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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Oxidación, entre la vida y la enfermedad]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Hospital de Navarra Servicio de Medicina Interna ]]></institution>
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</front><body><![CDATA[ <P align=center><b><font size="4" face="Arial">EDITORIAL</font></b></P>                  <P align=center><b><font size="4" face="Arial">Oxidación,                   entre la vida y la enfermedad</font></b></P>                  <P align=center>&nbsp;</P>                  <P align=left><span lang="ES-TRAD"><font face="Arial" size="2">La               oxidación es fuente de vida. La vida podemos considerarla como un               equilibrio dinámico e inestable de reacciones fisicoquímicas que               se suceden y concatenan en perfecto orden y armonía. Por este               dinamismo inseparable de la vida los organismos han de consumir               continuamente energía para realizar todos sus procesos vitales.               Esta energía la obtienen a través de ingeniosos mecanismos               acoplados a reacciones de óxido-reducción entre sistemas redox               de diferente potencial, transformando la energía física de la               luz solar y la energía química de los alimentos en energía química               fisiológica (1).</font></span></P>                   <p class="MsoNormal" style="text-align:justify"><span lang="ES-TRAD"><font face="Arial" size="2">Aunque               actualmente todos los organismos vivos, salvo ciertos procariotas               del grupo de las arquibacterias, necesitan oxígeno para mantener               las funciones vitales, si hacemos historia de la tierra nos               encontramos que la atmósfera primitiva no poseía oxígeno. El oxígeno               presente actualmente en forma de molécula diatómica (O<sub>2</sub>) –que               supone un 21% de la composición de la atmósfera– es obra de               los seres vivos. Concretamente de los vegetales, que en su               actividad fotosintética utilizan la energía solar para separar               el oxígeno del hidrógeno de la molécula de agua.</font></span></p>                   <p class="MsoNormal" style="text-align:justify"><span lang="ES-TRAD"><font face="Arial" size="2">Hace               más de 3.000 millones de años fueron probablemente las               cianobacterias los primeros organismos capaces de liberar O<sub>2</sub>               en la               atmósfera primitiva, al utilizar el potencial redox del H<sub>2</sub>O en               lugar del SH<sub>2</sub> para generar el NADH y NADPH, descubriendo de esa               manera las grandes posibilidades energéticas que ofrece el oxígeno.               Pero teniendo en cuenta también la gran toxicidad de este mismo O<sub>2</sub>, las células productoras tuvieron que adoptar medidas de               autoprotección para evitar sus efectos deletereos, como la               compartimentalización, las maquinarias detoxificadoras y               reparadoras (2).</font></span></p>                   <p class="MsoNormal" style="text-align:justify"><span lang="ES-TRAD"><font face="Arial" size="2">En               la fotosíntesis la energía solar impulsa la reducción del CO<sub>2</sub> y               la oxidación del H<sub>2</sub>O formando hidratos de carbono y O<sub>2</sub>. En el               metabolismo aeróbico, realizado por los eucariotas y muchos               procariotas, tiene lugar un proceso inverso a la fotosíntesis,               que permite almacenar la energía libre producida en la oxidación               de los carbohidratos y de otros compuestos orgánicos, en forma de               ATP. También el metabolismo anaeróbico produce ATP, aunque con               menor rendimiento, a través de reacciones intramoleculares de               oxidación de distintas moléculas orgánicas. Queda patente que               las reacciones de óxido-reducción son la clave en los               principales procesos energéticos biológicos (3).