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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Supresión andrógena en cáncer de próstata: ¿tratamiento paliativo?]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Hospital Univ. Miguel Servet Servicio de Urología ]]></institution>
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</front><body><![CDATA[   <i>     <p ="line-height: 150%; margin-top: 0; margin-bottom: 0"><font size=5>EDITORIAL</font>     <p ="line-height: 150%; margin-top: 0; margin-bottom: 0">&nbsp;     <p ="line-height: 150%; margin-top: 0; margin-bottom: 0"><b><font size="4">SUPRESIÓN  ANDRÓGENA EN  CÁNCER DE  PRÓSTATA  ¿TRATAMIENTO  PALIATIVO?</font>     <p ="line-height: 150%; margin-top: 0; margin-bottom: 0">Mª.J. Gil Sanz </b>     <p ="line-height: 150%; margin-top: 0; margin-bottom: 0"><b>Servicio de  Urología.    <br> Hospital Univ.  Miguel Servet.    <br> (Prof. L.A. Rioja  Sanz)    <br> Zaragoza.</b> <font FACE="Times New Roman">     <p ="line-height: 150%; margin-top: 0; margin-bottom: 0">&nbsp; </font> </i>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p ="line-height: 150%; margin-top: 0; margin-bottom: 0">Década tras  década hemos etiquetado a la supresión androgénica como  una terapia paliativa del cáncer de próstata. ¿Es este  calificativo correcto?     <p ="line-height: 150%; margin-top: 0; margin-bottom: 0">Si nos atenemos  estrictamente a las definiciones lingüísticas<sup>1</sup>, CURAR  es sanar, hacer desaparecer una enfermedad y PALIAR es aliviar el  padecimiento, los síntomas causados por una enfermedad o  cualquier efecto de ella.     <p ="line-height: 150%; margin-top: 0; margin-bottom: 0">Quizá el bloqueo  androgénico no pueda considerarse curativo, pero tal  vez sea menospreciarlo el considerarlo sólo un tratamiento paliativo. Este  calificativo, sin duda, puede aplicarse a un analgésico que  mitigue el dolor lumbar producido por una metástasis ósea, pero parece  inadecuado para un tratamiento que no actúa sobre el síntoma sino sobre  un mecanismo que controla el crecimiento celular tumoral, es decir  sobre los andrógenos, bien disminuyendo su secreción por castración  quirúrgica o por el bloqueo del eje hipotálamo-hipófiso-gonadal como  lo hacen los análogos de la LHRH o los estrógenos o bien por el  bloqueo del receptor androgénico en la célula tumoral como lo hacen los  antiandrógenos.     <p ="line-height: 150%; margin-top: 0; margin-bottom: 0">Claro está que el  bloqueo androgénico va a aliviar los síntomas causados por  el cáncer de próstata, y así puede conseguir, y todos lo hemos  comprobado en ocasiones, eliminar el dolor óseo secundario a una  metástasis vertebral, el edema de una extremidad inferior producido por  la compresión de una metástasis ganglionar y también permitir al  paciente recuperar la micción espontánea que había perdido por la  extensión local del tumor o recuperar la permeabilidad de un uréter  atrapado, y todo esto lo consigue no porque trate el síntoma como lo puede  hacer un analgésico o cualquier tratamiento paliativo, sino porque el  bloqueo androgénico es capaz de disminuir el volumen tumoral.  