Introducción
Dentro de retos a la salud pública encontramos las efermedades infecciosas recientemente identificadas, algunas de ellas causadas por un nuevo virus.
Tal es el caso de los coronavirus, una extensa familia de virus envueltos de ARN de sentido positivo no segmentados que pertenecen a la familia Coronaviridae y al orden Nidovirales que se distribuyen ampliamente en humanos y otros mamíferos1,2.
Hasta ahora, existen seis especies conocidas de coronavirus que causan enfermedades en humanos. Cuatro de estos (229E, OC43, NL63 y HKU1) causan síntomas comunes de gripe en personas inmunocompetentes, y dos especies (SARS-CoV y MERS-CoV) causan síndrome respiratorio agudo severo con altas tasas de mortalidad3. Generalmente este tipo de virus cusan infecciones leves del tracto respiratorio superior, pero las mutaciones en las proteinas de la superficie del virus pueden conducir a infecciones graves del tracto respiratorio4.
El 31 de diciembre del 2019, se detectó en la ciudad de Wuhan, China, una serie de neumonías originadas por un nuevo tipo de coronavirus, el cual fue denominado como SARS-Cov2 y cuyo cuadro clínico ha sido reconocido por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como COVID-19; misma que para el día 11 de marzo lo declaró como pandemia mundial. El origen de infección del SARS-Cov2, al igual que otro coronavirus, es de origen zoonótico; debido a que su posible fuente primaria ha sido un murciélago, cuya procedencia es un mercado de mariscos, pescados y animales vivos de la ciudad de Wuhan5.
En la actualidad este nuevo coronavirus representa un grave problema a la salud pública en el mundo, debido a los altos costos que genera para el sistema de salud y la manera en que repercute a nivel económico, social y psicológico en los individuos.
La alta relevancia del tema y el análisis de la salud de los mexicanos, las inequidades y desigualdades sociales y en especial los grupos vulnerables, son la principal razón para esta revisión.
México cuenta con una población de más de 126.1 millones de habitantes. Con base en la Encuesta de la Dinámica Demográfica (ENADID) en el año 2018, en el país, residían 15.4 millones de personas de 60 año o más, lo que representa el 12.3% de la población total6. Particularmente en México, el envejecimiento y la atención a sus necesidades es un fenómeno que encierra una compleja problemática, ya que sus políticas sociales están estructuradas para responder a las demandas de una población joven7.
Aunque el porcentaje de adultos mayores con derecho a servicios de salud se incrementó de 48.1% en el año 2000 a 71.4% en 2010, aún existe una parte sin derecho a la salud que representa 3 de cada 10 personas de este grupo poblacional8.
Dentro de las principales causas de enfermedad de este grupo se encuentran las infecciones respiratorias agudas, hipertensión, diabetes, obesidad, enfermedad isquémica del corazón y las neumonías9,10. Además del aumento de incidencia de demencias.
Adicionalmente, cada vez mayor número de personas de 60 y más años, permanecen o se incorporan a la actividad laboral8, a pesar de una reducción del 24.78 % del ingreso trimestral monetario reportado entre 2016 y 201811. Ante la pandemia mundial del COVID-19 México declaró la fase 3 el día 21 de abril. Hasta el día 14 de mayo 2020 existían 42, 595 casos de la enfermedad. Del total de casos confirmados se estima que 8, 980 (21.08%) pertenecen a la población comprendida entre 60 y 104 años de edad, siendo mayormente en hombres12.
Hasta esa misma fecha el total de defunciones reportadas por COVID-19 era de 4, 477, de las cuales el 49% pertenecen al mismo grupo de adultos mayores, siendo 1, 437 defunciones en hombres y 774 en mujeres mayores de 60 años12.
La tasa de mortalidad por casos de COVID-19 para México en la población de adultos mayores de 60 años es de 51 defunciones por cada mil casos confirmados. Dadas las características epidemiológicas y particularmente la cronicidad y alta mortalidad de pacientes adultos mayores en México y alrededores, así como casos registrados en otros países ha hecho que las autoridades sanitarias tomen cartas en el asunto13. (Figura 1 y Figura 2)

Figura 1. Rangos de Edad y Sexo (Histograma de Casos Confirmados Nacional) Gobierno de México. COVID-19 México Teblero de Información General (Internet). 2020.( citado el 14 de mayo de 2020) Available from: https://coronavirus.gob.mx/datos/

Figura 2. Rangos de Edad y Sexo (Histograma de Defunciones Nacional) Gobierno de México. COVID-19 México Tablero de Información General (Internet). 2020.( citado el 14 de mayo de 2020) Available from: https://coronavirus.gob.mx/datos/
Entre las medidas preventivas generales para evitar el contagio y la propagación del COVID-19 encontramos las siguientes14:
Lavarse las manos frecuentemente con agua y jabón o utilizar soluciones a base de alcohol gel al 70%.
Al toser o estornudar, utilizar el estornudo de etiqueta, que consiste en cubrirse la nariz y boca con un pañuelo desechable o con el ángulo interno del brazo. (En caso de usar pañuelo desechable se recomienda meterlo en una bolsa de plástico, anudarla y tirarla a la basura; después lavarse las manos).
No tocarse la cara con las manos sucias, sobre todo nariz, boca y ojos.
Limpiar y desinfectar superficies y objetos de uso común en casas, oficinas, sitios cerrados, transporte, centros de reunión, etc.
Quedarse en casa cuando se tienen enfermedades respiratorias y acudir al médico si se presenta alguno de los síntomas (fiebre mayor a 38° C, dolor de cabeza, dolor de garganta, escurrimiento nasal, etc.).
