Introducción
El pádel1 es un deporte de pista jugado con pala, siempre en parejas, que en 2023 con 98.000 licencias en España superó a las del tenis2,3. Varios estudios indican que el 34-42 % de las lesiones ocurren en el miembro inferior (MI) vs. el 25-26 % que afectan al miembro superior4,5,6,7, con un porcentaje del 41 % en pie y tobillo como el área más afectada, siendo la fascitis plantar la más recurrente8, se estima que 2 de cada 5 jugadores se lesionaron en 2017 y la probabilidad aumenta con más de un año de experiencia y entre 2,3,4,5,6 sesiones semanales9, generando ausencias en el trabajo por bajas laborales5.
Los estudios sugieren que uno de los factores lesionales podría ser el césped artificial, superficie estándar en el pádel10 y su característica deslizante, similar a la arcilla en tenis. También las propias características del deporte, que es explosivo, rápido e intenso con saltos y caídas incontrolados, combinado con una técnica inadecuada podría ser otro factor. Los movimientos más comunes del pádel11 son el desplazamiento lateral que genera presión en la zona media del antepié y en el final del retropié (Figura 1A), y el salto previo al golpeo del rival (Split-step) donde las presiones más altas se alcanzan en el antepié (Figura 1B). Para disminuir la presión plantar, debemos fijarnos en 2 variables: la primera, el tipo de pavimento de la pista, donde la literatura sugiere una mayor tasa de lesiones de pie y tobillos en césped artificial12; al ser esta una superficie deslizante, el calzado adquiere una gran relevancia que, según la condición física y el sexo de los atletas, afectará a su elección13. En el estudio de Lam y cols. se encontraron diferentes diseños de la curvatura de talón del calzado, que podría influir en la alteración de la fuerza de reacción del suelo durante el impacto en la zancada de bádminton y con ello el rendimiento de los jugadores en sus tasas de carga vertical y fuerzas de reacción del suelo (GRF) con el riesgo potencial de causar lesiones14. No hemos encontrado estudios de la literatura que analicen la relación entre calzado, localización y tipología lesional en deportes de raqueta ni estudios que relacionen lesionabilidad y sexo en pádel, pero sí hallamos un estudio de Yang y cols. (15 donde observaron diferencias significativas entre hombres vs. mujeres en el desplazamiento lateral hacia delante (chasse-step) en la flexión, aducción y momento de rotación interna de la cadera en el tenis de mesa.

Figura 1 Mapa de presiones durante la realización de gestos en pádel (A: carrera frontal, B: split-step). Fuente: Priego y cols.11. Algoritmo implementado en MATLAB®.
El número de estudios de lesionabilidad en el MI en jugadores de pádel es muy reducido, a pesar de su elevada práctica y popularidad en la actualidad. Asimismo, nos parece oportuno trasladar de manera directa los resultados que la literatura pone de manifiesto en otros deportes de raqueta en cuanto a factores relacionados con las lesiones, por lo que el objetivo de este trabajo es conocer la influencia de diversas variables analizadas en otros estudios de deportes de raqueta, sobre una población de deportistas de pádel y su influencia en la presencia de dolor podal.
Pacientes y métodos
Población de estudio
El presente estudio se desarrolló a partir de un conjunto de entrevistas estandarizadas realizadas a una población adulta de jugadores de pádel de ambos sexos. Los criterios de inclusión fueron: deportistas adultos de pádel que entrenasen entre 2 y 6 sesiones semanales, con al menos un año de experiencia, sin lesiones crónicas relacionadas con el MI (rotura de ligamentos de rodilla, tendinopatías aquileas, roturas de tibia y peroné, entre otras) y en activo durante el último año; y los criterios de exclusión fueron que entrenasen menos de 2 sesiones o más de 6 sesiones semanales, menos de un año de experiencia en la práctica de pádel, la presencia de lesiones crónicas relacionadas con el MI y no estar en activo durante el último año, para establecer si la aparición de dolor o lesión en el pie durante la práctica deportiva podría estar relacionada con variables antropométricas, de edad, sexo o de uso de calzado, entre otras.
