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<journal-title><![CDATA[Actas Urológicas Españolas]]></journal-title>
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<publisher-name><![CDATA[Asociación Española de Urología]]></publisher-name>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Linfoma no Hodgkin y aparato urinario: A propósito de un caso]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Non-Hodgkin´s lymphoma and urinary tract: About a case reported]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Clínica La Luz Unidad de Urología ]]></institution>
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<self-uri xlink:href="http://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S0210-48062005000400017&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S0210-48062005000400017&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S0210-48062005000400017&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><abstract abstract-type="short" xml:lang="es"><p><![CDATA[Describimos un caso de linfoma secundario no Hodgkin con presentación metacrónica en vejiga y riñón izquierdo, en un paciente con diferentes afectaciones extragonadales. Tanto en la vejiga como en el riñón se trataba de un linfoma de bajo grado tipo B de células centrofoliculares. Se sugiere la diseminación hematógena y afinidad del clon linfomatoso por el aparato urinario. Se establecen algunas consideraciones diagnósticas, así como sobre el enfoque terapéutico en este tipo de patologías.]]></p></abstract>
<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[We pass to describe a case of non Hodgkin’s secondary lymphoma with metachronic affectation in bladder and left kidney, in a patient with different extranodals locations. Both in bladder and kidney, it was a low grade lymphoma type B with centrofolicular cells. We suggest haematogenous dissemination and affinity of lymphomatous clone to the urinary tract. We establish some diagnostic considerations, such about the therapeutic management in this type of pathologies.]]></p></abstract>
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<kwd lng="es"><![CDATA[Linfoma no Hodgkin]]></kwd>
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<kwd lng="en"><![CDATA[B-Cell Lymphoma]]></kwd>
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<kwd lng="en"><![CDATA[Genitourinary cancer]]></kwd>
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</front><body><![CDATA[ <p><i><font size="4"><b>NOTA CLÍNICA</b></font></i></p>      <p>&nbsp;</p>       <p align="center"><font size="4"><b>Linfoma no Hodgkin y aparato urinario. A propósito de un caso</b></font></p>     <p align="center"><b>F. Martín Laborda y Bergasa, D. Lozano Lozano, J.J. Gil Fernández, R. Serrado Pardo,    <br> J.M. Fernández Rañada</b></p>      <p align="center"><i>Unidad de Urología. Clínica La Luz. Madrid</i></p>      <p align="center">       <div align="center">   <table border="1" width="700">     <tr>       <td>             <blockquote>      <p align="center">    ]]></body>
<body><![CDATA[<br><b>RESUMEN</b></p>     <p align="center">LINFOMA NO HODGKIN Y APARATO URINARIO. A PROPÓSITO DE UN CASO</p>     <p align="left">Describimos un caso de linfoma secundario no Hodgkin con presentación metacrónica en vejiga y riñón izquierdo, en un paciente con diferentes afectaciones extragonadales. Tanto en la vejiga como en el riñón se trataba de un linfoma de bajo grado tipo B de células centrofoliculares.    <br> Se sugiere la diseminación hematógena y afinidad del clon linfomatoso por el aparato urinario.    <br> Se establecen algunas consideraciones diagnósticas, así como sobre el enfoque terapéutico en este tipo de patologías.</p>      <p align="left"><font size="2">Palabras clave: Linfoma no Hodgkin. Linfoma de células B, Linfoma urológico, Cáncer genito-urinario.</font></p>      <p align="center"><b>ABSTRACT</b></p>      <p align="center">NON-HODGKIN'S LYMPHOMA AND URINARY TRACT. ABOUT A CASE REPORTED</p>      <p align="left">We pass to describe a case of non Hodgkin's secondary lymphoma with metachronic affectation in bladder and left kidney, in a patient with different extranodals locations. Both in bladder and kidney, it was a low grade lymphoma type B with centrofolicular cells.    <br> We suggest haematogenous dissemination and affinity of lymphomatous clone to the urinary tract.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> We establish some diagnostic considerations, such about the therapeutic management in this type of pathologies.</p>      <p align="left"><font size="2">Keywords: Non-Hodgkin's lymphoma. B-Cell Lymphoma. Urological lymphoma. Genitourinary cancer.</font></p>            </blockquote>         </td>     </tr>   </table>  </div>      <p>&nbsp;</p>      <p>Los linfomas  malignos componen un grupo de    enfermedades, cuyo origen procede de los    ganglios linfáticos o del tejido linfoide de diferentes    órganos parenquimatosos.</p>      <p>Los órganos del  aparato genito-urinario se    encuentran afectados en el linfoma maligno en el   50%  de las necropsias realizadas, en los pacientes   que  padecen este tipo de patologías.</p>      <p>Sin embargo en la  clínica los linfomas no    Hodgkin son poco habituales en el aparato urinario,   sólo  se demuestran en el 10% de los casos    diagnosticados y sólo se comprueban como procesos    primarios en un 1%.</p>      <p>Describimos un  caso de linfoma no Hodgkin   tipo  B de células centrofoliculares, con afectación    metacrónica primero en la vejiga y tres   años  y medio más tarde en el riñón derecho, en   un  paciente que previamente había sido sometido   a la  extirpación de una tumoración de similar    histopatología que afectaba a la grasa retroocular.</p>       <p align="center"><b>CASO CLÍNICO</b></p>      <p>Varón de 70 años  de edad con antecedentes de    resección endoscópica de la próstata hace diez   años  comprobando una HBP.</p>      <p>Aquejado de  exoftalmos izquierdo en julio de   1995,  fue sometido a la extirpación quirúrgica de   un  tumor que afectaba a la grasa retro-ocular    izquierda seguida de irradiación local a dicho    nivel; diagnosticado como afectación primaria de    linfoma retro-ocular no Hodgkin con bajo grado   de  malignidad de células B y sugestivo de ser un    linfoma centrofolicular.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En febrero de 1998  presentó recidiva ganglionar   con  afectación no voluminosa a nivel supraclavicular   y de  mediastino con histología de linfoma   B de  bajo grado que siguió un curso clínico    indolente sin precisar tratamiento.</p>      <p>En marzo de 2000  fue diagnosticado en una   TAC  de control de una formación de aspecto nodular   de  1,5 cm la pared vesical izquierda. Intervenido    mediante resección endoscópica de dicha tumoración    sólida de vejiga, que se demostró infiltraba la    lámina propia respetando el urotelio de revestimiento.   La  histología fue de linfoma no Hodgkin de   bajo  grado con células B y un patrón de crecimiento    nodular de probable origen centrofolicular (en el    estudio inmuno-histoquímico se observó una fuerte    positividad de la celularidad neoplásica con anticuerpo   CD20,  así como positividad de las zonas    centrofoliculares con bcl-2 y CD10). Los marcadores   de  célula T fueron negativos. El diagnóstico    definitivo fue de linfoma no Hodgkin de tipo folicular   Gr. I  (clasificación OMS). Posteriormente siguió   un  tratamiento con Clorambucil y Prednisona que   se  mantuvo hasta abril de 2001.</p>      <p>En diciembre de 2003, en una TAC abdominopélvica incluida en controles habituales, se detectó en el riñón derecho una lesión nodular hipoecogénica de 4 cm. de diámetro con estructura homogénea y aspecto sólido (<a href="#f1">Fig. 1</a>). Se realizó la tumorectomía de una neoplasia bien encapsulada con biopsia de la grasa perirenal adyacente. La anatomía patológica fue similar a la ya obtenida en la vejiga y confirmó se trataba de una neoplasia linfoide maligna no Hodgkin de bajo grado de células B, con afectación intersticial de la corteza renal, que infiltraba la grasa perirenal y estaba constituida por células de pequeño tamaño que se disponían formando estructuras foliculares; el perfil inmuno-histoquímico fue compatible con un linfoma de células centrofoliculares tipo I.