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</front><body><![CDATA[ <P align="right"><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2"><B>HISTORIA</B></FONT></P>     <P>&nbsp;</P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="4"><b><a name="ri1"></a>La fe que cura<sup><a href="#i1">1</a></sup></b></FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="4"><b>The faith-healing</b></FONT></P>     <P>&nbsp;</P>     <P>&nbsp;</P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2"><B>Jean-Martin Charcot </B></FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">Prof. Titular interino de Hª<sup> </sup>de la Psicolog&iacute;a Universidad de Jaen, <I> </I>23071 JAEN </FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2"><a name="top"></a><a href="#back">Direcci&oacute;n para correspondencia</a></FONT></P>     <P>&nbsp;</P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>&nbsp;</P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="3"><b>Introducci&oacute;n: Jean-Martin Charcot, del localizacionismo a la psicolog&iacute;a </b></FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">Apenas es necesaria una presentaci&oacute;n para un autor como Charcot que enseguida se convirti&oacute; en un cl&aacute;sico, sus obras fueron traducidas a todas las lenguas y la amplitud de sus investigaciones es asombrosa: el reumatismo cr&oacute;nico, la gota, las hemorragias cerebrales, la ataxia, la esclerosis lateral amiotr&oacute;fica, la afasia, las localizaciones cerebrales...; mantuvo una clientela privada internacional muy famosa entre la que se encontraban ministros, banqueros, grandes duques...; cre&oacute; la prestigiosa escuela de la Salp&ecirc;tri&egrave;re formando a innumerables disc&iacute;pulos; fund&oacute; incluso una rama nueva de la medicina, la neurolog&iacute;a; son conocidos sus cursos magistrales de los viernes y sus lecciones de los martes; famoso por sus veladas a las que asist&iacute;a la flor y nata de la sociedad de la &eacute;poca, m&eacute;dicos, pol&iacute;ticos, pintores, escultores, arquitectos, literatos... Pero quiz&aacute;s hoy sea m&aacute;s recordado por haber elevado la histeria a la dignidad de enfermedad.</FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">El a&ntilde;o 1870 marc&oacute; un cambio de orientaci&oacute;n en la vida de Charcot. Por aquel entonces en el hospital de la Salp&ecirc;tri&egrave;re exist&iacute;a la secci&oacute;n de Delasiauve donde se encontraban hospitalizados los alienados, los hist&eacute;ricos y los epil&eacute;pticos, todos mezclados; el mal estado del edificio oblig&oacute; a la administraci&oacute;n del hospital a iniciar su remodelaci&oacute;n, lo que hizo que los enfermos hubiesen de ser evacuados. Esa mezcolanza de diferentes enfermos no congeniaba con la idea que en la &eacute;poca se ten&iacute;a de una investigaci&oacute;n seria y rigurosa, por lo que se cre&oacute; una secci&oacute;n espec&iacute;fica para hist&eacute;ricos y epil&eacute;pticos que se confi&oacute; a Charcot, quien desde entonces se consagr&oacute; al estudio de la histeria, aisl&aacute;ndola, defini&eacute;ndola y "descubriendo" la existencia de la histeria masculina.</FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">Para entonces ya se hab&iacute;a labrado su fama en el campo de la anatom&iacute;a patol&oacute;gica habiendo desarrollado su m&eacute;todo anatomocl&iacute;nico aplicado a las enfermedades nerviosas, y utiliz&oacute; el mismo m&eacute;todo en el estudio de la histeria. Consideraba la histeria y la epilepsia como las dos grandes neurosis que compart&iacute;an el s&iacute;ntoma de la convulsi&oacute;n; a partir de ah&iacute; empez&oacute; su trabajo nosol&oacute;gico. Para ello utiliz&oacute; a los que llamaba su "museo vivo", los m&aacute;s de cinco mil enfermos que eran la poblaci&oacute;n estable de su Secci&oacute;n, verdadera 'citta doloros&aacute;', haciendo as&iacute; suyo el postulado de <a name="ri2"></a>Bernard<sup><a href="#i2">2</a></sup>, quien dec&iacute;a que para aprender algo sobre la vida de hombres y animales hay que haber visto morir a muchos. Charcot se hac&iacute;a traer a un enfermo a su gabinete, le miraba, le ped&iacute;a que hablase o que hiciese un movimiento, despu&eacute;s hac&iacute;a venir a otro y hac&iacute;a lo mismo, y a otro, y los comparaba. Esta observaci&oacute;n detallada, visual, es el fundamento de sus descubrimientos, m&eacute;todo en el que" no hay que menospreciar las grandes dotes art&iacute;sticas que pose&iacute;a. A veces llegaba a ver hasta a setenta u ochenta enfermos y as&iacute; lograba describir el "tipo" de la enfermedad, sus caracter&iacute;sticas espec&iacute;ficas, pudiendo as&iacute; delimitar las patolog&iacute;as. <a name="ri"></a>Janet<sup><a href="#i3">3</a> </sup>defin&iacute;a el tipo como un conjunto de s&iacute;ntomas que dependen unos de otros, jerarquizados y que pueden clasificarse en grupos que se distinguen claramente de los de otras enfermedades similares. Por este camino Charcot lleg&oacute; a desmentir la c&eacute;lebre frase de <a name="ri"></a>Briquet<a href="#i4"><sup>4</sup></a>, seg&uacute;n la cual la histeria era un Proteo que puede presentar mil formas sin tener ninguna, pues pudo establecer las caracter&iacute;sticas del ataque hist&eacute;rico, que pod&iacute;a ir precedido y acompa&ntilde;ado de alucinaciones, des&oacute;rdenes de la sensibilidad u otras perturbaciones org&aacute;nicas, y que dividi&oacute; en cuatro fases: epileptoide, cl&oacute;wnica, de actitudes pasionales o poses pl&aacute;sticas y delirante. Imbuido de su m&eacute;todo anatomocl&iacute;nico busc&oacute; la localizaci&oacute;n de la lesi&oacute;n cerebral desencadenante de la histeria sin llegar a encontrarla jam&aacute;s. No por eso dej&oacute; de lado la explicaci&oacute;n fisiol&oacute;gica de la histeria defini&eacute;ndola como una neurosis funcional del sistema nervioso debida a una degeneraci&oacute;n nerviosa de origen hereditario desencadenada por la acci&oacute;n de diversos agentes como intoxicaciones o infecciones.</FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">A partir de entonces trabaj&oacute; desde esta perspectiva que a la postre no har&iacute;a sino dinamitar todo el edificio que tantos a&ntilde;os hab&iacute;a tardado en construir. Al no encontrar un substrato neurol&oacute;gico para la explicaci&oacute;n de la histeria se lanz&oacute; al estudio de sus factores desencadenantes, y as&iacute; la causa se transfigur&oacute; en una serie de agentes provocadores que acab&oacute; siendo casi interminable: el primero de todos era la herencia, pero adem&aacute;s estaban los traumas nerviosos, los traumas morales, las intoxicaciones, los accidentes, las pr&aacute;cticas religiosas exageradas, el agotamiento, las epidemias, los miedos, la diabetes, el onanismo, la escarlatina, los excesos y la continencia ven&eacute;reos, el tabaco, determinadas profesiones...;y no olvidemos a este respecto la famosa an&eacute;cdota seg&uacute;n la cual en un aparte Charcot le dijo a Brouardel que en la histeria se trata siempre de lo genital, y repet&iacute;a, siempre, siempre, siempre...</FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">Poco tiempo antes Charcot se hab&iacute;a interesado por el fen&oacute;meno de la hipnosis que acab&oacute; convirti&eacute;ndose en un fecundo campo de investigaci&oacute;n; en un principio no pens&oacute; que la hipnosis tuviera ning&uacute;n efecto terap&eacute;utico pero s&iacute; le procuraba una explicaci&oacute;n del s&iacute;ntoma principal de la histeria, la mimesis, pues le permit&iacute;a reproducir artificialmente diferentes s&iacute;ntomas hist&eacute;ricos poniendo de relieve lo que llamaba las leyes de la histeria. No estudi&oacute; la hipnosis como fen&oacute;meno en s&iacute; mismo sino como protocolo experimental que le permit&iacute;a provocar experimentalmente los s&iacute;ntomas hist&eacute;ricos, era una especie de histeria en miniatura. Estos trabajos le valieron numerosas cr&iacute;ticas, como la de dedicarse a cultivar la histeria sin curarla o la de haberse dejado embaucar tanto por sus enfermos como por algunos de sus ayudantes, todos ellos dispuestos a satisfacer al maestro poniendo en escena lo que &eacute;ste deseaba ver, o la de quienes dec&iacute;an que la histeria s&oacute;lo exist&iacute;a en Francia, a lo que &eacute;l replicaba sarc&aacute;sticamente que incluso se podr&iacute;a decir que s&oacute;lo exist&iacute;a en la Salpetriere, como si &eacute;l mismo la hubiese creado con la fuerza de su voluntad. A despecho de todas estas cr&iacute;ticas no debe olvidarse la continua referencia de Charcot a los hechos en detrimento de la teor&iacute;a, tal como pon&iacute;a de relieve cuando afirmaba que la teor&iacute;a es buena pero que no impide que las cosas existan. La hipnosis se convirti&oacute; de esta forma en un modelo de la histeria y Charcot pensaba que ambos fen&oacute;menos, hipnosis e histeria, s&oacute;lo pod&iacute;an darse en personas con un sistema nervioso d&eacute;bil, en degenerados.</FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">Por mucho que se esforz&oacute; no logr&oacute; dar nunca con ese substrato neurol&oacute;gico, esa disfunci&oacute;n, que supon&iacute;a causa de la histeria, del 'malum sine materia' . En sus &uacute;ltimos d&iacute;as sus ideas sufrieron un vuelco hacia la psicolog&iacute;a, con opiniones tan contrarias a su trayectoria anterior como la que le hace decir a prop&oacute;sito del caso de la se&ntilde;ora Dutemple que lo que est&aacute; detr&aacute;s de la fuerza evocativa de la par&aacute;lisis hist&eacute;rica que afectaba a la paciente es la idea obsesiva, el recuerdo registrado pero que no pod&iacute;a evocarse, y que esa fuerza evocativa pod&iacute;a liberarse haciendo conscientes los recuerdos, afirmando adem&aacute;s para su satisfacci&oacute;n que un tratamiento exclusivamente psicol&oacute;gico hubiera bastado en este caso para restablecer las cosas. Es sabido que en el curso siguiente, que ya no pudo dar al encontrarle la muerte, quer&iacute;a abordar el estudio del estado mental de los hist&eacute;ricos. Un ejemplo precioso de esta nueva perspectiva lo tenemos en el texto que se ofrece a continuaci&oacute;n, <I>La fe que </I>cura, al que Gilles de la <a name="ri5"></a>Tourette<sup><a href="#i5">5 </a></sup>se refer&iacute;a como su testamento filos&oacute;fico y que dando un m&aacute;ximo poder a la psicogenia en la etiolog&iacute;a de la enfermedad mental y al tratamiento exclusivamente psicol&oacute;gico, puede verse como una anticipaci&oacute;n de lo que ya por entonces empezaban a fraguar alumnos como Janet, Guinon, o incluso el mismo Freud. </FONT></P>     <P>&nbsp;</P>     <P><font face="Verdana"  size="3"><b>Notas de Introducci&oacute;n</b></FONT></P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2"><sup><a name="i1"></a><a href="#ri1">1</a></sup> Introducci&oacute;n y traducci&oacute;n de Angel Cagigas.</FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2"><sup><a name="i2"></a><a href="#ri2">2</a></sup> Bernard, C. <I>lntroduction a l'&eacute;tude de la m&eacute;dicine exp&eacute;rimentale. </I>Bailliere, Par&iacute;s, 1865, p. 173. </FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2"><sup><a name="i3"></a><a href="#ri3">3</a></sup> Janet, P. "Jean Martin Charcot". <I>Revue philosophique. </I>Junio 1895, p. 576.</FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2"><sup><a name="i4"></a><a href="#ri4">4</a></sup> Briquet, P. <I>Trait&eacute; clinique et th&eacute;rapeutique de l'hyst&eacute;rie. </I>Bailli&egrave;re, Par&iacute;s, 1859, p. 5. </FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2"><sup><a name="i5"></a><a href="#ri5">5</a></sup> Gilles de la Tourette, G. "Jean Martin Charcot". En <I>Nouvelle Iconographie de la </I>Salp&ecirc;tri&egrave;re<I>, </I>Par&iacute;s, 1893, p. 246.</FONT></P>     <P>&nbsp;</P>     <P>&nbsp;</P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="4"><b>LA FE QUE CURA    <BR> </b></FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2"><I>La New Review, </I>haci&eacute;ndose eco del reciente viaje de un literato c&eacute;lebre a un santuario religioso y de las discusiones que ha suscitado, me pide mi opini&oacute;n sobre <I>la <a name="ra1"></a>faith-healing</I><sup><I><a href="#a1">1</a></I></sup>. La cuesti&oacute;n no es de las que me dejan indiferente. Adem&aacute;s interesa a todo m&eacute;dico pues la meta esencial de la medicina es la curaci&oacute;n de los enfermos con independencia del procedimiento curativo utilizado. En este sentido, <I>la faith-healing </I>me parece el ideal que debemos alcanzar pues a menudo es eficaz cuando todos los dem&aacute;s remedios han fracasado. Por eso desde hace tiempo en ciertos casos he intentado penetrar en la medida de lo posible en el mecanismo que la produce para utilizar as&iacute; su poder, y expondr&eacute; en pocas palabras la opini&oacute;n que me he formado. </FONT></P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">A&ntilde;adir&eacute; que en tal materia, como en cualquier otra, jam&aacute;s se ha de faltar al rigor inherente a la discusi&oacute;n cient&iacute;fica; las pol&eacute;micas apasionadas no sirven para nada, a no ser para enmara&ntilde;arlo todo y comprometer las mejores causas. Por eso esta cuesti&oacute;n de <I>la faith-healing </I>no ha de resolverse mediante afirmaciones sin pruebas ni negaciones sin fundamentos, pues como ya he dicho pertenece enteramente al orden cient&iacute;fico donde los &uacute;nicos argumentos admisibles son los hechos estudiados y agrupados concienzudamente para as&iacute; poder llegar a conclusiones.</FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2"><b>    <br> I.