Todos los datos fueron recopilados por el investigador y autor principal del presente artículo (J.J.P.C.). Las entrevistas fueron realizadas de forma presencial por la misma persona, de profesión podólogo, en los clubs de Navarra (Pablo Semprun Sport center, Navarra pádel, Aranguren pádel club). Antes de cualquier prueba, se explicaron los objetivos, beneficios y posibles riesgos derivados de los estudios y se firmaron los consentimientos informados.
Variables
Las variables analizadas fueron obtenidas a través de entrevistas individuales, que seguían un patrón descrito en un cuestionario estandarizado para la muestra de sujetos (Anexo 1).
a) Variables dependientes:
Aparición de dolor en el juego, que no implique el cese de la sesión. Esta variable se analizó para el periodo de los 3 meses previos a la entrevista, clasificando con 3 categorías cuantitativas: el valor (0) se definió para aquellos sujetos que no manifestaron ningún día con dolor en el periodo indicado; el valor (1) se definió para los sujetos que tuvieron menos de 3 días de dolor en el periodo señalado; el valor (2) se definió para los sujetos que manifestaron más de 3 días de dolor en el periodo señalado.
Aparición de lesión, vinculada a un diagnóstico clínico o al cese del juego de manera indefinida hasta la recuperación. Esta variable se analizó para el periodo de los 3 meses previos a la entrevista, clasificando con 2 valores: (0) ausencia de lesión; (1) existencia de lesión en el periodo señalado.
b) Variables independientes: las variables duales fueron estudiadas dividiendo al conjunto de sujetos en 2 grupos, dependiendo de la presencia o no de la variable señalada (ejemplo: hombres y mujeres; normopeso y sobrepeso; con hiperqueratosis plantares y sin hiperqueratosis plantares, etc.) mientras que para las variables no duales, como el tamaño del pie, la altura o el peso, se dividió al conjunto pretendiendo la mayor equidad en la muestra en ambos grupos. Las agrupaciones de sujetos para cada una de las variables quedan definidas en la Tabla 1.
Variables antropométricas: A través de la entrevista, fueron proporcionados por los sujetos el sexo, los valores de peso, talla con los que se calculó el índice de masa corporal (IMC) (kg/m2) y tamaño de pie.
Variables de morfología articular: se analizaron la alineación de la rodilla en el plano frontal y eje sagital (recta, varo o valgo de rodilla) de forma visual.
Variables de hábito deportivo: fueron registrados desde la experiencia en el deporte de pádel, si practicaban alguna otra modalidad deportiva o tenían esta práctica como exclusiva, así como las características del entrenamiento realizado, valorando si este era específico de pádel o no, o si estaba recibiendo algún tipo de tratamiento para prevenir dolor o lesión en el juego.
Variables de uso de calzado: se analiza el uso específico y exclusivo de calzado, la duración de su uso, el desgaste y uso de plantillas podológicas a medida.
Variables complementarias: se analiza la aparición de onicomicosis e hiperqueratosis plantar que pudiera afectar en el apoyo, mediante una exploración clínica realizada de forma visual a todos los participantes, para observar las lesiones en los pies, así como el dolor lumbar o la calidad del descanso durante la noche.
Análisis estadístico
Se utilizó la media y la desviación para el tratamiento de las variables cuantitativas y el porcentajes para las variables cualitativas. La muestra estudiada se agrupó en 2 grupos de medianía general morfológica con número de sujetos diferente para cada una de las variables, que ya ha sido indicado. Se aplicó una prueba de contraste de hipótesis para evaluar la diferencia en las medias entre los grupos de estudio resultantes para cada variable dependiente por medio de la prueba t-student no pareada (muestras independientes) para determinar si existía diferencia significativa entre las medias de los 2 grupos. El nivel de significación se estableció en p < 0.05. Las variables dependientes que se estudiaron fueron: dolor, lesión en el periodo del último mes y lesión en los últimos 3 meses. Antes de realizar la prueba, se verificó la normalidad de los datos utilizando la prueba de Shapiro-Wilk, y se evaluó la homogeneidad de varianzas con la prueba de Levene. Los resultados mostraron que los datos cumplían con los supuestos necesarios para aplicar la prueba t-student. Los resultados indicaron si las medias de cada uno de los grupos, presentadas como promedio y desviación estándar (DE) fueron significativamente diferentes entre ellas. Esto sugiere que la variable que diferenciaba a cada grupo tuvo un efecto positivo en la presencia del dolor o lesión de los sujetos.
