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</front><body><![CDATA[ <P align="right"><B><font face="Verdana" size="2">LIBROS</FONT></B></P>     <P>&nbsp;</P>     <P><font face="Verdana" size="2">David Healy, LET THEM EAT PROZAC. THE UNHEALTHY RELATIONSHIP BETWEEN THE PHARMACEUTICAL INDUSTRY AND DEPRESSION.    <br> Editorial: New York University Press. New York and London 2004. Idioma: ingles, 350 p&aacute;ginas.</FONT></P>     <P>&nbsp;</P>     <P><font face="Verdana" size="2">David Healy, Profesor de Psicolog&iacute;a M&eacute;dica en e la Universidad de Gales y antiguo Secretario de la Asociaci&oacute;n Brit&aacute;nica para la Psicofarmacolog&iacute;a es un controvertido y prol&iacute;fico autor muy conocido no solo en los c&iacute;rculos acad&eacute;micos o psiqui&aacute;tricos sino que sus libros han tenido cierta repercusi&oacute;n medi&aacute;tica (en nuestro pa&iacute;s fue entrevistado en el diario El Pa&iacute;s el a&ntilde;o pasado) pero que lamentablemente no han sido traducidos. Psiquiatra, psicofarmac&oacute;logo, historiador de la Psicofarmacolog&iacute;a, consultor de algunas multinacionales farmac&eacute;uticas y testigo-experto de la acusaci&oacute;n en varios casos legales contra compa&ntilde;ias farmac&eacute;uticas su obra no es f&aacute;cil de clasificar.</FONT></P>     <P><font face="Verdana" size="2">En sus anteriores libros The antidepressant <a name="r01"></a>era<sup><a href="#a01">1</a> </sup>y The creation of <a name="r02"></a>psychopharmacology<sup><a href="#a02">2</a> </sup>su pretensi&oacute;n de escribir una historia critica del llamado &quot;desarrollo racional de la farmacolog&iacute;a en psiquiatr&iacute;a&quot; se ve desdibujada o superada convirti&eacute;ndose en libros que bas&aacute;ndose en un impresionante conocimiento del desarrollo hist&oacute;rico de la Psicofarmacolog&iacute;a intenta explicarnos (y transformar) el presente (las pr&aacute;cticas de prescripci&oacute;n de los psiquiatras y m&eacute;dicos). Es decir desde un punto de vista acad&eacute;mico son ensayos a caballo entre la historia de la medicina, la sociolog&iacute;a, la antropolog&iacute;a, la Psicofarmacolog&iacute;a o la econom&iacute;a pol&iacute;tica, escritos de forma provocativa en una mezcla de estilo cient&iacute;fico, period&iacute;stico y pol&iacute;tico. El valor de estos libros es doble: la calidad de sus fuentes es magnifica, y la historia de la Psicofarmacolog&iacute;a que nos cuenta est&aacute; cultural y socialmente contextualizada.</FONT></P>     <P><font face="Verdana" size="2">La idea central de estos libros, que tambi&eacute;n preside el &uacute;ltimo Let them eat Prozac, es una cr&iacute;tica de c&oacute;mo las actuales teor&iacute;as neurocient&iacute;ficas sobre las enfermedades mentales han triunfado sobre otras competidoras en base a su capacidad de poder crear mercados rentables para la industria farmac&eacute;utica. Healy es psicofarmac&oacute;logo, no lo olvidemos. Lo que quiere decir es que el poder econ&oacute;mico de la industria farmac&eacute;utica es capaz de favorecer determinadas l&iacute;neas de investigaci&oacute;n psicofarmac&oacute;logica y no otras seg&uacute;n eso convenga a sus beneficios. No ha sido un desarrollo racional el de la Psicofarmacolog&iacute;a, al menos no guiado por la raz&oacute;n de la ciencia sino por la raz&oacute;n del mercado. No es el &uacute;nico factor que menciona como necesario para que el desarrollo de la Psicofarmacolog&iacute;a fuera de esta manera y no de otra. Las directrices de los organismos reguladores de los medicamentos como la FDA para aprobar un medicamento, la historia cercenada de los Institutos de investigaci&oacute;n p&uacute;blicos, la necesidad de legitimaci&oacute;n de la psiquiatr&iacute;a frente a los ataques del movimiento antipsiqui&aacute;trico en los a&ntilde;os setenta son tambi&eacute;n elementos claves.