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Anales de Psicología

versión On-line ISSN 1695-2294versión impresa ISSN 0212-9728

Anal. Psicol. vol.36 no.2 Murcia may./sep. 2020  Epub 14-Dic-2020

http://dx.doi.org/10.6018/analesps.36.2.370451 

Psicología Clínica y de la Salud

Ciberviolencia en las relaciones de pareja: una revisión sobre su metodología de investigación

Carmen Rodríguez-Domínguez (orcid: 0000-0003-3467-8920)1  *  , Pedro J Pérez-Moreno (orcid: 0000-0002-6074-9385)2  , Mercedes Durán (orcid: 0000-0002-6780-7058)3 

1Departamento de Psicología. Universidad Loyola Andalucía (España).

2Departmento de Psicología Clínica y Experimental. Universidad de Huelva (España).

3Departamento de Psicología Social. Universidad de Sevilla (España).

Resumen:

En los últimos años ha aumentado el interés por el estudio de la ciberviolencia en la pareja, sin embargo es necesario examinar la metodología de investigación que sustenta las evidencias obtenidas hasta el momento. Este artículo presenta una revisión sistemática de la literatura científica que analiza 30 instrumentos de medida de ciberviolencia en la pareja de adolescentes y jóvenes adultos utilizados a lo largo de estos años. Los principales resultados muestran una elevada pluralidad metodológica, conceptual y terminológica, observándose un reducido número de instrumentos con suficientes garantías psicométricas. Predominan los trabajos de procedencia estadounidense y, entre los instrumentos aplicados en muestras españolas, destaca una infrarrepresentación de indicadores de ciberviolencia de tipo sexual, lo que limita la comprensión de esta problemática. Esta investigación aporta información sobre el estado actual en el estudio de la ciberviolencia en la pareja y pone de relieve deficiencias metodológicas en la construcción del conocimiento en este campo de estudio. Este trabajo permite una mejor comprensión de la disparidad de resultados señalada por investigaciones previas, especialmente referidas a prevalencia, frecuencia y diferencias de género en este tipo de comportamientos violentos, además de sentar las bases para abordar el fenómeno desde el rigor científico.

Palabras clave: Ciberviolencia de pareja; revisión sistemática; metodología; investigación; adolescentes; jóvenes

Introducción

Las nuevas tecnologías han ocupado un espacio privilegiado en la vida de las personas (Castells y Cardoso, 2005), incluidas las relaciones de pareja, aunque también pueden ser utilizadas para ejercer violencia. En este sentido, la tradición empírica sobre abuso y agresiones tecnológicas se ha desarrollado en torno a cuatro principales líneas de investigación: (a) ciberviolencia en la adolescencia (Aboujaoude, Savage, Starcevic y Salame, 2015; Rodríguez-Domínguez, Martínez-Pecino y Durán, 2015), (b) ciberviolencia ejercida por adultos hacia menores con una motivación sexual (Górriz, 2016), (c) ciberviolencia por razón de género (e.g., Donoso, Rubio y Vilà, 2017; 2018), incluyendo también la ejercida hacia las mujeres por parte de sus compañeros sentimentales (e.g., Torres, Robles y De Marco, 2013); y (d) ciberviolencia producida en el seno de relaciones de pareja de menores y/o adultos, ya sea ejercida por hombres o mujeres en relaciones del mismo o de diferente sexo (e.g., Borrajo, Gámez-Guadix y Calvete, 2015a; Dank, Lachman, Zweig y Yahner, 2013; Gámez-Guadix; Borrajo y Calvete, 2018; Martinez-Pecino y Durán, 2016; Zweig, Lachman, Yahner y Dank, 2014).

En lo que respecta a esta última línea de investigación, se advierten ciertas deficiencias metodológicas.

En primer lugar, a la diversidad de contextos en los que se reproducen las ciberconductas violentas se une la utilización de diferentes términos para denominar a esta problemática (Gámez-Guadix et al., 2018).

En segundo lugar, resulta difícil establecer una clasificación definitiva de las distintas manifestaciones de este tipo de violencia, ya que surgen nuevos comportamientos a medida que evolucionan las tecnologías y el uso que hacemos de las mismas (Rodríguez-Domínguez, 2015; Torres et al., 2013). Ejemplo de ello sería el reciente surgimiento de nuevas prácticas de tipo sexual relacionadas con la ciberviolencia, como es el caso del sexting (Ibarra, 2014; Quesada et al., 2018; Rodríguez-Domínguez, Moreno y Durán, 2017) donde los contenidos intercambiados, en un principio, con consentimiento (McLaughlin, 2010; Pérez et al., 2011; Wolak y Finkelhor, 2011), son posteriormente utilizados de forma delictiva para extorsionar o dañar a la víctima (Rodríguez-Domínguez et al., 2017).

