<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>0210-4806</journal-id>
<journal-title><![CDATA[Actas Urológicas Españolas]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[Actas Urol Esp]]></abbrev-journal-title>
<issn>0210-4806</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[Asociación Española de Urología]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S0210-48062005000200001</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Urología antigua en Galicia]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Ancient Urology in Galicia (Spain)]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Fariña Pérez]]></surname>
<given-names><![CDATA[L.A.]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A01"/>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A01">
<institution><![CDATA[,Centro Médico Povisa Servicio de Urología ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[Vigo ]]></addr-line>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>00</day>
<month>02</month>
<year>2005</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>00</day>
<month>02</month>
<year>2005</year>
</pub-date>
<volume>29</volume>
<numero>2</numero>
<fpage>121</fpage>
<lpage>130</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S0210-48062005000200001&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S0210-48062005000200001&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S0210-48062005000200001&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri></article-meta>
</front><body><![CDATA[ <p><i><font size="4"><b>EDITORIAL</b></font></i></p>      <p>&nbsp;</p>     <p align="center"><font size=5><b>Urología antigua en Galicia</b></font></b></p>     <p align="center"><b>L.A. Fariña Pérez</b></p>      <p align="center"><i>Servicio de Urología. Centro Médico POVISA, Vigo</i></p>       <p align="center">    <table border="1" width="700">   <tr>     <td width="100%">           <blockquote>      <br>    <p align="center"><b>RESUMEN</b></p>     <p align="center">UROLOGÍA ANTIGUA EN GALICIA</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="left">Introducción: Aunque la Urología es una rama reciente de la ciencia y práctica médica, no  resulta contradictorio hablar de Urología antigua, como una reflexión sobre las formas de enfermar y de  tratar en épocas pasadas las  enfermedades genitourinarias, padecimientos que son reconocibles al compararlos  con las actuales. En este  trabajo se tiene presente la visión de la historia de la medicina desde el punto  de vista social y se procura dejar  a un lado la pretensión de crear un pasado mítico para la urología o de  subestimar las prácticas antiguas por  irracionales o acientíficas.    <br> Material y Método:  Revisión basada en fuentes primarias y sobre todo secundarias, referidas a la  medicina y  cirugía de las vías urinarias y genitales en Galicia y en la península ibérica,  durante la época antigua y medieval y  hasta la aparición de la medicina anatomo-clínica en el siglo XVIII.    <br> Resultado: La  peregrinación por el Camino de Santiago hizo surgir en Galicia centros de gran  importancia para  la atención a los enfermos, como el Monasterio de San Martín Pinario y el  Hospital de los Reyes Católicos, en  los que se siguen las pautas tradicionales en Europa, de cuidados y uso de  plantas medicinales. La medicina y  cirugía antiguas de las vías urinarias y genitales tiene en Galicia personajes  de gran interés, como el doctor  Romano, que fue instructor de médicos gallegos en el sondaje y la dilatación  uretral, e importantes pensadores como  el médico filósofo Francisco Sánchez y los frailes ilustrados Sarmiento y Feijóo,  quienes sin ser médicos,  pueden ser considerados como precursores de la medicina basada en pruebas.    <br> Comentarios: La  importancia que en su tiempo tuvieron los hospitales gallegos y las obras de  varios personajes  relacionados con Galicia, ocupan un lugar destacado en la historia antigua de la  cirugía de las vías urinarias y genitales.</p>     <p><font size="2">Palabras clave: Historia de la cirugía. Historia de la medicina.</font></p>      <p align="center"><b>ABSTRACT</b></p>     <p align="center">ANCIENT UROLOGY IN GALICIA (SPAIN)</p>     <p align="left">Introduction:  Although Urology is a recent branch of medical science and practice, it is not a  contradiction to  talk about ancient Urology, as a reflection on the ways of getting sick and  treating genitourinary diseases in past  times, sufferings that are recognized if compared to the present-day ones. This  paper takes into account the  social view of the history of medicine and tries to reject either the intention  to create a mythic past for urology or to  underestimate the ancient practices because of irrational or not scientific.    <br> Material y Method:  Review based on primary and secondary sources, with reference to the medicine  and  surgery of the urinary tract and genitalia in Galicia (Spain) and the Iberian  peninsula, from the ancient and  medieval periods, to the appearance of modern, anatomo-clinic medicine in the  XVIIIth century.    <br> Results: Because  of the pilgrimage through the Way of Saint James to Santiago de Compostela, many  centers of  great importance for the attention of sick people rose up in Galicia, like the  Monastery of Saint Martin  Pinario and the Hospital of the Catholic Kings, where traditional European  standars of patient care and use of  medicinal plants were followed in. Ancient medicine and surgery of the urinary  tract and genitalia had in Galicia,  characters of great interest, such as doctor Romano, instructor of Galician  practitioners in catheterisation and  urethral dilatation, and important thinkers such as the physician- philosopher  Francisco Sanchez and the erudite monks  Sarmiento and Feijoo, whom, without being doctors, may be considered as pioneers  of modern evidenced -  based medicine.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> Comments: The  importance that the Galician hospitals had in past times and the works of  several characters  related to Galician country, had a distinguished place in the ancient history of  the medicine and surgery of the urinary tract and genitalia.</font></p>     <p><font size="2">Keywords: History of urology. History of medicine.</font></p>        </blockquote>     </font>     </td>   </tr> </table></p>     <p>&nbsp;</p>      <p>Las nuevas  corrientes de historiografía médica,  surgidas en los últimos veinticinco años, han  cambiado la visión bastante simplista que se tenía  del progreso de la medicina y del nacimiento y  desarrollo de las especialidades médicas, una  visión basada en la épica de las conquistas médicas y en  el predominio de las biografías de personajes  supuestamente pioneros luchando contra el  entorno y las creencias de su tiempo. Ahora se  trata, más bien, de situar a la medicina y la cirugía en la  corriente histórica general, relacionándola con  la estructura social y las influencias  políticas, culturales y económicas de cada  momento y lugar<sup><font size="1">1-2</font></sup>. Los modernos profesionales de la  historia de la medicina suelen mostrar, por este  motivo, poco interés por la historia de las  especialidades médicas tal como ha sido contada  frecuentemente, -trazando una línea de continuidad entre  un pasado lleno de ignorancia y sufrimiento y un  presente de ciencia y de conocimiento-, pues  se generan muchos errores históricos  cuando se busca una explicación del pasado  basada en el desarrollo lógico de los hechos, y dejan  de considerarse otras explicaciones menos  racionales y más complejas .     <p>Quienes trabajan  en esta nueva visión, eminentemente  social, de la historia de la medicina,  sugieren mirar con otros ojos algunas prácticas  antiguas calificadas como irracionales o acientíficas, de  manera que podamos llegar a apreciar su  coherencia y sabiduría en el contexto social y la época  en que tuvieron lugar. También nos recuerdan lo  injustificado de hacer juicios sobre la  medicina antigua en función de las prácticas que se  tienen hoy en el mundo occidental, pues, por  ejemplo, estudios recientes han mostrado cómo la  medicina medieval galénica y árabe ofrecían ya una  red de asistencia médica y medios para abordar el  mundo de la enfermedad de su tiempo y  satisfacer el deseo de salud de una parte de la  población<sup><font size="2">3</font></sup>.     <p>Por otra parte,  carece de toda base científica y  racional, la tentación de crearse un pasado glorioso,  presente en las historiografías de la mayor parte  de las especialidades médicas y quirúrgicas, pues  es sabido que la aparición de las especialidades desde  los troncos comunes de la medicina y la  cirugía es un fenómeno reciente. En el caso  de la Urología, es consecuencia de la coincidencia de  circunstancias como la especialización en el  diagnóstico y tratamiento de las estrecheces  uretrales venéreas, el invento de instrumentos  endoscópicos, el hallazgo de técnicas de laboratorio para  el análisis de la orina y de la función  renal, y, más recientemente, el desarrollo de exámenes  radiológicos del tramo urinario con contrastes.     <p>Aunque la Urología  es una rama reciente de la  ciencia y práctica médica, hablar de Urología  antigua no resulta contradictorio, si aclaramos que  se trata de reflexionar sobre las formas de  enfermar y de tratar en épocas pasadas las enfermedades  genitourinarias, padecimientos que son  reconocibles al compararlos con la actuales,  reconociendo que esta reflexión puede tener el sesgo  de una visión centrada en la especialidad tal  como es ahora, y los sesgos consecuencia del uso  preferente de fuentes bibliográficas secundarias, por  tanto con las limitaciones y riesgos de una  metodología alejada de la propia de la  Historia de la Ciencia<sup>4-5</sup>.</p>      <p align="center"><b><font SIZE="3">UROLOGÍA MEDIEVAL EN GALICIA</font></b></p>     <p>Galicia siempre  fue una de las regiones más  densamente pobladas de la península ibérica. Su clima  es húmedo, pero el invierno es benigno y no hay  excesivos contrastes térmicos, por lo que  muchos pueblos antiguos se asentaron en su  territorio. Pocas evidencias existen de la medicina en  los primeros siglos de la era cristiana,  durante los que se mantuvo la influencia de los  habitantes de los castros. La dominación romana fue  superficial en Galicia, aunque dejó importantes señas  arquitectónicas y de organización  social, y, en el plano médico de interés urológico, la  medicina y cirugía bélica, el uso terapéutico de la  orina, de las plantas y hierbas y de las aguas  medicinales, que ya mencionaba