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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Funciones psicológicas y tratamiento de las rumiaciones obsesivas en el duelo]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[We describe different Psychological functions of ruminative obsessions, risk factors and a treatment approach based on the Integrative Psychotherapy model.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[ <P align="right"><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2"><B>ORIGINALES Y REVISIONES</B></FONT></P>     <P>&nbsp;</P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="4"><b><a name="top"></a>Funciones psicol&oacute;gicas y tratamiento de las rumiaciones obsesivas en el duelo</b></FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="4"><b>Psychological functions and the treatment of obsesive recurrent thoughts in mourning</b></FONT></P>     <P>&nbsp;</P>     <P>&nbsp;</P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2"><B>Alba Pay&aacute;s Puigarnau</B></FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">Psicoterapeuta. Servicio de Apoyo al Duelo.</FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2"><a href="#back">Direcci&oacute;n para correspondencia</a></FONT></P>     <p>&nbsp;</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>&nbsp;</P> <hr size="1" noshade>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2"><B>RESUMEN</B></FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">Se describen distintas funciones psicol&oacute;gicas de las rumiaciones obsesivas, factores de riesgo de complicaciones y una aproximaci&oacute;n de tratamiento basada en el modelo de Psicoterapia Integrativa</FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2"><B>Palabras clave:</B> Estilo rumiativo, obsesiones, duelo, Psicoterapia Integrativa.</FONT></P> <hr size="1" noshade>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2"><b>SUMMARY</b> </FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">We describe different Psychological functions of ruminative obsessions, risk factors and a treatment approach based on the Integrative Psychotherapy model. </FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2"><B>Key words:</B> Ruminative coping, obsessive thoughts, bereavement, Integrative Psychotherapy. </FONT></P> <hr size="1" noshade>     <P>&nbsp;</P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">La muerte de un ser querido provoca un conjunto de reacciones emocionales dif&iacute;ciles y dolorosas a las que las personas en duelo deben responder. Aunque para la mayor&iacute;a de los dolientes la intensidad de estas reacciones disminuye con el tiempo, una minor&iacute;a desarrolla complicaciones que afectan a su salud mental y f&iacute;sica. Llamamos estilos de afrontamiento a las distintas maneras o estrategias que la persona utiliza, consciente y muy a menudo inconscientemente, para reducir, manejar y sobrevivir a esta sintomatolog&iacute;a f&iacute;sica, mental y emocional natural en el duelo. </FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">Los mecanismos de afrontamiento son esfuerzos o procesos constantemente cambiantes de los que la persona se sirve para responder a demandas internas o externas que son percibidas como excesivas para sus propios recursos (1). No se trata de caracteres r&iacute;gidos, sino de procesos activos cuyo objetivo es manejar una situaci&oacute;n de amenaza, estr&eacute;s o p&eacute;rdida de la mejor manera posible. Esta actividad puede tomar distintas formas: Moss y Shaffer (2) en un trabajo temprano realizado sobre el afrontamiento de crisis en la vida, distinguen entre estilos enfocados en la valoraci&oacute;n o cognitivos, estilos enfocados a la resoluci&oacute;n de problemas o conductuales, y estilos de afrontamiento centrados en las emociones. El que una persona responda de una manera u otra frente a una situaci&oacute;n de amenaza, trauma o p&eacute;rdida va a depender de variables internas como factores de desarrollo, rasgos de personalidad, g&eacute;nero, experiencias previas de p&eacute;rdidas y otros; pero tambi&eacute;n de variables externas como la propia naturaleza del trauma y la percepci&oacute;n de disponibilidad de apoyo en el entorno. </FONT></P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">El estilo rumiativo es un mecanismo cognitivo de afrontamiento que se caracteriza porque el doliente focaliza la atenci&oacute;n en los aspectos dif&iacute;ciles o negativos de una manera repetitiva y pasiva (3). En varios estudios realizados en muestras de personas en duelo con estilos de afrontamiento rumiativos se han descrito altos niveles de incidencia y severidad de depresi&oacute;n, cronificaci&oacute;n del proceso y un aumento de la sintomatolog&iacute;a, especialmente la asociada al estr&eacute;s postraum&aacute;tico. Por tanto, seg&uacute;n este modelo, el estilo rumiativo es maladaptativo y predice un desajuste y menor calidad de vida en el doliente (4-5). Otros estudios, sin embargo, sugieren lo contrario: que esta focalizaci&oacute;n cognitiva persistente en pensamientos o sentimientos relacionados con el ser querido muerto y el impacto que su p&eacute;rdida tiene en la vida del doliente es una reacci&oacute;n com&uacute;n en el duelo cuyo prop&oacute;sito y resultado es muy individual y que puede ser adaptativa (6). </FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">Aunque en algunos estadios del duelo la rumiaci&oacute;n correlaciona negativamente con el bienestar general, eso no significa que rumiar sea siempre improductivo. La revisi&oacute;n repetitiva del evento traum&aacute;tico puede ayudar a las personas a manejar el impacto emocional y contribuir a hallar un nuevo sentido a la p&eacute;rdida. Esta construcci&oacute;n de nuevos significados contribuye a desarrollar un nuevo encuadre de referencia o visi&oacute;n del mundo que incorpora el evento traum&aacute;tico (7) y por tanto facilita una buena resoluci&oacute;n del duelo. </FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">Michael y Zinder (8), en un estudio reciente realizado con estudiantes universitarios en duelo, llegan a proponer denominar <I>rumiaci&oacute;n </I>al estilo maladaptativo que no produce alivio en el tiempo, y <I>proceso cognitivo </I>al proceso adaptativo o pensamientos repetitivos productivos focalizados en la resoluci&oacute;n, como seg&uacute;n estos autores, lo que marca la diferencia entre un estilo u otro es si el proceso lleva o no a la posibilidad de encontrar un nuevo sentido a la muerte, o un significado que el doliente pueda incorporar. Entonces esta posibilidad se asocia con un decrecimiento de la rumiaci&oacute;n derivando en una mejora del bienestar psicol&oacute;gico. En este ar-t&iacute;culo se propone una descripci&oacute;n m&aacute;s amplia del estilo rumiativo, incluyendo el pensamiento obsesivo como rasgo central y caracter&iacute;stico. Se identifican las funciones psicol&oacute;gicas de estas defensas desde una visi&oacute;n adaptativa, y se propone un tratamiento desde el modelo y aportaciones de la Psicoterapia Integrativa. </FONT></P>     <P>&nbsp;</P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="3"><b>1. <I>Caracter&iacute;sticas del pensamiento obsesivo </I></b></FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">Car&aacute;cter repetitivo. Falta de expresi&oacute;n de afectos. Falta de acci&oacute;n, pasividad. P&eacute;rdida de visi&oacute;n general. Soledad. </FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">El