</b> Los hechos que en mi ya larga experiencia como especialista he tenido ocasi&oacute;n de observar en absoluto son hechos aislados pues <I>la faith-healing </I>y su resultado, el milagro -sin dar a esta palabra otra significaci&oacute;n que la de una curaci&oacute;n fuera de los medios ordinarios de la medicina-, responden a una categor&iacute;a que no escapa al orden natural de las cosas. El milagro terap&eacute;utico tiene su determinismo y las leyes que presiden su g&eacute;nesis y su evoluci&oacute;n empiezan a ser lo suficientemente conocidas como para que el grupo de hecho se globados bajo este vocablo se presente con un aspecto lo bastante espec&iacute;fico como para no escapar del todo a nuestra apreciaci&oacute;n. Por otro lado, esto es motivo de alegr&iacute;a pues una mayor comprensi&oacute;n de esas determinaciones pone cada vez m&aacute;s a nuestra disposici&oacute;n los grandes recursos de la <I>faith-healing </I>y as&iacute; cada vez estamos menos desarmados ante la enfermedad.</FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">Vamos a estudiar los elementos de ese determinismo. Agruparlos nos conducir&aacute; a una conclusi&oacute;n que sin m&aacute;s puedo adelantar. La curaci&oacute;n, aparentemente extraordinaria, producto directo de la <I>faith-healing </I>y que en terap&eacute;utica suele denominarse milagro, en la mayor&iacute;a de las ocasiones, seg&uacute;n puede demostrarse, es un fen&oacute;meno natural que se produce en todas las &eacute;pocas, en medio de las civilizaciones y las culturas m&aacute;s variadas, aparentemente m&aacute;s diferentes, y tambi&eacute;n se puede observar en la actualidad en todas las latitudes. Los hechos llamados milagrosos, y no pretendo decir nada nuevo, tienen un doble car&aacute;cter: son engendrados por una disposici&oacute;n mental espec&iacute;fica del enfermo; una confianza, una credulidad, una sugestionabilidad, como se dice hoy, constitutivas de <I>la faith-healing </I>cuyo nivel de activaci&oacute;n var&iacute;a. Por otra parte, su dominio es limitado; para producir sus efectos debe dirigirse a los casos cuya curaci&oacute;n no exige otra intervenci&oacute;n que este poder de la mente sobre el cuerpo, analizado de forma tan notable en el gran libro del Dr. <a name="ra2"></a>Hack Tuke<sup><a href="#a2">2</a></sup> . Ninguna intervenci&oacute;n puede hacer que franquee sus l&iacute;mites pues nada podemos contra las leyes naturales. Por ejemplo, si revisamos las recopilaciones sobre las curaciones llamadas milagrosas jam&aacute;s encontraremos que la <I>faith-healing </I>haya hecho crecer un miembro amputado. Por el contrario, encontraremos curaciones de par&aacute;lisis a cientos, pero siempre han sido de las que el profesor Russell <a name="ra3"></a>Reynolds<sup><a href="#a3">3</a> </sup>ha calificado con el t&eacute;rmino de par&aacute;lisis <I>dependent on <a name="ra4"></a>idea<sup><a href="#a4">4</a></sup>. </I></FONT></P>     <P>&nbsp;</P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2"><b>II.</b> S&eacute; que hoy los m&eacute;dicos encargados de comprobar los milagros, cuya buena fe no se pone en duda, parecen creer que la curaci&oacute;n repentina de las par&aacute;lisis o de las convulsiones no tiene nada que ver con las leyes naturales. Intentan mostrar por el contrario que los tumores y las &uacute;lceras m&aacute;s rebeldes son moneda corriente en el dominio de la terap&eacute;utica milagrosa. No lo niego: pienso al igual que ellos que <I>la faith-heaiing </I>en ciertos casos puede hacer desaparecer &uacute;lceras y tumores, pero creo tambi&eacute;n que a pesar de su apariencia las lesiones de ese tipo son de la misma naturaleza, de la misma esencia, que las par&aacute;lisis que acabo de mencionar. </FONT>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">La curaci&oacute;n m&aacute;s o menos repentina de las convulsiones y las par&aacute;lisis se consideraba en otras &eacute;pocas como un milagro terap&eacute;utico con todas las de la ley. Cuando la ciencia demostr&oacute; que esos fen&oacute;menos eran de origen hist&eacute;rico, es decir que no eran org&aacute;nicos sino din&aacute;micos, la curaci&oacute;n milagrosa dej&oacute; de existir. </FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">¿Por qu&eacute; digo todo esto? Si se demostrase que esos tumores y &uacute;lceras que tanto ruido hacen tambi&eacute;n son de naturaleza hist&eacute;rica, y que est&aacute;n sometidos a la <I>misma faith-healing </I>que las convulsiones y las par&aacute;lisis, se acabar&iacute;a con el milagro. </FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">&iexcl;Por qu&eacute; lanzar tales desaf&iacute;os a la ciencia si al final &eacute;sta acaba por tener la &uacute;ltima palabra! </FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">Es mucho m&aacute;s simple constatar que la terap&eacute;utica milagrosa y la ciencia han sufrido una evoluci&oacute;n paralela. No se puede hablar de <I>una faith-healing </I>religiosa y otra laica, se trata de la misma operaci&oacute;n cerebral que produce id&eacute;nticos efectos. La ciencia, cuya principal caracter&iacute;stica es que evoluciona, no pretende explicarlo todo: negar&iacute;a as&iacute; su propia evoluci&oacute;n. Da su interpretaci&oacute;n racional a medida que hace descubrimientos, &iexcl;eso es todo! Siempre es enemiga de las negaciones sistem&aacute;ticas que acaban por esfumarse a la luz de sus nuevas conquistas. Creo que su evoluci&oacute;n no ha quedado rezagada respecto a la del milagro, y que la <I>faith-healing </I>siempre ha hecho desaparecer con su poder tumores y &uacute;lceras de una cierta naturaleza. En esos casos la ignorancia imperaba pues desconoc&iacute;amos el secreto de ese mecanismo. Aunque ignoramos todav&iacute;a muchas cosas, hoy hemos avanzado m&aacute;s en la v&iacute;a de la interpretaci&oacute;n cient&iacute;fica y preveo el d&iacute;a, a&uacute;n algo lejano, en que la realidad evidente de los hechos no encontrar&aacute; ya oponentes. Estudiemos ahora los elementos del determinismo de <I>la faith-healing.</I></FONT></P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">La <I>faith-healing </I>se da sobre todo en los santuarios religiosos. En todas las &eacute;pocas han existido taumaturgos, desde Sim&oacute;n el mago hasta el pr&iacute;ncipe de Hohenhole, a principios de este siglo, pasando por el di&aacute;cono de Pans, que han tenido el don de realizar curaciones llamadas milagrosas, es decir de inspirar <I>la faith-healing. </I>Estos taumaturgos que a menudo eran religiosos fundaron santuarios y sobre sus tumbas se han multiplicado los milagros que hac&iacute;an en vida. Hay que poner de relieve que en los santuarios religiosos no es la propia divinidad la que intercede sino su profeta o sus disc&iacute;pulos. Se trata casi siempre de un simple mortal que durante su vida se gan&oacute; su beatificaci&oacute;n haciendo milagros. Resulta curioso que algunos de estos taumaturgos sufrieran la enfermedad cuyas manifestaciones m&aacute;s tarde curaban: san Francisco de As&iacute;s, santa Teresa, cuyos santuarios son de los m&aacute;s reputados entre aquellos donde se producen milagros, eran hist&eacute;ricos.</FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">La forma en que se haya creado el santuario poco importa; lo interesante desde el punto de vista del determinismo del milagro es el propio santuario. Y ese determinismo se hace patente cuando se comprueba que toqos los santuarios se parecen, est&aacute;n cortados por el mismo patr&oacute;n. Siguen siendo iguales desde los tiempos m&aacute;s remotos de la historia hasta nuestros d&iacute;as, se copian unos a otros. As&iacute; pues, a trav&eacute;s de los tiempos, entre las civilizaciones m&aacute;s diversas, en medio de las religiones aparentemente m&aacute;s dispares, las condiciones del milagro permanecen id&eacute;nticas, sus leyes evolutivas son inmutables. </FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">Estudiemos por ejemplo el Asclepi&oacute;n de <a name="ra5"></a>Atenas<sup><a href="#a5">5</a></sup>, hijo directo de los santuarios del antiguo Egipto pues en el Asclepi&oacute;n el dios curador a menudo mostraba los rasgos de Serapis, el taumaturgo de los faraones. Al fondo del santuario, la estatua milagrosa; entre los servidores del templo encontramos sacerdotes-m&eacute;dicos encargados de comprobar o ayudar en las curaciones, esto es, el equipo m&eacute;dico que no falta en los santuarios actuales cuando tienen cierta importancia. </FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">Encontramos tambi&eacute;n bajo los p&oacute;rticos del Asclepi&oacute;n unos personajes muy singulares: los <I>intercesores, </I>los que en diversas ciudades se ocupan de rendirse ante el dios curador para implorar su protecci&oacute;n en representaci&oacute;n de sus clientes. </FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">En todo el Poitou existen unas ancianas que tienen por oficio ir a interceder ante la tumba milagrosa de santa Radegunda por quienes aunque animados por <I>la faith-healing </I>no pueden o no quieren desplazarse. </FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">Dejemos a estos intermediarios para pasar a considerar a los suplicantes que van en persona. Quienes est&aacute;n animados por <I>la faith-healing </I>se encaminan desde todos los demos de Grecia hacia el santuario para curar sus males. A su llegada depositan ricos presentes sobre el altar y se sumergen en la fuente purificadora que mana en el templo de Esculapio para gan&aacute;r el favor del dios. </FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">"&iexcl;Por Zeust, grita la mujer a la que Cari&oacute;n, el criado de la comedia de Arist&oacute;fanes, cuenta las aventuras aleg&oacute;ricas de Ploutos, &iexcl;qu&eacute; mayor fortuna para un anciano que remojarse en el agua fr&iacute;a!" </FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">Los siglos han pasado pero la fuente sagrada sigue manando. </FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">Tras estos preliminares se permite a los suplicantes pasar la noche bajo los p&oacute;rticos del templo. Comienza as&iacute; la <I>incubaci&oacute;n, novena </I>propiciatoria en la que <I>la faith-healing </I>se exalta cada vez m&aacute;s, por autosugesti&oacute;n, por contagio, por una especie de fuerza inconsciente, y entonces el milagro se produce... si procede. </FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">Quienes se curaban en el Asclepi&oacute;n amaban las paredes del templo con himnos votivos y sobre todo con brazos, piernas, cuellos, senos, de materias m&aacute;s o menos preciosas, objetos representativos de la parte del cuerpo curada por la intervenci&oacute;n milagrosa. Los santuarios actuales siguen adornados con estos <I>exvotos </I>grabados en m&aacute;rmol, y a la puerta mil comerciantes, como anta&ntilde;o en Atenas, venden brazos, manos, ni&ntilde;os de cera que adornan los accesos a la tumba del santo o las paredes de la gruta. El rosario de la novena en la que se exalta la fe recuerda el del musulm&aacute;n que se inclina ante el sepulcro del venerado morabito. </FONT></P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">En todas las &eacute;pocas, en todas las latitudes, entre los paganos, los cristianos o los musulmanes, <I>la faith-healing </I>ha revestido el mismo car&aacute;cter. Los santuarios y las pr&aacute;cticas propiciatorias son an&aacute;logos. S&oacute;lo son diferentes las estatuas del dios curador pero la mente humana, siempre la misma, las confunde en una misma evocaci&oacute;n. </FONT></P>     <P>&nbsp;</P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2"><b>III.</b> En <I>general la faith-healing </I>no desarrolla espont&aacute;neamente toda su intensidad curativa. </FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">Un enfermo oye decir que en tal santuario se producen curaciones milagrosas: es muy raro que vaya all&iacute; inmediatamente. Mil obst&aacute;culos materiales impiden al menos temporalmente sudesplazamiento: a un paral&iacute;tico o a un ciego no les es f&aacute;cil embarcarse en un largo viaje, por mucho dinero que tengan. Pregunta a sus allegados, pide informaci&oacute;n sobre las curas maravillosas de las que ha o&iacute;do rumores. No oye m&aacute;s que palabras alentadoras de sus allegados e incluso de su m&eacute;dico. &Eacute;ste no quiere quitarle la &uacute;ltima esperanza a su enfermo, sobre todo si cree que la enfermedad de su cliente es susceptible de remitir mediante la <I>faith-healing </I>que &eacute;l no ha sabido inspirarle. Adem&aacute;s contradecirle no tendr&iacute;a otro efecto que exaltar la creencia en la posibilidad de una curaci&oacute;n milagrosa. La <I>faith-healing </I>comienza a nacer, se desarrolla cada vez m&aacute;s, la incubaci&oacute;n la prepara, el peregrinaje se convierte en una idea fija. Los desheredados de la fortuna se mortifican pidiendo limosnas que les permitan alcanzar el lugar santo; los ricos son generosos con los pobres para ganarse el favor de la divinidad: todos rezan con fervor e imploran su curaci&oacute;n. En esas condiciones el estado mental no tarda en dominar al estado f&iacute;sico. El cuerpo rompe con una rutina fatigosa, los enfermos llegan al santuario con la mente sugestionada. "Como la mente de la enferma, dijo <a name="ra6"></a>Barwell<sup><a href="#a6">6</a></sup>, est&aacute; dominada por la firme convicci&oacute;n de que debe curarse, ella se curar&aacute; indefectiblemente". Un &uacute;ltimo esfuerzo: una abluci&oacute;n en la piscina, una &uacute;ltima oraci&oacute;n m&aacute;s ferviente ayudada por el culto exterior, y <I>la faith-healing </I>produce el efecto deseado: la curaci&oacute;n milagrosa se hace realidad. </FONT></P>     <P>&nbsp;</P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2"><b>IV.