Por último, otro problema en las investigaciones sobre ciberviolencia en la pareja sería el señalado por Borrajo y cols. (2015b), quienes sostienen que los instrumentos utilizados para estudiar este constructo no muestran propiedades psicométricas adecuadas, bien sea por infra-representar el constructo al centrarse en medir tipos específicos de ciberviolencia, o por no aportar evidencias de validez. El análisis de evidencias sobre validez y fiabilidad sería una exigencia fundamental en las investigaciones científicas referentes al comportamiento humano (Prieto y Delgado, 2010). Así, en la medición de variables psicológicas sería esencial que las investigaciones informaran sobre la fiabilidad o estabilidad de la medida y también sobre la estructura factorial de los instrumentos como una aproximación a la validez de constructo, además de generar otras evidencias de validez empírica tanto referidas al constructo como al contenido o el criterio (Fernández, 2008).

Esta disparidad de perspectivas de estudio, unida a la falta de evidencias de validez y fiabilidad de los instrumentos empleados, dificulta una adecuada comprensión de la ciberviolencia en la pareja (en adelante CVP). Como problema de salud pública (David-Ferdon y Feldman, 2007) con repercusiones a nivel social y psicológico (Donoso-Vázquez, 2018; Jabaloyas, 2015), se hace necesario solventar ambos problemas.

Este trabajo de revisión tiene como objetivo analizar la metodología empleada hasta el momento en la evaluación de la CVP, identificando dimensiones del fenómeno, así como los principales instrumentos de medida y las evidencias de validez y fiabilidad obtenidas mediante el empleo de los mismos.

Método

Búsqueda

La búsqueda de los artículos científicos se realizó en abril de 2018 en las bases de datos Psycinfo, Scielo, Pubmed y Web of Science. Se utilizaron las siguientes palabras clave en inglés: "cyber stalking", "cyber harassment", "online violence", “cyber dating violence”, "cyber dating abuse", "cyber victimization", "cyber aggression", "electronic dating violence", "sextortion" and "revenge porn", y en español: “ciberviolencia”, “ciberacoso”, “violencia online”, “violencia internet”, “cibervictimización”, “ciberagresión”, “sextorsión” y “pornografía de venganza”. No sé acotó la búsqueda a un periodo temporal ni se limitó el país de procedencia de la investigación.

Depuración y sistematización de la información

La selección de los artículos se realizó según los siguientes criterios de inclusión: (a) la investigación debe aportar hallazgos en relación a la CVP con independencia de la metodología empleada; (b) los/as participantes pueden ser menores de edad y/o adultos (adultez temprana e intermedia); (c) el trabajo debe incluir el instrumento de CVP utilizado o aportar información para acceder al mismo; (d) el trabajo debe estar publicado en lengua inglesa o española. Los artículos teóricos y de reflexión fueron excluidos. La Figura 1 muestra el diagrama de búsqueda y selección de las fuentes analizadas, obteniéndose finalmente un total de 59 artículos científicos sobre CVP.

elaboración propia

Figura 1.  Diagrama de búsqueda y selección de las fuentes analizadas. 

Resultados

Propiedades psicométricas de los instrumentos de medida

A partir de la muestra de 59 artículos valorados, se identificaron 30 instrumentos de medida de la CVP. En la Tabla 1 se presentan las características principales de estos instrumentos y a qué investigación corresponde cada uno. Solo se incluye la primera investigación publicada que utiliza el instrumento o bien la que aporte el análisis de sus propiedades psicométricas.

El rango de años en los que han sido publicadas estas investigaciones comprende desde el año 2007 hasta el año 2018. Todos los instrumentos examinados eran autoinformes, utilizando el 50% un formato online frente al tradicional formato en papel. Los ítems eran mayoritariamente de respuesta escalar (n = 23; 76.6%), en un rango de 4 a 7 opciones en función de la frecuencia o temporalidad de los indicadores de CVP. Se identificaron 20 términos diferentes para designar el constructo a medir por cada instrumento, la mayoría terminología anglosajona. En el 13.3% (n = 4) de los casos no se hizo alusión a las propiedades psicométricas del instrumento. En cambio, en el 50% (n = 15) de las ocasiones se aportaron datos sobre evidencias de fiabilidad, en el 33.3% (n = 10) sobre fiabilidad y validez, y solo en un caso (3.3%) sobre validez exclusivamente.

En cuanto a las evaluaciones sobre fiabilidad, predominaba el estudio de la consistencia interna mediante alfa de Cronbach, con coeficientes superiores a .70 en la mayoría de los casos, excepto en tres trabajos (Sánchez, Muñoz-Fernández, Lucio y Ortega-Ruíz, 2017; Smith-Darden, Kernsmith, Victor y Lathrop, 2017; Temple et al., 2016). Respecto a las evidencias de validez, se estudió en mayor medida la estructura interna por medio de análisis exploratorio y/o confirmatorio.

