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</front><body><![CDATA[ <P align="right"><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2"><b>M&Aacute;RGENES DE LA PSIQUIATR&Iacute;A </b></FONT></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><FONT FACE="VERDANA" SIZE="4"><b>Examen de ingenios</b></FONT></p>     <p><FONT FACE="VERDANA" SIZE="4"><b>The examination of talents</b></FONT></p>     <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">I. La obra y personalidad de Huarte de San Juan me han producido extraordinario inter&eacute;s desde la adolescencia. Para que esto fuera as&iacute;, influy&oacute; en mi &aacute;nimo, como en tantas otras ocasiones, mi t&iacute;o P&iacute;o Baroja, que en su biblioteca de "Itzea" lleg&oacute; a reunir varias ediciones raras del <i>Examen de ingenios</i>, as&iacute; como traducciones latinas, francesas e italianas, muy dif&iacute;ciles de conseguir ya en su tiempo y hoy todav&iacute;a m&aacute;s. &Eacute;l lo ve&iacute;a como a personalidad destacada y enigm&aacute;tica de su pa&iacute;s natal. Muy diferenciada del clich&eacute; que en siglos pasados corr&iacute;a como bueno, para caracterizar a los vascos, de un lado, y a los navarros, de otro, tenidos siempre por "cortos de razones". Sin embargo, ampliando el &aacute;mbito de observaci&oacute;n, podr&iacute;a llegarse a advertir que Huarte ten&iacute;a cierta semejanza con grandes personalidades de las que hab&iacute;a sido madre la tierra vecina del sudoeste y sur de Francia, como el bordel&eacute;s Montaigne. </FONT></p>     <p><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">La lectura de Huarte me produjo gran impresi&oacute;n. Y a los veinte a&ntilde;os y por la &eacute;poca en la que hice, hacia 1934, o antes, recuerdo que al Ateneo de Madrid iba un se&ntilde;or delgado, de estatura y edad medias, moreno, con perilla ya poco usual, que hablaba poco, que no frecuentaba tertulias y que se llamaba don Rodrigo Sanz. &Eacute;ste hab&iacute;a publicado, en 1930, una edici&oacute;n del <i>Examen</i>, de la que se habl&oacute; con elogio, y que le hab&iacute;a costado largos a&ntilde;os de preparaci&oacute;n. Trat&eacute; poco a don Rodrigo Sanz, pero ahora he de recordarle. Frente a lo que sostuvieron los bi&oacute;grafos anteriores, Sanz fijaba la fecha de la muerte de Huarte entre el 25 de noviembre de 1588 y el 19 de febrero de 1589. Esto significa la celebraci&oacute;n del centenario ahora. No voy a repetir una vez m&aacute;s lo poco de su biograf&iacute;a que est&aacute; claro. S&iacute; recordar que es evidente que era natural de Saint Jean de Pied-de-Port, capital de la merindad de Ultrapuertas, como &eacute;l mismo lo afirma en la portada de la edici&oacute;n de su obra impresa en Baeza, en 1575: el doctor Juan Huarte de Sant Juan, natural de Sant Juan del Pie del Puerto. Huarte estudi&oacute; en universidades espa&ntilde;olas y luego ejerci&oacute; lejos, muy lejos de su pa&iacute;s natal. Dejemos todo esto a un lado. Digamos, en cambio, algo de su formaci&oacute;n, que es doble: m&eacute;dica, de un lado; filos&oacute;fica, de otro. Estudiara donde estudiara, Huarte ten&iacute;a un conocimiento de los cl&aacute;sicos griegos de la Medicina muy superior al de la generalidad de los profesionales de su &eacute;poca. Ley&oacute;, sin duda, asiduamente el Corpus hipocr&aacute;tico y del libro primero de los cuatro <i>Del r&eacute;gimen </i>sac&oacute; una base (que en parte es filos&oacute;fica) respecto a la inteligencia y los &oacute;rganos, el esp&iacute;ritu y el temperamento. </FONT></p>     <p><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">M&aacute;s fuerte es, sin embargo, el influjo de Galeno, sobre todo en lo relativo a la conformidad de temperamentos y caracteres: algo que, de todas formas, se incorpor&oacute; como indiscutible a la Medicina general renacentista. </FONT></p>     <p><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">La