pensamiento obsesivo como defensa o estilo de afrontamiento cognitivo, respuesta natural ante la p&eacute;rdida de un ser querido (<a href="#t1">Tabla nº1</a>) se manifiesta como un mon&oacute;logo verbal interior donde la persona en duelo est&aacute; hablando consigo misma, con otro o con algo, a quien pregunta, a quien acusa, a quien responsabiliza o culpabiliza, de quien quiere vengarse, o bien da vueltas y m&aacute;s vueltas a detalles sobre alguna situaci&oacute;n concreta buscando elementos, respuestas o significados. Las rumiaciones obsesivas en el duelo se dan a menudo en forma de pensamientos intrusivos, fuera de control, como una voz ajena. Suelen tener formas como: "Y si...", "si &eacute;l no hubiera...", "si pudiera volver atr&aacute;s", "ellos son los responsables", "&oacute;jala le pase algo", "tendr&iacute;a que denunciarles", "es mi culpa", "si no hubiera ido ah&iacute;", "¿por qu&eacute; no nos dimos cuenta?", "no puedo vivir sin &eacute;l", "no puedo seguir as&iacute;", etc., que en forma repetitiva, se&ntilde;alan situaciones, elementos o aspectos inaceptables acerca de las circunstancias de la muerte o de la relaci&oacute;n perdida y sus consecuencias.</FONT></P>     <P align="center"><a name="t1"></a><img border="0" src="/img/revistas/neuropsiq/v28n2/2a05t1.jpg"></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">El pensamiento obsesivo se configura siempre alrededor de una cuesti&oacute;n en forma de b&uacute;squeda: la exploraci&oacute;n de elementos circunstanciales que expliquen o justifiquen la causa de la muerte (<I>¿Por qu&eacute;?, ¿qu&eacute; pas&oacute;?, ¿c&oacute;mo fue?</I>); fijaciones en detalles no necesariamente relevantes (<I>¿Y si?</I>); identificaci&oacute;n de responsables de la muerte, ya sean otros, un colectivo, la misma persona en duelo o la persona fallecida (<I>¿Qui&eacute;n?</I>); focalizaci&oacute;n en s&iacute;ntomas negativos y sus posibles causas y consecuencias; e intento de b&uacute;squeda de significados sobre el porqu&eacute; o el para qu&eacute; de la muerte (<I>¿Por qu&eacute;?, ¿para qu&eacute;?</I>). </FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">La etolog&iacute;a nos aporta ejemplos de comportamientos obsesivos en animales como respuesta a dos tendencias impulsivas en conflicto: por ejemplo, la necesidad de defender el territorio y la necesidad de escapar de una amenaza de peligro (9). La caracter&iacute;stica oscilaci&oacute;n descrita por M. Horowitz (10) podr&iacute;a interpretarse etiol&oacute;gicamente como las manifestaciones entre distintos polos opuestos de la situaci&oacute;n o conflicto. De la misma manera, el pensamiento obsesivo en la persona en duelo alterna r&aacute;pidamente entre, por ejemplo, manifestaciones de responsabilidad por no haber percibido el peligro en la situaci&oacute;n aparente que caus&oacute; la muerte, que son sustituidas inmediatamente por expresiones de inocencia con el fin de protegerse del dolor de la culpa. Es decir, bajo cada expresi&oacute;n subyacen dos necesidades en conflicto, lo que explica su car&aacute;cter oscilatorio. Muy a menudo, en el proceso de duelo, la oscilaci&oacute;n se da entre m&aacute;s de dos polos: el pensamiento de culpa por no haberse dado cuenta del peligro es sustituido por un r&aacute;pido pensamiento de ira hacia el m&eacute;dico que lo trataba; este pensamiento es a su vez sustituido r&aacute;pidamente por una sospecha acerca de la informaci&oacute;n respecto del diagn&oacute;stico, que es a su vez reemplazado de nuevo por la duda de si la muerte pod&iacute;a haber sido evitada de alguna manera. Un pensamiento deshace el otro que es deshecho a su vez por uno nuevo. Como la circularidad se hace de forma muy r&aacute;pida, la persona no llega a sentir ninguna emoci&oacute;n fuerte y permanece en estado de ansiedad o confusi&oacute;n. Esta falta de expresi&oacute;n de afectos es otra de las caracter&iacute;sticas del pensamiento obsesivo: no hay amor ni dolor, sino una detenci&oacute;n en lo cognitivo, pues no hay objeto de contacto real desde lo emocional. De hecho, si se expresaran las emociones encubiertas (llorar, chillar, enfadarse) el pensamiento obsesivo parar&iacute;a. Esta falta de emoci&oacute;n natural y espont&aacute;nea va acompa&ntilde;ada de una falta de acci&oacute;n. Los pensamientos obsesivos son muy invalidantes: son sue&ntilde;os, fantas&iacute;as acerca de la realidad, suposiciones, ideas, y su prop&oacute;sito parece mantenerse ah&iacute;. Las personas con estilos de afrontamiento obsesivos se anclan en lo mental sin llegar a expresar las emociones subyacentes. No hay un compromiso activo en la b&uacute;squeda de soluciones: piensan en ello pero no llegan a realizar la acci&oacute;n resolutiva. Es muy dif&iacute;cil tomar decisiones porque no hay un proceso racional de discernimiento: el propio intento desesperado de buscar respuesta parece obliterar la posibilidad de hallarla, por eso el pensamiento obsesivo va acompa&ntilde;ado de una pasividad caracter&iacute;stica. </FONT></P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">Por otra parte, en la obsesi&oacute;n, la experiencia de la realidad es mental y suele estar focalizada s&oacute;lo en alg&uacute;n aspecto concreto de &eacute;sta: se produce una p&eacute;rdida de la visi&oacute;n general o global de la situaci&oacute;n. El pensamiento se fija en alg&uacute;n detalle, aspecto o momento, a veces inconsecuente, y el resto de elementos vitales est&aacute; ausente, no hay visi&oacute;n de conjunto sobre la situaci&oacute;n. Se trata de una fijaci&oacute;n cognitiva caracter&iacute;sticamente r&iacute;gida e inflexible. Esta falta de acci&oacute;n, y esta rigidez, adem&aacute;s van acompa&ntilde;adas de la sensaci&oacute;n de soledad. La persona tiende al aislamiento, a no conectar con el entorno ni consigo mismo: mira al suelo, se habla a s&iacute; misma o a las circunstancias, pero sin contacto con lo que le rodea ni contacto interno con la experiencia subjetiva de lo que est&aacute; contando. El mecanismo obsesivo es una forma de muerte, muerte para uno mismo, muerte para las relaciones con los dem&aacute;s, muerte para la vida. </FONT></P>     <P>&nbsp;</P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="3"><b>2. <I>Funciones psicol&oacute;gicas del pensamiento obsesivo&nbsp; </I></b></FONT></P>     <P align="center"><img border="0" src="/img/revistas/neuropsiq/v28n2/2a05t2.jpg"></P>     <blockquote>    <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">"Mi hija muri&oacute; en un incendio, me dijeron que no fue provocado, que fue un accidente, pero yo no lo s&eacute;. No me dejaron ver el lugar, ni me dejaron ver el cuerpo. La polic&iacute;a cerr&oacute; la casa y ya nunca pude entrar. Me pregunto una y otra vez qu&eacute; sucedi&oacute;, d&oacute;nde hallaron su cuerpo, c&oacute;mo estaba, por qu&eacute; no pudo salvarse. Sus amigos pudieron hacerlo, ¿por qu&eacute; ella no? No me lo puedo sacar de la cabeza. Creo que me ocultan algo. Voy al cementerio cada semana, pero no me ayuda, doy vueltas y m&aacute;s vueltas, me duele la cabeza y no puedo dormir". Pilar. </FONT></P></blockquote>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">Tradicionalmente los comportamientos obsesivos han sido vistos como un intento de predicci&oacute;n ante situaciones de caos. Ni&ntilde;os que han crecido en ambientes de desestructuraci&oacute;n o en familias impredecibles desarrollan conductas obsesivas como un esfuerzo para identificar y