Plinio (baños en  Orense o Lugo), perviviendo en nuestros días la  importancia de estos últimos<sup>6</sup>. Después de suevos y  visigodos, los musulmanes, con una organización  social tan avanzada<sup>7</sup>, apenas permanecieron 30  años en Galicia, que se mantuvo, por  tanto, bastante al margen de la influencia cultural y  política de la Reconquista. El "descubrimiento" de la  tumba del apóstol Santiago en el  primer tercio del siglo IX y su enorme repercusión en  todo el mundo cristiano, fue unos de los hitos  más importantes de la historia de España, y  puso en el camino a Santiago de Compostela a  peregrinos de todas las procedencias. Se desarrolló una  red viaria que desde toda Europa se dirigía hasta  Compostela, a través de distintos  "caminos de Santiago", que se fueron jalonando de  obras públicas y lugares de culto al Apóstol.  También surgió un sistema asistencial que estaba en  manos de órdenes religiosas, las cuales  crearon monasterios, albergues y hospitales de ayuda  a los peregrinos sanos y enfermos y a los  pobre, en los lugares mejor situados de esas transitadas rutas  medievales. En tierras gallegas,  Cebreiro, Portomarín, encomendadas a los  Templarios desde 1142 hasta la supresión de esta  orden en el siglo XIV, y luego sustituidos por los  Hermanos Hospitalarios de San Juan de  Jerusalén, que se instalaron en Quiroga,  Rivadavia y otras partes; los benedictinos en Samos,  Celanova y Santiago (San Martín Pinario y San  Paio), y los atendidos por monjes cistercienses en  Sobrado, Oia y Oseira<sup> 8- 9</sup>.     <p>Los grandes  monasterios eran casas de enfermos, peregrinos y  viajeros tanto como de monjes, y éstos eran  depositarios del saber médico, una situación  generalizada en Europa. En los siglos precedentes la  medicina había ido adquiriendo su carácter de  ciencia curativa basada en la observación de la  eficacia de los medicamentos, plantas, flores y  minerales y hubo una separación lenta entre las  figuras del médico, cirujano y boticario, finalmente  sancionada en leyes que prohibían expresamente la  colusión de estos oficios, para mayor  seguridad de los enfermos. Estas tres figuras  suelen estar presentes en los grandes monasterios  gallegos, que tienen un carácter asistencial y no  sólo de albergue. Los monjes conocían las propiedades de  las hierbas -tónicas, depurativas,  excitantes, balsámicas y sedantes o narcóticas-,  fabricaban todo tipo de bálsamos, jarabes,  ungüentos, vinos y licores, y contrataban los cuidados de un  médico y de un cirujano, bien en  ocasiones uno de los monjes tenía esta formación, bien  era enviado a estudiar para atender las  necesidades de los enclaustrados y de las poblaciones y  comarcas vecinas. Reconocen y tratan el  cólico de flanco, los síntomas miccionales, la  retención de orina y las enfermedades de los  genitales externos<sup>9</sup>.     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Las enfermedades venéreas eran  entonces tan comunes, que se crearon hospitales  monográficos dedicados a atender y controlar su  transmisión, primeros centros especializados, cuya  misión era aislar: diversas epidemias de  "bubas" movieron al arzobispo Francisco  Blanco a fundar en Santiago en 1577 el Hospital de  San Roque, dedicado al mal gálico y a otros  contagiosos. Dispuso de médico, cirujano y sangrador, y  llegó a atender hasta comienzos del siglo  XX a unos 600 pacientes al año, procedentes de  Galicia y territorios limítrofes, afectos de  supuestos males venéreos, que eran tratados con  preparados de mercurio y tisanas de palo santo,  sándalo y zarzaparrilla<sup>10</sup>. La lepra era también un  mal endémico, y en las afueras de muchas  ciudades existían leproserías para recoger a los  enfermos elefantiásicos o "gafos", lo que seguramente  incluía varias enfermedades de la piel y de los  genitales, algunas de las cuales se conocía que  eran contagiosas. La Orden de San Lázaro  protegía a estos enfermos y en Santiago se fundó en  1187 el Hospital de San Lázaro para los canónigos  leprosos de la Colegiata de Sar y para otros  leprosos admitidos por el prior de esta Colegiata. En  Monforte, se conserva la Capilla de San  Lázaro, que fue una ermita anexa a un Hospital  dedicado al mismo Santo<sup>11</sup>.</p>      <p align="center"><b><font SIZE="3">UROLOGÍA EN GALICIA BAJO LOS REYES CATÓLICOS Y LA CASA DE AUSTRIA</font></b></p>     <p>A partir del siglo XI, después de que en la guerra con  los musulmanes se afianza la frontera del Tajo  y cuando la ruta de Santiago tiene una relevancia  definitiva, comienza a repoblarse Galicia: en el  siglo XVI tenía 900.000 habitantes, la vida se  concentró en el litoral, con actividad marinera  favorecida por sus puertos naturales, y Santiago es la  ciudad más poblada y el centro político y  espiritual. Antes de los Reyes Católicos, se repartían el  poder Galicia unos cuantos nobles (señores de  Andrade, Ulloa, Trastamara, Sotomayor), junto  con los abades de los monasterios y el arzobispo de  Santiago, estando los campesinos en la más  completa miseria. En el siglo XIV y XV las  luchas sociales fueron constantes entre señores y de  los campesinos contra nobles y obispos: el  levantamiento Irmandiño de 1465 expulsó a los  señores de Andrade y Sotomayor y al arzobispo de  Fonseca, pero fue al final derrotado y de nuevo  sometido. Finalmente, los Reyes Católicos anularon el  poder de los nobles, si bien no hubo ninguna  mejora para los campesinos. Por entonces el  mayor centro asistencial era en Santiago el  Monasterio de San Martín Pinario (<a href="#f1">Fig. 1</a>), con una  gran botica, exponente principal del movimiento  farmacológico basado en plantas que había  en los monasterios, similar al que tuvo lugar  en toda Europa hasta el siglo XVIII<sup>12</sup>.