teor&iacute;a de los humores establece &#150;como es bien sa&#150; la existencia de varios en relaci&oacute;n con los temperamentos. En punto a la constituci&oacute;n, complexi&oacute;n y proporci&oacute;n del hombre, Huarte admit&iacute;a la existencia de cuatro cualidades primarias: 1) calor; 2) fr&iacute;o; 3) humedad; 4) sequedad. Son &eacute;stas claramente relacionables con los cuatro temperamentos de Galeno; a saber: 1) flem&aacute;tico; 2) sangu&iacute;neo; 3) bilioso; 4) melanc&oacute;lico, dominados, respectivamente, por la sangre, la bilis, la pituita y la atrabilis. </FONT></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">En relaci&oacute;n con la formaci&oacute;n filos&oacute;fica de Huarte, salta, a primera vista, que ten&iacute;a un conocimiento s&oacute;lido de Plat&oacute;n, al que cita con frecuencia, y tambi&eacute;n de Arist&oacute;teles. Los preceptos pedag&oacute;gicos de uno y otro se hallan recordados en su texto desde el principio. Sin embargo, hace ya mucho se se&ntilde;al&oacute; que sobre &eacute;l ejerci&oacute; una influencia decisiva otro fil&oacute;sofo griego anterior, y del que Plat&oacute;n era enemigo declarado: Dem&oacute;crito de Abdera. Huarte, como parece que les ocurri&oacute; a otros m&eacute;dicos espa&ntilde;oles del XVI, acept&oacute; la concepci&oacute;n atomista de Dem&oacute;crito y la aplic&oacute; al concepto cristiano del alma. No sin grandes dificultades, que fueron las que provocaron, en parte, las fuertes mutilaciones inquisitoriales de su libro. </FONT></p>     <p><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">El hombre, en suma, est&aacute; lleno de imperfecciones a causa del pecado original, como hace ver utilizando el Antiguo Testamento y alg&uacute;n texto de san Pablo. Esto es causa de que la sociedad humana sea imperfecta. La raz&oacute;n del re&iacute;r constante de Dem&oacute;crito, seg&uacute;n la fama popular, era la observaci&oacute;n de esta imperfecci&oacute;n de la locura humana. Semejante locura mucho tiempo despu&eacute;s de Dem&oacute;crito, pero antes de Huarte, se expres&oacute; en la imagen de <i>La nave de los locos</i>: <i>Stultifera navis morta suum. </i>Puede uno pensar &#150;haciendo un in&#150; que si es cierta, habr&iacute;a m&aacute;s raz&oacute;n para el continuo llorar, que (seg&uacute;n la fama popular tambi&eacute;n) era propio de Her&aacute;clito. </FONT></p>     <p><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">II. Pero, en suma, ah&iacute; est&aacute;n las enormes imperfecciones del hombre, que gravitan sobre las sociedades y los Estados, y sobre los hombres de toda condici&oacute;n. Huarte se enfrenta con el hecho no s&oacute;lo como m&eacute;dico y fil&oacute;sofo, sino tambi&eacute;n como pedagogo y patriota. En la dedicatoria de Felipe II esto se ve de modo claro. </FONT></p>     <p><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">Como pedagogo arranca de un confiado voluntarismo y de la idea de que se puede dirigir la sociedad con confianza en programas. Ahora bien, &eacute;stos hay que elaborarlos, y de ah&iacute; la necesidad de una investigaci&oacute;n previa: la que contiene su libro, que en su corto t&iacute;tulo lleva tres palabras clave: 1) examen; 2) ingenios; 3) ciencias. ¿Por qu&eacute; hay que realizar el examen? Por una raz&oacute;n utilitaria: la de la necesidad de seleccionar; desde la infancia, a los hombres para que den el mayor rendimiento en la profesi&oacute;n que han de seguir, no dej&aacute;ndoles dedicarse a aquello para que no sirvan. </FONT></p>     <p><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">Huarte profesaba una especie de organicismo m&eacute;dico, que incluso podr&iacute;a denominarse monismo. El alma y el cuerpo forman un conjunto, constituyen un todo. En este y otros aspectos coincide con pensadores positivistas de mucho despu&eacute;s. Tambi&eacute;n en cierta valoraci&oacute;n o escala de estimaci&oacute;n