Histológicamente se produce una regresión tumoral que incluye una  reducción del tamaño celular, pérdida de la prominencia nucleolar y de la  arquitectura glandular, vacuolización citoplasmática y apoptosis<sup>2</sup>. Se ha  podido comprobar un reducción del tamaño tumoral mediante valoración por  ultrasonidos, reducción que es más llamativa cuanto más se  alarga el tratamiento hormonal<sup>3,4</sup>. Algunos autores han observado una  disminución del volumen tumoral de aproximadamente un 40-50%  durante los primeros tres meses de tratamiento<sup>5</sup>. Por tanto hay una  reducción objetiva del volumen tumoral, no es sólo una respuesta subjetiva. El  problema de la oncología es que nos limitamos a definir a los tratamientos como  curativos o como paliativos, y de esta forma al que no le  podemos poner la etiqueta del primero le ponemos la del segundo. En otras  especialidades no ocurre así y por poner un ejemplo, probablemente a  ningún endocrinólogo especializado en diabetes se le ocurriría  etiquetar a la insulina como un simple tratamiento paliativo y desde  luego, no es curativo.     <p ="line-height: 150%; margin-top: 0; margin-bottom: 0">Un problema  fundamental que nos encontramos en las enfermedades  oncológicas en lo que a su tratamiento se refiere es el desconocimiento de su  etiología, que nos priva del principal tratamiento curativo de cualquier otra  enfermedad, el etiológico. En la enfermedad oncológica y aún utilizando el  tratamiento que consideremos más curativo para ella hacemos  desaparecer el tumor que vemos, pero no estamos corrigiendo el problema  intrínseco que ha hecho que el DNA de una célula en un determinado  momento se haya alterado y escapándose a los mecanismos de defensa del  organismo permita que esta célula se reproduzca desarrollando finalmente el  tumor. Esto puede volver a ocurrir, por qué no, incluso después de que  hayamos aplicado el tratamiento que pensábamos curativo.     <p ="line-height: 150%; margin-top: 0; margin-bottom: 0">Otro problema son  las dificultades que tenemos en muchas ocasiones en  medir la respuesta al tratamiento sobre todo en la enfermedad diseminada, que  requiere repetir periódicamente pruebas de imagen de todas las  lesiones mensurables, existiendo zonas de afectación como el hueso o  patrones de afectación como la linfangitis en el pulmón, que se consideran no  mensurables y que además dicha respuesta debería documentarse con  criterios anatomopatológicos.     <p ="line-height: 150%; margin-top: 0; margin-bottom: 0">En el carcinoma de  próstata nos encontramos con los dos problemas. El  primero podría explicar en parte por qué pacientes con un tumor localizado  sometidos a una prostatectomía radical sufren progresión y el segundo las  dificultades de medir la respuesta del bloqueo androgénico dado que las  metástasis óseas, difíciles de mensurar, son las más frecuentes en la  enfermedad diseminada y aunque disponemos del privilegio de disponer de un  marcador tumoral como es el PSA, la respuesta al tratamiento puede  resultar difícil de medir con certeza.     <p ="line-height: 150%; margin-top: 0; margin-bottom: 0">Pero no deja de  haber casos en los que sí hemos podido medir esa respuesta, tales  como aquellos pacientes que con una cáncer de próstata se han  sometido a una prostatectomía radical tras recibir terapia endocrina  neoadyuvante y no  ha aparecido tumor en la pieza. Esto ha sido observado por  algunos autores hasta en el 5.6% de los casos<sup>4</sup>. Las interpretaciones  más  aceptadas de este hecho son que o bien el tumor inicial era mínimo o que los  cambios celulares producidos por el bloqueo hormonal pueden enmascarar y así  dificultar la precisión del patólogo. No se nos ha ocurrido concluir diciendo que  se trata de un tumor en remisión completa gracias al tratamiento  endocrino, como diríamos de la resección transuretral cuando encontramos pT0  en una pieza de cistectomía por tumor vesical infiltrante o de la quimioterapia  cuando no encontramos tumor tras una linfadenectomía de masa  residual en un tumor de testículo. Algunos autores concluyen que la desaparición del  tumor con la terapia hormonal no necesariamente implica una buena  evolución clínica, porque algunos de los pacientes pT0 en la pieza de  prostatectomía sufren progresión bioquímica<sup>4</sup>. Pero tenemos que  aceptar que este  hecho no diferencia en nada al tumor prostático de los otros tumores ¿no  progresan también tumores testiculares después de una linfadenectomía pT0 o  tumores vesicales después de una cistectomía pT0?.     <p ="line-height: 150%; margin-top: 0; margin-bottom: 0">También se ha  podido medir la respuesta mediante TAC en pacientes con  afectación ganglionar, observando en algunos casos una desaparición  completa de las mismas. Dentro de los tumores urológicos, a excepción del de  testículo con la quimioterapia, es en el de próstata en el que se han  observado las respuestas más espectaculares en enfermedad ganglionar con  la hormonoterapia. El problema es que muchas veces a los pacientes  diseminados al sistema linfático o a distancia se les sigue sólo con el PSA y no  con pruebas repetidas de imagen (TAC, gammagrafía) que nos darían una  idea más fiel de la respuesta objetiva obtenida y de la duración de la  misma.     <p ="line-height: 150%; margin-top: 0; margin-bottom: 0">Por otra parte,  ¿podríamos calificar un tratamiento que es capaz de alargar la  supervivencia<sup>6</sup> de forma significativa como un tratamiento paliativo?. Está  demostrado que el paciente metastatizado, aunque no lo curemos, vive  más si le aplicamos el bloqueo androgénico (VACURG II<sup>7</sup>). Un  tratamiento  paliativo, es decir el que alivia el síntoma, no es capaz de alargar la  supervivencia de forma significativa. En enfermedad con afectación linfática,  Messing y cols.<sup>8</sup> reportan una serie de 98 pacientes sometidos de forma  randomizada a terapia hormonal adyuvante o no a la prostatectomía,  encontrando una diferencia significativa en la supervivencia global a favor  de los que recibieron la hormonoterapia.     ]]></body>
<body><![CDATA[<p ="line-height: 150%; margin-top: 0; margin-bottom: 0">No hablemos ya del  paciente que no está diseminado, que es capaz de vivir  con su enfermedad y su terapia hormonal durante muchos años.  Algunos lo achacarán, sin duda, a que es un tumor de crecimiento lento o  quizás a que son casos seleccionados. En enfermedad localmente avanzada, Bolla  y cols.<sup>9 </sup>demuestran una mejoría en la supervivencia en pacientes que  son tratados con terapia hormonal adyuvante a la radioterapia  frente a los tratados con radioterapia sola. Incluso se está cuestionando en estos  momentos si la terapia hormonal sola sería igual de eficaz en estos  pacientes que la radioterapia más hormonoterapia. En este sentido,  Fowler<sup>10</sup> reporta recientemente una supervivencia cáncer específica a  5 y 8  años del 92% y del 80% en 208 pacientes con tumor de próstata localmente  avanzado (T3-T4) tratados con supresión androgénica, superponible a la  reportada por otros autores con radioterapia y hormonoterapia combinadas<sup>11</sup>. En  cuanto a los tumores localizados (T2) hay experiencias<sup>12</sup> que  sugieren que un tratamiento largo y continuado de más de 6 años es muy  eficaz en su control, apuntando la posibilidad de que en algunos casos sea  incluso curativo, al no observar elevación del PSA 5 años después de haber  suspendido el mismo.     <p ="line-height: 150%; margin-top: 0; margin-bottom: 0">Otra idea que nos  hace pensar en que es sólo paliativo es el dogma que  también vamos arrastrando década tras década de que &quot;irremediablemente todos  los cánceres de próstata se hacen a la larga hormonorresistentes con  una media de 18 meses aproximadamente&quot;. Quizás esto sea más o  menos cierto en el paciente ya diseminado, pero hay muchos otros  pacientes que están siendo tratados en estadios más precoces: tumores  localmente avanzados, progresión bioquímica post-tratamiento curativo o  tumores localizados en pacientes mayores que llevan años y años controlados y sin  sufrir ningún tipo de hormonorresistencia. En nuestra serie de  pacientes tratados con terapia hormonal presentada con motivo del Tema  Monográfico del Congreso Nacional de Urología del 2001<sup>13</sup>, de 377  pacientes  tratados entre 1986 y 2000, con una mediana de seguimiento de 38 meses  (9-177), se habían hecho hormonorresistentes 149. De los 228  pacientes restantes, 127 (84 T1-2, 27 T3-4, 16 N+ o M+) llevaban más de 2  años de tratamiento y 40 (25 T1-2, 11 T3-4, 4 N+ o M+) llevaban más de 5  años, todos seguían respondiendo.     <p ="line-height: 150%; margin-top: 0; margin-bottom: 0">Y en el peor de  los casos, que esto fuera cierto y la mayoría se hicieran  hormonorresistentes, por qué en lugar de decir que el bloqueo androgénico es  sólo paliativo, no decimos que el bloqueo androgénico no puede curar este  tumor porque parte de su población celular no es andrógeno dependiente y  evidentemente nunca va a poder eliminarla. Pero no por esto este  tratamiento es ineficaz, es eficaz para un subgrupo de células del tumor, pero  el problema es el propio tumor, su heterogeneidad, no el tratamiento que  estamos aplicando. Será necesario aplicar otro tratamiento adyuvante al  hormonal, para que desaparezca la otra población celular.     <p ="line-height: 150%; margin-top: 0; margin-bottom: 0">Esto también  ocurre en otros tumores, por ejemplo el testicular. Si un tumor  no seminomatoso con varios componentes (carcinoma embrionario,  teratoma, tumor del saco vitelino) con afectación retroperitoneal es sometido a  quimioterapia y posterior cirugía de masa residual y el anatomopatólogo nos  informa que en la masa residual hay teratoma, no concluimos  diciendo que la quimioterapia es sólo paliativa, sino que interpretamos que  ha quedado teratoma porque no es sensible a la quimioterapia, que  incluso podría haber podido crecer con la misma (Growing síndrome). Lo  que es preciso en este paciente es asociar dos tratamientos coadyuvantes, la  quimioterapia que va a curar unas poblaciones celulares (carcinoma  embrionario, saco vitelino) y la cirugía que va a curar la población  teratomatosa quimiorresistente (léase hormonorresistente en cáncer de  próstata).     <p ="line-height: 150%; margin-top: 0; margin-bottom: 0">Tras lo expuesto,  invitamos a todos los urólogos a hacerse de nuevo la  pregunta que encabezaba nuestro relato.¿Es correcto llamar paliativo a un  tratamiento que actúa sobre el crecimiento tumoral, disminuye objetivamente el  volumen tumoral y permite alargar la supervivenvia del paciente?     <p ="line-height: 150%; margin-top: 0; margin-bottom: 0">¿Cómo definiría la  comunidad científica oncológica el descubrimiento en el  año 2003 de lo que Charles Huggins genialmente nos aportó en 1941?. La  eficacia de la manipulación hormonal y la constatación de sus efectos ¿no  sería calificada como uno de los descubrimientos del siglo?     <p ="line-height: 150%; margin-top: 0; margin-bottom: 0">¿Qué valoración  haría la Urología de un agente que lograra en el cáncer  vesical o en el cáncer renal diseminados la mitad de los efectos que hoy  podemos ofrecer a nuestros pacientes con cáncer prostático avanzado?. Quizá  el sentido peyorativo que hoy se identifica con paliativo como algo  parcial y temporal, merecería otra denominación más contundente.  Reflexionemos sobre ello.     <p ="line-height: 150%; margin-top: 0; margin-bottom: 0"><b> <hr width="30%" align="left"> <font SIZE="3"> </font>     <p ="line-height: 150%; margin-top: 0; margin-bottom: 0">REFERENCIAS</b>     <p ="line-height: 150%; margin-top: 0; margin-bottom: 0">1. REAL ACADEMIA  ESPAÑOLA: Diccionario de la Lengua Española, XXII edición, Ed.  Espasa, Madrid 2001.     ]]></body>