predecir amenazas, y dar un sentido de control y orden a la situaci&oacute;n (11). Tambi&eacute;n en vivencias de trauma o negligencia, las preocupaciones obsesivas pueden manifestarse como una forma de resolver o hacer algo para dar estructura y sentido a la experiencia. En ausencia o ruptura de relaciones, las obsesiones o los comportamientos repetitivos pueden verse como un intento de reestructurar fracasos en la vinculaci&oacute;n, de dar significado y mejorar la predictibilidad bas&aacute;ndose en elementos del pasado y de protecci&oacute;n frente a nuevos traumas (12). Seg&uacute;n describe Csikszentmihalyi (13), "la mente errante se ocupa usualmente con pensamientos negativos, y este sesgo pesimista es adaptativo en el sentido de que aumenta las posibilidades de supervivencia al mejorar as&iacute; la anticipaci&oacute;n de situaciones peligrosas". </FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">Desde un punto de vista de estrategia evolutiva, los pensamientos obsesivos despu&eacute;s de la muerte traum&aacute;tica de un ser querido, son una respuesta de supervivencia cuya funci&oacute;n tiene que ver con la mejora de la predictibilidad ante la realidad de la muerte. En la obsesi&oacute;n, la fantas&iacute;a es poder retroceder en el tiempo y hacer que las cosas sean de otra manera, ejerciendo as&iacute; un intento de control: como esto no es posible f&iacute;sicamente, se hace mentalmente. El cerebro debe mejorar sus funciones de observaci&oacute;n para evitar la repetici&oacute;n del trauma, por tanto la mente repasa los detalles de las circunstancias de la muerte una y otra vez con la esperanza de hallar elementos o detalles que faciliten una mejor comprensi&oacute;n de la historia. As&iacute; el pensamiento obsesivo aparece como una defensa cognitiva sobre la que el doliente se apoya para poder poner orden y mejorar la predictibilidad de posibles nuevas experiencias de p&eacute;rdidas afectivas traum&aacute;ticas. </FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">Por otra parte, la obsesi&oacute;n en forma de culpa tiene una funci&oacute;n psicol&oacute;gica reparativa. Los pensamientos de culpa act&uacute;an como un introyecto interno de cr&iacute;tica para evitar la cr&iacute;tica externa; es una forma de evitar el miedo a no ser perfectos, a haber hecho algo malo y a ser acusados de negligencia, una forma de auto-castigo con una funci&oacute;n expiativa del da&ntilde;o: "Sentirme culpable de su muerte por no haberme dado cuenta antes de su enfermedad es una manera de sentir que sigo siendo una buena madre". "Si no estuviera obsesionado sobre el porqu&eacute; de su muerte significar&iacute;a que la acepto, y eso significar&iacute;a que no le quiero".</FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">No aceptar la realidad de su muerte y luchar contra lo que parece ser su causa es un intento de seguir siendo un buen padre o una buena madre protectora. Estar obsesionando tiene la funci&oacute;n de seguir cuid&aacute;ndole. Si la persona en duelo no se sintiera culpable, posiblemente sentir&iacute;a que no es buena persona. La obsesi&oacute;n permite mantener la integridad y perdonarse a s&iacute; mismo, una forma de seguir siendo fiel a la relaci&oacute;n. De la misma manera, las obsesiones de fantas&iacute;as de venganza desde la culpabilizaci&oacute;n de otro por las circunstancias de la muerte tendr&iacute;an tambi&eacute;n la funci&oacute;n de esfuerzo compensatorio por el fracaso en el rol protector: "no puedo estar en paz hasta que hayamos encontrado al culpable". </FONT></P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">Tambi&eacute;n rumiando se cumple otra necesidad relacional, que es la de garantizar la continuidad en la relaci&oacute;n con la persona fallecida. Mientras la persona en duelo est&aacute; obsesion&aacute;ndose mantiene un nivel de contacto con su ser querido ausente. Fantasear acerca del desaparecido es una forma de estar vinculado con el pasado, una manera de evitar sentir la experiencia emocional de la muerte. En este sentido cumple una funci&oacute;n psicol&oacute;gica estabilizadora que protege del flujo de emociones inc&oacute;modas que acompa&ntilde;an la regresi&oacute;n (14). </FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">Turner y otros (15), en su trabajo sobre los factores biol&oacute;gicos en los comportamientos obsesivos, concluyen que estos podr&iacute;an verse como una respuesta o consecuencia a estados afectivos de sobreexcitaci&oacute;n subyacente. Las personas en duelo, cuando est&aacute;n obsesionando o expresando sus pensamientos obsesivos, presentan un alto nivel de sobreexcitaci&oacute;n ps&iacute;quica, que aparece como un estado de ansiedad generalizada. Es posible entonces que las rumiaciones sean una consecuencia de este estado de sobreexcitaci&oacute;n generado por la ruptura del v&iacute;nculo de seguridad afectiva, como un intento de recuperar el sentido de control sobre la experiencia emocional de trauma. Las obsesiones interrumpen el contacto interno con los propios sentimientos, sensaciones y recuerdos demasiado dolorosos. En situaciones de estados emocionales complejos relacionados con acontecimientos traum&aacute;ticos, la activaci&oacute;n de respuestas rumiativas podr&iacute;a favorecer el procesamiento de esas emociones dif&iacute;ciles (16). </FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">La rumiaci&oacute;n es una manera de estar en la periferia del dolor del duelo, en la abstracci&oacute;n de la idea de la p&eacute;rdida, o en el conflicto y las dudas acerca de las causas, pero no en la experiencia real de la muerte. En este sentido, las obsesiones funcionan como una defensa para no permitir la emergencia de sentimientos dolorosos amenazadores. Las emociones presentes m&aacute;s aparentes son enfado y culpa, que aparecen en forma de obstinaci&oacute;n recurrente, persistencia y rigidez y resentimiento, y no en su forma natural espont&aacute;nea. No hay contacto real con el objeto psicol&oacute;gico del enfado. </FONT></P>     <blockquote>    <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">"No me lo puedo quitar de la cabeza. No pude decirle adi&oacute;s... No puedo quitarme de la cabeza que no fuera su cuerpo. Mi hijo muri&oacute; en un accidente de avi&oacute;n, pero se equivocaron y no era &eacute;l: me entregaron otro cuerpo as&iacute; que en el funeral que le hicimos &eacute;l no estaba ah&iacute;. Estoy enfadada, pero no s&eacute; con qui&eacute;n, con los pol&iacute;ticos supongo. Tengo una pena muy grande. Ahora voy a otra iglesia, no puedo acercarme a mi parroquia: no puedo dejar de pensar que no nos pudimos despedir de &eacute;l. Hace ya m&aacute;s de un a&ntilde;o". Esther. </FONT></P></blockquote>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">Estar de forma cognitiva en el espacio de ¿c&oacute;mo?, ¿cu&aacute;ndo? y ¿por qu&eacute;? es una forma de mantenerse alejado del dolor real de la ausencia, de la experiencia subjetiva de la soledad. En este sentido, las obsesiones son mecanismos de defensa evitativos que protegen de la emergencia de sentimientos dolorosos amenazadores. Esta funci&oacute;n protectora o de evitaci&oacute;n del dolor real del duelo da un sentido de estabilidad y control del dolor: "si no estuviera obsesionada acerca de mi enfado o mi culpa estar&iacute;a deshecha por el dolor, me hundir&iacute;a". </FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">La muerte de un ser querido produce en ciertas personalidades