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</front><body><![CDATA[ <P align="right"><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2"><B>HISTORIA DE PSIQUIATR&Iacute;A</B></FONT></P>     <P>&nbsp;</P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="4"><b><a name="r1"></a>Los neologismos<Sup><a href="#a1">1</a> </Sup></b></FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="4"><b>Neologisms</b></FONT></P>     <P>&nbsp;</P>     <P>&nbsp;</P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2"><b>Enrico Morselli </b></FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">(Traducci&oacute;n: Francisco Vaccari) </FONT></P>     <P>&nbsp;</P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">La forma m&aacute;s caracter&iacute;stica de la ideoglosia ves&aacute;nica consiste en los neologismos. Comprendemos bajo este nombre no s&oacute;lo a las palabras de nueva creaci&oacute;n, sino tambi&eacute;n a aqu&eacute;llas desfiguradas en su estructura morfol&oacute;gica y desnaturalizadas en el discurso del loco. El alienista encontrar&aacute; este importante fen&oacute;meno en un gran n&uacute;mero de casos pero deber&aacute; distinguir entre neologismos <I>pasivos </I>y <I>activos</I>. </FONT></P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">Los pasivos son el producto del simple automatismo psicofisiol&oacute;gico y, al no haber un decisivo valor representativo en la conciencia del enfermo, pertenecen -m&aacute;s bien- a las lecciones ya descritas de la funci&oacute;n del lenguaje (disfasia, disfrasia y disartria). </FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">Los activos est&aacute;n, al contrario, en relaci&oacute;n directa con los des&oacute;rdenes de la ideaci&oacute;n: &eacute;stos se crean a la medida del y por el loco y corresponden a una idea o un sistema determinado de ideas enfermizas. En lugar de nacer de las asociaciones espont&aacute;neas de consonancia, de las exaltaciones anormales de los centros de la imaginaci&oacute;n verbal, de la excesiva vivacidad del sentimiento, y en lugar de ser transitorios, variables e inconscientes como los neologismos pasivos, los activos muestran las siguientes caracter&iacute;sticas: </FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">1. Son el producto de las asociaciones sistem&aacute;ticas coordinadas en una cierta direcci&oacute;n e ideas complejas constituyentes. </FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">2. Se forman mediante una elaboraci&oacute;n activa reflejada en la mente. </FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">3. Cuando se forman, se imponen a la conciencia del enfermo y permanecen entonces constantes e inflexibles, tanto en su estructura como en su significado personal. </FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">4. Sintetizan a menudo todo un sistema de ideas delirantes de cuyo contenido alcanzan la mayor parte de sus caracter&iacute;sticas peculiares. </FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">De esto se deriva que los neologismos activos caracterizan siempre la forma sistem&aacute;tica de la locura, los as&iacute; llamados "monodelirios" (de persecuci&oacute;n, de grandeza, m&iacute;sticos, erotoman&iacute;acos, hipocondr&iacute;acos) o, m&aacute;s a&uacute;n, que representan en la psicopatolog&iacute;a paranoide a "la flor y nata de la ideaci&oacute;n delirante, la meta m&aacute;s constante del pensamiento, el objetivo caracter&iacute;stico de la preocupaci&oacute;n del loco" (Tanzi). Pero adem&aacute;s del delirio, &eacute;stos revelan aquella morbosa y anormal agudizaci&oacute;n de las creencias populares, de los prejuicios y de las supersticiones que podemos considerar como el m&aacute;s importante fen&oacute;meno involutivo y at&aacute;vico de la mente humana y que constituye, si no el fundamento, cuando menos el car&aacute;cter m&aacute;s significativo de la paranoia. El loco neologista tiene, de hecho, la tendencia a exagerar el valor formal de las palabras y de los n&uacute;meros (verbalismo), cree en su acci&oacute;n m&aacute;gica (logolatr&iacute;a) y termina haciendo de bisagra entre su ideaci&oacute;n y la regla de su conducta (simbolismo conceptual y pr&aacute;ctico). </FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">El estudio m&aacute;s profundo y original sobre los neologismos de los alienados en relaci&oacute;n con el delirio cr&oacute;nico fue hecho por el profesor Tanzi en mi Cl&iacute;nica de Torino. Le