<body><![CDATA[<p ="line-height: 150%; margin-top: 0; margin-bottom: 0">2. GOLDSTEIN NS,  BEGIN LR, GRODY WW et al.: Minimal or no cancer in radical  prostatectomy specimens. Am J Surg Pathol 1995; <b>19 (9): </b> 1.002-1.009.     <p ="line-height: 150%; margin-top: 0; margin-bottom: 0">3. VAN DER KWAST  TH, TETU B, CANDAS B et al.: Prolonged neo-adjuvant  combined androgen blockade leads to a further reduction of prostatic tumour  volume: three versus six months of endocrine therapy. Urology 1999; <b> 53: </b>523- 529.     <p ="line-height: 150%; margin-top: 0; margin-bottom: 0">4. LORENTE JA,  ARANGO O, BIELSA O et al.: A longer duration of neo-adjuvant  combined androgen blockade prior to radical prostatectomy may lead to lower  tumour volume of localised prostate cancer. Eur Urol 2003; <b>43: </b> 119-123.     <p ="line-height: 150%; margin-top: 0; margin-bottom: 0">5. LABRIE F, CUSAN  L, GÓMEZ JL et al.: Downstaging by combination therapy with  flutamide and an LHRH agonist before radical prostatectomy. Cancer  Survey 1995; <b>23: </b>149-156.     <p ="line-height: 150%; margin-top: 0; margin-bottom: 0">6. DEMERS RY,  TIWARI A, WEI J et al.: Trends in the utilization of androgendeprivation  therapy for patients with prostate carcinoma suggest an effect on  mortality. Cancer 2001; <b>92 (9): </b>2.309-2.317.     <p ="line-height: 150%; margin-top: 0; margin-bottom: 0">7. BYAR DP AND  CORLE DK.: Hormone therapy for prostate cancer: results of the  Veterans Administration Cooperative Urological Research Group studies. NCI  Monogr 1988; <b>7: </b>165.     <p ="line-height: 150%; margin-top: 0; margin-bottom: 0">8. MESSING EM,  MANOLA J, SAROSDY M et al.: Inmediate hormonal therapy  compared with observation after radical prostatectomy and pelvic lymphadenectomy in  men with node-positive prostate cancer. N Engl J Med 1999; <b>34: </b>  1.781-1.788.     <p ="line-height: 150%; margin-top: 0; margin-bottom: 0">9. BOLLA M,  GONZÁLEZ D, WARDE P et al.: Improved survival in patients with  locally advanced prostate cancer treated with radiotherapy and goserelin. N Engl  J Med 1997; <b>337 (5): </b>295-300.     <p ="line-height: 150%; margin-top: 0; margin-bottom: 0">10. FOWLER JE,  BIGLER SA, WHITE PC, DUNCAN WL.: Hormone therapy for  locally advanced prostate cancer. J Urol 2002; <b>168: </b>546-549.     <p ="line-height: 150%; margin-top: 0; margin-bottom: 0">11. SHIPLEY W, LU  JD, PILEPICH MV et al.: Does neoadjuvant hormone treatment  compromise subsequent androgen suppression in prostate cancer  patients who fail initial radiation therapy: a secondary analysis of RTOG 86- 10. Intl J Rad Oncol Biol Phys 2000; <b>48: </b>169.     ]]></body>
<body><![CDATA[<p ="line-height: 150%; margin-top: 0; margin-bottom: 0">12. LABRIE F,  CANDAS B, GÓMEZ JL, CUSAN L.: Can combined androgen blockade  provide long-term control or possible cure of localized prostate cancer?  Urology 2002; <b>60: </b>115-119.     <p ="line-height: 150%; margin-top: 0; margin-bottom: 0">13. GIL P, GIL MJ,  ALLEPUZ C et al.: Tratamiento del cáncer de próstata hormonorresistente.  Experiencia del Hospital Universitario Miguel Servet. A.  Resultados. En: Allepuz C, Gil MJ y Gil P. Tratamiento del cáncer de próstata  hormonorresistente. Tema Monográfico LXVI Congreso Nacional de  Urología. Ene Ediciones, Madrid 2001; 105-112.       ]]></body>
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