<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>0210-5691</journal-id>
<journal-title><![CDATA[Medicina Intensiva]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[Med. Intensiva]]></abbrev-journal-title>
<issn>0210-5691</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[Elsevier España, S.L.]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S0210-56912007000700004</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Documento de Consenso (SEMES-SEMICYUC): Recomendaciones del manejo diagnóstico-terapéutico inicial y multidisciplinario de la sepsis grave en los Servicios de Urgencias hospitalarios]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Consensus document (SEMES-SEMICYUC): Recommendations for the initial and multidisciplinary diagnostic management of severe sepsis in the hospital Emergency Departments]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[León Gil]]></surname>
<given-names><![CDATA[C.]]></given-names>
</name>
</contrib>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[García-Castrillo Riesgo]]></surname>
<given-names><![CDATA[L.]]></given-names>
</name>
</contrib>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Moya Mir]]></surname>
<given-names><![CDATA[M.]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A01"/>
</contrib>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Artigas Raventós]]></surname>
<given-names><![CDATA[A.]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A01"/>
</contrib>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Borges Sa]]></surname>
<given-names><![CDATA[M.]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A01"/>
</contrib>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Candel González]]></surname>
<given-names><![CDATA[F.J.]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A01"/>
</contrib>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Chanovas Borrás]]></surname>
<given-names><![CDATA[M.]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A01"/>
</contrib>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Ferrer Roca]]></surname>
<given-names><![CDATA[R.]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A01"/>
</contrib>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Jiménez]]></surname>
<given-names><![CDATA[A.J.]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A01"/>
</contrib>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Loza Vázquez]]></surname>
<given-names><![CDATA[A.]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A01"/>
</contrib>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Sánchez García]]></surname>
<given-names><![CDATA[M.]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A01"/>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A01">
<institution><![CDATA[,Grupo de Trabajo de Sepsis  ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[ ]]></addr-line>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>00</day>
<month>10</month>
<year>2007</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>00</day>
<month>10</month>
<year>2007</year>
</pub-date>
<volume>31</volume>
<numero>7</numero>
<fpage>375</fpage>
<lpage>387</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S0210-56912007000700004&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S0210-56912007000700004&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S0210-56912007000700004&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri></article-meta>
</front><body><![CDATA[ <FONT face=Verdana size=2>    <p align="right"><B>DOCUMENTO DE CONSENSO</B></FONT>    <p>&nbsp;    <p><FONT face=Verdana size=4><B><a name="top"></a>Documento de Consenso (SEMES-SEMICYUC). Recomendaciones  del manejo diagnóstico-terapéutico inicial y multidisciplinario de la sepsis  grave en los Servicios de Urgencias hospitalarios</B></FONT><FONT face=Verdana size=4>    <p><B>Consensus document  (SEMES-SEMICYUC). Recommendations for the initial and multidisciplinary  diagnostic management of severe sepsis in the hospital Emergency  Departments</B></FONT>    <p>&nbsp;    <p>&nbsp;    <p><FONT face=Arial size=2> <FONT face=Verdana size=2><b>C. León Gil<SUP>a</SUP> ; L. García-Castrillo Riesgo<SUP>a</SUP>  ; M. Moya Mir<SUP>a</SUP> ; A.  Artigas Raventós<SUP>a</SUP> ;     <br> M. Borges Sa<SUP>a</SUP> ; F.J. Candel González<SUP>a</SUP> ; M. Chanovas Borrás<SUP>a</SUP>  ; R. Ferrer Roca<SUP>a</SUP> ;     <br> A.J.  Jiménez<SUP>a</SUP> ; A. Loza Vázquez<SUP>a</SUP> ; M. Sánchez García<SUP>a</SUP> </b>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><SUP>a </SUP>Grupo de Trabajo de Sepsis    <P><B>*Sociedades  participantes: </B>Sociedad Española  de Medicina de Urgencias y Emergencias (SEMES),Sociedad Española de Medicina Intensiva, Crítica y  Unidades Coronarias (SEMICYUC) (Grupo de Trabajo de Enfermedades Infecciosas)    <P><B>Coordinación: </B>L. García-Castrillo Riesgo y C. León Gil    <P><B>Revisión: </B>A. Artigas Raventós y M. Moya Mir    <P><B>Miembros del Grupo de  Expertos: </B>M. Borges Sa, F.J.  Candel González, M. Chanovas Borrás, R. Ferrer Roca, A.J. Jiménez. A. Loza Vázquez y M. Sánchez  García    <p><a href="#Dirección para correspondencia">Dirección para  correspondencia</a></FONT></FONT>    <p>&nbsp;    <p>&nbsp;    <p><font face="Verdana"><b>Introducción</b></font>    <P> <FONT face=Verdana size=2>Los Servicios de Urgencias y de Medicina  Intensiva acuerdan abordar un proyecto dirigido a la plantilla de Urgencias, con  trabajo asistencial en las áreas de observación de los hospitales con el  objetivo común de mejorar el conocimiento diagnóstico terapéutico de la sepsis  grave en pacientes adultos en dichas áreas, y que se fundamenta esencialmente en  la redacción de un Documento de Consenso (DC) de este proceso, que contemple  diferentes aspectos de la sepsis, entre los que se incluyen definiciones,  herramientas diagnósticas, medidas terapéuticas básicas en la sepsis grave y  shock séptico, con especial referencia a la aplicación de la antibioterapia  adecuada y precoz seleccionada en función de las diferentes variables  estudiadas. Este DC pretende tener la máxima difusión entre el personal de los  Servicios de Urgencias.</FONT></P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P><FONT face=Verdana size=2>A pesar de los avances en el tratamiento  antibiótico y las medidas para modular la respuesta inmunitaria, la sepsis  continúa teniendo una elevada mortalidad, que alcanza más del 40% en las formas  de sepsis grave o shock séptico, y su incidencia va en aumento. Existe en la  actualidad suficiente evidencia científica para afirmar que la aplicación precoz  y dirigida de una serie de medidas diagnóstico-terapéuticas, entre las que se  incluyen el tratamiento antibiótico y el soporte hemodinámico adecuado, mejoran  de manera significativa la supervivencia. También existe el conocimiento de que  el seguimiento de estas medidas tiene un cumplimiento escaso en todos los  entornos hospitalarios. La sepsis requiere una identificación rápida y un  tratamiento inmediato, pasando de esta forma a engrosar el grupo de enfermedades  tiempo-dependientes, entendiendo como tales aquellas en las que el retraso  diagnóstico o terapéutico influye negativamente en la evolución del proceso, y  por tanto son entidades de especial interés para las áreas de Urgencias, donde  una actuación adecuada puede modificar sustancialmente el pronóstico de los  pacientes. La información epidemiológica disponible nos dice que el 30-40% de  las sepsis que recibe una Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) procede de  Urgencias, aunque la verdadera incidencia de la sepsis en los Servicios de  Urgencias es aún desconocida por la clara infraestimación y la inapropiada  definición de los pacientes. Las Sociedades Científicas conscientes de esta  situación han lanzado una campaña en el año 2002 que lleva por lema <I>Surviving  Sepsis Campaign</I>, campaña liderada por las áreas de Cuidados Intensivos de  ambos lados del Atlántico con la participación de la <I>European Society of  Intensive Care Medicine</I>, el <I>International Sepsis Forum</I> y la  <I>Society of Critical Care Medicine</I>, centradas en el manejo de la sepsis en  los centros asistenciales, fundamentalmente en el ámbito de la Unidades de  Cuidados Intensivos.</FONT></P>     <P><FONT face=Verdana size=2>La Sociedad Española de Medicina de  Urgencias y Emergencias (SEMES), junto con la Sociedad Española de Medicina  Intensiva, Crítica y Unidades Coronarias (SEMICYUC), conscientes de esta  problemática, han desarrollado de manera conjunta este DC con el objetivo de  desarrollar, entre ambas Sociedades, una guía de actuación que facilite la  identificación y manejo de pacientes sépticos.</FONT></P>     <P><FONT face=Verdana size=2>Entre las especificaciones establecidas  para la guía está su aplicabilidad en el entorno de las Urgencias, con una  ventana temporal limitada a las «seis» primeras horas de manejo del paciente  séptico, y el tratar de contemplar en las recomendaciones niveles de máxima  exigencia asistencial.</FONT></P>     <P><FONT face=Verdana size=2>Este DC hace especial referencia a los  siguientes conceptos:</FONT></P>     <P><FONT face=Verdana size=2>1. La sepsis es un proceso de elevada  mortalidad.</FONT></P>     <P><FONT face=Verdana size=2>2. El diagnóstico de la sepsis grave es  difícil y, por tanto, es uno de los escollos para iniciar un tratamiento precoz,  por lo que es necesario elevar el índice de sospecha y utilizar herramientas que  la puedan definir.</FONT></P>     <P><FONT face=Verdana size=2>3. La categorización de la gravedad de los  pacientes sépticos es la base para la toma de decisiones  diagnóstico-terapéuticas.</FONT></P>     <P><FONT face=Verdana size=2>4. Los retrasos en la administración de  antibióticos o en la estabilización hemodinámica, en los casos en que esté  indicada, son piezas fundamentales donde habría que hacer una especial  hincapié.</FONT></P>     <P><FONT face=Verdana size=2>5. El manejo de las formas de sepsis grave  debe realizarse mediante consenso de un grupo multidisciplinar, donde el médico  de urgencias y el de intensivos constituyan el núcleo básico.</FONT></P>     <P><FONT face=Verdana size=2>6. La integración de la sepsis en un  proceso asistencial definido permitiría la evaluación y seguimiento de  indicadores de calidad asistencial.</FONT></P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P><FONT face=Verdana size=2>Las recomendaciones que nazcan de un grupo  de trabajo, estructuradas en forma de vía clínica, sin duda aportarán una  herramienta de alto valor para facilitar el manejo, al tiempo que impulsarán los  modelos asistenciales con integración de profesionales de distinta formación,  que se han mostrado eficaces en otras patologías, aunque no exentos de  dificultad de implantación. La orientación actual del manejo del paciente  séptico pone a las áreas de Urgencias en una posición de máxima responsabilidad  y las vías consensuadas nos aportarán un documento que necesariamente requerirá  una adecuación a las características locales de cada centro, pero que sin duda  facilitará cualquier plan de mejora.