</font></span></p>                   <p class="MsoNormal" style="text-align:justify"><span lang="ES-TRAD"><font face="Arial" size="2">A               pesar de que las reacciones de óxido-reducción son               imprescindibles para la vida, la oxidación también es fuente de               enfermedad cuando se pierde el equilibrio entre prooxidación y               antioxidación a favor de los prooxidantes (como ocurre al               generarse radicales libres). Nos encontramos entonces con el               llamado estrés oxidativo (4).</font></span></p>                   <p class="MsoNormal" style="text-align:justify"><span lang="ES-TRAD"><font face="Arial" size="2">Los               radicales libres (RL) son moléculas, o porciones de ellas, que               presentan al menos un electrón desapareado en su orbital más               externo. Los RL son extraordinariamente reactivos y muy               inestables, reaccionando por regla general muy deprisa en los               medios donde se forman con el objetivo de conseguir que los               electrones estén apareados, siendo su vida media en ocasiones muy               inferior a una milésima de segundo, por lo que la inmensa mayoría               de ellos constituyen<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>materia               efímera e intangible, imposible de aislar, almacenar y manejar               (4,5).</font></span></p>                 <p class="MsoNormal" style="text-align:justify"><span lang="ES-TRAD"><font face="Arial" size="2"><b>ALGUNOS             RADICALES LIBRES DE OXÍGENO (RLO) IMPORTANTES</b></font></span></p>                 ]]></body>
<body><![CDATA[<p class="MsoNormal" style="text-align:justify"><span lang="ES-TRAD"><font face="Arial" size="2">—<i>Radicales               primarios o inorgánicos</i>: a) el oxígeno molecular O<sub>2</sub>, que a pesar               de su carácter radicalario, es estable y moderadamente agresivo               (4,6,7); b) radical-anión superóxido (O<sub>2</sub>-), otra variedad de oxígeno               molecular que se forma a partir del O<sub>2</sub> normal por captura de un               electrón (8); c) peróxido de hidrógeno (H<sub>2</sub>O<sub>2</sub>) y radical               hidroxilo (HO -): este último es uno de los más lesivos y ataca               las membranas celulares, principalmente en sus proteínas y lípidos.               Es el “arma ejecutora” por excelencia. El peróxido de hidrógeno             (H<sub>2</sub>O<sub>2</sub>) es su precursor inmediato (9,10).</font></span></p>                   <p class="MsoNormal" style="text-align:justify"><span lang="ES-TRAD"><font face="Arial" size="2">—<i>Radicales               secundarios u orgánicos</i>: a) radical peroxilo (ROO-): formado a               partir de hidroperóxidos orgánicos como lípidos o por pérdida               de un hidrógeno del ROOH; b) hidroperóxidos orgánicos (ROOH):               por ejemplo lípido-OOH y timina-OOH (8); c) peroxidación de lípidos:               los RL inician y causan peroxidación de los lípidos (triglicéridos,               fosfolípidos, lipoproteínas), particularmente aquellos que               componen las membranas celulares, siendo los insaturados los más               susceptibles (11,12).</font></span></p>                   <p class="MsoNormal" style="text-align:justify"><span lang="ES-TRAD"><font face="Arial" size="2">Estos               RLO se producen espontáneamente, en varias fases, en la mayoría               de<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>procesos redox               celulares como: la cadena de transporte mitocondrial y las               oxidaciones microsomales (13,14), el fagosoma de las células               fagocíticas en la defensa frente a microorganismos (15,16), las               autooxidaciones de sustratos y reducción de hidroperóxidos               catalizados por metales de transición (15) y las reacciones               catalizadas por las oxidasas celulares (17). En definitiva durante               el metabolismo, mientras las células del organismo transforman               los alimentos en energía. Hay algunos procesos que se               caracterizan por un exceso de producción de estos RLO (8), entre               estos se encuentran la exposición prolongada a radiaciones               ionizantes, luz ultravioleta, polución ambiental, humo del tabaco               (18), hiperoxia, ejercicio intenso, isquemia y reperfusión,               disrregulación de las enzimas que catalizan reacciones de               oxido-reducción,<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>exposición               a xenobióticos o presencia de lípidos peroxidados o toxinas               (14).