de las Ciencias y las Artes. </FONT></p>     <p><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">As&iacute;, por ejemplo, dir&aacute; que los temperamentos <i>fr&iacute;os </i>tienen buena memoria y son aptos, por lo mismo, para el estudio de la Geograf&iacute;a, la Historia, la Gram&aacute;tica y las lenguas en general. En el caso se ve que Huarte, como otros muchos pedagogos despu&eacute;s (y tambi&eacute;n hombres de Ciencia) cre&iacute;a que la Historia es una especie de retah&iacute;la de nombres, fechas y hechos, sin m&aacute;s. Todo aspecto anal&iacute;tico, filos&oacute;fico, de ella queda eliminado. Puede ser discutible tambi&eacute;n el agrupar como propio de los "buenos entendimientos" el cultivo de la Dial&eacute;ctica, la Jurisprudencia, la Filosof&iacute;a Moral (o &Eacute;tica) y la Teolog&iacute;a, de un lado, y la Filosof&iacute;a Natural (es decir, las Ciencias Naturales) y la Medicina te&oacute;rica, de otro. Con respecto a la tercera agrupaci&oacute;n, la referente a ciencias y artes que necesitan de "brillante imaginativa", puede pasar lo mismo. Porque comprende desde la M&uacute;sica, la Poes&iacute;a y la Oratoria (sagrada y profana), y el Dise&ntilde;o (con la Caligraf&iacute;a, la Arquitectura e Ingenier&iacute;a y la Mec&aacute;nica), a las Matem&aacute;ticas, la Medicina, el Arte militar... y el Comercio. Huarte construy&oacute; su esquema dentro de una escala de valores que, como digo, se critic&oacute; y es susceptible de cr&iacute;tica, evidentemente. Pero plante&oacute; la necesidad de fijarse en la aptitud de los j&oacute;venes para todo esto, de forma que a&uacute;n no se ha llegado a resolver, y plante&oacute; la cuesti&oacute;n de la forma de agrupar las Ciencias y las Artes. </FONT></p>     <p><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">III. Toco aspectos te&oacute;ricos de primera importancia, porque dejando a un lado la clasificaci&oacute;n de los temperamentos, se ocup&oacute; de las posibles influencias sobre ellos de hechos tales como las diferencias de los climas, la herencia, el r&eacute;gimen, el nivel cient&iacute;fico y educativo de cada pa&iacute;s, de forma que sorprende y admira en un hombre solitario de la &eacute;poca de Felipe II, que ejerci&oacute; la profesi&oacute;n oscuramente y que no dej&oacute; m&aacute;s que esta obra genial, con una suerte bastante rara tambi&eacute;n. </FONT></p>     <p><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">Parece, en primer lugar, que pudo influir en el primer "ingenio" espa&ntilde;ol: es decir, en Cervantes. Se cree tambi&eacute;n que hay imitaciones del texto huartiano en <i>De la Sagresse</i>, de Charron. Desde luego, en el siglo XVIII espa&ntilde;ol tuvo seguidores, claro, que escribieron sobre "Anatom&iacute;a" y aun "Filosof&iacute;a" de los ingenios, aunque no de modo brillante. Pero fue fuera donde produjo el mayor efecto, no siempre positivo. Un jesuita, A. Possevin o Posevino (nacido en Mantua en 1534 y muerto en 1612), critic&oacute; en un <i>Trait&eacute; des &eacute;tudes </i>sus agrupaciones de las ciencias con arreglo a temperamentos; tambi&eacute;n algunos otros juicios y estimaciones. Otro autor que escribi&oacute; en franc&eacute;s, Sorel, le sigui&oacute; en el t&iacute;tulo de un libro, <i>Vray examen des esprits</i>... en que ya est&aacute; impl&iacute;cita, sin embargo, la cr&iacute;tica, al considerarse el verdadero. Para Sorel, Huarte era pensador excesivamente materialista: una clasificaci&oacute;n que como elogio o como reproche cae sobre Dem&oacute;crito y los atomistas en general. Por su parte, Jourdain Guibelet, en <i>L'Examen de l'examen des Esprits </i>(Par&iacute;s, 1631), critica su idea respecto a la desigualdad b&aacute;sica de los hombres y acerca del predominio, del temperamento sobre las facultades del Alma, que limita el poder del libre albedr&iacute;o, seg&uacute;n &eacute;l. Tambi&eacute;n un exceso de Naturalismo y su