<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>0211-5735</journal-id>
<journal-title><![CDATA[Revista de la Asociación Española de Neuropsiquiatría]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[Rev. Asoc. Esp. Neuropsiq.]]></abbrev-journal-title>
<issn>0211-5735</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[Asociación Española de Neuropsiquiatría]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S0211-57352008000200008</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[La singularidad del neologismo]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[The singularity of neologism]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Álvarez]]></surname>
<given-names><![CDATA[José María]]></given-names>
</name>
</contrib>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Peña]]></surname>
<given-names><![CDATA[Juan de la]]></given-names>
</name>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A">
<institution><![CDATA[,  ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[ ]]></addr-line>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>00</day>
<month>00</month>
<year>2008</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>00</day>
<month>00</month>
<year>2008</year>
</pub-date>
<volume>28</volume>
<numero>2</numero>
<fpage>359</fpage>
<lpage>363</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S0211-57352008000200008&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S0211-57352008000200008&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S0211-57352008000200008&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri></article-meta>
</front><body><![CDATA[ <P align="right"><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2"><B>HISTORIA DE PSIQUIATR&Iacute;A</B></FONT></P>     <P>&nbsp;</P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="4"><B>La singularidad del neologismo</B></FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="4"><B>The singularity of neologism</B></FONT></P>     <P>&nbsp;</P>     <P>&nbsp;</P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2"><b>Jos&eacute; Mar&iacute;a &Aacute;lvarez y Juan de la Pe&ntilde;a</b></FONT></P>     <P>&nbsp;</P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">Como sucede en muchos otros &aacute;mbitos del saber, tambi&eacute;n el per&iacute;odo fundacional de la psicopatolog&iacute;a se caracteriz&oacute; por una riqueza descriptiva y heur&iacute;stica incomparable. La obra tard&iacute;a de Esquirol -en especial sus estudios sobre las alucinaciones- orient&oacute; el estudio de la patolog&iacute;a mental hacia la construcci&oacute;n de la semiolog&iacute;a cl&iacute;nica, terreno fecundo sobre el que habr&iacute;an de erigirse los edificios nosol&oacute;gicos y las parcelas nosogr&aacute;ficas. La investigaci&oacute;n de las alucinaciones llevada a cabo por Baillarger y S&eacute;glas culmin&oacute;, a principios del siglo XX, con la descripci&oacute;n de las locuras discordantes (Chaslin), el Automatismo Mental (Cl&eacute;rambault) y las psicosis alucinatorias cr&oacute;nicas (Ballet). Pr&oacute;ximo a este polo xenop&aacute;tico de la psicosis -correspondiente <I>grosso modo </I>al grupo de las esquizofrenias de Bleuler- se halla el de las formas delirantes de la locura, el cual atrajo el inter&eacute;s de los psicopat&oacute;logos sobre todo por algunos trastornos del lenguaje, entre los que el neologismo ocup&oacute; el lugar m&aacute;s destacado. </FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">De resultas de todas estas indagaciones sobre las alteraciones del lenguaje en los alienados (S&eacute;glas, al final de su vida, consider&oacute; las alucinaciones como una patolog&iacute;a del "lenguaje interior"), sin propon&eacute;rselo, la psicopatolog&iacute;a aport&oacute; numerosas pruebas para poner en entredicho la visi&oacute;n tradicional del lenguaje como exclusivo instrumento destinado a la comunicaci&oacute;n. Lo cierto es que las experiencias testimoniadas por los locos apuntaban hacia una concepci&oacute;n muy distinta, pues m&aacute;s bien el hombre parec&iacute;a un instrumento o un medio a trav&eacute;s del cual el lenguaje hablaba. En este contexto germina la obra de Freud, en la cual el inconsciente, el sujeto dividido, la pulsi&oacute;n y el determinismo patog&eacute;nico del lenguaje en la constituci&oacute;n del s&iacute;ntoma se articulan y desarrollan hasta conformar una nueva psicolog&iacute;a patol&oacute;gica y una nueva cl&iacute;nica. En este sentido, damos la raz&oacute;n a Foucault cuando afirma que "&#091;...