vulnerables una fragmentaci&oacute;n interior donde las obsesiones pueden aparecer como un intento de compensar esta falta de estructura interna. Para personalidades con un funcionamiento estructural que est&aacute; en un nivel l&iacute;mite de desorden, los comportamientos o pensamientos obsesivos funcionan como un ancla donde sujetar su fragilidad interna, como una forma de compensar experiencias personales que de otra manera ser&iacute;an ca&oacute;ticas. La rigidez de la estructura del pensamiento obsesivo genera un mayor sentido del yo y de seguridad (11). En este sentido, los pensamientos r&iacute;gidos y rutinarios tendr&iacute;an una funci&oacute;n de estabilidad y protecci&oacute;n de un ego fr&aacute;gil, inmaduro y dependiente. </FONT></P>     <blockquote>    <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">"No puedo dejar de pensar en mi pap&aacute;, estoy casada feliz pero mi pap&aacute; era el hombre m&aacute;s importante de mi vida. Nos llam&aacute;bamos cada d&iacute;a y le consultaba todas mis decisiones. No puedo pasar sin &eacute;l, estoy muy ansiosa y no dejo de pensar en &eacute;l. Le necesito. A&uacute;n ahora me sentaba en sus rodillas y me dec&iacute;a que yo era su ni&ntilde;a. ¿A qui&eacute;n contar&eacute; ahora mis problemas? Me siento abandonada, no soy capaz de tirar adelante. No acepto que haya muerto, no me lo puedo creer. Espero cada d&iacute;a a que me llame". Marina. </FONT></P></blockquote>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">Por &uacute;ltimo, el pensamiento obsesivo tiene la funci&oacute;n de defensa ante la fragmentaci&oacute;n interna producida por la muerte del ser querido. La tesis descrita en el modelo de adaptaci&oacute;n al trauma de Janoff-Bulman (17) explica c&oacute;mo estos eventos traum&aacute;ticos sacuden y ponen en crisis el conjunto de valores, presuposiciones sobre la vida, creencias afectivas, sociales y valores que mantienen a las personas integradas. Un afrontamiento adaptativo es aquel que contribuye a integrar estas experiencias traum&aacute;ticas en la visi&oacute;n personal del mundo y le dan un sentido, asimilando el acontecimiento traum&aacute;tico y otorg&aacute;ndole un significado. Este modelo tiene su aplicaci&oacute;n en el ajuste al duelo (6; 18; 19; 20), donde la p&eacute;rdida de v&iacute;nculos afectivos, especialmente cuando es traum&aacute;tica, cambia la percepci&oacute;n personal del mundo. Es ah&iacute; donde el pensamiento obsesivo aparece como un intento de construir una cohesi&oacute;n interna, de recuperar el control, de aceptar la fragilidad de la vida, en una b&uacute;squeda de perfeccionismo ante el caos que supone la muerte, contribuyendo al desarrollo de un nuevo encuadre de referencia que incluya la fragilidad e inconstancia de la vida y de las relaciones. </FONT></P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>&nbsp;</P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="3"><b>3. <I>Factores de riesgo de pensamientos obsesivos </I></b></FONT></P>     <P align="center"><img border="0" src="/img/revistas/neuropsiq/v28n2/2a05t3.jpg"></P>     <P align="left">    <br> <FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">Seg&uacute;n la teor&iacute;a de la vinculaci&oacute;n, la p&eacute;rdida s&uacute;bita de la figura de vinculaci&oacute;n destruye los constructos de seguridad y el ajuste a la nueva situaci&oacute;n parece ser mucho m&aacute;s dif&iacute;cil o estresante que cuando la muerte es anticipada, por ejemplo tras una enfermedad larga. Es en estas situaciones de no anticipaci&oacute;n, especialmente si las circunstancias han sido traum&aacute;ticas, donde parece que la prevalencia del pensamiento obsesivo es mayor. Un caso espec&iacute;fico son las situaciones donde el doliente percibe que la muerte pod&iacute;a haberse evitado -por ejemplo, en una supuesta situaci&oacute;n de negligencia m&eacute;dica, o en un accidente dom&eacute;stico- y que va a causar la posible fijaci&oacute;n obsesiva de pensamientos alrededor del c&uacute;mulo de circunstancias que llevaron a la muerte. </FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">Cuando el doliente carece de informaci&oacute;n adecuada sobre las circunstancias y hechos que rodearon la muerte, &eacute;ste va a tener que imaginar todo o parte de lo sucedido. En estas situaciones parece despertarse la obsesi&oacute;n desde la fantas&iacute;a, que recorre una y otra vez las distintas posibilidades de lo ocurrido, siendo el resultado un estado de hiperexcitaci&oacute;n vigilante que alimenta el pensamiento obsesivo. </FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">Con respecto a los factores de riesgo personales, parece plausible que aquellas personalidades perfeccionistas, exigentes y con tendencia a la personalidad obsesiva sean a su vez m&aacute;s susceptibles de responder a una p&eacute;rdida con pensamientos obsesivos. De la misma manera que personalidades fr&aacute;giles e inseguras y con dificultades respecto al control de sus vidas, o personalidades inmaduras que nunca han contemplado, ni tienen integrado el hecho de la muerte, o la posibilidad de la p&eacute;rdida, van a tener muchas m&aacute;s dificultades de adaptaci&oacute;n respondiendo desde niveles altos de ansiedad asociados a rumiaciones obsesivas. Nolen-Hoeksema y otros (21) se&ntilde;alan que las personalidades con vinculaciones ambivalentes suelen ser m&aacute;s susceptibles de tener duelos cr&oacute;nicos que se alargan en el tiempo y con una tendencia a estilos rumiativos. </FONT></P>     <P>&nbsp;</P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="3"><b>4. <I>Implicaciones para la intervenci&oacute;n terap&eacute;utica </I></b></FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">La provisi&oacute;n de distracciones, o el darles instrucciones a los dolientes de que simplemente dejen de pensar en ello, o de tener emociones negativas, son intervenciones desde modelos cognitivo-conductuales que en situaciones de depresi&oacute;n parecen producir un mejoramiento temporal de los s&iacute;ntomas, pero que no son efectivas en personas en duelo (5). "No pienses en ello, distr&aacute;ete" parece la intervenci&oacute;n terap&eacute;utica m&aacute;s simple y l&oacute;gica, pero la posibilidad de controlar el pensamiento obsesivo de forma cognitiva no es tarea f&aacute;cil: la mente no puede parar a m&aacute;s mente. La invitaci&oacute;n a utilizar esfuerzos cognitivos para detener el pensamiento obsesivo acrecienta a&uacute;n m&aacute;s y fija las rumiaciones. Seg&uacute;n Erskine (22) las aproximaciones intelectuales o la confrontaci&oacute;n directa s&oacute;lo logran aumentar la ansiedad de la persona y su sentido de inadecuaci&oacute;n, posiblemente incrementando a&uacute;n m&aacute;s el esfuerzo defensivo de mantener lo que es inconsciente lejos del alcance del consciente. Como muy bien describen las personas en duelo: "cu&aacute;nto m&aacute;s intento dejar de pensar en ello, m&aacute;s me obsesiono y no puedo parar de darle vueltas". </FONT></P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">Desde la visi&oacute;n de la Psicoterapia Integrativa, las obsesiones, fantas&iacute;as recurrentes y preocupaciones repetitivas ante situaciones de trauma deben verse como respuestas naturales de orden psicol&oacute;gico, emocional cognitivo o conductual que la persona utiliza de forma inconsciente para reducir o aliviar el dolor y el sufrimiento (23). Por tanto la exploraci&oacute;n de estos mecanismos como defensas nos da