</p>     <p align="center"><a name="f1"><img border="0" src="/img/revistas/aue/v29n4/427-432f1.gif" width="392" height="313"></a>    <br> <font size="2"><b><i>FIGURA 1. TAC abdómino-pélvico.</font></i></b></p>      <p>&nbsp;</p>      <p>Tanto en la vejiga como en el riñón la proliferación neoplásica tenía habito linfoide y mostraba un patrón folicular con folículos neoplásicos adosados entre sí, mal definidos, sin zona del manto y de diámetros heterogéneos. Las células linfoides que los constituían eran de tipo centrocito, de pequeño tamaño, con núcleo irregular y escaso citoplasma y se entremezclaban con una población escasa de células centroblásticas, de mayor tamaño y núcleos vesiculosos. No se observaron áreas difusas ni de alto grado (<a href="#f2">Figs. 2</a> y <a href="#f3">3</a>).</p>       <p align="center"><a name="f2"><img border="0" src="/img/revistas/aue/v29n4/427-432f2.jpg" width="393" height="295"></a>    <br> <font size="2"><b><i>FIGURA 2. Pared vesical.</i></b></font></p>      <p align="center"><a name="f3"><img border="0" src="/img/revistas/aue/v29n4/427-432f3.jpg" width="392" height="290"></a>    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> <font size="2"><b><i>FIGURA 3. Parénquima renal.</i></b></font></p>       <p>&nbsp;</p>      <p align="center"><b>DISCUSIÓN</b></p>      <p>A pesar de que existen muchos trabajos publicados en los últimos años sobre los linfomas malignos primarios que se localizan en diversos órganos del aparato urinario, con referencia al riñón, vejiga y testículo de manera preferente, no se ha prestado tanto interés a los linfomas malignos de otro origen que metastatizan en las vísceras  del aparato urinario.</p>     <p>Existen clasificaciones basadas en el patrón de crecimiento, ya sea nodular o difuso, en el tamaño celular y en otras características del núcleo de la célula maligna. La más antigua es de la de Rappaport de 1966, modificada por otros autores como Lukes y Collins en función de que las células originales sean linfocitos B, T o histiocitos.</p>      <p>Desde el punto de vista pronóstico se ha confirmado la importancia que tiene la valoración histológica de los linfomas por su arquitectura en nodulares y difusos, al margen del tipo celular observado<sup>1</sup>. Kiel introdujo la correlación de la línea inmunológica y el estadio funcional con la apariencia morfológica<sup>1-3</sup>.</p>      <p>En cuanto a la  epidemiología los linfomas suelen    afectar al aparato urinario en las edades    medio-avanzadas de la vida, con predominio en   los  varones en la mayoría de las series<sup>4</sup>. En los    últimos años se ha descrito una mayor incidencia de las neoplasias linfoides en los pacientes afectos por SIDA y en los transplantados, como consecuencia de su inmunodeficiencia<sup>5,6</sup>.</p>      <p>Se ha demostrado que alrededor del 30 al 50 por ciento de los pacientes con linfoma maligno presentan afectación renal en la autopsia, no así en la clínica en la que sólo se comprueba el linfoma secundario en riñón en el 5% de los casos (como tumor primario en el aparato urinario sólo se presenta en el 1%).</p>      <p>Las metástasis del linfoma no Hodgkin (LNH) son mucho más frecuentes que las del linfoma de Hodgkin. Por otro lado la relación entre el grado histológico y la frecuencia de las metástasis no ha sido demostrada<sup>6-9</sup>.</p>      <p>En general cuando se comprueba que los órganos del aparato urinario están afectados, podemos hablar de que la enfermedad se ha diseminado<sup>8</sup>.      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El riñón es el órgano en que la diseminación linfomatosa es más frecuente excluyendo los sistemas hematopoyético y retículo-endotelial<sup>6</sup>. Sin embargo a pesar de que la infiltración renal por linfoma es común, el linfoma renal localizado es muy raro y sólo supone un 0,5% de los tumores renales en general<sup>8</sup>.</p>      <p>La invasión del riñón se produce bien por vía hematógena bien por contigüidad a través del retroperitoneo. Al principio las células tumorales se localizarían en el espacio intersticial respetando los vasos y la estructura nefronal, mas tarde al hacerse el tumor expansivo destruiría las estructuras adyacentes<sup>7</sup>.