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</front><body><![CDATA[ <P align="right"><b><font size="2" face="Verdana">HISTORIA DE LA PSIQUIATRÍA</font></b></P>     <P>&nbsp;</P>     <P><B><font face="Verdana" size="4">Locuras que no lo parecen</font></B></P>     <P>&nbsp;</P>     <P>&nbsp;</P>     <P><b><font face="Verdana" size="2">Jos&eacute; Mar&iacute;a &Aacute;lvarez y Juan de la Pe&ntilde;a Esbr&iacute;</font></b></P>     <P>&nbsp;</P>     <P><font face="Verdana" size="2">La preocupaci&oacute;n por delimitar las fronteras de la locura viene de antiguo, aunque s&oacute;lo con el nacimiento de la Psiquiatr&iacute;a se convirti&oacute; en una exigencia que la nueva ciencia deb&iacute;a asumir y resolver con urgencia. Como consecuencia de la consolidaci&oacute;n de la ideolog&iacute;a de las enfermedades mentales a lo largo del siglo XIX, se produjo una hipertrofia de la nosograf&iacute;a psiqui&aacute;trica que daba cuenta de las dificultades de trazar las lindes divisorias entre las diversas enfermedades mentales, y entre &eacute;stas y la normalidad. Especialmente con la aparici&oacute;n de las sucesivas ediciones de <I>Psychiatrie</I>, del profesor Emil Kraepelin, ese panorama arborescente y alambicado logr&oacute; adquirir unas formas m&aacute;s compactas y presumiblemente definitivas. Sin embargo, tambi&eacute;n su nosograf&iacute;a sistem&aacute;tica dejaba sin resolver el problema de las formas atenuadas, rudimentarias y parciales de la locura. Al no amoldarse &eacute;stas a los presupuestos nosol&oacute;gicos -sea en materia etiol&oacute;gica, sea respecto a la sintomatolog&iacute;a, las formas de evoluci&oacute;n y de terminaci&oacute;n- esas variantes de la locura fueron relegadas a posiciones marginales, suscit&aacute;ndose numerosas controversias al tratar de considerarlas enfermedades de pleno derecho y tambi&eacute;n cuando se pretend&iacute;a determinar qu&eacute; signos morbosos permit&iacute;an incluirlas en algunas de las grandes categor&iacute;as nosogr&aacute;ficas descritas.</font></P>     <P>&nbsp;</P>     <P><b><font face="Verdana" size="3">Fronteras</font> </b></P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P><font face="Verdana" size="2">Al investigar la historia de la cl&iacute;nica mental atendiendo en especial a las fronteras de la locura, se observan algunos cuadros y casos cl&iacute;nicos que parecen rebelarse a ser incluidos entre las psicosis protot&iacute;picas, es decir, la esquizofrenia, la paranoia y la psicosis man&iacute;aco-depresiva. Tales son, entre otros, algunos de los casos descritos por Pinel y Esquirol entre los delirios parciales, las locuras razonantes, la &quot;locura parcial&quot; (<I>partielle Verr&uuml;cktheit</I>) de los autores alemanes, la forma simple y la latente de la esquizofrenia bleuleriana, y, de manera especial, la locura l&uacute;cida de Tr&eacute;lat. </font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">En lugar de profundizar en la especialidad de este tipo de formas cl&iacute;nicas, asumiendo por ello el riesgo de desbaratar los modelos psicopatol&oacute;gicos imperantes, la mayor&iacute;a de los tratadistas se repartieron en dos posiciones contrarias: mientras unos las negaron sin m&aacute;s -es lo que hizo J.-P. Falret con las monoman&iacute;as-, otros las incluyeron directamente en alguna de las grandes categor&iacute;as existentes, como propuso Bleuler respecto a la forma simple y la latente de la esquizofrenia. Mas la simple negaci&oacute;n ni remedia el problema ni lo aplaza, como pudo comprobarse a finales del siglo XIX con los inagotables debates acerca de la paranoia. Tampoco la soluci&oacute;n aqu&iacute; ilustrada con Bleuler est&aacute; exenta de complicaciones, de las que con acierto se hicieron eco Ey y Guiraud al escribir: &quot;Nuestro temor es que las mentes demasiado prudentes o demasiado h&aacute;biles, en presencia de casos dudosos &#091;...