</p>     <p align="center"><a name="f1"><img src="/img/revistas/aue/v29n2/121-130f1.gif" width="490" height="480"></a>    <br> <i><b><font size="2">FIGURA 1. Monasterio de San Martín Pinario, el mayor centro asistencial    <br> en el Santiago medieval, provisto de una gran botica de plantas medicinales.</font></b></i></p>     <p>&nbsp;</p>      <p>Aún en  1705 se ampliaron las dependencias de su  botica y del jardín botánico, dedicando espacio para  el cultivo de plantas curativas traídas de otros  lugares por indicación de Fray Antonio,  cirujano del monasterio, muy diestro en hacer  preparados eficaces contra el mal de retención de  orina, entre otros<sup>13</sup>. Para los síntomas miccionales y la  retención de orina se usaban las plantas con  efecto diurético y analgésico, como la manzanilla, la  escila (también para los cólicos de riñón), el  ajo, el saúco y el acónico, esta última conocida por  su toxicidad<sup>13-14</sup>.     <p>El Hospital Real o  de los Reyes Católicos (<a href="#f2">Fig. 2</a>)  fue fundado en 1492, después de la conquista de  Granada, como ofrenda de agradecimiento de los  reyes Fernando e Isabel, devotos del Apóstol y  peregrinos a Compostela en varias ocasiones.</p>     <p align="center"><a name="f2"><img border="0" src="/img/revistas/aue/v29n2/121-130f2.gif" width="482" height="607"></a>    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> <b><font size="2"><i>FIGURA 2. Hospital Real de los Reyes Católicos, que fue durante muchos siglos    <br>  uno de los mejores establecimientos del mundo, y sede de la Escuela médica    <br>  gallega de finales del siglo XIX y comienzo del XX.</i></font></b></p>     <p>&nbsp;</p>      <p>Durante varios siglos fue uno de los mejores establecimientos de su  tipo en el mundo y dio refugio y  atención médica y quirúrgica a peregrinos y  pobres y más modernamente fue, como Hospital  Clínico, el principal centro de la medicina y la  cirugía en Galicia, hasta que en 1954 pasó a ser un  hotel. Aunque su administrador recordaba  frecuentemente a las autoridades civiles su  misión primitiva de servicio a los peregrinos, no pudo  evitar la obligación de la asistencia colectiva a la  ciudad de Santiago y las comarcas de  Galicia. Las Reales Constituciones de Carlos V  disponían una consulta ambulatoria en la Puerta Real  del Hospital, en la que se hacía examen de la  orina:     <p><i>"...que acavado la  visita de la mañana, estén (los  médicos) un quarto de hora a la puerta del  Hospital, viendo aguas, y aconsejando a algunos  vecinos de la Ciudad pobres, ... o si se requiere  sangría, vaya el barbero a facerla de valde."</i></p>      <p>Durante el reinado  de los Austria hubo un  estancamiento significativo en la medicina y la   cirugía. Las Constituciones de Carlos V hacían al  médico responsable de la uroscopia, mientras que  el cirujano tenía una misión subordinada a la de  aquél:      <p><i>"al tiempo de la  visitación, mandamos que el  médico sea obligado a mirar las aguas de cada  enfermo, y detenerse con cada uno algún espacio para  informarse dél largamente..., y mire y tiente los  pulsos, toque y tiente las partes del cuerpo que  convenga..."</i></p>     <p><i>"que haya en el  dicho nuestro Hospital un cirujano  examinado, el mejor que se pudiere haber. El cual  visite los enfermos de su oficio dos veces al día,  y mas si fuere menester, ...y cuando ocurriere algún  accidente, llamará al médico de casa. Y con su  acuerdo, y no sin él, entienda en la cura..."</i><sup>15</sup>.     <p>Esta separación  entre las actividades de médico y  cirujano era muy rigurosa. Todavía una disposición  promulgada en 1721 nos da una idea de la  escasa consideración que el trabajo del cirujano  tenía, al denunciar <i>"...la peligrosa introducción y  delito de los cirujanos de galeras de que han  ordenado y dado por sí mismos sin conocimiento de  médico, los dos remedios más principales y de  consecuencias de vida, de sangrías y purgas...".</i> En la  mejor época del imperio naval español, el  cirujano de un buque debía alojarse con el resto de la  tripulación y sólo estaba mejor considerado que  los remeros. Estaba también obligado a comprar los  instrumentos necesarios para ejercer su  oficio, básicamente para hacer amputaciones,  trepanaciones y usar el cauterio. Entre este instrumental se  incluían cuatro algalias graduadas, para  el sondaje uretral<sup>16</sup>.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Casi trescientos  años después de la fundación del  Hospital Real, en las Constituciones de Carlos IV de  1804, las cosas apenas habían cambiado:</p>     <p><i>"(el médico)...  hará al enfermo las preguntas que  tenga por necesarias; reconocerá sus aguas; lo  pulsará; le tentará las partes del cuerpo que  convenga..."