</p>      <p>Se ha especulado sobre un posible origen de la neoplasia a partir de los ganglios del seno renal o de la red linfática de la cápsula renal con una posterior invasión del parénquima renal a través de unas, a modo de cadenas de células<sup>4</sup>.</p>     <p>Horii, clasifica los LNH renales en tres tipos, en función de la diseminación de esta patología:</p>      <blockquote>     <p>Tipo I: Linfoma renal primario que afectaría sólo al riñón.</p>      <p>Tipo II: Linfoma renal más masa linfomatosa dispersa.</p>      <p>Tipo III: Afectación renal global (uno o dos riñones) con extensión retroperitoneal en forma de adenopatías o masas<sup>10</sup>.</p> </blockquote>      <p>En cuanto a los  tumores vesicales en su   mayor  parte son de origen epitelial, los tumores   no  epiteliales los más frecuentes son el rabdomiosarcoma   en  los niños y el leiomiosarcoma en   el  adulto<sup>11</sup>. El linfoma vesical se puede clasificar   como  primario, no localizado y secundario.    Tumores primarios son aquellos que afectan a la    vejiga sin que exista ninguna otra localización    demostrable, incluyendo el sistema linfático, médula   ósea  o sangre periférica. No localizado es   aquel  que se diagnostica en primer lugar en la    vejiga como primera manifestación de una enfermedad    diseminada. Secundarios serían aquellos   casos  de metástasis vesical en un paciente   con  historia conocida de linfoma maligno sistémico<sup>12</sup>.</p>      <p>La afectación  primaria de la vejiga urinaria   sólo  se presenta en el 1% de los casos de linfoma,   su  forma más común de presentación es de linfoma   no  Hodgkin con “mucosa-associated lymphoid    tissue” (MALT), mas común en la mujer de    mediana edad que ha sufrido cistitis reiteradas.   La  malignización podría afectar a los linfocitos    acumulados en la submucosa como consecuencia   de la  posible respuesta inmuno-inflamatoria<sup>11</sup>.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La localización  secundaria es más frecuente    (17,2%) y sólo ocurre en los estadios avanzados   de la  enfermedad, produciendo en ocasiones uropatía    obstructiva por compresión extrínseca de la   vía  urinaria cuando se localizan en el trígono o   bien  existen paquetes adenopáticos en la pelvis   menor<sup>2,13</sup>.</p>      <p>La clínica de la  afectación renal en el LNH es    inespecífica, ya sea primario o secundario: dolor    abdominal impreciso, pérdida de peso, fiebre y    sudoración nocturna, anemia y hematuria<sup>6</sup>.   Desde  la instauración de la ecografía abdominal   como  prueba diagnóstica de primera línea, en un   alto  porcentaje el diagnóstico es incidental. En   los  pacientes con procesos linfomatosos renales    evolucionados se puede presentar insuficiencia   renal  favorecida no sólo por la uropatía obstructiva   y  posible infección urinaria, sino también   por  la toxicidad añadida por la quimioterapia,    antibióticos y la nefropatía úrica aguda provocada   por  lisis tumoral<sup>14</sup>.</p>      <p>En el linfoma  vesical la clínica es superponible   a las  cistopatías crónicas en cuanto a la presencia   de  los clásicos síntomas irritativos y a la clínica   de  los tumores vesicales con la hematuria   como  principal indicio.</p>      <p>El diagnóstico del  LNH en el riñón se realiza   de  manera fundamental mediante las pruebas de    imagen. La ecografía demuestra un patrón de   áreas  hipo o anecoicas uniforme con márgenes   bien  definidos. En la urografía intravenosa podrá    apreciarse la modificación de los contornos renales   o la  distorsión de las estructuras calicilares   con o  sin signos de uropatía obstructiva, según   la  naturaleza o diseminación de las masas tumorales.</p>      <p>La apariencia en  la TAC es la de una o múltiples    lesiones sólidas con un coeficiente de absorción   de  baja densidad con posible infiltración o    contigüidad a masas retroperitoneales en el 25%   de  los casos<sup>7</sup>. La RNM no ha demostrado ventajas    diagnósticas en su utilización y la arteriografía   renal  sólo en algunos casos podría orientar en el    diagnóstico diferencial con otros tumores renales   más  comunes<sup>6</sup>.