</FONT></P>     <P><font face="Verdana" size="2">Pero Healy va m&aacute;s all&aacute; de la pura Psicofarmacolog&iacute;a como he mencionado. Explora como esta investigaci&oacute;n dirigida al mercado moldea tambi&eacute;n los conceptos y conocimientos de psiqui&aacute;tricos poni&eacute;ndolos al servicio de una nueva Psiquiatr&iacute;a Corporativa dirigida por la industria farmac&eacute;utica. Por ejemplo las hip&oacute;tesis de receptores monoamin&eacute;rgicos en las enfermedades mentales han sido de gran utilidad para la l&oacute;gica de &quot;p&iacute;ldora m&aacute;gica&quot; (categor&iacute;a de enfermedad = tratamiento espec&iacute;fico) de la acci&oacute;n de los psicof&aacute;rmacos, que en manos del marketing ayudan a generar las met&aacute;foras culturas dominantes sobre las enfermedades mentales (esto es: deme algo para subirme la serotonina que tengo depresi&oacute;n). Para Healy estas teor&iacute;as son meras hip&oacute;tesis cuya validez cient&iacute;fica no es mayor que las teor&iacute;as alternativas sobre la enfermedad mental pero que act&uacute;an como poderosas met&aacute;foras culturales en lo que el llama la cultura del &quot;biomedical self.&quot;</FONT></P>     <P><font face="Verdana" size="2">Las posturas de Healy sobre la industria farmac&eacute;utica se han ido volviendo m&aacute;s firmes y menos exculpatorias a lo largo de su obra. Motivos no le han faltado. Desde que en 1997 escribiera The antidepressant era hasta la actualidad la conciencia que empieza a haber entre los m&eacute;dicos y los ciudadanos del conflicto de intereses entre la salud como bien com&uacute;n y la industria farmac&eacute;utica ha incrementado. El conocimiento de las dudosas practicas &eacute;ticas de investigaci&oacute;n y publicaci&oacute;n por parte de numerosas compa&ntilde;&iacute;as han puesto en la picota a este sector, uno de los que m&aacute;s beneficios obtiene del conjunto de las industrias. Pero adem&aacute;s Healy fue noticia hace unos a&ntilde;os por haber sido vetado por varias multinacionales farmac&eacute;uticas cuando iba a firmar un contrato como profesor para la Universidad de Toronto tras pronunciar una conferencia en que de nuevo mencion&oacute; de pasada la relaci&oacute;n entre los ISRS y el aumento de la conductas suicidas o pensamientos suicidas debido a un estado de agitaci&oacute;n o acatisia que se produce en los primeros d&iacute;as de tratamiento.</FONT></P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P><font face="Verdana" size="2">De esto &uacute;ltimo trata su &uacute;ltimo libro Let them eat Prozac: The unhealthy relationship between the pharmaceutical industry and depressi&oacute;n. En &eacute;l explora la historia de los ISRS y en concreto la relaci&oacute;n de la Fluoxetina con el suicidio o con el incremento del riesgo suicida. Aparentemente este es el tema del libro, profundizando en argumentos que ya expone en anteriores libros, aunque esta vez parece dirigido a un publico menos especializado (el propio t&iacute;tulo recuerda al best seller Listening to Prozac). Dec&iacute;a que aparentemente porque su inter&eacute;s radica menos en la discusi&oacute;n cient&iacute;fica sobre la relaci&oacute;n entre los ISRS y el incremento del riesgo suicida (conviene leerlos no obstante porque en este pa&iacute;s este tema se ha pasado por alto con demasiada ligereza), sino en contarnos Healy su historia como testigo privilegiado y victima de la industria farmac&eacute;utica. El libro se puede leer como una novela en la que nuestro h&eacute;roe comienza a investigar de forma un tanto ingenua (a modo del antrop&oacute;logo inocente) los efectos secundarios que observa en los pacientes a los que empieza a darles Prozac a finales de los a&ntilde;os ochenta y acaba de experto en juicios contra Lilly sobre la responsabilidad del Prozac en determinados actos violentos, juicios que por supuesto se realizan en los Estados Unidos y en los que realmente se deciden las cuestiones cient&iacute;ficas (es decir finalmente si el Prozac incrementa el riesgo suicida en las primeras semanas de tratamiento lo decide un tribunal de Kentucky y no la Comunidad cient&iacute;fica). El libro tiene los mejores ingredientes de una novela de John Le Carr&eacute; con abogados sin escrupulos, ejecutivos invisibles que manejan lo hilos, sistemas judiciales corruptos, abogados de la Iglesia de la Cienciolog&iacute;a. Bur&oacute;cratas ineptos de la FDA e investigadores mediocres comprados. Incluso uno puede dudar de si el protagonista no esta algo paranoico y le van a dar Olanzapina porque uno preferir&iacute;a que estuviera loco y ser un delirio lo que con &eacute;l se comparte.</FONT></P>     <P><font face="Verdana" size="2">Epilogo: Finalmente David Healy recurri&oacute; a los tribunales por su contrato en la Universidad de Toronto consiguiendo que le ofrecieran una plaza como profesor visitante. Las reglas de la Universidad en relaci&oacute;n con las donaciones de la industria farmac&eacute;utica se han revisado para que exista mayor transparencia. David Healy no toma Olanzapina que sepamos. Lean cualquiera de sus libros.