales obtenidos se muestran en la Tabla 1, donde se puede identificar el nivel de la opinión del conjunto de los entrevistados, reagrupados en los resultados 1 y 2 como desacuerdo, 4 y 5 como acuerdo y 3 indeciso.
En el análisis por bloques encontramos los siguientes resultados:
Se han encontrado diferencias significativas (P< 0,05) entre los profesionales en los bloques: A) Comunicación en el equipo multidisciplinar, donde se encuentran resultados significativos entre la opinión de los médicos en relación a la opinión de auxiliares de enfermería y enfermeros; B) Comunicación del profesional sanitario con el paciente y su familia, donde se encuentran resultados significativos entre la opinión de los profesionales con más de 20 años y los que tienen menos de 20 años; y C) Apoyo por parte de un equipo experto en cuidados paliativos, respecto a control de síntomas, donde se encuentran resultados significativos entre la opinión de los profesionales con postgrado y los con grado y FP. Y no hemos encontrado diferencias en los bloques D y E que corresponden al alivio de síntomas y coordinación en la comunidad.
Respecto a los resultados concretos dentro de cada bloque (Tabla 1):
Bloque A Comunicación del equipo multidisciplinar: Se ha hallado diferencias significativas en a la variable A3 Es difícil establecer una comunicación entre los miembros del equipo, respecto al alivio de síntomas del paciente (p=0,01) donde se aprecia una diferencia acentuada en a la puntuación media de los médicos comparada con auxiliares de enfermería y enfermeros (Figura 4).
Bloque B Comunicación del profesional sanitario con el paciente y su familia: Se ha hallado diferencias significativas en a la variable B4 Cuando un paciente expresa ansiedad, es difícil darle una respuesta (p=0,04) donde se aprecia una diferencia acentuada en la puntuación media en desacuerdo con más experiencia (Figura 5).
Bloque C Apoyo por parte un equipo experto en cuidados paliativos, en respeto al control de síntomas encontramos que: Se ha hallado diferencias significativas en la variable C9 No hay equipos de expertos a los que consultar, sobre el control de síntomas del paciente en domicilio (p=0,01) donde se aprecia una puntuación media baja de los sanitarios con estudios de postgrado (Figura 6).
Bloque D Alivio de síntomas encontramos que: En relación con este apartado no existen diferencias significativas entre los profesionales.
Bloque E Coordinación en la comunidad encontramos que: En relación con este apartado tampoco existen diferencias significativas entre grupos.

Figura 4. Valores medios por profesión de la variable Es difícil establecer una comunicación entre los miembros del equipo, respecto al alivio de síntomas del paciente.

Figura 5. Valores medios por profesión de la variable Cuando un paciente expresa ansiedad, es difícil darle una respuesta.
4. Discusión
Si bien la muestra de profesionales analizados es pequeña, porque el servicio de Medicina Interna tiene un número reducido de profesionales trabajando en él, la tasa de respuesta es bastante elevada 66,7%, lo que nos permite valorar la situación de los cuidados paliativos en él servicio.
La opinión de todos los profesionales en 3 de los 5 bloques (bloque A- Comunicación en el equipo multidisciplinar; bloque B- Comunicación del profesional sanitario con el paciente y su familia; bloque C- Apoyo por parte de un equipo experto en cuidados paliativos respecto al control de síntomas) analizados sobre el abordaje de los cuidados paliativos es bastante homogénea, los sanitarios encuentran apoyo por parte de un equipo experto en el ámbito hospitalario, teniendo un referente que es capaz de asesorar de forma multidisciplinar a los distintos sanitarios implicados.
Ahora bien, encontramos puntos que son necesarios de reforzar ya que las respuestas muestran que alrededor de la mitad de los encuestados no sabrían enfrentarse a situaciones difíciles donde tienen que tratar con el paciente o sus familiares, concretamente aquellas situaciones que implican un abordaje psicosocial. Debido a ello dependiendo de que categoría esté implicada del personal, se sabrá identificar de manera adecuada aquellos síntomas que deben ser tratados generando un objetivo en común en el tratamiento holístico del paciente.
Con respecto a los dos bloques restantes (bloque D- Alivio de síntomas y bloque E- Coordinación en la Comunidad) la mayoría de los sanitarios están de acuerdo en que no reciben la formación necesaria en cuidados paliativos y su aplicación hospitalaria, teniendo que señalar que hay una carencia de conocimientos sobre el funcionamiento de los equipos de cuidados paliativos domiciliarios y la coordinación existente entre los mismos (Ury et al., 2000).
Analizando los resultados por bloque de conocimiento y comparándolos entre categorías profesionales, experiencia laboral y nivel de estudios observamos que en la dimensión comunicación interdisciplinar existen diferencias entre la opinión de los distintos grupos, donde los médicos puntúan más favorablemente sobre su percepción del trabajo en equipo comparado con la opinión de enfermeros y auxiliares de enfermería. Esto puede ser debido a que el médico es el encargado de prescribir el tratamiento y por lo tanto tiene claro los objetivos a conseguir con los fármacos pautados. Estos resultados van de acuerdo con lo encontrado en el área de salud Hospital San Juan de Dios (Sevilla), cuando se ha preguntado a los profesionales por estas cuestiones, y donde los médicos internistas también tienen una opinión más favorable que los enfermeros (SECPAL, 2020).