En tres casos se abordaron específicamente dimensiones de CVP sexual (Dick et al., 2014; Smith-Darden et al., 2017; Zweig, Dank, Yahner y Lachman, 2013), hallándose un instrumento específico de esta tipología (Drouin et al., 2015). Atendiendo a los cinco instrumentos españoles, solo el publicado por Borrajo y colaboradores (2015b) contenía un único ítem de CVP sexual (enviar y/o subir fotos y/o videos con contenido íntimo o sexual de la pareja sin permiso).

Tabla 1.  Instrumentos de CVP y características principales. 

Características de las investigaciones y principales hallazgos

Como muestra la Tabla 2, los instrumentos provienen fundamentalmente de Estados Unidos (n = 22; 73.3%) y en menor medida de España (n = 5; 16.6%) y de otros países como República Checa, Australia y Canadá (n = 3; 9.9%). Especialmente se estudiaba el fenómeno en población universitaria (n = 16; 53.3%) y se procedía con muestreos no probabilísticos (n = 21; 70%). El 43.3% de los estudios (n = 17) especificaba la existencia de restricciones temporales en la medida de la CVP, siendo más común valorar estos comportamientos en el último año transcurrido (n = 11; 36.6%) y también en la relación de pareja actual (n = 22; 73.3%).

Las tasas de prevalencia informadas en perpetración de CVP en menores de edad se situó entre 8.8% (Muñiz, 2017; Muñiz y Monreal, 2017) y 38% (Smith-Darden et al., 2017), y en victimización entre 22.3% (Temple et al., 2016) y 41% (Dick et al., 2014). En mayores de edad, las cifras en perpetración oscilaron desde 16.3% (Ramos et al., 2017) hasta 71% (Melander, 2010), y en victimización, desde 20% (Drouin et al., 2015; Strawhun et al., 2013) hasta 75% (Melander, 2010), 76.5% en mujeres y 77.1% en hombres (Bennett et al., 2011), atendiendo exclusivamente a índices globales, aunque se observaron valores superiores a estos límites en ítems específicos. En cuanto a la frecuencia de la CVP, las puntuaciones medias halladas se situaban generalmente en los valores inferiores de la escala, en adultos (Bennett et al., 2011; Reed et al., 2016), y en menores de edad (Sánchez et al., 2017; Temple et al., 2016), aun existiendo resultados tan dispares como los obtenidos en los dos trabajos de Borrajo y su equipo, por un lado, informando de una media en victimización de 23 veces en los últimos seis meses (Borrajo et al., 2015a), y por otro lado, de una media bastante inferior en el último año de relación, según la tipología de CVP (Borrajo et al., 2015b).

También se observaron discrepancias en cuanto a la participación de hombres y mujeres en CVP. En adultos, algunos trabajos no detectaron diferencias de género en la frecuencia de perpetración (Ramos et al., 2017; Reed et al., 2016; Tokunaga, 2011), en la frecuencia de victimización (Drouin et al., 2015; Wolford-Clevenger et al., 2016), ni en la cronicidad de CVP (Bennett et al., 2011; Borrajo et al., 2015a; Strawhun et al., 2013; Wolford-Clevenger et al., 2016). Similar sucedía en estudios con menores de edad (e.g., Muñiz, 2017; Muñiz y Monreal, 2017; Sánchez et al., 2017; Reed et al., 2016; Smith et al., 2018). Contrariamente, otros trabajos informaron de un mayor grado de perpetración en hombres mayores de edad, en prevalencia (Martínez-Pecino y Durán, 2016) y en frecuencia (Leisring y Giumetti, 2014), mientras que otros señalaban que las mujeres ejercían estas agresiones más veces (Burke et al., 2011; Smoker y March, 2017; Strawhun et al., 2013) y los hombres las padecían en más ocasiones (Cutbush et al., 2018; Reed et al., 2016). Estas discrepancias se observaron también en función del tipo de CVP evaluado (Burke et al., 2011; Dick et al., 2014; Leisring y Giumetti; 2014; Melander, 2010; Zweig et al., 2013).

Tabla 2.  Características de los estudios sobre CVP y principales resultados. 

Discusión

El objetivo de este estudio de revisión fue analizar la metodología empleada a lo largo de estos años en la evaluación de la CVP. En los 59 trabajos científicos analizados se detectaron 30 instrumentos de medida de la CVP.