</FONT></P>     <P align="right"><B><font face="Verdana" size="2">Iv&aacute;n de la Mata Ruiz</font></B></P>     <P>&nbsp;</P>     <P><B><font face="Verdana">Bibliograf&iacute;a</font></B></P>     <P><font face="Verdana" size="2"><a name="a01"></a><a href="#r01">1</a>. Davis Healy. The Antidepressant Era. Harvard University Press. Cambridge, Massachusetts, and london, England. 1997.</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2"><a name="a02"></a><a href="#r02">2</a>. David Healy. The creation of Psychopharmacology. Harvard University Press. Cambridge, Massachusetts, and london, England. 2002.</font></P> <hr size="1">     <P><font face="Verdana"size="2">Christopher Dowrick    <br>BEYOND DEPRESSION    <br>Oxford University Press, Oxford, 2004</FONT></P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>&nbsp;</P>     <P><font face="Verdana"size="2">Christopher Dowrick es un m&eacute;dico general, profesor de la Universidad de Liverpool que ha publicado numerosos art&iacute;culos en revistas de prestigio sobre salud mental y atenci&oacute;n primaria en general y sobre la depresi&oacute;n en particular. En este libro cuestiona el concepto de depresi&oacute;n como una condici&oacute;n m&eacute;dica y propone un marco de trabajo alternativo.</FONT></P>     <P><font face="Verdana"size="2">Dowrick comienza cuestionando la validez y la utilidad del concepto de depresi&oacute;n y para ello realiza una exhaustiva revisi&oacute;n de las pruebas que lo respaldan. Desde ah&iacute;, concluye que las bases biol&oacute;gicas o gen&eacute;ticas de la depresi&oacute;n no son nada definitivas y que el valor de la medicaci&oacute;n antidepresiva, incluso en el tratamiento de la depresi&oacute;n mayor, sigue siendo incierto y equ&iacute;voco. Argumenta que los intentos de mejorar el tratamiento y el diagn&oacute;stico en atenci&oacute;n primaria han tenido poco &eacute;xito y, si han aumentado ambos en n&uacute;mero, tiene que ver con la aparici&oacute;n de remedios simples como los nuevos antidepresivos que nos tientan a meter con calzador dentro de formulaciones muy simples a problemas complejos.</FONT></P>     <P><font face="Verdana"size="2">Dowrick tambi&eacute;n se detiene a analizar detenidamente los intereses que sostienen el concepto de depresi&oacute;n como una entidad m&eacute;dica. Intereses comerciales por supuesto, pero tambi&eacute;n profesionales ya sean de psiquiatras, m&eacute;dicos generales, profesores universitarios o gestores de servicios. Todos se benefician de esta perspectiva aunque no sea la m&aacute;s id&oacute;nea para los pacientes en la pr&aacute;ctica diaria. Esta popularidad del concepto tiene que ver entonces m&aacute;s con los sistemas de valores que con que tenga un contenido cient&iacute;fico intr&iacute;nseco. Por este motivo, entiende que la depresi&oacute;n tiene graves problemas de aplicabilidad intercultural debido a las profundas diferencias sociales, ling&uuml;&iacute;sticas y culturales. Para ilustrar estas ideas, expone otros marcos alternativos de orden filos&oacute;fico, religioso o ling&uuml;&iacute;stico con los que comprender esa constelaci&oacute;n de emociones, pensamientos y conductas que en occidente hemos decidido, por el momento, llamarla depresi&oacute;n.</FONT></P>     <P><font face="Verdana"size="2">La propuesta de Dowrick es una perspectiva de la depresi&oacute;n como un problema que tiene que ver esencialmente con un fallo en el sentido del significado y del prop&oacute;sito del individuo en tanto que este es una entidad coherente, vinculada a un particular espacio geogr&aacute;fico y social y con capacidad para contar historias. La capacidad del sujeto para conducir su vida y la narrativa que cuenta al respecto son los elementos b&aacute;sicos sobre los que Dowrick desarrolla su modelo. Propugna un encuentro con los pacientes con menos diagn&oacute;stico y prescripciones y m&aacute;s comprensi&oacute;n y escucha, un encuentro en el que las met&aacute;foras m&eacute;dicas que son est&aacute;ticas, pasivas y restringidas se cambien por met&aacute;foras psicosociales, din&aacute;micas, temporales, activas que proporcionan un sentido y una esperanza.</FONT></P>     <P align="right"><font face="Verdana" size="2">Alberto Ortiz Lobo</font></P>      ]]></body>
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