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</front><body><![CDATA[ <P align="right"><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2"><B>SALUD MENTAL Y CULTURA</B></FONT></P>     <P>&nbsp;</P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="4"><B>Entrevista con Michel Foucault</B></FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="4"><B>Interview with Michel Foucault</B></FONT></P>     <P>&nbsp;</P>     <P>&nbsp;</P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2"><B>Trascripci&oacute;n de F. Colina y M. Jal&oacute;n</B></FONT></P>     <P>&nbsp;</P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">Va a cumplirse un cuarto de siglo desde que se produjo la muerte de Michel Foucault (1926-1984). En la secci&oacute;n de libros se hace un balance, sobre todo, de los &uacute;ltimos seminarios del pensador franc&eacute;s y tambi&eacute;n de la culminaci&oacute;n de su <I>Historia de la sexualidad</I>, en la que iba perfilando adem&aacute;s nuevos proyectos. Como complemento documental de gran inter&eacute;s &#150;por ser un resumen de su obra y por abrirse a nuevas perspectivas&#150;se reproduce aqu&iacute; una entrevista televisada con &eacute;l y desconocida, pues no fue incluida en los gruesos tomos, definitivos, de sus <I>Dits et &eacute;crits</I>, publicados en 1994.</FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">Fue realizada el 7 de mayo de 1981, con ocasi&oacute;n de unas conferencias de Foucault en Lovaina dirigidas a estudiantes y profesores de Derecho y Criminolog&iacute;a. El t&iacute;tulo era: "Hacer el mal, decir la verdad: sobre las funciones de la confesi&oacute;n en la Justicia". El entrevistador fue Andr&eacute; Berten, profesor de la Universidad Cat&oacute;lica de Lovaina, cuyas preguntas han sido muy simplificadas; no sucede as&iacute; con las respuestas de Foucault que se mantienen en su integridad, en la medida en que lo hace posible una formulaci&oacute;n oral.</FONT></P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2"><I>Usted ha escrito desde 1961 obras conocidas como la</I> Historia de la locura, El nacimiento de la cl&iacute;nica, Las palabras y las cosas, La arqueolog&iacute;a del saber, El orden del discurso <I>o tambi&eacute;n</I> Vigilar y castigar. <I>Ahora est&aacute; concluyendo la</I> Historia de la sexualidad. <I>Todas ellas han suscitado muchos debates, a menudo apasionados. Querr&iacute;a conocer el hilo conductor de su reflexi&oacute;n, por qu&eacute; se ha interesado sucesivamente por la historia de la psiquiatr&iacute;a o la historia de la medicina, por la prisi&oacute;n, la sexualidad o el Derecho.</I></FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">Es una pregunta dif&iacute;cil la que me formula, porque el hilo conductor s&oacute;lo se conoce al final de lo que uno ha escrito, incluso cuando ha dejado de escribir. No me considero en absoluto un escritor ni tampoco un profeta: en realidad, s&oacute;lo trabajo. Es verdad que a menudo investigo como respuesta a peticiones externas o a coyunturas diversas, pero nunca tengo la intenci&oacute;n de buscar una determinada ley en mi trabajo. Si existe coherencia en lo que hago proviene &eacute;sta, creo, m&aacute;s de una situaci&oacute;n que nos concierne a todos, a algo en lo que nos sentimos presos, que del hecho de poseer una intuici&oacute;n fundamental o desarrollar un pensamiento sistem&aacute;tico.</FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">Me parece que la filosof&iacute;a moderna, acaso desde que Kant se plante&oacute; la pregunta <I>Was ist Aufkl&auml;rung?, </I> intent&oacute; responder al "¿qu&eacute; es la actualidad?", es decir, trat&oacute; de interrogarse sobre qu&eacute; es el presente. Con ello, el pensamiento adquiere una dimensi&oacute;n o se propone un objetivo que no exist&iacute;a anteriormente. Empieza a cuestionar-se sobre qui&eacute;nes somos, qu&eacute; es nuestro presente y qu&eacute; supone el hoy en d&iacute;a. Era una interrogante que no ten&iacute;a sentido todav&iacute;a para Descartes, pero que comienza a tenerla para Kant, cuando se pregunt&oacute; sobre la Ilustraci&oacute;n, y que se convierte despu&eacute;s en la pregunta principal de Hegel, o tambi&eacute;n, en esencia, la de Nietzsche. Creo que la filosof&iacute;a &#150;aparte de otras funciones diferentes que debe y puede tener&#150;, posee tambi&eacute;n &eacute;sta de cuestionarse sobre nuestra actualidad y la situaci&oacute;n presente. He hecho m&iacute;as estas preguntas, y en ese sentido soy kantiano, hegeliano o nietzscheano.</FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">Dir&eacute; dos palabras sobre nuestra vida intelectual; tras la Segunda Guerra, en los a&ntilde;os cincuenta de la Europa Occidental, se dispon&iacute;a, por una parte, de una perspectiva anal&iacute;tica muy inspirada por la fenomenolog&iacute;a; era dominante no en un sentido peyorativo, pues no hab&iacute;a ning&uacute;n despotismo o dictadura por su parte, pero s&iacute; creaba un estilo, al menos en Francia y en otros lugares. Un estilo que reivindicaba como meta fundamental el an&aacute;lisis de lo concreto. Sin embargo, uno pod&iacute;a sentirse algo insatisfecho porque lo <I>concreto</I> que reclamaba la fenomenolog&iacute;a no dejaba de ser una concreci&oacute;n algo acad&eacute;mica y universitaria. Describ&iacute;a ciertos objetos privilegiados, como pod&iacute;an ser la percepci&oacute;n de un &aacute;rbol o lo que fuese a trav&eacute;s de una ventana desde mi despacho, y ven&iacute;an predeterminados por la tradici&oacute;n filos&oacute;fico-universitaria. Quiz&aacute; merec&iacute;a la pena superarla. El otro pensamiento importante de la &eacute;poca era el marxismo. En este caso se propon&iacute;an an&aacute;lisis hist&oacute;ricos en determinados terrenos, bien analizando los conceptos de Marx, lo que era interesante, bien estudiando los saberes hist&oacute;ricos con los que esos conceptos deb&iacute;an relacionarse o donde ser&iacute;an operatorios; en cambio, la historia marxista de lo concreto no estaba bien trabajada entre nosotros. Hab&iacute;a una tercera corriente, muy especialmente desarrollada en Francia: era una historia de las ciencias (la de Bachelard, Canguilhem o, antes, Cavaill&egrave;s), que se planteaba si puede haber una historicidad de la raz&oacute;n y, por lo tanto, si cabe hacer una historia de la verdad.</FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">Creo haberme situado en el cruce de estos diferentes problemas y corrientes. Pero en cuanto a la fenomenolog&iacute;a, en vez de hacer la descripci&oacute;n un poco interiorizada de la experiencia vivida, me preocup&eacute; m&aacute;s de hacer el an&aacute;lisis de ciertas experiencias colectivas, sociales. As&iacute;, me parec&iacute;a interesante valorar la conciencia de alguien que est&aacute; loco; pero no exist&iacute;a un an&aacute;lisis de la estructuraci&oacute;n cultural ni social de la experiencia de la locura, y ello me condujo a plantearme un problema hist&oacute;rico. Me propuse estudiar las articulaciones del campo social en la historia de la locura, cu&aacute;l era el conjunto de las experiencias institucionales y de pr&aacute;cticas, hist&oacute;ricamente precisadas, en esta circunstancia; para las cuales, por cierto, los an&aacute;lisis marxistas parec&iacute;an mal ajustados, como son los trajes de confecci&oacute;n.</FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">Con el an&aacute;lisis de los problemas hist&oacute;rico-sociales, me plante&eacute; el problema de c&oacute;mo se pod&iacute;a hacer la historia del saber, de los agentes del conocimiento y de los objetos nuevos de conocimiento, presentados como objetos que se <I>quiere</I> conocer. As&iacute; me cuestion&eacute; acerca de si hay o no una experiencia de la locura caracter&iacute;stica de un tipo de sociedad como la nuestra; sobre c&oacute;mo ha emergido o se ha constituido esta experiencia del desvar&iacute;o, y sobre ese modo de constituirse como objeto de saber para una Medicina que se presentaba como experimental. En suma, estudi&eacute; a trav&eacute;s de qu&eacute; transformaciones hist&oacute;ricas y qu&eacute; modificaciones institucionales se constitu&iacute;a una experiencia de la sinraz&oacute;n en la que participaban a la vez el polo subjetivo de la experiencia de la locura y el polo objetivo de la enfermedad mental. Este ser&iacute;a, no desde luego mi itinerario, pero s&iacute; mi punto de partida.</FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">Cabr&iacute;a a&ntilde;adir una cuarta corriente en ese caminar (o en ese pisotear), y es que trabaj&eacute; tambi&eacute;n con textos m&aacute;s literarios, menos integrados en la tradici&oacute;n filos&oacute;fica. Me refiero a escritores como Blanchot, como Artaud o como Bataille, muy importantes para los lectores de mi generaci&oacute;n, que abordaban la cuesti&oacute;n de las experiencias l&iacute;mites. &Eacute;stas son formas de la experiencia que &#150;en lugar de considerarse centrales y ser positivamente valorizadas por nuestra sociedad&#150;, definen en &uacute;ltima instancia las fronteras de lo que puede estimarse como aceptable. En esencia, la <I>Historia de la locura</I> viene a ser una interrogaci&oacute;n sobre nuestros sistemas de raz&oacute;n. Paralelamente, <I>El nacimiento de la cl&iacute;nica</I> considera la relaci&oacute;n entre el pensamiento m&eacute;dico y el saber de la enfermedad o la vida en relaci&oacute;n con el saber que supone la muerte y la integraci&oacute;n de &eacute;sta en el conocimiento, como un asunto extremo. Por lo mismo, con ese &aacute;ngulo me he interrogado sobre la ley y el crimen como punto de ruptura respecto al sistema. Y es que el universo del crimen sirve para medir qu&eacute; significa la ley; y de hecho el estudio de la prisi&oacute;n nos permite conocer el sistema penal mejor que el estudio desde el interior del criminal.</FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2"><I>La filosof&iacute;a como una especial actividad le permite situarnos mejor en la sociedad. Hay una percepci&oacute;n suya de la realidad que nos interesa en particular: las t&eacute;cnicas de internamiento, de control. ¿El hecho de que el individuo se haya visto progresivamente controlado es determinante para comprender la modernidad?</I></FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">No es un problema que me planteara como punto de partida; s&oacute;lo apareci&oacute; tras estudiar el funcionamiento de la psiquiatr&iacute;a y del sistema penal. Todos los mecanismos de encierro, de exclusi&oacute;n, de control, de vigilancia individuales me parec&iacute;an muy importantes, aunque quiz&aacute; los abord&eacute; inicialmente de un modo que podr&iacute;amos denominar un poco <I>salvaje</I>. Luego, creo que me interrogu&eacute; mejor sobre estas cuestiones, al ver su importancia.</FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">Y es que me parece que la mayor parte de los an&aacute;lisis, tanto filos&oacute;ficos como pol&iacute;ticos, incluidos los marxistas, han marginado relativamente la cuesti&oacute;n del poder, o al menos lo han simplificado. Bien lo trataban como fundamento jur&iacute;dico o pol&iacute;tico, esto es, como su legitimaci&oacute;n, bien defin&iacute;an el poder como una funci&oacute;n de mera conservaci&oacute;n y multiplicaci&oacute;n de las relaciones de producci&oacute;n. Es decir, que o se trataba de la cuesti&oacute;n filos&oacute;fica del <I>fundamento</I> o del an&aacute;lisis hist&oacute;rico de la <I>superestructura</I>. Esto resultaba insuficiente por una serie de razones. Las relaciones de poder, al menos en los dominios concretos que he analizado, me parecen m&aacute;s implantadas que en el simple plano de las superestructuras. Adem&aacute;s, la cuesti&oacute;n est&aacute; bien planteada, creo, ya que el poder no funciona a partir de su fundamento.</FONT></P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">Me interesaba entonces abordar c&oacute;mo el poder funciona de manera efectiva. Cuando digo "poder" no me propongo identificar una instancia, visible o no, que poco importa, como una especie de potencia que difundir&iacute;a su efecto nocivo a trav&eacute;s del cuerpo social y que extender&iacute;a de modo fatal su red, progresivamente tupida, hasta estrangular a la sociedad y al individuo. No se trata de eso. El poder no es una cosa, el poder significa <I>relaciones</I>. Relaciones entre los individuos de tal manera que uno puede determinar voluntariamente la conducta de otro.</FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">Es un ejercicio, y como tal remite al "gobierno", en un sentido muy amplio. Gobernar una sociedad, un grupo, una comunidad, una familia o a cualquiera, supone determinar la conducta en funci&oacute;n de estrategias o de ciertas t&aacute;cticas. La <I>gubernamentalidad</I> es el conjunto de relaciones t&eacute;cnicas que permiten ejercer las relaciones de poder. Me ha interesado c&oacute;mo se gobierna a los locos o a los enfermos &#150;un "gobierno", en sentido amplio de nuevo&#150;, qu&eacute; estatuto se les ha dado, en qu&eacute; sistema de tratamiento se les ha incluido, sea &eacute;ste benevolente, filantr&oacute;pico o econ&oacute;mico.</FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">Esta <I>gubernamentalidad</I> se ha vuelto m&aacute;s estricta a lo largo de los tiempos. En la Edad Media dicho poder de "gobierno" era mucho m&aacute;s laxo, salvo en los aspectos fiscales, tan necesarios. No interesaban tanto los aspectos de la vida cotidianos para el ejercicio de los poderes pol&iacute;ticos, aunque, eso s&iacute;, se volvieron m&aacute;s importantes, sin embargo, para la pastoral eclesi&aacute;stica. Ahora, en cambio, las pautas de consumo se han vuelto muy importantes tanto pol&iacute;tica como socialmente. El n&uacute;mero de objetos que est&aacute;n bajo el control de una <I>gubernamentalidad</I> reflexiva, incluso en un marco pol&iacute;tico liberal, ha aumentado de un modo considerable. No creo, sin embargo, que esta <I>gubernamentalidad</I> adquiera forzosamente la forma del encierro, la vigilancia y el control. La direcci&oacute;n de la conducta de los hombres se ha vuelto m&aacute;s sutil, y se logra con otros recursos.</FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2"><I>Sus estudios hacen siempre uso de la historia. Pero su novedad radica en el desplazamiento del modelo hist&oacute;rico. Su trabajo no corresponde a la historia de las ciencias, ni a la epistemolog&iacute;a; tampoco se inscribe en una historia de las instituciones, sino en todo ello a la vez. ¿La oposici&oacute;n entre historia y ciencia es interesante para usted?