</FONT></P>     <P>&nbsp;</P>     <P><FONT face=Verdana><B>Epidemiología: la sepsis grave en España</B></FONT></P>     <P><FONT face=Verdana size=2>La sepsis grave es un complejo síndrome  difícil de definir, diagnosticar y tratar, inducido por un proceso infeccioso  con evidencia de alteraciones en la perfusión tisular y disfunción orgánica.  Desencadenada por la entrada de microorganismos o sus toxinas en el torrente  circulatorio, la sepsis provoca una respuesta inflamatoria por parte del huésped  con pérdida de la autorregulación de los mecanismos de defensa, con tendencia a  la hiperproducción de sustancias proinflamatorias o mediadores, activadores de  la coagulación y fibrinólisis, que interrelacionan, suscitando el control de la  infección o su evolución a sepsis grave o shock séptico.</FONT></P>     <P><FONT face=Verdana size=2>El 10,4% de los pacientes que acuden a los  Servicios de Urgencias hospitalarios (SUH) son diagnosticados de un proceso  infeccioso (el más frecuente de origen respiratorio), de éstos el 20,6%  requerirán ingreso hospitalario<SUP>1</SUP>. De los pacientes con proceso  infeccioso ingresan en el hospital entre el 5-17%, dependiendo de las fuentes de  información<SUP>2,3</SUP>. La gravedad de estos procesos es muy distinta, desde  banales, la mayoría, hasta situaciones de sepsis grave y shock séptico. Aunque  inicialmente se estimó que sólo el 5,3% de los pacientes con infección se  ajustaban a la definición de sepsis<SUP>1,4</SUP>, en realidad entre el 5-10%  cumplen los «criterios diagnósticos de sepsis»<SUP>5</SUP>, lo que supone  alrededor de unos 50.000-100.000 casos/año en nuestro país, y de éstos,  extrapolando, alrededor del 30% evolucionarán a cuadros de sepsis grave o shock  séptico. La incidencia de estos procesos infecciosos está aumentando a un ritmo  del 7-9% anual<SUP>6-8</SUP> por diversos factores, como son el aumento de la  expectativa de vida, que deriva en un mayor número de procesos crónicos en la  población, incremento de realización de técnicas invasivas, estados de  inmunodepresión por fármacos, enfermos tratados con quimioterapia,  etc.</FONT></P>     <P><FONT face=Verdana size=2>La sepsis representa hoy la enfermedad más  prevalente en las UCI con una tasa de mortalidad muy elevada, estimándose en  unos 97 casos/100.000 habitantes/año de sepsis grave (aunque los casos de sepsis  representan unos 333 casos/100.000 habitantes/año)<SUP>9</SUP>. El 29% de las  sepsis se transformarán en «graves» y el 9% en «shock séptico». Más de la mitad  de los casos diagnosticados de sepsis grave se atienden fuera de las  UCI<SUP>2,9</SUP>. Así, de forma global    <p>se pueden estimar unos 45.000 casos  de sepsis grave al año en España de los que fallecen unos 13.000<SUP>8</SUP>. En  el mundo se producen unos 18.000.000 casos/ año con 1.400 muertos/día. La  mortalidad de la sepsis grave se cifra en el 28%, teniendo en cuenta los  pacientes que también proceden de otras áreas del hospital incluyendo los  SUH<SUP>9,10</SUP> y en el 35-54% si lo centramos en estudios en las  UCI<SUP>10,11</SUP>. Según datos del estudio EDU-SEPSIS, en España, de octubre a  diciembre 2005, la sepsis grave presentó una mortalidad del 47%, y los casos de  shock séptico alcanzaron el 84%. Estas cifras de mortalidad son muy superiores a  las de enfermedades como el infarto agudo de miocardio (IAM) o el ictus. De  hecho, comparativamente mueren más personas de sepsis que de cáncer de mama o de  colon o como complicación de un IAM. El coste económico por episodio de sepsis  se ha estimado en unos 10.000 euros, siendo muy superior al coste del  IAM<SUP>12</SUP>.</FONT></P>     <P><FONT face=Verdana size=2>Desde que se produce la invasión por un  microorganismo de un territorio, tejido, sangre u otros fluidos corporales, se  desencadena en el huésped una compleja secuencia de acontecimientos destinados a  resolver dicha agresión (lo que no siempre se logra), y que, en ocasiones,  conducirá a un empeoramiento de la situación clínica con el consiguiente  agravamiento del pronóstico e incremento de la morbilidad y mortalidad de este  proceso infeccioso. La evolución de los acontecimientos clínicos nos llevaría  desde un síndrome de respuesta inflamatoria sistémica (SRIS) a situaciones de  sepsis, «sepsis grave», «hipotensión por sepsis», «shock séptico»... y al  «síndrome de disfunción multiorgánica», como punto final de este proceso con  distintos estadios de gravedad. Por lo tanto, el concepto de sepsis y sus  secuelas (disfunción y fallo de órganos) debe ser entendido como un proceso  dinámico y continuo de «estadios de la sepsis» que de ir evolucionando  incrementarán la morbimortalidad del paciente<SUP>13,14</SUP>, por lo que actuar  a tiempo de forma precoz y adecuada será fundamental para reducirla «evitando la  progresión de la sepsis». En este sentido en los SUH se debe hacer un esfuerzo  para conseguir un diagnóstico precoz, tratamiento inmediato y realizar una  correcta toma de muestras microbiológicas en las primeras horas para contribuir  a minimizar la mortalidad, evitando en la medida de lo posible que los pacientes  lleguen a situaciones de sepsis grave y shock séptico. Desde el momento en que  el paciente llega al SUH, comienza «la carrera para detener y revertir el  proceso» que en ciertos casos tendrá éxito, y en otros continuará en la UCI. Por  ello, la rapidez con la que afrontemos el problema y consigamos un diagnóstico  de sospecha o confirmación lo más precoz posible y la aplicación de las medidas  de tratamiento iniciales de «resucitación» serán determinantes para el  pronóstico inmediato y posterior del paciente séptico<SUP>15,16</SUP>. Es un  hecho conocido en la sepsis grave/shock séptico la influencia del retraso en la  administración de antimicrobianos en la mortalidad; según la terapia  antimicrobiana adecuada sea administrada en los primeros 30 minutos después del  diagnóstico o entre las primeras 9-12 horas, la mortalidad varía entre un 17% y  un 74%, respectivamente<SUP>16</SUP>.</FONT></P>     <P><FONT face=Verdana size=2>Aunque la mortalidad relativa de la sepsis  ha disminuido el aumento de su incidencia, ha hecho que el número absoluto de  muertes por sepsis se incremente, por lo que representa un importante problema  sanitario en todo el mundo. Para concienciarnos de este problema y así adoptar  medidas específicas, desarrollar pautas de actuación y facilitar su puesta en  práctica nació la <I>Surviving Sepsis Campaign</I> o «Campaña para sobrevivir a  la sepsis» (CSS) en el año 2002, que con la participación de la <I>European  Society of Intensive Care Medicin</I>e, el <I>International Sepsis Forum</I>, la  <I>Society of Critical Care Medicine</I> y el <I>American College of Emergency  Physicians</I>, se fijó como principal objetivo conseguir una reducción de la  mortalidad de la sepsis grave en un 25% en 5 años (2005-2009), lo que para  España supondría «salvar» más de 3.000 personas/año. Para ello se establecieron  unas pautas de actuación clínica<SUP>17</SUP> a desarrollar de manera conjunta  en forma de «dos paquetes de actuación básicos». El paquete de «resucitación  inicial» se debe completar en las primeras 6 horas desde la sospecha de sepsis  grave en los SUH, lo que implica iniciar lo antes posible y en el propio SUH las  medidas indicadas en el mismo para conseguir «los objetivos de la  resucitación»<SUP>18</SUP>. Con la identificación del paciente se activaría en  el SUH el «código de sepsis grave» (CSG) con el comienzo de la fluidoterapia,  realización de analítica con lactato, toma de hemocultivos, administración de la  primera dosis de antibiótico adecuado y aviso a UCI.</FONT></P>     <P><FONT face=Verdana size=2>El «segundo paquete» lo constituyen las  medidas a tomar en las primeras 24 horas. Todas ellas se podrían agrupar  en<SUP>17-20</SUP>:</FONT></P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P><FONT face=Verdana size=2>1. Resucitación inicial.</FONT></P>     <P><FONT face=Verdana size=2>2. Tratamiento de la infección (incluyendo  diagnóstico de localización y aislamiento del microorganismo, así como  administración del antimicrobiano y medidas de erradicación del foco con  cirugía, si está indicada).</FONT></P>     <P><FONT face=Verdana size=2>3. Tratamiento de la sepsis (corticoides y  proteína C activada).</FONT></P>     <P><FONT face=Verdana size=2>4. Tratamiento de soporte.</FONT></P>     <P><FONT face=Verdana size=2>Desgraciadamente, con la recogida de datos  del «estudio EDU-SEPSIS-SURVIVING» en España, sabemos que todavía no hay una  correcta cumplimentación de las medidas en las primeras 24 horas, y que las  medidas de resucitación se realizan en menos de la mitad de los casos, lo que  resulta muy llamativo y hace necesario un esfuerzo de concienciación para que  todos las llevemos a cabo, ya que «está en juego la vida del  enfermo»<SUP>21</SUP>. En un reciente estudio<SUP>16</SUP> se comprobó que sólo  el 50% de los pacientes recibieron tratamiento antimicrobiano adecuado en las  primeras 6 horas del inicio de la hipotensión, con una relación muy establecida  entre el retraso del inicio de tratamiento antibiótico y la  mortalidad.</FONT></P>     <P>&nbsp;</P>     <P><FONT face=Verdana><B>Detección e identificación del paciente séptico grave.  Aspectos logísticos</B></FONT></P>     <P><FONT face=Verdana size=2><B>Elementos básicos en la identificación  de la sepsis: definiciones</B></FONT></P>     <P><FONT face=Verdana size=2><I>Desarrollo de la definición de  sepsis</I></FONT></P>     <P><FONT face=Verdana size=2>En 1991, el ACCP (<I>American College of  Chest Physicians</I>) y la SCCM (<I>Society of Critical Care  Medicine</I>)<SUP>4</SUP> convocaron una conferencia de acuerdo general para  desarrollar una amplia serie de definiciones que podrían mejorar la capacidad de  los médicos de diagnosticar, supervisar y tratar la sepsis y otros aspectos  relacionados con ésta. Las definiciones generales elaboradas en aquella  conferencia han sido extensamente usadas en la práctica y en los ensayos  clínicos de intervenciones terapéuticas.</FONT></P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P><FONT face=Verdana size=2>El establecimiento de definiciones para un  síndrome es intrínsecamente un proceso imperfecto, que requiere la puesta al día  periódica sobre la base de nuevas ideas en fisiopatología o nuevas pruebas  diagnósticas. En el año 2001 un grupo de expertos consideraron la necesidad de  examinar de nuevo las definiciones de la sepsis a la luz de los nuevos avances.  La SCCM, ACCP y varias otras Sociedades Científicas de Cuidados Intensivos  norteamericanas y europeas patrocinaron la Conferencia Internacional de  Definiciones de la Sepsis 2001<SUP>5</SUP>. Los expertos asistentes formaron  subgrupos para evaluar la rentabilidad diagnóstica de signos y síntomas de  sepsis, marcadores celulares, citoquinas, datos microbiológicos y parámetros de  coagulación.