secuela; es decir, pesimismo frente a la potestad de superaci&oacute;n, que se ilustra con los ejemplos de Dem&oacute;stenes y otros grandes hombres que dominaron deficiencias b&aacute;sicas. Hay, por &uacute;ltimo, en este autor una acusaci&oacute;n contra Huarte, que consiste en "avoir en l'&acirc;me quelque pointe de Juda&iuml;sme", la cual puede coincidir con hip&oacute;tesis hechas posteriormente de autores que siguen el curioso principio de "Dime qu&eacute; piensas (sobre un tema particular) y te dir&eacute; de qu&eacute; raza eres". </FONT></p>     <p><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">Huarte fue elogiado por T. de Bordeu y por Feijoo; interes&oacute; a Lessing y fue conocido por Lavater y Gall (los dos grandes te&oacute;ricos de la Fisiogn&oacute;mica y la Frenolog&iacute;a o Craneoscopia, respectivamente). Tuvo un gran apologista en el doctor Joseph Michel Guardia, m&eacute;dico menorqu&iacute;n, nacido en 1830, nacionalizado franc&eacute;s, bibliotecario de la Academia de Medicina de Par&iacute;s en 1865, el cual, en 1855, public&oacute; un <i>Essai sur l'ouvrage de J. Huarte</i>. <i>Examen des aptitudes diverses pour les Sciences </i>(<i>Examen de ingenio para las Ciencias</i>), que es de mucha utilidad y que me ha servido bastante para componer estas notas. </FONT></p>     <p><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">¿Qu&eacute; significa ahora Huarte para nosotros? Navarra est&aacute; en deuda con &eacute;l, sin duda alguna. En &eacute;pocas en que se dan violencias, absolutismo ideol&oacute;gico y otros excesos es un ejemplo y un modelo de ponderaci&oacute;n. Tambi&eacute;n un ejemplo, de optimismo y de fe (contra lo que dijeron sus detractores) respecto al poder del hombre y de la sociedad para perfeccionarse y remodelarse. No s&oacute;lo estimula y excita. Tambi&eacute;n alimenta. </FONT></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">Desear&iacute;amos que hubiera escrito m&aacute;s, pero en tiempos como los actuales, de autores superabundantes, gesticulantes y alabanciosos, tambi&eacute;n nos da un admirable ejemplo de sobriedad. </FONT></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana"  size="3"><b>Nota</b></FONT></p>     <blockquote>    <p><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">El gran antrop&oacute;logo Julio Caro Baroja (1914-1995), eligi&oacute; comentar para el suplemento <i>Culturas</i>, 6-IV-1989, esta obra predilecta suya, el <i>Examen de ingenios para las ciencias </i>(1575), del navarro Juan Huarte de San Juan (1529-1588). Esta recuperaci&oacute;n hoy es un homenaje al m&eacute;dico renacentista y a uno de nuestros mejores intelectuales de la segunda mitad del siglo XX. V&eacute;anse las palabras reci&eacute;n recuperadas de Benet: "Conoc&iacute; a Julio Caro en la d&eacute;cada de los 40, en la tertulia de su t&iacute;o en la casa de la calle Alarc&oacute;n. Es un hombre que habla bajo, con el ce&ntilde;o permanentemente fruncido y la voz dirigida al suelo, que acompa&ntilde;a con gestos de la mano derecha, generalmente de protesta. Y solo de vez en cuando levanta la expresi&oacute;n y las cejas, para se&ntilde;alar lo poco amable y excepcional que hay en este mundo. En aquella tertulia donde todas las opiniones que se cruzaban eran radicales, donde los calificativos m&aacute;s usuales eran los de majadero y sus aleda&ntilde;os, donde solo en contadas y merecidas ocasiones se hac&iacute;a uso del privilegio de la indulgencia, Julio Caro era sin duda el m&aacute;s radical y el m&aacute;s intransigente. Yo no s&eacute; si lo recuerda pero en una ocasi&oacute;n le o&iacute; decir que si le hubieran dado a elegir habr&iacute;a optado por ser los componentes qu&iacute;micos de su cuerpo, unos cuantos kilos de agua y de sales de carbono", Juan BENET, <i>Infidelidad del regreso</i>, Cuatro, 2007. </FONT></p></blockquote>      ]]></body>
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