</i></p>     <p>El Hospital Real  tenía una excelente botica y bien  provista huerta, y siempre dispuso de uno o más  cirujanos, si bien no es probable que hubieran  realizado intervenciones urológicas de envergadura, pues  entre otras cosas no disponía de un  anfiteatro anatómico. En los siglos XVI y XVII, hasta  que se regularon los estudios de medicina y  cirugía, era muy escaso el número de profesionales.  Prácticos de escasa formación pero que llegaron a  tener buena experiencia en el tratamiento de  enfermedades internas y externas, sin llegar a  completar estudios, tenían consideración  social y recibían el nombre de maestro o maestre. Así  por ejemplo, Juan de Zaldívar en la ciudad de  Santiago ejercía <i>"el oficio de cirugía y curar llagas  viejas y humores malos y mal de bubas y dar agua  del palo..." </i>(refiriéndose a la infusión de palo  santo para tratar la sífilis) todo ello "<i>en vista faz e  paz de los médicos e cirujanos de esta cibdad e de  los del Gran Hospital Real, y con su aprobación</i>..." Una  de las crónicas de sus tratamientos,  recuperada por Pérez Constanti<sup>17</sup>, relata una  posible gonococia complicada con abscesos y fístulas  perineales que finalmente curó con el tratamiento  instaurado:</p>     <p><i>"...Roy Fernández  regidor desta ciudad, (...)  estaba abierto y con ciertos agujeros en la rabadilla por  do orinaba y con él abían andado todos los  médicos de la dha ciudad y con ellos se gastaron más  de seiscientos ducados y al cabo lo dexaron  abierto y desahuciado y peor, hasta que el dho  maestre Juan vino a entender en vista de los dhos  médicos, en la dha cura y le dio ciertas medicinas (...)  y con ungüentos (...) le hizo volver en salud  natural como hay día está muy bueno y sano y los  agujeros cerrados."</i></p>     <p>En 1565 llegó a  Galicia el doctor Romano, que ya  tenía una fama reconocida, en una misión oficial que  tenía por objeto enseñar a otros médicos su  técnica de sondaje con candelillas en los estrechados de  uretra y los que sufrían de retención de  orina. Romano, llamado Alfonso o Diego Díaz, es  nombrado en los escritos de Andrés Laguna y de  Francisco Díaz, por ser uno de los primeros en  conocer la dilatación uretral con candelillas. El 17 de  Noviembre se presentó en el Concejo de  Santiago con una resolución de las Cortes en la que  se leía:</p>      <p><i>Muy magníficos  Señores. El Reino estando junto  en Cortes tomó cierto asiento y concierto con el  Doctor Romano, cirujano, para que curase en estos  Reinos la enfermedad de retención de orina y  avezase el arte e cura della a los médicos e cirujanos que  los Ayuntamientos de las cibdades y  villas le declarasen, sin les llevar por ello cosa  alguna, y que a los pobres que ubiese de la dha  enfermedad les curase de balde y a los otros les  llevase una moderada paga (...), y (...) el Reino  acordó que el dicho Doctor Romano visitase el Reino  de Galicia e curase en él conforme a su instrucción los  enfermos que ubiese de la dicha enfermedad  (...). El qual va a lo cumplir; y pues la obra es  tan buena, vuestras mercedes provean que el  primero o segundo dia que llegare le nombren los  médicos e ciruxanos que ha de abezar la dha arte e  cura e que se publique para que los que tuvieren la  dicha enfermedad en su comarca y partido, se  bengan a curar con él conforme a la dicha instrucción, y  dársele testimonio de las curas que hiciese e de  los médicos y cirujanos que abezare (...) y porque somos  ynformados que demás de los médicos que  hay en esa cibdad, ay en algunas villas y  lugares de su obispado otros muchos, mandarán vras.  mds. abisalles (...), para que todos los que  quisieren aprender lo puedan hazer (...).</i></p>     <p>Se pregonó la  resolución en La Coruña, Betanzos, Noya y otros lugares de la entonces provincia de Santiago, y aprendieron el arte prácticos de  formación diversa, que hicieron juramento de  tratar de manera gratuita a los pobres y de  enseñar a otros lo que habían aprendido. Después de dos meses y medio de estancia en Santiago, recibió el doctor Romano 75 reales, a razón de un real por día, y partió para otras ciudades<sup>18</sup>.</p>     <p>En el siglo XVI y parte del XVII fueron de uso  frecuente en Galicia, los contratos que vinculaban a las  partes para la provisión de atención  médica o quirúrgica. Una parte del salario solía  pagarse por adelantado y el resto si fuera o no  exitosa la asistencia, dependiendo de las particularidades del  contrato. Durante el tiempo que  durara el tratamiento, el paciente abonaba el alojamiento y  manutención del práctico, que tantas veces  actuaba como ambulante. En no pocas ocasiones, en  caso de disputa o de fallecimiento del  paciente, se pedía a terceros que tasasen el trabajo  realizado<sup>19</sup>.</p>     <p>Aunque nacido  probablemente en Tuy (Pontevedra), el médico filósofo Francisco Sánchez (1551-1623) (<a href="#f3">Fig. 3</a>), no tuvo relación profesional con Galicia, pero llegó a ser una de las  más eminentes figuras médicas de su tiempo desde  su cátedra de Medicina en Montpellier y como  maestro de cirujanos en Toulouse.  Conocido como "el Escéptico" por su pensamiento  recogido en el libro de 1581 "Tratado de la muy noble  y primera universal ciencia, que nada se  sabe", es el precursor de la duda metódica preconizada por  René Descartes, que tanto contribuyó al  pensamiento científico moderno. Entre sus  escritos se encuentran textos relativos al conocimiento de la  época sobre temas relacionados con la  hoy llamada andrología (impotencia sexual y generadora)<sup>20</sup>.