</font></span></p>                   <p class="MsoNormal" style="text-align:justify"><span lang="ES-TRAD"><font face="Arial" size="2">Este               estrés oxidativo actúa a nivel de cualquier órgano, sistema o               grupo. El mecanismo lesional sería múltiple –y por supuesto no               exclusivamente en relación con el estrés oxidativo (4)–,               incluyendo la alteración de la estructura y la función de las               macromoléculas afectadas (proteínas, lípidos, ácidos nucleicos               e hidratos de carbono) y además produce nuevos radicales orgánicos               que propagarán el daño en la célula y en el resto del tejido,               resultando una reacción en cadena de los RLO, el llamado efecto               cascada-amplificación (19).</font></span></p>                   <p class="MsoNormal" style="text-align:justify"><span lang="ES-TRAD"><font face="Arial" size="2">Las               alteraciones producidas por los RLO dependerían de: a) tipo               celular, donde habría que considerar el mayor o menor contenido               en antioxidantes, enzimas detoxificadoras y proteasas; b) tipo y               toxicidad de los RLO o de la sustancia generadora de los mismos, y               c) naturaleza y resistencia de la proteína sustrato a ser oxidada               y degradada.</font></span></p>                   <p class="MsoNormal" style="text-align:justify"><span lang="ES-TRAD"><font face="Arial" size="2">Este               daño oxidativo sobre las macromoléculas acarrea diversas               alteraciones. Si se dañan las proteínas se producen alteraciones               enzimáticas de las permeabilidades iónicas de membranas y de la               transducción de señales intercelulares e intracelulares (8,14).               La afectación de los lípidos, mediante la peroxidación lipídica               altera los fosfolípidos, produciendo alteraciones a nivel de la               homeostasis y la estructura celular con la consecuente rotura de               la bicapa constitutiva de todas las membranas celulares, lo que               lleva a la destrucción de las mismas. También sufren peroxidación               los lípidos ingeridos en la dieta, lo que supondrá la               incorporación de lípidos alterados en diferentes estructuras               celulares. La peroxidación lipídica tiene una naturaleza               característica de reacción en cadena, de tal forma que cuando un               lípido está alterado, éste puede promover la peroxidación de               los lípidos adyacentes. Todos estos procesos están íntimamente               relacionados con la etiopatogenia de la ateroesclerosis (20,21).               Los ácidos nucleicos, tanto el DNA nuclear, que puede causar               alteraciones genéticas, mutaciones, enfermedades autoinmunes y cáncer,               como el DNA mitocondrial, involucrado en los procesos de               envejecimiento pueden ser afectados por modificaciones oxidativas.               La autoxidación completa de la glucosa puede favorecer la formación               de RLO y peróxido de hidrógeno (19). Los carbohidratos que               sufren modificaciones de tipo redox<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>intervendrán en la producción de la patología secundaria               de la diabetes, en los procesos causados por el humo del tabaco               (18) y en general donde el ácido hialurónico existe en               concentraciones anormales, como las enfermedades reumáticas y las               cataratas (8).</font></span></p>                 <p class="MsoNormal" style="text-align:justify"><font face="Arial" size="2"><b>¿COMO             PUEDE EL ORGANISMO DEFENDERSE DE ESTA CONSTANTE AGRESIÓN OXIDANTE             QUE SUPONE EL HECHO DE ESTAR VIVO?</b></font></p>                 <p class="MsoNormal" style="text-align:justify"><span lang="ES-TRAD"><font face="Arial" size="2">La               respuesta está en los antioxidantes. Aquellas sustancias con               capacidad para oponerse a la acción del oxígeno y de ciertas               especies oxidantes, independientemente de su mecanismo.