</b> ¿Cu&aacute;les son los efectos directos de <I>la faith-healing</I>? ¿Cu&aacute;les son las enfermedades en las que produce efectos curativos incontestables? Para responder a estas preguntas estudiemos los documentos encontrados en los santuarios. </FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">Hace un momento he hablado de los <I>exvotos </I>simb&oacute;licos que los enfermos curados colgaban de las murallas del Asclepi&oacute;n y que hoy seguimos encontrando en los santuarios m&aacute;s venerados. Esos brazos, esas piernas de m&aacute;rmol o de cera son representaciones imperfectas de la realidad, pues aunque un brazo puede sufrir veinte enfermedades diferentes siempre se representa de la misma manera, la misma forma tradicional que se descubre en las excavaciones o que se contempla en los santuarios actuales. &iexcl;La figuraci&oacute;n directa, real, de la enfermedad hubiese sido mucho m&aacute;s instructiva! &Uacute;nicamente una vez he encontrado esta representaci&oacute;n de una enfermedad que hab&iacute;a sido objeto de un milagro terap&eacute;utico. Visitaba un santuario venerado del sur de Francia, en la Camargue, la iglesia des Saintes-Maries. Entre los <I>exvotos </I>distingu&iacute; el molde en yeso del miembro inferior de una ni&ntilde;a de unos doce a&ntilde;os patizamba. Este molde reproduc&iacute;a exactamente la contractura hist&eacute;rica del miembro inferior. La curaci&oacute;n se efectu&oacute; r&aacute;pidamente y aliado del molde se encono traba la fotografia de la ni&ntilde;a, tiesa sobre su pierna, ya sin la contractura. Aparte de este ejemplo, el arte del modelador de piezas para los santuarios no nos ense&ntilde;a nada preciso sobre las enfermedades que se curan bajo la influencia de <I>la faith-healing. </I></FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">Pero hay otros documentos figurativos que van a sernos de gran utilidad. Los trabajos de Paul Girard, antiguo alumno de la escuela de Atenas, nos han ense&ntilde;ado que las murallas del Asclepi&oacute;n estaban cubiertas de pinturas votivas que representaban, al menos en parte, curaciones milagrosas que hab&iacute;an tenido lugar en ese lugar santo. A diferencia de los <I>exvotos </I>de metal o de m&aacute;rmol, estas pinturas no han resistido la acci&oacute;n del tiempo pero las encontramos adornando santuarios m&aacute;s modernos o ilustrando obras como los anales. As&iacute; pues podemos razonar por analog&iacute;a. En el libro que he publicado en colaboraci&oacute;n con Paul Richer, <I>Les d&eacute;moniaques dans <a name="ra7"></a>l'art</I><sup><I><a href="#a7">7</a></I></sup><I>, </I>se encuentran numerosas reproducciones de esas obras de la Edad Media y del Renacimiento. </FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">Estas reproducciones de curaciones milagrosas se parecen todas con las variaciones que el genio particular del artista les haya impreso: se trata casi siempre, si no siempre, de la curaci&oacute;n de enfermos convulsionarios. La representaci&oacute;n es id&eacute;ntica en el evangeliario de la biblioteca de R&aacute;vena que data del siglo VI de nuestra era, sobre la puerta de bronce de san Zen&oacute;n en Verona (siglo XI), o en los cuadros de Rubens o de Jordaens que adornan los santuarios religiosos o los museos particulares o p&uacute;blicos, que a menudo los han sacado de esos santuarios. La unanimidad de esos documentos es notable. San Nil, santo Domingo, san Ignacio, san Mart&iacute;n, han ejercido con un parecido sorprendente su poder milagroso para acabar con convulsiones cuyo origen hist&eacute;rico es indudable. </FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">¿Pero <I>la faith-heaiing </I>s&oacute;lo influye sobre las convulsiones hist&eacute;ricas? No. Las dem&aacute;s manifestaciones de la neurosis, tan numerosas, tambi&eacute;n se ven afectadas y encontramos la prueba tanto en documentos figurativos como en documentos escritos. </FONT></P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">En el siglo XIII, en la bas&iacute;lica de Saint-Denis, la tumba de san Luis se convirti&oacute; en un frecuentado lugar de peregrinaje; al tocarla se produc&iacute;an numerosos milagros. Littr&eacute; nos los ha referido e interpretado en <I>La philosophie <a name="ra8"></a>positive</I><sup><I><a href="#a8">8</a> </I></sup>. Es obvio que se trataba de contracturas hist&eacute;ricas. </FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">En una &eacute;poca m&aacute;s reciente, en el siglo XVIII, el documento figurativo se asocia al documento escrito y la obra de Carr&eacute; de Montgeron, cuyas planchas grabadas del natural representan muchas curaciones milagrosas, es una mina preciosa de informaci&oacute;n. Encontramos ah&iacute; la historia ilustrada de la curaci&oacute;n milagrosa de la se&ntilde;orita Fourcroy y de Marie-Anne Couronneau, enfermas de par&aacute;lisis y de contracturas hist&eacute;ricas. Tomo estos dos casos al azar entre los numerosos casos que relata Carr&eacute; de Montgeron: todos se parecen. A quienes me reprochan que siempre hablo de la histeria, y antes de dar m&aacute;s explicaciones, les responder&eacute; con estas palabras de Moliere: "Digo lo mismo porque siempre es lo mismo"; lo constato, y nada m&aacute;s. </FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">Pero, se me responder&aacute;, los m&eacute;dicos que hoy -como anta&ntilde;o en el Asclepi&oacute;nse encargan de comprobar los milagros que se dan en los santuarios pretenden que la curaci&oacute;n de las convulsiones, de las contracturas y de las par&aacute;lisis de origen hist&eacute;rico, es de un orden demasiado nat:ural como para justificar una intervenci&oacute;n milagrosa. Ellos tambi&eacute;n conocen la influencia de la mente sobre el cuerpo, y la desaparici&oacute;n espont&aacute;nea de las par&aacute;lisis hist&eacute;ricas no es &oacute;bice para que se apele a una fuerza sobrenatural. Pero el agua de la piscina se dirige ahora a los tumores, a las llagas; cura repentinamente las &uacute;lceras m&aacute;s rebeldes; ¿se dir&aacute; tambi&eacute;n ahora que nacieron bajo la influencia de la neurosis? </FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">En lo referente a los hechos, la evoluci&oacute;n de nuestros datos cient&iacute;ficos me permite tener la misma opini&oacute;n que los m&eacute;dicos de los santuarios: algunos tumores y algunas &uacute;lceras se someten a <I>la faith-healing, </I>que toma su fuente de las aguas de la piscina sagrada. </FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">¿Se trata de hechos nuevos? Toda la vida <I>la faith-healing </I>ha curado tumores y &uacute;lceras, y a&ntilde;ado que al igual que hoy en d&iacute;a esta curaci&oacute;n se ha dado en unas condiciones perfectamente determinadas que casi siempre podemos analizar de forma exacta. Si se me permite citar&eacute; un ejemplo. </FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">Carr&eacute; de Montgeron nos ha referido detalladamente la curaci&oacute;n milagrosa de la se&ntilde;orita Coirin, d&aacute;ndonos su descripci&oacute;n y su representaci&oacute;n <a name="ra9"></a>figurativa<sup><a href="#a9">9</a></sup>.</FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">En septiembre de 1716 la se&ntilde;orita Coirin, que entonces contaba con treinta y un a&ntilde;os, se cay&oacute; del caballo dos veces seguidas: la segunda vez fue "del lado izquierdo del est&oacute;mago cayendo a plomo sobre un mont&oacute;n de piedras, lo que le causa un dolor tan vivo que se desmaya". </FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">Al cabo de cuarenta d&iacute;as tiene v&oacute;mitos de sangre que se repiten frecuentemente acompa&ntilde;ados de una "debilidad". </FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">"En uno de esos estados de debilidad que le sobrevino tres meses despu&eacute;s de su ca&iacute;da, al ponerse la ropa interior se dio cuenta de que ten&iacute;a el seno izquierdo muy <I>duro, inflado </I>y <I>amoratado. </I>El cirujano, llamado Antoine Paysant, examin&oacute; su seno descubriendo que ten&iacute;a una grueso ganglio que se extend&iacute;a hacia atr&aacute;s hasta la axila y una especie de gruesa cuerda de tres dedos de ancho que llegaba hasta el pez&oacute;n. El cirujano le aplic&oacute; cataplasmas que le hicieron destilar una cantidad considerable de sangre por el pez&oacute;n sin curarla ni aliviarla siquiera, su seno le segu&iacute;a doliendo y estaba cada vez m&aacute;s duro. </FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">...Se dio cuenta deque ten&iacute;a un <I>c&aacute;ncer </I>en el seno izquierdo, la mama de ese lado se hab&iacute;a hecho tan grande como la cabeza, muy dura e inflamada". </FONT></P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">Esto sucedi&oacute; en 1716. "Sin embargo, el car&aacute;cter tajante y corrosivo del c&aacute;ncer hac&iacute;a funestos progresos que por fin se manifestaron de la manera m&aacute;s horrible a finales del a&ntilde;o 1719". </FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">Un testigo ocular, Anne Giroux, nos dice "que se le hizo una peque&ntilde;a herida gangrenosa por debajo del seno izquierdo; que esta herida creci&oacute; cada vez m&aacute;s llegando hasta alrededor del pez&oacute;n y que en pocos d&iacute;as lo rode&oacute; de forma que el pez&oacute;n de ese seno se desprendi&oacute;. A&ntilde;ade que vio el pez&oacute;n desprendido de la mama, que lo guard&oacute; tres d&iacute;as en una servilleta para ense&ntilde;&aacute;rselo a los cirujanos que cuidaban de la mencionada se&ntilde;orita, y que &eacute;sta ten&iacute;a o que hab&iacute;a en lugar del pez&oacute;n un agujero un poco m&aacute;s ancho que una moneda! de doce soles que parec&iacute;a bastante profundo y del que sal&iacute;a sin cesar un agua que ol&iacute;a a carro&ntilde;a". </FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">En 1720 dos cirujanos propusieron la amputaci&oacute;n del seno pero la madre de la se&ntilde;orita Coirin no consinti&oacute; la operaci&oacute;n al no ser &eacute;sta m&aacute;s que un paliativo pues el c&aacute;ncer se ten&iacute;a por incurable. "Ya que no era seguro que su hija curase mediante esta operaci&oacute;n era mejor ahorr&aacute;rsela y si al final iba a morirse era mejor que no sufriese". </FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">A&ntilde;adamos que desde 1718 la enferma qued&oacute; paralizada de golpe, en una noche, de todo el lado derecho. </FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">"Fue presa de un entumecimiento del brazo izquierdo que por la noche degener&oacute; en una par&aacute;lisis que la priv&oacute; del uso de todo el lado izquierdo; desde entonces no le ha sido posible mover el brazo ni la mano izquierda, que siempre est&aacute;n fr&iacute;os como el hielo, ni tampoco cambiarlos de sitio m&aacute;s que cogi&eacute;ndolos con su brazo derecho, o empujando su pierna izquierda con la derecha, este estado de cosas se mantuvo hasta la noche del 11 al 12 de junio de 1731. Incluso su muslo y su pierna se encogieron de forma que ten&iacute;a un hueco por debajo de la cadera lo bastante profundo como para meter el pu&ntilde;o, y como los nervios de la pierna se hab&iacute;an encogido parec&iacute;a que era m&aacute;s corta que la otra... Su pierna izquierda estaba encogida hacia atr&aacute;s y como retorcida, y estaba blanca, reseca, fr&iacute;a como el hielo incluso en la can&iacute;cula". </FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">El 9 de agosto de 1731 se dirigi&oacute; a una virtuosa mujer de Nanterre y le encarg&oacute; una novena en la tumba del beato Fran&ccedil;ois de P&acirc;ris, le pidi&oacute; que rozara esta tumba con una camisa y le llevara un poco de la tierra cercana al sepulcro. El d&iacute;a siguiente, 10 de agosto, la piadosa mujer fue a Saint-M&eacute;dard... </FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">La noche del d&iacute;a 11 de agosto, apenas la moribunda se puso la camisa que hab&iacute;a tocado la preciosa tumba, experiment&oacute; al instante la fuerza bienhechora que en ella estaba agotada. Forzada por su par&aacute;lisis a estar tendida de espaldas se incorpor&oacute; sola de la cama". </FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">El d&iacute;a siguiente, 12 de agosto, se apresur&oacute; a aplicarse la preciosa tierra sobre su "c&aacute;ncer" y "enseguida not&oacute; admirada que el profundo agujero de su seno de donde desde hac&iacute;a doce a&ntilde;os sal&iacute;a sin cesar un pus corrompido e infectado se secaba en el acto y empezaba a cerrarse y a curarse". </FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">La noche siguiente, nuevo prodigio. "Los miembros paral&iacute;ticos que desde hac&iacute;a tantos a&ntilde;os parec&iacute;an con su fr&iacute;o glaciar los miembros de un cuerpo muerto, sus horribles marcas y su horroroso encogimiento, se reaniman de golpe; su brazo retoma la vida, el calor y el movimiento; su pierna encogida y seca se despliega y estira; el hueco de su cadera se rellena y desaparece; desde ese primer d&iacute;a intenta servirse de sus miembros revividos pero su delgadez muestra a&uacute;n el sello de la muerte; se levanta sola, se sostiene sobre la punta del pie de esa pierna que desde hac&iacute;a tanto tiempo era mucho m&aacute;s corta que la otra; utiliza con soltura su brazo izquierdo, se viste y se peina con sus manos". </FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">El milagro se ha consumado: de todas formas hay que a&ntilde;adir que la llaga del seno no cicatriz&oacute; completamente hasta finales de mes; que s&oacute;lo el veinticuatro de septiembre pudo salir a la calle y el treinta de septiembre montar en carruaje. </FONT></P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">Confieso que hace s&oacute;lo diez a&ntilde;os la interpretaci&oacute;n de todos los elementos de esta curiosa historia hubiese ofrecido muchas dificultades; no se hubiese dudado de la naturaleza hist&eacute;rica de los v&oacute;mitos de sangre o de la par&aacute;lisis, pero esta par&aacute;lisis se acompa&ntilde;aba de atrofia. Tras haberse publicado ya m&aacute;s de veinte casos an&aacute;logos al de la se&ntilde;orita Coirin, hoy est&aacute; totalmente demostrado que la atrofia muscular acompa&ntilde;a muy a menudo a la par&aacute;lisis o a la contractura hist&eacute;rica. </FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">¿Pero, se dir&aacute;, el c&aacute;ncer de mama, ese