Resultados
El resultado de la muestra fue de 96 sujetos que completaron el estudio y la entrevista de forma completa. Los sujetos de la muestra fueron divididos en 2 grupos según variables antropométricas, condicionales, de implemento y de morfología tal y como muestra la Tabla 1.
Con respecto a la variable dolor en el último mes, el grupo completo de sujetos mostró un promedio de 0.49 ± 0.97 en la escala previamente definida. Las variables independientes de altura, IMC, tratamiento del dolor, especificidad del entrenamiento, curvatura de rodilla y dolor lumbar presentaron diferencias estadísticamente significativas en los grupos estudiados con respecto a la variable dolor en el último mes (Tabla 2), siendo el grupo de mayor altura, con sobrepeso, sin tratamiento para el dolor, con entrenamiento específico, con rodillas valgas y con dolor lumbar asociado a dolor en el último mes. No se encontraron diferencias estadísticamente significativas en las variables sexo, experiencia en pádel, exclusivamente pádel, onicomicosis, revisiones odontológicas, uso de plantilla a medida podológicas, calzado exclusivo y específico de pádel, tipo de calentamiento, hiperqueratosis, sesiones semanales, estiramientos postentrenamiento y lugar de desgaste de calzado con dolor en el último mes.
Con respecto a la variable dolor en los últimos 3 meses, el grupo completo de sujetos mostró un promedio de dolor de 0.64 ± 0.87 en la escala anteriormente definida. Las variables independientes de edad, talla de calzado y tratamiento del dolor, presentaron diferencias estadísticamente significativas en los grupos estudiados con respecto a la variable dolor en los últimos 3 meses (Tabla 2), siendo los mayores de 45 años, con talla mayor de 42 de calzado y en tratamiento asociados a dolor en los últimos 3 meses. No se encontraron diferencias estadísticamente significativas a las variables altura, IMC, sexo, entrenamiento específico, morfología de rodillas, dolor lumbar, experiencia en pádel, exclusivamente pádel, onicomicosis, revisiones odontológicas, uso de plantilla a medida podológicas, calzado exclusivo y específico de pádel, tipo de calentamiento, hiperqueratosis, sesiones semanales, estiramientos postentrenamiento y lugar de desgaste de calzado con dolor en los últimos 3 meses.
Con respecto a la variable lesión en los últimos 3 meses, el grupo completo de sujetos mostró un promedio de 0.34 ± 0.58 en la escala anteriormente definida. Las variables independientes de IMC, tratamiento para el dolor, especificidad de entrenamiento, hiperqueratosis plantar, curvatura de rodilla y dolor lumbar presentaron diferencias estadísticamente significativas en los grupos estudiados con respecto a la variable lesión en los últimos 3 mes (Tabla 2), siendo los que presentaban sobrepeso, sin tratamiento ni entrenamiento específico, con hiperqueratosis plantar en el primer dedo, con rodillas valgas y con dolor lumbar asociado a lesión en los últimos 3 meses. No se encontraron diferencias estadísticamente significativas a las variables altura, edad, sexo, experiencia en pádel, exclusivamente pádel, onicomicosis, revisiones odontológicas, uso de plantilla a medida podológicas, calzado exclusivo y específico de pádel, tipo de calentamiento, sesiones semanales, estiramientos postentrenamiento y lugar de desgaste de calzado con lesión en los últimos 3 meses.