</p>      <p>La arteriografía  suele comprobar tumores poco    vascularizados con rara afectación vascular intraluminal<sup>4,6</sup>.    Algunos autores no consideran necesaria   la  arteriografía una vez realizada la ecografía   y la  TAC<sup>9</sup>.</p>      <p>La PAAF que puede  ser útil en algunos casos   en  que se duda entre linfoma o adenocarcinoma    renal, no permite obtener suficiente tejido para    conseguir una adecuada individualización del    proceso. Sólo una generosa biopsia escisional   será  capaz de establecer un diagnóstico diferencial   de  este tipo de tumores con los sarcomas y    algunos casos de fibrosis retroperitoneal<sup>6,15</sup>.</p>      <p>Para diagnosticar  el linfoma vesical aparte de   todas  las técnicas de imagen ya comentadas al    hablar de los tumores renales hay que citar la    cistoscopia con biopsia transuretral más o menos    agresiva según las indicaciones en cada caso    concreto.</p>      <p>En cuanto a  estadiaje sólo se podrá considerar    completo una vez realizada la exploración clínica,    análisis de sangre, radiografías de tórax, TAC    pulmonar y abdomino-pélvico y biopsia de médula   ósea.  Sólo un linfoma podrá ser considerado    primario cuando todas estas técnicas sean negativas<sup>11</sup>.</p>      <p>El estudio  histológico y las técnicas inmunohistoquímicas   son  la pruebas que confirman el   LNH,  de esta manera en el caso de los tumores    vesicales obtendremos marcadores para células    linfoides en el caso del linfoma o para células epiteliales   en el  caso del carcinoma. Para el diagnóstico    diferencial en los casos de cistopatías de   larga  evolución con piuria, se ha valorado como    alternativa la inmuno-citología<sup>16</sup>.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En lo que se  refiere al tratamiento, lo primero   que  hay que considerar es el grado de extensión   de la  enfermedad. Estadio I cuando se encuentra    confinada a un único lugar anatómico o a un   grupo  ganglionar. Estadio II Linfoma confinado a   una  región anatómica a un lado del diafragma.    Estadio III cuando existen adenopatías a ambos   lados  del diafragma. Estadio IV, aquel en que    existe diseminación parenquimatosa.</p>      <p>El pronóstico de  los linfomas diseminados no   es  peor que el de las formas localizadas, como    consecuencia del uso de la poli-quimioterapia de   mayor  agresividad, curativa en el 40 a 50% de los    pacientes.</p>      <p>La cirugía para  estos tumores no puede considerarse   nunca  curativa, y su papel debe considerarse    diagnóstico con el objetivo de establecer un    tratamiento paliativo con la menor morbilidad    posible, La radioterapia tendrá un papel exclusivo   en  las formas localizadas<sup>16</sup>.</p>      <p>Dado el hecho de  que la mayoría de los casos   que  se diagnostican en urología son estadios III o   IV.  El tratamiento de elección es la quimioterapia    sistémica. Así Withmore diseñó un tratamiento    intensivo durante treinta semanas con ciclos intermitentes   de  Bleomicina, Ciclofosfamida, Vincristina   y  Dexametasona con altas dosis de metotrexato.    Obtiene remisiones completas en el 78% de   los  casos que se mantienen durante dos años en   80%  de los pacientes tratados. Aunque la alternativa   de  tratamiento quimioterápico habitual parece   ser  la pauta CHOP (hasta nueve ciclos con Ciclofosfamida,    Doxorubicina, Vincristina y Prednisolona),    existen pautas alternativas como la VIM-Bleo   que  asocia Iofosfamida, Metotrexate, Etoposido y    Bleomicina<sup>17</sup>.</p>      <p>En algunos casos  de linfomas evolucionados   se  administró quimioterapia en dosis altas,    seguida de auto-transplante de médula con buenos    resultados en los periodos de supervivencia    libres de enfermedad<sup>6</sup>.