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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Psicoterapia de grupo en una unidad de agudos]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[The starting process and development of a group therapy in an acute-care unit is described.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[ <P align="right"><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2"><B>ORIGINALES Y REVISIONES</B></FONT></P>     <P>&nbsp;</P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="4"><B><a name="top"></a>Psicoterapia de grupo en una unidad de agudos</B></FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="4"><B>Group psychotherapy in an acute psychiatric admission ward</B></FONT></P>     <P>&nbsp;</P>     <P>&nbsp;</P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2"><B>Beatriz Mart&iacute;n Cabrero <Sup>1</Sup> y Jos&eacute; Manuel Mart&iacute;nez Rodr&iacute;guez <Sup>2</Sup></B></FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">1 Psic&oacute;loga Cl&iacute;nica. Unidad de Psiquiatr&iacute;a del Hospital Son Ll&agrave;tzer (Palma de Mallorca);    <BR> 2 Psiquiatra. Jefe de Servicio de Asistencia Psiqui&aacute;trica. Gerencia Regional de Salud de Castilla y Le&oacute;n. </FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2"><a href="#back">Dirección para correspondencia</a></FONT></P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>&nbsp;</P>     <P>&nbsp;</P> <hr size="1" noshade>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2"><B>RESUMEN</B></P>     <P>Se describe el proceso de puesta en marcha y desarrollo de una terapia de grupo en una Unidad de Agudos.</P>     <P><B>Palabras clave:</B> Psicoterapia de grupo, unidad de agudos, hospitalizaci&oacute;n breve.</FONT></P> <hr size="1" noshade>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2"><B>SUMMARY</B></P>     <P>The starting process and development of a group therapy in an acute-care unit is described.</P>     <P><B>Key words:</B> Inpatient psychotherapy group, acute-care unit, brief hospitalization. </FONT></P> <hr size="1" noshade>     <P>&nbsp;</P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">Presentamos aqu&iacute; la experiencia grupal que se est&aacute; llevando a cabo desde marzo de 2007 en la Unidad de Hospitalizaci&oacute;n Breve del Hospital Son Ll&agrave;tzer de Palma de Mallorca. Esta iniciativa surgi&oacute; como manera de dar una respuesta a algunas de las necesidades observadas en los pacientes ingresados, y pudo ser puesta en marcha gracias a la incorporaci&oacute;n de una psic&oacute;loga cl&iacute;nica en la plantilla.</FONT></P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">La inclusi&oacute;n de sesiones de grupo dentro de las Unidades de Agudos es frecuente y su importancia est&aacute; siendo reconocida de manera creciente en la literatura: Brabender (1). Muchos autores han puesto de manifiesto la pertinencia y utilidad de estos grupos en estas Unidades, como Yalom (2); Janssen (3); Brabender y Fallon (4); Galletero y otros (5); Oldham y Russakoff (6); Kibel (7); Powell (8); Farkas-Cameron (9); Gauron (10); Agazarian (11); Clunie (12); Rice y Rutan (13).</FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">Los grupos de psicoterapia en las Unidades de agudos cumplen un papel fundamental para reducir el impacto de los factores potencialmente estresantes asociados a la hospitalizaci&oacute;n y a la situaci&oacute;n de crisis en la que ingresan los pacientes, constituy&eacute;ndose como un factor protector y necesario para disminuir la ansiedad de los pacientes y disminuir las proyecciones paranoides que est&aacute;n en la base de muchas actuaciones violentas (14). Este autor destaca la tensi&oacute;n tan fuerte que soportan los pacientes ingresados en una Unidad de Agudos, consecuencia de estar en una situaci&oacute;n excepcional en sus vidas como es la de afrontar un entorno a menudo desconocido, rodeados de otras personas en crisis, sin un rol espec&iacute;fico y claro que pueda facilitar su adaptaci&oacute;n y proporcione la sensaci&oacute;n de protecci&oacute;n impl&iacute;cita en los grupos sociales. La adaptaci&oacute;n resulta complicada porque adem&aacute;s la persona est&aacute; sometida a expectativas por parte del equipo terap&eacute;utico y carece de las ayudas habituales de su entorno.</FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">Los pacientes hospitalizados experimentan dos tipos de crisis (15): la que les ha llevado al ingreso y la crisis m&aacute;s general de ser hospitalizado. En este contexto pueden percibir el tratamiento como presiones para abandonar sus defensas y amenazas a su autocontrol, por lo que los pacientes pueden desconfiar del personal y manifestar ambivalencia sobre la necesidad de estar ingresados y dudan de que la hospitalizaci&oacute;n les pueda ayudar.</FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">Es destacable tambi&eacute;n que adem&aacute;s de ser un entorno desconocido con gente desconocida, percibidos muchas veces como hostil, es un entorno cuyas estructuras f&iacute;sicas distan de ser c&aacute;lidas y acogedoras, e incluso pueden ser muy agobiantes si no disponen de un espacio abierto.</FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">Debido a estas particularidades, los profesionales que trabajan en estas unidades con intervenciones grupales han tenido que modificar las t&eacute;cnicas cl&aacute;sicas de psicoterapia de grupo (16; 3; 17), si bien hay experiencias utilizando modelos de grupo cerrado, con una selecci&oacute;n previa de pacientes, y cuya estabilidad de miembros permite el desarrollo de la cohesi&oacute;n y por tanto el uso de t&eacute;cnicas y objetivos de la psicoterapia de grupo tradicional (1).</FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">En las siguientes p&aacute;ginas se abordar&aacute;n los objetivos de los grupos de pacientes ingresados, c&oacute;mo es el proceso de iniciar un grupo de este tipo, las tareas del terapeuta y los distintos profesionales que participan en el grupo relacionadas con cada uno de los objetivos propuestos y de acuerdo con las diferentes fases de desarrollo por las que atraviesa el grupo, ilustr&aacute;ndolo con ejemplos y se&ntilde;alando los factores terap&eacute;uticos que justifican la inclusi&oacute;n de estos grupos en estas Unidades. Finalmente, se incluye un apartado en el que se perfilan las dificultades por las que puede atravesar el terapeuta.</FONT></P>     <P>&nbsp;</P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="3"><B>Objetivos del grupo</B></FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">Las caracter&iacute;sticas de las Unidades de Hospitalizaci&oacute;n, la situaci&oacute;n de crisis en la que se encuentra el paciente ingresado y el estr&eacute;s de la hospitalizaci&oacute;n van a condicionar los objetivos de los grupos que se pongan en marcha.</FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">Yalom (17) describe de la siguiente manera el escenario cl&iacute;nico del grupo con pacientes hospitalizados, que coincide con el nuestro: hay una considerable rotaci&oacute;n de pacientes; muchos pacientes asisten a la reuni&oacute;n de grupo tan s&oacute;lo una o dos veces; hay una gran heterogeneidad en la psicopatolog&iacute;a; todos los pacientes se sienten sumamente inc&oacute;modos; hay muchos pacientes desmotivados en el grupo; el terapeuta no tiene tiempo de preparar o seleccionar pacientes; el terapeuta no tiene control sobre la composici&oacute;n del grupo; hay poca estabilidad de terapeutas; los pacientes ven a su terapeuta en otros menesteres, en el &aacute;mbito hospitalario, a lo largo del d&iacute;a; la terapia de grupo es tan s&oacute;lo una de las terapias en las que participa el paciente; hay frecuentemente poca sensaci&oacute;n de cohesi&oacute;n en el grupo; no hay tiempo para un reconocimiento gradual de patrones interpersonales sutiles, o para "trabajar por", y no hay oportunidad para centrarse en la transferencia del aprendizaje a la situaci&oacute;n familiar.