</I></FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">Encuentro, en efecto, que el tipo de historia que hago tiene una serie de marcas, o si se quiere de dificultades. Pero yo empezar&iacute;a de nuevo planteando la pregunta sobre qu&eacute; es lo que somos hoy, cu&aacute;l es nuestro presente. Mi tipo de historia, en primer lugar, intenta hablar de esa actualidad concreta. Despu&eacute;s, elige como dominio una serie de objetos si bien bajo la particularidad de que sean captados como puntos fr&aacute;giles o sensibles en su actualidad. Sin embargo no concibo mi historia como una discusi&oacute;n m&aacute;s bien especulativa cuyo sentido no quedar&iacute;a determinado enteramente por su condici&oacute;n actual. Tampoco se trata de seguir la moda sin m&aacute;s: si se han escrito diez buenos libros sobre la muerte no se trata de hacer el und&eacute;cimo. Trato de detectar, entre las cosas de las que todav&iacute;a no se ha hablado, qu&eacute; puntos fr&aacute;giles se captan en nuestros sistemas de pensamiento, en nuestros modos de reflexi&oacute;n, en nuestras pr&aacute;cticas. Hacia 1955, cuando yo trabajaba en los hospitales psiqui&aacute;tricos, hab&iacute;a una crisis latente de la que no se hab&iacute;a hablado por entonces, pero que se viv&iacute;a bastante intensamente. La mejor prueba de su existencia es que al lado, en Inglaterra, gentes como Laing y Cooper luchaban con id&eacute;ntico problema y sin tener relaci&oacute;n con los dem&aacute;s. Lo mismo podr&iacute;a decirse sobre la cuesti&oacute;n del poder m&eacute;dico &#150;del campo en el que este poder funciona&#150;, que empieza a replantearse en los sesenta y que tuvo eco tras 1968. Hago historia m&aacute;s bien de lo que est&aacute; dibuj&aacute;ndose.</FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2"><I>¿Sus historias est&aacute;n reguladas por los objetos que usted considera, con el fin de esclarecerlos?</I></FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">A veces se enjuicia mi trabajo como una suerte de an&aacute;lisis complicado, un poco obsesivo, y que s&oacute;lo tiene como meta la exclamaci&oacute;n "&iexcl;Dios m&iacute;o, qu&eacute; encarcelados estamos!", o bien como un modo de percibir que estamos bien atados y lo dif&iacute;cil que es desatar los nudos que la historia ha trabado en torno a nosotros. Sin embargo, creo hacer lo contrario. Cuando discuto, a partir de 1970, las condiciones de la reforma penal, me parece muy importante, por supuesto, plantear la cuesti&oacute;n te&oacute;rica del castigo o del r&eacute;gimen penitenciario; pero es que antes no se ve&iacute;a interrogada esa especie de evidencia que descansa en considerar la privaci&oacute;n de la libertad como la forma m&aacute;s simple, m&aacute;s l&oacute;gica, razonable y justa de castigar a alguien por haber cometido una infracci&oacute;n. Esa adecuaci&oacute;n &#150;para nosotros tan clara y obvia&#150;, entre pena y privaci&oacute;n de libertad es realmente una invenci&oacute;n t&eacute;cnica que s&oacute;lo se ha acabado integrando en el sistema penal &#150;y forma parte de la racionalidad punitiva&#150;desde finales del siglo XVIII. He tratado de interrogar las razones por las que la prisi&oacute;n se ha convertido en una suerte de evidencia en nuestro sistema penal. Se trata, por consiguiente, de volver las cosas m&aacute;s fr&aacute;giles a trav&eacute;s de su an&aacute;lisis hist&oacute;rico, mostrando a la vez el modo en que las cosas se han constituido en