</font></span></p>                   <p class="MsoNormal" style="text-align:justify"><span lang="ES-TRAD"><font face="Arial" size="2">La               célula posee sistemas enzimáticos antioxidantes capaces de               metabolizar los RL generados en los procesos redox celulares               (5,14). La catalasa (peroxisomas) y la glutatión peroxidasa (GHX)               (enzima selenio dependiente de localización mitocondrial y citosólica)               que descomponen H<sub>2</sub>O<sub>2</sub>) y la superóxido dismutasa (SOD)               (metaloenzima mitocondrial y citosólica) que descompone O<sub>2</sub>, son               los más importantes. Las deficiencias de selenio, cobre, cinc o               manganeso pueden condicionar una inadecuada actividad de las               enzimas antioxidantes (22).</font></span></p>                   <p class="MsoNormal" style="text-align:justify"><span lang="ES-TRAD"><font face="Arial" size="2">Son               muchos los antioxidantes no enzimáticos conocidos, algunos de               ellos los podemos ver en la <a href="#ti">tabla               I</a> (8,14,22-24).</font></span></p>                 ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"> 			  <a name="ti"><img src="/img/ami/v18n1/graficos/tablai.gif"></a>    <br>                   <p class="MsoNormal" style="text-align:justify"><span lang="ES-TRAD"><font face="Arial" size="2">Los               llamados rastrillos de radicales (radical scavengers) son especies               químicas cuya posibilidad antioxidante reside en su capacidad               para destruir directamente los RL. Los principales rastrillos de               radicales son: a) el glutatión (GHS): en presencia de la glutatión               peroxidasa, reduce el H<sub>2</sub>O<sub>2</sub> a agua, transformándose en glutatión               oxidado. El glutatión se emplea para mitigar los efectos de las               radiaciones nucleares causantes de la formación de RLO y               facilitar la destrucción de éstos en el organismo (25). El               glutatión es un tiol cuya capacidad neutralizadora de RLO radica               en el grupo sulfidrilo de la cisteína. Gracias a la glutatión               reductasa se regenera glutatión reducido (GHS) una vez que este               se ha oxidado (GSSG); b) la vitamina C o ácido ascórbico: actúa               principalmente en la materia acuosa del organismo. Destruye               ciertos RL formados en el organismo o de productos que se ingieren               o inhalan, así como aquellos causados por radiaciones (4,26); c)               la vitamina E (alfa tocoferol):<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp;               </span>interrumpe las cadenas de peroxidación de los lípidos               insaturados, siendo esencial su presencia para la protección de               las membranas celulares (11). Otros rastrillos de radicales son:               los taninos, los antocianos y las flavonas.</font></span></p>                   <p class="MsoNormal" style="text-align:justify"><span lang="ES-TRAD"><font face="Arial" size="2">Las               proteasas celulares son las encargadas de la eliminación de las               proteínas alteradas oxidativamente, que son a su vez fuente               generadora de más RLO (27). La proteasa multicatalítica, parece               específica para degradar proteínas de mamífero oxidadas (28).               El sistema degradativo de la ubiquitina también estaría               implicado en la degradación de proteínas inducidas por el estrés               (29).</font></span></p>                   <p class="MsoNormal" style="text-align:justify"><span lang="ES-TRAD"><font face="Arial" size="2">Los               llamados antioxidantes terciarios se encargan de reparar las               biomoléculas dañadas por los RLO. Estos incluyen enzimas               reparadoras de DNA y metionina sulfóxido reductasa que podría               estar implicada en la reparación de productos oxidados estables               (8,14).</font></span></p>                   <p class="MsoNormal" style="text-align:justify"><span lang="ES-TRAD"><font face="Arial" size="2">Antes               de poder intervenir de forma positiva para el organismo en este               equilibrio entre prooxidación y antioxidación, tendremos que               saber cuando existe un desequilibrio o sea cuando hay estrés               oxidativo. Pero el estado redox a nivel subcelular, de las células,               los tejidos y los organismos es una realidad muy compleja que no               se puede medir ni definir con un solo parámetro aislado (5). No               hay métodos estandarizados para medir el estatus de estrés               oxidativo (OSS) en humanos (30,31).