</p>     <p align="center"><a name="f3"><img border="0" src="/img/revistas/aue/v29n2/121-130f3.gif" align="center" width="406" height="622"></a>    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> <font size="2"><i><b>FIGURA 3. Francisco Sánchez, filósofo escéptico y cirujano en Montpellier y Toulouse.</b></i></font></p>     <p>&nbsp;</p>      <p align="center"><b><font SIZE="3">UROLOGÍA EN  GALICIA BAJO LA CASA DE BORBÓN</font></b></p>     <p>Hacia finales del  siglo XVII Galicia pasaba del  millón de habitantes, la mayor parte siervos y en la  costa marineros tan pobres "que tenían que comer  ostras"<sup>21</sup>. El padre Sarmiento a principios del  siglo XVIII habla de la necesidad de "la resurrección de  este muerto país" y de la infinidad de pobres infelices que son esclavos de la tierra. Las  tierras eran de las iglesias y de los nobles, y todas las  rentas iban a parar a Castilla. A lo largo de este  siglo XVIII hubo años en que las hambres  fueron terribles, y se inició la emigración masiva a  Castilla para la siega, a Madrid y a Lisboa para los  trabajos manuales. En el período del Imperio  español en América y en el Atlántico habían crecido las  ciudades costeras como Pontevedra, Vigo,  Bayona, La Coruña y Ferrol, etapa que se  interrumpió con el desastre de la "Armada  Invencible" y la necesidad de que los envíos a  Flandes, antes por mar, pasasen ahora por Italia. En  este desastre naval el pequeño Hospital de San  Andrés del gremio de mareantes de La  Coruña tuvo un papel principal en la atención a los  marinos que llegaban diezmados por las  enfermedades y la falta de alimentos a bordo.     <p>A lo largo de la  mayor parte del siglo XVIII el  Hospital Real de Santiago estuvo saturado de  enfermos afectos de problemas epidémicos y  carenciales, con una elevadísima mortalidad. En un  acta de 1769 se afirmaba: <i>"...llegan diariamente  crecido número, unos que alcanzan escasamente la  extremaunción; otros del todo deplorables; y no  pocos que los traen enteramente muertos, (...)  habiendo entrado desde primero de enero más de dos  mil pobres, y muerto en este tiempo quinientos y  dos...". </i>Durante prolongados períodos, los enfermos  incurables y los moribundos eran sacados del  Hospital y abandonados a la caridad pública de  las calles. El retraso con que se inició en  España la enseñanza clínica y anatomopatológica que  en Paris, Londres o Viena estaban cambiando la  medicina, fue muy patente en Galicia, cuyo  Colegio de Medicina de Santiago –con sede en el  Colegio de Fonseca- no tuvo hasta 1755 su primera  cátedra de Anatomía y Cirugía: Pedro Gómez de  Bedoya, solicitó la plaza en un escrito en el que ponía  como condición disponer de "<i>teatro capaz para  las disecciones, instrumentos para ellas, losa y  disector, no ha de ser de mi cuenta el coste de ello</i>".  Finalmente se limitó a explicar sus lecciones de  anatomía, al no disponer de ayudante para  las disecciones. Por otra parte, el Hospital fue  reticente a proporcionar cadáveres para el  estudio y a que en su interior se realizaran autopsias u  otro tipo de docencia dirigida a los estudiantes,  situación que no cambia hasta que en 1799  se establece en él un Colegio de la Facultad  Reunida médico-quirúrgica, después Colegio de  Cirugía<sup>22</sup>. Tampoco se aprovechó la breve estancia en  Santiago del cirujano francés Juan Delgart, que  había sido "cirujano demostrador en anatomía y  operaciones de cirugía" en Paris y Bayona y que  se instaló aquí después de haber acompañado a los  ejércitos Borbones en la guerra de sucesión con  los Austria por el trono de España (1701-  1704). Alguno de estos cirujanos franceses tenía  experiencia en la litotomía perineal.     <p>En varias áreas de  las ciencias se realizaron en  Galicia importantes estudios en este período de la  Ilustración<sup>23</sup>, un momento en que el analfabetismo, la  religiosidad y la superstición son rasgos  culturales predominantes en la mayoría de la  población. Dos monjes benedictinos relacionados con  Galicia destacan en estos años por sus textos sobre  la medicina, si bien no la practicaron abiertamente, pero  sí a través de sus recomendaciones, que  tuvieron mucho predicamento: los frailes Sarmiento y Feijóo. Martín Sarmiento (1695-1771) (<a href="#f4">Fig. 4</a>) llegó a tener profundos conocimientos en todas las ramas del saber, particularmente en la botánica.</p>     <p align="center"><a name="f4"><img border="0" src="/img/revistas/aue/v29n2/121-130f4.gif" width="487" height="609"></a>    <br> <font size="2"><i><b>FIGURA 4. Fray Martín Sarmiento, óleo de M. Cousiño.