&#093; toda la psiquiatr&iacute;a del siglo XIX converge realmente en <a name="r1"></a>Freud &#091;...&#093;"<Sup><a href="#a1">1</a></Sup>. </FONT></P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">Del inter&eacute;s suscitado por el neologismo da perfecta cuenta el texto de Morselli que a continuaci&oacute;n presentamos. Enrico Morselli (M&oacute;dena, 1852; G&eacute;nova, 1929), primero director del manicomio de Macareta y m&aacute;s tarde de las cl&iacute;nicas psiqui&aacute;tricas de las Universidades de Tur&iacute;n y G&eacute;nova, contribuy&oacute; al desarrollo de la psiquiatr&iacute;a italiana mediante la fundaci&oacute;n de algunas revistas especializadas y la publicaci&oacute;n de varias obras de especial inter&eacute;s, principalmente <I>Antropologia generale </I>(1888), <I>Manuale di semiotica delle malattie mentali </I>(1896) y <I>La psicoanalisi </I><a name="r2"></a>(1926)<Sup><a href="#a2">2</a></Sup>. Interesado en m&uacute;ltiples campos (psicopatolog&iacute;a, neurolog&iacute;a, antropolog&iacute;a, filosof&iacute;a, parapsicolog&iacute;a), su pensamiento se enmarca en las directrices positivistas, haciendo gala de incuestionables dotes para la observaci&oacute;n cl&iacute;nica. Su contribuci&oacute;n a la semiolog&iacute;a del neologismo se nutre y hace eco de las descripciones m&aacute;s preclaras sobre la materia, en especial las de Tanzi, a las que aporta una sistematizaci&oacute;n y visi&oacute;n de conjunto. </FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">El inter&eacute;s por los neologismos de los alienados se remonta, cuando menos, a mediados del siglo XIX. Es frecuente la menci&oacute;n de una publicaci&oacute;n de Ludwig Snell (1817-1892) sobre las alteraciones de la forma de hablar y la formaci&oacute;n de nuevas palabras en los delirios alucinatorios (<I>Wahnsinn</I>), estudio que aporta la primera visi&oacute;n sistem&aacute;tica de los <a name="r3"></a>neologismos<Sup><a href="#a3">3</a></Sup>. A la hora de definir el neologismo del loco, Snell advierte que ese t&eacute;rmino conviene tanto a las palabras inventadas como a aqu&eacute;llas que, a&uacute;n estando presentes en acervo coloquial, se les dota de una significaci&oacute;n in&eacute;dita, por completo ajena a la que le atribuye el resto de los mortales. Que los alienados inventen nuevas palabras o que atribuyan a las ya existentes una significaci&oacute;n singular, s&oacute;lo puede suceder -sostiene Snell- porque sus experiencias, sentimientos e ideas no son precisamente comunes. En algunos casos, las palabras inventadas surgen directamente de alucinaciones, cuya presencia inquieta sobremanera a los enfermos hasta que, introduciendo alg&uacute;n tipo de significaci&oacute;n, logran cierta <a name="r4"></a>tranquilidad<Sup><a href="#a4">4</a></Sup>. </FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">Muchas fueron las contribuciones al neologismo del loco surgidas tras el estudio de Snell. De entre todas, destacan con luz propia las elaboradas por Eugenio Tanzi (1856-1934) y Jules S&eacute;glas (1856-1939). Tanzi destac&oacute; el papel preponderante que adquiere el neologismo en los delirios cr&oacute;nicos, usando para ello expresiones tan bellas como las que siguen: el neologismo "es como el centinela perdido de un delirio que se esconde y huye", "es la flor y nata de la ideaci&oacute;n delirante"; "palabra solemne, inolvidable, original como el delirio al que <a name="r5"></a>pertenece"<Sup><a href="#a5">5</a></Sup>. Por su parte, S&eacute;glas distingui&oacute; dos tipos de neologismo: los pasivos ("resultado de procesos autom&aacute;ticos") y los activos ("creados voluntariamente"); en el caso de estos &uacute;ltimos, los neologismos pueden consistir en t&eacute;rminos completamente nuevos o tambi&eacute;n en palabras ya existentes a las que el trastornado confiere un sentido distinto al habitual: "Carentes de sentido para todos