</font></span></p>                   <p class="MsoNormal" style="text-align:justify"><span lang="ES-TRAD"><font face="Arial" size="2">Por               esto mismo son muchas las formas que se han utilizado para               aproximarse a esta realidad del estado redox a nivel celular               (30-32). Algunas de las más importantes son la medición de               potenciales de pares redox celulares importantes como los tioles,               la detección específica e inespecífica de los RLO, los               productos de oxidación de las macromoléculas (productos de               peroxidación lipídica, de la glucoxidación, de la oxidación de               proteínas y DNA), niveles de sustancias antioxidantes tanto enzimáticos               como no enzimáticos y proporción entre reducido y oxidado del               glutatión, NADPH, coenzima Q10 etc.</font></span></p>                   <p class="MsoNormal" style="text-align:justify"><span lang="ES-TRAD"><font face="Arial" size="2">Es               posible que cuando se disponga de métodos más precisos para la               medición del estrés oxidativo, éste se podrá utilizar en la práctica               clínica como un factor de riesgo para una gran cantidad de               enfermedades en las que este estrés oxidativo está implicado en               su proceso patogénico, como son el envejecimiento (14),               ateroesclerosis (20,21,33), neoplasias (4), diabetes mellitus               (34), hipertensión arterial (21), insuficiencia renal (35),               cirrosis (36), mecanismo de algunos tóxicos (37) entre otros               muchos procesos. En estos casos un estilo de vida con actividad física               regular (38) y una dieta rica (dieta mediterránea) (8,39) o               suplementada con antioxidantes (40,41) puede detener o enlentecer               los procesos patológicos desencadenados por el estrés oxidativo.&nbsp;<o:p>               &nbsp;               </font></span></p>                 <p class="MsoNormal" style="text-align:justify"><span lang="ES-TRAD"><font face="Arial" size="2"><b>J.             I. Elejalde Guerra&nbsp;<o:p></b></font></span></p>                 <p class="MsoNormal" style="text-align:justify"><i><font face="Arial" size="2"><span lang="ES-TRAD">Servicio               de Medicina Interna.</span></font> <font face="Arial" size="2"><span lang="ES-TRAD">Hospital               de Navarra. Pamplona</span></font></i><span lang="ES-TRAD"><font face="Arial" size="2"><i>&nbsp;<o:p>             &nbsp;</i>               </font></span></p>                 ]]></body>
<body><![CDATA[<p class="MsoNormal" style="text-align:justify">&nbsp;</p>                 <p class="MsoNormal" style="text-align:justify"><span lang="ES-TRAD"><font face="Arial" size="2"><b>BIBLIOGRAFÍA</b></font></span></p>                 <p class="MsoNormal" style="text-align:justify"><span lang="ES-TRAD"><font face="Arial" size="2">&nbsp;1.&nbsp;&nbsp;Moreno               JA. Bioquímica dinámica. Copigraf 1967: 23-34.</font></span></p>                   <p class="MsoNormal" style="text-align:justify"><span lang="ES-TRAD"><font face="Arial" size="2">&nbsp;2.&nbsp;&nbsp;Roche               E, Romero-Alvira D. Introducción a la bioquímica y citotoxicidad               del desequilibrio oxidativo. I) Especies activas del oxígeno. En:               Romero-Alvira D, Roche E. Cardiología, estrés oxidativo, nutrición               y biología molecular. Bases y aplicaciones sobre el estrés               oxidativo, aspectos nutricionales y de la biología molecular en               cardiología. ENE Ediciones 1997: 55-88.</font></span></p>                   <p class="MsoNormal" style="text-align:justify"><span lang="ES-TRAD"><font face="Arial" size="2">&nbsp;3.&nbsp;&nbsp;Voet               D. Bioquímica. Barcelona: Omega, 1992: 439-453.</font></span></p>                   <p class="MsoNormal" style="text-align:justify"><span lang="ES-TRAD"><font face="Arial" size="2">&nbsp;4.&nbsp;&nbsp;Ballester               M. Antioxidantes, radicales libres y salud. Un enfoque químico-orgánico-físico.               