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</front><body><![CDATA[ <p><font face="verdana" size="2"><b>EDITORIAL</b></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="verdana" size="4"><b>Modelos y paradigmas en salud mental</b></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="verdana" size="2"><b>Alfred Capell&aacute;</b></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="verdana" size="2">Hemos iniciado hace muy poco la andadura de un nuevo siglo que despierta grandes expectativas, pues, entre otras, anticipa futuras investigaciones que permitir&aacute;n conocer mejor que nunca un apasionante objeto: nuestra propia mente. Seguramente nuevas t&eacute;cnicas de estudio ayudar&aacute;n a delimitar mucho mejor un objeto indagado desde tan m&uacute;ltiples &aacute;ngulos a lo largo de la historia.</font></p>     <p><font face="verdana" size="2">La mente humana, a diferencia de otros objetos de investigaci&oacute;n, ha rendido dif&iacute;cilmente sus arcanos, y se ha prestado a incontables concepciones. Parad&oacute;jicamente pues, nuestra propia mente, lo m&aacute;s &iacute;ntimo y pr&oacute;ximo de nuestra naturaleza, ha resultado ser un objeto opaco a una satisfactoria aproximaci&oacute;n. Otros objetos de estudio, como la naturaleza celeste, tan lejana a su vez, han permitido una m&aacute;s directa observaci&oacute;n.</font></p>     <p><font face="verdana" size="2">¿C&oacute;mo nos acercamos a la naturaleza? Para aprehenderla, m&aacute;s all&aacute; de lo que la t&eacute;cnica nos presta, usamos b&aacute;sicamente conceptos, sean m&aacute;s o menos acertados. Son construcciones mentales que gestamos, teor&iacute;as aproximativas y explicativas que nos dan idea de la realidad. Estas construcciones te&oacute;ricas, m&aacute;s o menos acertadas, son los modelos, que se constituyen en paradigmas al alcanzar cierto consenso en la comunidad cient&iacute;fica.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="verdana" size="2">Sobre la mente humana se han formulado infinidad de modelos conceptuales a lo largo de los tiempos que han intentado dar idea de lo que constituye nuestra &iacute;ntima naturaleza de seres pensantes, y algunos se han transformado en paradigmas claves. Justamente nuestro pasado siglo, el XX, ha conocido importantes paradigmas que han aportado luces a este opaco objeto; as&iacute;, el conductista, el psicoanal&iacute;tico, el de la antipsiquiatr&iacute;a (como antimodelo), el cognitivista, el sist&eacute;mico, el de la neurociencia, el de la filosof&iacute;a de la mente, y tantos otros.</font></p>     <p><font face="verdana" size="2">Muchos de estos modelos no s&oacute;lo han conceptualizado la mente, sino que han postulado aplicaciones pr&aacute;cticas y terap&eacute;uticas &uacute;tiles en el campo de la salud mental. Pues dif&iacute;cilmente podemos adentrarnos en este campo, que aborda especialmente la patolog&iacute;a, sin un modelo, un esquema representativo que nos confiera cierto enfoque.</font></p>     <p><font face="verdana" size="2">Seguramente desde el origen de los tiempos propiamente humanos ya existi&oacute; un af&aacute;n por desvelar la naturaleza de la mente y representarla de alg&uacute;n modo. Pues, aunque sea demasiado aventurado, ¿no constituyen las representaciones pict&oacute;ricas realizadas en obscuras cuevas por nuestros ancestrales antepasados una primera iluminaci&oacute;n representativa de nuestro mundo interior?</font></p>     <p><font face="verdana" size="2">Sin embargo, para hablar propiamente de modelos sobre lo mental, deber&iacute;amos ciertamente seguir el hilo conductor que iniciado en el tiempo griego, se habla ya de &quot;psique&quot; o de alma, atraviesa la historia con decisivos paradigmas &#151;los animistasreligiosos, el dualista cartesiano y tantos o&#151; hasta llegar a nuestros d&iacute;as.</font></p>     <p><font face="verdana" size="2">Paralelamente, a medida que en muchos otros campos tambi&eacute;n se crean paradigmas, se establece un concepto b&aacute;sico para medir la justeza y adecuaci&oacute;n de cualquier modelo: el de ciencia. As&iacute;, existe cierto acuerdo general entre los investigadores que no cualquier modelo puede validarse, sino que debe tener precisas cualidades: objetividad, fiabilidad, ser susceptible de verificaci&oacute;n experimental y de formalizaci&oacute;n de sus teor&iacute;as. A&ntilde;adamos una cualidad necesaria a toda ciencia que se pretenda como tal, su aplicabilidad, que en el campo de la salud mental implica una imprescindible necesidad de ser aplicable y operativa en la cl&iacute;nica.</font></p>     <p><font face="verdana" size="2">Si analizamos los paradigmas que han dado cuenta de la naturaleza celeste, as&iacute; el copernicano o el einsteniano, observamos que han permitido una paulatina aproximaci&oacute;n y conocimiento de su objeto, hasta llegara a constituir una ciencia, la astrof&iacute;sica, determinada, precisa y con cierta homogeneidad en sus paradigmas.