menos &eacute;l, adquieren una significaci&oacute;n especial cuando se les encuentra su <a name="r6"></a>clave"<Sup><a href="#a6">6</a></Sup>. </FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">Hoy en d&iacute;a, el estudio del neologismo contin&uacute;a poniendo en evidencia la distancia que separa entre s&iacute; las dos formas con que uno puede abordar el fen&oacute;meno de la locura. Quien tome la psicosis como una enfermedad mental con un correlato neuroanat&oacute;mico considerar&aacute; el neologismo como una muestra m&aacute;s del d&eacute;ficit ps&iacute;quico que se le adjudica al proceso m&oacute;rbido. Por contra, si la pericia del cl&iacute;nico admite en la perturbaci&oacute;n psic&oacute;tica la concurrencia de cierta forma "creacionista" de afrontar las experiencias inefables que salen al paso en el curso de la psicosis, entonces descubrir&aacute; en el neologismo, del mismo modo que en el delirio, ese "personalismo" que envuelve individualmente cada locura, esa invenci&oacute;n que dibuja el d&iacute;a a d&iacute;a de cada psic&oacute;tico. A continuaci&oacute;n expondremos las ideas fundamentales por las cuales debe considerarse que el neologismo encarna en s&iacute; mismo la estructura singular de la relaci&oacute;n que el psic&oacute;tico mantiene con el lenguaje, o viceversa. </FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">El t&eacute;rmino neologismo procede de los vocablos griegos <I>neos</I>, "nuevo" y <I>logos </I>"palabra", "discurso", "habla", "raz&oacute;n", y hace referencia a cualquier palabra de nuevo cu&ntilde;o que no exista con anterioridad en la lengua en la que surge. Como fen&oacute;meno psicopatol&oacute;gico no deja lugar a dudas, pues de inmediato se incluye entre las alteraciones del lenguaje propias de la psicosis. No obstante, la creaci&oacute;n de palabras nuevas no es exclusivo de lo patol&oacute;gico; al contrario, es tambi&eacute;n un fen&oacute;meno frecuente de la cultura. A trav&eacute;s de los neologismos culturales la lengua cambia, evoluciona, se adapta y renueva, cosa que no sucede a partir del neologismo delirante. Los primeros surgen al amparo de cierto sentido compartido por un conjunto de la sociedad, lo que permite que se difundan con un significado "com&uacute;n" para todos. En cambio -he aqu&iacute; el punto donde reside todo el inter&eacute;s que el neologismo psic&oacute;tico aporta a la comprensi&oacute;n de la locura- a diferencia del fen&oacute;meno cultural, el sentido que habita el neologismo delirante se aleja totalmente de cualquier forma de comuni&oacute;n social, es decir, el sentido que le acompa&ntilde;a es lo m&aacute;s "personal", "&iacute;ntimo" y "privativo" que nuestro entendimiento pueda <a name="r7"></a>alcanzar<Sup><a href="#a7">7</a></Sup>. No es otra, sino &eacute;sta, la singularidad que debe ser captada en el neologismo. Y para ahondar m&aacute;s a&uacute;n en el tema, recurriremos a lo que la doctrina lacaniana ha logrado condensar a partir de la ling&uuml;&iacute;stica y la tradici&oacute;n psicoanal&iacute;tica que le precede. </FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">Inspirada en la ling&uuml;&iacute;stica de <a name="r8"></a>Saussure<Sup><a href="#a8">8</a></Sup>, la obra de Jacques Lacan se construye a partir de los cimientos que proporcionan las reglas con que se ordena la palabra en el lenguaje. En este sentido, toda la teor&iacute;a sobre la subjetividad desplegada por Lacan transita en torno a la distinci&oacute;n que establece entre <I>significante </I>y <I>significado</I>, es decir, entre la desnudez de la letra y el sonido de la palabra, y el sentido al que puede remitir &eacute;sta. Si la cuesti&oacute;n del lenguaje interesa aqu&iacute; es, precisamente, por la excepci&oacute;n que comporta el problema del neologismo frente a las reglas con que se estructura el discurso del com&uacute;n de los mortales. Entendiendo que el <I>significado </I>emerge como efecto de la articulaci&oacute;n entre un significante y otro significante, es decir, de la operaci&oacute;n <I>significante </I>propiamente dicha, el neologismo del psic&oacute;tico supone una ruptura del discurso <a name="r9"></a>"com&uacute;n"<Sup><a href="#a9">9</a></Sup>. Para