Med Clin (Barc) 1996; 107: 509-515.</font></span></p>                   <p class="MsoNormal" style="text-align:justify"><span lang="ES-TRAD"><font face="Arial" size="2">&nbsp;5.&nbsp;&nbsp;Roche               E, Romero-Alvira D. Introducción a la bioquímica y citotoxicidad               del desequilibrio oxidativo. III) Sistemas de defensa y reparación.               En: Romero-Alvira D, Roche E. Cardiología, estrés oxidativo,               nutrición y biología molecular. Bases y aplicaciones sobre el               estrés oxidativo, aspectos nutricionales y de la biología               molecular en cardiología. ENE Ediciones 1997: 105-123.</font></span></p>                   <p class="MsoNormal" style="text-align:justify"><span lang="ES-TRAD"><font face="Arial" size="2">&nbsp;6.&nbsp;&nbsp;Pauling.               The nature of the chemical bond. Itaca, Nueva York: Cornell               University Press, 1945; 271-272.</font></span></p>                   <p class="MsoNormal" style="text-align:justify"><span lang="ES-TRAD"><font face="Arial" size="2">&nbsp;7.&nbsp;&nbsp;Ballantine               JD. Pathology of oxygen toxicity. Nueva York: Academic Press,               1982.</font></span></p>                   <p class="MsoNormal" style="text-align:justify"><span lang="ES-TRAD"><font face="Arial" size="2">&nbsp;8.&nbsp;&nbsp;Veiga               E, Aguilar JA, Clavo B, Llanes L. Radicales libres, formación y               daño celular. El sistema antioxidante como protector frente a los               radicales libres. Análisis Clínicos 1997; 22: 201-216.</font></span></p>                   ]]></body>
<body><![CDATA[<p class="MsoNormal" style="text-align:justify"><span lang="ES-TRAD"><font face="Arial" size="2">&nbsp;9.&nbsp;&nbsp;Halliwell               B, Gutteridge JMC. Free radicals en biology and medicine (2ª               ed). Oxford: Oxford Claredon Press, 1989.</font></span></p>                   <p class="MsoNormal" style="text-align:justify"><span lang="ES-TRAD"><font face="Arial" size="2">10.&nbsp;&nbsp;Slater               TF. Free radical mediated tissue damage. Nutrition 1987; 87:               46-50.</font></span></p>                   <p class="MsoNormal" style="text-align:justify"><span lang="ES-TRAD"><font face="Arial" size="2">11.&nbsp;&nbsp;Pryor               WA. Free radical and lipid peroxidation. En: frei B editor.               Natural antioxidant in human health and disease. Nueva York:               Academic Press, 1994; 1-24.</font></span></p>                   <p class="MsoNormal" style="text-align:justify"><span lang="ES-TRAD"><font face="Arial" size="2">12.&nbsp;&nbsp;Hall               GD, Braughler JM. Central nervous system trauma and stroke II.               Physiological and pharmaceutical evidence for involvement of               oxygen radicals and lipid peroxidation. Free Rad Biol Med 1989; 6:               303-313.</font></span></p>                   <p class="MsoNormal" style="text-align:justify"><span lang="ES-TRAD"><font face="Arial" size="2">13.&nbsp;&nbsp;Salter               TF. Free-radical mechanisms in tissue injury. Biochem J 1984; 222:               1-12.</font></span></p>                   <p class="MsoNormal" style="text-align:justify"><span lang="ES-TRAD"><font face="Arial" size="2">14.&nbsp;&nbsp;Wolff               SP, Garner A, Dean RT. Fee radicals, lipids and protein               degradation. Trends Biochem Sci 1986;11: 27-31.</font></span></p>                   <p class="MsoNormal" style="text-align:justify"><span lang="ES-TRAD"><font face="Arial" size="2">15.&nbsp;&nbsp;Wolff               SP, Dean RT. Fragmentation in proteins by free radicals and its               effect on their susceptibility to enzymic hydrolisis. Biochem J               1986; 234: 399-403.</font></span></p>                   <p class="MsoNormal" style="text-align:justify"><span lang="ES-TRAD"><font face="Arial" size="2">16.&nbsp;&nbsp;Romero               Alvira D, Guerrero L, Gotor MA, Roche E. Estrés oxidativo y               patología infecciosa. An Med Interna (Madrid) 1995; 12: 139-149.</font></span></p>                   <p class="MsoNormal" style="text-align:justify"><span lang="ES-TRAD"><font face="Arial" size="2">17.&nbsp;&nbsp;Thomson               AJ. Radical copper in oxidases. Nature (Lond) 1991; 350: 22-23.</font></span></p>                   <p class="MsoNormal" style="text-align:justify"><span lang="ES-TRAD"><font face="Arial" size="2">18.&nbsp;&nbsp;Morrow               JD, Frei B, Longmire AW, Gaziano JM, Lynch SM, Shyr Y, Strauss WE,               Oates JA, Roberts LJ. Increase in circulating produts of lipid               peroxidation (F2-Isoprostanes) in smokers. Smoking as a cause of               oxidative damage. N Engl J Med 1995; 332: 1198-1203.</font></span></p>                   ]]></body>