Discusión
El presente estudio ha analizado variables relacionadas con la presencia de dolor del MI en deportistas de pádel. Este es uno de los primeros estudios específicos que valoran diversas variables antropométricas, de ámbito deportivo, complementaria, etc., con presencia de dolor en el MI. Girad y cols. en 200710 (Figura 2) analizaron golpeos típicos del tenis, en 2 tipos de superficie (arcilla y pista dura) y observaron que en pistas deslizantes el tiempo de contacto es mayor, al contrario que la fricción, que era mayor en pista dura. Se podría especular que las propiedades de fricción/presión de la superficie de la zapatilla de tenis y el tipo de superficie es una variable directamente relacionada con la frecuencia y gravedad del dolor/lesiones. Estas presiones en los pies debido al movimiento unilateral y a un calzado inadecuado pueden generar hiperqueratosis plantar16 produciendo dolor, además de onicomicosis por traumatismos17. En los últimos años, el 97.4 % de los jugadores usan zapatillas específicas de pádel, siendo la suela de espiga la más común (70 %)18. Las plantillas funcionales con soporte del arco pueden reducir el impacto y prevenir lesiones en el MI19, al igual que en otros deportes20,21,22. Cabe señalar que algunas de las variables estudiadas no son modificables, y que servirían para establecer una mayor o menor probabilidad de padecer dolor o lesión durante el juego del pádel, mientras que otras podrían ser corregidas y, por lo tanto, reducir la probabilidad de causar dolor o lesión.

Figura 2 Carga relativa media, para cada región del pie durante la volea en tenis. Fuente: Girard y cols.10. Antepié 66 %, retropié 34 %, zona medial 55 % y lateral 45 %.
Es por ello que se abordan los resultados desde la perspectiva de intervención clínica, observando en este sentido que aquellos sujetos con IMC superior a 24.9 conllevan una mayor aparición de dolor podal y lesionabilidad, tal vez debido a que originan mayores fuerzas de aceleración y frenado en los desplazamientos durante el juego. Así, García Vidal y cols. en 2019 23 afirmaron que un incremento del IMC tiene un efecto significativo en el nivel de dolor y limitación funcional en pacientes con fascitis plantar. Este argumento parece coincidente con los trabajos de Majumdar y Robergs en 2011, en donde afirman que el IMC alto está relacionado con mayor velocidad y por consiguiente con un aumento en la fuerza de frenado24.
Con respecto a la morfología de alineación en la articulación de la rodilla y sus fuerzas vectoriales, parece que la presencia de curvatura de rodilla en el plano frontal podría estar relacionada con la presencia de dolor generalizado en el pie y lesión durante el juego de pádel, argumento que sostienen Li y cols. en su trabajo de 2023, afirmando que la alineación de la rodilla afecta en la presión plantar, y con ello al dolor25. En este sentido, la pérdida de linealidad en la articulación de la rodilla parece ser una de las causas que conllevan la modificación del apoyo durante el juego, sabiendo que un apoyo plantar desequilibrado podría ser responsable de la aparición de hiperqueratosis, por lo que estas serían una buena referencia para predecir la aparición de lesiones. Este argumento parece coincidente con los trabajos de Chow y cols. en 2021, en los que demuestran la relación entre la tensión del tejido en un apoyo desequilibrado con la aparición de hiperqueratosis y el desarrollo de lesiones plantares26. Cabría señalar a este respecto que esta desviación de la linealidad de la articulación de la rodilla, y como consecuencia sus fuerzas vectoriales, podrían ser compensadas mediante técnicas podológicas de apoyo plantar, como el uso de plantillas podológicas a medida en el calzado.
Así también, como se ha observado, el dolor podal podría relacionarse con dolor en el raquis lumbar, previsiblemente por una menor capacidad de absorción de impactos en los desplazamientos. Es posible que estas causas de dolor y lesión pudieran verse disminuidas mediante la utilización de plantillas, ya que, como se ha observado, las plantillas funcionales con soporte del arco longitudinal interno a medida son más eficaces en la desaceleración del impacto contra el suelo que las prefabricadas, evitando dolor y lesión del MI y aumentando su estabilidad20, aspectos observados en otros deportes, en los que las plantillas también son eficaces para reducir las lesiones en los miembros inferiores21,22, o compensando el exceso de pronación subtalar, que se relaciona con un antepié varo, un primer radio insuficiente o una marcha rotadora interna27.