</FONT></P>     <P><FONT face=Verdana size=2>El informe definitivo de la conferencia no  encontró ninguna prueba que apoyara un cambio de las definiciones de sepsis,  pero halló que los signos y síntomas son más variados que los criterios  iniciales establecidos en 1991, dando mayor importancia al uso de los  biomarcadores para el diagnóstico precoz de sepsis. Una lista de estos signos y  síntomas para el diagnóstico de sepsis está representada en la  <a target="_blank" href="/img/revistas/medinte/v31n7/64v31n07-13110704tab01.gif">tabla 1</a>. A pesar  de las definiciones perfiladas aquí, los términos no tienen una caracteriz ación  exacta de pacientes con sepsis. El futuro está en el desarrollo de un sistema  que caracterizará la progresión de sepsis (sistema PIRO), que estratifica a  pacientes sobre la base de sus condiciones de predisposición (comorbilidad,  factores genéticos, etc.), insulto de la infección (patógenos y foco, etc.), la  respuesta del sistema (SRIS, shock, proteína C reactiva &#091;PCR&#093;, interleucina  &#091;IL&#093;, factor de necrosis tumoral &#091;TNF&#093;, procalcitonina &#091;PCT&#093;, etc.) y el grado  de disfunción orgánica (SOFA, apoptosis, etc.) que identifique estadios de  progresión en los pacientes sépticos.</FONT></P>     <P><FONT face=Verdana size=2>El concepto de sepsis comprende desde el  SRIS del huésped a la infección grave sospechada o documentada. La sepsis grave  se caracteriza o bien por la alteración aguda de la función de uno o mas órganos  (función hemodinámica, renal, respiratoria, hepática, hematológica o  neurológica), o bien por mala perfusión tisular (hiperlactacidemia) o  hipotensión arterial (transitoria o persistente). El shock séptico es definido  por la presencia de hipotensión arterial que no responde a expansión del volumen  intravascular y requiere perfusión de aminas para su tratamiento.</FONT></P>     <P><FONT face=Verdana size=2><B>Algoritmo de detección precoz y  estratificación de la sepsis</B></FONT></P>     <P><FONT face=Verdana size=2>Proponemos el siguiente protocolo de  detección precoz, extraído de las guías de manejo de sepsis grave y shock  séptico de la campaña Sobrevivir a la Sepsis (<a target="_blank" href="/img/revistas/medinte/v31n7/consenso_figura_1.htm">fig.  1</a>)<SUP>17,19</SUP>.</FONT></P>     <P>&nbsp;</P>     <P><FONT face=Verdana><B>Diagnóstico y control del foco. Tomas microbiólógicas.  Antimicrobianos, cuál/es, cuándo...</B></FONT></P>     <P><FONT face=Verdana size=2><B>Diagnóstico clínico y  microbiológico</B></FONT></P>     <P><FONT face=Verdana size=2>En los SUH es crucial la orientación  sindrómica inicial para la identificación del foco (<a target="_blank" href="/img/revistas/medinte/v31n7/64v31n07-13110704tab03.gif">tabla 2</a>) en los pacientes  con sospecha de sepsis (<a target="_blank" href="/img/revistas/medinte/v31n7/64v31n07-13110704tab04.gif">tabla 3</a>), la adecuada recogida de muestras  microbiológicas y la elección de tratamiento antimicrobiano empírico. El  conocimiento del perfil clínico del paciente y sus antecedentes  (inmunosupresión, cirugía reciente, diálisis, etc.) resultarán de utilidad en la  búsqueda del foco y la etiología de la sepsis.</FONT></P>     <P><FONT face=Verdana size=2>Entre los estudios complementarios  realizados con el objetivo de orientar el grado de afectación del paciente y  descubrir su origen se recomiendan un hemograma (recuento y fórmula  leucocitaria), un estudio de coagulación (plaquetas, dímero D y fibrinógeno),  una bioquímica básica (con glucosa, iones, calcio, urea, creatinina, aspartato  aminotransferasa &#091;AST&#093;, alanina aminotransferasa &#091;ALT&#093;, bilirrubina y lactato),  una gasometría arterial o venosa, un sedimento de orina, una radiografía de  tórax y un electrocardiograma (ECG). En algunos centros se incluye de rutina la  realización de la PCR y la PCT (<a target="_blank" href="/img/revistas/medinte/v31n7/64v31n07-13110704tab05.gif">anexo 1</a>).</FONT></P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P><FONT face=Verdana size=2>El diagnóstico microbiológico se basa en la  demostración del patógeno o de su huella en el sistema inmune del huésped en un  contexto clínico determinado<SUP>22</SUP>. La confirmación etiológica en el  laboratorio se hace necesaria para dirigir el tratamiento antimicrobiano y  epidemiológicamente para conocer el nicho ecológico.</FONT></P>     <P><FONT face=Verdana size=2>La información que se puede obtener del  laboratorio dependerá de la calidad de la muestra remitida. La obtención de la  muestra debe ser precoz (antes del tratamiento antibiótico), adecuada (en  condiciones de asepsia, evitando la exposición de la muestra a desinfectantes,  dando prioridad a los productos frescos, líquidos y biopsias frente a las  torundas y preferentemente de los bordes de la herida) y suficiente (la  viabilidad bacteriana en algunas muestras es escasa por factores fisicoquímicos,  otras veces, como en el caso del líquido cefalorraquídeo &#091;LCR&#093;, se solicitan  muchos estudios para una muestra escasa). Las muestras serológicas requerirán de  un posterior control para estudiar la seroconversión o los cambios en la  titulación de los anticuerpos<SUP>22,23</SUP>.</FONT></P>     <P><FONT face=Verdana size=2>Para el diagnóstico  microbiológico<SUP>24</SUP> se tomarán muestras microbiológicas de cuantas  localizaciones pudieran constituir sindrómicamente el foco inicial (esputo, LCR,  líquidos corporales, etc.). El hemocultivo es de excepcional interés en el  diagnóstico etiológico, pues resulta positivo en el 50% de los pacientes con  sepsis y se ha de practicar siempre independientemente del foco infeccioso (las  recomendaciones sobre la técnica de extracción se exponen en el  <a target="_blank" href="/img/revistas/medinte/v31n7/64v31n07-13110704tab05.gif">anexo 1</a>). Otros  cultivos de utilidad por su facilidad de obtención y rentabilidad son los urocultivos, que además constituyen el foco más frecuente de sepsis en los  pacientes mayores de 65 años (las muestras y técnicas recomendadas para el  diagnóstico de los focos sépticos más frecuentes se exponen en el  <a target="_blank" href="/img/revistas/medinte/v31n7/64v31n07-13110704tab05.gif">anexo 1</a>).</FONT></P>     <P><FONT face=Verdana size=2><B>Tratamiento empírico</B></FONT></P>     <P><FONT face=Verdana size=2>La antibioterapia debe instaurarse de  manera precoz (si es posible en la primera hora<SUP>16,25</SUP> desde el  conocimiento del cuadro) y efectiva (tratamientos inadecuados o diferidos se  correlacionan con una mayor morbimortalidad). El conocimiento del foco y del  perfil de resistencias de la flora local facilita la elección del antimicrobiano  efectivo.</FONT></P>     <P><FONT face=Verdana size=2>Como norma general, y salvo clara  identificación del foco séptico (las recomendaciones terapéuticas según el foco  séptico se exponen en el  <a target="_blank" href="/img/revistas/medinte/v31n7/64v31n07-13110704tab06.gif">anexo 2</a>), la recomendación es emplear antimicrobianos  de amplio espectro, desescalando en función del resultado de los  cultivos<SUP>17,24-26</SUP>. Las cefalosporinas de tercera generación  (ceftriaxona, cefotaxima y ceftazidima) y cuarta generación (cefepima), los  carbapenémicos (imipenem y meropenem) y las penicilinas con penicilinasas  (piperacilina-tazobactam) son los antibióticos más empleados. En ocasiones se  pueden establecer combinaciones de antimicrobianos con objeto de ampliar el  espectro (en infecciones polimicrobianas), de conseguir sinergismo (en  infecciones en inmunodeprimidos) o de disminuir la selección de cepas  resistentes (en infecciones por patógenos multirresistentes). En este sentido  habría que considerar que la terapia antimicrobiana debe incluir antimicrobianos  que cubran esta posibilidad en pacientes con los siguientes factores de riesgo:  haber recibido 4 o más ciclos de antimicrobianos en el último año, colonización  previa por patógeno multirresistente (esputo, úlcera, etc), flujo espiratorio  máximo (VEMS) &lt; 30% en la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC),  hospitalización reciente por un período &#8805; a 5 días, alta prevalencia local de microorganismos resistentes,  tratamiento o enfermedad inmunosupresora, procedencia de residencia asistida,  tratamiento antibiótico IV, manipulaciones urológicas y/o cura de úlceras  domiciliaria y diálisis en los últimos 30 días<SUP>27,28</SUP>, pudiendo estar  justificado el uso empírico de glucopépticos (vancomicina y teicoplanina),  estreptograminas (quinupristina/dalfopristina) u oxazolidinonas  (linezolid)<SUP>17,24-26</SUP>.</FONT></P>     <P><FONT face=Verdana size=2><B>Control del foco</B></FONT></P>     <P><FONT face=Verdana size=2>En todo paciente con sepsis grave se debe  evaluar la presencia de un foco de infección susceptible de ser erradicado  mediante maniobras de control del foco.</FONT></P>     <P><FONT face=Verdana size=2>Una vez localizado se iniciarán las  maniobras destinadas al control del mismo para conseguir la erradicación  microbiológica y, de esta manera, el control clínico<SUP>29</SUP>. Estas  maniobras incluyen el drenaje de los abscesos y colecciones (toracocentesis en  empiemas, descompresión y drenaje de las obstrucciones urológicas, drenaje  percutáneo con control de eco-tomografía axial computarizada &#091;TAC&#093; de  colecciones intraabdominales, etc.), el desbridamiento quirúrgico de los tejidos  desvitalizados (fasciotomías en fascitis necrotizante, cirugía de abscesos  tuboováricos, nefrectomía en pielonefritis enfisematosas, limpieza quirúrgica de  úlceras por presión, etc.) y la retirada de dispositivos infectados (catéteres,  prótesis, etc.). Las recomendaciones sobre las técnicas de control del foco  infeccioso se exponen en el  <a target="_blank" href="/img/revistas/medinte/v31n7/64v31n07-13110704tab07.gif">anexo 3</a>.</FONT></P>     <P align=center><font face="Verdana" size="2">&nbsp;</font></P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P><FONT face=Verdana size=2><B>SOPORTE HEMODINÁMICO Y OTRAS MEDIDAS</B>  (<a target="_blank" href="/img/revistas/medinte/v31n7/consenso_figura_2.htm">fig. 2</a>)</FONT></P>     <P><FONT face=Verdana size=2><B>Objetivo</B></FONT></P>     <P><FONT face=Verdana size=2>El objetivo de las medidas de soporte  hemodinámico es mejorar el transporte de oxígeno para corregir y evitar la  hipoxia celular. La sepsis grave y el shock séptico deben ser considerados  situaciones de emergencia, por lo que este objetivo debe alcanzarse lo antes  posible<SUP>30</SUP>. La variable diagnóstica principal y de alarma es la  hipotensión arterial, aunque su ausencia no descarta la presencia de sepsis  grave ni la existencia de hipoperfusión (<a target="_blank" href="/img/revistas/medinte/v31n7/64v31n07-13110704tab09.gif">tabla 4</a>). Recientemente se ha  demostrado la utilidad clínica de la saturación de oxígeno de la sangre venosa  central (ScvO<SUB>2</SUB>) como «variable guía» para la corrección de la hipoxia  tisular<SUP>30</SUP>. Por lo tanto, los objetivos hemodinámicos de pacientes con  sepsis grave y shock séptico son el reestablecimiento de la tensión arterial y  la normalización de la SVO<SUB>2</SUB> mediante la administración de volumen,  aminas vasoactivas y dobutamina.