&#093;, se refugien en la esquizofrenia, como ocurr&iacute;a en otro tiempo con la <a name="ra1"></a>degeneraci&oacute;n&quot;<Sup><a href="#1">1</a></Sup>. </font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">Pese a su dificultad, m&aacute;s atinado parece investigar esas variantes excepcionales no s&oacute;lo desde los modelos tradicionales sino tambi&eacute;n a partir de otros, quiz&aacute;s construidos <I>ad hoc</I>, que permitan captar su esencia y singularidad, adem&aacute;s de mostrar el denominador com&uacute;n que comparten con el resto de psicosis.</font></P>     <P>&nbsp;</P>     <P><b><font face="Verdana" size="3">Locos l&uacute;cidos</font> </b></P>     <P><font face="Verdana" size="2">Han sido pocas, en verdad, las monograf&iacute;as dedicadas por los cl&aacute;sicos a los locos normalizados, es decir, esos cuya vida discurre por las sendas m&aacute;s transitadas y caminan con un paso similar al de la mayor&iacute;a de sus coet&aacute;neos. Seguramente la m&aacute;s ambiciosa y directa es la que publicara en 1861 Ulysse Tr&eacute;lat (1795-1879) con el t&iacute;tulo <I>La folie lucide &eacute;tudi&eacute;e au point de vue de la famille et de la soci&eacute;t&eacute;</I>. M&eacute;dico de la Salp&ecirc;tri&egrave;re y m&aacute;s tarde de Charenton, Tr&eacute;lat compagin&oacute; el alienismo con un activismo pol&iacute;tico de extrema<a name="ra2"></a> izquierda<Sup><a href="#2">2</a></Sup>. Partidario de la herencia como causa &uacute;ltima de la locura, dedic&oacute; su primera obra a recuperar las opiniones de los principales m&eacute;dicos que se ocuparon de la locura a lo largo de la<a name="ra3"></a> historia<Sup><a href="#3">3</a></Sup>. Aunando sus ideales sociales y la pr&aacute;ctica m&eacute;dica, Tr&eacute;lat investig&oacute; durante a&ntilde;os la <I>folie lucide</I>. Lo hizo con el fin de que sus colegas reconocieran a esos locos que pasan desapercibidos y pudieran salvaguardar el matrimonio, la familia y la sociedad de sus desmanes y maldades. Se trata por tanto de un tipo de alienados que, a diferencia de la mayor&iacute;a, no parecen en absoluto locos cuando se les observa superficialmente. S&oacute;lo si se logra penetrar en ellos mediante un an&aacute;lisis de su vida &iacute;ntima, se podr&aacute; apreciar la alienaci&oacute;n que los subyuga: &quot;Estos enfermos deliran en sus actos, pero no deliran en sus palabras. Su falta de raz&oacute;n s&oacute;lo se conoce desde el interior y no se muestra <a name="ra4"></a>afuera&quot;<Sup><a href="#4">4</a></Sup>. Advierte adem&aacute;s Tr&eacute;lat que en los interrogatorios hacen gala de un gran dominio de s&iacute; mismos (&quot;no dan un paso en falso&quot;), raz&oacute;n por la cual el m&eacute;dico debe atender sobre todo a los antecedentes. Como quiera que la inmensa mayor&iacute;a son incurables, es del todo recomendable que &quot;&#091;...&#093; los que est&aacute;n dotados de raz&oacute;n los conozcan para no ligarse en absoluto ni entrar en relaci&oacute;n con <a name="ra5"></a>ellos&quot;<Sup><a href="#5">5</a></Sup>.</font></P>     <P><font face="Verdana" size="2">Los locos l&uacute;cidos pueden pertenecer a las diferentes categor&iacute;as de la locura: imb&eacute;ciles, idiotas, s&aacute;tiros, erot&oacute;manos, celosos, orgullosos, etc. Pese a sus numerosas diferencias, todos ellos dan muestras de una suprema ingratitud y de una indestructible confianza en s&iacute; mismos. Estas son las dos caracter&iacute;sticas m&aacute;s destacadas que se desprenden de la monograf&iacute;a de Tr&eacute;lat, cuyos escasos resultados psicopatol&oacute;gicos contrastan con los elevados ideales sociales a los que est&aacute; destinada.