<body><![CDATA[<p class="MsoNormal" style="text-align:justify"><span lang="ES-TRAD"><font face="Arial" size="2">19.&nbsp;&nbsp;Roche               E, Romero-Alvira D. Introducción a la bioquímica y citotoxicidad               del desequilibrio oxidativo. II) Alteraciones oxidativas en las               macromoléculas biológicas. En: Romero-Alvira D, Roche E.               Cardiología, estrés oxidativo, nutrición y biología molecular.               Bases y aplicaciones sobre el estrés oxidativo, aspectos               nutricionales y de la biología molecular en cardiología. ENE               Ediciones 1997: 91-104.</font></span></p>                   <p class="MsoNormal" style="text-align:justify"><span lang="ES-TRAD"><font face="Arial" size="2">20.&nbsp;&nbsp;Díaz               MN, Frie B, Vita JA, Keaney JF. Antioxidants and atherosclerotic               heart disease. N Engl J Med 1997; 337: 408-416.</font></span></p>                   <p class="MsoNormal" style="text-align:justify"><span lang="ES-TRAD"><font face="Arial" size="2">21.&nbsp;&nbsp;Galcerán               JM, Martínez A. Fenómenos oxidativos en la fisiopatología               vascular. Hipertensión 2000; 17: 39-47.</font></span></p>                   <p class="MsoNormal" style="text-align:justify"><span lang="ES-TRAD"><font face="Arial" size="2">22.&nbsp;&nbsp;Romero-Alvira               D, Villalba MP, Mur M, Cabeza F, Guerrero L, Simail E et al.               Importancia de los antioxidantee en la alimentación humana. Med               Clin (Bar) 1990; 94: 69-75.</font></span></p>                   <p class="MsoNormal" style="text-align:justify"><span lang="ES-TRAD"><font face="Arial" size="2">23.&nbsp;&nbsp;Reiter               RJ, Poeggeler B, Tan DX, Chen LD, Manchester LC, Guerrero JM.               Antioxidant capacity of meletonin: a novel action not requering a               receptor. Neuroendocrinol Lett 1993; 15: 103-116.</font></span></p>                   <p class="MsoNormal" style="text-align:justify"><span lang="ES-TRAD"><font face="Arial" size="2">24.&nbsp;&nbsp;Vince               GS, Dean RT. Is enhanced free radical flux associated with               increased intracellular proteolysis? FEBS Lett 1987; 216: 253-256.</font></span></p>                   <p class="MsoNormal" style="text-align:justify"><span lang="ES-TRAD"><font face="Arial" size="2">25.&nbsp;&nbsp;Scandalios               JG. The molecular biology of free radical scavenging systems.               Clairview, NY. USA: Cold Spring Harbor Press, 1992.</font></span></p>                   <p class="MsoNormal" style="text-align:justify"><span lang="ES-TRAD"><font face="Arial" size="2">26.&nbsp;&nbsp;Ballester               M, Riera J, Castañer J, Casurellas M. The reduction of inert free               radicals with ascorbic acid. The reaction with               perclorotriphenylmethylradical. Tetrahedron Left 1978; 643-644.</font></span></p>                   <p class="MsoNormal" style="text-align:justify"><span lang="ES-TRAD"><font face="Arial" size="2">27.&nbsp;&nbsp;Davies               KJA. Intracellular proteolytic systems may function as secundary               antioxidant defences: as hypothesis. J Free Rad Biol Med 1986; 2:               155-173.</font></span></p>                   <p class="MsoNormal" style="text-align:justify"><span lang="ES-TRAD"><font face="Arial" size="2">28.&nbsp;&nbsp;Rivett               AJ. The multicatalytic proteinase complex. En: Knecht E, Grisolía               S, editores. University of the Basque Country. Springer               International 1989; 113-123.</font></span></p>                   ]]></body>