</FONT></P>     <P><FONT face=Verdana size=2><B>Tratamiento de la inestabilidad  hemodinámica</B></FONT></P>     <P><FONT face=Verdana size=2>Conviene en primer lugar descartar  razonablemente situaciones de pérdidas líquidas o hemorragias que causan  hipotensión por mecanismos distintos a la infección grave. En presencia de  hipotensión arterial se administran 500-1000 ml (20 ml/kg) de cristaloides o  300-500 ml de coloides en 15 minutos. Se puede repetir la carga de volumen en  función de la respuesta y la estimación de la volemia, así como de la reserva  cardíaca y del riesgo de desarrollo de síndrome de distrés respiratorio agudo.  No existen datos para recomendar utilizar preferentemente cristaloides o  coloides. No se recomienda la utilización de soluciones de albúmina  humana.</FONT></P>     <P><FONT face=Verdana size=2>Es recomendable establecer un acceso venoso  central en el momento de confirmarse la presencia de sepsis grave o shock  séptico. La colocación de un catéter arterial para la monitorización de la  presión y gasometría arteriales es de gran utilidad, pero esta medida depende de  la disponibilidad de equipamiento y personal.</FONT></P>     <P><FONT face=Verdana size=2><I>Determinaciones iniciales</I></FONT></P>     <P><FONT face=Verdana size=2>Determinación de iones, urea, creatinina,  glucosa, bilirrubina, lactato y gasometría arteriales y SvcO<SUB>2</SUB>.  Recuento de leucocitos y plaquetas, hemoglobina y hematocrito. Muestras para  diagnóstico microbiológico: hemocultivos y otros cultivos pertinentes (LCR,  muestras respiratorias, exudados, etc.).</FONT></P>     <P><FONT face=Verdana size=2><I>Estabilización  hemodinámica</I></FONT></P>     <P><FONT face=Verdana size=2>El objetivo hemodinámico inicial es una  tensión arterial sistólica (TAS) &#8805; 90  mmHg o una tensión arterial media (TAM) &#8805; 65 mmHg<SUP>17,30-32</SUP>. Si tras la administración de 2 a 3 litros de  cristaloides o de 1 a 1,5 litros de coloides la presión venosa central (PVC) es  &gt; 8 mmHg y persiste la TAM &lt; 65 mmHg, deben asociarse vasopresores. Se  recomienda preferentemente el uso de noradrenalina a una dosis inicial de  alrededor de 0,04 µg/kg/min (8 mg de noradrenalina en 250 ml a 5 ml/h) con  incrementos de 5 ml/h cada 5 a 10 minutos en función de la respuesta  hemodinámica. Se desaconseja la administración de adrenalina en infusión  continua. En caso de hipotensión grave (TAS &lt; 70 mmHg o TAM &lt; 50 mmHg)  puede iniciarse la perfusión de noradrenalina en fases precoces de la expansión  de volumen, cuando la PVC es aún &lt; 8 mmHg. Una vez conseguida una TAS &gt; 90  o TAM &gt; 65 mmHg, se podrá considerar incrementar la dosis de infusión de la  noradrenalina si la persistencia del lactato sérico elevado o la oliguria  sugieren una mala perfusión tisular.</FONT></P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P><FONT face=Verdana size=2>Se ha indicado que las determinaciones  «estáticas» de la volemia, como la PVC, la presión capilar pulmonar u otros  indicadores de precarga ventricular, son peores predictores de la respuesta  hemodinámica a la expansión de volumen que parámetros  «dinámicos»<SUP>33</SUP>.</FONT></P>     <P><FONT face=Verdana size=2>Una vez conseguida una PVC &gt; 8 mmHg y  TAM &#8805; 65 mmHg, si la SvcO<SUB>2</SUB>  &lt; 70%, o el lactato sérico &gt; 3 mmol/l o persisten otros signos de  hipoperfusión tisular, podrá considerarse iniciar la perfusión de dobutamina  asociada a las aminas vasopresoras<SUP>17,32</SUP>.</FONT></P>     <P><FONT face=Verdana size=2>La transfusión de concentrados de hematíes  se recomienda únicamente con Hb &lt; 7 g/dl, excepto en pacientes con enfermedad  coronaria, en presencia de hemorragia activa o ante determinaciones de lactato  sérico persistentemente &gt; 3 mmol/l (<a target="_blank" href="/img/revistas/medinte/v31n7/64v31n07-13110704tab10.gif">tablas 5</a> y  <a target="_blank" href="/img/revistas/medinte/v31n7/64v31n07-13110704tab11.gif">6</a>) (<a target="_blank" href="/img/revistas/medinte/v31n7/consenso_figura_3.htm">fig. 3</a>).</FONT></P>     <P><FONT face=Verdana size=2><I>Otras medidas</I></FONT></P>     <P><FONT face=Verdana size=2>1. Oxigenación. Se recomienda proporcionar  aporte suplementario de oxígeno para mantener saturaciones por pulsioximetría  superiores al 92%. La decisión de proceder a la intubación endotraqueal y  conexión a ventilación mecánica en pacientes con sepsis grave o shock séptico no  debe demorarse en caso de que exista taquipnea &gt; 30/minuto, empleo de la  musculatura respiratoria accesoria, desaturación &lt; 90% o encefalopatía o  descenso del nivel de conciencia.</FONT></P>     <P><FONT face=Verdana size=2>2. Bicarbonato. De dudosa indicación, puede  considerarse en pacientes con pH en sangre arterial &#8804; 7,15.</FONT></P>     <P><FONT face=Verdana size=2>3. Glucocorticoides. En pacientes con  tratamiento esteroideo sistémico crónico es obligatorio administrar  hidrocortisona intravenosa. Puede considerarse la administración de  glucocorticoides en pacientes con hipotensión refractaria a la expansión de  volumen e infusión de aminas a dosis altas. La hidrocortisona (50 mg intravenosa  en bolo cada 6 horas o 100 mg intravenosos cada 8 horas) desplaza la curva de  dosis-respuesta de la noradrenalina, aumentando la TA, aunque no puede  considerarse probado que su administración reduzca la mortalidad de pacientes en  shock séptico.</FONT></P>     <P><FONT face=Verdana size=2>4. Primeras 24 horas. Se han recomendado  otras medidas en este período de tiempo, ent re las que se incluyen: corticoides  a dosis bajas, proteína C activada en ausencia de contraindicaciones y bajo  protocolo y mantener la glucemia &lt; 150 mg/dl, que deben ser consideradas en  función de la situación clínica del paciente.</FONT></P>     <P>&nbsp;</P>     <P><FONT face=Verdana><B>Consideraciones finales para el manejo de la sepsis  grave en los servicios de urgencias hospitalarios</B></FONT></P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P><FONT face=Verdana size=2>La sepsis continúa siendo una de las causas  fundamentales de muerte; las secuelas de morbilidad ocasionan una importante  carga asistencial, sin que ambas hayan sido sustancialmente reducidas a pesar de  los avances en la terapéutica antibiótica.</FONT></P>     <P><FONT face=Verdana size=2>La mortalidad y morbilidad de la sepsis  puede ser reducida con «paquetes de acciones» realizadas en las fases precoces  del proceso. La sepsis ha pasado a constituir un proceso tiempo-dependiente, (al  igual que el IAM o el ictus agudo) y por tanto su identificación y manejo en  Urgencias adquiere una importancia trascendental.</FONT></P>     <P><FONT face=Verdana size=2>En este sentido, se recomienda:</FONT></P>     <P><FONT face=Verdana size=2>1. La identificación precoz de la sepsis es  el paso fundamental para iniciar las medidas terapéuticas, el mantener un alto  índice de sospecha en los pacientes infecciosos junto con el uso de instrumentos  para clasificar la gravedad de la sepsis son los dos pilares para la  identificación y el manejo estructurado precoz. Los paquetes de medidas para las  primeras 6 horas en el hospital van dirigidos a dos objetivos básicos: control  del agente infeccioso y mantenimiento de la perfusión tisular.</FONT></P>     <P><FONT face=Verdana size=2>2. El uso de tratamiento antibiótico en las  dos primeras horas en los pacientes con sepsis debe ser un objetivo terapéutico  absolutamente prioritario.</FONT></P>     <P><FONT face=Verdana size=2>3. Los pacientes sépticos con hipotensión o  signos de hipoperfusión tisular (lactato elevado, ScvO<SUB>2</SUB> &lt; 70%,  diuresis reducida) deben recibir sobrecargas de volumen y se ha de comprobar su  eficacia mediante monitorización de la respuesta. Los pacientes con falta de  respuesta al volumen deben ser tratados con agentes vasoactivos.</FONT></P>     <P><FONT face=Verdana size=2>4. Los pacientes con sepsis grave/shock  séptico deben estar ubicados en áreas donde sea factible su correcto  planteamiento diagnóstico y monitorización compleja (UCI); no obstante, esta  ubicación final no puede ser un condicionante para no iniciar los paquetes de  medidas, ya sea en las áreas de Urgencias o en las plantas de hospitalización  convencional. El manejo coordinado de estos pacientes con los profesionales de  las áreas referidas, en colaboración con los intensivistas, aporta mejora al  resultado final, mediante una aproximación multiprofesional al complejo proceso  del paciente séptico.</FONT></P>     <P><FONT face=Verdana size=2>5. Es fundamental pues que, desde que se  inicie la atención al paciente séptico a su llegada al SUH, se aplique la máxima  prioridad a estos enfermos y una atención consensuada y continuada entre los  servicios de Urgencias y UCI, actuando con los mismos protocolos para minimizar  el tiempo de actuación («tiempo es vida») y la correcta y conjunta toma de  decisiones, lo que ayudará sin duda a conseguir los objetivos de la CSS. La  carrera contra la sepsis se ganará en equipo con las medidas propuestas, y  utilizando, al igual que en otros procesos, el código sepsis de activación de  manera rápida y precoz de equipos multidisciplinarios  hospitalarios<SUP>42</SUP>.</FONT></P>     <P><FONT face=Verdana size=2><B>Declaración de conflicto de  intereses</B></FONT>    <p><FONT face=Verdana size=2>Los autores han  declarado no tener ningún conflicto de  intereses.</FONT>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p><FONT face=Verdana size=2>Documento realizado con  el soporte logístico de Lilly S.A.</FONT></P>     <P><FONT face=Verdana size=2>De acuerdo con los autores y los editores,  este artículo se publica simultáneamente y de forma íntegra en la siguiente  publicación: emergencias  (2007;19:151-63)</FONT></P>      <p>&nbsp;    <p><b><font face="Verdana">Bibliografía</font></b>    <!-- ref --><p><FONT face=Verdana size=2>1. Grupo para el Estudio  de la Infección en Urgencias. Estudio epidemiológico de las infecciones en el  Área de urgencias. Emergencias. 2000;12:80-9.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2833205&pid=S0210-5691200700070000400001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>2. Martínez Ortiz de Zárate M.  Aspectos epidemiológicos de las infecciones en las Áreas de Urgencias.  Emergencias. 2001;13: S44-S50.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2833206&pid=S0210-5691200700070000400002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>3. Olivan Ballabriga AS, Agudo Pascual O,  Agorreta Ruiz J, Pinillos Echevarría MA, Etxebarria Lus M, Moros Morgoñón MA, et  al. La patología infecciosa en el Servicio de Urgencias de un hospital  terciario. Emergencias 1998;10 Supl 1:22-5.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2833207&pid=S0210-5691200700070000400003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>4. American College of Chest  Physicians/Society of Critical Care Medicine Consensus Conference Committee.  Definitions for sepsis and organ failure and guidelines for the use of  innovative therapies in sepsis. Crit Care Med. 1992;20:864-74.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2833208&pid=S0210-5691200700070000400004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>5. Levy MM,  Fink M P, Marshall JC, Abraham E, Angus D, Cook D, et al. "2001  SCCM/ESICM/ACCP/ATS/SIS International Sepsis Definitions Conference". Intensive  Care Med. 2003; 29:530-8.