Esto ahonda sobre la perspectiva diferente que los profesionales tienen sobre un mismo procedimiento o posiblemente también podría explicarse por la diferente formación para estas situaciones, algo que sería bueno evaluar en un próximo estudio y que es una limitación del nuestro, ya que no lo hemos tenido en cuenta. Los médicos consideran que la comunicación que se está dando es adecuada, sin embargo, la percepción de los demás profesionales no es así, y esto nos indica que existe un claro punto de mejora a nivel de la comunicación intraequipo. Sería adecuado hacer una sesión clínica o un procedimiento normalizado donde todos los profesionales se pongan de acuerdo de cómo llevar a cabo esta comunicación y sobre los canales más eficaces para hacerlo.
Con respecto al bloque B - Comunicación del profesional sanitario con el paciente y su familia, al valorar los años de experiencia, donde los profesionales con más de 20 años de experiencia están en desacuerdo sobre la dificultad de tratar a un paciente que muestra ansiedad ante su situación. Esto puede ser divido a la formación específica en Cuidados Paliativos (Chover, 2019) que tengan cada uno de ellos, ya que para poder lidiar con estas situaciones es necesario tener herramientas y unos conocimientos profundos en el trato a paciente y familiares en situaciones terminales. Y también puede considerarse la experiencia laboral en unidades específicas como un factor importante algo que se muestra en la bibliografía (Hernández & Aguilar, 2016; SECPAL, 2000 & Valles & García, 2013).
El nivel de estudio de los profesionales también genera resultados significativamente diferentes al valorar el bloque C - Apoyo por parte de un equipo experto en cuidados paliativos, respecto al control de síntomas), donde la mayoría de los profesionales encuentran apoyo en equipos especializados para consultar y delegar cuestiones propias de la evolución de la enfermedad o del manejo de las terapias. Los profesionales con mayor nivel académico saben cuáles son las vías de consulta y apoyo a las que pueden recurrir en caso de dudas. Además, la formación en cuidados paliativos es impartida en casi todas las universidades españolas de Enfermería, el 77,4% de ellas imparten la asignatura, sin embargo, sólo en 55 de las 112 universidades estudiadas (49,1%) la asignatura es obligatoria (Valles & García, 2013). En este sentido, el grado de formación de los técnicos en cuidados auxiliares de enfermería en su currículo académico no consta ninguna asignatura relacionada con los cuidados paliativos (Osés, 2016 & Real Decreto 546/1995) esto puede ser una de las causas de las diferencias encontradas.
Respecto a los bloques D - Alivio de síntomas y E - coordinación en la comunidad la opinión de todos los profesionales es similar sin hallarse diferencias significativas entre ellos, sin embargo, en la variable sobre la formación recibida, la opinión es unánime en que existe una carencia por parte de la administración en la formación continuada de los profesionales sanitarios. Por tanto, los profesionales sanitarios creen muy importante la implementación de programas de formación específica en paliativos.
También es significativo como en el alivio de los síntomas hay una clara dispersión de los resultados, tanto a nivel del control del dolor, como de la disnea y síntomas digestivos, que de una u otra forma puede estarnos diciendo las diferentes dificultades que presentan los profesionales en abordar dichas sintomatologías cuando se aproxima el final de la vida.
En este sentido, y de acuerdo con lo anteriormente mencionado, el cuestionario no valora si los sanitarios han recibido formación previa en cuidados paliativos algo que sería bueno tener en cuenta a la hora de este tipo de estudios y que podría clarificarnos los diferentes resultados que hemos obtenido en el presente trabajo.
4.1. Limitaciones
Limitaciones por rotación de turnos, al tratarse de turnos de 12 horas de diurno, 12 horas noche, librando 3 días hay dificultad de alcance a todo el personal sanitario. También es una dificultad el no pertenecer como personal a las otras unidades de Medicina Interna, por lo que la adherencia a la encuesta es menor. Así mismo, no haber considerado la formación específica que cada profesional ha tenido en cuidados paliativos a lo largo de su ejercicio profesional, aunque haya sido de forma voluntaria.
5. Conclusiones
Se puede concluir que:
Existen carencias en la formación de los profesionales sanitarios en el ámbito de los cuidados paliativos en nuestro servicio de Medicina Interna
Los profesionales con menos formación académica y menor experiencia muestran más dificultad para abordar de forma holística a los pacientes en fase terminal.
Es necesaria la creación de un plan de formación específico para cada categoría profesional que fomente el trabajo interdisciplinar.
Existen carencias en el plan de actuación con los pacientes terminales.
No se identifican herramientas claras dentro del equipo para comunicarse adecuadamente por parte de enfermería y auxiliares de enfermería.



