</b></i></font></p>     <p>&nbsp;</p>      <p>En su <i>Viaje a Galicia</i>, de 1745, recoge los nombres de las hierbas del lugar, comparando el nombre vulgar y el uso que le daban los nativos, con el que aparecía en tratados como el <i> Dioscórides </i>comentado por Andrés Laguna y la<i> Historia Natural </i>de Plinio. Algunas, de uso en afecciones urinarias: así por ejemplo el fiuncho, diurético y aperitivo en infusión; la infusión de ramas y hojas del abedul eran en su opinión muy eficaces contra el mal de piedra y las enfermedades de la orina: observó que estas enfermedades eran relativamente raras en Galicia, y lo relacionó con la costumbre de comer en vasos y platos de madera de abedul. La xesta, diurética; la verbena para los males de hígado, bazo y riñones. El agua de cocer los granos de maíz, "es remedio eficaz contra la supresión de orina, ...por eso los americanos no padecen ni de piedra, ni de riñones, ni de orina"<sup>24</sup>. La planta conocida como carquesa o carqueixa (<a href="#f5">Fig. 5</a>), la consideraba una panacea para todo tipo de traumatismos y enfermedades, incluido el cólico renal, y muchos médicos de su tiempo la usaron.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><a name="f5"><img border="0" src="/img/revistas/aue/v29n2/121-130f5.gif" width="396" height="626"></a>    <br> <font size="2"><i><b>FIGURA 5. La planta carqueixa, considerada por Sarmiento y por muchos médicos    <br> de su tiempo una panacea para todo tipo de traumatismos y enfermedades, incluido el cólico renal.</b></i></font></p>     <p>&nbsp;</p>      <p>Gaspar Casal, autor de Historia natural y médica del Principado de Asturias (1762), el más importante tratado de medicina en la España del siglo XVIII<sup>25</sup>, le visitó en su celda de Madrid para conocer las propiedades de esta planta. Benito Jerónimo Feijóo (1676- 1764) (<a href="#f6">Fig. 6</a>) ingresó en la orden benedictina de Samos-Lugo y tras estudiar en Lérez y Salamanca pasó al convento de San Vicente de Oviedo en 1709, del que fue abad, y en cuya Universidad obtuvo diversas cátedras.</p>     <p align="center"><a name="f6"><img border="0" src="/img/revistas/aue/v29n2/121-130f6.gif" width="477" height="623"></a>    <br> <font size="2"><i><b>FIGURA 6. Fray Benito Jerónimo Feijoo, según un grabado de la época.</b></i></font></p>     <p>&nbsp;</p>      <p>Después de pasar muchos años dedicado al estudio, publicó sus dos obras enciclopédicas, el <i>Teatro crítico universal</i> y las <i>Cartas eruditas y curiosas</i>, que tuvieron una enorme difusión en España y fueron traducidas a los principales idiomas europeos. Llegó a ser conocido en toda Europa, y recibía en su celda a discípulos de toda España. Sus obras, que recogen las novedades científicas y técnicas de la época, "abrieron las puertas de la razón" en España. Se enfrentó a tradiciones y abusos que hicieron de él un precursor del pensamiento ilustrado español, y criticó toda teoría avalada sólo por la tradición o la autoridad, aunque nunca cuestionó los dogmas de fe. Propugnó la reforma de los estudios médicos y de otras materias, proponiendo una terapéutica basada en el sentido común y criticando la que se aplicaba en su tiempo, llena de empirismo con su fundamento en los aforismos hipocráticos, las supersticiones y los medicamentos tradicionales sin un sustento experimental. Es por eso un auténtico precursor de la actual "medicina basada en pruebas".    <p>Algunos monasterios  como Samos y Meira en Lugo,  y Oia en Pontevedra, fueron usados como  hospitales de tropas durante la guerra de la  Independencia con Francia. Posteriormente, las leyes  de desamortización fueron la ruina de la mayor  parte de los monasterios de Galicia,  incluidos archivos y bibliotecas, pese a que se  pretendió evitarlo con inventarios y valoraciones  previas.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><b><font SIZE="3">UROLOGÍA EN GALICIA EL SIGLO XIX: ORÍGENES DE LA UROLOGÍA MODERNA</b></font></p>     <p>Los finales del  siglo XVIII, es la época en la que  se fija el nacimiento de la medicina moderna,  surgida del pensamiento médico anatomoclínico de  los hospitales de Paris, Viena y  Londres, consecuencia a su vez del dominio de la  anatomía logrado en los siglos anteriores, del  más reciente de la anatomía patológica y de la  sistematización de los cuadros clínicos. Este nuevo  paradigma de la medicina, según el cual el  estudio de un paciente requería la observación de  sus órganos enfermos, se sustentó luego  con la mejora de los hospitales, los progresos de la  instrumentación y los conocimientos sobre  la infección y la anestesia, y terminó  superando la antigua tradición hipocrática y  galénica, que en ese momento resultaba anquilosada y  carente de respuestas para los numerosos  problemas de salud de la nueva sociedad<sup>26</sup>. Los cambios que  experimenta la medicina y  cirugía en España, se retrasaron significativamente, como  consecuencia de la situación política y  económica del país y el declive de su  Imperio, pero la creación de los Reales Colegios de  Cirujanos de Cádiz y los de Barcelona y  Madrid, contribuyó de manera definitiva a la  formación académica de médicos y cirujanos para  la práctica militar y civil. También contribuyeron otros  cambios que se sucedieron a  continuación, como la creación de nuevas  Facultades de Medicina y la fusión de los estudios de  medicina y cirugía, lo que también tuvo lugar  en Santiago. La población en Galicia era en  este momento muy rural y dispersa, con el 80%  localizada en núcleos de población de menos  de 200 habitantes, por lo que la atención  médica, con un número muy limitado de  profesionales, tenía que ser muy insuficiente, pero  a lo largo del siglo XIX en las ciudades más  grandes como La Coruña, Santiago y Vigo se  formaron núcleos burgueses que tuvieron  cierta influencia en la España del período liberal, y en  este período, la asistencia sanitaria  pasará a ser prestada en Hospitales civiles y  militares<sup>27-28</sup>.     <p>A finales del  siglo XIX y comienzos del XX, a  medida que mejora la higiene de las ciudades y la  alimentación de sus habitantes, van disminuyendo las  enfermedades carenciales y transmisibles.  Entonces necesitan más atención un grupo  de enfermedades consuntivas conocidas como  tisis, y otras enfermedades crónicas incurables; así  como también la sífilis y la gonococia, que  se atenderán en Centros donde  comienza a practicarse la urología del tramo  urinario inferior. En este período, los enfermos  gallegos continuarán peregrinando a Santiago, pero  esta vez para ser atendidos en un Hospital Real  de los Reyes Católicos, en donde practican médicos y cirujanos que fueron pioneros e influyentes en España, un grupo tan notable y compacto que llegó a ser conocido como Escuela Médica Gallega. Este Hospital Real en 1901  tenía ya una de las mejores instalaciones de  rayos X del país, y en él se iniciarán las intervenciones urológicas con anestesia y asepsia que  suponen el comienzo de la Urología moderna en Galicia, comentado en un trabajo anterior<sup>29</sup>.</p>      <p align="center"><b><font SIZE="3">REFERENCIAS</b></font></p>     <p>1. Lindeman M. Medicina y sociedad en la Europa moderna (1500-1800). Siglo XXI de España, Madrid, 2001.</p>     <p>2. Marandola P, Musitelli S, Jallous H. Outline of a critical survey of urological historiography De Historia Urologiae Europeae. 1996;3,175-199.</p>     <p>3. García Ballester L. La búsqueda de la salud. Sanadores y enfermos en la España medieval. Península, Barcelona, 2001.</p>     <p>4. Kragh H. Introducción a la historia de la ciencia. Crítica, Barcelona, 1989.</p>     <p>5. Musitelli S, Jallous H, Marandola P. An introduction to methodological problems in the history of urology. De Historia Urologiae Europeae 1996;3, 137-173.</p>     <p>6. Leboreiro MA. A vida nos balnearios de Galicia. Ir Indo. Vigo, 1996.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>7. García Ballester L. Historia social de la medicina en la España de los siglos XIII al XVI. Akal, Madrid, 1976.</p>     <p>8. Vázquez Gallego J. Los hospitales del camino francés de Galicia. Ediciós do Castro, A Coruña; 2001.</p>     <p>9. De Sa Bravo H. Boticas monacales y medicina naturista en Galicia. Everest, León 1983;32-39.</p>     <p>10. Carro Otero X. Cura de sifilíticos en Compostela. En: Materiais para unha historia da medicina galega. Xunta de Galicia, Santiago de Compostela; 1998;19-27.</p>     <p>11. Moure-Mariño L. El antiguo Hospital de San Lázaro y el de Sancti Spiritus En: Apuntes para la historia de Monforte de Lemos. Xunta de Galicia, Santiago de Compostela; 1997;51-54.</p>     <p>12. Girre L. Traditions et propriétés des plantes médicinales. Histoire de la pharmacopée. Privée, Paris, 1997.</p>     <p>13. De Sa Bravo H. op. cit., p 43.</p>     <p>14. Sanmartín Sarmiento JS. Monjes y boticarios. La farmacia del monasterio de San Martín Pinario. Nigra-Consorcio de Santiago, Vigo; 1997; 97-146.</p>     <p>15. García Guerra D. Constituciones, Organización y Gobierno. En: El  Hospital Real de Santiago (1499-1804). Fundación Barrié de la Maza, La Coruña; 1983;137-233.</p>     <p>16. Novo Lopez JE. Evolución histórica de la medicina naval. Universidad Complutense, Madrid; 1989;93.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>17. Pérez Constanti P. Especialidades médicas en el siglo XVI en Galicia . En: Notas viejas galicianas, tomo 2. Imprenta de los Sindicatos Católicos, Vigo 1925;167-175.</p>     <p>18. Pérez Constanti P. Los médicos gallegos aprendiendo a curar el mal de retención de orina. En: op. cit,161-165.</p>     <p>19. Pérez Constanti P. Los contratos de asistencia médico-quirúrgica. En: op. cit.,153-159.</p>     <p>20. Álvarez Blázquez D. Francisco Sánchez El Escéptico. Imprenta Sago, Vigo 1964.</p>     <p>21. Losada B. Galicia. Taber, Barcelona, 1969;111.</p>     <p>22. García Guerra D. El Hospital Real y la renovación de la enseñanza de la medicina. En: op. cit.381-440.</p>     <p>23. AA.VV. Os Ilustrados galegos: Reforma e tradición na Galicia do Antigo Réxime. Deputación Provincial da Coruña. A Coruña, 1996.</p>     <p>24. Sarmiento M. Viaje a Galicia (1745). Museo de Pontevedra, Pontevedra, 1975;151.</p>     <p>25. Casal G. Historia natural y médica del Principado de Asturias. 1762. Edición facsímil. Principado de Asturias, Oviedo 1988.</p>     <p>26. Meyer PH, Triadou P. Leçons d´histoire de la pensée médicale. Sciences humaines et sociales en médicine. Odile Jacob, Paris, 1996.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>27. Barreiro Mallón B, Rey Castelao O. Pobres, peregrinos y enfermos: La red asistencial gallega en el Antiguo Régimen. Nigra-Consorcio de Santiago, Vigo;1997;87-111.</p>     <p>28. Fernández Carlos M. Antiguos hospitales de La Coruña. Vía Láctea. La Coruña, 1995;106-132.</p>     <p>29. Fariña LA. La urología en Galicia y Asturias. En: Maganto Pavón E, Pérez Albacete M. Historia biográfica y bibliográfica de la urología española en el siglo XX. Edicomplet, Madrid, 2002;203-218.</p>  <hr width="30%" align="left">     <p>L.A. Fariña    <br> Centro Médico POVISA,    <br> Calle Salamanca, 5    <br> 36211. Vigo</p>       ]]></body>
</article>