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2833209&pid=S0210-5691200700070000400005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>6. De Miguel-Yanes JM, Andueza-Lillo JA,  González-Ramallo VJ, Pastor l, Muñoz J. Failure to implement evidence-based  clinical guidelines for sepsis at the EDB. Am J Emerg Med. 2006;24:553-9.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2833210&pid=S0210-5691200700070000400006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>7.  Annane D, Aegerter P, Jars-Guincestre MC, Guidet B, for the CUB-Réa Network.  Current epidemiology of septic shock. Am J Respir Crit Care Med.  2003;168:165-72.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2833211&pid=S0210-5691200700070000400007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>8. Martin GS, Mannino DM, Eaton S, Moss M. The epidemiology  of sepsis in the United States from 1979 through 2000. N Engl J Med.  2003;348:1546-54.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2833212&pid=S0210-5691200700070000400008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>9. Esteban A, Frutos-Vivar F, Ferguson ND, Gordo F,  Honrubia T, Penuelas O, et al. Incidence and Outcome of Sepsis in an Health Area  from Madrid, Spain. Orlando: 100 th International Conference ATS; 2004.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2833213&pid=S0210-5691200700070000400009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>10.  Angus DC, Linde-Zwirble WT, Lidicker J, Clermont G, Carcillo J, Pinsky MR.  Epidemiology of severe sepsis in the United States: analysis of incidence,  outcome, and associated costs of care. Crit Care Med. 2001;29:1303-10.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2833214&pid=S0210-5691200700070000400010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>11.  Padkin A, Goldfrad C, Brady AR, Young D, Black N, Rowan K. Epidemiology of  severe sepsis ocurring in the first 24 hours in intensive care units in England,  Wales and Northern Ireland. Crit Care Med. 2003;31:2332-8.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2833215&pid=S0210-5691200700070000400011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>12. Íñigo J,  Sendra JM, Díaz R, Bouza C, Sarria-Santamera A. Epidemiología y costes de la  sepsis grave en Madrid. Estudio de altas hospitalarias. Med Intensiva.  2006;30:197-203.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2833216&pid=S0210-5691200700070000400012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>13. Alberti C, Brun-Buisson C, Goodman SV, Guidici D,  Granton J, Moreno R, et al. Influence of systemic inflammatory response syndrome  and sepsis on outcome of critically ill infected patients. Am J Respir Crit Care  Med. 2003;168:77-84.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2833217&pid=S0210-5691200700070000400013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>14. Rangel-Frausto MS, Pittet D, Hwang T, Woolson RF,  Wenzel R. The dynamics of disease progression in sepsis: Markov modeling  describing the natural history and the likely impact of effective antisepsis  agents. Clin Infect Dis. 1998;27: 185-90.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2833218&pid=S0210-5691200700070000400014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>15. Garnacho Montero J, García  Garmendía JL, Barrero Almodóvar AE, Jiménez Jiménez FJ, Pérez Paredes C, Ortiz  Leyba C. Impact of adequate empirical antibiotic therapy on the outcome in  patients admitted to the ICU with sepsis. Crit Care Med. 2003;31:2742-51.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2833219&pid=S0210-5691200700070000400015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>16.  Kumar A, Roberts D, Wood KE, Light B, Parrillo JE, Sharma S, et al. Duration of  hypotension before initiation of effective antimicrobial therapy is the critical  determinant of survival in human septic shock. Crit Care Med.  2006;34:1589-96.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2833220&pid=S0210-5691200700070000400016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>17. Dellinger RP, Carlet JM, Masur H, Gerlach H, Calandra T,  Cohen J, et al. Surviving Sepsis Campaign Guidelines for Management of Severe  Sepsis and Septic Shock. Intensive Care Med. 2004;30:536-55.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2833221&pid=S0210-5691200700070000400017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>18. Marquis S,  Roupie E. Prise en charge précoce du choc septique aux urgencies. Réanimation.  2006;15:507-13.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2833222&pid=S0210-5691200700070000400018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>19. Groupe transversal sepsis. Prise en charge initiale des  états septiques graves de l'adulte et de l'enfant. Réanimation. 2007;  17:S1-S21.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2833223&pid=S0210-5691200700070000400019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>20. Puyol Rojo M, León Gil C. Sepsis, sepsis grave y shock  séptico. En: Ausina Ruiz V, Moreno Guillén S, editores. Tratado SEIMC de  enfermedades infecciosas y microbiología clínica. Madrid: Panamericana; 2006. p.  1339-42.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2833224&pid=S0210-5691200700070000400020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>21. Ferrer R. Edusepsis Investigators. Surviving sepsis campaign in  Spain: differences between perception and objective implementation. Intensive  Care Med 2006;32 Suppl: S22.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2833225&pid=S0210-5691200700070000400021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>22. Andreu LM, Alonso-Tarrés C, Echevarría Mayo  JM. Diagnóstico de las enfermedades infecciosas. En: Ausina V, Moreno S,  editores. Tratado SEIMC de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica.  Capítulo 4. Madrid: Ed Panamericana; 2005. p. 53-70.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2833226&pid=S0210-5691200700070000400022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>23. Millar JM, Colmes  HT, Krisher K. General principles of specimen collection and handling. En:  Murray P, Baron EJ, Jorgensen JH, Pfaller MA, Yolken RH, et al, editors. Manual  of Clinical Microbiology. Chapter 6. 8th. ed. ASM press; 2003. p. 55-66.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2833227&pid=S0210-5691200700070000400023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>24.  Nguyen B, Rivers E, Abrahamian A, Moran J, Abraham E, Trzeciak J, et al. Severe  sepsis and septic shock: review of the literature and emergency department  management guidelines. Ann Emerg Med. 2006;48:28-54.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2833228&pid=S0210-5691200700070000400024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>25. Bochud PY, Bonten M,  Marchetti O, Calandra T. Antimicrobial therapy for patients with severe sepsis  and septic shock: an evidence-based review. Crit Care Med. 2004;32  Suppl:S495-S512.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2833229&pid=S0210-5691200700070000400025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>26. Russell JA. Management of sepsis. N Engl J Med.  2006;355: 1699-713.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2833230&pid=S0210-5691200700070000400026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>27. ATS Documents. "Guidelines for the managements of  adults with hospital-acquired, ventilator-associated and health care-associated  pneumonia". Am J Respir Crit Care Med. 2005; 171:388-416.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2833231&pid=S0210-5691200700070000400027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>28. Álvarez F,  Bouza E, García-Rodríguez JA, Mensa J, Picazo JJ, Sobradillo V, et al. Second  consensus statement on the use of antimicrobial drugs in chronic obstructive  pulmonary disease exacerbations. Rev Esp Quimioter. 2002;15:375-85.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2833232&pid=S0210-5691200700070000400028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>29.  Marshall JC, Maier RV, Jiménez M, Dellinger EP. Source control in the management  of severe sepsis and septic shock: an evidence-based review. Crit Care Med.  2004; 32 Suppl:S513-S26.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2833233&pid=S0210-5691200700070000400029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>30. Otero RM, Nguyen HB, Huang DT, Gaieski DF, Goyal  M, Gunnerson KJ, et al. Early goal-directed therapy in severe sepsis and septic  shock revisited: concepts, controversies, and contemporary findings. Chest.  2006;130:1579-95.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2833234&pid=S0210-5691200700070000400030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>31. Bourgoin A, Leone M, Delmas A, Garnier F. Albanese J,  Martin C. Increasing mean arterial pressure in patients with sepsic shock:  effects on oxygen variables and renal function. Crit Care Med.  2005;33:780-6.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2833235&pid=S0210-5691200700070000400031&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>32. Rivers E, Nguyen B, Havstad S, Ressler J, Muzzin A,  Knoblich B, et al. Early goal-directed therapy in the treatment of severe sepsis  and septic shock. N Engl J Med. 2001;345:1368-77.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2833236&pid=S0210-5691200700070000400032&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>33. Michard F, Teboul JL.  Predicting fluid responsiveness in ICU patients: a critical analyisis of the  evidence. Chest. 2002; 121:2000-8.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2833237&pid=S0210-5691200700070000400033&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>34. Len Abad O. Sepsis y shock séptico.  Medicine. 2006;9: 3211-8.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2833238&pid=S0210-5691200700070000400034&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>35. Sepsis, Sepsis Grave y Shock septico. En: Mensa  J, Gatell JM, editores. Infecciones en Urgencias. Capítulo 73. 5th ed. Antares;  2005. p. 476-9.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2833239&pid=S0210-5691200700070000400035&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>36. Hedlund J, Stralin K, Ortqvist A, Holmberg H. Swedish  guidelines for the management of community-acquired pneumonia in immunocompetent  adults. Scand J Infect Dis. 2005;37(11-12):791-805.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2833240&pid=S0210-5691200700070000400036&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>37. Weiss K, Tillotson  GS. The controversy of combination vs monotherapy in the treatment of  hospitalized community-acquired pneumonia. Chest. 2005;128:940-6.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2833241&pid=S0210-5691200700070000400037&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>38.  Solomkin JS, Mazuski JE, Baron EJ, Sawyer RG, Nathens AB, DiPiro JT, et al.  Guidelines for the selection of anti-infective agents for complicated  intra-abdominal infections. Clin Infect Dis. 2003;37:997-1005.