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</front><body><![CDATA[ <p><font face="Verdana" size="2"><b><a name="top"></a>EDITORIAL</b></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="4"><b>¿Por qu&eacute; una unidad del suelo p&eacute;lvico?</b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="4"><b>Why a pelvic floor unit?</b></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="2"><b>Jos&eacute; Mar&iacute;a Mart&iacute;nez-Sagarra Oceja y Luis Antonio Rodr&iacute;guez-Toves</b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Servicio de Urolog&iacute;a. Hospital R&iacute;o Hortega. Valladolid. Espa&ntilde;a.</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" size="2">En muchas ocasiones la Medicina avanza al ritmo  de la demanda de las necesidades de la sociedad en la que est&aacute; inmersa.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">En este sentido, el mundo occidental est&aacute;  asistiendo a dos fen&oacute;menos importantes. De un lado existe una clara tendencia  al envejecimiento de la poblaci&oacute;n que se acentuar&aacute; a&uacute;n  m&aacute;s en las d&eacute;cadas venideras. Esta situaci&oacute;n traer&aacute;  consigo un cambio profundo en las patolog&iacute;as de la poblaci&oacute;n y  por lo tanto en las necesidades de la sociedad, con el consiguiente cambio en  la forma de actuar de los profesionales de la salud.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Por otra parte, el hecho de vivir en el llamado  estado del bienestar induce a que la sociedad en general y el individuo en particular  aspiren a unos est&aacute;ndares de vida cada vez mejores: no se trata tan solo  de vivir m&aacute;s a&ntilde;os sino de la b&uacute;squeda de la calidad de  vida en todo ese tiempo.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Pues bien, uno de los campos en los que tiene  una incidencia clara estos dos hechos antes citados es el de las patolog&iacute;as  del suelo p&eacute;lvico que tambi&eacute;n son denominadas globalmente como  disfunciones del suelo p&eacute;lvico y que conceptualmente abarcan campos como  incontinencia urinaria y fecal, prolapso de &oacute;rganos p&eacute;lvicos,  anomal&iacute;as sensitivas y del vaciado del tracto urinario inferior, disfunciones  defecatorias, disfunciones sexuales femeninas y s&iacute;ndromes dolorosos cr&oacute;nicos  pelvianos.</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="2"><b>Incidencia de las disfunciones del suelo p&eacute;lvico</b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">La incidencia de estas disfunciones ha sido objeto  de m&uacute;ltiples estudios en el caso de la incontinencia urinaria. Los diversas  publicaciones sobre este padecimiento en nuestro pa&iacute;s arrojan cifras  muy variadas, pero en general se admite que la incontinencia urinaria de esfuerzo  afecta predominantemente a mujeres entre los 20 y 50 a&ntilde;os de edad y que  los s&iacute;ntomas de incontinencia por urgencia son m&aacute;s frecuentes  conforme aumenta la edad de las pacientes, especialmente a partir de los 65  a&ntilde;os. En cualquier caso, se estima que tan s&oacute;lo el 25% de los  incontinentes consultan al m&eacute;dico por su problema achac&aacute;ndose  a la verg&uuml;enza y a la falta de educaci&oacute;n sanitaria la falta de dichas  consultas. La OMS estim&oacute; que en 2003 el n&uacute;mero de pacientes con  incontinencia urinaria en Espa&ntilde;a era de m&aacute;s de 3 millones doscientas  mil personas. El coste que supone esta patolog&iacute;a no es f&aacute;cilmente  cuantificable, pero se calcula que el gasto en absorbentes para nuestro sistema  nacional de salud viene a ser el 3,2% del total de la prestaci&oacute;n farmac&eacute;utica  (unos 210 millones de euros en 2001). A esto se deber&iacute;a de sumar el gasto  en medicamentos, en consultas m&eacute;dicas, etc.