La inteligencia artificial (IA) es el resultado del avance de la ciencia y la tecnología, por lo que sigue la tendencia natural del tiempo. El entorno médico, así como el de las ciencias de la salud, han mostrado una tendencia natural al uso de la IA para el proceso clínico, por lo que el diagnóstico y el tratamiento cada vez más se acompañan de la revolución en IA. La IA generativa representa el subcampo de la IA centrado en la creación de contenido original (texto, imágenes, vídeos, entre otros) a partir de patrones y datos existentes. Esto es la oportunidad de acceder a un potencial creativo y de innovación para la educación en ciencias de la salud [1,2].
La IA es una ventaja para reducir costes, porque mejora el rendimiento y la precisión, así como la eficiencia del tiempo. Los errores médicos se reducen con el uso racional de la IA. La educación en ciencias de la salud enfocada en la seguridad de los pacientes requiere fomentar en los estudiantes el aprendizaje individualizado y permanente, por lo que la integración longitudinal de experiencias clínicas fundamentadas en la supervisión y el entorno educativo es necesaria para ampliar la formación en diversas perspectivas sobre la sociedad, así como para la adaptación al uso actual de la digitalización en salud [3,4].
La práctica deliberada es un enfoque que se centra en optimizar el perfeccionamiento de habilidades a través de actividades estructuradas para perfeccionar competencias específicas [5]. En su evolución histórica, la práctica deliberada ha expresado la necesidad de características (objetivo definido, motivación, realimentación y repetición) adaptables a diversas disciplinas, incluidas las correspondientes a las ciencias de la salud. Sin embargo, la presencia de instructores (entrenadores clínicos) es un requisito indispensable para garantizar el cumplimiento del rendimiento según el nivel de desempeño esperado y lograr la práctica óptima [6].
La práctica deliberada fomenta la autorregulación del aprendizaje de los estudiantes y la IA generativa representa la oportunidad de acceder a la creación de contenido que no siempre está disponible para los profesores (casos clínicos de enfermedades poco frecuentes, simulaciones interactivas y realimentación inmediata, entre otros). Estamos frente a la oportunidad de personalizar el aprendizaje. Actualmente están disponibles revisiones que han evaluado su impacto potencial, pero además también existen guías e intervenciones educativas que están evaluando su utilidad real [7-10].
En el proceso educativo, la convivencia entre profesores y estudiantes ya es paralela al uso de IA y ha estado presente en la práctica deliberada. Ambos protagonistas de la educación requieren una mejor comprensión del potencial de la utilidad de la integración de la IA y la práctica deliberada, pero inspirados en su uso a través de la guía por parte de las instituciones educativas. Finalmente, se abre una nueva oportunidad para iniciar investigaciones sobre el comportamiento de las interacciones entre los seres humanos y la IA.