<body><![CDATA[<p class="MsoNormal" style="text-align:justify"><span lang="ES-TRAD"><font face="Arial" size="2">29.&nbsp;&nbsp;Rivett               AJ. Regulation of intracelular protein turnover. Covalent               modification as a mechanism of marking proteins for degradatio.               Curr Top Cell Regul 1986; 28: 291-337.</font></span></p>                   <p class="MsoNormal" style="text-align:justify"><span lang="ES-TRAD"><font face="Arial" size="2">30.&nbsp;&nbsp;Pryor               WA, Godber SS. Non invasive measures of oxidative stress status in               humans. Free Radic Biol Med 1991; 10: 177-84.</font></span></p>                   <p class="MsoNormal" style="text-align:justify"><span lang="ES-TRAD"><font face="Arial" size="2">31.&nbsp;&nbsp;Pryor               WA. Forum on oxidative stress status (OSS) and its measurement.               Free Radic Biol Med 2000; 29: 387</font></span></p>                   <p class="MsoNormal" style="text-align:justify"><span lang="ES-TRAD"><font face="Arial" size="2">32.&nbsp;&nbsp;Weber               GF. The measurements of oxygen-derived free radicals and related               substances in medicine. J Clin Chem Clin Biochem 1990; 28:               569-603.</font></span></p>                   <p class="MsoNormal" style="text-align:justify"><span lang="ES-TRAD"><font face="Arial" size="2">33.&nbsp;&nbsp;Hazen               SL. Forum: Role of oxidation in atherosclerosis. Oxidation and               Atheroesclerosis. Free Radic Biol Med 2000; 28: 1683-1684.</font></span></p>                   <p class="MsoNormal" style="text-align:justify"><span lang="ES-TRAD"><font face="Arial" size="2">34.&nbsp;&nbsp;Bravi               MC, Pietrangeli P, Laurenti O, Basili S, Cassone-Faldetta M, Ferri               C, De-Mattia G. Polyol pathway activation and glutathione redox               status in non-insulin-dependent diabetic patients. Metabolism               1997; 46: 1194-8.</font></span></p>                   <p class="MsoNormal" style="text-align:justify"><span lang="ES-TRAD"><font face="Arial" size="2">35.&nbsp;&nbsp;Edelstein               CL, Ling H, Wangsiripaisan A, Schier RW. Emerging therapies for               acute renal failure. Am J Kidney Dis 1997; 30 (5 Suppl 4):               S89-S95.</font></span></p>                   <p class="MsoNormal" style="text-align:justify"><span lang="ES-TRAD"><font face="Arial" size="2">36.&nbsp;&nbsp;Marley               R, Harry D, Anand R, Frenando B, Davies S, Moore K.               8-Isoprostaglandin F2a, a product of lipid peroxidation increases               portal pressure in normal and cirrhotic rats. Gastroenterology               1997; 112: 208-213.</font></span></p>                   <p class="MsoNormal" style="text-align:justify"><span lang="ES-TRAD"><font face="Arial" size="2">37.&nbsp;&nbsp;Molcck               AM, Friis C. The cytotoxic effect of paraquat to isolated renal               proximal tubular segments from rabbits. Toxicology 1997; 122               (1-2): 123-132.</font></span></p>                   <p class="MsoNormal" style="text-align:justify"><span lang="ES-TRAD"><font face="Arial" size="2">38.&nbsp;&nbsp;Codina               O, Elosua R, Marrugat J. Actividad física y arteriosclerosis.               Efectos de la actividad física sobre la oxidación lipídica, la               hemostasia y la función endotelial. Med Clin (Bar) 1999; 112:               508-515.</font></span></p>                   ]]></body>
<body><![CDATA[<p class="MsoNormal" style="text-align:justify"><span lang="ES-TRAD"><font face="Arial" size="2">39.&nbsp;&nbsp;López-Miranda               J, Gómez P, Castro P, Marin C, Paz E, Bravo MD, Blanco J, Jiménez-Perepérez               J, Fuentes F, Pérez-Jiménez F. La dieta mediterránea mejora la               resistencia a la oxidación de las lipoproteínas de baja densidad               (LDL). Med Clin (Bar) 2000; 115: 361-365.</font></span></p>                   <p class="MsoNormal" style="text-align:justify"><span lang="ES-TRAD"><font face="Arial" size="2">40.&nbsp;&nbsp;Rimm               EB, Stamfer MJ, Ascherio A, Gionannucci E, Colditz CA, Willett WC.               Vitamin E consumption and the risk of coronary heart disease in               men. N Engl J Med 1993; 328: 1450-6</font></span></p>                   <p class="MsoNormal" style="text-align:justify"><span lang="ES-TRAD"><font face="Arial" size="2">41.&nbsp;&nbsp;Greenberg               ER, Sporn MB. Antioxidant vitamins, cancer and cardiovascular               disease. N Eng J Med 1996; 334: 1189-1190.</font></span></p>       ]]></body>
</article>