demostrarlo, no es necesario m&aacute;s que escuchar lo que el loco nos puede ofrecer sobre su experiencia. Y &eacute;ste nos dice que, ni en las palabras de uso cotidiano, ni el cotidiano uso de las palabras encuentra la manera de nombrar ese insondable que supone la experiencia psic&oacute;tica. Nos parece que la quintaesencia de la psicosis, en su momento germinal, est&aacute; vinculada de forma consustancial a la experiencia de la certeza, esto es, de la convicci&oacute;n de estar concernido o aludido por una significaci&oacute;n al mismo tiempo plena y <a name="r10"></a>enigm&aacute;tica<Sup><a href="#a10">10</a></Sup>. De acuerdo con esto, podemos decir que el neologismo encierra algo de la estructura tan particular de la experiencia psic&oacute;tica, en la que el lenguaje se impone desnudo de significaci&oacute;n, pero significando un absoluto que apunta al coraz&oacute;n de la subjetividad. Quien haya hablado alguna vez con un delirante "neologista" sabr&aacute; que, para el propio psic&oacute;tico, el neologismo contiene en una sola palabra toda la significaci&oacute;n de su locura. Sin embargo, tal como sucede con la experiencia de la certeza, la significaci&oacute;n que acompa&ntilde;a al neologismo no remite m&aacute;s que a la significaci&oacute;n en s&iacute;. De este modo, el fen&oacute;meno del neologismo impulsa la invenci&oacute;n de un significante para esa significaci&oacute;n enigm&aacute;tica, o bien la transferencia a una palabra preexistente de todo lo que remite a dicha significaci&oacute;n inefable. ¿A d&oacute;nde nos conduce lo dicho? Pues a reconocer que el neologismo asume una finalidad parecida a la que Freud descubri&oacute; en el delirio, esto es, la de conferir cierta contenci&oacute;n y cierta estabilidad subjetiva a la deriva que supone la entrada en la psicosis. </FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">De forma resumida, cuanto hemos tratado de resaltar respecto a un fen&oacute;meno psicopatol&oacute;gico tan singular como es el neologismo es que, frente a las teor&iacute;as herederas del degeneracionismo decimon&oacute;nico, el psicoan&aacute;lisis ofrece una visi&oacute;n distinta del trastorno del lenguaje. Si las primeras s&oacute;lo advierten en dicho fen&oacute;meno la confirmaci&oacute;n verbal del error que se le supone al psic&oacute;tico, las elaboraciones freudianas y lacanianas nos orientan para apreciar en el neologismo un signo m&aacute;s tanto de la ruptura como de la reconstrucci&oacute;n que se produce entre sujeto y lenguaje, en esa experiencia solitaria que convenimos en denominar psicosis o locura. </FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">De esa singularidad se hizo tambi&eacute;n eco Enrico Morselli cuando, al final de sus comentarios, observ&oacute; que las creaciones neol&oacute;gicas de los alienados no se comparten entre ellos, aunque vivan durante muchos a&ntilde;os en el mismo manicomio. Cosa bien distinta es la que se advierte en las prisiones, donde los nuevos t&eacute;rminos inventados por los criminales acaban incorpor&aacute;ndose al vocabulario general de la jerga con la que se comunican. Para el neologismo del alienado vale aquella m&aacute;xima de Suetonio: "T&uacute;, C&eacute;sar, puedes darle la ciudadan&iacute;a a un hombre, pero no a una palabra". </FONT></P>     <P>&nbsp;</P>     <P><font face="Verdana"  size="3"><b>Notas</b></FONT></P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2"><Sup><a name="a1"></a><a href="#r1">1</a></Sup> M. FOUCAULT, <I>Historia de la locura en la &eacute;poca cl&aacute;sica</I>, tomo 2, M&eacute;xico, F.C.E., 1976 &#091;1964&#093;, p. 261. </FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2"><Sup><a name="a2"></a><a href="#r2">2</a> </Sup>No parece haber gustado mucho a Freud esta monograf&iacute;a de Morcelli, como prueba la carta que le envi&oacute; el 18 de febrero de 1926. En ella se lamenta Freud de las "grandes reservas" con que acepta el psicoan&aacute;lisis, aunque conf&iacute;a en la contribuci&oacute;n que aportar&aacute; al p&uacute;blico italiano. Cf. S. FREUD, <I>Correspondencia de Sigmund Freud</I>, tomo V (<I>1926-1939: El ocaso de una &eacute;poca. Los &uacute;ltimos a&ntilde;os</I>), Madrid, Biblioteca