pertenece el honor de haber demostrado la gran importancia semiol&oacute;gica del neologismo, algo que los autores precedentes hab&iacute;an apenas intuido (Damerow, Brosius, Snell, Schlager, Martini, Alvisi...) y que hoy es reconocida por todos (Magnan, S&eacute;glas, Lef&egrave;vre, Marie...). Aqu&iacute; bastar&aacute; resumir las nociones m&aacute;s generales sobre esta extra&ntilde;a alteraci&oacute;n del lenguaje. </FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">1. La existencia del neologismo no es, por s&iacute; misma, indicio de locura. "Neologizan", en realidad, tambi&eacute;n los hombres normales; sea para expresar afectos vivaces (son ejemplo de esto los sobrenombres que los enamorados se dan entre s&iacute;, los diminutivos cari&ntilde;osos de la madre hacia el ni&ntilde;o); sea para denominar a la persona superior, la cualidad f&iacute;sica de los objetos notables (los personajes hist&oacute;ricos, las armas y los caballos de los h&eacute;roes); sea para designar seres humanos o sobrenaturales que infunden miedo o son temidos (las brujas, los magos, los diablos); sea para distinguirse a ellos mismos del com&uacute;n de mortales (autodenominaci&oacute;n de los ambiciosos); sea para dar m&aacute;s eficacia a sus discursos (intercalados, escuela literaria de los "decadentes" y "simbolistas"); sea finalmente para crearse un medio de comunicaci&oacute;n con los individuos cointeresados (neolog&iacute;as colectivas o convencionales, jergas de los delincuentes, claves diplom&aacute;ticas y er&oacute;ticas, fraseolog&iacute;as profesionales).    <br>  Cada d&iacute;a alg&uacute;n idioma incorpora palabras nuevas que corresponden a las necesidades y a nuevos conceptos pol&iacute;ticos y sociales; a descubrimientos cient&iacute;ficos, industriales o comerciales; o tambi&eacute;n a la transmisi&oacute;n de vocabulario desde una a otra lengua, impuestos naturalmente desde el pa&iacute;s donde se forma, por primera vez, la nueva correspondiente referencia.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> Para que el neologismo sea enfermizo se requiere:    <br> a. Que sea personal y exclusivamente propio de un dato alienado.    <br> b. Que exprese sistem&aacute;ticamente un concepto o un grupo de conceptos, casi siempre de car&aacute;cter supersticioso, que llegue a gobernar la conciencia con las proporciones de una idea pr&aacute;cticamente fija. </FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">La <I>individualidad </I>del neologismo paranoico se distingue de las palabras del lenguaje com&uacute;n que tienen car&aacute;cter de <I>universalidad</I>: &eacute;sta es debida al individualismo del concepto delirante y tiene aquella alteraci&oacute;n de la relaci&oacute;n entre la conciencia y el ambiente, que es el s&iacute;ntoma m&aacute;s claro de la disoluci&oacute;n de la personalidad. En todos los sanos, las im&aacute;genes, las ideas, los conceptos, son uniformes y sus diferencias personales no traspasan los l&iacute;mites derivados de la constituci&oacute;n ps&iacute;quica de los individuos. Por el contrario, los delirantes neologistas no s&oacute;lo se a&iacute;slan de aqu&eacute;llos que comparten el modo de imaginar, idear y concebirse a s&iacute; mismos y a la realidad externa, sino que tambi&eacute;n diversifican todo entre ellos, y si pueden tener neologismos similares en la estructura a trav&eacute;s de las leyes formativas de los idiomas, no tienen jam&aacute;s neologismos perfectamente iguales en el significado paranoico. </FONT></P  >    <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">2. La formaci&oacute;n de los neologismos se realiza de acuerdo con las leyes habituales que regulan las palabras normales y, por lo tanto, el desarrollo de los idiomas. O se altera el sentido de los vocablos com&uacute;nmente usados (<I>neolog&iacute;a sem&aacute;ntica, de desviaci&oacute;n</I>) o se modifica la estructura de las palabras (<I>neolog&iacute;a morfol&oacute;gica, de desfiguraci&oacute;n</I>) o se crea del todo el vocablo nuevo y, a menudo, con un significado particular (<I>neolog&iacute;a propiamente dicha, de invenci&oacute;n</I>). </FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">a. La alteraci&oacute;n del sentido proviene de los traslados de vocablos o de frases.    <br> Si se trata de palabras, el neologista, ora se basa sobre relaciones de semejanza (met&aacute;fora); ora los trasporta de un significado a otro af&iacute;n u opuesto, por ejemplo de lo abstracto a lo concreto, de la causa al efecto, del instrumento a la acci&oacute;n, de la acci&oacute;n al agente, y viceversa (metonimia). En adelante invierte la comprensi&oacute;n mayor o menor, o sea expresa la parte por el todo, la especie por el g&eacute;nero, el singular por el plural y viceversa (sin&eacute;cdoque); ya usa el nombre com&uacute;n para el propio y el propio para el com&uacute;n (antonomasia); ya utiliza de preferencia las palabras equivocadas (homonimia, sinonimia, consonancia fon&eacute;tica); de ahora en adelante cambia la m&eacute;trica de las palabras (di&eacute;resis, elisi&oacute;n, acentuaci&oacute;n de las s&iacute;labas, rima). Si se trata de frases, el "neologizar" consiste en el abusar de la transferencia de t&eacute;rminos, de la iron&iacute;a, de las hip&eacute;rboles y sobre todo de las per&iacute;frasis (es t&iacute;pico de la paranoia la circunlocuci&oacute;n reticente del discurso), en el suprimir parte de la preposici&oacute;n (as&iacute;ndeton, elipsis), en el juntarlas (pleonasmos), en el afianzar la misma idea (repetici&oacute;n), en el atribuir sinonimias a palabras diversas (ant&iacute;frasis), en el dialogar, en el imprecar y suplicar de manera incesante, etc. </FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">b. La <I>desfiguraci&oacute;n morfol&oacute;gica </I>de los vocablos se ejecutan sobre todo con figuras etimol&oacute;gicas, o sea mediante los as&iacute; llamados "metaplasmos": se acrecientan las palabras, uniendo sus letras y s&iacute;labas en principio, en el medio o al final (pr&oacute;stesis, ep&eacute;ntesis, paragoge); ellas se acortan cort&aacute;ndolas del mismo modo (af&eacute;resis, s&iacute;ncopa, apocope); mutan trasponiendo las letras y s&iacute;labas (met&aacute;tesis) o sustituy&eacute;ndolas por otras (ant&iacute;tesis). Algunas veces las desinencias inflexivas de los vocablos vienen modificadas: bien los adjetivos calificativos, los numerales o los verbos se sustantivan (neolog&iacute;as disgramaticales, solecismos) o se enredan los vocablos del idioma com&uacute;n, d&aacute;ndoles terminaciones y apariencias triviales (idiotismos), anticuadas (latinismos, helenismos) o tambi&eacute;n extranjeras (barbarismos). </FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">c. La invenci&oacute;n de vocablos es m&aacute;s bien rara, ya que el paranoico, encontr&aacute;ndose en posesi&oacute;n de un idioma acabado, no puede abolir ciertas leyes fon&eacute;ticas y debe restringir su actividad neol&oacute;gica al material ling&uuml;&iacute;stico del cual ya dispone: aqu&iacute; est&aacute; el porqu&eacute; predominan los paralogismos sem&aacute;nticos y morfol&oacute;gicos indicados sobre la verdadera neolog&iacute;a inventiva. Sin embargo, en ciertos casos, el delirante prescinde de las nociones y reglas adquiridas de la glotolog&iacute;a y compone palabras individuales, de ninguna manera nuevas (del mismo modo que el hombre primitivo probablemente form&oacute; un idioma y los ni&ntilde;os, seg&uacute;n cuanto hemos dicho, comienzan con sus tendencias declamatorias). La onomatopeya es el gran origen de estos vocablos paranoides: luego vienen los procesos de redoblamiento sil&aacute;bico, de aglutinaci&oacute;n, de polisintetismo y, en rar&iacute;simos casos de gran elaboraci&oacute;n intelectual del delirio, el an&aacute;lisis dispuesto a la hip&eacute;rbole. No parece obligatorio que los neologismos se compongan preferentemente con determinados vocablos o consonantes (Martini). </FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">3. El origen del neologismo y su fijaci&oacute;n a la esfera consciente del pensamiento tienen lugar de diferentes maneras. En ciertos casos es la fortuita asociaci&oacute;n de sue&ntilde;os y de impresiones que, como en las antiguas tribus (Steinthal), dieron origen al nuevo vocablo: es, por tanto, una mera eventualidad fisiol&oacute;gica probablemente de car&aacute;cter reflexivo (Noir&eacute;, Bourdeau).    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>  En otros casos, es un impulso verbal, un fonema m&aacute;s o menos complejo pero autom&aacute;tico que aparece en el campo perceptivo (alucinaci&oacute;n), aceptado por la conciencia, tomado en cuenta por su apariencia particular y anulado cada vez que se renueva el estado representativo o sentimental de quien se ha sublevado en un inicio: aqu&iacute;, pues, tenemos una asociaci&oacute;n de simultaneidad. En otras ocasiones, es una analog&iacute;a remota o una oposici&oacute;n de significado y de sonido; es decir, una asociaci&oacute;n de semejanza o de contraste.     <br> En un discreto n&uacute;mero de delirantes, el "neologizar" se lleva a cabo por inferencia. El loco que medita sobre el delirio, reflexiona sobre sus argumentos y discute el valor que tiene, busca en el diccionario el vocablo que m&aacute;s se adapta para expresarlo y, encontr&aacute;ndolo muchas veces por fortuita reminiscencia o por la ahora indicada asociaci&oacute;n, r&aacute;pidamente se contenta un poco porque le sirve para formar el n&uacute;cleo de las &uacute;ltimas asociaciones de ideas, fijar bien y colocar en orden su pensamiento, sus creencias err&oacute;neas, sus estados sentimentales y sus tendencias. Algunos neologismos son, primeramente, simples tentativas de explicaci&oacute;n; pero, luego, el valor formal se impone al valor del contenido: este &uacute;ltimo se retuerce, se deforma, se pierde y el loco se convierte en un encarnizado formalista, en un simbolista de la palabra; m&aacute;s a&uacute;n, se vuelve un realista que, a semejanza de ciertos fil&oacute;sofos escol&aacute;sticos, cree en la <I>esencia </I>del nombre, en el <I>quid </I>representado por el amontonamiento de los sonidos literarios. El neologismo siempre sirve de reclamo para el delirio m&aacute;s complejo: basta que el loco piense o pronuncie su vocablo favorito para que toda la m&aacute;s o menos enredada retah&iacute;la de ideas enfermas se libere con una inexorable fatalidad y se inhiba cada tipo diferente de convenci&oacute;n l&oacute;gica. </FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">4. El contenido significativo o substrato ps&iacute;quico de los neologismos es variable, como diverso es el contenido de los delirios cr&oacute;nicos. Se pueden formar diversos grupos de &eacute;stos (Tanzi). </FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">a. En el primer grupo est&aacute;n los <I>nombres alusivos a las personas o a los seres simb&oacute;licos </I>por los cuales el loco se cree influenciado, perseguido, torturado o bien lisonjeado y sostenido o con los cuales mantiene una misteriosa correspondencia (p. ej., <I>La Sociedad, el Complot, los Masones, el Tribunal Secreto...)</I>. </FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">b. En el segundo se ponen los <I>nombres alusivos a los agentes o estados f&iacute;sicos </I>que se hacen uso de los seres precedentes o de otras personificaciones vagas o nebulosas para influenciar al loco (p. ej., <I>La f&iacute;sica, el magnetismo, el sopl&oacute;n, los instrumentos higi&eacute;nicos...). </I></FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">c. En el tercero incluiremos los <I>nombres alusivos a los agentes o estados fisiopatol&oacute;gicos </I>de car&aacute;cter alucinatorio que el delirante busca representar con t&eacute;rminos pintorescos (p. ej., <I>La correspondencia, el punto ciego, la oscilaci&oacute;n...)</I>. Muchos neologismos de este grupo hacen referencia a la sexualidad, la cual tiene mucha importancia en los delirios cr&oacute;nicos y en los degenerativos (p. ej., <I>el coito con el diablo, el Pr&iacute;apo, el feroz ataque, la voluntad et&eacute;rea...). </I></FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">d. El cuarto grupo comprende los <I>conjuros, las deprecaciones, las f&oacute;rmulas del exorcismo o de evocaci&oacute;n</I>, con las cuales ciertos locos imaginan poderse liberar de su sufrimiento alucinatorio o que &eacute;stas se contrapongan a las influencias arcanas. </FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">e. Se re&uacute;ne en el quinto grupo toda la <I>rica terminolog&iacute;a metaf&iacute;sica y pseudocient&iacute;fica, </I>tan querida por los paranoicos megaloman&iacute;acos y por aquellos individuos graf&oacute;manos que se muestran incultos de un delirio de reforma o de invenci&oacute;n (paranoides, chalados &#091;<I>mattoidi</I>&#093;). </FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">f. Se incluyen aqu&iacute; las <I>autodeterminaciones </I>que revelan, cuando m&aacute;s, un delirio de grandeza o, cuando menos, un concepto morboso de personalidad transformada y que recuerdan ciertos t&iacute;tulos hist&oacute;ricos. </FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">g. La &uacute;ltima categor&iacute;a comprende los <I>neologismos asistem&aacute;ticos</I>, del todo <I>insensatos</I>, los cuales son a veces automatizados amontonamientos