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2833242&pid=S0210-5691200700070000400038&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>39. Naber KG,  Bergman B, Bishop MC, Bjerklund-Johansen TE, Botto H, Lobel B, et al. EAU  Guidelines for the management of urinary and male genital tract infections.  Urinary Tract Infection (UTI) Working Group of the Health Care Office (HCO) of  the European Association of Urology (EAU). Eur Urol. 2001;40:576-88.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2833243&pid=S0210-5691200700070000400039&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>40.  Stevens DL, Bisno AL, Chambers HF, Everett ED, Dellinger P, Goldstein EJ, et al.  Practice guidelines for the diagnosis and management of skin and soft-tissue  infections. Clin Infect Dis. 2005;41:1373-406.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2833244&pid=S0210-5691200700070000400040&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>41. Wong CH, Wang YS. The  diagnosis of necrotizing fascitis. Curr Opin Infect Dis. 2005;18:101-6.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2833245&pid=S0210-5691200700070000400041&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>42.  Rivers E. The outcome of patients presenting to the emergency department with  severe sepsis or septic shock. Crit Care.  2006;10:154.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2833246&pid=S0210-5691200700070000400042&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p>&nbsp;    <p>&nbsp;    <P><b><a href="#top"> <img border="0" src="/img/revistas/medinte/v31n7/seta.gif" width="15" height="17"></a> <a name="Dirección para correspondencia">Dirección para correspondencia: </a>     <br> </b>Dr. C. León.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> Hospital  Universitario de Valme.    <br> Ctra. de  Cádiz, s/n.41014     <br> Sevilla. España.    <br> Correo electrónico: <A  href="mailto:cleong@telefonica.net">cleong@telefonica.net</A>    <br> Correo  electrónico: <A  href="mailto:cristobal.leon.sspa@juntadeandalucia.es">cristobal.leon.sspa@juntadeandalucia.es</A>    <P>Manuscrito aceptado el  13-IV-2007.</P></FONT>     ]]></body><back>
<ref-list>
<ref id="B1">
<label>1</label><nlm-citation citation-type="journal">
<collab>Grupo para el Estudio de la Infección en Urgencias</collab>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Estudio epidemiológico de las infecciones en el Área de urgencias]]></article-title>
<source><![CDATA[Emergencias]]></source>
<year>2000</year>
<volume>12</volume>
<page-range>80-9</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B2">
<label>2</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Martínez Ortiz de Zárate]]></surname>
<given-names><![CDATA[M]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Aspectos epidemiológicos de las infecciones en las Áreas de Urgencias]]></article-title>
<source><![CDATA[Emergencias]]></source>
<year>2001</year>
<volume>13</volume>
<page-range>S44-S50</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B3">
<label>3</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Olivan Ballabriga]]></surname>
<given-names><![CDATA[AS]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Agudo Pascual]]></surname>
<given-names><![CDATA[O]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Agorreta Ruiz]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Pinillos Echevarría]]></surname>
<given-names><![CDATA[MA]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Etxebarria Lus]]></surname>
<given-names><![CDATA[M]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Moros Morgoñón]]></surname>
<given-names><![CDATA[MA]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[La patología infecciosa en el Servicio de Urgencias de un hospital terciario]]></article-title>
<source><![CDATA[Emergencias]]></source>
<year>1998</year>
<volume>10</volume>
<numero>^s1</numero>
<issue>^s1</issue>
<supplement>1</supplement>
<page-range>22-5</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B4">
<label>4</label><nlm-citation citation-type="journal">
<collab>American College of Chest Physicians</collab>
<collab>Society of Critical Care Medicine Consensus Conference Committee</collab>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Definitions for sepsis and organ failure and guidelines for the use of innovative therapies in sepsis]]></article-title>
<source><![CDATA[Crit Care Med]]></source>
<year>1992</year>
<volume>20</volume>
<page-range>864-74</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B5">
<label>5</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Levy]]></surname>
<given-names><![CDATA[MM]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Fink]]></surname>
<given-names><![CDATA[M P]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Marshall]]></surname>
<given-names><![CDATA[JC]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Abraham]]></surname>
<given-names><![CDATA[E]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Angus]]></surname>
<given-names><![CDATA[D]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Cook]]></surname>
<given-names><![CDATA[D]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[2001 SCCM/ESICM/ACCP/ATS/SIS International Sepsis Definitions Conference]]></article-title>
<source><![CDATA[Intensive Care Med]]></source>
<year>2003</year>
<volume>29</volume>
<page-range>530-8</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B6">
<label>6</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[DeMiguel-Yanes]]></surname>
<given-names><![CDATA[JM]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Andueza-Lillo]]></surname>
<given-names><![CDATA[JA]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[González-Ramallo]]></surname>
<given-names><![CDATA[VJ]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Pastor]]></surname>
<given-names><![CDATA[l]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Muñoz]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Failure to implement evidence-based clinical guidelines for sepsis at the EDB]]></article-title>
<source><![CDATA[Am J Emerg Med]]></source>
<year>2006</year>
<volume>24</volume>
<page-range>553-9</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B7">
<label>7</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Annane]]></surname>
<given-names><![CDATA[D]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Aegerter]]></surname>
<given-names><![CDATA[P]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Jars-Guincestre]]></surname>
<given-names><![CDATA[MC]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Guidet]]></surname>
<given-names><![CDATA[B]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Current epidemiology of septic shock]]></article-title>
<source><![CDATA[Am J Respir Crit Care Med]]></source>
<year>2003</year>
<volume>168</volume>
<page-range>165-72</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B8">
<label>8</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Martin]]></surname>
<given-names><![CDATA[GS]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Mannino]]></surname>
<given-names><![CDATA[DM]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Eaton]]></surname>
<given-names><![CDATA[S]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Moss]]></surname>
<given-names><![CDATA[M]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[The epidemiology of sepsis in the United States from 1979 through 2000]]></article-title>
<source><![CDATA[N Engl J Med]]></source>
<year>2003</year>
<volume>348</volume>
<page-range>1546-54</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B9">
<label>9</label><nlm-citation citation-type="confpro">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Esteban]]></surname>
<given-names><![CDATA[A]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Frutos-Vivar]]></surname>
<given-names><![CDATA[F]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Ferguson]]></surname>
<given-names><![CDATA[ND]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Gordo]]></surname>
<given-names><![CDATA[F]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Honrubia]]></surname>
<given-names><![CDATA[T]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Penuelas]]></surname>
<given-names><![CDATA[O]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Incidence and Outcome of Sepsis in an Health Area from Madrid, Spain]]></article-title>
<source><![CDATA[]]></source>
<year></year>
<conf-name><![CDATA[100 International Conference ATS]]></conf-name>
<conf-date>2004</conf-date>
<conf-loc>Orlando </conf-loc>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B10">
<label>10</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Angus]]></surname>
<given-names><![CDATA[DC]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Linde-Zwirble]]></surname>
<given-names><![CDATA[WT]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Lidicker]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Clermont]]></surname>
<given-names><![CDATA[G]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Carcillo]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Pinsky]]></surname>
<given-names><![CDATA[MR]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Epidemiology of severe sepsis in the United States: analysis of incidence, outcome, and associated costs of care]]></article-title>
<source><![CDATA[Crit Care Med]]></source>
<year>2001</year>
<volume>29</volume>
<page-range>1303-10</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B11">
<label>11</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Padkin]]></surname>
<given-names><![CDATA[A]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Goldfrad]]></surname>
<given-names><![CDATA[C]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Brady]]></surname>
<given-names><![CDATA[AR]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Young]]></surname>
<given-names><![CDATA[D]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Black]]></surname>
<given-names><![CDATA[N]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Rowan]]></surname>
<given-names><![CDATA[K]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Epidemiology of severe sepsis ocurring in the first 24 hours in intensive care units in England, Wales and Northern Ireland]]></article-title>
<source><![CDATA[Crit Care Med]]></source>
<year>2003</year>
<volume>31</volume>
<page-range>2332-8</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B12">
<label>12</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Íñigo]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Sendra]]></surname>
<given-names><![CDATA[JM]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Díaz]]></surname>
<given-names><![CDATA[R]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Bouza]]></surname>
<given-names><![CDATA[C]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Sarria-Santamera]]></surname>
<given-names><![CDATA[A]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Epidemiología y costes de la sepsis grave en Madrid: Estudio de altas hospitalarias]]></article-title>
<source><![CDATA[Med Intensiva]]></source>
<year>2006</year>
<volume>30</volume>
<page-range>197-203</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B13">
<label>13</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Alberti]]></surname>