</FONT></P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">Leszcz (18), adem&aacute;s de se&ntilde;alar algunas de las caracter&iacute;sticas anteriores, apunta como aspecto diferencial de estos grupos el que se hallen abiertos a la observaci&oacute;n y el escrutinio del medio, as&iacute; como la interacci&oacute;n de los miembros del grupo fuera de las sesiones, no s&oacute;lo como algo que ocurre necesariamente por el hecho de ser una unidad cerrada, sino como algo a fomentar. En estas circunstancias, Vinogradov y Yalom (19) consideran que el objetivo fundamental de este tipo de grupos es que los pacientes logren recuperar el funcionamiento previo a la crisis.</FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">Enumeremos los objetivos planteados para el grupo en el Hospital Son Ll&agrave;tzer. En el apartado de "tareas del terapeuta de grupo y del personal de apoyo" veremos algunas estrategias y t&eacute;cnicas para lograr tales objetivos: a) Ofrecer un espacio de contenci&oacute;n y estructura. b) Ofrecer un espacio de acogida y acompa&ntilde;amiento durante el ingreso. c) Permitir la expresi&oacute;n personal de cada paciente a trav&eacute;s de la palabra. d) Fomentar la parte sana y los recursos personales de cada paciente. e) Abordaje de dificultades en las relaciones entre pacientes y entre pacientes y personal. f) Facilitar el establecimiento y el desarrollo de relaciones nutricias y estructurantes entre los miembros del grupo. g) Ayudar a los pacientes a entender su situaci&oacute;n actual. h) Abordar cuestiones m&aacute;s profundas relacionadas con la historia biogr&aacute;fica de los miembros, si se dan las condiciones para que surja ese material y pueda ser elaborado por el grupo.</FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">Aunque el grupo no est&eacute; pensado para ello, resulta muy &uacute;til en la tarea de esclarecimiento diagn&oacute;stico. De la misma manera, el grupo es tambi&eacute;n un espacio privilegiado para valorar las relaciones entre los diferentes elementos del sistema que conforma la Unidad entera: relaciones entre las mismas o diferentes categor&iacute;as profesionales, la coordinaci&oacute;n, la estructura de funcionamiento y organizativa. El grupo de terapia refleja simb&oacute;licamente el proceso din&aacute;mico de la Unidad (20; 13; 2; 16) y viceversa, la puesta en marcha del grupo puede influenciar a estos sistemas de rango superior (21). La existencia del grupo supone una oportunidad para tomar conciencia de estos factores y contribuir de alguna manera al cambio hacia un clima lo m&aacute;s terap&eacute;utico posible.</FONT></P>     <P>&nbsp;</P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="3"><B>Factores previos y encuadre</B></FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">En los apartados anteriores hemos visto que realizar sesiones de grupo cubre necesidades importantes de los pacientes ingresados en las Unidades de Hospitalizaci&oacute;n Breve, por lo que cuando el profesional se plantea mejorar la asistencia de los pacientes no es raro que piense en incluir en la oferta de tratamientos un tipo u otro de experiencia grupal.</FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">Una vez se tienen claros los objetivos &#150;el "para qu&eacute;" que guiar&aacute; todos los pasos siguientes&#150;es importante que todos los profesionales de la planta conozcan y puedan participar en el proceso de ir perfilando las condiciones en las que se va a desarrollar el grupo. El grupo es un elemento nuevo que se introduce en un sistema formado, y romper&aacute; temporalmente el equilibrio existente, exigiendo un reajuste general. Es necesario que todos los profesionales consideren el grupo como parte del programa de la unidad, para minimizar la influencia de lo que se consideran "factores extr&iacute;nsecos que pueden entorpecer el grupo" (19). Para ello es importante que la psicoterapia de grupo sea incluida en la cartera de servicios que el Hospital ofrece a sus clientes y que se establezcan los medios mediante los cuales se va a informar a los usuarios de su existencia y fines. Hay que asegurarse de que existe congruencia entre el rol institucional que el Hospital da a la psicoterapia de grupo y la visi&oacute;n asistencial de la persona que lo conduce. Por otra parte hay que designar a la persona que va a asumir la responsabilidad de garantizar la infraestructura para que la psicoterapia de grupo sea posible.</FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">En relaci&oacute;n con la integraci&oacute;n del grupo en la Unidad, como una parte importante de la atenci&oacute;n al paciente, es necesario plantearse las siguientes cuestiones: ¿Cu&aacute;l ser&aacute; la forma de conectar las actividades cl&iacute;nicas propias de la psicoterapia de grupo con los objetivos que el equipo terap&eacute;utico dise&ntilde;a para resolver la crisis del paciente? ¿C&oacute;mo puede cada terapeuta individual o el profesional de referencia del paciente beneficiarse de la psicoterapia de grupo para que su paciente mejore m&aacute;s y m&aacute;s pronto? ¿C&oacute;mo informar&aacute; el terapeuta de grupo al equipo terap&eacute;utico de los progresos de los pacientes o de las incidencias en la din&aacute;mica grupal? ¿C&oacute;mo va a tener en cuenta el profesional de referencia los v&iacute;nculos que establece el paciente en el grupo a la hora de entender su evoluci&oacute;n en la unidad o a la hora de prepararle para el alta? ¿C&oacute;mo se van a tener en cuenta estos v&iacute;nculos a la hora de dise&ntilde;ar el seguimiento del paciente? ¿Se va a tener o no una postsesi&oacute;n, con qu&eacute; fines y qui&eacute;nes participar&aacute;n?</FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">Hay otras cuestiones pr&aacute;cticas que decidir antes de iniciar el grupo: El encuadre: cu&aacute;ndo, durante cu&aacute;nto tiempo, con qu&eacute; frecuencia, d&oacute;nde. ¿Qu&eacute; profesionales entrar&aacute;n en las sesiones y qui&eacute;n va a conducir el grupo? ¿Cu&aacute;l ser&aacute; la funci&oacute;n de cada profesional en el grupo (enfermer&iacute;a, auxiliares, psiquiatras, psic&oacute;logos, residentes y alumnos)? ¿Qu&eacute; espacios habr&aacute; para la coordinaci&oacute;n entre los distintos profesionales de la Unidad? ¿Cu&aacute;les ser&aacute;n los criterios de inclusi&oacute;n/exclusi&oacute;n y qui&eacute;n los decide para un paciente determinado? ¿Ser&aacute; un grupo voluntario u obligatorio para los pacientes? ¿Tendr&aacute; el paciente alg&uacute;n tipo de preparaci&oacute;n antes de entrar en el grupo?</FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">El grupo que pusimos en marcha comenz&oacute; realiz&aacute;ndose en un principio a diario (tres d&iacute;as de ma&ntilde;ana y dos de tarde), para posteriormente pasar a anular los de la tarde. Kaplan y Sadock (22) argumentan a favor del mayor n&uacute;mero de sesiones posibles, ya que cuanto menos frecuentes son las sesiones, mayor es la necesidad de que el terapeuta estructure el grupo y sea activo.</FONT></P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">Los profesionales que habitualmente entran en las sesiones son la conductora del grupo (una psic&oacute;loga cl&iacute;nica) y personal de apoyo (un/a enfermero/a y un/a auxiliar). Tambi&eacute;n acuden a algunas sesiones alumnos de enfermer&iacute;a y psicolog&iacute;a y residentes de psiquiatr&iacute;a o de familia, as&iacute; como los/las psiquiatras de la planta, que son observadores o en ocasiones observadores participantes y personal de apoyo. Para evitar desproporci&oacute;n entre n&uacute;mero de pacientes y n&uacute;mero de profesionales, solemos limitar a cuatro el n&uacute;mero de profesionales por sesi&oacute;n.</FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">El &uacute;nico momento fijado para hablar sobre el grupo entre los profesionales es al final de cada sesi&oacute;n. Son apenas unos diez-quince minutos que pretenden servir para ventilar emociones, comentar la din&aacute;mica grupal y tambi&eacute;n la evoluci&oacute;n o valoraci&oacute;n del estado psicopatol&oacute;gico de los pacientes. Existen otros espacios informales para estos prop&oacute;sitos, espacios que van aumentando a medida que el grupo va teniendo m&aacute;s presencia en la Unidad.</FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">El grupo est&aacute; abierto a todos los pacientes, aunque se excluye a pacientes agitados o pacientes cuyo estado psicopatol&oacute;gico interfiere totalmente la realizaci&oacute;n del grupo. Cualquier profesional puede proponer la exclusi&oacute;n de un paciente para una sesi&oacute;n, y se suele realizar momentos antes de iniciar el grupo. Es muy raro que se excluya del grupo a alguien que est&aacute; interesado en participar en &eacute;l.</FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">El grupo es voluntario, y el n&uacute;mero de pacientes que suelen asistir es entre diez y quince. En la literatura se encuentran experiencias en que unas veces se aconseja que los grupos de pacientes ingresados sean voluntarios (22) y en otras que sean obligatorios (19). No hay tiempo para preparar al paciente antes de entrar en el grupo, sin embargo, desde el marco que trabajamos de "sesi&oacute;n &uacute;nica" de Yalom, los primeros minutos del grupo ayudan a la integraci&oacute;n de todos los pacientes presentes. Este marco de trabajo supone considerar la vida del grupo como de una sola sesi&oacute;n. En nuestra experiencia es la forma de encuadrarlo, que se ajusta m&aacute;s a la realidad de las unidades de crisis con su fuerte rotaci&oacute;n de pacientes, a las expectativas de los pacientes y a las del terapeuta.</FONT></P>     <P>&nbsp;</P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="3"><B>Tareas del terapeuta de grupo y el personal de apoyo</B></FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">Puesto que los objetivos del grupo son necesariamente espec&iacute;ficos de este tipo de Unidad y de pacientes ingresados, las t&eacute;cnicas est&aacute;ndar de la terapia de grupo requieren una modificaci&oacute;n para este contexto cl&iacute;nico (19). A continuaci&oacute;n vamos a ver por medio de qu&eacute; t&eacute;cnicas se pueden lograr cubrir los objetivos mencionados.</FONT></P>     <P>&nbsp;</P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="3"><B>Ofrecer un espacio de contenci&oacute;n y estructura</B></FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">La forma en que se puede lograr que ese espacio grupal constituya un espacio de contenci&oacute;n y estructura es, en un nivel muy b&aacute;sico, garantizar adecuados l&iacute;mites espaciales y temporales: la sala siempre presenta la misma disposici&oacute;n de sillas y mesas, la sesi&oacute;n se realiza con la puerta cerrada y se tiene especial cuidado en que si se dan interrupciones por pacientes que llegan tarde o abren la puerta s&oacute;lo para ver qu&eacute; hay, sean lo m&aacute;s cortas y menos perturbadoras posible.</FONT></P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">Tambi&eacute;n contribuye a la contenci&oacute;n la existencia de normas expl&iacute;citas que preserven la integridad personal y grupal. En los primeros minutos de la sesi&oacute;n se verbaliza que la norma fundamental del grupo es la de no agresividad f&iacute;sica ni verbal hacia uno mismo o a los otros dentro del grupo, y se invita a salir del grupo a quien no se sienta capaz de mantenerlo. C&oacute;mo se maneja esto depende mucho de la situaci&oacute;n concreta de la que se trate, pero en cualquier caso su abordaje constituye una prioridad cuando se da dentro del grupo.</FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">Las sesiones est&aacute;n estructuradas por medio de una secuencia fija de acciones que hacen que la sesi&oacute;n sea de alguna manera predecible para aquellos que acuden m&aacute;s de una vez: breve explicaci&oacute;n por parte del terapeuta de grupo del encuadre, objetivos del grupo y norma, as&iacute; como de la estructura de la sesi&oacute;n.</FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">Para conseguir dotar a la sesi&oacute;n de capacidad estructurante es necesario que el terapeuta de grupo sea muy activo. Imaginemos un inicio de sesi&oacute;n en el cual nadie habla, se miran unos a otros, es un silencio realmente angustiante para muchos pacientes. El terapeuta puede en este momento ayudar a comenzar al grupo disolviendo esa tensi&oacute;n planteando alguna pregunta, se&ntilde;alando la dificultad de hablar cuando hay tanto silencio o validando la angustia que produce ese momento. Puede invitar a algunos miembros a hablar, por ejemplo, preguntar a un paciente que se va de alta si quiere contar su experiencia del ingreso.</FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">Dentro del arsenal t&eacute;cnico del terapeuta est&aacute; la posibilidad de proponer ejercicios o tareas estructuradas. Como hemos visto, hay que procurar que los ejercicios estructurados que se propongan no despojen a los pacientes de un papel activo dentro del grupo, es decir, es esencial estructurar al grupo de tal manera que fomente la autonom&iacute;a de funcionamiento de cada uno de los miembros, y no les impida poner en marcha y beneficiarse de sus habilidades interpersonales (19).</FONT></P>     <P>&nbsp;</P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="3"><B>Ofrecer un espacio de acogida y acompa&ntilde;amiento</B></FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">En la medida en la que el grupo consigue ofrecer este espacio el sujeto va a tener un modelo para dar un lugar a sus s&iacute;ntomas en su mundo interno. El apoyo genuino mostrado a trav&eacute;s de la comprensi&oacute;n, aceptaci&oacute;n y reconocimiento al paciente supone muchas veces la herramienta m&aacute;s potente para disminuir la angustia asociada a la hospitalizaci&oacute;n y la crisis.</FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">Una de las tareas del terapeuta es minimizar el rechazo que pueda provocar la actitud de algunos pacientes en el grupo (19), por ejemplo, ofreciendo una explicaci&oacute;n alternativa a su conducta o mediante preguntas que ayuden al paciente a mostrar aspectos m&aacute;s positivos de su personalidad. No es raro que una actitud agresiva sea la forma de presentaci&oacute;n de un paciente en el grupo. Es una manera de decir: "cuidado, no me hagas da&ntilde;o". Una paciente se jactaba de haber pegado a un polic&iacute;a. Este tipo de comentarios producen un impacto en los otros y deben ser objeto de atenci&oacute;n en el grupo. Se procedi&oacute; a indagar sobre lo ocurrido, su experiencia, sus sensaciones y a preguntarle sobre la posibilidad de que fuera una defensa ante una situaci&oacute;n muy estresante, y la paciente poco a poco fue contando el episodio que vivi&oacute; en el contexto de una fase maniaca y que refiere que le han contado porque ella no recuerda. Fue muy importante para el grupo aclarar ese comentario y poder entender que la agresividad ten&iacute;a que ver con la defensa ante el miedo y no con "maldad", ya que esto estaba provocando rechazo en los otros hacia esta persona.</FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">El grupo, obligado por la situaci&oacute;n, tiene que hacer el esfuerzo y el aprendizaje de tolerar y contener a otras personas que por su psicopatolog&iacute;a interrumpen y no permiten una conversaci&oacute;n grupal fluida. Hay ocasiones en que estos pacientes han entrado en el grupo y ya no es momento para ofrecerles salir del mismo, por lo que la situaci&oacute;n requiere centrar las intervenciones en este paciente. Los pacientes observan al terapeuta y al personal de apoyo interactuando con esta persona, quienes se convierten en modelos sobre c&oacute;mo contener. Aroian y Prater (15) se&ntilde;alan que el l&iacute;der es un modelo de formas de relacionarse de manera emp&aacute;tica y efectiva con los pacientes, y as&iacute;, modela la forma de relacionarse entre ellos. Adem&aacute;s, es una oportunidad para que los pacientes puedan ver m&aacute;s all&aacute; de los s&iacute;ntomas que tiene una persona. La observaci&oacute;n de interacciones respetuosas entre el terapeuta y otros pacientes es una buena base para que cada uno de los pacientes en el grupo se sienta respetado y comience a considerar que su sufrimiento ps&iacute;quico merece respeto y atenci&oacute;n. Muchos pacientes llegan a la Unidad de crisis avergonzados por sus problemas y tratan de suprimirlos cuanto antes sin que les de tiempo a entenderlos. A esto les impulsa adem&aacute;s la presi&oacute;n de la unidad para que mejoren.