</font></p>     <p><font face="verdana" size="2">No ha sucedido lo mismo en el campo de los modelos que han intentado aproximarse a lo mental, y que a&uacute;n hoy presentan dificultades. Citaremos tres: una, que se haya ligado lo mental a una naturaleza espiritual situada en el &aacute;mbito de lo intangible e inmaterial, lo que ha posibilitado numerosas conjeturas imposibles de verificar y objetivar; dos, por ser lo mental el terreno de la subjetividad y lo que nos hace propiamente humanos, ha sido un espacio de encuentro &#151;y desencue&#151; con concepciones &eacute;ticas, religiosas y de muchos otros tipos; tercero, lo mental ha sido objeto de muy contrapuestos paradigmas por parte de los estudiosos y cient&iacute;ficos, lo que ha impedido alcanzar un paradigma consensuado y com&uacute;n.</font></p>     <p><font face="verdana" size="2">Es posible que nunca haya existido un objeto susceptible de tan heterog&eacute;neas concepciones, pues ¿c&oacute;mo entender que paradigmas aparentemente tan dis&iacute;miles, es cl&aacute;sica la oposici&oacute;n conductismo-psicon&aacute;lisis, est&eacute;n hablando de un mismo objeto? Sin ir m&aacute;s lejos, y simplificando mucho: para unos lo mental se define por las conductas y su posibilidad de condicionamiento (conductual), para otros por la red neuronal cerebral unida por neurotransmisores sin&aacute;pticos (neurobiologista), para aquellos por la capacidad de procesar y transformar la informaci&oacute;n (cognitivista), para aquellos otros por fuerzas inconscientes que subyacen tras el Yo de raz&oacute;n (psicoanal&iacute;tico), para otros en fin por los sistemas de comunicaci&oacute;n (sist&eacute;mica), etc.</font></p>     <p><font face="verdana" size="2">A&uacute;n as&iacute;, en el campo de la salud mental han surgido paradigmas que parecen obtener el consenso com&uacute;n, como el de lo biopsicosocial, aunque tambi&eacute;n &eacute;ste resulte afecto de m&uacute;ltiples interpretaciones.</font></p>     <p><font face="verdana" size="2">Todo ello abre varios interrogantes; as&iacute;, ¿qu&eacute; otorga validez a determinado paradigma?, ¿c&oacute;mo integrar, si es que eso fuera deseable, tan opuestos modelos?, ¿hacia donde se dirigir&aacute;n en el futuro los modelos conceptuales de lo mental?, ¿resultar&aacute; posible constituir una ciencia de lo mental al modo de la astrof&iacute;sica?, e incluso ¿seguir&aacute;n siendo necesarios los paradigmas?</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="verdana" size="2">Ser&iacute;a pretencioso responder taxativamente a estos interrogantes. Mas aventuremos algunas ideas: primera, parece inherente al humano representarse el mundo y modelarlo con sus conceptos, especialmente su propia mente; segunda, seguramente la subjetividad propia de lo mental y de la mirada de los investigadores seguir&aacute; generando modelos variados, lo que resulta enriquecedor; tercera, la cada vez mayor capacidad de comunicaci&oacute;n permitir&aacute; el di&aacute;logo e intercambio rec&iacute;proco entre modelos, integrando elementos diversos, estableciendo paradigmas consensuados, lo que ya est&aacute; ocurriendo; cuarta, la t&eacute;cnica, bien usada, contribuir&aacute; en gran manera a desvelar la certeza de los paradigmas, que deber&aacute;n por ello ajustarse (las t&eacute;cnicas de imaginer&iacute;a cerebral o el proyecto genoma son hitos actuales en esta investigaci&oacute;n); quinta, el patr&oacute;n de ciencia ser&aacute; el bar&oacute;metro de medici&oacute;n de los modelos, siempre que se entienda que las ciencias de lo mental se encuentran en el terreno de la subjetividad y de la intersubjetividad; sexta, en salud mental el bar&oacute;metro decisivo de un paradigma ser&aacute; la posibilidad de aplicaci&oacute;n cl&iacute;nica y de obtenci&oacute;n de resultados sobre la patolog&iacute;a mental...</font></p>     <p><font face="verdana" size="2">El siglo XXI nos coloca en este campo, pues, frente a importantes desaf&iacute;os que deberemos responder. Ser&aacute; seguramente un tiempo donde aflorar&aacute;n con mayor rigor y adecuaci&oacute;n que nunca valiosos e integradores modelos conceptuales sobre lo mental que servir&aacute;n para abordar mejor la salud mental. Quiz&aacute; sea as&iacute; como podremos seguir construyendo una ciencia a&uacute;n joven cuyo objeto, la mente, resulta indisociable de lo que constituye al ser humano como persona en el contexto social.</font></p>     <p><font face="verdana" size="2">Sirvan estas reflexiones, al filo de este siglo reci&eacute;n iniciado, como contribuci&oacute;n a un debate abierto y necesario para nosotros, los profesionales de la salud mental.</font></p>      ]]></body>
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