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<journal-title><![CDATA[Actas Urológicas Españolas]]></journal-title>
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<publisher-name><![CDATA[Asociación Española de Urología]]></publisher-name>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Autotransplante renal laparoscópico experimental]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Experimental laparoscopic renal autograft]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Hospital Universitario La Paz Servicio de Urología ]]></institution>
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<institution><![CDATA[,Universidad Complutense Facultad de Veterinaria ]]></institution>
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<self-uri xlink:href="http://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S0210-48062004000100005&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S0210-48062004000100005&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S0210-48062004000100005&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><abstract abstract-type="short" xml:lang="es"><p><![CDATA[La cirugía laparoscópica requiere un largo proceso de aprendizaje en el que se va aumentando progresivamente el grado de complejidad. La técnica aquí presentada se ha realizado buscando un modelo experimental que nos permita realizar sutura vascular laparoscópica, de manera que el objetivo inmediato no es conseguir un autotransplante funcionante, sino realizar con éxito anastomosis vasculares. Presentamos nuestra experiencia en los dos primeros casos realizados.]]></p></abstract>
<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[Laparoscopic surgery requires a long training period of time in which the complexity of the training is increased. The technique presented in this paper has been developed in order to find an experimental model that allows us to improve the learning of the vascular suture. Our main goal was to evaluate this technique as an experimental model for the vascular anastomosis, not to obtain a functional autotransplant. In this regard, here we summarize our experience during the first two cases performed.]]></p></abstract>
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<kwd lng="es"><![CDATA[Autotransplante renal]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[Entrenamiento laparoscópico]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[Laparoscopia vascular]]></kwd>
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<kwd lng="en"><![CDATA[Training laparoscopy]]></kwd>
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</front><body><![CDATA[   <i>     <p ="line-height: 150%; margin-top: 0; margin-bottom: 0"><font size=5>TRABAJO  EXPERIMENTAL</font>  <b>     <p ="line-height: 150%; margin-top: 0; margin-bottom: 0"> </b> </i>  <b>     <p align="center"><font size="4">AUTOTRANSPLANTE  RENAL LAPAROSCÓPICO EXPERIMENTAL</font> </b>     <p align="center"><b>A. AGUILERA BAZÁN*,  S. MURILLO**, J. BENITO DE LA VÍBORA**,&nbsp;    <br> J.  CISNEROS LEDO*, J. DE LA PEÑA BARTHEL*</b> <i>     <p align="center">*Servicio de  Urología. Hospital Universitario La Paz. Madrid.    <br> **Facultad de  Veterinaria. Universidad Complutense. Madrid.     <p align="center">&nbsp; </i>     <div align="center">       ]]></body>
<body><![CDATA[<center>   <table border="1" width="700">     <tr>       <td>     <p align="center">&nbsp;<b><u>    <br> RESUMEN</u></b>     <p align="center">AUTOTRANSPLANTE  RENAL LAPAROSCÓPICO EXPERIMENTAL             <blockquote>     <p ="line-height: 150%; margin-top: 0; margin-bottom: 0">La cirugía  laparoscópica requiere un largo proceso de aprendizaje en el que se va  aumentando  progresivamente el grado de complejidad. La técnica aquí presentada se ha  realizado buscando un  modelo experimental que nos permita realizar sutura vascular laparoscópica, de  manera que  el objetivo inmediato no es conseguir un autotransplante funcionante, sino  realizar con éxito  anastomosis vasculares. Presentamos nuestra experiencia en los dos primeros  casos realizados.     <p ="line-height: 150%; margin-top: 0; margin-bottom: 0"><font size="2">PALABRAS CLAVE:  Autotransplante renal. Entrenamiento laparoscópico. Laparoscopia vascular.  Irrigación.</font><b>             </blockquote>       <p align="center"><u>ABSTRACT</u> </b>     <p align="center">EXPERIMENTAL  LAPAROSCOPIC RENAL AUTOGRAFT             <blockquote>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p ="line-height: 150%; margin-top: 0; margin-bottom: 0">Laparoscopic  surgery requires a long training period of time in which the complexity of the  training is increased. The technique presented in this paper has been developed  in order to find an  experimental model that allows us to improve the learning of the vascular  suture. Our main goal  was to evaluate this technique as an experimental model for the vascular  anastomosis, not to  obtain a functional autotransplant. In this regard, here we summarize our  experience during the  first two cases performed.     <p ="line-height: 150%; margin-top: 0; margin-bottom: 0"><font size="2">KEY WORDS: Renal autograft. Training laparoscopy. Vascular laparoscopy. Irrigation. &nbsp; &nbsp; &nbsp;</font>         </blockquote>       </td>     </tr>   </table>   </center> </div>     <p ="line-height: 150%; margin-top: 0; margin-bottom: 0">    <br> La cirugía  laparoscópica urológica se encuentra en  franco crecimiento y cada vez son más los  centros interesados en realizar todo tipo de  intervenciones por esta técnica. Sin embargo, a nadie  se le escapa el hecho de que se trata de una  técnica difícil de asimilar y con una curva de  aprendizaje prolongada que requiere una gran  inversión tanto económica por parte del Centro que  la va a implantar (instrumental, aprendizaje en  hospitales punteros) como de tiempo por parte de  los cirujanos y ayudantes<sup>1</sup>.     <p ="line-height: 150%; margin-top: 0; margin-bottom: 0">Los principales  retos que el cirujano se  encuentra al iniciarse en esta técnica son varios:  pérdida de la visión tridimensional (superada en  algunos casos con la llegada de nuevas tecnologías),  pérdida del tacto (la laparoscopia asistida por la  mano suple esta dificultad), pérdida de la coordinación entre  el ojo y la mano (vamos a operar sin  ver nuestras manos), limitaciones tecnológicas del  instrumental desarrollado que todavía está  en plena evolución y además habría que  añadir que supone no poder realizar muchas de las  maniobras aprendidas en la cirugía convencional, lo  que mermará nuestra capacidad<sup>2</sup>. Todo esto  hace que el aprendizaje sea laborioso y, si bien  no hay una pauta única a seguir, es cierto que  el sentido común marca lo que debe ser este  proceso.     <p ="line-height: 150%; margin-top: 0; margin-bottom: 0">El desarrollo de  la habilidad quirúrgica en  laparoscopia debe pasar necesariamente por un  entrenamiento previo y exhaustivo en los sistemas de  simulación quirúrgica (endotrainer), que  permitirán adquirir familiaridad con el instrumental y con  la diferente visión espacial que  requiere esta técnica<sup>3</sup>. El siguiente paso debe ser el  trabajo experimental en modelos animales vivos  en el que aumentaremos la habilidad en la  producción del neumoperitoneo, colocación de  trócares, disección de tejidos y desarrollo de la  técnica quirúrgica propiamente dicha.     <p ="line-height: 150%; margin-top: 0; margin-bottom: 0">En este sentido,  una de las técnicas que más  pueden aportar al entrenamiento en laparoscopia es el  autotransplante renal. Aunque esta cirugía no es  muy frecuente en la práctica diaria debido a la  escasez de casos, su realización requiere un gran  dominio de la disección y sutura vascular,  aspectos que en laparoscopia adquieren una  extrema dificultad<sup>4</sup>. El hecho de realizar autotransplantes  renales exitosos implica una habilidad lo  suficientemente desarrollada como para poder  abordar cualquier otro tipo de cirugía urológica con  garantía.     <p ="line-height: 150%; margin-top: 0; margin-bottom: 0">De esta manera, el  objetivo de este trabajo es  referir la experiencia de nuestro Servicio en el uso de  esta cirugía como sistema de entrenamiento en  laparoscopia. El objetivo final no es la consecución de un  autotransplante funcionante, sino la  realización de una sutura vascular exitosa como  sistema de aprendizaje de técnica laparoscópica. Para  ello, hemos elegido el cerdo como  modelo de animal experimental.<b>       <p align="center">MATERIAL Y MÉTODOS </b><i>     <p>Diseño  experimental </i>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p ="line-height: 150%; margin-top: 0; margin-bottom: 0">Se sometió a  cirugía laparoscópica a 2 hembras de  cerdo (suidos híbridos de las razas Large- White  y Landrace), de 15 y 17 kg, respectivamente. Los  animales estuvieron entre 24-48 h en un área  preoperatoria. Tuvieron un periodo de ayuno  de 12 h, pero permanecieron con acceso libre  al agua. <i>      <p ="line-height: 150%; margin-top: 0; margin-bottom: 0">Cuidados animales </i>     <p ="line-height: 150%; margin-top: 0; margin-bottom: 0">El Servicio de  Cirugía Experimental del  Hospital Universitario La Paz revisó y aprobó los  protocolos del experimento, tal como exigen los  Dictámenes Europeos para la protección de los  animales utilizados con fines científicos y experimentales  (86/609/EEC). <i>      <p ="line-height: 150%; margin-top: 0; margin-bottom: 0">Protocolos  anestésicos </i>     <p ="line-height: 150%; margin-top: 0; margin-bottom: 0">La premedicación  consistió en la administración  intramuscular de ketamina (20 mg/kg) (Ketolar<sup>®</sup>,  Parke-Davis), diacepan (1 mg/kg) (Valium<sup>®</sup>10,  Roche) y atropina (0,05 mg/kg)  (Atropina<sup>®</sup>, Bräun) conjunta en la misma jeringa.  Cuando los animales fueron trasladados al quirófano, se  procedió a la preoxigenación por medio de  una mascarilla de Hall (5-6 l/min) durante un  tiempo mínimo de cinco minutos. La inducción se  realizó por medio de isofluorano (Forane<sup>®</sup>, Abbott  Laboratories, S.A., Madrid) al 5% hasta alcanzar un  nivel anestésico suficiente para permitir la  intubación endotraqueal y la canalización de una vía  venosa permeable. Después de aplicar presión en la  base del pabellón auricular para distender la  vena auricular, canalizamos esta vía  venosa utilizando un catéter de 20G de calibre y 2,5  cm de longitud, con el fin de tener una vía  permeable para la administración de fármacos y el  oportuno protocolo de mantenimiento de fluidos.  Comenzó entonces la administración de  Ringer Lactato (10 ml/kg/h). Se fijó la vía con  esparadrapo adhesivo pegado alrededor de la  oreja.     <p ="line-height: 150%; margin-top: 0; margin-bottom: 0">La intubación  endotraqueal se realizó con el  animal en posición de decúbito prono. Se utilizó un  tubo endotraqueal de 7 mm d.i. Una vez finalizada la  intubación, se instauró ventilación  mecánica empleando para ello un ventilador (Anaesthesia  Ventilator 7700, Ohmeda, England) con  una fracción inspirada (Fi) de oxígeno del 100%,  una presión inspiratoria pico máxima (PIP)  de 20 cm de H<sub>2</sub>O, un volumen corriente (V<sub>T</sub>)  de 10-15 ml/kg, y una presión positiva  intermitente (PEEP) de 5 cm de H<sub>2</sub>O, para mantener la  normocarmia (35-45 mm Hg). El mantenimiento  anestésico se realizó con isofluorano  (2-2,5%). La concentración alveolar mínima (CAM)  de isofluorano para el suido es 1,45-  2,04%.     <p ="line-height: 150%; margin-top: 0; margin-bottom: 0">La preanalgesia  consistió en la administración de un  fármaco opiáceo, petidina (2 mg/kg IV) (Dolantina<sup>®</sup>,  Bayer), en combinación con un antiinflamatorio no  esteroideo (Aine), ketorolaco (0,5 mg/kg  IV) (Droal<sup>®</sup>, Laboratorios Vita, S.A.). <i>      <p ="line-height: 150%; margin-top: 0; margin-bottom: 0">Monitorización </i>     <p ="line-height: 150%; margin-top: 0; margin-bottom: 0">Los animales se  monitorizaron de forma continuada  durante toda la anestesia. Esta monitorización  consistió en capnografía, oximetría, concentraciones  espiradas de oxígeno e isofluorano, pulsioximetría (Capnomac  Ultima, Datex-Ohmeda.  Helsinki. Finland), electrocardiograma (ECG) y  presión sanguínea no invasiva (PSNI) (Cardiocap II,  Datex-Ohmeda. Helsinki. Finland). La pinza de  pulsioximetría se puso en la lengua. Un sensor de  temperatura fue colocado en esófago. <i>      <p ="line-height: 150%; margin-top: 0; margin-bottom: 0">Técnica quirúrgica </i>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p ="line-height: 150%; margin-top: 0; margin-bottom: 0">Con el animal  colocado en decúbito lateral  izquierdo (inicialmente elegimos el riñón derecho ya  que el izquierdo tiene más probabilidad de tener  más de una vena, lo que dificultaría enormemente la  anastomosis venosa) realizamos el  neumoperitoneo con aguja de Veress pinchando a nivel  umbilical. Se trabajó con presiones intraabdominales de  12-13 mm Hg. Procedemos a la  colocación de los trócares; en esta primera fase  colocamos inicialmente tres trócares (dos de 10 mm,  uno para la cámara y otro para la mano  derecha y uno de 5 mm para la mano izquierda)  dispuestos en función de la posición del riñón del  animal, buscando que la triangulación entre los tres  elementos sea la adecuada. Comenzamos la  disección abriendo el peritoneo por el polo inferior renal  hasta identificar el uréter que nos llevará al  hilio renal, si bien esta maniobra no es  necesaria en estos animales dada la escasa presencia de  grasa. Es importante no liberar la cara  posterior renal, ya que de esta manera el riñón se  encontrará más fijo y ésto nos facilitará la posterior  canulación de la arteria renal. Una vez disecado el  hilio renal con la máxima longitud de  arteria y vena renal, se procede al clampaje de los  mismos con clips laparoscópicos (animales de este  tamaño no requieren más de un clip y la vena  generalmente no requiere el uso de Endo GIA).  A continuación, con tijera laparoscópica recta  se procede a hacer una pequeña apertura en la  cara anterior de la arteria renal que nos permitirá  canularla para realizar la irrigación del  riñón. Esta irrigación la realizaremos con un  Abbocath del 24 al que le conectaremos el sistema de  irrigación y procederemos a la instilación de  Eurocollins<sup>5</sup>, previamente enfriado en nevera. El  Abbocath con la conexión de irrigación lo  introduciremos a través de un cuarto puerto de 10 mm  colocado entre los puertos de nuestras  manos. Se canula la arteria renal y se comienza a  irrigar el riñón, mientras realizamos la apertura de la  vena renal previamente clipada y referenciamos su  luz con un Prolene de 7/0. La irrigación  durará aproximadamente 15-20 minutos, hasta  que comience a salir por la vena líquido de  irrigación. Cortamos la arteria y la espatulamos.     <p ="line-height: 150%; margin-top: 0; margin-bottom: 0">En la siguiente  fase se realiza la disección de vasos  iliacos (común y externa) y se dejan preparados para  el clampaje previo a la anastomosis. En  este momento se termina de disecar todo el riñón  así como el uréter para permitirnos su descenso y  rotación hasta afrontar el hilio renal a los vasos  iliacos. Para el clampaje vascular se pueden  emplear pinzas vasculares laparoscópicas (Bulldogs)  o, en caso de no disponer de ellas, utilizar  vessel-loop con un clip laparoscópico que haga  la función de fruncir el vessel-loop al vaso.     <p ="line-height: 150%; margin-top: 0; margin-bottom: 0">La fase de  anastomosis vascular es probablemente la  más compleja y la que requiere mayores  recursos. Colocamos un nuevo trócar de 5 mm en la  zona inguinal del animal, justo delante de la pata  trasera, para la mano izquierda. Comenzamos  clampando solamente la vena iliaca externa; es el  momento de administrar intravenosamente  heparina a dosis de 1 ml/kg. Abrimos la vena con un  corte transversal realizado con pinzas rectas,  teniendo en cuenta que se trata de vasos de aproximadamente 3-4  mm de diámetro. Identificamos la  vena renal, que se suele retraer, gracias al punto  de referencia dado previamente. La anastomosis  vascular la vamos a realizar con dos  suturas continuas de Prolene 7/0 (es conveniente  evitar la aguja Visi Black ya que es más frágil y no  es infrecuente que se rompa). Comenzaremos con  la cara posterior de la vena, pasando la  sutura por la cara interna. A continuación  daremos la sutura continua de la cara anterior. Los  primeros puntos son los más complejos ya que  la vena renal se encuentra completamente  retraída. La labor del ayudante será la de mantener con  una pinza de agarre la vena renal próxima a la  iliaca. Una vez terminada la sutura, se desclampa la  vena iliaca. En ninguno de los casos realizados se  observó fuga de sangre por la anastomosis. El  siguiente paso es clampar la arteria iliaca  externa de la misma manera que la vena. La  apertura se realiza de forma similar, dando un corte  con tijera recta en la cara anterior. Se procede a la  anastomosis arterial con dos suturas continuas de  Prolene 7/0, empezando por la cara posterior y  pasando la sutura por dentro. Finalmente se  desclampa la arteria iliaca. Tampoco aquí se  observó fuga tras el desclampaje.     <p ="line-height: 150%; margin-top: 0; margin-bottom: 0">Una vez cerrados  los trayectos de los trócares se  despierta al animal y se le mantiene vivo para  proceder a su sacrificio a los 5 días, analizándose  entonces en Anatomía Patológica los riñones  transplantados.<b>      <p align="center">RESULTADOS </b>     <p ="line-height: 150%; margin-top: 0; margin-bottom: 0">Esta cirugía ha  sido realizada por completo en dos  animales, con un tiempo quirúrgico total de 8  horas cada una. El tiempo de isquemia caliente  (desde el clampaje hiliar hasta la canulación de la  arteria) fue de 5 minutos en el primer caso y 5,30  minutos en el segundo caso.     <p ="line-height: 150%; margin-top: 0; margin-bottom: 0">La vena iliaca  externa estuvo clampada 3 horas  en ambos casos. La diferencia estuvo en el  clampaje de la arteria. En el primer caso se clampó al  mismo tiempo que la vena y el clampaje total  de la arteria fue de 4 horas (la sutura se realizó en  aproximadamente 1 hora), produciéndose una  parálisis de la extremidad inferior cuando se  despertó al animal, que prácticamente no llegó a  recuperar en el post-operatorio. En el segundo caso  se varió la técnica y se realizó primero el  clampaje y la anastomosis venosa, que es la más  laboriosa (3 horas), sin clampar la arteria iliaca.  Posteriormente se realizó la anastomosis arterial en 1  hora y 15 minutos. En el post-operatorio el  animal movía con normalidad las extremidades  inferiores.     <p ="line-height: 150%; margin-top: 0; margin-bottom: 0">Al sacrificar a  los animales a los 5 días, el que tenía  dificultad para movilizar la extremidad trasera  derecha presentaba una trombosis de la  arteria iliaca externa y de la arteria renal, habiéndose  perdido el implante. En el segundo caso la  arteria iliaca y renal presentaban latido y flujo.<b>      <p align="center">DISCUSIÓN </b>     <p ="line-height: 150%; margin-top: 0; margin-bottom: 0">Como se indicó en  la introducción, el objetivo  principal en esta cirugía era la evaluación del  autotransplante renal como modelo de aprendizaje  laparoscópico, técnica que nos permite añadir la  sutura vascular a nuestros recursos. A las  dificultades propias de la sutura vascular hay que  añadir dos factores que han aumentado de forma  considerable la dificultad de la cirugía en este  estudio, como son el tamaño del animal y el del  instrumental y que deben ser tenidos en  cuenta a la hora de realizar cualquier cirugía por vía  laparoscópica.     ]]></body>