</p>      <p>En el tratamiento  del LNH primario de vejiga   se  han comprobado buenos resultados con la cistectomía    parcial (endoscópica o mediante cirugía    abierta) o total asociada a radioterapia<sup>13</sup>. Sin    embargo algunos autores desaconsejan la cirugía    radical<sup>11</sup>. En los tumores vesicales de carácter    metastático, la actitud inicial se limitaría a la    biopsia acompañada de técnicas quirúrgicas    desobstructivas, en los casos que lo precisen,    combinadas con la quimioterapia como fundamental    recurso terapéutico<sup>18</sup>.</p>      <p>En el linfoma  renal también la cirugía deberá    interpretarse como diagnóstica, evitando la cirugía   de  exéresis radical que condicionaría la función   renal  y el posible tratamiento con una dosificación    quimioterápica eficaz.</p>       <p align="center"><b>CONCLUSIONES</b></p>     <p>Los linfomas  malignos son una patología relativamente    frecuente (séptima causa más común   de  muerte por cáncer en USA), favorecida hoy por   la  inmunodeficiencia propia de los transplantes y   SIDA.</p>      <p>Los linfomas  primarios que afectan a los órganos   del  aparato urinario constituyen una patología    extremadamente rara, no así los linfomas    secundarios más frecuentes en la evolución sistémica   de  esta enfermedad.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La afectación  metacrónica en vejiga urinaria y   años  más tarde en riñón derecho, de un linfoma   no  Hodgkin tipo B de células centro foliculares,   como  órganos no contiguos del aparato urinario,    sugiere la importancia en esta enfermedad de la    diseminación hematógena.</p>      <p>El tratamiento de exéresis local, sólo está justificado para obtener una mayor seguridad en el diagnóstico histológico. El procedimiento quirúrgico debe ser poco invasivo y de intención paliativa, para evitar una mayor morbilidad y en el caso de afectación renal para preservar la función renal.</p>      <p>La radioterapia sólo tendría interés en el tumor localizado y órgano confinado, sola o adyuvante a la cirugía no agresiva. La remisión clínica únicamente se consigue con un tratamiento con poli-quimioterapia.</p>      <p>Aunque el mejor pronóstico conceptualmente es el de los tumores localizados, la remisión clínica sólo se obtendrá en los casos correctamente tratados.</p>       <p align="center"><b>REFERENCIAS</b></p>     <!-- ref --><p>1. The Non-Hodgkin's Lymphoma Pathologic Classification Project: National Cancer Institute sponsored study of classification of non Hodgkin's lymphomas: summary and description of a working formulation for clinical usage. Cancer 1982;49:2112-2135.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=094927&pid=S0210-4806200500040001700001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>2. Amat Cecilia M, Romero Perez P, Sevilla Chica FI: Linfomas del tracto genitourinario. Revisión de conjunto y aportación de dos casos de localización testicular. Arch Esp Urol 1994; 47:992-997.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=094929&pid=S0210-4806200500040001700002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>3. Begara Morillas A, Silmi Moyano A, Hermida Gutérrez J, Chicharro J, Férnández M.J. Martín C, Ramírez JC, Rapariz M, Salinas J, Resel L Patología linfoproliferativa del tracto genitourinario. Aportación de 6 casos y revisión de la literatura. <i>Arch Esp Urol</i> 1996;49:562-570.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=094931&pid=S0210-4806200500040001700003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>4. Torrecilla García-Ripoll JR, Pascual Samaniego M, Martín Blanco S, Rivera Ferro J, Peral Martínez JI, Fernández Del Busto E. Linfoma renal primario. Actas Urol Esp 2003;27: 555-558.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=094933&pid=S0210-4806200500040001700004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>5. García Freire C, Busto Castanon L, Pombo Felipe F y cols. Linfoma renal primario en paciente V.I.H. positivo. <i>Arch Esp Urol</i> 1994;47:287-289.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=094935&pid=S0210-4806200500040001700005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>6. Salem Y, Miller HC. Lymphoma of genitourinary tract. J Urol 1994;151:1162-1170.