</font></P>     <P>&nbsp;</P>     <P><b><font face="Verdana" size="3">Escenarios actuales</font> </b></P>     <P><font face="Verdana" size="2">Durante los &uacute;ltimos a&ntilde;os, esta problem&aacute;tica de las locuras que no lo parecen se ha reactualizado en escenarios de la cl&iacute;nica mental muy distantes entre s&iacute;. Con una intenci&oacute;n clara de ampliar el n&uacute;mero de consumidores de neurol&eacute;pticos y otros psicof&aacute;rmacos, la industria farmac&eacute;utica trata de abrir una brecha entre aquellos j&oacute;venes un tanto raros a los que se presume candidatos a la psicosis. De la mano de tan magn&aacute;nima propuesta se ponen en marcha intervenciones precoces, esto es, el uso pr&oacute;spero de medicamentos para prevenir posibles locuras del futuro. Esta es una de las modalidades por las que el territorio de la psicosis se ensancha en nuestros d&iacute;as para acoger a supuestos esquizofr&eacute;nicos o bipolares. </font></P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P><font face="Verdana" size="2">En las ant&iacute;podas de esta orientaci&oacute;n, tratando de conjugar la investigaci&oacute;n psicopatol&oacute;gica de las formas actuales de presentaci&oacute;n de la psicosis con una terap&eacute;utica m&aacute;s acorde a los tiempos, la orientaci&oacute;n lacaniana ha promovido la noci&oacute;n de &quot;psicosis <a name="ra6"></a>ordinarias&quot;<Sup><a href="#6">6</a></Sup>, motivando un creciente n&uacute;mero de publicaciones por el momento un tanto heterog&eacute;neas. En ellas se abren de nuevo las preguntas sobre los l&iacute;mites, las fronteras o los litorales que separan la locura de la normalidad, la psicosis de la neurosis. Como es natural, las propuestas que de aqu&iacute; deriven deben ser suficientemente cuidadosas y no generalizar el diagn&oacute;stico de psicosis; eso traer&iacute;a graves perjuicios a los pacientes y arruinar&iacute;a la concepci&oacute;n tradicional de las <a name="ra7"></a>neurosis<Sup><a href="#7">7</a></Sup>.</font></P> <hr align="left" width="30%" size="1">     <P><font face="Verdana" size="2"><Sup><a name="a1"></a><a href="#1" name="1">1</a> </Sup>EY, H.; GUIRAUD, P., &quot;Remarques critiques sur la schizophr&eacute;nie de Bleuler&quot; &#091;1926&#093;, en H. EY, <I>Schizophr&eacute;nie. &Eacute;tudes cliniques et psychopathologiques</I>, Cond&eacute;-sur-Noireau, Synthelabo (Les emp&ecirc;cheurs de penser en rond), 1996, p. 30.<Sup><a name="a2">    <br> </a><a href="#ra2" name="2">2</a> </Sup>Sobre la vida y obra de Tr&eacute;lat, v&eacute;ase R. SEMELAIGNE, <I>Les pionniers de la psychiatrie fran&ccedil;aise avant et apr&egrave;s Pinel</I>, Par&iacute;s, Bailli&egrave;re, 1930, pp. 202- 211.<Sup><a name="a3">    <br> </a><a href="#ra3" name="3">3</a> </Sup>Cf. U. TR&Eacute;LAT, <I>Recherches historiques sur la folie</I>, Par&iacute;s, Bailli&egrave;re, 1839.<Sup><a name="a4">    <br> </a><a href="#ra4" name="4">4</a> </Sup>TR&Eacute;LAT, U., <I>La folie lucide &eacute;tudi&eacute;e au point de vue de la famille et de la soci&eacute;t&eacute;</I>, Par&iacute;s, A. Delahaye, 1861, p. 12.<Sup><a name="a5">    <br> </a><a href="#ra5" name="5">5</a> </Sup>TR&Eacute;LAT, U., <I>La folie lucide</I>, p. 16.<Sup><a name="a6">    <br> </a><a href="#ra6" name="6">6</a> </Sup>Cf. J.-A. MILLER, y otros, <I>La psicosis ordinaria</I>, Buenos Aires, Paid&oacute;s, 2004.<Sup><a name="a7">    <br> </a><a href="#ra7" name="7">7</a> </Sup>No conviene en modo alguno dejarse llevar por el entusiasmo. El propio E. Laurent reconoce que &quot;entre las neurosis cl&aacute;sicas por un lado y las psicosis extraordinarias por el otro, se encuentran fen&oacute;menos mezclados, mixtos, que no son f&aacute;cilmente asignables. Hay un campo de exploraci&oacute;n cl&iacute;nica que justamente debe ser cualitativamente explorado. Pero, neurosis y psicosis deben ser distinguidas como dos polos completamente fundamentales&quot; (LAURENT, E., &quot;La psicosis ordinaria&quot;, en <I>Virtualia</I>, n.&ordm; 16, Febrero-Marzo, 2007; <a href="www.eol.org.ar/%20Virtualia" target="_blank">www.eol.org.ar/ Virtualia</a>).</font></P>      ]]></body>
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