En cualquier caso, además de observar que una corrección de las variables anteriores mediante técnicas podológicas podría prevenir la aparición de dolor o lesión podal, esas medidas podrían verse complementadas con un entrenamiento variado evitando una elevada especificidad al deporte del pádel, que parece aumentar la probabilidad de aparición de dolor plantar durante el juego. Por otra parte, y tras el análisis de los resultados, se observa que el riesgo de padecer dolor o lesión podal asociado a la morfología del deportista parece aumentar atendiendo al aumento de su edad. Esta mayor incidencia podría ser debida a una disminución de producción de colágeno y a una disminución de la capacidad regeneradora de los tejidos conectivos28,29.
Aunque no existen estudios que establezcan una relación directa entre la estatura y lesión o dolor podal, ciertas disciplinas deportivas, como el baloncesto, presentan patrones lesionales específicos debido a las características del deporte y la biomecánica implicada. Los datos registrados en este estudio muestran que una mayor altura se relaciona con una menor aparición de dolor y lesión, que podría ser debido a que esta característica permite al jugador cubrir un mayor espacio en el campo de juego, por lo que los sujetos de menor altura, y por ello menor capacidad para cubrir el espacio de juego, deben realizar más desplazamientos y por tanto más esfuerzo plantar que podrían ser la causa del dolor observado.
Cabe señalar que el resto de las variables complementarias analizadas, como la aparición de onicomicosis, no manifiesta diferencias estadísticas, lo cual podría ser debido a que la población participante en este estudio no es suficientemente grande, ya que estudios como los de Falotico y Lipner 2022 ponen de manifiesto que las malformaciones ungueales debidas a la onicomicosis son causa de dolor30.
Tampoco se encuentra relación entre el dolor o la lesión podal y la aparición de hiperqueratosis, a pesar de su elevada prevalencia, llegando al 59 % de los sujetos, tal y como muestran los estudios de Zambrano y cols. en 2023, al abordar la epidemiología de lesiones de interés podológico en deportistas31.
El presente estudio tiene diversas limitaciones que hace que sus resultados deban tomarse con cierta cautela. La principal de ellas hace referencia a las dificultades metodológicas propias del diseño del estudio mediante entrevistas. La dependencia a las respuestas de los sujetos participantes en el estudio, y con ello la posible vinculación a la memoria de los sujetos en el registro de las variables de dolor o lesión podal, podrían haber afectado a los resultados obtenidos. Otra limitación es la ausencia de estudios en el deporte del pádel, que dificulta la comparación de datos estadísticos, así como la individualidad con la que los participantes toleran el dolor como algo habitual, que refiere la gran diferencia a la hora de manifestarlo en personas que conviven con el dolor y en los que el dolor es de aparición tardía.
Por último, podría ser aconsejable establecer nuevos estudios de carácter longitudinal en los que puedan ser modificadas algunas de las variables que se relacionan con el dolor plantar, tales como el IMC, las fuerzas vectoriales que influyen en la rodilla mediante el uso de plantillas a medida podológicas que a su vez ayudan a la desaceleración de los impactos en el deporte que nos permitirían analizar datos lesivos en el deporte aficionado del pádel.
Como conclusión, los datos obtenidos en el presente estudio sugieren que reducir el IMC de los jugadores de pádel y llevar a cabo una compensación de las fuerzas vectoriales del MI, así como realizar un entrenamiento variado sin elevada especificidad, podrían ser elementos por considerar a la hora de prevenir la aparición de lesión o dolor plantar en la práctica del pádel, aspectos que se deben tener más en cuenta con el aumento de la edad.










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