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=094937&pid=S0210-4806200500040001700006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>7. Cohan RH, Reed Dunnick N, Leder A, Baker E. Computed Tomography of Renal Lymphoma. <i>J Comput Assist Tomogr</i> 1990;14:933-938.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=094939&pid=S0210-4806200500040001700007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>8. Lewi HJ, Stewart ID, Seywright M, Fleming S, Deane RF, Kyle KF. Urinary tract lymphoma. Br J Urol 1986;58(1):16-18.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=094941&pid=S0210-4806200500040001700008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>9. Miyake O, Namiki M, Sonoda T, Kitamura H: Secondary involvement of genitourinary organs in malignant lymphoma. Urol Int 1987;42:360-362.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=094943&pid=S0210-4806200500040001700009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>10. Horii SC, Bosniak MA, Megibow AJ, Raghavendra BN, Subramanyam BR, Rothberg M. Correlation of CT and Ultrasound in the evaluation of renal lymphoma. Urol Radiol 1983;5(2):69-76.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=094945&pid=S0210-4806200500040001700010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>11. Wazait HD, Chahal R, Sundurum SK, Rajkumar GN, Wright D, Aslam MM. MALT-type primary lymphoma of the urinary bladder: clinicopathological study of 2 cases and review of the literature. Urol Int 2001;66(4):220-224.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=094947&pid=S0210-4806200500040001700011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>12. Kempton CL, Kurtin PJ, Inwards DJ, Wollan P, Bostwick DG. Malignant Lymphoma of the bladder: Evidence from 36 cases that low-grade lymphoma of the MALT-type is the most common primary bladder lymphoma. Am J Surg Pathol 1997;21(11):1324-1333.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=094949&pid=S0210-4806200500040001700012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>13. Rodríguez Martín F, Fernández Fernández A, Gil Paraiso y cols. Linfoma vesical de localización retrotrigonal. Actas Urol Esp 1996;20:900-903.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=094951&pid=S0210-4806200500040001700013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>14. Rodriguez JA, Garmedia JC, Hernandez I y cols. Linfoma y aparato genitourinario: a propósito de un caso. Arch Esp Urol 1990;43:1023-1025.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=094953&pid=S0210-4806200500040001700014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>15. Whitmore Wf, Skarin At, Rosenthal Ds. Urological presentations of non-Hodgkin's lymphomas. J Urol 1982;128:953-956.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=094955&pid=S0210-4806200500040001700015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>16. Froehner M, Haase M, Hakenberg Ow, Wirth Mp: Urinary immunocytology for primary bladder B cell lymphoma. Urology 2004;63:381-383.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=094957&pid=S0210-4806200500040001700016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>17. Steinke B, Kruger HU, Kraft H, Heim ME, Gunther E, Arnold H, Busch FW. Response-oriented therapy with CHOP and VIM-Bleo in high-grade malignant non-Hodgkin's lymphomas. Blut 1988;56(6):269-271.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=094959&pid=S0210-4806200500040001700017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>18. Vesa Llanes J, Bielsa Gali O, Llado Carbonell C, Arango Toro O, Barranco C, Gelabert i Mas A. Afectación vesical por linfoma no Hodgkiniano diagnóstico y respuesta terapéutica. Actas Urol Esp 1992;16(2):162-165.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=094961&pid=S0210-4806200500040001700018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>       <p>&nbsp;</p> <hr align="left" width="30%">     <p>Dr. F. Martín-Laborda y Bergasa    <br> Añastro, 4    <br> 28033 Madrid</p>      <p>(Trabajo recibido el 21 de julio 2004)</p>        ]]></body><back>
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