De los resultados obtenidos destaca el escaso número de instrumentos que aporten evidencias sobre sus propiedades psicométricas, tal y como sostienen Borrajo y cols. (2015b). Algunos de los trabajos publicados informan sobre la fiabilidad de los instrumentos, pero carecen actualmente de estudios específicos sobre evidencias de validez que avalen sus conclusiones estadísticas. Estos estudios serían necesarios para asegurar que las conclusiones obtenidas estén justificadas científicamente (Prieto y Delgado, 2010). Por otra parte, las evidencias de validez que se muestran son, mayoritariamente, de la estructura interna, preferentemente mediante análisis factoriales exploratorios. Además de existir otras técnicas, como los análisis factoriales confirmatorios, que podrían revelar aspectos específicos de los modelos de medida, existen también otras fuentes de evidencias de validez (AERA, APA y NCME, 2014) de las que se cuenta con poca información.

Los instrumentos de CVP se han empleado mayoritariamente en investigaciones estadounidenses, lo que podría limitar la comprensión de este fenómeno en población española. Además, resalta la variedad de términos usados para hacer referencia al constructo, como también han señalado otros trabajos (Gámez-Guadix et al., 2018). Los datos apuntan que son pocos los estudios tanto internacionales como nacionales que incluyen agresiones electrónicas sexuales, o la utilización fraudulenta de contenidos de este tipo. Como se ha señalado previamente (e.g., IEIG, 2017; Rodríguez-Domínguez et al., 2017), se estarían subestimando otras prácticas violentas realizadas a través de las tecnologías lo que también incide negativamente en la comprensión de este fenómeno.

Esta revisión sistemática aporta también información relevante sobre el abordaje de la CVP en investigación. Las diferencias metodológicas identificadas (atención a la prevalencia o a la cronicidad del fenómeno, temporalidad de las agresiones estudiadas, tipo de relación de pareja analizada, etc.) dificultan la comparación de los estudios entre sí y posiblemente sean responsables de la pluralidad de evidencias halladas en esta temática. Es fundamental clarificar cuestiones de este tipo en los estudios de cara a una mejor interpretación de los resultados obtenidos y una mejor comprensión del fenómeno.

Los hallazgos revisados no permiten concluir con confianza la existencia de diferencias de género en este fenómeno. Además de la pluralidad en el abordaje metodológico, otra razón podría residir en los motivos y el tipo de CVP ejercido, como sucede en la violencia offline. En este tipo de violencia, algunas hipótesis apuntan que las mujeres jóvenes ejercen violencia como forma de desahogo y de manera reactiva, como respuesta ante actos inaceptables de sus compañeros. Los hombres jóvenes, en cambio, utilizarían la violencia como forma de dominar y controlar a las mujeres (Foshee, Bauman, Linder, Rice y Wilcher, 2007). Igualmente, las jóvenes manifiestan en mayor medida agresiones verbales hacia sus parejas, mientras que en los jóvenes destacarían las agresiones físicas y sexuales (Harned, 2001; Muñoz-Rivas, Graña, O’Leary y González, 2007). En la CVP podría suceder algo similar. Ejemplo de ello sería el estudio de Zweig et al. (2013) en el que se identifican más chicos agresores de CVP sexual y más chicas víctimas de CVP general y sexual. También los hallazgos recientes de Smith et al. (2018), que aún siendo similar la prevalencia en chicos y chicas, observaron mayores niveles de angustia psicológica en las chicas víctimas, lo que podría ser un mejor indicador de la gravedad del abuso, más que el número de veces que se produce.

Entre las limitaciones de este estudio hay que señalar las referentes al proceso de búsqueda de trabajos científicos y los criterios de inclusión que se han considerado. Futuros trabajos podrían analizar posibles diferencias según el grado de compromiso en la relación o el momento de la misma en el que se ejerce la CVP.

En conclusión, en la evaluación de la CVP se observa una gran diversidad metodológica, así como una escasa atención a manifestaciones de CVP sexual. Aunque ciertos trabajos cuentan con estimaciones de la fiabilidad de la medida, un número considerable de ellos no han sido abordados desde la perspectiva de la validez, lo que limitaría la construcción del conocimiento científico en este campo. La información obtenida en esta revisión sistemática es fundamental para comprender las posibles razones de la divergencia de resultados acerca de la CVP, ya que pone de manifiesto cómo el planteamiento metodológico condiciona la interpretación de las evidencias halladas, cuestiones que han de abordarse desde el rigor científico y detallarse adecuadamente en las investigaciones.

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Nota.- Este trabajo forma parte del Proyecto de I+D+I denomi-nado "Factores predictores de diferentes formas de violencia contra las mujeres", REF. B-SEJ-135-UGR18 (Programa Operativo FE-DER de Andalucía 2014-2020).

Recibido: 28 de Marzo de 2019; Revisado: 12 de Abril de 2019; Aprobado: 16 de Octubre de 2019

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