<body><![CDATA[<p ="line-height: 150%; margin-top: 0; margin-bottom: 0">El tamaño del  animal, hembras de entre 15 y 17 kg,  resultó pequeño, lo que se tradujo en la  presencia de vasos renales e iliacos de reducido  diámetro que dificultaron en gran medida la  sutura vascular. Animales más grandes deberían  facilitar la técnica sobre todo al comienzo del  aprendizaje. El hecho de elegir hembras como  modelo experimental en este caso no es imprescindible,  aunque nos permite el entrenamiento en  otras cirugías más sencillas que pueden ser  realizadas posteriormente en el animal o en su  cadáver y que requieren la presencia de útero, como  la sutura vésico-ureteral en el que empleamos el  útero como modelo de uréter. Así mismo, el  instrumental empleado deberá ajustarse al  tamaño de la sutura empleada ya que su nocorrespondencia  ocasiona deformaciones en la  aguja. Aún así, nosotros fuimos capaces de realizar la  técnica con porta-agujas de 5 mm, en lugar de  los 3 mm que deberían haber sido empleados en  animales de ese peso.     <p ="line-height: 150%; margin-top: 0; margin-bottom: 0">Otro aspecto a  tener en cuenta es el sistema de  enfriamiento para disminuir el tiempo de  isquemia caliente. En nuestro caso hemos empleado la  canulación de la arteria renal y su posterior  irrigación con Eurocollins previamente  enfriado a 4ºC, aunque los resultados obtenidos han  sido sastisfactorios en cuanto a la realización de  las anastomosis vasculares, ya que no hubo  sangrados después del desclampaje y se observaba  latido, la función renal se vio seguramente  dañada por el sistema de enfriamiento usado. Para  mantener la funcionalidad del riñón a lo largo  del transplante se debería añadir al sistema aquí  empleado una fuente de enfriamiento externo,  consistente en una bolsa de extracción de pieza  de laparoscopia con hielo muy picado que se  pudiera introducir a través del trócar o con la  instilación de suero a 4º en la que se introduciría el  riñón. Sin embargo, al no ser el objetivo del trabajo la  consecución de un autotransplante funcionante, se  optó por el otro sistema que disminuye el  tiempo quirúrgico en gran medida.     <p ="line-height: 150%; margin-top: 0; margin-bottom: 0">Posteriormente a  estos dos autotransplantes se  han realizado otras técnicas laparoscópicas en  nuestro Quirófano Experimental (neovejiga intestinal,  anastomosis vésico-uretral) que ya se venían  realizando con anterioridad, notándose un  notable incremento en la rapidez y seguridad de la  técnica quirúrgica, que se traducen en una  disminución efectiva de los tiempos quirúrgicos.     <p ="line-height: 150%; margin-top: 0; margin-bottom: 0">Indudablemente,  esta cirugía no es la técnica más  adecuada para iniciarse en laparoscopia. Ha sido  realizada en nuestro Servicio tras un largo  proceso de aprendizaje que comenzó con técnicas  básicas (manejo de endotrainer, ejercicios de sutura) que  van ganando en complejidad de forma escalonada  (nefrectomía, sutura vesical, disección vascular,  nefrectomía parcial, anastomosis vésico-ureteral,  colgajo vesical, anastomosis vésico-uretral,  neovejiga intestinal), pero ha resultado ser de gran ayuda  a la hora de adquirir habilidad en el manejo del  instrumental y de la visión espacial, así como en el  ejercicio de disección vascular.<b>      <p align="center">REFERENCIAS </b>     <!-- ref --><p>1. SAKTI DAS.:  Laparoscopia urológica avanzada. <i>  Clínicas Urológicas de Norteamérica </i>2001; <b>1</b>: 5-14.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=066531&pid=S0210-4806200400010000500001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>2. GÜNTER  JANETSCHEK, JENS RASSWEILER.:  Cirugía laparoscópica en urología. <i>Ed. Masson </i>1998; <b> 6</b>:  55-64.