Evitar en lo posible contacto con personas que tengan enfermedades respiratorias y padecimientos que los hagan más susceptibles.
Como parte de las acciones fundamentales para la prevención del COVID19 en centros de atención integral al adulto mayor se enfatiza en lo siguiente14,15:
Restricción de las visitas, salvo en ocasiones extraordinarias.
Se debe contar con gel con base de alcohol al 70% en las entradas a los centros e indicar su uso a las personas que ingresen.
Chequeo regular a residentes y trabajadores de atención médica por si tienen fiebre y síntomas.
Limitar las actividades dentro del establecimiento para proteger a los residentes.
Cuando tenga visitantes a su casa, intercambie "saludos de 1 metro", como una reverencia, un guiño o un arco.
Pida a los visitantes y a las personas con las que vive que se laven las manos.
Limpieza y desinfección regularmente de las superficies del hogar, especialmente las áreas que se tocan mucho.
Si alguien con quien vive no se siente bien (especialmente con síntomas de COVID-19), limitar los espacios compartidos.
En caso de enfermar con los síntomas de COVID-19, póngase en contacto con su proveedor de atención médica por teléfono antes de visitar su centro de atención en salud.
Hacer un plan en preparación para un brote de COVID-19 en su casa o comunidad.
Al salir en público, siga las mismas pautas preventivas que en casa.
Asegúrese de que las políticas de licencia por enfermedad permitan al personal quedarse en casa si tienen síntomas de infección respiratoria.
Evalúe la presencia de síntomas de infección respiratoria en las personas mayores del establecimiento a su ingreso.
Implemente prácticas adecuadas de prevención de infecciones para las personas mayores residentes entrantes que tengan síntomas de infección respiratoria.
En caso de presentar síntomas por COVID-19, es recomendable mantener al adulto mayor enfermo dentro de su habitación, utilizando las medidas de prevención convencionales y colocando señalización fuera de la habitación del paciente que indique las medidas necesarias para la atención brindada por parte del personal.
Metodología
Se realizó una revisión sistemática de artículos indexados en PubMed, LATINDEX, Redalyc, Scielo, Scopus, Dialnet, Elsevier y Google Scholar. Se utilizó para la búsqueda las siguientes palabras clave: COVID-19, SARS-Cov2, adulto mayor, medidas preventivas coronavirus, pandemia. Además de la revisión de documentos y fuentes oficiales nacionales e internacionales tales como la Organización Mundial de la Salud (OMS), el Sistema Nacional de Vigilancia Epidemiológica, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), el Instituto Nacional de las Personas Adultas Mayores (INAPAM) y la plataforma diseñada por el Gobierno de México que proporciona datos puntuales sobre la pandemia de coronavirus en el país. Dicha búsqueda se realizó en español e inglés.
Resultados
De los artículos consultados y de las fuentes oficiales mencionadas, se analizó 9 documentos con la información más importante. Los principales ejes abordan la relación de la situación económica y laboral, la salud, así como los factores de riesgo generales para la población y específicos para las personas adultas mayores (Tabla 1, Tabla 2, Tabla 3, Tabla 4).
Uno de los grupos más vulnerables por la pandemia de COVID-19 son las personas adultas mayores. Es te grupo poblacional tiene mayor probabilidad de muerte asociadas a la edad avanzada y la edad promedio de las personas que ingresan a servicios hospitalarios es de 56 años3,16,17,19,20,22.
Las comorbilidades (enfermedad cardíaca, enfermedad respiratoria y diabetes) y, las cuales están presentes en la población adulta mayor en México, y la inmunodepresión son factores de riesgo importantes ante la vulnerabilidad y la gravedad de la enfermedad por COVID-193,17.
Un acontecimiento importante es la discriminación por edad (el viejísimo o edadismo) que no solo refuerzan el estereotipo de fragilidad y falta de autonomía que pesa sobre las personas, sino que también involucra la forma en la que es brindada la atención de los servicios de salud y que puede ser factor en las acciones tomadas por los sistemas de salud ante situaciones como la actual pandemia21,23.
Para prevenir y proteger a las personas adultas mayores se han creado medidas específicas. La residencia en centro geronto geriátricos y los padecimientos demenciales en personas adultas mayores conforman un factor de riesgo debido al acceso limitado a información precisa y hechos sobre la pandemia de COVID-19 además de tener dificultades para recordar los procedimientos de salvaguardia17,18.
Las acciones para la atención y prevención de las personas adultas mayores además de la protección física contra la infección por virus, deben brindar salud mental y apoyo psicosocial18.
Conclusiones
Dentro de los grupos vulnerables ante la pandemia de COVID-19 los adultos mayores son los más susceptibles de contraer la enfermedad y presentar síntomas graves. En México la desprotección social, económica, laboral y bajo el análisis de las comorbilidades presentes en las personas adultas mayores conforman los principales factores de riesgo y alta mortalidad de la enfermedad COVID-19.
Los documentos analizados sustentan la necesidad de crear medidas preventivas y de cuidado para este grupo poblacional y vencer las barreras edadista sobre la atención y necesidades de las personas mayores, de lo contrario los resultados serán no positivos.
Los adultos mayores conforman el grupo de mayor impacto negativo por el SARS-Cov2, COVID-19, su vulnerabilidad ante esta pandemia proviene no solo de su edad, sino por la situación económica, laboral y enfermedades asociadas a su edad, su soledad le confiere mayor riesgo ya que tiene que salir a buscar sus víveres, de no apoyarles el impacto en su salud será indudablemente negativo.