nueva, 2002, p. 53. </FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2"><Sup><a name="a3"></a><a href="#r3">3</a></Sup> L. SNELL, "Ueber die ver&auml;nderte Sprechweiss und die Bildung neuer Worte und Ausdr&uuml;cke im Wahnsinn", <I>Allgemeine Zeitschrift f&uuml;r Psychiatrie</I>, 1852, IX, pp. 11-24. </FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2"><Sup><a name="a4"></a><a href="#r4">4</a> </Sup>De esta inquietud sobrevenida por la presencia de la significaci&oacute;n enigm&aacute;tica que acompa&ntilde;a la aparici&oacute;n de la alucinaci&oacute;n se hace eco Kussmaul, evocando la descripci&oacute;n de Snell (cf. A. KUSSMAUL, <I>Les troubles de la parole</I>, Par&iacute;s, Bailli&egrave;re, 1884, p. 280). </FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2"><Sup><a name="a5"></a><a href="#r5">5</a> </Sup>V&eacute;ase E. TANZI, "I neologismi degli alienati in rapporto col delirio cronico", <I>Rivista sperimentale di Freniatria</I>, 1889, t. XV, fasc. IV, p. 15 y ss.; 1890, t. XVI, pp. 1-35; y E. TANZI, <I>Trattato delle malattie mentali</I>, Mil&aacute;n, 1905.</FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2"><Sup><a name="a6"></a><a href="#r6">6</a></Sup> J. S&Eacute;GLAS, <I>Des troubles du langage chez les ali&eacute;n&eacute;s</I>, Par&iacute;s, Rueff, 1892, p. 51. V&eacute;ase tambi&eacute;n J. S&Eacute;GLAS, "S&eacute;m&eacute;iologie des affections mentales", en G. Ballet (dir.), <I>Pathologie Mentale</I>, Par&iacute;s, Gustave Doin, 1903, pp. 130-270. Aparte de la distinci&oacute;n entre neologismos activos y pasivos, de especial inter&eacute;s es la clasificaci&oacute;n propuesta, desde un enfoque ling&uuml;&iacute;stico, por Lant&eacute;ri-Laura y Del Pistoia entre neologismos fonol&oacute;gicos (el significante neol&oacute;gico no procede del l&eacute;xico en uso sino que se construye mediante analog&iacute;a, aglutinaci&oacute;n o combinaciones de ambos mecanismos) y neologismos sem&aacute;nticos (los que confieren un significado absolutamente personal, aunque el t&eacute;rmino neol&oacute;gico sea una palabra preexistente); v&eacute;ase G. LANT&Eacute;RI-LAURA y L. DEL PISTOIA, "Les n&eacute;ologismes s&eacute;mantiques", <I>L'&Eacute;volution Psychiatrique</I>, 1968, 33, pp. 651-686; G. LANT&Eacute;RI-LAURA y L. DEL PISTOIA, "Pathologie du langage chez l'adulte", <I>Encycl. M&eacute;d. Chir., Psychiatrie</I>, 37130-C10, Par&iacute;s, &Eacute;ditions T&eacute;chniques, 1988. </FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2"><Sup><a name="a7"></a><a href="#r7">7</a> </Sup>J. LACAN, <I>El Seminario de Jacques Lacan. Libro 3. Las psicosis, 1955-1956</I>, Buenos Aires, Paid&oacute;s, 1981. En este seminario dedicado a las psicosis, en el que se da especial importancia a la presencia de neologismos en el discurso psic&oacute;tico, Lacan insisti&oacute; en este punto crucial donde el discurso delirante se separa radicalmente de toda forma de discurso popular: "Con relaci&oacute;n al significante, en su car&aacute;cter material, el delirio se distingue precisamente por esa forma especial de discordancia con el lenguaje com&uacute;n que se llama neologismo" (p. 52).</FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2"><Sup><a name="a8"></a><a href="#r8">8</a> </Sup>F. DE SAUSSURE, <I>Curso de ling&uuml;&iacute;stica general</I>, Barcelona, Akal, 1980. </FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2"><Sup><a name="a9"></a><a href="#r9">9</a></Sup> "Respecto de la significaci&oacute;n, se distingue justamente &#091;...&#093; porque la significaci&oacute;n de esas palabras no se agota en la remisi&oacute;n a una significaci&oacute;n &#091;...&#093; Antes que poder ser reducida a otra significaci&oacute;n, significa en s&iacute; misma algo inefable, es una significaci&oacute;n que remite ante todo a la significaci&oacute;n en cuanto tal" (J. LACAN, <I>Ibid</I>, p. 52). </FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2"><Sup><a name="a10"></a><a href="#r10">10</a></Sup> Estos aspectos se desarrollan y argumentan en J. M.ª &Aacute;LVAREZ, <I>La invenci&oacute;n de las enfermedades mentales</I>, Madrid, Gredos, 2008, pp. 505-570.</FONT></P>     ]]></body>
<body><![CDATA[ ]]></body>
</article>