una oportunidad de identificar su funci&oacute;n psicol&oacute;gica o relacional, para que pueda as&iacute; ser tratada de forma efectiva en el marco de la relaci&oacute;n terap&eacute;utica. </FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">Esta mirada adaptativa de los mecanismos o estilos de afrontamiento tiene implicaciones importantes para la terapia de duelo. El pensamiento obsesivo no debe interpretarse como una conducta patol&oacute;gica, sino como un intento natural del inconsciente de adaptarse al dolor de la p&eacute;rdida y satisfacer alguna de las necesidades relacionales espec&iacute;ficas que aparecen tras la muerte de un ser querido. A pesar de que son pensamientos disruptivos, en el sentido de que rompen el contacto interno o el interpersonal, el terapeuta debe acogerlos como una adaptaci&oacute;n creativa a la ruptura del v&iacute;nculo afectivo. Lo que necesitamos es una psicoterapia intraps&iacute;quica y relacional, cuyo objetivo no sea simplemente suprimir el pensamiento obsesivo, sino comprenderlo, poner nombre a su funci&oacute;n psicol&oacute;gica, validarlo y buscar maneras de responder a las necesidades subyacentes. Todo ello mediante una respetuosa indagaci&oacute;n en la experiencia fenomenol&oacute;gica de la persona en duelo que acoja su vulnerabilidad natural, facilite de forma respetuosa la disoluci&oacute;n de las defensas y la integraci&oacute;n de los aspectos fragmentados. </FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">En una primera etapa del tratamiento va a ser esencial la escucha atenta sobre la experiencia subjetiva de la obsesi&oacute;n: animarle a expresar en voz alta sus preocupaciones, pensamientos repetitivos, rumiaciones, y hacerlo en forma de di&aacute;logo con el terapeuta, que muestra inter&eacute;s, anima y promueve la expresi&oacute;n completa de los pensamientos, valida la experiencia y comparte sus emociones, permiti&eacute;ndose ser genuinamente impactado por lo que est&aacute; oyendo. Haciendo esto el terapeuta ofrece una experiencia de comprensi&oacute;n y de compartir que mitiga la soledad y el sentimiento de aislamiento del doliente y a la vez permite el despliegue total de las fantas&iacute;as y cuestiones alrededor de las cuales se configura la obsesi&oacute;n. </FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">La persona en duelo entonces expresa en voz alta sus deseos, sus miedos, sus preguntas sin respuesta, sus fantas&iacute;as de venganza, o de reparaci&oacute;n, su sentimiento de culpa, y lleva al consciente y experimenta en el contexto de la relaci&oacute;n terap&eacute;utica estas cogniciones nunca antes compartidas, que son recibidas y acogidas con sensibilidad e inter&eacute;s por parte del terapeuta. </FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">"H&aacute;blame de todos estos pensamientos, ideas y fantas&iacute;as que pasan por tu cabeza por la noche (d&iacute;melo a m&iacute;, m&iacute;rame a los ojos)... Parece que est&aacute;s exhausta de tanto darle vueltas... Cu&eacute;ntame a qu&eacute; das vueltas... ¿C&oacute;mo te sientes con este mon&oacute;logo interior? ¿Sola?... H&aacute;blame de tu soledad... ¿A qui&eacute;n te gustar&iacute;a decirle todo esto?... ¿Qui&eacute;n te gustar&iacute;a que te estuviera escuchando?". </FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">Al permitir esta experiencia, que incluye a la vez aspectos cognitivos y de expresi&oacute;n de afectos dentro del proceso terap&eacute;utico, se facilita el cambio, pues el terapeuta est&aacute; proveyendo al paciente de una experiencia integradora de estos aspectos antes disgregados, que le proveen de un nuevo sentido del yo (24-25). </FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">La experiencia de los pensamientos obsesivos siempre est&aacute; fuera de la realidad: en el all&aacute; y antes o despu&eacute;s. Es por ello que una estrategia terap&eacute;utica importante a utilizar es la indagaci&oacute;n fenomenol&oacute;gica, una de las estrategias b&aacute;sicas de la Psicoterapia Integrativa (26). La exploraci&oacute;n en el aqu&iacute; y ahora, del pensamiento obsesivo es fundamental: animar al doliente a que hable despacio, conectando visualmente con el terapeuta, respirando despu&eacute;s de cada expresi&oacute;n, parando, poniendo palabras a las sensaciones f&iacute;sicas, describiendo y siendo consciente de la rigidez corporal, y de c&oacute;mo la mirada se retira del contacto visual. </FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">En las situaciones donde los pensamientos obsesivos tienen que ver con el recorrido de las circunstancias de la muerte, que el doliente recrea en su mente una y otra vez, la indagaci&oacute;n va a permitir una cuidadosa exploraci&oacute;n sobre los detalles, los sentimientos expresados y los negados, el apoyo recibido y el apoyo necesitado y no satisfecho, todo ello acompa&ntilde;ado desde la sensibilidad y empat&iacute;a del terapeuta, que va a facilitar la reescenificaci&oacute;n de los elementos traum&aacute;ticos que rodean la muerte del ser querido y va a apoyar y sostener la expresi&oacute;n emocional de dolor asociada. </FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">"Cu&eacute;ntame, ¿c&oacute;mo fue la muerte, d&oacute;nde estabas cuando te dieron la noticia? ¿Qu&eacute; pasa por tu cabeza cuando piensas en esos d&iacute;as? ¿Con qui&eacute;n pudiste hablarlo? ¿Con qui&eacute;n hubieras necesitado poder hablar y no pudiste? ¿Qu&eacute; informaci&oacute;n te dieron? ¿Qu&eacute; informaci&oacute;n no te dieron y necesitabas? ¿D&oacute;nde fuiste? ¿C&oacute;mo te sentiste? ¿C&oacute;mo pudiste expresar tus sentimientos? ¿Qu&eacute; te sostuvo? ¿Qu&eacute; ayuda no tuviste? ¿Qu&eacute; crees que podr&iacute;a haber sido distinto? Si eso hubiera sido as&iacute; de distinto, ¿en qu&eacute; te hubiera ayudado?". </FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">En otras situaciones los pensamientos obsesivos tienen que ver con fantas&iacute;as de venganza respecto a la posible causa de la muerte. El doliente imagina situaciones donde el supuesto responsable sufre un castigo; puede estar incluso fantaseando con la posibilidad de matar o desear la muerte al que cree que es el culpable de lo que sucedi&oacute;, como un intento de reparar la culpa del peso de la responsabilidad en el fracaso de la protecci&oacute;n. Estos pensamientos intrusivos pueden ser muy alarmantes para el doliente. Esta fantas&iacute;a es l&oacute;gica y natural, pero la persona no se atreve a expresarla en voz alta por lo irracional, con lo que siente a la vez m&aacute;s culpa y por tanto reprime su deseo, se agita y deja el sue&ntilde;o de la venganza en lo simb&oacute;lico y con ello aumenta el pensamiento obsesivo. El no poder ponerle palabras no hace sino reactivar el c&uacute;mulo de emociones complejas que son la base de la confusi&oacute;n y la ansiedad. </FONT></P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">Cuando este sue&ntilde;o es expresado verbalmente, y validado como humano y natural por el terapeuta sensible y emp&aacute;tico, entonces &eacute;ste puede llevar al paciente a la conclusi&oacute;n imaginada, y juntos deben explorar la fantas&iacute;a de alivio del dolor. El ponerle palabras facilita la expresi&oacute;n de las emociones subyacentes que pueden ser identificadas una a una: entonces la confusi&oacute;n y agitaci&oacute;n son sustituidas por la rabia, el enfado y el resentimiento, que a su vez son sustituidos por el