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">No existen demasiados estudios sobre la incidencia  de prolapsos de &oacute;rganos p&eacute;lvicos. Citaremos algunos de especial  importancia. En Suecia, Samuelsson y cols realizaron un trabajo sobre 641 mujeres  de 20 a 59 a&ntilde;os y encontraron una prevalencia de POP del 30,8% con una  incidencia del 2% de mujeres con prolapso significativo. En Croacia Strinic  y cols estudiaron a 1749 mujeres y no encontraron diferencias en la prevalencia  del POP entre mujeres del medio urbano o rural. En Corea, Kim y cols estudiaron  a 244 mujeres con POP y 314 sin POP y describen que l edad, la paridad y la  menopausia son factores de riesgo para el POP. Finalmente, Handa y cols realizaron  un estudio en Baltimore (EEUU) en 412 mujeres, concluyendo que el 31,8% de ellas  presentaban POP. Todos estos trabajos nos sugieren que la incidencia del POP  trasciende a los pa&iacute;ses y razas, adem&aacute;s de presentar unas cifras  respetables de incidencia.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Pero no es menos cierto que en otras patolog&iacute;as  como por ejemplo la disfunci&oacute;n sexual femenina, se desconoce con exactitud  el n&uacute;mero de pacientes que pueden padecerlas. No obstante, se sospecha  que dicha incidencia es m&aacute;s alta que el n&uacute;mero de pacientes que  consultan por ellas.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">En su estudio, DeLancey afirma que 1 de cada  10 mujeres tendr&aacute; una disfunci&oacute;n del suelo p&eacute;lvico de tal  importancia como para requerir cirug&iacute;a correctora. Este autor, ante la  magnitud del problema actual y futuro afirma que es un problema de salud p&uacute;blica  de primer orden y califica a las disfunciones del suelo p&eacute;lvico como  "la epidemia oculta".</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" size="2">Si bien estas patolog&iacute;as no son amenazantes  para la vida per se, s&iacute; que suponen un gasto econ&oacute;mico importante  para la sanidad y, en definitiva, para la sociedad que la sustenta en t&eacute;rminos  de absorbentes para la incontinencia urinaria, consultas y tratamientos debidos  a patolog&iacute;as derivadas por estas patolog&iacute;as como depresiones,  traumatismos por ca&iacute;das, infecciones urinarias, etc.</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="2"><b>La problem&aacute;tica de los tratamientos</b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Sin embargo, la aproximaci&oacute;n terap&eacute;utica de estas patolog&iacute;as ha tenido "mala prensa" desde tiempo inmemorial debido a los malos resultados funcionales que las cirug&iacute;as ofrec&iacute;an a estas pacientes. En nuestra opini&oacute;n esto puede ser debido a varias causas:</font></p>     <blockquote> 	    <p><font face="Verdana" size="2">&bull; Inadecuada indicaci&oacute;n quir&uacute;rgica motivada por diagn&oacute;sticos err&oacute;neos.</font></p> 	    <p><font face="Verdana" size="2">&bull; Tratamientos mal revisados (estudios retrospectivos sesgados).</font></p> 	    <p><font face="Verdana" size="2">&bull; Cirug&iacute;as "espor&aacute;dicas" realizadas por profesionales con poca experiencia en el tema debido a que no pose&iacute;an suficiente casu&iacute;stica.</font></p> 	    <p><font face="Verdana" size="2">&bull; Ausencia de una investigaci&oacute;n b&aacute;sica o experimental.</font></p> </blockquote>     <p><font face="Verdana" size="2">Debido a esto, se ha calculado que el 33% de las intervenciones quir&uacute;rgicas por disfunciones del suelo p&eacute;lvico  son reintervenciones por malos resultados de procedimientos quir&uacute;rgicos previos.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="2"><b>La soluci&oacute;n: las unidades de suelo  p&eacute;lvico</b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Por todas estas circunstancias se han ido formando  las unidades del suelo p&eacute;lvico en algunos centros hospitalarios de nuestro  pa&iacute;s. Su objetivo principal es el abordaje integral de las patolog&iacute;as/disfunciones  del suelo p&eacute;lvico y abarcan los campos arriba citados.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Para ello, adem&aacute;s del personal m&eacute;dico  (ur&oacute;logos, ginec&oacute;logos, colo-proct&oacute;logos/cirujanos, rehabilitadores,  anestesi&oacute;logos y radi&oacute;logos) debe contar con enfermeras, matronas,  fisioterapeutas y psic&oacute;logos/sex&oacute;logos.