c&aacute;ncer ulceroso, era tambi&eacute;n una manifestaci&oacute;n hist&eacute;rica? Claro que s&iacute;, con tal de que el t&eacute;rmino "c&aacute;ncer" no se tome aqu&iacute; al pie de la letra y en su acepci&oacute;n histol&oacute;gica moderna. Las ulceraciones persistentes de la piel no son raras en la neurosis, prueba de ello son las llagas de san Francisco de As&iacute;s y los estigmas de Louise Lateau. </FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">La se&ntilde;orita Coirin presentaba en el seno esos fen&oacute;menos de edema hist&eacute;rico mencionados por primera vez por el ilustre Sydenham, edema duro, edema azulo viol&aacute;ceo, como lo he llamado yo, y tras los trabajos del profesor <a name="ra10"></a>Renaut<sup><a href="#a10">10</a></sup> de Lyon se sabe hoy que cuando el edema llega a cierto grado de intensidad puede entra&ntilde;ar gangrenas cut&aacute;neas cuyas escaras dejan a su vez ulceraciones an&aacute;logas a la que destruy&oacute; el pez&oacute;n en el caso <a name="ra11"></a>citado<sup><a href="#a11">11</a></sup>. </FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">Hace poco le&iacute;a un informe muy interesante del <a name="ra12" id="ra12"></a>Dr. Fowler<sup><a href="#a12">12</a></sup>. Expone ocho casos en los que exist&iacute;an en el seno tumores aislados o m&uacute;ltiples a veces mayores que un huevo de gallina. </FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">Varias enfermas consultaron a cirujanos c&eacute;lebres; la mayor&iacute;a parece que consideraron la afecci&oacute;n del seno de na<I>turaleza org&aacute;nica y propusieron la ablaci&oacute;n del &oacute;rgano. Ahora bien, el Dr. Fowler, m&aacute;s sagaz, someti&oacute; a sus pacientes, todas hist&eacute;ricas, a un tratamiento cuya parte m&aacute;s importante correspondi&oacute; al elemento ps&iacute;quico y los tumores que se hab&iacute;an cre&iacute;do destinados al bistur&iacute; pronto desaparecieron. Si fueron al santuario con tales diagn&oacute;sticos de neoplasia, de c&aacute;ncer quiz&aacute;s, ¿c&oacute;mo poner en duda que se hubiesen curado de una enfermedad tenida por incurable? El Dr. Fowler conoc&iacute;a bien la influencia de la faith-healing en sus enfermas pues nos lo dice con todas sus letras al hablar de una de ellas, y probablemente pasaba lo mismo con las dem&aacute;s: Like all women of similar temperament, she had a fetish-like-faith in her regular medical <a name="ra13"></a>attendant</I><sup><I><a href="#a13">13</a></I></sup>.</FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">Este caso y todos los dem&aacute;s muestran que la curaci&oacute;n que algunos llaman sobrenatural acarreada por la influencia de <I>la faith-healing </I>obedece a leyes naturales, y &eacute;stas se hacen a&uacute;n m&aacute;s evidentes al profundizar en el an&aacute;lisis de los hechos. Por ejemplo, en todos los casos lo repentino de la curaci&oacute;n es mucho m&aacute;s aparente que real. </FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">Tomemos por ejemplo la contractura hist&eacute;rica. Bajo la influencia de la <I>faith-healing </I>o de cualquier otra causa m&aacute;s o menos milagrosa, cesa la rigidez, los m&uacute;sculos vuelven a funcionar. En ese momento y en los d&iacute;as siguientes un examen atento muestra que en el miembro que tuvo la contractura persisten problemas de sensibilidad y exageraci&oacute;n de los reflejos tendinosos, compa&ntilde;eros ambos de la contractura. Debido a las leyes fisiol&oacute;gicas esos fen&oacute;menos no desaparecen inmediatamente y mientras persisten puede temerse un retorno de la par&aacute;lisis o de la contractura, tal como a menudo he mostrado en mi Cl&iacute;nica. No se puede ni so&ntilde;ar con encontrar tales fen&oacute;menos en los santuarios pero los he observado a menudo tanto en enfermos que se han curado en un lugar santo como en aquellos cuya curaci&oacute;n se ha conseguido en la Salpetriere: las diferencias no est&aacute;n en los hechos sino en su interpretaci&oacute;n. </FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">Abundando en ello, este determinismo es a&uacute;n m&aacute;s evidente cuando la par&aacute;lisis se acompa&ntilde;a de atrofia o cuando el edema produce la gangrena cut&aacute;nea, fen&oacute;menos cuya evoluci&oacute;n pueden apreciar hasta los observadores menos experimentados. </FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">Tras estas apreciaciones, volvamos a la se&ntilde;orita Coirin. El edema, problema vasomotor, desapareci&oacute; casi inmediatamente bajo la influencia ps&iacute;quica determinada por la aplicaci&oacute;n de la camisa que toc&oacute; la tumba del di&aacute;cono de Paris, el seno retom&oacute; su volumen normal. En este hecho no hay nada que pueda asombrarnos pues sabemos con qu&eacute; rapidez pueden aparecer y desaparecer los problemas circulatorios. Al desaparecer el edema las condiciones locales de nutrici&oacute;n de los tejidos se modifican, la llaga del seno se cicatrizar&aacute; en virtud de leyes fisiol&oacute;gicas tan conocidas como las que antes hab&iacute;an presidido la aparici&oacute;n de la gangrena. Pero la cicatrizaci&oacute;n completa requiere un tiempo, y en efecto no fue sino hasta despu&eacute;s de quince d&iacute;as cuando la piel del &oacute;rgano se alis&oacute;, indemne de toda ulceraci&oacute;n y en v&iacute;as de cicatrizaci&oacute;n. </FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">El elemento contracturado o paralizado puede aparecer o desaparecer repentinamente. Es un hecho bien conocido que una violenta emoci&oacute;n nos clava al suelo sin que podamos movernos. Cuando el influjo motor cerebral se restablece estamos en condiciones de andar de nuevo. Pero si durante esta par&aacute;lisis los m&uacute;sculos se atrofian, entonces el miembro no retoma su fuerza y su volumen hasta que los haces musculares se regeneran, y esta regeneraci&oacute;n presidida tambi&eacute;n por leyes f&iacute;sicas requiere un tiempo. Tal es el caso de la se&ntilde;orita Coirin que no pudo servirse de su pierna atrofiada para montar en carruaje hasta veinte d&iacute;as despu&eacute;s de su curaci&oacute;n calificada de repentina. </FONT></P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">Tambi&eacute;n es el caso de Philippe Sergent que refiere Can&eacute; de Montgeron. El 10 de julio de 1730, tercer d&iacute;a de su novena en la tumba del di&aacute;cono de Piris, se cur&oacute; de una contractura con atrofia de los miembros del lado derecho. "Pero, dice expl&iacute;citamente el narrador, su mano, su cadera y su pierna derechas no volvieron a fortalecerse en el momento sino que s&oacute;lo retomaron el color de la carne", pues, como en el caso de la se&ntilde;orita Coirin, se trataba de un edema azul hist&eacute;rico. La atrofia. no pudo escapar a las leyes fisiol&oacute;gicas de la regeneraci&oacute;n muscular. </FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">En este sentido, puedo invocar tambi&eacute;n mis experiencias particulares. He visto regresar de santuarios de moda a enfermos enviados con mi consentimiento al no haber podido yo mismo inspirarles <I>la faith-healing. </I>He examinado sus miembros enfermos algunos d&iacute;as antes de par&aacute;lisis o de contracturas y he asistido a la desaparici&oacute;n gradual de los estigmas sensitivos locales que persisten casi siempre alg&uacute;n tiempo tras la curaci&oacute;n del elemento paralizado o <a name="ra14"></a>contracturado<sup><a href="#a14">14</a> </sup>. </FONT></P>     <P>&nbsp;</P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2"><b>V.