dolor, la tristeza y el amor. En este camino de clarificaci&oacute;n emocional la ansiedad va desapareciendo como defensa evitativa y emergen las emociones hasta ahora reprimidas por inaceptables y dolorosas. </FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">Un ejemplo de este camino de clarificaci&oacute;n que puede durar varias sesiones ser&iacute;a: "Me dices que estabas fantaseando sobre la muerte de X... ¿Qu&eacute; has imaginado?... ¿C&oacute;mo has pensado en hacerle da&ntilde;o?... ¿Puedes contarme hasta d&oacute;nde has pensado en tu imaginaci&oacute;n? Dices que te imaginas cogiendo la escopeta y yendo a su casa,... ¿qu&eacute; m&aacute;s has imaginado?... ¿Qu&eacute; has imaginado que har&iacute;as al llegar a su casa?... Y despu&eacute;s de disparar, ¿qu&eacute; ver&iacute;as?... ¿C&oacute;mo ser&iacute;a la imagen ante ti?... ¿C&oacute;mo te sentir&iacute;as al verlo muerto ah&iacute;?... Aliviada... ¿Aliviada de qu&eacute;?... ¿Qu&eacute; es lo que t&uacute; crees que aliviar&iacute;a la muerte de este hombre (conductor que atropell&oacute; a tu hijo)? Crees que aliviar&iacute;a tu dolor, ¿verdad?..., H&aacute;blame de tu dolor...(enfado)". </FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">Una psicoterapia intraps&iacute;quica y relacional -en vez de cognitiva y conductual-, basada en la indagaci&oacute;n respetuosa de la fantas&iacute;a de venganza, va a fomentar la expresi&oacute;n verbal y emocional del pensamiento obsesivo, validando su funci&oacute;n de protecci&oacute;n. En el apoyo y la comprensi&oacute;n del terapeuta, el paciente encontrar&aacute; el alivio y la satisfacci&oacute;n de la necesidad relacional escondida. Y es entonces, una vez ha sido facilitada la regresi&oacute;n, cuando &eacute;ste puede escuchar, comprender y dar sentido a su fantas&iacute;a: que va a ser validada por el terapeuta: "entiendo que lo que m&aacute;s lamentas es no haber podido proteger a tu hijo y que pensando en matar a X lo que est&aacute;s expresando es tu deseo profundo de que eso no hubiera sucedido y tu sentimiento de culpa y dolor". </FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">Una vez expresada y acogida la obsesi&oacute;n e identificada su funci&oacute;n psicol&oacute;gica, el objetivo terap&eacute;utico es disolver esta defensa cognitiva para que puedan emerger los sentimientos dolorosos o inc&oacute;modos subyacentes. La estructura rumiativa es una defensa contra la ansiedad del trauma, siendo la causa de esta ansiedad la represi&oacute;n de los sentimientos de dolor, enfado o culpa. La obsesi&oacute;n funciona como una maniobra cognitiva para evitar los sentimientos conflictivos. En el dialogo y el contacto emp&aacute;tico con el terapeuta, el pensamiento circular o repetitivo se rompe y el doliente tiene la posibilidad de conectar y expresar esos sentimientos escondidos. Juntos pueden poner nombre a esos sentimientos inc&oacute;modos de dolor, enfado o culpa, proveyendo experiencias de <I>insight </I>donde la persona en duelo podr&aacute; llegar a entender las motivaciones inconscientes de esta defensa. </FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">A veces las obsesiones toman forma de fijaciones o focalizaciones en detalles sobre la relaci&oacute;n, o aspectos de las circunstancias de la muerte, aparentemente irrelevantes, pero en los que el doliente concentra toda su atenci&oacute;n obsesiva perdiendo la visi&oacute;n general del todo. Es importante no confrontar este tipo de obsesi&oacute;n, sino m&aacute;s bien intentar entender la historia de la persona y la funci&oacute;n intraps&iacute;quica de la fijaci&oacute;n. Detr&aacute;s de este detalle hay algo importante, una tarea de duelo, un asunto pendiente de relaci&oacute;n, o una necesidad relacional no satisfecha, o una funci&oacute;n evitativa que debe ser identificada y explorada. </FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">Las fijaciones obsesivas en detalles de las circunstancias de la muerte a veces se originan por la falta de elementos necesarios para la comprensi&oacute;n de lo sucedido. En el contexto terap&eacute;utico deben poderse explorar todos los detalles del evento traum&aacute;tico y las conclusiones distintas y sentimientos posibles. Si esto no es suficiente, a veces es necesario recabar la informaci&oacute;n adecuada que permita al doliente comprender lo sucedido. La necesidad de tener informaci&oacute;n sobre los hechos es un derecho natural del doliente. A menudo se hace necesaria una intervenci&oacute;n institucional reparativa por parte de los responsables correspondientes. El terapeuta de duelo debe estar entrenado para preparar y coordinar estas entrevistas entre representantes pol&iacute;ticos, directores de empresas o instituciones, o miembros del cuerpo de seguridad, entre otros, donde el doliente pueda tener respuesta a todas sus preguntas. </FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">Una vez escuchada y validada la obsesi&oacute;n en un espacio de protecci&oacute;n, seguridad y confianza, y explorados los sentimientos negados mediante la indagaci&oacute;n fenomenol&oacute;gica, entonces, en una segunda fase de la terapia, las estrategias cognitivas como por ejemplo la estructuraci&oacute;n del tiempo, los compromisos de conductas o la identificaci&oacute;n de acciones reparadoras pueden ser eficaces. Las prescripciones cognitivas deben venir siempre en una etapa posterior del proceso terap&eacute;utico, cuando el nivel de <I>insight </I>es m&aacute;s alto y la relaci&oacute;n terap&eacute;utica m&aacute;s profunda. Una vez identificada la necesidad relacional que subyace bajo la obsesi&oacute;n, se invita al doliente a encontrar una nueva manera de satisfacer esta necesidad que sea en forma de conducta compensadora; y que se comprometa a ella. "¿De qu&eacute; manera podr&iacute;as encontrar un gesto o s&iacute;mbolo o acci&oacute;n que mostrara tu deseo de seguir am&aacute;ndole, o de manifestar tu sentido de culpa?". De forma espont&aacute;nea muchos gestos de sublimaci&oacute;n tienen este sentido reparativo. </FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">El trabajo terap&eacute;utico del pensamiento obsesivo lleva gradualmente a la persona a la aceptaci&oacute;n de la fragilidad e impredictibilidad de la vida. La fantas&iacute;a de control detr&aacute;s de las rumiaciones es la anulaci&oacute;n de la infinitas posibilidades que nos ofrece la aventura de la vida; la omnipotencia de la mente frente a la aceptaci&oacute;n de la limitaci&oacute;n de los seres humanos, y nuestra incapacidad de protecci&oacute;n total de nuestros seres queridos. Una madre no puede vigilar a un ni&ntilde;o las 24 horas del d&iacute;a, como tampoco se puede controlar a una persona en depresi&oacute;n durante cada minuto de su vida; la muerte es impredictible. Para mantener esta garant&iacute;a de control, deber&iacute;amos encerrar a nuestros seres queridos en habitaciones blindadas, pero esto supondr&iacute;a anular la espontaneidad de su existencia, de la libertad en las relaciones, de la autonom&iacute;a natural de las personas. La resoluci&oacute;n del pensamiento obsesivo contribuye a entender la propia historia personal y ver las p&eacute;rdidas como parte integral de la propia vida y no como algo a rechazar: aceptarlas como algo inevitable y a la vez como una oportunidad de crecer, madurar y expandir la conciencia personal, y la responsabilidad e implicaci&oacute;n en la vida. </FONT></P>     <P>&nbsp;</P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="3"><b>5. <I>Conclusiones</I></b></FONT></P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">Los pensamientos obsesivos se caracterizan por su repetitividad, circularidad, fijaci&oacute;n y falta de visi&oacute;n general. Ante la p&eacute;rdida de un ser querido, estos pensamientos se configuran como cuestiones alrededor de las circunstancias de la muerte, las posibles causas y efectos de la p&eacute;rdida, aspectos de la relaci&oacute;n con el ser querido, algunos de los s&iacute;ntomas de duelo y sus consecuencias: "¿Qu&eacute; me ha pasado? ¿Por qu&eacute; el mundo es as&iacute;? ¿Qu&eacute; es la muerte? ¿Qui&eacute;n soy yo sin &eacute;l/ella? ¿Qu&eacute; ser&aacute; de mi vida?". </FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">Este proceso cognitivo permite una revisi&oacute;n exhaustiva del evento traum&aacute;tico y sus consecuencias en la vida de la persona en duelo. Como estructura defensiva psicol&oacute;gica tiene varias funciones: mejorar la predictibilidad de posibles nuevas situaciones de p&eacute;rdida traum&aacute;tica, dar significado a lo sucedido, reparar los sentimientos de culpa, mantener continuidad en la relaci&oacute;n con la persona fallecida, manejar emociones dolorosas como son el enfado y el dolor, y dar un sentido de protecci&oacute;n y estabilidad dentro de la fragmentaci&oacute;n interna que la persona en duelo vive. </FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">Para la mayor&iacute;a de las personas este estilo de afrontamiento es una respuesta natural adaptativa al duelo que se resuelve favorablemente. Las personas en duelo pueden por s&iacute; mismas encontrar las respuestas y satisfacer las necesidades subyacentes, con lo que, con el tiempo se produce una disminuci&oacute;n de la actividad obsesiva dedicada a procesar la experiencia, se mitiga la sintomatolog&iacute;a y los pensamientos pierden su calidad intrusiva y perturbadora, de manera que la persona se ajusta a la p&eacute;rdida y puede empezar a centrarse en su futuro. En estos casos el pensamiento obsesivo es adaptativo y predice un buen resultado de duelo, una mejora y bienestar progresivo en el doliente. </FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">Pero si &eacute;ste no es capaz de entrar en contacto, identificar y explorar estas funciones del pensamiento obsesivo, y por tanto las necesidades intraps&iacute;quicas o interpersonales no se satisfacen, entonces los pensamientos se vuelven intrusivos, disruptivos, y el proceso cognitivo se convierte en una rumiaci&oacute;n maladaptativa, tal y como es descrita por Nolen-Hoeksema en su modelo (5; 27). La persona no puede desarrollar un nuevo encuadre de referencia que incluya la p&eacute;rdida y sus consecuencias. Es en estas situaciones cuando los pensamientos intrusivos dolorosos se intensifican y cronifican en el tiempo sin remisi&oacute;n, dando lugar a un pobre resultado de duelo. </FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">El terapeuta no har&aacute; intervenciones dirigidas simplemente a desactivar el estilo rumiativo que presenta el doliente, como si fuera un rasgo maladaptativo a evitar, sino que estar&aacute; m&aacute;s interesado en identificar, validar y explorar el pensamiento obsesivo como estructura ps&iacute;quica defensiva adaptativa ante el sufrimiento natural del duelo, y la acoger&aacute; como una oportunidad de identificar y elaborar aspectos o tareas duelo subyacentes que generan conflicto intraps&iacute;quico y fragmentaci&oacute;n interna. Para ello la relaci&oacute;n terap&eacute;utica (26) va a ser una herramienta esencial. </FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">Es necesaria una investigaci&oacute;n futura que identifique y describa qu&eacute; es lo que hace que los pensamientos obsesivos sean o no productivos. Detectar factores de riesgo de complicaciones en la resoluci&oacute;n del pensamiento obsesivo es fundamental: estos factores deben incluir aspectos situacionales, personales e interpersonales y a la vez contemplar otras posibles funciones psicol&oacute;gicas de estos pensamientos m&aacute;s all&aacute; de la b&uacute;squeda de significados. </FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">La psicoterapia del duelo, y de forma espec&iacute;fica el tratamiento del pensamiento obsesivo, se enfrenta a un buen n&uacute;mero de retos distintos y nuevos para los que los m&eacute;todos y estrategias cl&aacute;sicas de psicoterapia no van a ser &uacute;tiles. El duelo es un problema que no tiene soluci&oacute;n y que produce un sufrimiento emocional agudo en la persona que lo vive. La p&eacute;rdida de la relaci&oacute;n es la p&eacute;rdida del contacto con el otro, que a su vez rompe el contacto interno con uno mismo. Es una experiencia de fragmentaci&oacute;n traum&aacute;tica de la identidad, producida por la ruptura de un v&iacute;nculo afectivo. La psicoterapia integrativa ofrece un modelo donde justamente la relaci&oacute;n terap&eacute;utica es un elemento central. Esta relaci&oacute;n es utilizada por el terapeuta para promover el contacto interpersonal que producir&aacute; el cambio, a trav&eacute;s de la elaboraci&oacute;n de los conflictos intraps&iacute;quicos y promoviendo la integraci&oacute;n del ego fragmentado. </FONT></P>     <P>&nbsp;</P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="3"><B>Bibliografía</B></FONT></P>     <!-- ref --><P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">(1) LAZARUS, L.; FOLKMAN, S., <I>Stress, Appraisal and Coping</I>, Nueva York, Springer, 1984. </FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4659190&pid=S0211-5735200800020000500001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">(2) MOSS, R. H.; SCHAEFER, J. A. "Life Transitions and Crisis: A Conceptual Overview", en R. H. Moss &amp; J. A. Schaffer (eds.), <I>Coping with Life Crisis: An Integrative Approach, </I>1986, pp. 3-28. </FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4659191&pid=S0211-5735200800020000500002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">(3) NOLEN-HOEKSEMA, S., "Responses to Depression and their Effects on the Duration of Depressive Episodes", <I>Journal of Abnormal Psychology</I>, 1991, 100, pp. 569-582. </FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4659192&pid=S0211-5735200800020000500003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">(4) NOLEN-HOEKSEMA, S.; PARKER, L. E.; LARSON, J., "Ruminative Coping with Depressed Mood following Loss", <I>Journal of Personality and Social Psychology</I>, 1994, 67, pp. 92-104. </FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4659193&pid=S0211-5735200800020000500004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">(5) NOLEN-HOEKSEMA, S , "Ruminative Coping and Adjustment to Bereavement", en M. S. STROEBE, R. O. HANSSON, W. STROEBE, H. SCHUT (eds.), <I>Handbook of Bereavement Research: Consequences, Coping, and Care, </I>Washington DC, American Psychology Association, 2001, pp. 545-562. </FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4659194&pid=S0211-5735200800020000500005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">(6) BOWER, J. E.; KEMENY, M. E.; TAYLOR, S. E.; FAHEY, J. L., "Cognitive Processing, Discovery of Meaning, CD 4 Decline and AIDS -Related Mortality Among Bereaved HIV-Seropositive Men", <I>Journal of Consulting and Clinical Psychology</I>, 1998, 66, pp. 