<given-names><![CDATA[C]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Brun-Buisson]]></surname>
<given-names><![CDATA[C]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Goodman]]></surname>
<given-names><![CDATA[SV]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Guidici]]></surname>
<given-names><![CDATA[D]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Granton]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Moreno]]></surname>
<given-names><![CDATA[R]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Influence of systemic inflammatory response syndrome and sepsis on outcome of critically ill infected patients]]></article-title>
<source><![CDATA[Am J Respir Crit Care Med]]></source>
<year>2003</year>
<volume>168</volume>
<page-range>77-84</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B14">
<label>14</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Rangel-Frausto]]></surname>
<given-names><![CDATA[MS]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Pittet]]></surname>
<given-names><![CDATA[D]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Hwang]]></surname>
<given-names><![CDATA[T]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Woolson]]></surname>
<given-names><![CDATA[RF]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Wenzel]]></surname>
<given-names><![CDATA[R]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[The dynamics of disease progression in sepsis: Markov modeling describing the natural history and the likely impact of effective antisepsis agents]]></article-title>
<source><![CDATA[Clin Infect Dis]]></source>
<year>1998</year>
<volume>27</volume>
<page-range>185-90</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B15">
<label>15</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Garnacho Montero]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[García Garmendía]]></surname>
<given-names><![CDATA[JL]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Barrero Almodóvar]]></surname>
<given-names><![CDATA[AE]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Jiménez Jiménez]]></surname>
<given-names><![CDATA[FJ]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Pérez Paredes]]></surname>
<given-names><![CDATA[C]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Ortiz Leyba]]></surname>
<given-names><![CDATA[C]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Impact of adequate empirical antibiotic therapy on the outcome in patients admitted to the ICU with sepsis]]></article-title>
<source><![CDATA[Crit Care Med]]></source>
<year>2003</year>
<volume>31</volume>
<page-range>2742-51</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B16">
<label>16</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Kumar]]></surname>
<given-names><![CDATA[A]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Roberts]]></surname>
<given-names><![CDATA[D]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Wood]]></surname>
<given-names><![CDATA[KE]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Light]]></surname>
<given-names><![CDATA[B]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Parrillo]]></surname>
<given-names><![CDATA[JE]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Sharma]]></surname>
<given-names><![CDATA[S]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Duration of hypotension before initiation of effective antimicrobial therapy is the critical determinant of survival in human septic shock]]></article-title>
<source><![CDATA[Crit Care Med]]></source>
<year>2006</year>
<volume>34</volume>
<page-range>1589-96</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B17">
<label>17</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Dellinger]]></surname>
<given-names><![CDATA[RP]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Carlet]]></surname>
<given-names><![CDATA[JM]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Masur]]></surname>
<given-names><![CDATA[H]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Gerlach]]></surname>
<given-names><![CDATA[H]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Calandra]]></surname>
<given-names><![CDATA[T]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Cohen]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Surviving Sepsis Campaign Guidelines for Management of Severe Sepsis and Septic Shock]]></article-title>
<source><![CDATA[Intensive Care Med]]></source>
<year>2004</year>
<volume>30</volume>
<page-range>536-55</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B18">
<label>18</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Marquis]]></surname>
<given-names><![CDATA[S]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Roupie]]></surname>
<given-names><![CDATA[E]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="fr"><![CDATA[Prise en charge précoce du choc septique aux urgencies]]></article-title>
<source><![CDATA[Réanimation]]></source>
<year>2006</year>
<volume>15</volume>
<page-range>507-13</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B19">
<label>19</label><nlm-citation citation-type="journal">
<collab>Groupe transversal sepsis</collab>
<article-title xml:lang="fr"><![CDATA[Prise en charge initiale des états septiques graves de l'adulte et de l'enfant]]></article-title>
<source><![CDATA[Réanimation]]></source>
<year>2007</year>
<volume>17</volume>
<page-range>S1-S21</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B20">
<label>20</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Puyol Rojo]]></surname>
<given-names><![CDATA[M]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[León Gil]]></surname>
<given-names><![CDATA[C]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Sepsis, sepsis grave y shock séptico]]></article-title>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
<surname><![CDATA[Ausina Ruiz]]></surname>
<given-names><![CDATA[V]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Moreno Guillén]]></surname>
<given-names><![CDATA[S]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Tratado SEIMC de enfermedades infecciosas y microbiología clínica]]></source>
<year>2006</year>
<page-range>1339-42</page-range><publisher-loc><![CDATA[Madrid ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Panamericana]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B21">
<label>21</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Ferrer]]></surname>
<given-names><![CDATA[R]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Edusepsis Investigators. Surviving sepsis campaign in Spain: differences between perception and objective implementation]]></article-title>
<source><![CDATA[Intensive Care Med]]></source>
<year>2006</year>
<volume>32</volume>
<numero>^sSuppl</numero>
<issue>^sSuppl</issue>
<supplement>Suppl</supplement>
<page-range>S22</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B22">
<label>22</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Andreu]]></surname>
<given-names><![CDATA[LM]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Alonso-Tarrés]]></surname>
<given-names><![CDATA[C]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Echevarría Mayo]]></surname>
<given-names><![CDATA[JM]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Diagnóstico de las enfermedades infecciosas]]></article-title>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
<surname><![CDATA[Ausina]]></surname>
<given-names><![CDATA[V]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Moreno]]></surname>
<given-names><![CDATA[S]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Tratado SEIMC de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica]]></source>
<year>2005</year>
<page-range>53-70</page-range><publisher-loc><![CDATA[Madrid ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Ed Panamericana]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B23">
<label>23</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Millar]]></surname>
<given-names><![CDATA[JM]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Colmes]]></surname>
<given-names><![CDATA[HT]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Krisher]]></surname>
<given-names><![CDATA[K]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[General principles of specimen collection and handling]]></article-title>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
<surname><![CDATA[Murray]]></surname>
<given-names><![CDATA[P]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Baron]]></surname>
<given-names><![CDATA[EJ]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Jorgensen]]></surname>
<given-names><![CDATA[JH]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Pfaller]]></surname>
<given-names><![CDATA[MA]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Yolken]]></surname>
<given-names><![CDATA[RH]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Manual of Clinical Microbiology]]></source>
<year>2003</year>
<edition>8</edition>
<page-range>55-66</page-range><publisher-name><![CDATA[ASM press]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B24">
<label>24</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Nguyen]]></surname>
<given-names><![CDATA[B]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Rivers]]></surname>
<given-names><![CDATA[E]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Abrahamian]]></surname>
<given-names><![CDATA[A]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Moran]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Abraham]]></surname>
<given-names><![CDATA[E]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Trzeciak]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Severe sepsis and septic shock: review of the literature and emergency department management guidelines]]></article-title>
<source><![CDATA[Ann Emerg Med]]></source>
<year>2006</year>
<volume>48</volume>
<page-range>28-54</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B25">
<label>25</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Bochud]]></surname>
<given-names><![CDATA[PY]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Bonten]]></surname>
<given-names><![CDATA[M]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Marchetti]]></surname>
<given-names><![CDATA[O]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Calandra]]></surname>
<given-names><![CDATA[T]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Antimicrobial therapy for patients with severe sepsis and septic shock: an evidence-based review]]></article-title>
<source><![CDATA[Crit Care Med]]></source>
<year>2004</year>
<volume>32</volume>
<page-range>S495-S512</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B26">
<label>26</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Russell]]></surname>
<given-names><![CDATA[JA]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Management of sepsis]]></article-title>
<source><![CDATA[N Engl J Med]]></source>
<year>2006</year>
<volume>355</volume>
<page-range>1699-713</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B27">
<label>27</label><nlm-citation citation-type="journal">
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[ATS Documents: "Guidelines for the managements of adults with hospital-acquired, ventilator-associated and health care-associated pneumonia"]]></article-title>