</b> En resumen, creo que la <I>faith-healing </I>necesita unos sujetos determinados y unas enfermedades espec&iacute;ficas, que se someten a la influencia que la mente posee sobre el cuerpo. Los hist&eacute;ricos presentan un estado mental eminentemente favorable al desarrollo de <I>la faith-healing </I>pues son sugestionables en sumo grado, bien se ejerza la sugesti&oacute;n a trav&eacute;s de elementos exteriores o bien extraigan de s&iacute; mismos los elementos tan poderosos de la autosugesti&oacute;n. En esos individuos, hombres o mujeres, la influencia de la mente sobre el cuerpo es lo bastante eficaz como para producir la curaci&oacute;n de enfermedades que la ignorancia de su verdadera naturaleza, como pasaba hace bien poco, hac&iacute;a que se considerasen incurables. Enfermedades como los problemas tr&oacute;ficos de origen hist&eacute;rico que hoy se empiezan a comprender: atrofia muscular, edemas, tumores con ulceraciones. Cuando oigamos hablar de una curaci&oacute;n repentina de un c&aacute;ncer ulceroso de seno en un santuario, recordemos el caso de la se&ntilde;orita Coirin y las modernas observaciones del Dr. Fowler. </FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">¿Quiere esto decir que ya lo conocemos todo sobre ese dominio de lo sobrenatural sometido totalmente a la <I>faith-healing </I>y que ve replegarse sus fronteras cada d&iacute;a bajo la influencia de los descubrimientos cient&iacute;ficos? No. Hay que ser paciente y seguir investigando. Soy el primero en reconocer que hoy: </FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2"><I>There are more things in heaven and earth Than are dreamt in of our <a name="ra15"></a>philosophy<sup><a href="#a15">15</a></sup>.</I></FONT></P>     <P>&nbsp;</P>     <P><font face="Verdana"  size="3"><b>Notas</b></FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2"><sup><a name="a1"></a><a href="#ra1">1</a></sup> N. T. Se trata de la fe en la curaci&oacute;n; el "viaje de un literato c&eacute;lebre a un santuario religioso" es el que Zola hizo a Lourdes (cf. &Eacute;. Zola, <I>Les trois Villes. Lourdes. </I>Charpentier el Fasquelle, Par&iacute;s, 1894).</FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2"><sup><a name="a2"></a><a href="#ra2">2</a></sup> <I>Illustrations of the Injluence of the Mind upon the Body in Health and Disease designed to Elucidate the Action of the Imagination. </I>Churchill, Londres, 1872. </FONT></P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2"><sup><a name="a3"></a><a href="#ra3">3</a></sup> "Remarks on paralysis and other disorders of motion and sensation on idea", le&iacute;do en la secci&oacute;n m&eacute;dica de la Asociaci&oacute;n  M&eacute;dica Brit&aacute;nica, Leeds, julio de 1869, en <I>British med. Journ., </I>noviembre de 1869.</FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2"><sup><a name="a4"></a><a href="#ra4">4</a></sup> N. T. (dependiente de una idea&#093;.</FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2"><sup><a name="a5"></a><a href="#ra5">5</a></sup> Cf. <I>L'Ascl&eacute;pi&eacute;ion d'Athenes, d'apres de r&eacute;centes d&eacute;couvenes, </I>de Paul Girard, editado por E. Thorin, Par&iacute;s, 1881. </FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2"><sup><a name="a6"></a><a href="#ra6">6</a></sup> The Lancet, 28 de noviembre de 1858.</FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2"><sup><a name="a7"></a><a href="#ra7">7</a></sup> Delahaye et Lecrosnier, Par&iacute;s, 1887. </FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2"><sup><a name="a8"></a><a href="#ra8">8</a></sup> Littr&eacute;. <I>Un fragment de m&eacute;dicine r&eacute;trospective. La philosophie positive. </I>1866, t. V, p. 103. </FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2"><sup><a name="a9"></a><a href="#ra9">9</a></sup> Carr&eacute; de Montgeron. La<I> v&eacute;rit&eacute; des miracles op&eacute;r&eacute;s par M. de Paris et autres appelans. </I>Colonia, 1747, t. I. S&eacute;ptima demostraci&oacute;n. </FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2"><sup><a name="a10"></a><a href="#ra10">10</a></sup> Renaut. "Sur une forme de gangrene successive el diss&eacute;min&eacute;e de la peau, l'urticaire gangr&eacute;neuse". La <I>midicine moderne </I>9, 20 de febrero de 1890.</FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2"><sup><a name="a11"></a><a href="#ra11">11</a></sup> La historia completa de estos problemas tr&oacute;ficos se encuentra en el <I>Trait&eacute; clinique el th&eacute;rapeutique de l'hystirie, </I>de mi antiguo jefe de cl&iacute;nica Gilles de la Tourette. Plon, Par&iacute;s, t.I 1891, t. II en preparaci&oacute;n.</FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2"><sup><a name="a12"></a><a href="#ra12">12</a></sup> "Neurotic Tumours of the Breast, read before the New York Neurological Society", 7de enero de 1890. <I>Medical Record, </I>15 de febrero de 1890, p. 179.</FONT></P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2"><sup><a name="a13"></a><a href="#ra13">13</a></sup> N. T. &#091;Como todas las mujeres con un car&aacute;cter parecido, ten&iacute;a una fe fetichista en su m&eacute;dico de cabecera&#093;.</FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2"><sup><a name="a14"></a><a href="#ra14">14</a></sup> Ver como ejemplo t&iacute;pico la observaci&oacute;n de Etch... (Bourneville. <I>Recherches clin. et th&eacute;r: sur l'&eacute;pilepsie et l'hyst&eacute;rie. </I>Par&iacute;s, 1876, pp. 172 y 175). Tambi&eacute;n se puede consultar: Valentiner. <I>Mouv. med. </I>1872, p. 233 (trad.: E. Teinturier); Boumeville, <I>loco cit. </I></FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2"><sup><a name="a15"></a><a href="#ra15">15</a></sup> N. T. &#091;Hay m&aacute;s cosas en el cielo y la tierra de las que puede imaginar nuestra filosof&iacute;a&#093;, en <I>Hamlet </I>de William Shakespeare. </FONT></P>     <P>&nbsp;</P>     <P>&nbsp;</P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2"><a name="back"></a><a href="#top"><img border="0" src="/img/revistas/neuropsiq/n77/seta.gif" width="15" height="17"></a><b>Dirección para correspondencia:</b>    <br> Jean-Martin Charcot    <br> Prof. Titular interino de Hª de la Psicolog&iacute;a    <br> Universidad de Jaen     <br> Paraje de las Lagunillas, s/n    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> 23071 JAEN </FONT></P>      ]]></body>
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