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=066532&pid=S0210-4806200400010000500002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>3. TOPEL HC.:  Endoscopio suturing and knot tying  manual. Ethicon, Hamburg 1991.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=066533&pid=S0210-4806200400010000500003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>4. HUNTER JG,  SACKIER JM.: Training for minimally  invasive surgery. <i>Mc Graw-Hill</i>. New York 1993.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=066534&pid=S0210-4806200400010000500004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>5. JOHN A.  LIBERTINO.: Campbell's Urology 7ªEd. Walsh,  Retik, Vaughan, Wein. <i>Ed. Saunders</i>; <b>12</b>:  460-489.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=066535&pid=S0210-4806200400010000500005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p ="line-height: 150%; margin-top: 0; margin-bottom: 0">&nbsp; <hr width="30%" align="left">       <p ="line-height: 150%; margin-top: 0; margin-bottom: 0">Dr. A. Aguilera  Bazán    <br> Servicio de  Urología. Hospital La Paz    <br> Pº de la  Castellana, 261    <br> 28046 Madrid     <p ="line-height: 150%; margin-top: 0; margin-bottom: 0">(Trabajo recibido  el 1 septiembre 2003) <b> &nbsp; </b>     <p ="line-height: 150%; margin-top: 0; margin-bottom: 0"><b> <hr>       <p align="center">COMENTARIO  EDITORIAL </b>     <p ="line-height: 150%; margin-top: 0; margin-bottom: 0">El desarrollo de  las técnicas laparoscópicas ha  revolucionado la cirugía urológica en la última  década. En particular en el ámbito del trasplante renal  la menor invasividad de la nefrectomía  laparoscópica ha incrementado el número de  trasplantes renales con donante vivo, incluso en un  país como España en el que la alta donación de  cadáver reducía clásicamente la tasa de trasplante renal  con donante vivo por debajo del 1%.     <p ="line-height: 150%; margin-top: 0; margin-bottom: 0">Sin embargo, la  utilidad de la laparoscopia en la  cirugía renovascular parece mucho más controvertida. De  hecho, tan sólo existe una referencia en la  clínica de reparación laparoscópica de un  aneurisma de arteria renal, si bien es cierto que  en manos de I. Gill<sup>1</sup>, una de las máximas  autoridades en laparoscopia urológica y pionero en  muchas técnicas quirúrgicas desde el ámbito de la  laparoscopia.     ]]></body>
<body><![CDATA[<p ="line-height: 150%; margin-top: 0; margin-bottom: 0">Existe una  referencia experimental previa de  autotrasplante renal en cerdo<sup>2</sup>, igualmente del Grupo  de la Cleveland Clinic, que reconoce la  dificultad técnica, la larga duración y el hecho de que  la realización en la práctica clínica, aunque quizá  no esté muy lejana, no es una realidad en la  actualidad.     <p ="line-height: 150%; margin-top: 0; margin-bottom: 0">Por ello, aunque  el presente trabajo incluye  solamente 2 animales, constituye la primera referencia de  esta técnica en la literatura española y  describe de modo detallado los pasos que incluye la  misma: nefrectomía, perfusión fría in situ y  técnica de anastomosis vascular, describiendo las  dificultades que cada uno de estos pasos conlleva. En  cualquier caso, la finalización de este tipo  de cirugía laparoscópica por parte de los  autores merece la felicitación por su adiestramiento en el  ámbito experimental de la laparoscopia  urológica.<b>       <p align="center">REFERENCIAS </b>     <p ="line-height: 150%; margin-top: 0; margin-bottom: 0">1. GILL IS, MURPHY  DP, HSU T, et al: Laparoscopic  repair of renal artery aneurysm<i>. J Urol </i>2001; <b>166: </b>  202-205.     <p ="line-height: 150%; margin-top: 0; margin-bottom: 0">2. KAOUK H, SUNG  GT, CILL IS: Laparoscopic renal  autotransplantation. <i>J Urol </i>2001; <b>165: </b>352 <i><b>       <p align="right">Fdo.: F.J. Burgos  Revilla    <br> </b></i>Hospital Ramón y Cajal.    <br> Universidad de  Alcalá. Madrid       ]]></body><back>
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