979-986. </FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4659195&pid=S0211-5735200800020000500006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">(7) CALHOUN, L. G.; TEDESCHI, R. G., "Post Traumatic Growth: Future Direction", en R. G. TEDESCHI, C. L.; PARK, L. G.; GALHOUN (eds.), <I>Posttraumatic Growth: Positive Changes in the Aftermath of Crisis</I>, Mahwah, N. J., Lawrence Erlbaum, 1998. </FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4659196&pid=S0211-5735200800020000500007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">(8) MICHAEL, S. T.; SNYDER, C. R., "Getting Unstuck: the Roles of Hope, Finding Meaning, and Rumination in the Adjustment top Bereavement among College Students", <I>Death Studies</I>, 2005, 29, pp. 435-458. </FONT></P >    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4659197&pid=S0211-5735200800020000500008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">(9) TINBERGER, N., <I>Social Behaviour in Animals</I>, Londres, Chapman &amp; Hall, 1953. </FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4659198&pid=S0211-5735200800020000500009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">(10) HOROWITZ, M.; MARMOR, C.; KRUPNICK, J.; WILNER, N.; KALTREIDER, N.; WALLERSTEIN, R., <I>Personality Styles and brief Psychotherapy</I>, Nueva York, Basic Books, 1984, pp. 160-161. </FONT></P >    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4659199&pid=S0211-5735200800020000500010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">(11) JOHNSON, S. M., <I>Character Styles</I>, Nueva York, Norton, 1994, p. 270. </FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4659200&pid=S0211-5735200800020000500011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">(12) ERSKINE, R. G., "The Therapeutic Relationship: Integrating Motivation and Personality Theories", en R. G. ERSKINE, <I>Theories Methods of an Integrative Transactional Analysis: A Volume of Selected Articles</I>, San Francisco, TA Press, 1997, pp. 7-19. </FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4659201&pid=S0211-5735200800020000500012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">(13) CSIKSZENTMIHALYI, M., <I>The Evolving Self: A Psychology for the Third Millennium</I>, Nueva York , Harper Collins, 1993. </FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4659202&pid=S0211-5735200800020000500013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">(14) ERSKINE, R. G., "Psychological Function, Relational Needs, and Transferential Resolution: Psychotherapy of an Obsession", <I>Transactional Analysis Journal</I>, 2002, 31, 4, pp. 220-226. </FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4659203&pid=S0211-5735200800020000500014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">(15) TURNER, J.; BEIDEL, D.; NATHAN, R., "Biological Factors in Obsessive-compulsive Disorder", <I>Psychological Bulletin</I>, 1985, 97, pp. 430-450. </FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4659204&pid=S0211-5735200800020000500015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">(16) HERV&Aacute;S, G.; V&Aacute;ZQUEZ, C., "Explorando el origen emocional de las respuestas rumiativas: el papel de la complejidad emocional y la Inteligencia Emocional", en <I>Ansiedad y estr&eacute;s</I>, 2006, 12 (2-3), pp. 279-292. </FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4659205&pid=S0211-5735200800020000500016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">(17) JANOFF BULMAN, R., <I>Shattered Assumptions: Towards a New Psychology of Trauma</I>, Nueva York, Free Press, 1992. </FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4659206&pid=S0211-5735200800020000500017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">(18) STEIN, N.; FOLKMAN, S.; TRABASSO, T.; RICHARDS, T. A., "Appraisal and Goal Processes as Predictors of Psychological Wellbeing in Bereaved Caregivers", <I>Journal of Personality and Social Psychology</I>, 1997, 72, pp. 872-884. </FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4659207&pid=S0211-5735200800020000500018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">(19) NEYMEYER, R., "Widowhood, Grief and the Quest of Meaning: A Narrative Perspective on Resilience", en D. CARR, R. M. NESSE, C. B. WORTMAN (eds.), <I>Late Life Widowhood in the United States</I>. Nueva York, Springer, 2005. </FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4659208&pid=S0211-5735200800020000500019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">(20) GILLIES, J; NEIMEYER, R. A., "Loss, Grief, and the Search for Significance: Towards a Model of Meaning Reconstruction in Bereavement", <I>Journal of Constructivist Pyschology</I>, Routledge, 2006, 19, pp. 31-65. </FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4659209&pid=S0211-5735200800020000500020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">(21) NOLEN-HOEKSEMA, S.; MC BRIDE, A.; LARSON, J., "Rumination and Psychological Distress among Bereaved Parents", <I>Journal of Personality and Social Ssychology</I>, 1977, 72, pp. 855-862. </FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4659210&pid=S0211-5735200800020000500021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">(22) ERSKINE, R., <I>Apuntes docentes no publicados</I>, Madrid, 2002. </FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4659211&pid=S0211-5735200800020000500022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">(23) MOURSUND, J.; ERSKINE, R., <I>Integrative Psychotherapy: the Art and Science of Relationship</I>, Thomson (eds.), 2004. </FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4659212&pid=S0211-5735200800020000500023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">(24) GREENBERG, L. S.; RICE, L. N.; ELLIOT, <I>Facilitando el cambio emocional: el proceso terap&eacute;utico punto por punto. </I>Paid&oacute;s, 1996. </FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4659213&pid=S0211-5735200800020000500024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">(25) GREENBERG, L. S.; KORMAN, L., "Assimilation Emotion into Psychotherpay Integration", <I>Journal of Psychotherapy Integration</I>, 1993, 3. </FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4659214&pid=S0211-5735200800020000500025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">(26) ERSKINE, R.; MOURSUND, J.; TRAUTMANN, R., <I>Beyond Empathy: A Therapy of Contact in Relationship</I>, Brunner Mazel (eds.), 1999. </FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4659215&pid=S0211-5735200800020000500026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">(27) TAIT, R.; SILVER, R. C., "Coming to Terms with Major Events Negative Life Events", en J. S. ULEMAN &amp; J. A. BARGH (eds.), <I>Unintended Thought</I>, 1989, pp. 351-382. </FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4659216&pid=S0211-5735200800020000500027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2"><b><a href="#top"><img border="0" src="/img/revistas/neuropsiq/v28n2/seta.gif" width="15" height="17"></a><a name="back"></a>Dirección para correspondencia:</b>    <br> Alba Pay&aacute;s Puigarnau    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> Santa Eugenia 79,    <br> 17006 Girona.    <br> tf. 972.244441.     <br> Correo electr&oacute;nico: <a href="mailto:apayas@grn.es">apayas@grn.es</a>; <a href="mailto:serveidol@girona.es">serveidol@girona.es</a></FONT></P>      <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">Fecha de recepci&oacute;n: 11.12.2007    <br> Aceptado el 14.04.2008.</FONT></P>       ]]></body><back>
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