de sonidos -y no palabras buscadas o creadas a la medida- y que la mayor cantidad de veces han perdido cada sentido de por s&iacute; delirante. As&iacute;, ciertos locos indican de modo muy extra&ntilde;o: </FONT></P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">- los <I>lugares </I>(<I>Amorosa, </I>la tierra)     <br> - las <I>cosas </I>(<I>Lando</I>, un sat&eacute;lite)     <br> - la <I>calidad </I>(<I>Liri</I>, lo bello y lo bueno)     <br> - las <I>personas </I>(<I>Spirituale</I>, la esp&iacute;a)     <br> - las <I>acciones </I>(<I>Mattatore, </I>el homicida)     <br> - los <I>estados subjetivos del &aacute;nimo y de la personalidad </I>(<I>Agonie</I>, las convicciones)     <br> - las <I>perturbaciones morbosas de las cenestesias </I>(<I>Furfir&eacute;disme</I>, un estado inducido)     <br> - <I>seres metaf&iacute;sicos y tal vez m&iacute;sticos agentes </I>de modo indefinido y personificados en puros s&iacute;mbolos verbales (la <I>Societ&agrave; dei tre divorzi</I>).</FONT>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">Los neologismos m&aacute;s frecuentes son, pues, aquellos que hacen alusi&oacute;n a las personificaciones y se componen de sustantivos o de adjetivos que sustantiven. De ellos se concretizan las cualidades m&aacute;s gen&eacute;ricas y abstractas, de las cuales se toma el atributo por y para el sujeto o la acci&oacute;n imaginaria por el agente. Cerca de la mitad de los delirantes se contentan con un solo neologismo: los otros forman dos de &eacute;stos, tres o m&aacute;s, hasta que agobian de tal manera su discurso con un flujo de vocablos desfigurados en la forma y deteriorados en el sentido que terminan por entregarse en una absoluta incomprensi&oacute;n. El "neologiza" provoca, a la larga, la atrofia de las otras palabras, como en el lenguaje normal (Darmestetter): as&iacute; se restringe m&aacute;s y m&aacute;s la inteligencia.    <br> Por causa de su propio origen en los conceptos delirantes an&aacute;logos, no es raro el caso en el que la propia nueva voz, o una muy semejante, acompa&ntilde;e a paranoicos diferentes, desconocidos el uno del otro, alejados en pa&iacute;s, raza y cultura. Tales son, especialmente, algunos neologismos del primer, segundo y sexto grupo. A pesar de esto, el neologismo elucubra siempre, solitariamente, su s&iacute;mbolo predilecto. Aqu&iacute; est&aacute; el porqu&eacute; entre los locos, tambi&eacute;n obligados a convivir en los asilos, no se desarrolla jam&aacute;s la neolog&iacute;a colectiva, de casta o la jerga como en los criminales: los solamente epil&eacute;pticos, a veces, y los locos morales (sodomitas) hacen excepci&oacute;n a la regla. </FONT></P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">5. La fe de los delirantes en los vocablos, la <I>logolatr&iacute;a paranoica </I>(Tanzi), es absolutamente ciega e insuperable. Este fen&oacute;meno es una exageraci&oacute;n enfermiza de la superstici&oacute;n, sea por supervivencia, sea por el regreso at&aacute;vico a las creencias en las almas, en las creencias m&aacute;gicas y cabal&iacute;sticas de los tiempos primitivos, de los pueblos salvajes y de las clases inferiores. De todos modos, el neologismo paranoico trae una contribuci&oacute;n v&aacute;lida a la doctrina psicol&oacute;gica: la palabra es s&oacute;lo el revestimiento de una idea y &eacute;sta es, a fin de cuentas, independiente de aquella. Cuando la idea es aberrante, se conturba y se disuelve en elementos aut&oacute;nomos; es necesaria la creaci&oacute;n de nuevos s&iacute;mbolos para facilitar la representaci&oacute;n y expresi&oacute;n significativa del estado de conciencia, del objeto, del acto o del ser o estar que vienen precipitados y pensados de modo tan diverso al normal. El significado pron&oacute;stico de los neologismos activos es, por tanto, bien grande: &eacute;stos representan una condici&oacute;n patol&oacute;gica irremediable de la mente. </FONT></P>     <P>&nbsp;</P>     <P><font face="Verdana"  size="3"><b>Nota</b></FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2"><Sup><a name="a1"></a><a href="#r1">1</a></Sup> Esta traducci&oacute;n corresponde al ep&iacute;grafe dedicado por Enrico Morselli al examen psicol&oacute;gico de los neologismos de los alienados; v&eacute;ase E. MORSELLI, <I>Manuale di semejotica delle malatie mentale</I>, vol. 2, Mil&aacute;n, Francesco Vallardi, 1896, pp. 463-471.</FONT></P>      ]]></body>
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