s&iacute; mismas y al tiempo c&oacute;mo lo han hecho a trav&eacute;s de una historia precisa. Se trata de mostrar su l&oacute;gica, o bien la estrategia bajo la que se han producido ciertas cosas, pues vi&eacute;ndolas de otra manera de golpe pierden su evidencia. Nuestra relaci&oacute;n con la locura es una relaci&oacute;n constituida hist&oacute;ricamente y pol&iacute;ticamente &#150;en un sentido muy amplio&#150;destruida. Hay, por lo tanto, una capacidad de acci&oacute;n y reacci&oacute;n, de provocaci&oacute;n de conflictos y luchas que conducen a determinadas soluciones. Se trata de reintegrar muchas evidencias de nuestras pr&aacute;cticas en su propia historicidad para que recobren su movilidad al arrebatarles ese estatuto de <I>evidencia</I>.</FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2"><I>Emplea en sus conferencias la palabra "veredicci&oacute;n", para expresar la idea de decir la verdad. En su genealog&iacute;a o en su arqueolog&iacute;a, que usted elige dependiendo de su objeto, ¿encuentra que no hay fundamento en la pr&aacute;ctica del poder?, ¿supone su trabajo una especie de deconstrucci&oacute;n del poder?</I></FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">El trabajo de buscar un fundamento al poder consiste en interrogarse sobre lo que hacen los poderes. Se dir&iacute;a que es la propia pregunta lo que es fundamental. Y el fundamento, volviendo a su pregunta, forma parte de su sentido hist&oacute;rico. En una cultura como la nuestra es muy importante, al margen de en qu&eacute; lugar preciso pueda encontrarse. El ejercicio del poder pol&iacute;tico debe interrogarse &eacute;l mismo &#150;o debe verse cuestionado&#150;, sobre cu&aacute;l es su fundamento leg&iacute;timo, y ah&iacute; debe de ser siempre muy cr&iacute;tico. Desde hace 2500 a&ntilde;os se est&aacute; planteando esa pregunta que sin lugar a dudas es b&aacute;sica.</FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2"><I>Ha destacado que sus an&aacute;lisis tratan, sobre todo, de c&oacute;mo se han constituido determinados problemas.</I></FONT></P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">S&iacute;, es lo que he denominado "problematizaciones"; es un barbarismo t&eacute;cnico, pero una palabra deja de ser b&aacute;rbara si muestra bien lo que se quiere decir; en cambio una palabra com&uacute;n puede serlo si confunde al decir varias cosas a la vez... Yo planteo la historia de ciertas problematizaciones, es decir, la historia de la manera en que las cosas constituyen un problema. Por ejemplo, c&oacute;mo, por qu&eacute; y de qu&eacute; modo particular la locura se ha convertido en un problema importante en el mundo moderno. O c&oacute;mo el psicoan&aacute;lisis se ha extendido ampliamente en nuestra cultura, ya sea entendido como un problema interno o por sus relaciones con la locura. Lo mismo puedo decir de la enfermedad, que era bien conocida sin duda antes, pero que tiene otro cariz cuando se la problematiza de nuevo a partir del siglo XIX. Por lo tanto no se trata de una historia de la teor&iacute;a, ni una historia de las ideolog&iacute;as, ni tampoco una historia de las mentalidades. Lo que interesa es la historia de los problemas o, si prefiere, es la <I>genealog&iacute;a</I> de los problemas, el por qu&eacute; cierto tipo de interrogantes o cierto modo de problematizaciones aparecen en un momento determinado.</FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">Tambi&eacute;n investigo a&uacute;n las problematizaciones sobre la sexualidad. Pues no se trata de volver a repetir infinitamente si el cristianismo, la burgues&iacute;a y la industrializaci&oacute;n son los responsables de la represi&oacute;n sexual. Esto s&oacute;lo interesa o en la medida que ha hecho sufrir a parte de la poblaci&oacute;n, y afecta actualmente a cierto n&uacute;mero de personas, o porque ha tomado formas diversas, aunque siempre ha existido. Por el contrario, lo que me parece importante es hacer visible c&oacute;mo y por qu&eacute; esta relaci&oacute;n con la sexualidad, con nuestro comportamiento sexual, se convierte en un problema y de qu&eacute; forma; c&oacute;mo van cambiando las apariencias de ese problema entre los griegos del siglo IV a. C., en los siglos II y III con el cristianismo, y luego en los siglos XVI y XVII, etc&eacute;tera. Lo importante es saber c&oacute;mo en el comportamiento humano, en un momento dado, las evidencias se enturbian, las luces se apagan, cae la noche y la gente empieza a percibir que act&uacute;a a ciegas y necesita una nueva luz, una nueva iluminaci&oacute;n y otras reglas de funcionamiento.</FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2"><I>¿Por qu&eacute; se detiene ahora en los fundamentos del Derecho?, ¿qu&eacute; es lo que est&aacute; buscando?</I></FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">Mi inter&eacute;s por la legislaci&oacute;n no es el de un especialista, el de un jurista, pues no lo soy, sino el de alguien que se ha encontrado con el problema de la Ley en el curso de su estudios sobre la prisi&oacute;n y el crimen. Precisamente me interes&eacute; al centrarme en c&oacute;mo la tecnolog&iacute;a del gobierno puede tomar forma en el interior de una sociedad que, en una parte al menos, pretende organizarse y funcionar en torno al Derecho. Me parece, en este sentido, que preguntarse por las instituciones jur&iacute;dicas, interrogarse por los discursos y las pr&aacute;cticas concretas del Derecho, pod&iacute;a tener cierta importancia, no para dar la vuelta a la historia y a la tecnolog&iacute;a del Derecho, sino para alumbrar algunos aspectos importantes de la teor&iacute;a y la pr&aacute;ctica judiciales. Interrogar el sistema penal moderno a partir de la pr&aacute;ctica punitiva o de esa pr&aacute;ctica correctiva &#150;todas esas tecnolog&iacute;as&#150;mediante las que se ha querido modelar o modificar a los criminales, me parece que permite hacer aparecer cierto n&uacute;mero de cosas importantes. Creo haber escogido el Derecho como un objeto particular de estudio en este mismo sentido.</FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">Si Dios me lo permite, despu&eacute;s de la locura, la enfermedad, el crimen y la sexualidad, la &uacute;ltima cosa que me gustar&iacute;a estudiar es el problema de la guerra, estudiar la instituci&oacute;n de la guerra en lo que cabe denominar dimensi&oacute;n militar de la sociedad. Querr&iacute;a revisar el Derecho de gentes, el Derecho internacional y el problema de la Justicia militar; querr&iacute;a ver, en definitiva, c&oacute;mo una naci&oacute;n le puede pedir a alguien que muera por ella.</FONT></P>     <P>&nbsp;</P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="3"><B>Bibliografia</B></FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">Gran parte de la obra de Foucault ha sido traducida y reimpresa desde hace cuarenta a&ntilde;os. Las referencias fundamentales son: <I>Maladie mentale et personnalit&eacute;</I>, Par&iacute;s, PUF, 1954; <I>Histoire de la folie &agrave; l'&acirc;ge classique</I>, Par&iacute;s, Gallimard, 1972 (su inaugural historia de la locura, ampliada del or. 1961); a los que siguieron <I>Les mots et les choses</I>, Gallimard, 1966, su arqueolog&iacute;a de las ciencias humanas; <I>Raymond Roussel</I>, Gallimard, 1963; <I>La naissance de la clinique</I>, Gallimard, 1963, sobre la mirada m&eacute;dica.</FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">Luego, hizo unos balances te&oacute;ricos de gran inter&eacute;s: "R&eacute;ponse &agrave; une question", <I>Esprit</I>, 371, 1968, pp. 850-874; "R&eacute;ponse au Cercle d'&eacute;pist&eacute;mologie", <I>Cahiers pour l'Analys</I>e, 9, 1968, pp. 5-54; <I>L'arch&eacute;ologie du savoir</I>, Gallimard, 1969; y su lecci&oacute;n en el Colegio de Francia <I>L'ordre du discours</I>, Gallimard, 1971. A ellos les siguieron trabajos sobre el mundo punitivo: <I>Moi, Pierre Rivi&egrave;re</I>, Gallimard, 1973; <I>Surveiller et punir</I>, Gallimard, 1975; <I>Herculine Barbin</I>, Gallimard, 1978; <I>La verdad y las formas jur&iacute;dicas</I>, Barcelona, Gedisa, 1980 (or. R&iacute;o de Janeiro, 1978). Finalmente est&aacute;n los tres tomos, en Gallimard, de la historia de la sexualidad; <I>La volont&eacute; de savoir</I>, 1975, <I>L'usage des plaisirs</I> y <I>Le souci de soi</I>, ambos de 1984.</FONT></P>     <P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">Las grandes ediciones p&oacute;stumas &#150;aparte de <I>R&eacute;sum&eacute; des cours, 1970-1982</I>, Par&iacute;s, Julliard, 1989; y los registros orales <I>De la gouvernementalit&eacute;</I>, Par&iacute;s, Seuil, 1989&#150;son <I>Dits et &eacute;crits</I>, Par&iacute;s, Gallimard, 1994, cuatro tomos que recogen sus art&iacute;culos, debates, conferencias y entrevistas en todo el mundo (unas 3.400 p&aacute;ginas); se ha traducido s&oacute;lo una selecci&oacute;n. La entrega de sus seminarios est&aacute; ya en marcha, y se han publicado los vol&uacute;menes: 4. <I>Le pouvoir psychiatrique</I>, Par&iacute;s, Gallimard/Seuil, 2003 (tr. Akal 2005); 5. <I>Les anormaux</I>, Par&iacute;s, Gallimard/Seuil, 1999 (tr. Akal, 2001); 6. <I>"Il faut d&eacute;fendre la soci&eacute;t&eacute;"</I>, Par&iacute;s, Gallimard/Seuil, 1997; 7. <I>S&eacute;curit&eacute;, territoire, population</I>, Par&iacute;s, Gallimard/Seuil, 2004 (tr. Akal, 2008); 8<I>. Naissance de la biopolitique</I>, Par&iacute;s, Gallimard/Seuil, 2004; 11. <I>L'herm&eacute;neutique du sujet</I>, Par&iacute;s, Gallimard/Seuil, 2001; 12. <I>Le gouvernement de soi et des autres</I>, Par&iacute;s, Gallimard/Seuil, 2008.</FONT></P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P><FONT FACE="VERDANA" SIZE="2">De los libros breves o de art&iacute;culos que han circulado en Espa&ntilde;a cabe rese&ntilde;ar: <I>Nietzsche, Freud, Marx</I>, Barcelona, Anagrama, 1970; <I>Theatrum philosophicum</I>, Anagrama, 1972; <I>L&oacute;gica de lo viviente e historia de la biolog&iacute;a</I>, Anagrama, 1975; <I>Microf&iacute;sica del poder</I>, Madrid, La Piqueta, 1978; <I>Espacios de poder</I>, La Piqueta, 1981; <I>Un di&aacute;logo sobre el poder</I>, Madrid, Alianza, 1981; <I>Eso no es una pipa</I>, Anagrama, 1981; <I>La imposible prisi&oacute;n</I>, Anagrama, 1982; <I>Saber y verdad</I>, La Piqueta, 1985; <I>La vida de los hombres infames</I>, La Piqueta, 1990; <I>La genealog&iacute;a del racismo</I>, La Piqueta, 1992; <I>Siete sentencias sobre el s&eacute;ptimo &aacute;ngel</I>, Madrid, Arena, 1999; <I>Discurso y verdad en la Grecia antigua</I>, Barcelona, Paid&oacute;s, 2004; <I>La pintura de Manet</I>, Barcelona, Alpha-Decay, 2004; <I>Nietzsche, la genealog&iacute;a y la historia</I>, Valencia, Pre-Textos, 2004; <I>El pensamiento del afuera</I>, Pre-Textos, 2004; <I>La naturaleza humana: justicia contra poder</I>, Madrid, Katz, 2004; <I>Sobre la Ilustraci&oacute;n</I>, Madrid, Tecnos, 2007.</FONT></P>       ]]></body>
</article>