</FONT></P>     <P>&nbsp;</P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="3"><B>Permitir la expresi&oacute;n personal de cada paciente</B></FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">Durante el desarrollo del grupo, la tarea general del terapeuta es doble: en primer lugar, observar sin ser pasivo la din&aacute;mica grupal, los temas relevantes que surgen y merecer&aacute;n la pena ser tomados como hilo conductor del resto de sesi&oacute;n; y por otra parte, realizar intervenciones adecuadas sobre ese material cuidando de que todos los pacientes tengan un lugar en el proceso grupal.</FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">Para obstaculizar la expresi&oacute;n del paciente, no hay mejor manera que la cr&iacute;tica. En palabras de Yalom (17), este no es lugar para confrontaciones, para la cr&iacute;tica o para la expresi&oacute;n o examen de la ira.</FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">A veces las defensas caracterol&oacute;gicas de algunos pacientes son muy hirientes para los miembros del grupo. Hay ocasiones en las que el terapeuta tiene que posicionarse ante determinados pacientes. Algunos con rasgos antisociales o marcada-mente narcisistas tienen poca probabilidad de beneficiarse del contexto grupal y sin embargo existe un alto riesgo de que "destruyan" la capacidad terap&eacute;utica del grupo provocando un intenso sentimiento de inseguridad. Una de las tareas del terapeuta consiste en tener una actitud de protecci&oacute;n hacia el grupo y sus miembros.</FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">La disminuci&oacute;n de la angustia tiene lugar a medida que los pacientes van conociendo y comprendiendo el lugar en el que est&aacute;n, hablando sobre aspectos tan inusuales en la vida cotidiana como las contenciones, expresando poco a poco toda clase de sentimientos asociados a este espacio y a este momento de sus vidas. Sin embargo, a muchos pacientes les cuesta realizar este proceso por s&iacute; mismos. Podemos observarlo con frecuencia en pacientes que reaccionan ante la angustia o incomodidad march&aacute;ndose del grupo. Cuando un paciente se levanta para marcharse, paramos el grupo para preguntar por qu&eacute; se quiere ir o si hay alguna cosa que le est&eacute; haciendo sentir mal, con el fin de que pueda expresar con palabras su acci&oacute;n de marcharse y facilitar que permanezca dentro del grupo si su angustia no es muy intensa. Hay veces que el paciente que se est&aacute; yendo no responde y es necesario acercarse a &eacute;l para llamar su atenci&oacute;n y que pueda verbalizar por qu&eacute; se marcha. El paciente a veces decide quedarse despu&eacute;s de verbalizarlo y de que sus opiniones sean tenidas en cuenta (puesto que se&ntilde;alan aspectos del proceso grupal que no estaban apareciendo previamente). Supone por tanto un beneficio para el paciente (aprendizaje de una estrategia de afrontamiento distinta a la evitaci&oacute;n) y para el grupo (material emergente).</FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">Cuando un paciente no ha podido expresar su malestar y se marcha del grupo, es muy positivo poder hablar con &eacute;l unos minutos al terminar la sesi&oacute;n. Ya fuera de la situaci&oacute;n ansi&oacute;gena, el paciente suele expresar al terapeuta las razones de su salida del grupo, con lo que se cierra de alguna manera el proceso y el paciente siente que puede volver al d&iacute;a siguiente.</FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">Es tambi&eacute;n tarea del terapeuta procurar que todos los pacientes puedan hablar en la sesi&oacute;n. Hay situaciones en que es casi imprescindible que todos los pacientes puedan hablar. Es muy importante que los miembros del grupo puedan tener un espacio para expresar c&oacute;mo se han sentido ante situaciones en que ha ocurrido o se ha dicho algo muy impactante, con el objetivo no s&oacute;lo del mero desahogo sino tambi&eacute;n de la posibilidad de poder trabajarlo dentro del grupo.</FONT></P>     <P>&nbsp;</P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="3"><B>Fomentar la parte sana y los recursos personales de cada paciente</B></FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">Es tarea del terapeuta reforzar las fortalezas internas y los peque&ntilde;os cambios que va realizando o viviendo cada paciente. Esto incluye recoger los esfuerzos de mantener el grupo o cooperar como algo muy valioso de la persona. Por ejemplo, ya hemos mencionado la importancia de permitir que sean los propios pacientes los que construyan el grupo y sientan la responsabilidad de hacerlo para su propio inter&eacute;s. Por ejemplo, en una ocasi&oacute;n en la que hab&iacute;a diversidad de opiniones en cuanto al tema en el que centrarse en la sesi&oacute;n, un paciente propuso que se hiciera una votaci&oacute;n. Esta idea fue recogida por el terapeuta y calificada como una gran aportaci&oacute;n al grupo, de tal manera que la tarea de tener que organizarse fue lo significativo de la sesi&oacute;n y no tanto el tema concreto del que pod&iacute;an haber hablado. A partir de la idea de votar, surgi&oacute; la cuesti&oacute;n de si estaban dispuestos todos a respetar lo que saliera en la votaci&oacute;n; posteriormente, si se pod&iacute;an votar varios temas; y una vez terminada la votaci&oacute;n y la puesta en pr&aacute;ctica de lo votado, algunos pacientes se&ntilde;alan las trasgresiones de lo consensuado ("hab&iacute;amos quedado en no hablar de drogas y al final se ha hablado de drogas"). En este contexto, los pacientes estaban sacando y aprendiendo habilidades de relaci&oacute;n, cooperaci&oacute;n y negociaci&oacute;n, tan necesarias en la vida cotidiana.</FONT></P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">Hay ocasiones en que los pacientes no se ven con esa capacidad. A veces es real, pero otras veces no. Esto se observa cuando ante situaciones de mayor desorganizaci&oacute;n grupal los pacientes culpan al l&iacute;der por no conseguir que los pacientes hablen en turnos de palabra. La realidad es que el l&iacute;der no podr&aacute; obligar a los pacientes a escucharse unos a otros y a no interrumpirse, por mucho que quiera y proponga actividades estructuradas, si no hay una autorregulaci&oacute;n grupal deseada por la mayor parte de los miembros. En estas ocasiones, a menudo basta con se&ntilde;alar esta idea para que el grupo se organice, dando muestras de sus capacidades. Al final del grupo, &eacute;stas pueden ser se&ntilde;aladas por el terapeuta.</FONT></P>     <P>&nbsp;</P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="3"><B>Dificultades entre pacientes y entre pacientes y personal</B></FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">Es natural que entre los pacientes haya conflictos. Se trata de que puedan hablar de ello, para que esos sentimientos asociados al conflicto no sean actuados. El terapeuta debe ayudar a que los conflictos sean expresados con palabras.</FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">Los conflictos relacionales traducen al plano social conflictos intraps&iacute;quicos. Por ejemplo, una paciente comienza la sesi&oacute;n expresando mucho enfado porque otro paciente (presente en el grupo) le hab&iacute;a dicho que &eacute;l era dios e iba a hacer que su padre resucitara (el padre hab&iacute;a muerto recientemente, lo que desencaden&oacute; el episodio de man&iacute;a de la paciente), y ella sab&iacute;a que eso no iba a pasar. A partir de este conflicto entre dos personas, se puede trabajar el duelo de la paciente, quien aun siendo consciente de la cualidad delirante del comentario de su compa&ntilde;ero, no pod&iacute;a evitar sentir mucha rabia ante el hecho de que su padre no volver&iacute;a. La funci&oacute;n del terapeuta de grupo aqu&iacute; es centrar la atenci&oacute;n en los sentimientos de esta mujer, y no el supuesto conflicto relacional. De hecho, ellos mismos se dan disculpas el uno al otro, se dan la mano, afirman que no quieren pelear. No es tal el conflicto interpersonal, es s&oacute;lo la se&ntilde;al de que algo le ha tocado internamente a alguien.</FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">En otra sesi&oacute;n, se da un conflicto entre tres pacientes con trastorno bipolar. Una paciente (1.ª) "acusa" de forma despectiva a otra paciente (2.ª) de estar fingiendo su angustia. La 2.ª junto con otro paciente (3.º), tambi&eacute;n bipolar, se sienten muy heridos y se levantan para marcharse. Se les pide que permanezcan y que expresen con palabras lo que sienten. Aunque est&aacute;n hablando de forma tranquila como se les hab&iacute;a pedido, la descalificaci&oacute;n contin&uacute;a, el 3.º insulta a la paciente 1.ª, quien en ese momento se levanta diciendo que se va porque la insultan. A la 2.ª, que segu&iacute;a muy angustiada y que en ning&uacute;n momento utiliz&oacute; la descalificaci&oacute;n sino una explicaci&oacute;n de c&oacute;mo se encontraba, se le ofrece hablar de su experiencia y al grupo entero se le pregunta por sus habilidades de autoprotecci&oacute;n ante comentarios hirientes, que seguramente han sufrido alguna vez fuera de la Unidad. Esta paciente afirma contundente: "Yo no me defiendo", dej&aacute;ndose caer en la silla abatida y llorosa. Realmente, su conducta hab&iacute;a sido de "defensa" al invitarla a quedarse y expresarse con la palabra, por lo que se le devuelve esta observaci&oacute;n y ella reconoci&oacute; que efectivamente en esta ocasi&oacute;n hab&iacute;a sido as&iacute;. La paciente pudo ensayar habilidades que cre&iacute;a no tener. Por otra parte, es importante no olvidar al paciente que finalmente se ha marchado e intentar al terminar el grupo hablar con &eacute;l/ella para valorar su estado y hacer alguna intervenci&oacute;n de cierre.</FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">Otro de los asuntos que aparecen en el grupo son desacuerdos sobre las normas, la insatisfacci&oacute;n por la atenci&oacute;n (o falta de atenci&oacute;n) recibida o las actividades de la unidad. Los desacuerdos sobre las normas son f&aacute;cilmente abordables si se explicitan claramente y se tiene la oportunidad de aclarar los fundamentos de la existencia de la norma. Los pacientes necesitan tener informaci&oacute;n clara, aunque no les vaya a gustar, ya sea sobre las normas o sobre cualquier otra cuesti&oacute;n que les vaya a afectar directamente. Por ejemplo: "S&iacute;, hoy es viernes y tu psiquiatra est&aacute; saliente de una guardia por lo que hoy no te ver&aacute;, y ya tendr&aacute; que ser el lunes". Este tipo de informaci&oacute;n puede provocar una reacci&oacute;n de enfado que es necesario escuchar, aceptar y contener, siendo estas tres las herramientas m&aacute;s importantes de los conductores del grupo.</FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">Hay que tener en cuenta que los sentimientos de los pacientes de no tener el control, de estar a merced de la estructura a veces r&iacute;gida de la Unidad, se expresan usualmente en el grupo a trav&eacute;s de la rebeli&oacute;n, de luchas por dominar, de hostilidad hacia el terapeuta, el hospital y otros miembros del grupo, por lo que el terapeuta deber&aacute; escuchar esos conflictos, se&ntilde;alar que son reacciones normales a la hospitalizaci&oacute;n y reinterpretarlos como se&ntilde;ales de que los pacientes est&aacute;n intentando recuperar el control sobre sus vidas (15).</FONT></P>     <P>&nbsp;</P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="3"><B>Facilitar el establecimiento y el desarrollo de relaciones nutricias y estructurantes entre los miembros del grupo</B></FONT></P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">El formato grupal posibilita las relaciones interpersonales y constituye una oportunidad de relaci&oacute;n para aquellos con tendencia al aislamiento o con falta de iniciativa en el acercamiento a otros. Adem&aacute;s, permite enmarcar esa relaci&oacute;n en un contexto seguro en el que hay normas expl&iacute;citas que protegen a sus miembros, lo cual puede facilitar el contacto. Una vez establecido el contacto inicial la experiencia grupal conducir&aacute; a los miembros del grupo a experimentar situaciones en las que la matriz de interacciones va a requerir de cada individuo que realice tareas cada vez m&aacute;s complejas y realistas. La tarea del terapeuta es identificar y responder a las necesidades de interacci&oacute;n emergentes que precisan afrontar como resultado de la conexi&oacute;n creciente entre sus miembros. Y ese contacto pretende ser reconfortante, lo cual se promueve ayudando a los pacientes irritantes a obtener apoyo del grupo y evitando la confrontaci&oacute;n y el conflicto entre ellos, ya que su estado de vulnerabilidad les dificulta el afrontamiento de los mismos (19).</FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">La forma en que los pacientes se relacionan entre s&iacute; dentro del grupo var&iacute;a mucho dependiendo de factores como su personalidad, su estado psicopatol&oacute;gico, factores extragrupales, y tambi&eacute;n la fase de desarrollo en la que se encuentre el grupo. Una fase de desarrollo se ha definido en la literatura como un periodo de la vida del grupo en el que los miembros muestran un conjunto espec&iacute;fico de conductas sociales hacia los otros que reflejan la preocupaci&oacute;n del grupo sobre un tema o conflicto concreto (24). As&iacute;, los grupos pasan en su desarrollo por diferentes momentos que requieren que sus miembros realicen diferentes tareas psicol&oacute;gicas, de tal manera que la resoluci&oacute;n de las mismas es lo que posibilitar&aacute; el cambio hacia otra fase. En los grupos abiertos, no siempre se dan todas las fases que habitualmente ocurren en los grupos cerrados, y se observan algunas diferencias dentro de cada fase (1).</FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">Los diferentes modelos propuestos sobre el proceso grupal, aunque difieren en el n&uacute;mero de fases, incluyen los siguientes elementos esenciales: una fase de inicio, presentaci&oacute;n, toma de contacto y elaboraci&oacute;n de objetivos comunes, seguida de una fase de "desencanto" y de cuestionamiento de las figuras de autoridad, tras la cual lograr&iacute;an crear un sentimiento de pertenencia y confianza en el grupo y sus posibilidades de ayuda m&aacute;s all&aacute; del l&iacute;der, pero contando con su apoyo. Finalmente, se dar&iacute;a una fase de terminaci&oacute;n en la que tienen que afrontar la separaci&oacute;n.</FONT></P>     <P>&nbsp;</P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="3"><B>Ayudar a los pacientes a entender su situaci&oacute;n actual</B></FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">Es habitual que los pacientes con psicosis digan que no saben por qu&eacute; han ingresado. &Eacute;stos necesitan ser escuchados sin ser confrontados, porque son muchas las situaciones en las que reciben el mensaje de que est&aacute;n mal. Sus inc&oacute;gnitas son recogidas y aceptadas como parte del proceso de cada uno, y se plantea el grupo como lugar donde poder encontrar respuesta a esas preguntas. El ingreso es conceptualizado como un par&eacute;ntesis en sus vidas que llega en un momento determinado y que cumple una funci&oacute;n.</FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">Para cubrir este objetivo, pueden ser &uacute;tiles las t&eacute;cnicas de intervenci&oacute;n en crisis, aplicadas a un paciente concreto si se observa que el grupo entero se va a beneficiar o hablando en t&eacute;rminos gen&eacute;ricos. Estas t&eacute;cnicas se centran en analizar los pasos que han conducido a la crisis, posibles desencadenantes o factores que han podido influir, recursos psicol&oacute;gicos utilizados, vivencias y emociones particulares durante la crisis, y el abordaje de maneras adaptativas de actuar antes y durante la crisis, as&iacute; como formas de prevenir la aparici&oacute;n de la crisis en el futuro. Dentro de este proceso, los pacientes suelen manifestar inquietudes tales como el hecho de haber necesitado ingresar en una Unidad de este tipo o sentimientos asociados al alta.</FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">En ocasiones, pacientes con psicosis hablan abiertamente de su enfermedad y de s&iacute;ntomas espec&iacute;ficos como delirios y alucinaciones. Es una oportunidad para desmontar mitos o aclarar dudas, tambi&eacute;n para aquellos que no los padecen o creen no padecerlos. Por ejemplo, en una sesi&oacute;n, un paciente le dice a otro que acaba de decir que tiene esquizofrenia: "No puedes tener eso: est&aacute;s hablando tan normal". Y m&aacute;s adelante: "¿Sabes leer y escribir?". Pero sobre todo es una oportunidad para que los pacientes puedan elaborarlo. Generalmente provoca mucha angustia en el grupo escuchar las convicciones delirantes de un paciente. Provoca reacciones muy diversas cuyo origen com&uacute;n es el miedo. Es necesario ayudarles a poder asimilar la experiencia de haber perdido o poder perder el contacto con la realidad. La manera en que se puede hacer es ayud&aacute;ndoles a encontrar un sentido al delirio, transmitir la idea de que el delirio puede ser un recurso para estar en el mundo, de la misma manera en que utilizamos la fantas&iacute;a o la imaginaci&oacute;n para adaptarnos a &eacute;l.</FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">En todo caso, el terapeuta debe ser sensible a los procesos de duelo que pueden estar poni&eacute;ndose en marcha, y las diferentes fases del mismo: negaci&oacute;n, expresi&oacute;n emocional y aceptaci&oacute;n. Virginia Lafond (25), en su art&iacute;culo sobre el duelo en la enfermedad mental, subraya las malinterpretaciones que se pueden hacer sobre las emociones expresadas por los pacientes en el proceso sano de aceptaci&oacute;n de la enfermedad mental, tales como considerarlas como "p&eacute;rdida de control" o ser incluidas dentro de un diagn&oacute;stico y un tratamiento, lo cual puede interferir en la expresi&oacute;n constructiva del duelo. El trabajo del terapeuta, afirma, consistir&iacute;a en ayudar a las personas a iniciar el proceso de duelo asociado con su enfermedad mental asumiendo una postura afirmativa, es decir, de reconocimiento del esfuerzo y la lucha de la persona por su propia recuperaci&oacute;n y una postura docente o de reconocimiento de las emociones asociadas a las p&eacute;rdidas (tristeza, miedo, rabia) como proceso sano.</FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">Por &uacute;ltimo, no hay mejor forma de que los pacientes puedan entender su situaci&oacute;n actual como trabajar el aqu&iacute; y ahora de la situaci&oacute;n grupal. Los pacientes llevan al grupo sus angustias y necesidades, y son elaboradas a prop&oacute;sito de las din&aacute;micas grupales, que como hemos visto est&aacute;n influidas por las fases de desarrollo del grupo. Por ejemplo, cuando los pacientes en una sesi&oacute;n en la que predomina una comunicaci&oacute;n ca&oacute;tica, son capaces de hablar de ese caos, comprenderlo y permanecer en el grupo a pesar de todo, est&aacute;n tambi&eacute;n d&aacute;ndole un sentido y afrontando la desorganizaci&oacute;n interna.</FONT></P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>&nbsp;</P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="3"><B>Abordar cuestiones m&aacute;s profundas</B></FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">Dada la continua rotaci&oacute;n de pacientes, raramente se dan las condiciones para un trabajo m&aacute;s profundo. Pero a veces ocurre. El grupo que en un momento determinado se forma por los miembros que acuden a las sesiones, est&aacute; incluido dentro de un sistema que incluye al grupo de todos los pacientes ingresados en la Unidad. Fuera de las sesiones, el proceso grupal contin&uacute;a, modific&aacute;ndose seg&uacute;n nuevos elementos del sistema al cual pertenece, lo cual se ver&aacute; reflejado a su vez en las siguientes sesiones de grupo. Es un proceso din&aacute;mico que se da m&aacute;s all&aacute; del grupo de terapia, por lo que muchas veces es posible observar que de hecho existe una cohesi&oacute;n grupal que ha surgido espont&aacute;neamente, junto con la influencia del trabajo de los profesionales para favorecer, o no obstaculizar, ese clima terap&eacute;utico. En todo caso, se da gracias a que existe una interacci&oacute;n continua fuera de las sesiones.</FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">El abordaje de cuestiones m&aacute;s profundas se ve facilitado si el terapeuta dispone de informaci&oacute;n previa sobre los conflictos b&aacute;sicos de los pacientes, ya sea de primera mano o a trav&eacute;s de coordinaciones con el profesional de referencia que pudieran estar trabajando a esos niveles con el paciente. En una ocasi&oacute;n, el terapeuta del grupo tuvo una sesi&oacute;n individual con un paciente realizada a petici&oacute;n de su psiquiatra con el objetivo de valorar y preparar al paciente para un abordaje psicol&oacute;gico de sus s&iacute;ntomas positivos en el contexto de la atenci&oacute;n ambulatoria. El paciente presentaba un delirio erotoman&iacute;aco, del cual a veces dudaba. En esa sesi&oacute;n individual, que dur&oacute; aproximadamente una hora, el paciente conect&oacute; de lleno con sentimientos de soledad, llorando verbalizaba lo solo que estaba en la vida, y preguntaba de forma desesperada "¿qu&eacute; puedo hacer, dime, qu&eacute; puedo hacer?", a lo que se le respondi&oacute;: "Ahora est&aacute;s haciendo mucho; has podido confiar en m&iacute; y abrirte y decirme todo esto que est&aacute;s sintiendo y ahora mismo no est&aacute;s solo, yo estoy contigo aqu&iacute; acompa&ntilde;&aacute;ndote". Al final de la entrevista sali&oacute; reconfortado, aliviado, pero al d&iacute;a siguiente reapareci&oacute; la irritabilidad, su convicci&oacute;n delirante y su actitud habitual de "no necesito a nadie" y "no pienso ir a un psic&oacute;logo, no necesito eso". El paciente hab&iacute;a tenido la experiencia de una situaci&oacute;n de intimidad, que produjo un fuerte miedo inconsciente y volvi&oacute; a instaurar sus defensas habituales (incluida su convicci&oacute;n delirante).</FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">Unos d&iacute;as despu&eacute;s, pregunt&oacute; en el grupo ¿para qu&eacute; sirve un psic&oacute;logo?, con lo que se produce un debate en el que el paciente niega sistem&aacute;ticamente que hablar con un psic&oacute;logo (u otro profesional) le pueda ayudar. Dado que el terapeuta conoc&iacute;a la capacidad del paciente de poder conectar con sus sentimientos m&aacute;s profundos, y trabajando sobre lo que ocurr&iacute;a en el aqu&iacute; y ahora, el paciente pudo reconocer que hablar en el grupo le desahogaba y pudo experimentar una sensaci&oacute;n de calma al ser escuchado y tenido en cuenta, as&iacute; como recordar antiguas amistades que hab&iacute;a abandonado sin saber por qu&eacute;.</FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">El trabajo siguiente con este paciente consistir&iacute;a en ayudarle a asociar sus delirios con sus necesidades b&aacute;sicas, para entender la funci&oacute;n de los mismos y darle un sentido coherente con su historia y su forma de sentirse y estar en el mundo, que le pueda ayudar a abandonar viejas defensas en favor de formas de entenderse a s&iacute; mismo y de relacionarse m&aacute;s satisfactorias y por tanto a disponer de un nuevo marco de referencia para experimentar esos sentimientos extremadamente angustiantes origen de descompensaciones. Este trabajo suele exceder las posibilidades del grupo de la Unidad, pero quedan asentadas las bases para que otro profesional pueda continuar con esta labor de forma ambulatoria</FONT></P>     <P>&nbsp;</P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="3"><B>Superaci&oacute;n de obst&aacute;culos para el cumplimiento de los objetivos anteriores</B></FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">Es importante mencionar que un grupo de estas caracter&iacute;sticas plantea muchos retos a los profesionales implicados. Participar en un proceso grupal es una experiencia muy potente que lleva a cuestionarse y replantearse muchos aspectos. Como advierte Yalom (17), conducir un grupo produce ansiedad, y un grupo de psic&oacute;ticos es en particular intr&iacute;nsecamente productora de ansiedad. El terapeuta est&aacute; expuesto a muchas y poderosas, y a menudo, primitivas emociones. El trabajo es lento, a menudo no reconocido y generalmente desconcertante. Los terapeutas est&aacute;n desprotegidos en el sentido de que su trabajo es plenamente visible para un gran n&uacute;mero de personas.</FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">Es prioritario que el terapeuta sea consciente de esta ansiedad, y vaya identificando la fuente de la misma y encontrando soluciones, ya que un terapeuta que est&aacute; extremadamente ansioso no transmitir&aacute; la sensaci&oacute;n de seguridad y contenci&oacute;n que necesitan los pacientes en este contexto. Hay algunas sensaciones t&iacute;picas en el proceso que el terapeuta y otros profesionales implicados en el grupo tendr&aacute;n que superar:</FONT></P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">&#150;El grupo muchas veces est&aacute; desorganizado, inquieto, ca&oacute;tico. Como afirma Beeber (16), el terapeuta debe saber que este estado regresivo del grupo es predecible y no un defecto. En efecto, es algo que ocurre con frecuencia en los grupos de pacientes ingresados y que el terapeuta debe aceptar, aprender a estar en este caos sin dejarse arrastrar por &eacute;l y sin entrar en pasividad.</FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">&#150;Es frecuente la sensaci&oacute;n de que no tiene sentido el grupo, de que esas sesiones no sirven para nada. Las sesiones son un espejo en el cual se refleja c&oacute;mo est&aacute;n los pacientes, y no hay que olvidar que est&aacute;n en una situaci&oacute;n muy cr&iacute;tica. Los cambios se dan, pero los pacientes necesitan tiempo y una mezcla de ingredientes que dista mucho de poder ser controlada. Peque&ntilde;os detalles en el grupo pueden suponer una experiencia muy significativa para ellos. La forma de valorar el grupo requiere utilizar criterios basados en la atenci&oacute;n a los procesos, y no a los contenidos, para lo cual se necesita entrenamiento.</FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">&#150;Lo que ocurra en la sesi&oacute;n de grupo depender&aacute; de c&oacute;mo se halle en ese momento preciso y su desarrollo depender&aacute; de las necesidades que sean planteadas consciente o inconscientemente por sus miembros, por lo que hay un alto grado de imprevisibilidad. Es preciso acudir con actitud de observador, sin prejuicios, sin ideas preconcebidas sobre c&oacute;mo "tiene que" salir el grupo o sobre el material que "tiene que" ser abordado en el mismo. Las expectativas previas son siempre frustrantes y generadoras de ansiedad.&#150;Por otra parte, se puede caer en el extremo opuesto: no sentirse responsable de nada de lo que ocurra all&iacute; y ser pasivo por no saber qu&eacute; hacer. Si uno no sabe qu&eacute; hacer, &iexcl;es una cuesti&oacute;n muy interesante para supervisar!</FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">&#150;El terapeuta puede sentir una gran variedad de miedos bien como parte de su historia emocional que se moviliza en el grupo, o como parte de una identificaci&oacute;n proyectiva con la experiencia emocional de los miembros. Mart&iacute;nez (14) se&ntilde;ala, en relaci&oacute;n a situaciones paranoides y violentas entre subgrupos, el miedo a la agresi&oacute;n dentro del grupo, el temor a ser criticado por alguna de las partes en litigio o el miedo a perder el liderazgo.</FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">Hay otras dificultades derivadas de la t&eacute;cnica. El terapeuta tiene que atender a muchos elementos a la vez y extraer de ellos lo relevante y significativo. Supone dirigir la atenci&oacute;n hacia los procesos, no s&oacute;lo de cada individuo dentro del grupo sino tambi&eacute;n en el nivel grupal. Hay que tener en cuenta que los contenidos pueden ser infinitos (pensemos en la cantidad de cosas que se puede hablar en un grupo) y es f&aacute;cil perderse en ellos. Por ejemplo, una persona puede estar hablando de la comida y otro de algo que le pas&oacute; hace a&ntilde;os y estar hablando de lo mismo en t&eacute;rminos de "proceso", a un nivel diferente de comunicaci&oacute;n (por ejemplo, la necesidad de ser escuchado). Las intervenciones del terapeuta deben conciliar las necesidades de la mayor&iacute;a de los miembros del grupo, y eso requiere una observaci&oacute;n muy fina.</FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">Resulta &uacute;til valorar lo que dicen los pacientes y aceptar la parte de realidad en que se pueden basar las manifestaciones. Por ejemplo, antes se ha mencionado que una manera de no poner en marcha algunas habilidades relacionales es responsabilizar al l&iacute;der de lo que est&aacute; pasando. Es un ejercicio de honestidad valorar si realmente el l&iacute;der (o la infraestructura hospitalaria) puede hacer algo m&aacute;s o hacer algo diferente para facilitar que esa din&aacute;mica se transforme o que efectivamente pongan esas habilidades en marcha.</FONT></P>     <P>&nbsp;</P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="3"><B>Conclusi&oacute;n</B></FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">La psicoterapia de grupo en las unidades de agudos supone un espacio que posibilita el abordaje de aspectos muy importantes para los pacientes ingresados, tales como las ansiedades derivadas de la hospitalizaci&oacute;n y las derivadas de su situaci&oacute;n de crisis. En los p&aacute;rrafos anteriores se ha presentado una experiencia grupal cuyo objetivo fundamental es ayudar al paciente a recuperar su funcionamiento psicosocial, a trav&eacute;s de la psicoterapia de apoyo, sin excluir la posibilidad de abordajes que impliquen profundizar en la psicodinamia de la persona cuando sea posible. Ser contenidos y acogidos, expresarse, seguir poniendo en marcha sus recursos, entender su situaci&oacute;n actual y favorecer un clima donde se puedan resolver conflictos interpersonales son algunos de los objetivos espec&iacute;ficos del grupo.</FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">Muchos han sido los temas relevantes que los pacientes llevaban al grupo y pudieron recibir all&iacute; una respuesta. Los pacientes tienen una necesidad grande de hablar y expresarse, y de ser aceptados y tenidos en cuenta en una situaci&oacute;n en la que est&aacute;n tan despojados de su capacidad de autodirecci&oacute;n. Comunicar sus estados es una descarga de la angustia imprescindible y la base sobre la cual reconstruirse. Estos son algunos de sus factores terap&eacute;uticos, pero hay algunos m&aacute;s; Yalom (27) describi&oacute; algunos factores terap&eacute;uticos de los grupos que sin duda se han encontrado en nuestra experiencia grupal y que hemos ido describiendo: implantar la esperanza; universalidad; impartir informaci&oacute;n; altruismo; desarrollo de t&eacute;cnicas de socializaci&oacute;n; cohesi&oacute;n de grupo.</FONT></P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">Y todo esto es posible gracias a la colaboraci&oacute;n entre los profesionales de la Unidad, la disposici&oacute;n a emplear la energ&iacute;a en el grupo y a seguir aprendiendo de la experiencia, a trav&eacute;s de la continua formaci&oacute;n, supervisi&oacute;n y entrenamiento.</FONT></P>     <P>&nbsp;</P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="3"><B>Bibliografía</B></FONT></P>     <!-- ref --><P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">(1) BRABENDER, V., "Time-limited Inpatient Group Therapy: a Developmental Model", <I>Int. J. Group. Psychother.</I>, 1985, 35 (3), pp. 373-390.</FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4660672&pid=S0211-5735200900010000500001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">(2) YALOM, I. D., <I>Impatient Group Psychotherapy</I>, Nueva York, Basic Books, 1983.</FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4660673&pid=S0211-5735200900010000500002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">(3) JANSSEN, P., <I>Psychoanalytic Therapy in the Hospital Setting (Internacional Library of Group Psychotherapy and Group Process)</I>, Londres, Routledge, 1994.</FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4660674&pid=S0211-5735200900010000500003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">(4) BRABENDER, V.; FALLON, A., <I>Models of Inpatient Group Psychotherapy</I>, Washington D. C., American Psychological Association, 1993.</FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4660675&pid=S0211-5735200900010000500004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">(5) GALLETERO, J. M., y otros, "La psicoterapia de grupo en unidades de hospitalizaci&oacute;n psiqui&aacute;trica de agudos", <I>Avances en Salud Mental Relacional</I>, 2002, 1, 2. Disponible en:  <a target="_blank" href="http://www.bibliopsiquis.com/asmr/0102/0102lpd.htm">http://www.bibliopsiquis.com/asmr/0102/0102lpd.htm</a> (visitado 24/04/08).</FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4660676&pid=S0211-5735200900010000500005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">(6) OLDHAM, J. M.; RUSSAKOFF, M., <I>Dynamic Therapy in Brief Hospitalization</I>, Northvale, Nueva Jersey, Aronson, 1987.</FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4660677&pid=S0211-5735200900010000500006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">(7) KIBEL, H. D., "Diversity in the Practice of Inpatient Group Psychotherapy in North America", <I>Group Analysis</I>, 1992, 1, 25 (2), pp. 225-239.</FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4660678&pid=S0211-5735200900010000500007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">(8) POWELL, J. E., "Group Psychotherapy for a Heterogeneous Short-Term Inpatient Population", <I>Small Group Research</I>, 1989, 1, 20 (2), pp. 243-258.</FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4660679&pid=S0211-5735200900010000500008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">(9) FARKAS-CAMERON, M. M., "Inpatient Group Therapy in a Managed Health Care Environment: Application to Clinical Nursing Practice", <I>J. Am. Psychiatr. Nurses Assoc.</I>, 1998, 4, 5, pp. 145-152.</FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4660680&pid=S0211-5735200900010000500009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">(10) GAURON, E. G., "Inpatient Group Psychotherapy", <I>Am. J. Psychiatry</I>, 1984, 141, pp. 1.298-1.299.</FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4660681&pid=S0211-5735200900010000500010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">(11) AGAZARIAN, Y. M., <I>A Systems-Centered Approach to Inpatient Group Psychotherapy</I>, Londres, Jessica Kingsley Publishers, 2001.</FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4660682&pid=S0211-5735200900010000500011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">(12) CLUNIE, F. S., "In-patient Group Psychotherapy: a Survey of Staff and Patients", <I>Psychiatr. Bull., </I> 1997, 21, pp. 13-15.</FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4660683&pid=S0211-5735200900010000500012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">(13) RICE, C. A.; RUTAN, J. S., <I>Inpatient Group Psychotherapy: A Psychodynamic Perspective</I>, Nueva York, Macmillan, 1987.</FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4660684&pid=S0211-5735200900010000500013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">(14) MART&Iacute;NEZ, J. M., "El miedo, las proyecciones paranoides y la violencia en los grupos de pacientes en crisis", <I>Bolet&iacute;n de la Sociedad Espa&ntilde;ola de Psicoterapia y T&eacute;cnicas de Grupo</I>, 2001, IV, 19, pp. 89-102.</FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4660685&pid=S0211-5735200900010000500014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">(15) AROIAN, K.; PRATER, M., "Transition Entry Groups: Easing New Patients'Adjustment to Psychiatric Hospitalization", <I>Hosp. Community Psychiatr.</I>, 1988, 39, 3, pp. 312-313.</FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4660686&pid=S0211-5735200900010000500015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">(16) BEEBER, A. R., "A Systems Model of Short-term Open-ended Group Therapy", <I>Hosp. Community Psychiatr.</I>, 1988, 39, pp. 537-542.</FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4660687&pid=S0211-5735200900010000500016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">(17) YALOM, I. D., <I>Psicoterapia existencial y terapia de grupo</I>, Barcelona, Paid&oacute;s, 2000.</FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4660688&pid=S0211-5735200900010000500017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">(18) LESZCZ, M., "Impatient Groups", <I>Ann. Rev. Psychiatry, </I> 1986, 5, p. 729.</FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4660689&pid=S0211-5735200900010000500018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">(19) VINOGRADOV, S.; YALOM, I. D., "Terapia de grupo" en HALES, R. E.; YUDOFSKY, S. C.; TALBOTT, J. A., <I>Tratado de psiquiatr&iacute;a</I>, Washington, American Psychiatric Press, 1988.</FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4660690&pid=S0211-5735200900010000500019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">(20) KIBEL, H. D., "A Conceptual Model for Short-Term Inpatient Group Psychotherapy", <I>Am. J. Psychiatry, </I> 1981, 138, pp. 74-80.</FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4660691&pid=S0211-5735200900010000500020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">(21) MART&Iacute;NEZ, J. M., y otros, "Grupos terap&eacute;uticos en unidades de hospitalizaci&oacute;n de corta estancia", <I>Bolet&iacute;n de la Sociedad Espa&ntilde;ola de Psicoterapia y T&eacute;cnicas de Grupo, </I> 1997, IV, 11, pp. 139-148.</FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4660692&pid=S0211-5735200900010000500021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">(22) KAPLAN, H. I.; SADOCK, B. J., <I>Sinopsis de psiquiatr&iacute;a, </I> Madrid, M&eacute;dica Panamericana, 1999.</FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4660693&pid=S0211-5735200900010000500022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">(23) BERNE, E., <I>Juegos en que participamos. Psicolog&iacute;a de las relaciones humanas</I>, M&eacute;xico, Diana, 1964.</FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4660694&pid=S0211-5735200900010000500023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">(24) BRABENDER, V., "A Closed Model of Short-Term Inpatient Group Psychotherapy", <I>Hosp. Community Psychiatr.</I>, 1988, 39, pp. 542-545.</FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4660695&pid=S0211-5735200900010000500024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">(25) LAFOND, V., "La aflicci&oacute;n de la enfermedad mental: contexto para la terapia cognitiva de la esquizofrenia", en PERRIS, C.; MCGORRY, P. D. (eds.), <I>Psicoterapia cognitiva para los trastornos psic&oacute;ticos y de personalidad. Manual te&oacute;rico pr&aacute;ctico</I>, Bilbao, DDB, 2004.</FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4660696&pid=S0211-5735200900010000500025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">(26) BERNE, E., <I>Introducci&oacute;n al tratamiento de grupo, </I> Barcelona, Grijalbo, 1983.</FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4660697&pid=S0211-5735200900010000500026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">(27) YALOM, I. D., <I>Teor&iacute;a y pr&aacute;ctica de la psicoterapia de grupo</I>, M&eacute;xico, FCE, 1986.</FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4660698&pid=S0211-5735200900010000500027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><P>&nbsp;</P>     <P>&nbsp;</P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2"><a href="#top"><img border="0" src="/img/revistas/neuropsiq/v29n1/seta.gif" width="15" height="17"></a><B><a name="back"></a>Dirección para correspondencia:</B>    <BR> Beatriz Mart&iacute;n Cabrero.     <BR> Ctra Manacor km. 4. 07198 Palma de Mallorca.    <BR> Tlf. 629714084. </FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">Fecha de recepci&oacute;n: 9.07.2008 (aceptado el 10.08.2008).</FONT></P>       ]]></body><back>
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