<source><![CDATA[Am J Respir Crit Care Med]]></source>
<year>2005</year>
<volume>171</volume>
<page-range>388-416</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B28">
<label>28</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Álvarez]]></surname>
<given-names><![CDATA[F]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Bouza]]></surname>
<given-names><![CDATA[E]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[García-Rodríguez]]></surname>
<given-names><![CDATA[JA]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Mensa]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Picazo]]></surname>
<given-names><![CDATA[JJ]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Sobradillo]]></surname>
<given-names><![CDATA[V]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Second consensus statement on the use of antimicrobial drugs in chronic obstructive pulmonary disease exacerbations]]></article-title>
<source><![CDATA[Rev Esp Quimioter]]></source>
<year>2002</year>
<volume>15</volume>
<page-range>375-85</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B29">
<label>29</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Marshall]]></surname>
<given-names><![CDATA[JC]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Maier]]></surname>
<given-names><![CDATA[RV]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Jiménez]]></surname>
<given-names><![CDATA[M]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Dellinger]]></surname>
<given-names><![CDATA[EP]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Source control in the management of severe sepsis and septic shock: an evidence-based review]]></article-title>
<source><![CDATA[Crit Care Med]]></source>
<year>2004</year>
<volume>32</volume>
<numero>^sSuppl</numero>
<issue>^sSuppl</issue>
<supplement>Suppl</supplement>
<page-range>S513-S26</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B30">
<label>30</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Otero]]></surname>
<given-names><![CDATA[RM]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Nguyen]]></surname>
<given-names><![CDATA[HB]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Huang]]></surname>
<given-names><![CDATA[DT]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Gaieski]]></surname>
<given-names><![CDATA[DF]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Goyal]]></surname>
<given-names><![CDATA[M]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Gunnerson]]></surname>
<given-names><![CDATA[KJ]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Early goal-directed therapy in severe sepsis and septic shock revisited: concepts, controversies, and contemporary findings]]></article-title>
<source><![CDATA[Chest]]></source>
<year>2006</year>
<volume>130</volume>
<page-range>1579-95</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B31">
<label>31</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Bourgoin]]></surname>
<given-names><![CDATA[A]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Leone]]></surname>
<given-names><![CDATA[M]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Delmas]]></surname>
<given-names><![CDATA[A]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Garnier]]></surname>
<given-names><![CDATA[F]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Albanese]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Martin]]></surname>
<given-names><![CDATA[C]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Increasing mean arterial pressure in patients with sepsic shock: effects on oxygen variables and renal function]]></article-title>
<source><![CDATA[Crit Care Med]]></source>
<year>2005</year>
<volume>33</volume>
<page-range>780-6</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B32">
<label>32</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Rivers]]></surname>
<given-names><![CDATA[E]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Nguyen]]></surname>
<given-names><![CDATA[B]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Havstad]]></surname>
<given-names><![CDATA[S]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Ressler]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Muzzin]]></surname>
<given-names><![CDATA[A]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Knoblich]]></surname>
<given-names><![CDATA[B]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Early goal-directed therapy in the treatment of severe sepsis and septic shock]]></article-title>
<source><![CDATA[N Engl J Med]]></source>
<year>2001</year>
<volume>345</volume>
<page-range>1368-77</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B33">
<label>33</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Michard]]></surname>
<given-names><![CDATA[F]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Teboul]]></surname>
<given-names><![CDATA[JL]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Predicting fluid responsiveness in ICU patients: a critical analyisis of the evidence]]></article-title>
<source><![CDATA[Chest]]></source>
<year>2002</year>
<volume>121</volume>
<page-range>2000-8</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B34">
<label>34</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Len Abad]]></surname>
<given-names><![CDATA[O]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Sepsis y shock séptico]]></article-title>
<source><![CDATA[Medicine]]></source>
<year>2006</year>
<volume>9</volume>
<page-range>3211-8</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B35">
<label>35</label><nlm-citation citation-type="book">
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Sepsis, Sepsis Grave y Shock septico]]></article-title>
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Mensa]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Gatell]]></surname>
<given-names><![CDATA[JM]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Infecciones en Urgencias]]></source>
<year>2005</year>
<edition>5</edition>
<page-range>476-9</page-range><publisher-name><![CDATA[Antares]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B36">
<label>36</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Hedlund]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Stralin]]></surname>
<given-names><![CDATA[K]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Ortqvist]]></surname>
<given-names><![CDATA[A]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Holmberg]]></surname>
<given-names><![CDATA[H]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Swedish guidelines for the management of community-acquired pneumonia in immunocompetent adults]]></article-title>
<source><![CDATA[Scand J Infect Dis]]></source>
<year>2005</year>
<volume>37</volume>
<numero>11-12</numero>
<issue>11-12</issue>
<page-range>791-805</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B37">
<label>37</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Weiss]]></surname>
<given-names><![CDATA[K]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Tillotson]]></surname>
<given-names><![CDATA[GS]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[The controversy of combination vs monotherapy in the treatment of hospitalized community-acquired pneumonia]]></article-title>
<source><![CDATA[Chest]]></source>
<year>2005</year>
<volume>128</volume>
<page-range>940-6</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B38">
<label>38</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Solomkin]]></surname>
<given-names><![CDATA[JS]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Mazuski]]></surname>
<given-names><![CDATA[JE]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Baron]]></surname>
<given-names><![CDATA[EJ]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Sawyer]]></surname>
<given-names><![CDATA[RG]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Nathens]]></surname>
<given-names><![CDATA[AB]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[DiPiro]]></surname>
<given-names><![CDATA[JT]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Guidelines for the selection of anti-infective agents for complicated intra-abdominal infections]]></article-title>
<source><![CDATA[Clin Infect Dis]]></source>
<year>2003</year>
<volume>37</volume>
<page-range>997-1005</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B39">
<label>39</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Naber]]></surname>
<given-names><![CDATA[KG]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Bergman]]></surname>
<given-names><![CDATA[B]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Bishop]]></surname>
<given-names><![CDATA[MC]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Bjerklund-Johansen]]></surname>
<given-names><![CDATA[TE]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Botto]]></surname>
<given-names><![CDATA[H]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Lobel]]></surname>
<given-names><![CDATA[B]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[EAU Guidelines for the management of urinary and male genital tract infections: Urinary Tract Infection (UTI) Working Group of the Health Care Office (HCO) of the European Association of Urology (EAU)]]></article-title>
<source><![CDATA[Eur Urol]]></source>
<year>2001</year>
<volume>40</volume>
<page-range>576-88</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B40">
<label>40</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Stevens]]></surname>
<given-names><![CDATA[DL]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Bisno]]></surname>
<given-names><![CDATA[AL]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Chambers]]></surname>
<given-names><![CDATA[HF]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Everett]]></surname>
<given-names><![CDATA[ED]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Dellinger]]></surname>
<given-names><![CDATA[P]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Goldstein]]></surname>
<given-names><![CDATA[EJ]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Practice guidelines for the diagnosis and management of skin and soft-tissue infections]]></article-title>
<source><![CDATA[Clin Infect Dis]]></source>
<year>2005</year>
<volume>41</volume>
<page-range>1373-406</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B41">
<label>41</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Wong]]></surname>
<given-names><![CDATA[CH]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Wang]]></surname>
<given-names><![CDATA[YS]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[The diagnosis of necrotizing fascitis]]></article-title>
<source><![CDATA[Curr Opin Infect Dis]]></source>
<year>2005</year>
<volume>18</volume>
<page-range>101-6</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B42">
<label>42</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Rivers]]></surname>
<given-names><![CDATA[E]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[The outcome of patients presenting to the emergency department with severe sepsis or septic shock]]></article-title>
<source><![CDATA[Crit Care]]></source>
<year>2006</year>
<volume>10</volume>
<page-range>154</page-range></nlm-citation>
</ref>
</ref-list>
</back>
</article>