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Las actividades de estas unidades abarcan consultas  m&eacute;dicas, estudios urodin&aacute;micos, procedimientos quir&uacute;rgicos,  t&eacute;cnicas de vanguardia como la neuromodulaci&oacute;n sacra, consultas  de cateterismos (enfermer&iacute;a), tratamientos como fisioterapia, procedimientos  como PTNS o EMDA, etc. Pero no s&oacute;lo es importante la labor asistencial,  sino que debe complementarse con acciones formativas de otros sanitarios (m&eacute;dicos  residentes, estudiantes de enfermer&iacute;a y matronas, entre otros) y de educaci&oacute;n  sanitaria y prevenci&oacute;n de la poblaci&oacute;n general. Por &uacute;ltimo,  y no menos importante, deben llevarse a cabo estudios retrospectivos y ensayos  prospectivos dentro de la unidad a fin de mejorar la asistencia sanitaria y  aumentar el est&aacute;ndar de calidad de dicha unidad.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">La creaci&oacute;n de estas unidades tiene la  cobertura legal establecida en la Ley 44/2003 de 21 de noviembre denominada  Ley de Ordenaci&oacute;n de las Profesiones Sanitarias. Dicha Ley en sus art&iacute;culos  24, 25 y 29 establece el cauce para la obtenci&oacute;n del Diploma en las denominadas  &Aacute;reas de Capacitaci&oacute;n Espec&iacute;fica que en el caso de nuestra  Especialidad abarcar&iacute;a el campo de la Neuro-uro-ginecolog&iacute;a y  que supone un marchamo de calidad de cara a la sociedad y para los profesionales  que trabajen en dichas unidades.</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="2"><b>Las ventajas de las USP</b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">El beneficio de la creaci&oacute;n de estas unidades  es claro y afecta a los pacientes, a la sociedad y a los profesionales sanitarios.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">A los pacientes porque la existencia de profesionales  bien formados en el campo y con experiencia en el tema redunda en una mejora  en la calidad de la asistencia sanitaria y por lo tanto en el calidad de vida  de las personas.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" size="2">A la sociedad, porque con un personal mejor especializado  de estas unidades se podr&iacute;a reducir el porcentaje de reintervenciones  quir&uacute;rgicas. Las actividades de prevenci&oacute;n tambi&eacute;n suponen  una disminuci&oacute;n de estas disfunciones a la larga y la formaci&oacute;n  del personal sanitario puede disminuir el gasto en tratamientos como pa&ntilde;ales  y absorbentes. Como puede deducirse el beneficio para la sociedad es claro en  t&eacute;rminos econ&oacute;micos y de morbilidad.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Para los profesionales, porque la posesi&oacute;n  de un t&iacute;tulo de Diplomado en el &Aacute;rea de Capacitaci&oacute;n Espec&iacute;fica  de Neuro-uro-ginecolog&iacute;a (en el caso de nuestra Especialidad) supone  un reconocimiento profesional y una garant&iacute;a de calidad en la asistencia  para la sociedad, adem&aacute;s de constituir un m&eacute;rito en la obtenci&oacute;n  de los distintos grados en la carrera profesional.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Por todo lo expuesto, consideramos del m&aacute;ximo  inter&eacute;s la creaci&oacute;n de unidades del suelo p&eacute;lvico en los  centros sanitarios de referencia del pa&iacute;s.</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="2"><b>Bibliograf&iacute;a</b></font></p>     <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">1. Bump RC and Norton PA. Epidemiology and natural history of pelvic floor dysfunction. Obstet Gynecon Clin North Am, 1998; 25:723-46.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1169861&pid=S0004-0614201000090000200001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">2. DeLancey JO. The hidden epidemic of pelvic floor dysfunction: achievable goals for improved prevention and treatment. Am J Obstet Gynecol, 2005; 192:1488-95.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1169863&pid=S0004-0614201000090000200002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">3. South M and Amundsen CI. Pelvic organ prolapse: a review of the current literature. Minerva Ginecol, 2007; 59:601-12.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1169865&pid=S0004-0614201000090000200003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      ]]></body><back>
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